Conferencia de Pilar Rahola en UN Watch el 5 de abril 2011 en Ginebra

Chamberlain  versus Sendler: de la oscuridad a la luz.

Conferencia de agradecimiento por el premio Morris B. Abram Human Rights Award, que le fue concedido a Pilar Rahola el dia 5 de abril en Ginebra, por la organización UN Watch.

Estimados amigos, buenas noches.

“Zog Nit Keyn Mol!” “Nunca digas que esta senda es la final”… Así empieza el himno de los partisanos del gueto de Varsovia, cuya heroica lucha enaltece el alma humana. Al saber que tendría el honor de recibir el premio que lleva el nombre de Morris Berthold Abram, el gran luchador de los derechos humanos, recordé la belleza de este triste himno. ¿Qué debía pensar Morris Abram cuando formó parte del Tribunal de Nüremberg  y los tuvo allí, cerca, ese conjunto de seres humanos convertidos en una masa informe, criminal y malvada? Quizás pensó en el silencio de los buenos, no en vano las mayores crueldades del mundo no se han edificado sobre la maldad de los malos, sino sobre el pesado silencio de los buenos.

Sobre el silencio, sobre la indiferencia y sobre la traición. ¿Cuántas traiciones a los derechos humanos y cuánto silencio acumulan nuestras sociedades libres, nuestros intelectuales, nuestras organizaciones? Miren el magnífico ejemplo de Libia. ¿Nos preocupaban los derechos humanos cuando le dábamos la mano a Gadafi, lo invitábamos a las fiestas y le vendíamos nuestros juguetes bélicos? No. Gadafi solo nos ha preocupado cuando ha puesto en peligro nuestra estabilidad energética. Y es que un dictador en el poder es un amigo, pero un dictador derrotado, es un dictador. Traición y silencio. Miren el silencio y la traición a los derechos que proyectamos sobre las dictaduras del petro-Islam, con sus mujeres esclavas, sus leyes tiránicas, su odio a la libertad. Miren los miles de muertos por la tiranía sudanesa, ¿A quién importan? Miren la locura de Irán, avanzando en su carrera nuclear para poder asesinar masivamente ¿Donde están los ruidosos antiisraelíes que vociferan su solidaridad con las víctimas en las calles del mundo, ante estas atrocidades? ¿Por qué no se pasean con sus flotillas de la libertad por las costas iraníes, por las de Arabia Saudita, por las de Siria? Y la magnífica ONU. ¿Por qué mantiene a algunas de las dictaduras más feroces en sus Consejo de Derechos Humanos? Silencio y traición. Y así miles de víctimas lloran su tragedia al margen de los focos, de las pancartas, de las manifestaciones, de las resoluciones de Naciones Unidas.

Es por ello, estimados amigos de UNWatch, que agradezco enormemente el galardón que hoy me ofrecen. Porque lo interpreto como un premio contra el silencio, contra la indiferencia y contra la traición. Los premiados que me han precedido honran la memoria de Morris Abram con una categoría que no alcanzo y solo puedo sentirme orgullosa de pertenecer a la misma lista de personas como la iraní Nazanin Afshin-Jam, o la ruandesa Esther Mujawayo o la afgana Massouda Jalal, valientes mujeres de nuestro tiempo, auténticas Nelson Mandelas femeninas que han alzado su voz contra el miedo y contra la tiranía. Soy una humilde seguidora de su legado y de su compromiso, convencida de que las mujeres del siglo XXI seremos las grandes portadoras de la bandera de la libertad.

Permítanme que les explique por qué estoy aquí, en esta encrucijada de causas que me animan a alzar la voz. Primero, porque la única condición moral de un intelectual, es la del compromiso. Pero no el compromiso fácil con las pancartas y las consignas previsibles, sino con los valores que nos configuran como civilización. Un compromiso contra los tiranos. Pero también contra los amigos que prefieren mirar hacia otro lado y disparar a las dianas fáciles, porque el miedo o el prejuicio les impiden saber quiénes son los verdaderos enemigos. Es un compromiso con los valores que nacieron en el primer texto fundacional de nuestra historia moderna, las Tablas de la Ley, el inicio de la modernidad. Y siguiendo el hilo rojo de esas Tablas, continuaron con el Derecho Romano, charlaron con Spinoza, construyeron la Ilustración y aterrizaron en la Carta de Derechos Humanos. Ese es el compromiso moral de nuestros tiempos: la defensa de los valores de nuestra civilización. Es el compromiso de Irena Sendler, de Morris Abram, de Baruj Tenembaum, de Nazanin, Esther o Massouda, no importa la religión o la cultura, porque nos unen esos mismos valores… Y sin ese compromiso, nuestra sociedad no existiría. Aprovecho, pues, este extraordinario honor que me otorga UNWatch para denunciar a todos aquellos colegas del mundo de las ideas y del periodismo que callan ante la esclavitud de la mujer en el Islam, ante la persecución de los homosexuales, de los cristianos, de los librepensadores, ante las ideas totalitarias que pueblan el planeta. Y mientras callan contra las dictaduras y sus tiranos, chillan contra dos grandes democracias, quizás porque gritar, por ejemplo, contra Israel o contra Estados Unidos sale gratis. De hecho, contra Israel se vive mejor. Pero alzar la voz contra el Islam fundamentalista, eso sí que resulta un compromiso de riesgo.

También estoy aquí porque creo que los valores de la libertad están amenazados por una ideología totalitaria que nos ha declarado abiertamente la guerra. Y no hablo de una religión o de una cultura, sino de una ideología, la del islamismo fundamentalista. Si en el siglo XX la humanidad tuvo que enfrentarse al reto totalitario del estalinismo y del nazismo, el siglo XXI se enfrenta a una ideología de muerte que contamina a miles de cerebros y mata a miles de personas. Y no solo se trata de organizaciones terroristas escondidas en las montañas del mundo. También se trata de países felizmente sentados en la Asamblea General de la ONU, y cuya maldad legal esclaviza a sus ciudadanos, mientras financia por todo el mundo a imanes fanáticos. Es una ideología que utiliza y vampiriza la tecnología del siglo XXI pero que aspira a volver a la Edad Media, y que usa nuestra democracia para intentar destruirla. Soy una mujer libre de un país libre, pero a mi lado millones de mujeres no pueden amar a quien quieren, pueden ser mutiladas genitalmente, lapidadas, marcadas con ácido, abusadas, despreciadas, sometidas a la maldad feudal. Esa ideología que las odia, nos odia a todos, porque odia la libertad. Este premio lo dedico a ellas, a las mujeres encarceladas en los burkas de unas leyes malvadas. Los países que las esclavizan, se sientan tranquilamente en la ONU, nadie les monta manifestaciones en contra y hasta forman parte del Consejo de Derechos Humanos. Algún día tendremos que preguntarnos a dónde fue a parar el sueño de Eleanor Roosevelt de una Liga de Naciones que tenía que garantizar la libertad de los pueblos. Hoy la ONU es todo lo contrario, es el blanqueador de las oscuras entrañas de muchas dictaduras.

Estoy aquí porque no creo en el choque de civilizaciones, pero creo en el choque histórico entre civilización y barbarie, y creo también que estamos en un momento delicado y trascendente. Estoy aquí porque amo a los disidentes de la dictadura iraní, pero odio a los bárbaros que gobiernan Irán. Porque amo a los intelectuales, los estudiantes, los jóvenes egipcios, pero temo a los musulmanes fanáticos que quieren usar sus revueltas para instaurar leyes feudales. Estoy aquí porque amo a todas las religiones, pero lucho contra aquellos que usan a Dios para el odio, el fanatismo y la muerte. Y el riesgo de contaminar a miles de cerebros que habitan en Europa, o en América o en cualquiera del mundo, es más alto de lo que nos atrevemos a reconocer. Por eso estoy aquí, también, porque la ideología totalitaria que esclaviza seres humanos en las dictaduras teocráticas, también quiere esclavizar sus mentes en las democracias occidentales.

