El Museo del Holocausto de EEUU repudió a Ucrania por su decisión de honrar a colaboradores nazis

Itongadol/AJN.- La decisión de Ucrania del mes pasado de entregar reconocimientos oficiales a una milicia nacionalista que colaboró con los alemanes durante la Segunda Guerra Mundial ha tenido como respuesta la condena de Estados Unidos.

Ucrania

En una declaración la semana pasada, el Museo Memorial del Holocausto, americano, expresó profundas preocupaciones por los dos proyectos aprobados por el parlamento ucraniano en abril. Uno permitía que hubiese una conmemoración oficial del gobierno para el Ejército Insurgente Ucraniano, una facción ultranacionalista que buscó establecer un Estado ucraniano independiente, mientras que el segundo prohibiría la propaganda y símbolos asociados con el nazismo y regímenes soviéticos.
Mientras que la prohibición de la ley sobre el uso de ese tipo de símbolos no se aplica dentro de contextos académicos, sí evita que medios masivos emitan material que “justifique la lucha contra participantes en el intento de la independencia de Ucrania del siglo XX”. Tales prohibiciones, “intentan legislar cómo debería ser discutida y escrita la historia de Ucrania”.
“Mientras Ucrania avanza hacia su difícil camino hacia la democracia, le pedimos fuertemente al gobierno que se abstenga de cualquier medida que censure discusiones y politice el estudio de la historia”, dijo el organización conmemorativa americana, informó el medio israelí The Jerusalem Post.
Por su parte, la embajada ucraniana en Tel Aviv remarcó: “La Organización de Nacionalistas Ucranianos luchó para la independencia de Ucrania contra Polonia hasta 1939, desde ese momento hasta 1941 contra la Unión Soviética, y luego contra Alemania. En el verano de 1941, un intento de liberación del movimiento fue suprimido por los alemanes y sus líderes fueron aprisionados en campos de concentración”.

Marcha por la Vida en Berlín marcando el 70 aniversario del Holocausto

Un Miembro de la Knesset israelí participó en la Marcha por la Vida en Berlín para conmemorar el Holocausto

Director del Caucus  de los Aliados Cristianos de la Knesset  Josh Reinstein marcha con el fundador de la Marcha por la Vida Jobst Bittner y el jefe del caucus MK Robert Ilatov (id) en la  Marcha por la Vida de Berlín. (Crédito de la foto: ISRAEL ALIADOS FUNDACIÓN)

Director del Caucus de los Aliados Cristianos de la Knesset Josh Reinstein marcha con el fundador de la Marcha por la Vida Jobst Bittner y el jefe del caucus MK Robert Ilatov (id) en la Marcha por la Vida de Berlín. (Crédito de la foto: ISRAEL ALIADOS FUNDACIÓN)

Con motivo del 70 aniversario de la liberación, los participantes quisieron conmemorar las marchas de la muerte como el último capítulo del Holocausto.

El Director del Caucus de los Aliados Cristianos de la Knesset Josh Reinstein marchó con el fundador de la Marcha por la Vida Jobst Bittner y el jefe del caucus MK Robert Ilatov en la Marcha por la Vida de Berlín, el último evento de más de 40 marchas de vida que han tenido lugar en Alemania y Austria desde 2012, conmemorando las deportaciones y marchas de la muerte. 

Con motivo del 70 aniversario de la liberación, los participantes quisieron conmemorar las marchas de la muerte como el último capítulo del Holocausto, y con motivo del 50 aniversario de las relaciones germano-israelíes quisieron hacer una declaración por la reconciliación y la amistad con Israel.

“Ante su responsabilidad histórica por haber causado la Segunda Guerra Mundial y el genocidio del pueblo judío, Alemania es un país de gracia inmerecida”, dijo Bittner. “Todos los que recuerdan cómo la indiferencia y el silencio pueden hacer igualmente culpables, nunca deben volver a permanecer en silencio frente al odio de los judíos o cualquier forma de injusticia racista. El objetivo de la Marcha de la Vida en Berlín es conmemorar, y también hacer una declaración de solidaridad y amistad con Israel y contra el antisemitismo”.

