Yad beYad celebró Tu Bishvat en el Convento de Santa Clara (*) de Balaguer

El sábado 30 de enero Yad beYad festejó la celebración de Tu Bishvat en el Convento de Santa Clara, atendiendo a la amable invitación de Sor Victoria.

Nos reunimos 20 personas de edades, orígenes y confesiones diversos. Algunos, desplazados desde el área de Barcelona.

El encuentro entre los invitados tuvo lugar en la explanada del Convento desde el cual se observa una magnífica vista de la ciudad de Balaguer.

Nuestra primera toma de contacto con Sor Victoria y las hermanas fue a la entrada del recinto donde nos presentamos anfitriones e invitados.

La celebración de Tu Bishvat consistía en plantar un árbol en el patio del convento, para sellar nuestra amistad con quienes reiteradamente nos habían expresado su admiración y respeto por nuestro pueblo.

El patio “cerrado” del convento hacia donde nos dirigimos está resguardado del viento y en parte soleado, allí se respiraba calma y tranquilidad. El sitio destinado a plantar el ciprés había sido preparado de antemano, con lo que Ferran y Guillem procedieron a plantarlo sin gran esfuerzo.
Indicando el sitio con precisión, las monjas habían dispuesto la bandera de Israel. Yad beYad selló el momento mediante la colocación de una placa conmemorativa en la cual se aludía a la paz en hebreo, castellano y catalán. La placa es una artesanía de Baruj, y Micry se encargó de colocarla.

Las hermanas Clarisas nos deparaban muchas sorpresas, entre ellas la de agasajarnos con una danza hebrea que bailaron al son de una melodía en hebreo.

Una vez pasamos al interior, donde una cocina de leña favorecía un ambiente cálido y agradable, realizamos un kidush (bendición del vino) con vino kosher Peraj Haabib, y recitamos birkat hamazon (la bendición de los alimentos) antes de degustar los productos típicos de estas fechas: dátiles, frutos secos, olivas… El mosto, de pura uva de sus propias parras, las olivas y las garrapiñadas, eran artesanía de las hermanas.

Después del kidush y antes de sentarnos a la mesa hicimos entrega a las hermanas de un mantelito especial de fiestas sobre el cual se suelen encender las velas de Shabat y de un shofar, ambos traídos de Israel. Sor Victoria hizo intentos de arrancar algún sonido del shofar, tarea nada fácil.

Los allí presentes simbolizábamos diversas confesiones, lo cual no fue óbice para que reinara un ambiente de camaradería y cordialidad alabado por todos.

Celebramos la comida en una mesa dispuesta en U donde cada plato era aportación de de los asistentes. Y así fue que hubo intercambio de elogios porque todo estaba exquisito. Se recitó la bendición del pan con jalá (pan trenzado de sábado) obra de Sinaí, y compartimos comida y tertulia.
En especial disfrutamos con el relato de algunos sobre su acercamiento al judaísmo e Israel y el de las hermanas sobre sus actividades habituales.

Llegado el momento de la despedida, agradecimos a Sor Victoria y las hermanas la hermosa hospitalidad que nos habían brindado.

(*) El Convento de Santa Clara se halla en el actual Santuari del Sant Crist, originalmente iglesia de Santa Maria de Almatà. Almatà es el nombre del sitio. En el recinto del castillo se encontraba la mezquita Mayor de Balaguer sobre los s. XII y XIII, que fue después Santa María de la Suda en tiempo de los Condes de Urgel, hasta que quedó bastante arruinado en la guerra de 1414. La iglesia fue refundada o fundada por San Ot. Nunca fue mezquita. Los antiguos aseguran que su arquitectura denotaba ser de época de godos. Y el lugar del convento era la casa de la cofradía y cementerio cristiano de la parroquia.
El lugar se ofreció a las monjas clarisas, que se establecieron en él en el año 1351.
En la actualidad viven seis monjas.

