Hoy en la historia judía / Nace Ana Frank

Itongadol/AJN.- Ana (Annelies) Marie Frank nació el 12 de junio de 1929 en la ciudad alemana Francfort del Meno y era la segunda hija de Otto Heinrich Frank  y su mujer Edith Hollander. Su hermana Marga había nacido en 1926.

El matrimonio Frank, junto con sus hijas, vivieron tranquilamente en Alemania hasta el momento en que Hitler asumió el gobierno del país en enero de 1933. En ese entonces Otto Frank se enfrentó con la posibilidad de fundar una empresa en Holanda y emigró a Ámsterdam. Poco tiempo después su esposa y sus hijas lo siguieron. Allí los Frank se sentían libres y a salvo del nazismo: las niñas iban a la escuela, Otto trabajaba con afán en su empresa y Edith se ocupaba de la casa.
Pero luego estalló la Segunda Guerra Mundial y el 10 de mayo de 1940 Alemania invadió Holanda, poniendo a la familia nuevamente en peligro, así también como a todos los judíos que vivían allí.
Cuando Otto Frank fue convocado por los nazis en el primer semestre de 1942, al igual que el resto de los judíos varones para ser deportado a un campo de trabajo, él  decidió no concurrir y el 9 de julio de ese año se escondió junto con su familia en una habitación cuya puerta estaba tapada por la escalera en un viejo edificio del Prinsengracht, un canal en el lado occidental de Ámsterdam. También compartieron el refugio con a otros cuatro judíos adultos: Fritz Pfeffer, un dentista judío (al que Ana dio el nombre de Albert Dussel en su Diario), y la familia van Pels (van Daan en el Diario), formada por Hermann y Auguste Van Pels y el hijo de ambos, Peter.
Ana Frank, que contaba en ese momento 13 años, decidió escribir sus vivencias en forma de diario, describiendo su miedo por vivir escondida y las relaciones que mantenía con el resto de los habitantes del Achterhuis (Anexo), como ella lo llamaba. También describió los cambios implementados desde la ocupación nazi: los judíos fueron obligados a utilizar en sus ropas una Maguen David (estrella de David) y otras restricciones impuestas a la población judía de Holanda.
Víctor Kugler, Johannes Kleiman (Koophuis), Miep Gies y Elisabeth “Bep” Voskuijl eran los únicos empleados que sabían del escondite y Jan, el esposo de Gies, y Johannes Hendrik Voskuijl, el padre de “Bep” Voskuijl, eran quienes los ayudaban a sobrevivir durante su confinamiento. Ellos eran su único contacto entre el exterior y los mantenían informados de las noticias de guerra y de los eventos políticos. También eran los proveedores de todo lo necesario para la seguridad y supervivencia de la familia, a pesar de que el abastecimiento de comida resultaba cada vez más difícil a medida que el tiempo transcurría.
Ana escribió su diario como si estuviera dirigiéndose a una amiga, Kitty, aludiendo a una compañera de estudios a quien llamaban afectuosamente de esa manera.
En agosto de 1944 un holandés colaboracionista de los nazis denunció que se escondían judíos en un lugar viejo del Prisengracht. Luego de esto los ocho habitantes del Achterhuis fueron detenidos y días después deportados a diversos campos de exterminio.
Al finalizar la contienda bélica en Europa, el único que sobrevivió al nazismo fue Otto Frank, quien regreso a Ámsterdam. Allí Miep Gies le entregó el escrito de Ana. Tras leerlo, Otto comentó no haberse dado cuenta de cómo Ana había mantenido un registro tan exacto y bien escrito de su estadía juntos. En ese entonces él decidió publicarlo, tratando de cumplir póstumamente el deseo de Ana de convertirse en escritora, el cual expresa en el diario. El escrito fue finalmente publicado en 1947, luego de varios intentos infructuosos.
El impacto del escrito de Ana Frank en la población holandesa hizo que fuera traducido a otros idiomas y publicado en otros países en muy poco tiempo, pues fue considerado un importante documento vivencial del sufrimiento de una niña judía escondida para evitar ser capturada por los nazis.
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Hoy en la historia judía, 65 combatientes de la resistencia judía escapan del ghetto de Varsovia por las cloacas