Y sí, estoy aquí porque creo que Israel es la avanzadilla de la lucha por esos valores de libertad. Y que la criminalización que sufre por parte de muchos intelectuales occidentales tiene que ver con una mirada tuerta que ve el mundo al revés y que, en su delirio, está traicionando los valores que dice defender. Estoy aquí porque creo en Albert Camus cuando le dijo a Jean-Paul Sartre que defender a Stalin no era defender la libertad. A los muchos aprendices de Sartre les digo, en homenaje a Camus, lo mismo: defender la libertad no es callar ante las maldades del islamismo fundamentalista, no es minimizar el terrorismo, no es llorar solo por unas víctimas y despreciar a otras, ni es criminalizar a una democracia que lucha por sobrevivir rodeada de dictaduras que quieren verla destruida. Eso no es luchar por la libertad. Eso es perpetuar la peor tradición de izquierdas, la que no lloró por las víctimas de Stalin, miró hacia otro lado con Pol Pot y aún perdona a Castro. Y ahora, del viejo poster del Che Guevara a la kefia palestina, la misma ceguera y la misma inversión de valores: no lloran por las víctimas del terrorismo islamista, miran hacia otro lado con las Sirias y los Irán y aún perdonan a los Hamás y Hezbollah.

Permitan que mencione a Neville Chamberlain y a Irena Sendler. Son los dos polos del comportamiento humano, ante el reto totalitario. Mientras Chamberlain se fue de paseo con Hitler, le dio la mano y decidió mirar hacia el lado oscuro de su conciencia, Irena Sendler dio la mano a las víctimas, se jugó la vida y salvó vidas. Hoy pasa exactamente lo mismo y mientras unos se esconden en sus miedos y creen que dando la mano a los dictadores teocráticos garantizan su vida opulenta, otros dan la mano a sus víctimas. La gran luchadora por las libertades, la siria Waffa Sultan, me dijo hace unos meses en Estados Unidos, “tenemos un proverbio árabe que dice: si me necesitas, te poseo”. ¿Es eso lo que nos ocurre? Que al necesitar su petróleo, poseen nuestro silencio?¿Es tan frágil nuestro sistema de libertades, que se sustenta en el miedo, el apaciguamiento y el silencio? Sin duda eso es hoy Naciones Unidas y eso es también una parte importante de nuestro mundo intelectual, periodístico y político: miedo, apaciguamiento y silencio.

Contra el miedo, premios como los de UNWatch, que dan honor a la lucha por las libertades. Contra el apaciguamiento, el compromiso de Nazanin Afshin-Jam, de Esther Mujawayo, de Massouda Jalal, de tantos y tantas. Y contra el silencio, la palabra libre.

Dijo Winston Churchill, “El coraje es la primera de las cualidades humanas, porque es la que te garantiza todas las demás”. ¡Coraje! Dedico este premio a ellos, a los hombres y mujeres de la historia que han tenido el coraje de luchar contra la barbarie, el dolor y el miedo para defender la libertad.

Muchas gracias.

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La historia real de un joven judío engañado por los judíos mesiánicos

Engaños y Desengaños

La historia real de un joven judío engañado por los judíos mesiánicos
Por Hershel Firbank

¿Quién soy?

Me llamo Hershel (Damián) Firbank, y nací en Buenos Aires – Argentina en el seno de una familia judía completamente liberal. Aunque asistí al “Shule” (Colegio Judío) hasta cuarto grado, no acostumbrábamos ir a la sinagoga a no ser por el Bat-Bar Mitzva o Jupa de algún familiar, y las festividades para nosotros consistían en reunirnos a comer guefilte fish en lo de mi bobe.

Cuando tenía once años mi mamá comenzó a asistir a una Iglesia Evangélica de la “Comunidad Cristiana” en la Capital Federal, en donde se bautizó. Unos meses más tarde ella empezó a congregarse en un Iglesia Bautista más cerca de nuestra casa, y yo iba con ella todos los domingos. Tres meses después acepté en mi corazón a Jesús como mi salvador personal y otros tres meses más tarde me bauticé. Allí me congregué durante cuatro años, asistiendo tanto a las reuniones dominicales como a los estudios bíblicos, reuniones de oración de jóvenes, y también integré un grupo de mimos llamado “kerigma”.

Luego comencé a asistir a las reuniones de la Congregación Judía Mesiánica llamada “Shemá Israel” de la localidad de Morón, Provincia de Buenos Aires. Allí me involucré en el ministerio de las “Danzas Davídicas”, y también fui elegido líder de los jóvenes. Después de un año me pasé al “Ministerio al Pueblo Elegido – J.A.M.I.”, y además de ministrar con las “Danzas Davídicas”, era maestro de niños, y comencé a dictar seminarios en varias Iglesias Evangélicas, tanto en la Capital como en el interior del país. En el verano iba de vacaciones a Miramar (ciudad balnearia de Buenos Aires con gran porcentaje de turistas Judíos) a repartir en las playas y en la peatonal todo tipo de material “mesiánico” (desde folletos acerca de Isaias 53 y demás “textos proféticos”, hasta Nuevos Testamentos en Idish). También trabajaba dos veces por semana para el programa radial-televisivo “Shemá Israel”.

Dos años y medio más tarde comencé a sentir un vacío dentro mío, principalmente porque veía a mi alrededor que faltaba un verdadero compromiso con lo que se creía, ya que se jugaba a dos puntas: Cuando nuestros hermanos evangélicos nos preguntaban por qué usamos kipá, talit o celebramos las festividades Judías, les contestábamos que los preceptos que D-s ordenó a los Judíos eran para siempre y que incluso Yeshua mismo (así llaman los Judíos Mesiánicos a Jesús) nos ordenó observarlos, y citábamos varios versículos tanto del Tanaj (Levítico 23, Números 15:37-41, etc.) como del Nuevo Testamento (Mateo 5:18, Juan 10:22).

Pero cuando los Judíos nos preguntaban por qué nosotros no observamos todos los preceptos como se debe, les contestábamos que ya no necesitamos hacer eso, pues estamos “bajo la gracia y no bajo la ley”, (es decir que el sacrificio de Jesús es suficiente para la salvación de nuestras almas y que ya no hay necesidad de observar los preceptos de la ley – es decir, de la Torá).

Tratando de definir cuál de las dos respuestas era en verdad la correcta (ya que una contradice radicalmente a la otra), llegué a la conclusión de que aún continuábamos obligados a cumplir los preceptos, pero para mi decepción nadie en mi entorno lo hacía. Sobre todo, hubo un versículo del Nuevo Testamento que me tocó muy profundo, en el cual Jesús dice: “En la cátedra de Moisés se sientan los Escribas y los Fariseos. Así que, todo lo que os digan guardeis, guardadlo y hacedlo…” (Mateo 23:2-3). Es decir, que no sólo debemos observar la ley (Torá), sino que debemos hacerlo de acuerdo a la explicación de los Rabinos!

No pasó mucho tiempo hasta que, gracias a la “Hashgajá Pratit” o “Providencia Divina”, recibí una revista de Jabad Lubavich. Esta “Hashgajá Pratit” consistió en que el hermano de una amiga evangélica de la anterior Congregación (Shemá Israel), recibió, “por error”, en el trabajo la revista de Jabad, y esta amiga se la prestó a mi mamá, y yo luego de leerla, me suscribí.

A través de esta revista comencé a entender más sobre las mitzvot y sobre mi propio pueblo, y esto produjo un gran impacto en mí. Poco a poco fui tomando decisiones como dejar de comer cerdo; luego de un tiempo dejé de mezclar carne con leche, y más tarde, a pesar de que comía carne no-casher, ponía la carne un rato en sal y otro en agua para sacarle la sangre.

No obstante, el vacío espiritual siguió creciendo en mí y así estuve por más de un año, hasta que semanas antes de Janucá me di cuenta de que no podía seguir así, por lo cual pensé en dos opciones: O seguía con mi vida (Trabajo, Universidad, etc.) aquí en el mundo y que D-s siga “Su vida” en el cielo o, probaba con el Judaísmo. Como no sólo yo creía en D-s, sino también en que Él nos creó con un propósito, me decidí por la segunda opción.

Con esta decisión fui al Acto del Encendido de la Janukiá que Jabad hacía en una plaza de la Capital Federal, y allí un Rabino se me acercó, y luego de hablar conmigo, me invitó a las actividades de su comunidad.

En este evento percibí una clara manifestación de la “Hashgajá Pratit”, ya que si bien los dos años anteriores también había asistido al mismo evento, nadie se acercó a hablarme, y recién en el tercer año, justo cuando yo me sentía con ese vacío y antipatía espiritual, fue cuando el Rabino se acercó para hablar conmigo.

Al mes siguiente comencé a asistir al Kabalat Shabat, y luego del servicio el Rabino invitaba a todos a la casa a disfrutar de una cena sabática. Esto fue precisamente lo que produjo que mi alma estallara de felicidad. Los cantos, las historias, las palabras de Torá y ese ambiente de Shabat fueron suficientes para sentir que ese era mi lugar. En este tiempo fue cuando comenzaron a surgir en mí dudas acerca del mesianismo de Jesús.