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Aniversarios del horror

Por Marcos Aguinis
29/1/2010

Itongadol.- El 27 de enero de 1945 amaneció con una sorpresa escalofriante para las tropas soviéticas. Ingresaron en el campo de exterminio de Auschwitz-Birkenau. Algunos rumores ya se habían esparcido sobre la industria de la muerte que allí se había puesto en ejecución. Pero eran demasiado alucinantes para ser creídos. En 1944, sin embargo, se había liberado el campo de Maidanek, que los confirmaba. Pero Auschwitz golpeó en los rostros y el entendimiento. Era la cúspide de una maldad inédita.

La inminente derrota impulsó la huida de los soldados nazis, que se llevaron una gran cantidad de prisioneros, para que no cayesen en manos aliadas y describiesen su martirio. Esto revela que los nazis tenían conciencia sobre lo condenable de su crimen. El Ejército Rojo sólo encontró en Auschwitz unos 5.000 sobrevivientes que no podían caminar y a los que la locura del Tercer Reich no alcanzó a destruir. Pronto se supo que en esas marchas forzosas perecieron otros millares de hombres, mujeres y niños por las crueldades del invierno y las balas que dejaban en la nieve a los incapacitados de seguir caminando.

Las Naciones Unidas instituyeron el 27 de enero como el Día Internacional del Holocausto. En efecto, el 27 de enero de 1945 fue un mojón en la macabra serie de descubrimientos que convulsionó a los soldados aliados. Las noticias sobre la peor matanza de la historia humana que circularon antes de esa fecha no habían sido creídas. O se prefirió no creerlas. De ahí que la responsabilidad por el Holocausto involucre también a muchos dirigentes y pueblos que no hicieron todo lo que estaba en sus manos para impedirlo.

En enero se cumple otro oscuro aniversario: la Conferencia de Wannsee. El 20 de enero de 1942 tuvo lugar un encuentro de quince jerarcas nazis en un hermoso suburbio de Berlín para decidir la liquidación total de los judíos. Allí se labró un documento que pretendía dar muerte a los 11 millones de judíos que vivían entonces en Europa (lograron liquidar 6 millones, poco más de la mitad). Su prolija lista incluía hasta los 200 judíos de Albania, los 1.300 de Noruega, los 3.000 de Portugal. Números irrelevantes que ni calzaban en las teorías conspirativas del nazismo.

Pero estaban las demás comunidades, más numerosas, que comprendían desde decenas o cientos de miles, hasta millones, que estimulaban el apetito genocida. Ningún miembro de ese antiguo pueblo tendría derecho a salvarse. Antes se había insistido en una Alemania Judenrein (limpia de judíos), ahora se anhelaba la “solución final del problema judío”, un eufemismo que aspiraba a un rápido y fabuloso asesinato.

La elegante casona de Wannsee ocupaba un espacio bellísimo junto al lago del mismo nombre. Tenía senderos con rosedales que en aquella nefasta jornada no se lucieron por la temperatura invernal. Las puertas eran de estilo francés y el interior lucía una decoración refinada. Las deliberaciones se realizaron en el comedor, mientras se servía un frugal almuerzo. En ese ambiente confortable se planificó, sin el menor atisbo de piedad, el mayor crimen de la historia.

Se desempeñó como jefe del encuentro el general Reinhard Heydrich, quien dedicó el primer tercio de la reunión para efectuar un análisis pormenorizado del tema. Heydrich fue herido tres meses después en Praga por la resistencia checa y murió el 4 de junio del mismo año..

En esa reunión había puntualizado que Alemania ya extendía sus dominios desde el círculo polar ártico hasta el desierto del Sahara, y desde los Pirineos hasta los Urales. En el mundo existían muchos líderes, gobiernos e intelectuales que admiraban al Führer, algunos de un modo silencioso todavía. Dijo que ésas eran las buenas noticias. Las preocupantes, en cambio, provenían de la obstinada resistencia en el frente oriental y la negativa británica a rendirse.