Itongadol/AJN.- Un 10 de mayo pero de 1943, un grupo grande de combatientes encabezado por Tova (Tosia) Altman logra salir del ghetto a través de los canales de las cloacas, hasta llegar a la zona boscosa de Wyszkow, desde donde intentaron continuar con la lucha de partisanos contra los alemanes. 

Aquel 10 de mayo, los alemanes tomaron el cuartel general del ZOB (Organización Judía Combatiente) que era comandado por Mordejai Anilevich.
Si bien muchos fueron ejecutados inmediatamente y Anielewicz se suicidó antes de la llegada de los alemanes, 65 combatientes lograron escapar gracias a que la joven Tosia Altman los dirigió por las estructuras subterráneas y se escondieron en las alcantarillas, padeciendo un hambre y sed atroces.
Otros pudieron escapar en un camión que desembocaban en un camión de la Armia Krajowa, que esperaba camuflado a las afueras del ghetto.
Altman fue fundamental para ayudar a contrabandear armas y explosivos dentro del Ghetto, pero fue capturada por los nazis el 24 de mayo, cuando la fábrica de celuloide que se refugiaba se incendió accidentalmente y ella sufrió quemaduras graves.
Fue detenida por la Gestapo y murió poco después, al no recibir tratamiento médico

72 años del levantamiento del gueto de Varsovia – 19 de abril de 1943

El 22 de julio de 1942, vísperas del 9 de Av, el día en el que se conmemora la destrucción del Templo de Jerusalén, los alemanes iniciaron la deportación de los judíos del gueto de Varsovia. Esta aktion se prolongó hasta el 21 de setiembre y en su transcurso fueron expulsadas  al campo de exterminio deTreblinka 265.000 personas. Los primeros en ser enviados fueron los refugiados, los enfermos y los sin techo. Por órdenes de las autoridades alemanas se bloquearon calles, los habitantes fueron sacados por la fuerza de sus casas por la policía del gueto y obligados a dirigirse a la “plaza de despacho”, el Umschlagplatz. Allí fueron brutalmente introducidos y hacinados en vagones de un tren de carga. Luego de los primeros diez días – cuando los judíos dejaron de ser seducidos por   una hogaza de pan –  los alemanes intensificaron el terror en el gueto y el número de las personas asesinadas en la calle aumentó.

Antes y durante las deportaciones se habían hecho algunos intentos fútiles de organizar una resistencia armada – principalmente por  un grupo compuesto por miembros de tres movimientos juveniles sionistas y apodado “Organización Judía Combatiente” (Z.O.B.). En marzo los alemanes lograron capturar y ejecutar a líderes centrales de la resistencia, y esta quedó prácticamente desarticulada.

Al finalizar las expulsiones a Treblinka quedaron en el gueto entre 55.000 y 60.000 judíos que fueron concentrados en algunos bloques de edificios. De esta forma la superficie del gueto se redujo significativamente.

Entre los sobrevivientes, la mayoría de ellos jóvenes, cundió una sensación de orfandad y toma de conciencia. Muchos se culpaban de no haber ofrecido resistencia y permitido la deportación de sus familias. Tenían también en claro que su suerte iba a ser semejante. En octubre de 1943, luego de intensas negociaciones, se logró restablecer un marco de resistencia armada, con Mordejai Anielewicz como comandante. A la Organización Judía Combatiente se sumaron otros movimientos juveniles, a excepción de “Beitar”, que formó su propio cuerpo de combate llamado “Unión Militar Judía” (Z.Z.W.).

