El caso del soldado Shalit

El caso del soldado Shalit

La situación de Gilad Shalit, el tanquista capturado en Israel en 1996 e incomunicado desde hace cuatro años, contraviene el estatus de los prisioneros de guerra que regulan las convenciones internacionales

por Bernard-Henri Lévy

Por qué tanta emoción en torno al soldado Shalit? ¿Acaso no es normal que las guerras produzcan prisioneros? ¿Acaso este joven cabo tanquista, secuestrado en junio de 2006, no es un prisionero más? Pues no, justamente. Porque, para empezar, hay convenciones internacionales que regulan el estatus de los prisioneros de guerra, y el solo hecho de que este esté incomunicado desde hace cuatro años, el hecho de que la Cruz Roja, que visita regularmente a los palestinos en las prisiones israelíes, nunca haya tenido acceso a él, es una violación flagrante del derecho de guerra.

Pero, sobre todo, no hay que dejar de repetir que Shalit no fue capturado en el curso de una batalla, sino en el de una incursión llevada a cabo en Israel y mientras Israel, que ya había evacuado Gaza, estaba en paz con su vecino. En otros términos: decir “prisionero de guerra” implica suponer que el hecho de que Israel ocupe un territorio o ponga fin a esa ocupación no modifica en absoluto el odio que muchos creen deber profesarle; es aceptar la idea de que Israel está en guerra incluso cuando está en paz, o de que hay que hacerle la guerra a Israel porque Israel es Israel. Y si no se acepta tal cosa, si se rechaza esta lógica, que es la de Hamás, y si las palabras aún tienen sentido, es una lógica de guerra total, hay que comenzar por cambiar completamente de retórica y de léxico. Shalit no es un prisionero de guerra, sino un rehén. Su situación es comparable a la de alguien a quien han secuestrado por un rescate, y no a la de un prisionero palestino. Y, por tanto, hay que defenderlo como se defiende a los rehenes de las FARC, de los libios o de los iraníes; hay que defenderlo con la misma energía que a Clotilde Reiss o a Ingrid Betancourt, pongamos por caso.

Shalit no fue capturado en el curso de una batalla, sino durante una incursión en Israel en periodo de paz.

El joven soldado es un rehén. Y hay que defenderlo como se defiende a los rehenes de las FARC.

Rehén o prisionero, poco importa: ¿por qué tanto barullo por un solo hombre? ¿Por qué esta focalización sobre un individuo “sin importancia colectiva”, un hombre “hecho de todos los hombres y que vale tanto como cualquiera, lo mismo que cualquiera vale tanto como él”? Pues porque Shalit no es precisamente cualquiera, y porque le está sucediendo lo que les sucede, a veces, en los campos de alta tensión de la historia universal, a ciertos individuos a los que nada predisponía para ello y que, de pronto, se convierten en receptores de esa tensión, en dianas del rayo que brota de ella, en puntos de encuentro de las fuerzas que, en una situación determinada, convergen y se oponen.

Los disidentes de la era comunista estaban en el mismo caso. O los perseguidos chinos y birmanos de hoy. O, ayer apenas, aquella humilde figura bosnia a la que una acumulación de adversidades sin igual elevó por encima de sí misma para convertirla en una especie de elegido a contracorriente. Lo mismo ocurre con Gilad Shalit. Lo mismo ocurre con ese hombre con cara de niño que encarna, muy a su pesar, la violencia sin fin de Hamás; el irraciocinio exterminador de quienes lo apoyan; el cinismo de esos activistas “humanitarios” que, como la flotilla de Free Gaza, se han negado a llevarle una carta de su familia. ¿Y qué decir de ese doble rasero que hace que no goce del mismo capital de simpatía que, precisamente, Ingrid Betancourt? ¿Un franco-israelí vale menos que una franco-colombiana? ¿El factor Israel basta para degradarlo? ¿Cómo se explica, para ser exactos, que su retrato no se haya exhibido junto al de la heroica colombiana en la fachada del Ayuntamiento de París? ¿Y cómo explicar que su fotografía, finalmente, expuesta en un parque del distrito XII, sea sistemática e impunemente objeto de actos vandálicos? Shalit, el símbolo. Shalit, como un espejo.