Era pues el momento de poner fin de una buena vez a la “cuestión judía”, un tema central del nacionalsocialismo. La “limpieza” realizada hasta ese momento mediante ejecuciones, marginación y emigración, tropezaba con dos obstáculos. Primero, en lugar de disminuir el número de judíos, las conquistas del Reich lo multiplicaron de forma alarmante. Segundo, la emigración había dejado de ser eficiente, porque los países del mundo habían cerrado sus puertos.

Este último dato revela la complicidad de casi todo el planeta en la tragedia del Holocausto. Ni siquiera los países involucrados ya, y que luego se involucrarían en la guerra, tuvieron la nobleza de ofrecer amparo a las víctimas de esa irracional persecución. Después de la Conferencia de Evian (Francia) en 1939, donde los países democráticos se excusaron por no recibir judíos en fuga, los nazis redoblaron su agresividad.

En 1942, la reunión de Wannsee optó por la masacre industrial como último recurso. No sólo lo avalaba su psicótica ideología, sino la actitud del resto de la Tierra. Desde que Hitler había asumido el poder en el año 1933, había lanzado decenas de “leyes raciales” cada año, destinadas a humillar y ahuyentar judíos. Las naciones se mantuvieron indiferentes. Las protestas sólo eran manifestadas por individuos o pequeños grupos. A Berlín llegaban mensajes de que los seres que los nazis pretendían hacer desaparecer no eran queridos ni respetados por nadie. El cierre de los puertos, cada vez más firme, demostraba que los judíos no eran aceptados en ningún lugar. Adelante, pues.

Los quince jerarcas reunidos en Wannsee intercambiaron opiniones sobre el ambicioso plan. Adolf Eichmann fue encargado de tomar notas sobre lo que se iba diciendo. Hubo coincidencias en la necesidad de proceder con aplomo, eficacia y celeridad. Los papeles redactados por Eichmann fueron después corregidos por Heydrich mismo, quien se ocupó de ocultar los verdaderos y diabólicos designios mediante eufemismos que ahora no presentan dificultad para ser traducidos a su real y atroz significado.

En Wannsee hubo un alucinante contraste entre la belleza del lugar y su demoníaco objetivo. Ese modelo fue copiado en los muchos campos de concentración y asesinato que se erigieron rápidamente en todos los países conquistados. En efecto, por un lado se expandía la miseria de prisioneros tratados peor que las cucarachas, y cuyo final era morir electrificados en las alambradas, mordidos y desangrados por los perros, baleados en divertidas competencias de los guardias, gaseados en cámaras que simulaban ser duchas y finalmente convertidos en humo negro por los infatigables crematorios. Por el otro, adheridos a ese repugnante báratro, se erigían las residencias de los jefes nazis con jardines, jaulas llenas de pájaros coloridos, piletas de natación, bibliotecas y hermosos salones con piano de cola, en los que se celebraban reuniones distinguidas. Era otra muestra de la esquizofrenia que suele soplar huracanadamente en el espíritu de los fanatismos.

Durante su juicio en Jerusalén, Adolf Eichmann confesó que en la Conferencia de Wannsee se habló de forma explícita, sin guardarse palabras. No obstante, él y Heydrich maquillaron el texto para evitar expresiones comprometedoras, como dijimos unos renglones antes. El objetivo fue sellado sin vacilación. Por eso, ahora es legítimo afirmar que el monstruo se alzó a partir de esa fecha con toda su potencia y descaro. En poco tiempo logró borrar incontables comunidades judías de Europa y asesinar a millones de seres humanos.

Una pregunta llena de angustia, frente a esos dos horribles aniversarios, es si la humanidad aprendió algo o seguirá repitiendo errores. © LA NACION

OLEI HAIFA

Yad beYad celebra Tu Bishvat en el Convento de Santa Clara

El sábado 30 de enero, a las 12.00 h, la asociación Yad beYad-Caminando juntos tendrá máximo gusto en celebrar la festividad de Tu Bishvat en el recinto del Convento de Santa Clara Balaguer.

La fiesta de Tu Bishvat celebra el cumpleaños de los árboles, por eso se lo llama también Rosh Hashaná Lailanot (año nuevo de los árboles), y tiene lugar cuando ya han pasado en Israel los rigores del invierno y el campo se recupera para brindar nuevos frutos.