El 18 de enero de 1943 los alemanes iniciaron una nueva aktion. Los dirigentes de la resistencia supusieron que esta era la operación de liquidación definitiva del gueto y se opusieron  por la fuerza. Consecuentemente, después de que algunos miles de judíos fueron sacados del gueto, los alemanes interrumpieron el operativo. A consecuencia de ello los miembros de la resistencia y los habitantes del gueto infirieron que esto ocurrió por causa de la oposición armada (a pesar de no haber sido ese el motivo real). De aquí en más comenzó a organizarse la resistencia colectiva.

El 19 de abril de 1943 comenzó la acción final de aniquilación del gueto. Ese mismo día comenzó la rebelión liderada por Mordejai Anielewicz, comandante de la Organización Judía Combatiente.

A pesar de saber de la existencia del movimiente clandestino de oposición, los alemanes fueron sorprendidos por la fiereza de la lucha y por el hecho de que todos los habitantes del gueto participaban en la rebelión, escondiéndose en búnkeres, sótanos y áticos previamente preparados. Las posiciones de los combatientes estaban situadas en distintos lugares del gueto, mientras que las de la Unión Militar Judía estaban concentradas en la plaza Muranow, donde trataban de impedir los intentos de los alemanes de irrumpir adentro del gueto. Al arreciar la lucha y ante la dificultad de obligar a los judíos a abandonar sus escondites, los alemanes comenzaron a incendiar los edificios en forma sistemática convirtiendo al gueto en una trampa ardiente.  La oposición se prolongó cerca de un mes hasta que los alemanes lograron reprimir la lucha.

Ésta fue la primer rebelión popular realizada en un ámbito urbano en la Europa ocupada por los nazis.

La rebelión del gueto de Varsovia sirvió de ejemplo para otros guetos y campos. Los levantamientos realizados en otros lugares fueron de menor envergadura por el aislamiento, la carencia de armas y la hostilidad del medio.

contra la pared                     ghetto.varsovia2 gueto_de_varsovia            judios-gueto-mantuvieron-jaque-ejercito Fuente: Yad Vashem

Bajando al andén…

Por Yosef Cohen

de Adrian DuerVuela nuestra imaginación y saltan imágenes exaltadas, gritos prepotentes, déspotas, destemplados, autoritarios. Los perros ladran furiosos, hambrientos de sangre. Como bestias se justifica pero el hombre con el rostro duro, frío, sereno, que apunta su arma al enemigo, al niño indemne que tiembla en brazos de su padre o madre. Aumenta el temor, la angustia, la vista mira llena de espanto a su alrededor. La engañifa funciona, las ilusiones se desbordan. Los más listos, al golpe de la mirada se dan cuenta de la realidad. Los místicos no paran de rezar. Todos con los miembros acalambrados saltan al andén, titubean, caen al piso lastimándose por la debilidad, por faltar el alimento vital, de agua, de afecto, de ilusión. Para algunos adivinos, que los hay, entienden su fin. Para los ilusos los hay, aferrados al último resquicio de vida sueñan, creen, aun tienen fe. Los niños ya no tienen lágrimas, semi dormidos, medio atontados, los más chiquitos se quejan, quedito, muy quedo. Algo les duele, sensibles a la vida, buscan con ansia, se aferran al abrazo y con sus pequeños brazos flácidos, desfallecidos, languidecen. Nadie realmente entiende nada todos se mueven como autómatas, todos casi sordos obedecen por intuición……