Seguí yendo a la comunidad de Jabad por otro mes – y también continuaba asistiendo a las reuniones de los Judíos Mesiánicos. El Rabino me invitó para ir al campamento de la Yeshivá; y el vivir inmerso en el estudio de la Torá y el cumplimiento de las mitzvot me cautivó, y al terminar el campamento decidí ingresar a la Yeshivá. Pero, no obstante, mi creencia en Jesús continuaba, lo cual producía en mí una gran lucha interior, razón por la cual tomé la decisión de ir a estudiar a la Yeshivá unos cuantos años, y si luego de ese tiempo seguiría creyendo en Jesús, entonces regresaría a los Judíos Mesiánicos.

Como un mes después de haber regresado del campamento llegó a mis manos el libro del Rabino Arie Kaplan llamado “El Verdadero Mesías”, que comenzó a contestar algunas de mis dudas acerca de por qué Jesús no era el Mesías. Y así fue que libro tras libro, y luego de estudiar el Tanaj en Hebreo, llegué a la conclusión de que el Judaísmo, sin ningún tipo de “agregados” (“Mesiánicos”), es el único y verdadero camino.

¿Qué Son Los Mesiánicos?

El movimiento Judío Mesiánico no es otra cosa más que una estrategia misionera para convertir Judíos al Cristianismo. A lo largo del tiempo los Cristianos han intentado convertirnos a la fuerza a través de sus constantes ataques antisemitas como las Cruzadas, la “Santa” Inquisición, los pogroms y finalmente, el Holocausto. Pese a todo esto, nuestro Pueblo se mantuvo firme y no cedió, es por eso que los Cristianos han implementado un método más “amistoso”, y al mismo tiempo más efectivo llamado: “Judaísmo Mesiánico”.

En el Nuevo Testamento, no aparece en ningún lado el nombre de “Judíos Mesiánicos”, como así tampoco aparece el “Grieguismo Mesiánico” o los “Griegos Mesiánicos”. Por el contrario, el Nuevo Testamento declara que no hay entre los seguidores de Jesús ni Griego ni Judío: “y revestido del nuevo [hombre], el cual conforme a la imagen del que lo creó se va renovando hasta el conocimiento pleno, donde no hay griego ni Judío, circuncisión, ni no-circuncisión, bárbaro ni escita, siervo ni libre, sino que Cristo es el todo, y en todos” (Epístola a los Colosenses 3:10-11). “Porque todos los que habéis sido bautizados en Cristo, de Cristo estéis revestidos. Ya no hay Judío ni griego; no hay esclavo ni libre; no hay varón ni mujer; porque todos vosotros sois uno en Cristo Jesús” (los Galatas 3:27-28) .

El Apóstol Pablo, o “Rabi Shaul” como lo llaman los Mesiánicos, en su primera epístola a los Corintios 9:20-21 declara: “Me he hecho a los Judíos como Judío, para ganar a los Judíos; a los que están sujetos a ley [Torá] (aunque yo no esté bajo ley) como sujeto a la ley, para ganar a los que están sujetos a la ley. A los que están sin ley, como si yo estuviera sin ley (no estando yo sin ley de D-s, sino bajo la ley de Cristo), para ganar a los que están sin ley”.

Aquí Pablo está fijando una de las bases del misionerismo, el concepto de “identificación”, ya que cuando el misionero habla “de igual a igual”, es decir igual cultura, forma de vestir, lenguaje, etc. el Evangelio es más fácilmente transmitido; como explica un Pastor Judío Mesiánico acerca del objetivo de los “Centros Judíos Mesiánicos”: “En el Centro Judío Mesiánico se lleva al Judío de lo que le es familiar [Judaísmo] a lo que le es desconocido [Jesús]”. Es por eso que estas “Sinagogas” están adornadas con la estrella de David, las Tablas de la Ley y el Arca, y los varones visten kipot y talitot. Tampoco faltan las canciones en hebreo, para que así el Judío pueda sentirse “como en casa”; y al estar en este ambiente familiar, es más fácil presentarle el Evangelio.

Recuerdo que cuando hice mi Bar-Mitzva en el Ministerio al Pueblo Elegido – J.A.M.I., mis familiares Judíos no Mesiánicos quedaron impactados ya que no encontraron ninguna cruz o algo que identifique al lugar con el Cristianismo, y por el contrario, estaba “adornado” con símbolos Judíos. Pero como pudimos ver del Nuevo Testamento, esto no es más que una farsa, ya que para los creyentes en Jesús ya no existe Griego o Judío.

La Obsesión de Convertir Judíos

Desde siempre los Cristianos han estado obsesionados con la conversión de Judíos, y esto puede verse reflejado en que, por ejemplo, si bien existe la organización “Judíos para Jesús”, con un presupuesto anual de millones de dólares, no existe una organización paralela llamada “Budistas para Jesús”, o si bien existen los “Judíos Mesiánicos” no ocurre lo mismo con los “Hinduistas Mesiánicos”.

Existen tanto razones teológicas como psicológicas para explicar esta obsesión. En el Nuevo Testamento encontramos la orden de Jesús a sus discípulos: “A estos doce envió Jesús, y les dio instrucciones, diciendo: Por camino de gentiles no vayáis, y en ciudad de samaritanos no entréis, sino id antes a las ovejas perdidas de la casa de Israel” (Mateo 10:5-6). “Él [Jesús] respondiendo dijo: No soy enviado sino a las ovejas perdidas de la casa de Israel” (Mateo 15:24). Pablo en su epístola a los Romanos (1:16) dice que el Evangelio “es poder de D-s para salvación de todo aquel que cree; al Judío primeramente, y también al Griego”.

Muchos fundamentalistas Cristianos creen que la “Segunda Venida” de Jesús depende de la conversión del Pueblo Judío, basándose en las palabras que Jesús dijera a los Judíos de su época: “Porque os digo que desde ahora no me veréis, hasta que digáis: Bendito el que viene en el nombre del Señor” [es decir, Jesús] (Mateo 23:39).

Por otro lado, la creencia en la venida del Mesías fue desde siempre una creencia Judía. El Pueblo Judío hasta hoy en día espera “el brotar del retoño de David”, y es esto lo que los Cristianos no pueden entender: si Jesús fue Judío y él mismo se consideraba el Mesías de Israel, ¿cómo puede ser que los Judíos (que son los que desde siempre esperan al Mesías y saben los requisitos que debe cumplir) lo hayan rechazado?

Con el propósito de convertir Judíos, los Judíos Mesiánicos les enseñan a sus hermanos Evangélicos cómo “testificar” al Judío “eficazmente”, lo que aumenta el número de Judíos a los que se puede alcanzar, ya que estos Cristianos Evangélicos los podemos encontrar en lugares públicos como colegios, universidades, hospitales o hasta en el trabajo o en nuestra propia casa (como empleadas domésticas o de mantenimiento).

En estos “cursillos” se les enseña a los Evangélicos a utilizar un lenguaje más apropiado, usando en lugar de palabras “muro” (es decir que cuando son pronunciadas el Judío levanta una “pared” en defensa), palabras “puente”:

PALABRAS MURO PALABRAS PUENTE

Cristo Mesías

Jesús Yeshua

Iglesia Templo

Cristiano Creyente

Culto Servicio

San Mateo Mateo

Bautismo Mikve

San Pablo Rabi Shaul

Convertirse Completarse*

*(los Judíos Mesiánicos enseñan que un Judío no se convierte al Cristianismo, sino que “completa” su Judaísmo con Jesús)

Luego se les da un par de consejos prácticos para hacer más efectivo el intento de conversión. Entre estos “consejos útiles” podemos encontrar:

1. No hable al principio nada acerca de Jesús o del Cristianismo.

2. Trate de brindar una “amistad sincera”, ya que el Judío está acostumbrado a la persecución Cristiana, y de esta forma se estará neutralizando este sentimiento.

3. Interésese por sus problemas, ofrézcale orar por sus necesidades. Si el Judío acepta que usted ore por él, recuerde empezar su rezo dirigiéndose al “D-s de Avraham, de Itzjak y de Iaacov” y concluir “en el nombre del Mesías de Israel” o de “Yeshua HaMashiaj”.

4. Pregúntele por alguna comida típica, pídale la receta, y luego de prepararla invítelo a probarla.

5. Comente con él las últimas noticias acerca del Estado de Israel, o de la Comunidad Judía en la Diáspora.

1. Pero sobre todo recuerde en todo momento mostrarse paciente; sepa que el “testificar” al Pueblo Judío puede llevar un largo tiempo.