Es un día de excursiones campestres en el que escolares y adultos toman contacto con la naturaleza plantando árboles.

Las mesas se llenan de frutas y productos de la tierra, en particular aquellos que menciona la Torá en referencia a la Tierra de Israel:

– Trigo (y productos derivados)
– Vid (vino o uvas pasas)
– Cebada (cerveza y productos derivados)
– Higos
– Granadas
– Aceitunas
– Dátiles
– Frutos secos

El sitio ha sido escogido por las muestras de amistad y simpatía expresadas por las hermanas franciscanas de Santa Clara, en especial Sor María Victoria Triviño, hacia el judaísmo y mi persona.

Convento de Santa Clara

Sor María Victoria Triviño es autora de 37 libros, entre ellos Música, danza y poesía en la Biblia.

Será un acto de hermandad entre ambas instituciones que quedará sellada para siempre mediante la plantación de unos cipreses en los jardines del convento y la colocación de una placa alusiva con especial mención a la paz en los tres idiomas que compartimos: español, hebreo y catalán. Paz, Shalom, Pau. La placa es cortesía de Baruj.

Participarán del acto diversos miembros de Yad beYad y amigos simpatizantes, algunos desplazados desde Barcelona, deseosos de compartir esta vivencia con nosotros.

Coincidiendo con su estancia en la zona, el asesor espiritual de Yad beYad, Rabino Gabriel Mazer, nos honrará con su presencia.

También estará presente en el acto el Presidente de las Iglesias Biblia Abierta de España, amigo y colaborador de Yad beYad.

Que éste y otros gestos sirvan para hermanarnos a todos los seres humanos en armonía con la naturaleza.

EL GIGANTE JUDIO

Por Bernardo Rabassa Asenjo
Presidente del Club Liberal Español
Premio 1812 (2008)

Un Judío Gigante. Shimon Peres ha hablado delante del Parlamento Alemán, el Bundestag, con motivo de Día Internacional del Holocausto y sus palabras quitando referencias históricas más que justificadas fueron en su amplio discurso, más de agradecimiento que de rencor, lo que demuestra la estatura gigantesca que el pueblo judío ha asumido frente al Mundo de la Globalización y de la Solidaridad, hasta el punto de ser en la Catástrofe de Haití, el segundo país después de los USA que mejor y más ayuda ha aportado a tan desgraciado pueblo.

Organización y trabajo son las Virtudes que hoy se le pueden atribuir al único pueblo de Oriente Medio que es comparable con el mundo occidental en I+D+i y desarrollo industrial y agrario, que ha sido capaz de escapar de la crisis y la recesión mundial y que mayor número de científicos e investigadores ha aportado y sigue aportando al Mundo Civilizado.

De ahí el estupor de Shimon Peres, pues nada justificaba el exterminio de 6 millones de judios, pacíficos, creyentes, salvo que como así fue, fueran el chivo expiatorio de los superhombres nazis. ¿Cómo iban ellos a tolerar a los corderos?. Todos, pues al matadero. No debemos olvidar que en el S.XX ha habido alrededor de 100 millones de personas asesinadas, todas ellas mayoritariamente por el totalitarismo comunista, una vez más lobos degollando corderos.

¡Quizás es el caso de que los judíos, siempre han sido objeto de “pogroms” a lo largo y a lo ancho de toda la cristiandad, sin otra justificación que la muerte en cruz de Jesucristo. ¿Por qué no odiarían igual a los romanos, de oriente o de occidente, que fueron al fin y al cabo los que le ejecutaron?.

Misterios del Inconsciente Colectivo, al que Sigmund Freud atribuyó la capacidad de liberarnos de nuestras propias culpas, haciéndoselas pagar a otros que necesariamente tenían que ser diferentes y los Judíos lo eran y lo son, con una cultura milenaria y una religión que les ha mantenido apartados de los demás, ¿es eso una virtud o un defecto?. La verdad es que no les ha sido muy útil por muchos siglos hasta la declaración Balfour en el XIX creando un Hogar Judío en lo que se llamaba Jordania y no Palestina.