Una voz se escucha estentórea dando órdenes en alemán autoritario. Se les empuja con las armas sin miramientos, se les forma y ordena en fila india. Avanzan lentamente. De pronto, frente a ellos! aparece en contra luz de un reflector una sombra con un brazo extendido y una fusta con la que apunta nuestro destino. Es el hombre mi hermano milenario de siempre que decide en mi vida, la vida y mi muerte solo porque soy judío. Es el egipcio, el amelek, el Aman, el cananita, el filisteo, el amorreo, el babiloneo, el griego, el romano, el cristiano común, evangélico, el católico, el musulmán, el inglés medieval, el español, el católico, inquisidor, el religioso de ahora, el teutón, el alemán, el germano, el hermano humano lleno de ira porque no me quiere, no me ama, me desprecia y decide que muera por que él se considera con el derecho divino de su señor (Jesucristo) Mahoma, Allah, el mismo dios de todos, Hombre como yo, que siente como yo, vive y muere como yo, pero se cree dios de todo y de todos. El hombre milenario me golpea y pronuncia con voz pausada cansina, indicándome el lado ¡¡derecho, izquierdo!! de la vida y de la muerte del final, de la esclavitud, del servilismo.

Todos están enojados conmigo. Como hombre pensante, no sé porqué, como niño no sé porqué, como tu hermano no sé porqué, ¿Qué te hice? ¿por qué me tratas así? ¿pues qué soy para ti que deseas que muera? ¿no somos de la misma sangre, del mismo dolor,, del mismo sentir? El me mira indiferente, voltea su rostro con desdén, con desprecio, con enfado. Así seleccionado sigo el camino de todos pues soy mujer, soy anciano,, soy niño, soy enfermo, soy tonto, crédulo, soy religioso y me aferro firmemente a mi ideal de amor, de consideración, lo justifico, te perdono, Caín. Lentamente bajo unos escalones que por estar débil y hambriento se me antojan enormes, pesados, anchos. Al entrar al enorme cubículo me despojo de mis ropas con pudor, con vergüenza, con humillación. Entre la multitud se escucha un canto que es como reclamo: “Escucha a tu pueblo Israel, mi señor y mi D”os”… “Shema Israel Adonay Eloheinu Adonay Ejad”. Los dos cantos suben de tono y se mezclan como un grito de auxilio, de socorro y todos desnudos caminamos a nuestro destino fijado por mi hermano, el humano. Me invade el frío, se pegan otros cuerpos al mío, me abrazan, me estrujan, me ahogan, me quitan el aliento, me desgarran… mi cuerpo… me invade la oscuridad.. caigo, caigo lleno de dolor… falto de aire… De mi rostro se contrae mi mente, se agolpa con mis recuerdos, mis tormentos, mis angustias… ahora lo entiendo ya, ya, !si es verdad! La vida se me escapa de forma tenue llena de dolor y terror. Pienso, mi último pensamiento, a mi D”os, a los míos a mi verdugo, a mi hermano, a mi asesino. Shalom. Im sof.

¿Por qué suena la sirena el Día de Recordación del Holocausto?

1minutodesilencioItongadol/AJN.- Durante Iom HaShoá, Día de Recordación del Holocausto, y Iom Hazikarón, Día de la Memoria por los Soldados Caídos, se mantienen dos minutos de silencio en todo Israel, acompañados desde el comienzo hasta el final por sirenas de alarmas aéreas.

La tradición tiene su origen en Cape Town, Sudáfrica, durante la Primera Guerra Mundial. El alcalde de la ciudad, Sir Harry Hands, inició una pausa de dos minutos el 14 de mayo de 1918. Al medio día un disparo dio la señal para comenzar un momento de silencio en memoria de los caídos, y en Día de Gracias por aquellos que habían vuelto a salvo de la guerra. Una vez que empezó, un juglar tocó una melodía triste, luego de la cual la ciudad volvió a cobrar vida. Esta tradición fue mantenida diariamente por algunos meses, hasta el 17 de enero de 1919.

Mientras tanto, la Gran Guerra, como fue llamada, terminó el 11 de noviembre de 1918 a las 11hs. Cuando Sir James Percy FitzPatrick, un empresario, autor y político sudafricano, escuchó que se iba a nombrar a ese día como recordatorio en todo el Imperio Británico, sugirió al Rey Jorge V que se mantuviera un momento de silencio similar. El rey aceptó la idea y fue incorporado a los servicios memoriales.