Una última cuestión: la del precio que los israelíes parecen dispuestos a pagar por la liberación de su cautivo. Y su corolario: los centenares -hay quien habla de un millar- de asesinos potenciales que se verían liberados así. El problema no es nuevo. Ya en 1982, Israel liberó a 4.700 combatientes retenidos en el campo Ansar a cambio de ocho de sus soldados. En 1985 excarceló a 1.150 (entre ellos, al futuro fundador de Hamás, Ahmed Yassine) a cambio de tres de los suyos. Por no hablar de los cuerpos, solo los cuerpos, de Eldad Regev y Ehoud Goldwasser, muertos a comienzos de la última guerra del Líbano e intercambiados, en 2008, por varios líderes de Hezbolá, algunos de ellos con largas condenas a cuestas. La idea, la doble idea, es simple y honra a Israel. Contra la crueldad, primero, de las famosas razones de Estado, contra la mecánica de los monstruos fríos y su terrible pereza, y en las antípodas de esas intransigencias glaciales de las que el escritor italiano Leonardo Sciascia no dudó en afirmar -poco después del secuestro de Aldo Moro por las Brigadas Rojas y del abandono en que lo dejaron sus “amigos”- que son otro rostro del terrorismo, este imperativo categórico, inapelable: entre el individuo y el Estado, siempre hay que escoger al individuo; entre el sufrimiento de uno solo y las conmociones del Gran Uno, siempre hay que primar al uno solo.

Tal vez un hombre no valga nada, pero nada -y menos el orgullo matasiete y tartarinesco del colectivo- vale el sacrificio de un hombre… Y, además, contra un seudo “sentido trágico” que sirve de coartada a tantas vilezas, contra esos dialécticos de salón que debaten hasta el infinito los posibles efectos perversos que podría provocar, en un futuro más o menos lejano, y frente a una situación de la que lo ignoramos todo, tal o cual gesto (el salvamento, en este caso, de un Daniel Pearl en potencia), este principio de incertidumbre que está en la base de la sabiduría judía y que resume admirablemente el Eclesiastés (III, 23): “Atente a lo que está a tu alcance y no te inquietes por lo que no puedes conocer” -en tu ignorancia del reino de los fines y de sus asechanzas, empieza por salvar al soldado Shalit.
Traducción: José Luis Sánchez-Silva

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NO MAS…..BASTA !

Sharope blanko 18.7.2008

Keridos Amigos i mis Amigitas

Dospues de publikar en muestro foro el eskrito
ke mi kerido i estimado Dr. Aron Zavaro mos
mando sovre Guilad Shalit, sekestrado dayinda
dospues de kuatre anyos en su prizyon dezgrasyada
i ken save en ke hal, por seguro ke me se partyo
el korason i me topi kon lagrimas…

Vos prezento aki abasho una poziya miya ke aviya
eskrito por los dos mansevikos, en Ganeden agora,
mensyonados en el eskrito i ke los mallogrados de
Hisbullah mos tornaron en kashas, malgrado ke mos
aviyan apprometido ke seriyan remetidos sanos i
rezyos ! Ke malas horas…. Ke desepsyon !

NO MAS…..BASTA !

Oy, diya de luto
tan amargo de todos los djudyos
Oy, diya ke arondjamos dulses palavras
i no mas kreyemos
No mas keremos oyir
mintiras de boka de los asasinos
Enterramos muestros ermanos,
muestro orgulyo, muestros ijos !

Oy, todo un puevlo yora,
mano en la mano djudyos kaminan..
Los kaminos son largos,
el mal en el korason, no avlan
Sus silensyos son los biervos
ke no tienen fuersa de salir
Israel se kaya, sus alas en sangre,
sus ijos kedaron de bivir !

La tierra risive oy
dos puerpos mutilados, mansevos de Tsion
Muestros soldados valyentes
de la armada de muestra nasyon
Mansevos fuertes, ermozos, riyendo,
kada uno la glorya de Tsahal
Bendichos komo la agua del Kinereth,
komo la azete del kal !

Santo Bendicho en los Sielos,
oye muestras orasyones !
No los deshes fiestar de muestro luto,
vengate de sus sangres!
No les des mas el poder
de matar los ijos de Tsion por nada
Muestros keridos estan en la Tierra Santa
sin dolor mas, ma sin vida.