Hasta el siglo XVIII, los vocablos judíos y judaísmo eran prácticamente sinónimos. Sin embargo, la llegada de la Haskalá (ilustración judía) supuso un cambio radical en la mentalidad de muchos judíos que se vieron a sí mismos como miembros de un mismo pueblo, pero separados de la tradicional adhesión a la fe judaica. La posibilidad de regresar a la Tierra prometida ha sido el revulsivo que combinado con el Holocausto nazi ha dado vida nueva al pueblo de la Biblia.

No debe olvidarse tampoco, que según Toynbee, fue en el siglo VI A.C que surgieron los troncos de las actuales religiones: Deutero Isaías para el Judaísmo, el Cristianismo y el Islamismo. Pitágoras para el Racionalismo y el Laicismo. Buda y Confucio para las religiones orientales y Zaratrusta para una religión que no prosperó.

Shimon Peres dijo:

Me presento hoy, ante ustedes, como Presidente del Estado de Israel, Hogar del Pueblo Judío. Y, mientras mi corazón se quiebra frente a los recuerdos del terrible pasado, mis ojos se orientan hacia el futuro común de un mundo joven, de un mundo libre de todo odio; un mundo en el que las palabras “guerra” y “antisemitismo” sean palabras muertas.

Mis Honorables;
En la tradición judía, que nos acompaña desde hace miles de años, encontramos una oración en arameo, que se pronuncia en memoria del muerto, en memoria del padre y la madre, de hijos e hijas, hermanos y hermanas. Esa oración, antiquísima, que no alcanzaron a pronunciar ni escuchar las madres cuyos bebés fueron arrancados de sus brazos, los padres que acompañaron con mirada de espanto a sus hijos arrastrados hacia las cámaras de gas ni los niños elevados a las cenizas del crematorio. Desde esa condición, Damas y Caballeros, pido pronunciar las primeras palabras de esa oración, aquí y ahora, en nombre del Pueblo Judío y en recuerdo y memoria de los 6 millones que se convirtieron en cenizas.

Y terminó:

Mis Honorables,
Estoy aquí, frente a ustedes, como un hombre que cree en sus fuerzas y en nuestras fuerzas de aportar a la creación de una nueva historia. Creo que la paz está al alcance de la mano. Las amenazas sobre Israel no desviarán su corazón de la paz.

Estoy aquí hoy, frente a ustedes, como el hijo de un pueblo que aspira a aportar todo lo que puede a un mundo iluminado y transparente, en el que un hombre para otro hombre, sea un hombre.

El Día Internacional de Recordación de la Shoá es un día de unidad y entendimiento; un tiempo de educación y esperanza.

Comencé con el Kadish de duelo y finalizaré con Hatikva:

No se habrá perdido nuestra esperanza;
la esperanza de dos mil años,
de ser un pueblo libre en nuestra tierra:
la tierra de Sión y Jerusalén.

Nos tomaremos el permiso y, estoy seguro, que ustedes también lo harán, de soñar el bienestar y cristalizar los sueños.

Gigantescas y bellas palabras, ante un auditorio, hijo de aquel que fue su verdugo, que habla la lengua con la que fue martirizado, que lleva la sangre de quienes alienados por aquel criminal loco de Mein Kampf, declararon la guerra al mundo por el orgullo mal entendido de sus anteriores derrotas y que para cohesionarlos, vació sus cerebros de toda capacidad de autocrítica y los transformó en los Cuatro Jinetes del Apocalipsis.

San Juan era cristiano, pero su visión del Mundo era judía, Tan terrible como la del Yahvé de Abraham, Tan dramática como la del Holocausto, Tan mortífera como la guerra, la peste, el hambre y la muerte que sus jinetes representaban y que hoy siguen asolando la tierra.

Lo malo es ¿si lo continuaran haciendo? Y si un Gigante como el Israel actual nos va a ayudar a controlarlos, como se desprende de las palabras de amistad, fraternidad y perdon de Shimon Peres en el Bundestag Alemán.