Mientras tanto, Palestina había caído en manos británicas para fines de la Primera Guerra Mundial, que estuvo gobernada por ellos hasta el establecimiento del Estado de Israel en 1948. Ellos dejaron su marca en los judíos palestinos de muchas maneras. Una de esas influencias fue la práctica de mantener uno o dos minutos de silencio para marcar eventos solemnes (aunque hacerlo con una sirena fue instituido después de que terminara el gobierno del Mandato).

Durante el reino, estos minutos eran observados por los judíos locales en la apertura de encuentros luego de que habían muerto personas notables, de catástrofes y al comienzo de partidos de fútbol (otra innovación introducida por los británicos).

Cuando comenzó la Segunda Guerra Mundial y Palestina se movilizó hacia la guerra, los británicos instalaron sirenas de alarma en todo el país para advertir sobre misiles enemigos. Esto se expandió al Estado de Israel durante la Guerra de Independencia, la cual terminó oficialmente con el mandato británico.

Durante los primeros años de Israel los momentos de silencio marcados por las alarmas sonoras eran esporádicos, según el medio israelí Haaretz.

En 1950 el gabinete, encabezado por el primer ministro David Ben-Gurion, decidió que las conmemoraciones por los muertos en el Día de la Independencia se llevaran a cabo como parte de las celebraciones de ese día. Sin embargo esto pasó solo una vez ese año. Después el Gran Rabinato de Israel empezó a discutir un día alternativo y se decidió que se hiciera un día antes, estableciendo así la fecha oficial de Iom Hazikarón.

Los arreglos para ese día se establecieron rápidamente y se tomó la decisión de acompañarlo con las sirenas que ya habían sido instaladas, probablemente por una cuestión práctica para que todos los israelíes lo hicieran de manera conjunta. En 1959 la Knesset, parlamento israelí, sancionó que también sonara en el Día de Recordación del Holocausto.

Desde entonces los israelíes mantienen momentos de silencio tres veces al año: una vez durante el Día de Recordación del Holocausto por dos minutos desde las 10hs y después dos veces durante el Día de Memoria por los Caídos, una por un minuto la tarde anterior (debido al calendario hebreo) y otra por dos minutos a las 11hs.

Fuente: Itón Gadol

Memoria contra el dolor. Iniciativa para que supervivientes del Holocausto expliquen en casa sus historias

La memoria del Holocausto ha llegado este año a los salones y casas de miles de supervivientes y miembros de la segunda, tercera y cuarta generación en Israel. También a Estados Unidos y a ciudades europeas como Berlín.

Por Henrique Cymerman

A woman places a flower beside the name of a former concentration camp in JerusalemCuando en Israel quedan vivos 193.000 supervivientes del más de medio millón que llegó al país tras la Segunda Guerra Mundial, muchos de sus nietos han iniciado el proyecto Memoria en el salón con el objetivo de que no se olvide lo ocurrido en lo que definen como la mayor catástrofe de la historia. Algunos han ido más lejos y se han tatuado en el brazo los números de Auschwitz con los que sus parientes fueron marcados en los campos de concentración.

Ayer, día del Holocausto, visitamos varias casas en Jerusalén y Tel Aviv y vimos lágrimas, pero también risas y recuerdos de detalles cómicos ocurridos en medio de la tragedia.

Gabi Hartman, que era un niño pequeño en Budapest, cuenta cómo pasó largos meses dentro de un armario, escondido, y que lo que más recuerda no es cómo su familia fue deportada en los trenes a Auschwitz, sino el hambre: “Fue terrible, no me dejaba dormir, no me dejaba respirar. Y por eso, durante mi vida, nunca he sido capaz de hacer régimen”. Acariciando a su esposa, Hava, confiesa: “Nunca le dejo que se vacíe la nevera. Es una obsesión”.