Bajando al andén…

Por Yosef Cohen

de Adrian DuerVuela nuestra imaginación y saltan imágenes exaltadas, gritos prepotentes, déspotas, destemplados, autoritarios. Los perros ladran furiosos, hambrientos de sangre. Como bestias se justifica pero el hombre con el rostro duro, frío, sereno, que apunta su arma al enemigo, al niño indemne que tiembla en brazos de su padre o madre. Aumenta el temor, la angustia, la vista mira llena de espanto a su alrededor. La engañifa funciona, las ilusiones se desbordan. Los más listos, al golpe de la mirada se dan cuenta de la realidad. Los místicos no paran de rezar. Todos con los miembros acalambrados saltan al andén, titubean, caen al piso lastimándose por la debilidad, por faltar el alimento vital, de agua, de afecto, de ilusión. Para algunos adivinos, que los hay, entienden su fin. Para los ilusos los hay, aferrados al último resquicio de vida sueñan, creen, aun tienen fe. Los niños ya no tienen lágrimas, semi dormidos, medio atontados, los más chiquitos se quejan, quedito, muy quedo. Algo les duele, sensibles a la vida, buscan con ansia, se aferran al abrazo y con sus pequeños brazos flácidos, desfallecidos, languidecen. Nadie realmente entiende nada todos se mueven como autómatas, todos casi sordos obedecen por intuición……

Una voz se escucha estentórea dando órdenes en alemán autoritario. Se les empuja con las armas sin miramientos, se les forma y ordena en fila india. Avanzan lentamente. De pronto, frente a ellos! aparece en contra luz de un reflector una sombra con un brazo extendido y una fusta con la que apunta nuestro destino. Es el hombre mi hermano milenario de siempre que decide en mi vida, la vida y mi muerte solo porque soy judío. Es el egipcio, el amelek, el Aman, el cananita, el filisteo, el amorreo, el babiloneo, el griego, el romano, el cristiano común, evangélico, el católico, el musulmán, el inglés medieval, el español, el católico, inquisidor, el religioso de ahora, el teutón, el alemán, el germano, el hermano humano lleno de ira porque no me quiere, no me ama, me desprecia y decide que muera por que él se considera con el derecho divino de su señor (Jesucristo) Mahoma, Allah, el mismo dios de todos, Hombre como yo, que siente como yo, vive y muere como yo, pero se cree dios de todo y de todos. El hombre milenario me golpea y pronuncia con voz pausada cansina, indicándome el lado ¡¡derecho, izquierdo!! de la vida y de la muerte del final, de la esclavitud, del servilismo.

Todos están enojados conmigo. Como hombre pensante, no sé porqué, como niño no sé porqué, como tu hermano no sé porqué, ¿Qué te hice? ¿por qué me tratas así? ¿pues qué soy para ti que deseas que muera? ¿no somos de la misma sangre, del mismo dolor,, del mismo sentir? El me mira indiferente, voltea su rostro con desdén, con desprecio, con enfado. Así seleccionado sigo el camino de todos pues soy mujer, soy anciano,, soy niño, soy enfermo, soy tonto, crédulo, soy religioso y me aferro firmemente a mi ideal de amor, de consideración, lo justifico, te perdono, Caín. Lentamente bajo unos escalones que por estar débil y hambriento se me antojan enormes, pesados, anchos. Al entrar al enorme cubículo me despojo de mis ropas con pudor, con vergüenza, con humillación. Entre la multitud se escucha un canto que es como reclamo: “Escucha a tu pueblo Israel, mi señor y mi D”os”… “Shema Israel Adonay Eloheinu Adonay Ejad”. Los dos cantos suben de tono y se mezclan como un grito de auxilio, de socorro y todos desnudos caminamos a nuestro destino fijado por mi hermano, el humano. Me invade el frío, se pegan otros cuerpos al mío, me abrazan, me estrujan, me ahogan, me quitan el aliento, me desgarran… mi cuerpo… me invade la oscuridad.. caigo, caigo lleno de dolor… falto de aire… De mi rostro se contrae mi mente, se agolpa con mis recuerdos, mis tormentos, mis angustias… ahora lo entiendo ya, ya, !si es verdad! La vida se me escapa de forma tenue llena de dolor y terror. Pienso, mi último pensamiento, a mi D”os, a los míos a mi verdugo, a mi hermano, a mi asesino. Shalom. Im sof.