También se ofrecen un par de preguntas para confundir al Judío que sabe poco de su religión, como ser:

PREGUNTA: ¿Quién es en verdad Judío? Ya que el Judaísmo no es una raza (existen Judíos Azquenasitas, Sefaraditas, Falashas, etc.), ni una religión (ya que existen Judíos no religiosos).

RESPUESTA: “Pues no es Judío el que lo es exteriormente, ni es la circuncisión la que se hace exteriormente en la carne; sino que es Judío el que lo es en lo interior, y la circuncisión es la del corazón, en espíritu, no en letra.” (Romanos 2:28-29). Es decir que el verdadero Judío es el que ha aceptado a Jesús en su corazón.

Además de esto, al misionero se le ofrece material gratis (acerca de las “profecías mesiánicas” que supuestamente Jesús cumplió), así como asistencia telefónica, y la posibilidad de concretar un encuentro con algún líder Judío Mesiánico, si el Judío acepta.

De esta forma los grupos Judíos Mesiánicos logran mover a las “masas” evangélico-protestantes para sus propósitos, hasta tal punto que en 1996 la Convención Bautista tomó la resolución de poner como prioridad la conversión de Judíos.

En conclusión: El Judío que recibe sobre sí la fe mesiánica, además de cometer idolatría, ya que los “Mesiánicos” creen que Jesús es D-s encarnado, a pasado a ser un ex-Judío, pues se convirtió a otra religión y ha perdido toda vinculación con su pueblo. Lo único que le queda como Judío es la obligación de hacer teshuvá, es decir, retornar a D-s y a Su Torá.

Hoy ya han pasado casi cuatro años desde que comencé a estudiar en la Yeshivá, y cada vez creo con más fuerza que si bien el Mashiaj aún no ha llegado, está pronto por hacerlo en nuestros días. Amen.

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Por Hershel Firbank
Hershel vive con su esposa y sus dos hijos en Israel, y trabaja continuamente para evitar que más judíos sean engañados por los misioneros.
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Portales añejos de Pesaj y Pascua

Por el Rabino Marcelo Polakoff de la kehila de Cordoba, Argentina.
Portales añejos de Pesaj y Pascua

Rabino Marcelo Polakoff

Algunos, sin saberlo, suponen que son alarmas. Parecen, pero no. En todo caso, es otro tipo de dispositivo pero con una función similar: la de dar cuenta acerca de movimientos importantes a través de las casas.

Es que en la mayoría de los hogares de las familias judías, sobre el marco de la puerta de entrada (tal vez en otras puertas internas también) es muy probable que se encuentre una pequeña cajita de aproximadamente unos 10 centímetros de largo por unos 3 centímetros de ancho, cuyo contenido principal está oculto en su interior.

Allí dentro, muy bien enrollado, descansa un diminuto pergamino de cuero animal que contiene dos párrafos bíblicos (tomados de Deuteronomio 6 y 11) que comienzan con una declaración de fe en la existencia de un único Dios.

Es la llamada “mezuzá”, un objeto que –con más de tres mil años de tradición encima–, persiste a través del tiempo y del espacio, más allá de todo estilo arquitectónico.

Su ubicación no tiene nada de fortuito, y está completamente entroncada con la fiesta de Pesaj.

Para comprender su sentido es menester remontarnos a tierras egipcias bajo el dominio de un tirano faraón que venía esclavizando por centurias al pueblo hebreo. El libro del Éxodo nos relata en detalle cómo fue esta primera gesta libertadora registrada por la historia y que –conducida por Moisés– tenía como objetivo central la constitución de una nación enraizada bajo el imperio de la ley divina, concentrada en la recepción de los Diez Mandamientos.

La salida de la servidumbre se produjo recién después de las 10 famosas plagas que azotaron al imperio más poderoso de la época con todo tipo de calamidades. La última de ellas –la muerte de los primogénitos– tenía como condición para los hebreos marcar con sangre de cordero el borde de sus puertas a fin de que la mortandad se “saltee” (“pesaj” en hebreo o “pascua” en griego ya latinizado) sus hogares.

¿Por qué precisamente en la puerta? Porque es el límite exacto entre el dominio privado y el dominio público. Porque es lo que conecta intimidad con comunidad. Porque es la frontera entre lo que se es puertas adentro y lo que se es puertas afuera.

Toda mezuzá, de alguna manera, recuerda aquel momento fundacional, un momento de temor supremo ligado taxativamente a la idea de la muerte, y en el que la puerta estaba indefectiblemente cerrada.

Sin embargo, ya a partir del primer aniversario de este hecho, en plena travesía por el desierto, y de allí en más sin interrupción alguna hasta hoy, más de tres milenios y tanto después, en las noches de Pesaj, en medio del encuentro de la cena familiar que reactualiza en cada generación la salida de Egipto, las puertas de los hogares paradójicamente requieren ser abiertas.

Al iniciarse el ritual –y mientras se abre la puerta de casa– se recita una antiquísima plegaria en arameo que reza: “Este es el pan de la pobreza que comieron nuestros antepasados. Quien tenga hambre que venga y que coma. Todo el que tenga necesidad, que venga y celebre con nosotros”.

No se puede festejar en plenitud la libertad a puertas cerradas. No se puede celebrar judaicamente Pesaj (y me atrevo a decir que tampoco la Pascua cristiana) sin compartir el alimento con quien le falta, y la compañía con quien está solo.

Casi al finalizar la cena, el seder, la puerta debe volver a abrirse una segunda vez. En este caso es para dejar entrar –simbólicamente– al profeta Elías, el responsable de anunciar la redención final, cuando todos los hombres y mujeres del mundo puedan convivir sin ningún tipo de opresión.

Portales añejos, cargados de sentido, que nos invitan una vez más a asomarnos al prójimo y, a través del prójimo, también asomarnos a Dios.

¡Jag Sameaj!

¡Me entiende, Sr. Secretario!

Esta semana celebramos Pesaj, la fiesta de la libertad. Una original narrativa de David Ben Gurión, escrita en su diario, nos ayuda a comprender su imponente significado y su extraordinaria magnitud.
            …………………………………………………………
BenGurion4
Cuenta Ben Gurión que en 1954, siendo primer ministro, viajó a EE.UU para reunirse con el presidente Eisenhower y solicitar apoyo y ayuda en momentos difíciles para el joven Estado de Israel.
En uno de sus encuentros con el entonces Secretario de Estado, John Fuster Dulles, éste lo encaró con un alto grado de soberbia: “-Dígame, Primer Ministro, ¿a quién representan usted y su Estado realmente? ¿Acaso los judíos de Polonia, Yemen, Rumania, Marruecos, Irak, la Unión Soviética o Brasil son la misma cosa? ¿Después de 2.000 años de diáspora es posible hablar de un solo pueblo judío, de una única cultura, tradición o costumbre judía?”
Ben Gurión le respondió: “-Mire Sr. Secretario: hace 200 años atrás zarpó de Inglaterra el navío Mayflower que transportaba a los primeros colonos que se instalaron en lo que hoy es la gran potencia democrática de los Estados Unidos de América. Le ruego que salga a la calle y pregunte a diez niños norteamericanos lo siguiente: -¿Cuál era el nombre del capitán del barco?; ¿Cuánto tiempo duró la travesía?; ¿Qué comieron los tripulantes durante el viaje? y ¿Cómo se comportó el mar durante el trayecto? Seguramente no recibirá respuestas puntuales.
Ahora fíjese usted: Hace ya más de 3.000 años que los judíos salieron de Egipto. Le pido que en algunos de sus viajes por el mundo, trate de encontrarse con diez niños judíos en diferentes países y pregúnteles: -¿Cómo se llamaba el capitán de dicha salida?; ¿Cuánto tiempo duró la travesía?; ¿Qué comieron durante el recorrido? y ¿Cómo se comportó el mar? Cuando tenga las respuestas y se sorprenda, trate de recordar y evaluar la pregunta que me acaba de formular. ¿Me entiende, Sr. Secretario?”

SO SU BIS-INYETA

A mediya noche un grito largo….dezesperado
No seya ke vinyeron a apanyar a Alfredo ?
Umos de karne kemada kuvijan el sielo
Hombres kaminan por las kayes vistidos de preto !

“No….Noo….Nooooo Apiyadesen de mi, no ize nada !
Apiyadesen de mi famiya, de mi ijo en fasha !
So Espanyol, no tengo otra terra ke Kastilya !
No ago danyo ! So obediente al Rey i a la Reyna !