Sharope blanko
18.7.2008

Barenboim y Shalit, dos judíos en Gaza


Barenboim y Shalit, dos judíos en Gaza
 

 

Hoy, por un instante, hubo 2 judíos en Gaza.

Uno, secuestrado hace 5 años, capturado en territorio israelí cuando servía como soldado en su Servicio Militar Obligatorio.

Su nombre, Gilad Shalit, de 19 años cuando fue secuestrado.

El otro, ofreció hoy un concierto en solidaridad con el pueblo palestino. Su nombre, Daniel Barenboim.

El evento tuvo lugar en el Centro Cultural Al Mathaf de Gaza capital y, entre piezas de música clásica del siglo XVIII,

el director de orquesta interrumpía el programa musical para dirigirse a las cuatrocientas personas que abarrotaban la sala.

Barenboim expresó ideas como:

«Venimos como mensajeros de la ONU no sólo para hacerles escuchar música, sino también porque creemos que la

gente de Gaza tiene derecho a sentarse a escuchar música del siglo XVIII en el año 2011»

El director señaló también que:

«la causa palestina es una causa justa que no puede ser solucionada con violencia, sino sólo con justicia». «Nadie en

el mundo debe vivir bajo una ocupación»

Barenboim no se atrevió a referirse a la injusticia que padece Gilad en el mismo territorio donde el se transformó, por unos

instantes, en su único hermano, quien nunca ha recibido visitas de ninguna organización internacional que verifique su estado.

En Israel, hace unos años, Barenboim ofreció música del conocido antisemita Wagner, pidiendo antes de la interpretación,

que quienes no estaban de acuerdo en escucharlo, algunos de ellos sobrevivientes del Holocausto, se retiraran de la sala.

Cuanta hombría de bien habría demostrado Barenboim hoy, si hubiera dicho algo así como:

La siguiente pieza será para transmitirle mi solidaridad a Gilad y pedir su pronta liberación, nadie en el mundo merece vivir secuestrado, quien no esté de acuerdo, por favor que se retire de la sala”.

Pero, lamentablemente no lo hizo. Que pena.

Waldo

Falta un minero

*Este “minero” fue sepultado por el Hamas Islámico que criminalmente lo secuestró hace más de 4 años tragándolo casi para siempre.*

por Natalio Steiner(*)
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El mundo entero se ha conmocionado por la tragedia- con final feliz- de los mineros chilenos. 70 días de angustia y desesperación han quedado atrás.
Ahora cada uno de ellos está con su familia y amigos, contando los pormenores de un milagro que les dejará huellas. Los medios masivos de comunicación no perdieron detalle- ni lo harán en los próximos tiempos- de lo que con ellos acontecía. El mundo entero se conmocionó por los esfuerzos de supervivencia en condiciones tan extremas. No faltarán libros, películas, reportajes, historias de vida y comparaciones con otras tragedias como la del avión uruguayo en los años 70. Los rescatados reordenan de a poco sus vidas; los que allí abajo se reían ahora se deprimen y a la inversa. Son secuelas. Gracias a Di-s y al esfuerzo humano que lo pueden contar.

El presidente chileno puso todo su esfuerzo y no escatimó dinero para sacarlos a la superficie armando un equipo profesional envidiable. Ya hay hasta chistes en Internet acerca de lo que hubiera pasado si esta tragedia aconteciera en la Argentina. Pero todos se “olvidan” de algo: Hay un minero que NO fue aún rescatado. Claro; no vive en Chile sino que está atrapado en la Franja de Gaza.

No está bajo una roca de 700.000 kilos y lo más probable es que no esté a 622 metros de la superficie sino mucho más
cerca.

Este “minero” fue sepultado por el Hamas Islámico que criminalmente lo secuestró hace más de 4 años tragándolo casi para siempre.

Su causa no goza de la cobertura masiva de los medios masivos de comunicación probablemente porque es un soldado “sionista” (léase invasor y colonialista) y por lo tanto su suerte interesa mucho menos. Si hay un país que se conmueve por su suerte es Israel pero las cámaras de video de los socorristas no logran
llegar hasta su trampa porque los miserables secuestradores lo impiden. No sabemos cuánta agua tiene ni qué come; si está bien o mal de salud. No sabemos si se distrae; en qué piensa, cómo pasa los sofocantes días en manos de sus secuestradores; si sufre 40 grados o está en un ambiente húmedo. Cada
tanto se crea una esperanza artificial para negociar aunque no lo quieren liberar porque así sufre todo un país, pero la esperanza se debilita rápìdo.