Día del Recuerdo del Holocausto

Yom Hazikaron

Ana Frank recordada en sus propias palabras 70 años después de su muerte

Una nueva campaña del Reino Unido invita a celebridades y público a grabarse leyendo extractos de un minuto del diario de la niña judía sobre cómo era la vida escondida de los nazis y a publicar sus vídeos en línea bajo el hashtag #notsilent.

Anna Frank escribiendo

El martes, el Reino Unido inició una nueva campaña para conmemorar los 70 años de la muerte de la joven diarista Ana Frank  en la Segunda Guerra Mundial mediante la lectura desus propias palabras en lugar deguardar un minuto de silencio.

La Fundación Ana Frank del Reino Unido ha puesto en marcha una campaña en losmedios sociales llamada#notsilent en la que se invita a las celebridades y el público agrabarse leyendo extractos de un minuto de su diario sobre la vida escondida de los nazis y publicar sus vídeos en línea bajo el hashtag.

En una ceremonia en la Biblioteca Británica de Londres, los escolares leyeron partes del“Diario de una joven” de Ana Frank y la sobreviviente del Holocausto Freda Wineman recordó momentos de su estancia en los campos de concentración de Auschwitz y Bergen-Belsen, al mismo tiempo que la joven judía.

“Setenta años – no parece posible, pero algunos de nosotros todavía estamos aquí para mantener viva la memoria”, dijo Wineman a Reuters.

“La generación joven no debe olvidar y creo que a través de su libro y de su maravillosa escritura, hay un mensaje que ella dejó, sin saberlo, a la generación futura que debe tomar nota de lo que pasa a su alrededor”.

Ana y su familia vivían en la parte de atrás de una casa en Amsterdam. Fueron descubiertos en 1944, y Ana murió con 15 años en Bergen-Belson en 1945. Su diario fue publicado dos años más tarde y ha sido leído en todo el mundo.

“Todos teníamos un aspecto horrible. Un aspecto horrible. No teníamos pelo, moríamos de hambre, teníamos forúnculos, estábamos enfermos”, dijo Wineman del tiempo que pasó en el campo de concentración. “Algunos de nosotros sobrevivimos a todo eso, pero otros simplemente no pudieron aguantar más. Tenían tifus”.

La actriz británica Naomie Harris y la autora de libros infantiles Jacqueline Wilson se encuentran entre las personalidades que han grabado lecturas en memoria de Ana Frank.

Los organizadores dijeron que, si bien se desconoce la fecha exacta de la muerte de Ana, el 14 de abril es un día antes del aniversario de la liberación de Bergen-Belsen.

“Podíamos guardar un minuto de silencio para conmemorar la muerte de Ana Frank, pero no era el caso”, dijo Gillian Walnes, co-fundador y director ejecutivo de la Fundación Ana Frank.

“Ana no pudo ser silenciada. Su voz ha resonado siempre a través de las generaciones en los 70 años desde que murió, y ha inspirado a la gente … a hablar realmente en su memoria, y tratar de hacer un mundo mejor, como ella quería hacer pero no pudo”.

La Fundación ha puesto extractos del diario en su sitio web. Los miembros del público también pueden escoger sus propios pasajes.