No me yevesh a la muerte, noooooo no kero murir !
So mansevo i tengo fuersas i dezeyos de bivir !
No me echesh a las flamas, no me kero ir !
Ke es muestro pekado ? Ser djudyo i kerer sigir ?

Nasi en la Ley de muestros padres, bendicho el Dio
Kreyo en mi fe i la santa Tora ke kon Moshe abasho
Mi alma apartenese a mis raisez, no puedo ser otro
No puedo pekar, trokar i ser un verdadero hristiyano !

Los yoros i los lamentos de Estreya su mujer,
De sus tres ijos i su madre, la bivda Esther
En sus orejas deviyan kedar hasta la amaneser
Fina ke vinyeron a atarlo al arvole para siniza ser….

Tres otros akeya noche al Gan Eden asuvieron…
Atados, medyo aogados en las flamas se kemaron !
Sus orasyones en sus gritos se oyeron
Dospues nada….El silensyo…Los umos i el karvon…

El tiempo no paso ! Dias i mezes i anyos…
Las matansinas kontinuaron, muryeron viejos i muchachos…
No miraron proves o rikos, mujeres o hazinos !
En vezes mizmo kreaturas ; solo por ser djudyos !

No les diyeron kaza o lugar para echarsen
Era defendido de lavorar deviyan kayarsen
No teniyan derrito de kedar o de irsen
No saviyan ke azer ande fuir i eskondirsen….

Un dia se oyo….La salvasyon aparesyo !
El Otomano los aksepto i sus barkos embiyo…
Kada uno i uno vino al puerto i se allegro.
Sera vedra ? Empesara otra vida ? Sera un suenyo ?
No teniyan muncho….Un bogo en la mano

Unos bokados, agua i fruta un poko
Djoyas de famiya eskondidos kon el oro
Ken lo teniya…Debasho de fustas o en el kaveyo …
La kalor kema el kuero, tienen la boka seka

Las madres yoran los bebes en brasos, una vieja kanta
Es un romanse de al tiempo, se akodra de su boda
Sefarad kerida, mi tierra, no te olvidare nunka !
” Ande estan muestras vizinas ? Sin eyos no vo !

Rachelika iva vinir kon mozotros, me lo prometyo !
No la veygo…Ay tanta djente ! Ande se peryo ?
Izak ! Ke va ser de mi perriko ? Yo no lo desho ! ”
“Komo se va asuvir Sara a este barko tan alto ?

Ayudame Nahum, yo de un braso tu del otro !
Toparemos un lugar aki, no en el aleskuro..
El tiempo esta kayinte, no kero irme abasho …”
“Mas djente en este barko ? Ya esta yenno !

Si lo inchen mas, mos vamos a murir en kamino !
Esto riendo ! Salvarse de las flamas djusto
Para eskapar en las olas kuando viene el ayre loko !”
“Ke lingua es esta ! Adonay ! Nada no entiendo !

Komo mos vamos a dar a entender. Me esto espantando
Ken disho ke mos kere salvar el Otomano musulmano ?
Si mos vana matar no era mijor el hristyano ?
“Dizen ke es leshos semanas…Ma hermozo lugar !

Muncha verdura, munchas rikezas i muncha mar…
Tenemos hazinos…Ken se va ir i ken va yegar !..
David…mi novyo…Lo vo ver ? Mos vamos a kazar ?”
La mar, el sielo i la mar..Pasensiya se kere !

Las velas se aunflan kon el ayre..
Los romanses kuvijan la dolor siempre
La dolor de estos ke mas no vere…
La mar se los yevo a munchos durante este viaje
No pudyeron yegar a estas tierras kon koraje !

Sus puerpos kansados sin fuersa yamaron la muerte
Ken save puedeser no kijeron bivir en otra parte …
Tantas kreaturas tramblando de kayintura
Sin kamas i kuvyertas i sin una kura

Gomitando i embatakando la ropa entera
Las madres soflamadas no saven ande dar la kavesa !
Horas de tefila…Los hombres estan endjuntos
Dan grasyas al Dio i rogan por la salud de los suyos

Bendizen el Kreador por kedarsen todos djudyos
Sienten la allegriya i la pezgor en sus ombros !
Los barkos mas se van….Sefarad kedo leshos
No se ven sus montanyas ni sus rios

Dulse tierra en las manos de los negros
Sus kazas, sus guertas i sus rekuerdos…
Una palomba blanka hoy mos akompanya
Parese ke la tierra esta bastante serka

Kito mi rida limpya de mi aldikera
Miro las broderiyas echas por mi kerida tiya.
Si, Vinimos….Munchos estamos sanos i rezyos
Vemos munchos barkos i los palasyos blankos

Mos alevantamos, mos bezamos i mos abrasamos
El Emperyo mos avre sus puertas..estamos salvados !
Orasyones, grasyas al Santo Bendicho kon palavras
De muestros korasones asuven a muestreas bokas

Grasyas a este Sultan grande de nombre ..Grasyas
Bendichos seyan el i su famiya, sus ijos i sus ijas.

Sharope Blanco

 

 

Sabores de Ashkenaz

Sabores de Ashkenaz

Por Jorge Schussheim 

Disertación ofrecida el 21 de noviembre en la sede académica de la Fundación IWO.

Cuando se habla de creatividad, se habla de judíos. Pintura, ciencia, teatro, música, literature, cine, sea lo que fuera siempre hay judíos ahí. Es difícil dar un paso sin encontrarse a uno de nosotros.

Con una excepción: el mundo de la alta cocina. Los chefs judíos son una especie diminuta, lo que es curioso, ya que la comida es parte tan importante de la cultura. Y eso que tenemos un interés especial en el tema, afinado desde el nacimiento por nuestras madres y abuelas.

Sin embargo si uno tipea “grandes chefs judíos” en el google, el resultado es “nada”

Incluso si quita la palabra “grandes” los resultados son 0.
Cuisine: alimentos y recetas comunes a un pueblo y constantes en el tiempo.

Se puede llamar “cuisine” a la comida de un pueblo disperso por el mundo desde hace siglos?

La cuisine judía es ante todo una bobe-cuisine, creada por las abuelas y servida en familia, no en restaurantes.

No existen los grandes chefs judíos que preparen banquetes en palacios. (Sir Moses Montefiore y la reina Victoria. Disraeli era el primer ministro favorito de la reina; Montefiore era el judío favorito)
Lo casero es lo primordial.

Existe una Cuisine judía, pero a diferencia de otras cuisines, no puede ser simplemente definida como los platos cocinados por los judíos, tal como sucede, por ejemplo, con la Cuisine francesa, ya que con esa lógica unos spaghetti con tuco y pesto cocinados por un judío, sería un plato judío.

Si nos ponemos estrictos, deberíamos decir que los únicos platos judíos auténticos, no compartidos con otros pueblos y que harían teóricamente a una Cuisine judía son el matze, el jaroset y elcholent y su equivalente sefaradí: el hamin.

Pero no podemos negarle identidad judía al gehakte leiber, simplemente porque no sea un plato comido por todos los judíos del mundo.

Los blintzes nacieron en Rusia, adonde se los llama blinis o blinchiki, palabra que viene del ucraniano mlynets, de mil (moler) hace siglos, y se comían principalmente al final de invierno, invocando con su forma redonda el sol, ausente durante meses. Pero los judíos, quienes bienvenimos al verano comiéndolos enShavuot, aunque Tevie diga que no sabe porqué, y que los comemos sólo por tradición, los adoptamos y adaptamos hace tanto tiempo que podemos llamarlos un plato propio.

Tomando la mayoría ashkenazi, nosotros, los descendientes de aquellos primigenios judíos europeos que se asentaron originalmente en el que hoy es Francia y Alemania y que luego emigraron a Polonia, a Rusia, al Báltico y a Europa central, encontramos una cocina que no puede llamarse precisamente homogénea en la que conviven y contrastan los guisos húngaros llenos de páprika picante con los platos dulces polacos: tzimmes, miel, pasas, ciruelas, damascos. (Anécdota frontera ruso-polaca, Mijail Litvinov)

La mayoría de los ashkenazim venimos de climas fríos y cocinamos con productos típicos de esas tierras: remolachas, zanahorias, papas, repollo. Pocos teníamos acceso al mar (ishkraiot) de modo que desarrollamos un gusto especial por los pescados de agua dulce.

Las técnicas de cocina, nacidas en los conceptos religiosos, unen a las cocinas judías del mundo.