No se le puede prestar atención médica porque ni siquiera hay un diagnóstico sobre su salud que debe ser precaria. Hundido en el silencio, olvidado por casi todos-inclusive por parte del pueblo judío- languidece en lo que debe ser una profunda tristeza y melancolía. Está peor que los otros mineros que se tenían entre sí ya sea para sobrevivir o pelearse. No hay “palomas” para hacerle bajar cosas. Probablemente su “mina” cambie cada par de días para no ser detectado por los servicios de inteligencia de Israel. De ser así, la tierra se lo vuelve a tragar.

Los mineros chilenos despertaron el interés de todos y los defensores de los derechos humanos pidieron mejores condiciones para trabajos futuros. No es el caso de este olvidado minero que ya cumplió sus 23 años estando en cautiverio pero a las organizaciones de defensa de los derechos humanos poco
parece importarles la suerte de un “belicoso” soldado. No hay llanto por él (salvo sus padres y amigos) y las esperanzas se mantienen por la férrea tarea de su padre que no baja los brazos.

Es un minero judío. Se llama Guilad Shalit. Convendría apurar su rescate y llevarlo de vuelta a casa al precio que sea. Es un símbolo de los odiosos enemigos que el estado de Israel enfrenta que lo han enterrado en un silencio sepulcral solo quebrado por un breve video el pasado mes de febrero y por un videito de Internet de muy mal gusto donde se parodiaba su muerte.

Se necesitan políticas de estado activas para sacarlo de la trampa que no buscó y se necesita mostrarle al mundo ya no solo quién es Guilad Shalit sino también quiénes son sus miserables captores.

(*) El autor es director del semanario Comunidades de Buenos Aires.

http://ana-ana2008.blogspot.com/2010/11/712-steiner-politica-y-derechos-humanos.html

UNAS PALABRAS – LIOR HAIAT, PORTAVOZ DE LA EMBAJADA DE ISRAEL

de Embajada de Israel en España, el jueves, 28 de octubre de 2010 a las 15:26.

Queridos amigos,

El fin de semana pasado participé en la Marcha por la Liberación de Gilad Shalit y en apoyo del Estado de Israel organizada por la Comunidad Israelita de Barcelona, conjuntamente con todas las Comunidades Judías de España, Instituciones Sionistas, Asociaciones no Judías y miembros de la Iglesia Evangélica, Protestante y Católica. Participaron 1.500 personas, entre las que se contaron políticos, periodistas, amigos de Israel y de la libertad, todos ellos con un mismo mensaje de solidaridad con la familia de Gilad Shalit y con el deseo de verle sano, a salvo y libre junto a ellos.

Aquí os dejo las palabras que pronuncié en la Marcha y un vídeo con una canción que los cantantes israelíes le dedicaron a Gilad y que lleva su nombre.

Buen fin de semana a todos,

Lior Haiat

Portavoz

Marcha por Gilad Shalit

Barcelona, 23 de octubre de 2010

Gilad Shalit es mi hermano.

Gilad Shalit es el hermano, el hijo, el amigo, el vecino de cada uno de nosotros.

Si bien lleva más de 1500 días en cautiverio, no deja de estar presente en nuestras vidas ni un solo momento.

Está presente como un símbolo de nuestra lucha contra la maldad y la crueldad de sus secuestradores.

Está presente como un símbolo de nuestra fuerza como sociedad democrática; una sociedad que da un valor supremo a la vida humana, frente a una banda terrorista que sacraliza la muerte, tanto de sus enemigos como de sus hermanos.

Gilad Shalit es un símbolo de la hipocresía de muchos en las sociedades occidentales y en la sociedad española que llevan la bandera de los derechos humanos, pero que han olvidado los derechos de Gilad durante más de cuatro años. Y lo es también de la hipocresía de los activistas de la famosa flotilla a Gaza, que bajo el ropaje de una acción humanitaria llevaron a cabo un mero acto de provocación propagandística. ¿Dónde estaba el humanitarismo de los cooperantes cuando recibieron la solicitud de la familia Shalit de pasar una carta a Gilad? ¿Dónde estaba el humanitarismo de los cooperantes al servicio de Hamás de todo el mundo? ¿Dónde acaba su falsa lucha por los derechos humanos?