Fuente: Enlace Judío México

Auschwitz nunca fue liberado

Jueves, 27 de enero de 2005

Por Jack Fuchs*

Birkenau

Para la narración de la historia –los historiadores usan aquí mayúsculas que evito– sesenta años es nada más que un parpadeo del tiempo, para un hombre es casi todo su tiempo. De modo que un hombre, aunque sólo sea por una mínima razón de perspectiva, no habla como historiador o como filósofo, por más que el filósofo o el historiador no sean más que un hombre. Hace sesenta años que la historiografía, y casi la entera totalidad de la literatura que se ocupó de pensar el campo de concentración como objeto, viene diciendo que el 27 de enero de 1945 Auschwitz fue liberado. Yo mismo usé esa terminología. Pero liberar supone una acción voluntaria, una decisión política, militar, una forma de intervención específica y concreta. Y no fue eso lo que ocurrió en Auschwitz. Auschwitz, del ’41 al ’45 fue ignorado por los aliados. Los campeones de la libertad, de la democracia y el progreso humano, los líderes del antinazismo estaban ocupados en asuntos de más vasto alcance: se trataba de ganar la guerra. De conquistar hegemonía política, económica y militar en ese escenario europeo devastado por la misma lógica de la guerra. Y en la guerra, como se sabe, las personas no cuentan, no tienen valor.
Los aviones aliados sobrevolaron los campos desde 1944: jamás bombardearon una sola cámara de gas, los hornos crematorios jamás fueron concebidos como objetivos militares de guerra. Bombardearon Munich, pero no bombardearon Dachau, que está al lado, o Slesia, un verdadero objetivo militar porque allí se concentraba parte de la industria alemana de guerra, pero no bombardearon Auschwitz, a muy pocos kilómetros de distancia.
Habría que decir: hace sesenta años que Auschwitz no fue liberado. Hace sesenta años que el Ejército Rojo encontró huellas de las víctimas, barracas vacías, montañas de zapatos, de pelo humano, de anteojos, de juguetes que habían estado en manos de los niños, cadáveres sin enterrar. El general soviético Petrenko cuenta en sus memorias (Antes y después de Auschwitz) que él “liberó” el campo, pero reconoce que hasta un día antes, hasta el 26 de enero, no tenía información acerca de su existencia y que, en realidad, se dirigía a localidades cercanas cumpliendo el plan de reconquistar zonas ocupadas. Sin embargo, durante 1941 las primeras víctimas del gas en Auschwitz fueron oficiales y soldados del Ejército Rojo, fue con prisioneros soviéticos con quienes se puso a prueba el funcionamiento maquinal de las cámaras y la incineración en los crematorios. De modo que el ejército de la revolución proletaria sabía muy bien qué era Auschwitz. ¿Cómo podía pasar inadvertido que desde el otoño de 1941 hasta noviembre del ‘44 Auschwitz había producido un millón seiscientas mil víctimas? ¿Cómo se pudo mantener ocultos los trenes con carga humana, que salían de París, de Roma, de Budapest, de Praga, de Berlín, de Viena, de Amsterdam y llegaban por la mañana con miles de personas vivas que unas horas después, más bien durante la noche, quedaban convertidas en ceniza? No, no fue ningún secreto. No podía serlo. Porque los grandes movimientos de transporte, la enorme energía desplegada en esa máquina de muerte era enteramente visible.
Los gobiernos aliados sabían muy bien lo que pasaba. Lo mismo en el frente inglés-americano que en el frente soviético. Los ingleses se atribuyen haber “liberado” Bergen Belsen y los norteamericanos, Dachau. Pero tampoco fue así. Los ingleses y los americanos encontraron los campos. Antes de que el ejército soviético llegara a Auschwitz, los alemanes habían huido llevándose con ellos a los prisioneros en lo que se conoce como la Marcha de la Muerte, camino de Alemania. El comandante de Auschwitz, Rudolph Hoss, fue apresado en Alemania, enviado a Polonia, juzgado y colgado frente a una de las barracas de Auschwitz en 1947.
En el ’45 yo estaba en Dachau, providencialmente me habían llevado ahí desde Auschwitz, y ningún soldado americano vino a rescatarme, los alemanes nos metieron en un tren que después abandonaron a mitad de camino; literalmente, a mí me encontraron en el cobertizo de una casa de campo en Baviera. Cuando terminó la guerra me gustaba decir que los aliados me habían liberado de Dachau. La juventud es más épica. Tardé años en comprender que no había sido así. No hubo ninguna intención de terminar con los campos. Los sobrevivientes fuimos encontrados en la ruta de los distintos ejércitos, mientras cumplían el único objetivo que se habían propuesto: derrotar a Alemania. La prioridad, la única finalidad, diría, fue la de derrotar al nazismo, y nunca la de rescatar a las víctimas. Los aliados permitieron que durante toda la guerra la matanza se ejecutara sin obstáculos.
Hoy, escribo esta nota y me es difícil retroceder en el tiempo y verme en el planeta Auschwitz (digo planeta irónicamente, para evocar la idea de que la tierra, los hombres, no podrían dar forma a una máquina semejante de muerte, pero sin embargo fue en la tierra y son los hombres), donde los SS eran dioses siniestros que decidían sobre la vida y la muerte a cada momento.
Henry Ibsen dijo que la mayoría no siempre tiene razón. Las Naciones Unidas, todas las organizaciones que preparan actos para la ocasión, la mayor parte de la prensa mundial hablan en estos días de la “Liberación” de Auschwitz, para mí se trata de una ironía de mal gusto, no puedo pensarlo de otro modo, quizá se trata sólo de una imprecisión en el lenguaje, quizá las cosas van más rápido que el lenguaje, pero no creo en esta interpretación, las palabras siguen hablando y a su modo dan cuenta siempre, fatalmente, de la verdad que ponen a cada momento en juego: las palabras y la verdad de lo que dicen y ensombrecen. Yo pregunto (me gustaría escribir como Zola: yo acuso, pero me reservo esa gravedad y ese entusiasmo ya un poco anacrónicos), ahora, 60 años más tarde, señores: ¿por qué los campos nunca fueron liberados? Y más, pregunto: ¿es la misma persona, soy el mismo, que hace 60 años, hasta unos meses antes, caminaba, si puede llamarse a eso caminar, entre los pabellones?
En la entrada de Auschwitz hay una placa escrita en 19 lenguas (hasta 1991 ese texto no figuraba ni en idish ni en hebreo), pretende dar testimonio universal de la tragedia, como cuando el turista se pasea por Le Marais, en París y lee “aquí vivió Victor Hugo”, el turista se detiene, se estremece, dice “Ah, la casa de Victor Hugo”, y después sigue, hay muchas otras cosas para ver, se hace tarde y quiere volver a su cuarto de hotel, sacarse los zapatos y tomar una ducha.