¿Qué elementos comunes hay entre un kebbe y un pastron, entre un gefilte fish y un belahat egipcio?

¿Porqué tanto en la cocina asquenazí como en la sefardí hay platos que deben cocinarse largamente?

1. Porque en shabat no puede prenderse fuego, de modo que deben cocinarse antes y estar calientes el sábado.
2. Por la dureza de las carnes (Cuando un judío pobre come un pollo es porque uno de los dos está enfermo)
3. Para que no quedara sangre. (no comerás la sangre de la carne. Levítico 17:14)

La mayoría de los cortes tiernos de los animales está en los cuartos traseros, Pero desde que Jacob se peleó con el ángel, resultó herido en el muslo y cojeó el resto de su vida (Génesis 32:33) estos cortes se han vuelto tabú, a menos que se reseque completa y limpiamente el nervio ciático, proceso difícil y caro.

Por esa pelea los judíos no podemos comer vitel thonné, ni milanesas de peceto.

En Kaifeng, China, adonde floreció una comunidad judía en el siglo X, los judíos eran llamados “Tiao Kia Kisou”, que quiere decir “la secta que extrae los nervios”

De modo que resulta necesario cocinar mucho la carne para que elyarkoie, el essigfleisch, el tzimmes de carne o el hamin se puedan comer.

También es la religión la que origina el gefilte fish, no sólo la pobreza de los judíos de los shtetls que tenían que conformarse con comprar restos de pescado, ya que el comer pescado entero los sábados, el  pescado era caro y por lo tanto reservado para el sabes implicaba tener que separar las espinas de la carne y esto significaba trabajo, prohibido ese día. También la forma redonda que se le da al gefilte fish tiene que ver con la vida, con lo esférico originario de los vivientes.

Como pueblo antiguo, los judíos tenemos un gusto por los alimentos que nos remiten a la antigüedad. Las omnipresentes cebollas y ajos en una inmensa mayoría de platos judíos remiten a las cebollas y ajos que comían los judíos esclavos en Egipto.

También comer granos, cereales y legumbres tiene un origen religioso-tradicional, Cocinar porotos, garbanzos o lentejas viene de la costumbre de la reina Esther, quién no comía carne durante el ejercicio del poder de Haman, ya que este había prohibido la faena ritual y no había carne kasher en toda Persia.

Pero aunque muchos platos vienen de estos orígenes humildes, hasta en el más pobre de los hogares judíos de Europa había canela, clavo o nuez moscada para perfumar sus comidas, porque eran parte de la Havdalá del shabat; con ellos se condimentaba el jaroset del Séder y los alimentos de Shavuot.

Esa fue una de las razones por las que los judíos llegaron a ser comerciantes internacionales en especias.
La celebración de shabat necesitaba sabores especiales y se preparaban comidas especialmente fragantes. Algunos judíos agregaban endulzantes (miel, azúcar si eran ricos); otros, especias, auqneu la mayoría de los judíos tan distintos entre si como los marroquíes, polacos, italianos o alemanes, ambas cosas a la vez. De ahí que se haya desarrollado el gusto por lo dulce –ácido, sumándole a eso que el vinagre o el jugo de limón ayudaban a conservar la caponata italiana, el essigfleish y otros platos preparados antes del shabat.

La cocina judía siempre ha girado en torno al shabat y ese es el punto de unión entre asquenazíes, sefardíes, italkim,  etíopes, indios, yemenitas, etc. Por ejemplo, el uso del aceite para freir loslatkes en Europa y los sufganiot de origen sefardí en Jánuca o la prohibición de usar levadura en Pésaj en todas las comunidadesjudias del mundo son costumbres que hacen a una “Cuisine” judía.

Aunque Feuerbach, que no era judío, se haya atribuido la frase “uno es lo que come”, ese es un pensamiento netamente judío, ya que nosotros creemos que los alimentos permanecen para siempre en nosotros, transformándose en sangre, en cerebro, en corazón y, en última instancia, hasta en espíritu, ya que los platos tradicionales que conformar esta heterodoxa “Cuisine” judía no sólo alimentan el cuerpo sino también el alma.

El Origen del Kashrut
Dentro de las 613 mitzvot existen las llamadas mihpatim (leyes que pueden explicarse racionalmente) y chukim (las que no pueden explicarse racionalmente)
Hay tres puntos de vista sobre estas leyes:
Uno, es que fueron ordenadas para proteger la salud de los judíos en una época en la que la higiene básica todavía no era entendida.

Por ejemplo, comer carroña estaba en contra de las leyes judías. Cómo sabemos hoy, los animales muertos desde hace un tiempo pueden acarrear enfermedades. También los mariscos son fácilmente contaminables con hepatitis, por eso estaban prohibidos.

Un segundo punto de vista sostiene que estas leyes no tienen otro sentido que el de inculcar obediencia, ya que muchas de ellas son irracionales, pero como provienen de dios la mente humana no tiene porqué entenderlas y mucho menos cuestionarlas. A dios se lo obedece sin preguntarle porqué.
Y el tercer punto de vista es que las leyes si tienen una razón, pero no pueden ser entendidas porque la explicación de las mitzvot están más allá de la comprensión humana.

Desde una perspectiva jasídica, cuando un judío manipula cualquier objeto por alguna razón sagrada (y comer es sagrado, ya que se hace para proveer la fuerza necesaria para poder seguir las leyes de la Torá), ese judío emite “chispas de sacralidad” que existen en todos los objetos. Estas chispas son los canales de conexión con la divinidad y su activación permite la presencia divina en el mundo tangible. No obstante, hay cierto tipo de animales cuya carne no permite que emane de ella esas chispas de sacralidad. Para reconocerlos, existen signos en ellos. Los signos son, por ejemplo, la pezuña hendida (la pezuña del animal simboliza la conexión con el mundo material: es “lo que pisa, la superficie que une”; o el proceso de rumiar (la comida simboliza a la Torá, o mas generalmente a la santidad. Rumiar la comida, como hacen los vacunos, entonces, simboliza la capacidad para penetrar más profundamente en los conceptos sagrados, permitiendo separar más fácilmente las “chispas” de la materialidad. En los peces, los signos son las escamas (que los protegen del agua =símbolo de influencia intelectual) y las aletas (que le permiten moverse mejor en el agua, lo que simboliza la habilidacrisologo larralded para desplazarse de una sección de la Torá o de lo sagrado a la otra. Pero hay que  notar que, dentro de las inmensas ganas que tenemos los judíos de complicarnos la vida, estos signos no son suficientes para determinar que los animales sean kosher. Por ejemplo, si un camello nace con las pezuñas separadas, no por eso se vuelvekosher. Es decir que los signos son meramente alertas sobre las características de sus carnes.

Desde una perspectiva académica contemporánea, podríamos decir que los judíos utilizaban la idea de la distinción para crear santidad.

Un antropólogo cristiano, Gordon Wenham, escribe “las leyes recordaban a los israelitas qué comportamiento se esperaba de ellos, quienes habían sido elegidos para ser sagrados en un mundo impuro”

De acuerdo con esta teoría, la práctica del kashrut sirve como una disciplina cotidiana de autocontrol, reforzando la capacidad de quien la practica para elegir entre opciones difíciles. La capacidad para restringir los instintos más básicos puede ser vista como un requisito para crear una sociedad más civilizada. La matanza ritual, que evita sufrimientos innecesarios, también recuerda al judío que, teniendo la posibilidad de ejercer derecho sobre la vida y la muerte, esta es una seria responsabilidad y que regodearse en el placer de poder causar sufrimiento daña nuestra sensibilidad moral.

También  la prohibición de comer la fruta de un árbol durante sus primeros tres años de vida representa la capacidad de auto-disciplina, al tiempo que la auto-imposición de un largo período para apreciar la obra de dios, antes de concederse el placer de comer esas frutas.
Desde una perspectiva simbólica, la prohibición de combinar leche con carne puede representar la separación simbólica de la muerte, la carne del animal muerto; con la leche, el símbolo de la vida que sirve para alimentar a una criatura que nace, que se incorpora a la vida.

Desde la perspectiva de la higiene, ya Maimónides, en su “Guia para los perplejos”, cita la higiene como causa del kashrut.
Cito una coincidencia curiosa: en el Levítico 11-15 se describe no sólo la diferencia entre animales puros e impuros, sino el concepto de “glatt”, el requerimiento de que los pulmones estén libres de adhesiones, lo que prevendría el consumo de animales enfermos de tuberculosis. También la prohibición de comer animales muertos por otras causas previas a la matanza eliminaría la posibilidad de comer carne infectada por enfermedades. Ahora bien: en 1953, el Dr. David Macht, de la respetada John Hopkins University realizó una serie de experimentos en diferentes animales y pescados y concluyó en que la concentración de toxinas zoológicas en los animales “impuros” era considerablemente más alta que en los animales “puros” y que la correlación entre lo que describía el Levítico y sus experimentos de laboratorio coincidía en un100%. Creer o reventar, decía mi tía Jaitzirl.