Madrid 29 de Enero de 2010

Los kibutz israelíes abandonan el socialismo

ABRAZAN EL CAPITALISMO

Piscina del Kibutz Najshon

Las comunidades kibutz israelíes, una combinación de socialismo y sionismo basado en la agricultura, ya no son lo que eran. En las últimas dos décadas la mayoría han dejado atrás la vida comunal y sus principios igualitaristas, privatizando su actividad y abrazando varias prácticas capitalistas.

Por Albert Esplugas

El Financial Times, en un artículo sobre la transformación de los kibutz en Israel (The rise of the capitalist kibbutz), relata la experiencia de Jane Ozeri y el kibutz Nachshon, una comunidad de granjas colectivas. Ozeri emigró de su nativa Inglaterra para unirse a Nachshon, atraída por la ideología comunal del movimiento.

Trabajó allí donde la comunidad decidía: en la cocina, en el campo o en la escuela. Ningún miembro del colectivo recibía un salario. La comunidad proporcionaba alojamiento, comida, educación, ropa, medicina, transporte e incluso cigarrillos. Estos bienes eran propiedad de todos, no de los individuos. Si Ozeri quería visitar a su familia en Inglaterra, la asamblea del kibutz debía discutir la petición y votar a favor de pagarle o no el billete.
Hoy Ozeri lleva una tarjeta que la identifica como “coordinadora global de ventas” de Aran Packaging, una empresa que produce packs para líquidos para la industria alimenticia. Ubicado en el kibutz y propiedad de sus miembros, el negocio tiene un volumen de ventas de 28 millones de euros anuales y sirve a 35 países. Ozeri recibe un salario (una parte del cual tiene que compartir) que está a la par con el que se paga en otras compañías del sector.
La mayoría de kibutz se han ido convirtiendo en empresas cooperativas privadas, dejando atrás varias prácticas colectivistas e igualitaristas como la negativa a contratar gente de fuera, el pago del mismo salario a cada trabajador con independencia de su labor, o la separación de los hijos de sus padres porque debían ser cuidados en común.

Un total de 22 kibutz están listados en las bolsas de Tel Aviv, Nueva York y Londres, con ventas anuales por valor de 7.000 millones de euros, un 10% de la producción industrial israelí. La agricultura sigue siendo importante en muchos kibutz, pero ha habido un importante giro hacia la industria.
El artículo en el Financial Times señala que la transformación de los kibutz en cooperativas capitalistas es un reflejo del desarrollo de la sociedad israelí en los 80. Muchos miembros del kibutz, apunta Shlomo Getz, profesor especializado en kibutz, empezaron a querer el mismo tipo de cosas que los demás israelíes. En palabra de Ozeri: “La gente quería más control sobre su propia vida y economía. Es muy difícil vivir de forma estrictamente comunal”.
En los 80 los kibutz habían entrado en crisis y el gobierno tuvo que rescatarlos. La ineficiencia de su modelo forzó a las comunidades a replantear su filosofía económica. La ola de privatizaciones en los 90 fue una respuesta a esta crisis. Las privatizaciones afectaron sobre todo a los servicios.
La propiedad colectiva de residencias, tierra y fábricas frecuentemente se mantuvo, aunque se han dado pasos en la dirección de permitir la propiedad individual de algunos activos como las casas donde viven los miembros y una suerte de “acciones” sobre los medios de producción. Pueden enajenar ambos con ciertas limitaciones. En total, 65 kibutz aún operan al modo tradicional.
Al contrario que otros experimentos sociales, señala el Financial Times, los kibutz israelíes no tienen una filosofía dogmática o muy teórica detrás, lo que les permite estar abiertos al cambio. Aunque los kibutz practicaran una vida comunal, casi comunista, los partidos políticos que representaban al movimiento nunca han pedido la abolición de la propiedad privada. Las comunidades kibutz aceptaron su rol de empresas colectivas en el marco de un libre mercado.

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