 

* Intelectual, pedagogo y escritor. Sobreviviente de Auschwitz.

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EL TRAJE DE NOVIA QUE HIZO HISTORIA

Lilly Friedman no recuerda el apellido de la mujer que diseñó y cosió el traje de novia que ella usó cuando avanzaba lentamente por el pasillo del templo hace aproximadamente 60 años. Pero la hoy abuela de 7 niños recuerda la primera vez que le dijo a su novio Ludwig que siempre había soñado casarse con un vestido blanco. El supo entonces que tenía por delante una tarea a su medida.

Para el joven alto y descarnado de 21 años que había sobrevivido al hambre, la enfermedad y los castigos, éste era un desafío diferente. ¿Cómo iba a conseguir tal vestido en el campo para exiliados de Bergen Belsen si todos se sentían agradecidos por la ropa (única que poseían) que llevaban puesta?

Pero el destino intervendría en la persona de un ex-piloto alemán que apareció en el centro de distribución de alimentos donde trabajaba Ludwig, ansioso de poder negociar y sacarse de encima un maltrecho paracaídas.
A cambio de dos libras de granos de café y un par de atados de cigarrillos, Lilly tendría su vestido blanco para la boda.

Durante dos semanas Miriam (la costurera) trabajó frente a la azorada mirada de un prisionero como ella diseñando cuidadosamente los 6 paneles del paracaídas hasta convertirlos en un sencillo vestido de mangas largas con un cuello enrollado, una estrecha cintura y un lazo que se anudaba detrás en un moño. Cuando el vestido estuvo terminado la costurera se las ingenió para convertir el resto de los materiales en una camisa para el novio.
Un vestido de bodas blanco podría parecer un capricho frívolo en medio del paisaje surrealista de ese lugar, pero para Lilly el vestido simbolizaba la vida normal e inocente que en algún momento habían conocido ella y su familia antes de que el mundo se degradara hasta llegar a la locura.

Lilly y sus hermanas habían crecido en un hogar observante de la Torá en la pequeña ciudad de Zarica, en Checoeslovaquia, donde su padre era maestro respetado y querido por los jóvenes estudiantes de la yeshiva en la que ejercía en la cercana Irsheva. Él y sus dos hijos varones fueron destinados a morir inmediatamente al llegar a Auschwitz.
Para Lilly y sus hermanas éste sólo fue el primer paso de un largo viaje de persecusiones que incluyó Plashof, Neustadt, Gross Rosen y finalmente, Bergen Belsen.
(*) Vemos una fotografía de Lilly Friedman ya anciana y su vestido (que había sido creado a partir de un paracaídas destrozado) exhibido en el Museo de Bergen-Belsen.

Cuatrocientas personas caminaron 15 millas sobre la nieve hasta la ciudad de Celle el 27 de enero de 1946 para asistir a la boda de Lilly y Ludwig. La sinagoga del pueblo dañada, casi destruída había sido renovada y lucía hermosa. Usando los magros materiales disponibles, los exilados lo habían hecho. Cuando el Sefer Tora llegó de Inglaterra convirtieron una vieja y pequeña cocina en un provisorio Aron a Kodesh.