Había una vez un schnorer que, durante una de sus giras de mendicidad profesional, fue convidado – en casa del millonario del pueblo – con un pedazo de torta. Tan extraordinario le resultó alschnorer este nuevo y raro  manjar que exigió (los schnorers jamás piden, ya que están seguros  del derecho que les asiste a ser mantenidos por los demás) la receta de esa maravilla.  Llegado que hubo a su casa, se entabló el siguiente diálogo con su señora esposa: Iajne Dvoshe, quiero que cocines la torta más rica del  mundo. Esta es la receta: “Se toman seis huevos… – Huevos hay uno sólo, Itzik…
– Uno, entonces, “y medio litro de crema fresca”.
– ¿Crema? ¿Qué somos ahora? ¿Los Rotschild? – Bueno, cuajada en vez de crema.
“Y se agregan dos libras de harina de trigo y una de azúcar blanca”.
– ¡Já! ¡Harina de centeno y un poquito de azúcar morena es todo  lo que hay en esta casa!..y 200 gramos de pasas de Corinto y otro tanto de avellanas y un buen pedazo de manteca y mezclar bien y…”
Iajne Dvoshe agregó, en uno de sus escasos silencios, cuatro  pasas medio apolilladas, unas nueces y un pedacito de margarina y  revolvió todo y lo cocinó:
Y cuando Iiajne Dvoshe probó la famosa torta, su único comentario fue:
-Francamente, no sé por qué les gusta tanto a los ricos esta porquería.

Tanto como judío, como aficionado a la comida, entiendo que la gracia que les causa a mis amigos goim este cuento parte de la no comprensión de la factibilidad de que algo así pase en la realidad,  ya que como todo el mundo sabe (el mundo idische) la cocina judía ha  logrado producir exquisiteces justamente a partir de la carencia de  elementos, o de la pobreza de ellos. Claro es que para que a ungoi le salga una torta necesita crema, manteca y harina de trigo. En cambio, al judío le alcanza con  un poquito de gehakte tzures(traducido sería algo así como un “PATÉ DE PROBLEMAS) para lograr un resultado similar o mejor. ¿Cómo explicar si no el fenómeno cósmico que se produce cuando  una madre judía toma una despreciada tripa gorda o un despojo del  cogote de un pollo, los rellena con algo de matze-meil, cebollita, gribalaj y consigue un dorado, perfumado y extraordinario kishke (tripa) o hélzale (cogote) relleno? ¿De qué forma, si no es con suspiros, quejas y bastante sufrimiento, mi suegra consigue transformar un pedazo de hígado, un  huevo duro y una cebolla frita, en un gehakte leber (PATE DE HIGADO) digno de un  paladar refinadísimo? ¿Cómo, si no es gracias a que “mi hijo SIEMPRE me dice cuando  no le gusta, pero NUNCA me dice cuando sí le gusta” se podrían  explicar las sensaciones voluptuosas que producen los latkes de simple y humilde papa rallada cuando pasan por mi garganta temblorosa   de pasión gastronómica? Toda la cocina judía se ha basado siempre en la pobreza y la  escasez, en los suspiros y en la culpa. Y debe ser eso, nomás, lo  que le da un sabor incomparable.  Dicen losfeinmschmekers que cualquiera es un buen cocinero con langosta, foie gras y  caviar,  pero muy pocos  los capaces de satisfacerfresers (GOLOSOS COMILONES) y  con ingredientes ordinarios.
…Enumero una serie de platos de los que no me voy a olvidar aunque quisiera:  blintzes, latkes, kreplaj y knishes; kneidlej, cháchalaj, kigl y kijalaj; mandeburchenik y humentashn; beigalaj y koilich; jolodetz, pastron, hering, gefilte fish;y para bajar todo y no enfermarse nunca y crecer sano y fuerte, la panacea universal, directamente de la fuente de Judencia, la famosa penicilina ídishe: sopa de pollo. Coma de todo y engorde sin culpa. Es un consejo de mis abuelas,  de mis tías, de mi mamá y de mi suegra.

Como preparar una idische mame
Primero, hace falta una olla bien grande, como esa que le prestó a lavilde jaie de la vecina y que se la devolvió toda abollada y se hizo la distraída, ¿se acuerda?
Y bueno: a goie blaibt a goie.  (UN GOI SIEMPRE PERMANECE GOI)
¿Tiene una gallina, de esas bien gordas?
¡Bien!.  Sáquele las plumas, las entrañas, los huesos y la carne.
¿Qué le queda? !Schmaltz!  !Lo más sano que hay! ¡Excelente para el colesterol! 

Pique 4 o 5 cebollas grandes, de esas medio chatas que son las que hacen llorar mejor y fríalas junto con la piel cortada en pedacitos, para ir creando la piedra filosofal: los gríbalaj.
Bueno, ya tiene la base.
Ahora comienza propiamente la preparación del plato.
Vaya a la baulera y busque los viejos álbumes de discos de 78.

Saque “In der Finster“, cantado por Sarah Gorbi, baje el fuego a mínimo y póngalo en la olla.  Agregue, de a poco (para que la preparación no se enfríe, porque si se enfría, sufre) dos fotos suyas de cuando era bebé, en Miramar; un buen puñado de suspiros; dos cucharadas soperas de quejas (mejor que sean catorce las cucharadas) y medio litro de lágrimas.  Si su idische mame era rusa, una pizca de sal.  Si era polaca, medio kilo de azúcar.

Matze con manteca y réitaj, como el que le daban para la merienda; una ráfaga de eso olor a arenques y a pepinos y a wurst, que a uno le aromatizaba el alma cada vez que entraba a las famosas perfumerías Nemirowski, Bruselowsky, ó Szmedra; y un cuarto kilo de esa luz dorada que daban las velas durante el séder de Péisaj y que no sé porqué ahora las velas de porquería ya no dan más.

Bata en un bowl algunas imágenes de sus bobes y zeides y tíos y tías, incluso algunas de los tíos y tías que usted no conoció personalmente, pero sí por las fotos que su mamá guardó durante toda la vida y que fueron lo único de esos tíos y tías que pudo salir de Polonia y de Lituania y de Ucrania.

Por un colador fino, vaya dejando caer hilitos de los mejores recuerdos.
Y no se preocupe por los malos: si es un colador lo suficientemente fino, no hay peligro.

Deje cocinar un rato, hasta que todo se haya unido muy bien y formado una masa homogénea.
Saque porciones, haga knéidalaj y hiérvalos en el caldo que habrá hecho, aparte, con la gallina.
Decore con un pedacito de cielo azul bien picadito; del mismo cielo que iluminaba y embellecía aquella mañana tan triste en Tablada. 

Y sírvales un buen plato a sus hijos nietos y vigile que se lo coman hasta el fondo, que tan mal no les va a hacer.

JAG A PESAJ SAMEAJ
MARIO ZARECEANSKY

Cervantes, judío converso

Cervantes, judío converso

El legado judío en nuestro país ha sido borrado hasta extremos absurdos. Por ejemplo, la historia de la literatura oculta que Luis Vives, Antonio de Nebrija, Jorge de Montemayor, Fray Luis de León, Juan de la Cruz, Teresa de Jesús, Vélez de Guevara, Tirso de Molina, Luis de Góngora, Fernando de Rojas, Francisco Delicado, Mateo Alemán o el propio Miguel de Cervantes, eran descendientes de judíos. Hay muchos más.

El origen converso de Cervantes ya lo defendió Américo Castro. Por mi cuenta, añado aquí algunos argumentos para los más escépticos:

En primer lugar, su apellido.

Adoptar el nombre del lugar de procedencia es algo muy común, y más entre conversos. Ahí están todos los Toledo y Toledano. Cuando ese apellido no levanta sospechas, se mantiene; cuando sí, se cambia por otro que camufle el origen judío y, a ser posible, haga a su portador descendiente de nobles o cristianos viejos. El cambio o la diversidad de apellidos es un indicio bastante fiable del origen hebreo.