Pero Gilad no es sólo un símbolo, Gilad es un joven. Un joven que quiere vivir en libertad, que quiere salir de la oscuridad hacia la luz, conocer amigos, divertirse, estudiar, aportar a la sociedad.

Quiero leer unos párrafos de las palabras que pronunció Noam Shalit, su padre, en los últimos meses. Hace más o menos un año Noam Shalit se presentó ante la comisión Goldstone para poner en su agenda la situación de Gilad:

“No hay duda de que vosotros sabéis que el secuestro de mi hijo es contrario a la ley internacional;… sus secuestradores llevan a cabo crímenes de guerra y tratan de una forma inhumana a mi hijo al no permitir tan siquiera a los representantes de la Cruz Roja visitarle y verle.”

Shalit siguió y habló a la gente de la Franja de Gaza:

“Ciudadanos de Gaza, vuestros líderes cometen un crimen contra mi hijo al mantenerlo como rehén. A vosotros también os tienen como rehenes. Durante los últimos años, vosotros, habitantes de la Franja de Gaza, habéis sido rehenes de vuestro gobierno.”

Hace unos meses en un acto cultural en la frontera con la Franja de Gaza en conmemoración del cuarto aniversario del secuestro de Gilad por los terroristas de Hamás, Noam dijo:

“Desde hace ya cuatro años, nuestro querido Gilad está bajo un aislamiento total en los sótanos oscuros de Hamás, sin luz del día, sin luz de vida a unos pocos kilómetros de este lugar. Pido a los cientos de miles de personas que nos acompañan en este viaje que no olvidéis a Gilad. No olvidéis a Gilad que nos espera y nos grita su grito silencioso desde la oscuridad. Desconectado de su familia y de sus amigos. Desconectado del mundo.”

Noam Shalit continuó diciendo:

“Aprovecho esta oportunidad para hacer un llamamiento, desde la frontera entre Israel y Gaza, a la comunidad internacional, a la Unión Europea, al gobierno de Estados Unidos y al Cuarteto: de la misma manera que supieron presionar a Israel para dar pasos humanitarios destinados a aliviar el bloqueo para mejorar la situación en la franja de Gaza, y con la misma firmeza, deben presionar a Hamás y a sus líderes para que den pasos humanitarios pequeños y simples a favor de nuestro hijo Gilad.”

Estas son las palabras de Noam Shalit y son las palabras de cada uno de nosotros, porque Gilad es nuestro hijo.

Gilad Shalit es mi hermano.

.

Miles marcharon por la libertad del soldado en Barcelona

Yoel Shalit: Gilad ha sido abandonado
Miles de personas pidieron por la libertad de Gilad Shalit en Barcelona.

Yoel Shalit, el hermano del soldado secuestrado, dijo en esa ciudad que Gilad ha sido “enterrado vivo en Gaza. Su destino ha sido olvidado por el gobierno de Israel, la Unión Europea, y el mundo libre. Ha sido ignorado por la Cruz Roja y las organizaciones de derechos humanos. El silencio de Gilad, clamando ayuda, está dirigido a todas las naciones del mundo que luchan por los derechos humanos. El Mundo no puede taparse los oídos”, añadió Yoel.
También tomaron la palabra el presidente de la Comunidad Israelita de Barcelona, Laurence Franks, y Pilar Rahola.
La marcha se inició en Francesc Macià y culminó en el Palau de Pedralbes.
Los Organizadores entregaron un número a cada participante, uno por cada día que lleva el soldado secuestrado, al día de hoy lleva 1582 días.
Esta marcha se suma a las que ya se han producido en París, Londres, Ginebra, Roma, Nueva York y todo Israel.
La idea de la manifestación fue la de incluir a Barcelona en el mapa de las ciudades que se han solidarizado con la tragedia de Gilad Shalit. Este joven soldado fue secuestrado hace cuatro años, cuando un grupo de terroristas palestinos cruzó la frontera israelí, atacó un puesto de control cerca de Kerem Shalom, mató a varios soldados y secuestró a Gilad, que entonces tenía 19 años. Cuatro años después, el movimiento fundamentalista islámico Hamás mantiene al joven cautivo en extremo aislamiento y ni siquiera no ha permitido que la Cruz Roja lo visite.
http://www.aurora-israel.co.il/articulos/israel/Sefarad/32708/