“Mis hermanas y yo perdimos todo, nuestros padres, nuestros dos hermanos, nuestro hogar, lo más importante fue construir un nuevo hogar”.

Seis meses más tarde Ilona (hermana de Lilly) usó el mismo vestido cuando se casó con Max Traeger. Después fue la prima Rosa. ¿Cuántas novias usaron el vestido de Lilly? Dejé de contar después de la número 17. Para aquellos que habían tenido la experiencia en los campos siguió una elevada tasa de matrimonios y por supuesto el vestido de Lilly tuvo una gran demanda.

En 1948, cuando el Presidente Harry Truman finalmente permitió que los 100.000 judíos que languidecían en los campos para refugiados desde el fin de la guerra emigraran, el vestido acompañó a Lilly en su viaje que, cruzando el océano, los condujo a América.
Incapaz de desprenderse del vestido, éste quedó en el placard de su dormitorio durante casi 50 años. Si bien no servía ni siquiera para intentar venderlo en una feria americana “me sentí feliz cuando encontró un hogar adecuado”. El lugar fue el Museo en Memoria del Holocausto en Washington D.C. Cuando la sobrina de Lilly -voluntaria- relató a las autoridades del museo la historia del vestido de su tía, éstos inmediatamente evaluaron su importancia histórica y lo colocaron en exhibición en una cabina especialmente diseñada en la que sin duda podría preservarse durante 500 años.

Pero el vestido de Lilly Friedman debía realizar un viaje más. El Museo de Bergen-Belsen abrió sus puertas el 28 de octubre de 2007.
Los miembros del Gobierno alemán invitaron a Lilly y a sus hermanas para que fueran huéspedes durante una gran apertura. Al principio ellas declinaron la invitación pero un año más tarde viajaron a Hanover con sus hijos, sus nietos y toda la familia para ver el entorno creado para exhibir un traje de bodas que se había creado a partir de un paracaídas destrozado.

La familia de Lilly que conocía bien los detalles de esa boda realizada en Celle anhelaba visitar la sinagoga. Así vieron que la construcción había sido totalmente renovada y modernizada, pero cuando apartaron las elegantes cortinas se asombraron al comprobar que el ARON A KODESH ubicado en un pequeño gabinete (antes cocina) había permanecido tal cual como lo dejaran, como un testamento de la profunda fe de los sobrevivientes.
Mientras Lilly estaba de pie en la bimah hizo un gesto a su nieta Jackie para que se ubicara a su lado, donde ella había sido una vez una kallah. “Fue un viaje muy conmovedor; lloramos mucho”

Dos semanas más tarde la mujer que una vez estuviera de pie, temblando ante la mirada selectiva del infame Dr Josef Menguele, retornó a su hogar y presenció la boda de su nieta.

Las tres hermanas Lax (Lilly, Ilona y Eva) sobrevivieron a las torturas de Auschwitz, los campos de trabajos forzados y Bergen-Belsen y han permanecido unidas y hoy viven muy cerca las unas de las otras en Brooklyn.
Como simples adolescentes se las arreglaron para escapar de la monstruosa maquinario asesina y sobrevivir. Se casaron, tuvieron hijos, nietos y bisnietos y han sido recientemente honradas por el país que las había condenado a muerte.

Como jóvenes novias estuvieron bajo la Juppa recitando las bendiciones que sus antecesores repitieran durante miles de años. Al hacerlo eligen honrar el legado de aquellos que perecieron pese a que habían elegido la vida.

In Memoriam -63 años más tarde

Hace ahora más de 60 años que la II Guerra Mundial terminó en Europa. Este e-mail está siendo enviado como homenaje a los 6 millones de judíos, 20 millones de rusos, 10 millones de cristianos y 1.900 sacerdotes católicos que fueron asesinados, masacrados, violados, humillados, quemados mientras los pueblos alemán y ruso miraban para otro lado.
Ahora más que nunca con Iraq, Iran y otros que gritan “El Holocausto fue un mito” es imperativo asegurarse de que el mundo Nunca Olvide porque hay algunos grupos que quisieran repetir la historia..

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