Hay dos pueblecitos que llevan ese nombre, uno perdido en los Ancares (hoy Lugo), y otro en Sanabria (hoy Zamora). Ambos están en lo que siempre se llamó “los Montes de León”, de donde dice explícitamente Cervantes que “proviene su linaje”. El nombre alude a la abundancia de ciervos y corzos (todavía hoy es así). En ambos pueblos, además, se da el otro apellido, Saavedra. En el Cervantes ancarés hay incluso una casa-palacio de los Saavedra. El escudo nobiliario de este palacio se encuentra hoy en la Calle del Agua de Villafranca del Bierzo, la calle principal de la antigua judería. Yo he visto este apellido en varias tumbas antiguas del cementerio villafranquino.

Hay muchas pequeñas aldeas de esta zona, cercana a la raya de Portugal, donde sabemos que se refugiaron los conversos después del decreto de expulsión de 1492. No muy lejos, en el corazón de los Ancares leoneses, está Guímera, un pueblo entero de conversos dedicados al comercio ambulante. (Guímera proviene de Guemerá, uno de los libros básicos del judaísmo).

Pero hay otros muchos indicios.

Don Quijote nunca afirma, en contra de lo que hace Sancho, que él es cristiano viejo, sino sólo cristiano. Nunca come cerdo, salvo “duelos y quebrantos los sábados”. Este plato, tan extrañamente llamado, se compone de “huevos con tocino y chorizo”, pero ¿por qué llamarlo “duelos y quebrantos” y comerlo, precisamente los sábados? “Duelos y quebrantos” para los conversos, por quebrantar la ley que prohíbe comer cerdo, y en sabbat, día de descanso y oración. Era una forma obligada de demostrar que no se era “judaizante”. No hay otra forma de explicar este nombre.

La olla que come don Quijote todos los días (o sea, el cocido), además, tiene “algo más de vaca que de carnero”; tampoco aparece aquí el cerdo, curiosamente, en contra de lo que era habitual.

Cervantes muestra conocer bien el Antiguo Testamento, al que cita varias veces, pero no al Nuevo. En todo el Quijote sólo aparece una iglesia, y con ella “se topan” él y Sancho “de noche”. Dice también que la lengua hebrea es superior a la árabe [1]. Atribuye la autoría a Cide Hamete Benengeli, por si acaso. Su padre era cirujano, profesión de judíos. Él mismo fue recaudador de impuestos y se dedicó a no se sabe qué negocios, pero el caso es que fue excomulgado dos veces y dos veces estuvo en prisión.

Al comienzo de El Quijote habla de “un lugar de la Mancha, de cuyo nombre no quiero acordarme”. “Lugar” es sinónimo de “aldea pequeña” y el “no quiero acordarme” es un acto voluntario, no olvido. ¿Por qué no quiere “acordarse” de su lugar de origen? Hay quien dice, exageradamente, que eso de “la Mancha” encubre “la mancha de los judíos”, o sea, el deicidio, acusación que tanto arraigó en la imaginación popular y que ha llegado intacta hasta hoy.

Un último dato: la supuesta partida de nacimiento de Alcalá de Henares. Este documento apareció a mediados del siglo XVIII, y es una partida de bautismo de “Juan Carbantas Cortinas”, a suyo margen se ha puesto, con mano distinta, “Miguel”. Demasiado sospechoso. Había que darle un lugar de nacimiento digno a quien se había convertido, tres siglos después, en el más importante escritor español. Judeo-español, hay que precisar, de origen converso, posiblemente nacido en una aldea perdida en los intrincados Montes de León.

Santiago Trancón

NOTA

[1] El autor del artículo se refiere al siguiente párrafo de la primera parte, capítulo nueve, de El Quijote: «Estando yo un día en el Alcalá de Toledo, llegó un muchacho a vender unos cartapacios y papeles viejos a un sedero; y, como yo soy aficionado a leer, aunque sean los papeles rotos de las calles, llevado desta mi natural inclinación, tomé un cartapacio de los que el muchacho vendía, y vile con caracteres que conocí ser arábigos. Y, puesto que, aunque los conocía, no los sabía leer, anduve mirando si parecía por allí algún morisco aljamiado que los leyese; y no fue muy dificultoso hallar intérprete semejante, pues, aunque le buscara de otra mejor y más antigua lengua, le hallara. En fin, la suerte me deparó uno, que, diciéndole mi deseo y poniéndole el libro en las manos, le abrió por medio, y, leyendo un poco en él, se comenzó a reír». [J.J.A.]

* * *

Claves judías de Cervantes

Los estudios de los últimos años sobre Cervantes y su obra están sacando a la luz nuevos datos. Estos datos apuntan al origen judío de Cervantes, y las claves que dejó sobre este hecho en El Quijote y otras obras suyas.

Su nombre completo era Miguel de Cervantes Saavedra. Se afirma que nació en Alcalá de Henares, pues hay una partida de bautismo que se le atribuye. Pero dicha partida de bautismo no está libre de polémica. Se dice que no corresponde a Miguel de Cervantes Saavedra. Además, en la genealogía que acompaña a esa partida de bautismo no aparece un Saavedra por ningún lado. Por esos motivos hay quien afirma que esa partida de bautismo ha sido manipulada. También dicen que su obra muestra que nació en otro lugar, y que Cervantes hace una ocultación activa de su lugar de origen (esto último lo hizo igualmente Cristóbal Colón). Puede que los Saavedra tuvieran origen judío. Esto explicaría que aunque Cervantes naciera efectivamente en Alcalá de Henares, sus datos se hubieran manipulado para ocultar su origen judío. O que, si nació en otro lugar, se buscara unos datos más favorables.

Pero de lo que no hay duda, es de que en El Quijote dejó claves que señalan a su origen judío. Una se encuentra al comienzo de El Quijote. Cuando el ingenioso hidalgo hace su primera salida, llega a una venta el viernes por la tarde. El viernes por la tarde es para los judíos el inicio del shabat (sábado), el día de reposo. Luego le sirven pescado para cenar, como tenían por costumbre los judíos ese día. Después es armado caballero en la venta.

También se dice que La Mancha, en sentido figurado, es el lugar de los manchados, los que no tenían sangre de cristianos viejos. Es decir, los de ascendencia judía, como Cervantes. Hay que recordar a este respecto el entremés El retablo de las maravillas. En esta obra Cervantes hace una crítica de la obsesión por la limpieza de sangre. Pues el argumento gira en torno a un retablo que solamente podían ver los limpios de sangre, los que no tuvieran origen judío. Pero, como en el cuento de Andersen El traje nuevo del emperador, todo es un engaño para sacar dinero. El temor a quedar en evidencia hace que los espectadores sigan el engaño. Cervantes usa el humor para ridiculizar los prejuicios de su época.

Volviendo a El Quijote, los que conocemos la Biblia advertimos las citas y alusiones a ella que contiene. Pero estudios recientes de autores versados en otros conocimientos han encontrado más cosas. Afirman que El Quijote revela que su autor tenía conocimiento de la cábala o era de ascendencia hebrea. También, que en esta y otras obras suyas hay alusiones a saberes ocultos de su época, como el libro llamado El Zohar.

Según algunas interpretaciones, Don Quijote, en vez de loco, estaría poseído. Pues, igual que un poseso, arremete muchas veces contra lo sagrado y hace llamamientos paganos. De acuerdo a esta interpretación, el camino de Don Quijote podría ser un proceso de exorcismo. El ingenioso hidalgo recorre un largo camino en el que va siendo exorcizado hasta llegar de nuevo a Dios.

Loco o poseso, parece una interpretación plausible, a la vista del conocimiento de la Biblia de Cervantes. Se debe recordar que Don Quijote afirma que el hombre de este mundo no es capaz de ver la verdadera realidad. Dice que está encantado, embrujado, y toda su lucha es por desencantarlo. Es como un eco del hombre natural que no es capaz de percibir las cosas espirituales (1 Corintios 2:14-16).

Sobre los conocimientos ocultos de Cervantes, era algo muy común en su época, a pesar de las prohibiciones. Y, dado su origen hebreo, es normal que aludiera a la cábala. Como tantos otros de origen judío converso, luchó por hacerse un lugar a pesar de los prejuicios de su época, y la historia acabó por ponerlo en su sitio.

Tuvo una vida y una obra literaria complejas, que pueden ser abordadas desde diferentes ángulos. Pero parece que lo más importante para él fue poder llegar al fin a Dios, como el ingenioso hidalgo.

Mª Auxiliadora Pacheco Morente

Fuente: http://espanaisrael.blogspot.com/2011/04/cervantes-judio-converso.html

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