«Queremos la liberación de Gilad pero no a costa de la seguridad de Israel»


JOEL DOV SHALIT / HERMANO DEL SARGENTO SHALIT
«Queremos la liberación de Gilad pero no a costa de la seguridad de Israel»
«No existe una solución militar, la vía actual es el intercambio de presos con Hamas»

Joel Dov Shalit, hermano del sargento Shalit – Foto: Miquel González/Shooting
25 Octubre 10 – – Rocío Colomer MADRID- La familia de Shalit se resiste a que el secuestro de Gilad por los islamistas de Hamas quede en el olvido. Joel Dov Shalit, de 27 años, viajó ayer acompañado de su novia Yaara Winker hasta Barcelona para participar en la primera manifestación que se organiza en nuestro país para recordar la situación del sargento de 24 años y reclamar su liberación. Rostros conocidos como Rafael Luna (PP) o Carles Llorens (CiU) acudieron a la cita. Los padres, Noam y Aviva Shalit, la siguieron desde la tienda de campaña que han levantado a las puertas de la residencia del primer ministro.

–Ha pasado un año desde que se obtuvo la última prueba de vida del sargento Gilad. ¿Qué indicios tienen de su supervivencia?
–Desde octubre de 2009 no tenemos ninguna prueba de vida de mi hermano.

–¿Temen por su estado?
–Confiamos en que siga vivo, pero cada día que pasa en cautiverio es un riesgo para su vida. Está en unas condiciones muy precarias, creemos que su salud es débil. La situación en Gaza tampoco es estable y eso supone un peligro añadido para Gilad.

–Está abierta una línea de negociación indirecta entre el Gobierno israelí y Hamas a través de mediadores alemanes. ¿Qué expectativas guarda su familia?
–Queremos la liberación de mi hermano Gilad para que pueda regresar a nuestra casa, pero también queremos un acuerdo que no perjudique la seguridad de Israel.

–Hamas exige la entrega de 450 hombres entre los que se encontraría el líder palestino, Marwan Bargouth. ¿Creen que habrá consenso?
–No queremos entrar en este tipo de cuestiones concretas. Nosotros confiamos en las labores de nuestro Gobierno y le apoyamos.

–Dice que la solución no puede ser a costa de la seguridad de Israel. ¿Qué líneas rojas no deben cruzarse?
–Tras cuatro años y medio de secuestro creemos que existe una posibilidad sólida de alcanzar un acuerdo sobre un intercambio de presos. Creemos que hay espacio para la negociación y que, incluso, se puede plantear la entrega de palestinos con delitos de sangre. Con límites, se debe hacer todo lo posible para liberar a un soldado israelí.

–Prácticamente todas las familias israelíes tienen alguno de sus miembros dentro de las Fuerzas Armadas. ¿La sociedad de su país está identificada con su caso?
–Existe una unanimidad en mi país sobre la obligación de liberar a Gilad. Sentimos la solidaridad de la gente, aunque es cierto que se ha abierto un debate en torno a la negociación y los métodos.

–El intento fallido de rescate militar a un militar israelí en 1994, ¿hizo que se descartara el uso de la fuerza?
–Después de más de cuatro años, creemos que la solución vendrá a través de las gestiones políticas.

–¿Piensan que la reapertura del frágil proceso de paz puede ser un buen contexto para la liberación de su hermano?
–Rotundamente no. Las conversaciones se llevan a cabo con Al Fatah, que está en Cisjordania. La reanudación del diálogo ha enfurecido a Hamas. La contestación violenta que ha dado al proceso puede perjudicar la liberación de mi hermano.

–Sus padres Noam y Aviva han destacado por su activismo. La marcha de 12 días de este verano por Israel o la acampada en Jerusalén son buenos ejemplos. ¿Qué otras citas tienen en mente?
–En estos momentos estamos muy concentrados en la acampada que mis padres han hecho en frente de la residencia del primer ministro, Benjamin Netanyahu. Ellos no quieren trasladarse a ningún otro sitio, no han venido a Barcelona. Yo paso todos los fines de semana con ellos.

–¿Las convocatorias son efectivas a la postre?
–Son clave para mantener la atención política y que el secuestro no caiga en el olvido.

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