Gabi y Hava se encontraron después de la guerra y decidieron que nunca más se separarían y que crearían una nueva vida en Israel. Al igual que ellos, muchas parejas que vivieron el infierno de la shoah, y perdieron a sus seres queridos, se encontraron durante o después de la guerra. Se enamoraron en una tierra que Hava define como “encharcada en lágrimas” y empezaron una nueva vida sin ceremonias, fiestas o rabinos.

En otra casa de Jerusalén, Herta Natovic, de 94 años, y su marido, Moshe, de 95, cuentan que se conocieron antes de la guerra en Polonia, pero en el verano de 1942 sus familias fueron separadas y enviadas a distintos campos de concentración. “A mí me enviaron a Auschwitz-Birkenau mientras Moshe hacia trabajos forzados en la ciudad alemana de Dresde”, explica Herta. Ella sobrevivió a la guerra y empezó sus estudios universitarios en Cracovia: “Decidí interrumpirlos y emigrar a Israel y logré llegar desde Niza, en Francia, en un barco de inmigrantes ilegales. Yo sabía que la hermana de Moshe vivía en Jerusalén”. Después de la guerra, Moshe volvió a Cracovia y lo primero que hizo fue buscar a Herta, pero escuchó que ella ya había partido hacia Israel: “Hice lo mismo que Herta y cogí otro barco, pero tuve menos suerte porque los británicos no nos permitieron entrar en el país y nos expulsaron a Chipre”. Durante los ocho meses que estuvo en Chipre se escribieron cien cartas de amor y, finalmente, en la primavera del 1947, él llegó a Jerusalén. “Lo primero que hicimos fue casarnos”, dicen al unísono.

Al norte de Tel Aviv, en Kefar Saba, encontramos a Yehuda, de 92 años, y a su esposa Edith. Ambos se conocieron en la infancia en la aldea checoslovaca de Chamorin. El hermano de Edith era el mejor amigo de Yehuda y de su hermano. Al principio de la guerra, Yehuda fue enviado a un campo de trabajo en Hungría, pero su familia aún no era consciente del riesgo. La madre de Yehuda le dijo un día a Edith: “Sé que algún serás mi nuera. Lo que no sé es con cuál de mis hijos te casarás”. Yehuda logró escapar del campo de trabajo y se escondió en los bosques hasta la liberación de Checoslovaquia. Al final de la guerra volvió a su aldea natal a buscar a su familia y descubrió que se había quedado solo. Edith, que había llegado a Auschwitz con 17 años, vio cómo los nazis enviaban a la cámara de gas a sus padres y a uno de sus hermanos. Ella fue la única que logró sobrevivir. “Volví a mi pueblo para buscar algún familiar lejano y llegué en un carro tirado por caballos. De repente vi a mi hermano y a su amigo Yehuda… y el resto es historia. No nos volvimos a separar jamás y estamos unidos en nuestro corazón y en nuestras almas”. Yehuda añade con tono triste que su madre no logró verlo con sus propios ojos, “pero su profecía se cumplió”.

Fuente: Enlace Judío México 

El gobierno de Uruguay envía señal de apoyo a la comunidad judía

El gobierno envió ayer la señal de que las desavenencias que la anterior administración tuvo con Israel cuando criticó el año pasado los ataques de ese país a la franja de Gaza quedaron definitivamente atrás.

encendido velas Shoá

Sobreviviente enciende una vela en memoria de las víctimas del Holocausto. Foto: A. Martínez

Anoche envió una delegación de alto nivel al acto con que la Comunidad Israelita del Uruguay recordó los 70 años del final de la Segunda Guerra Mundial y la liberación de los campos de concentración. El vicepresidente Raúl Sendic y el subsecretario de Relaciones Exteriores, José Cancela, participaron del encendido tradicional de velas en recuerdo de las víctimas del holocausto. Sendic dijo que debía recordarse siempre a esas víctimas y el esfuerzo de los países que derrotaron al nazismo en la Segunda Guerra Mundial. Y señaló que esta semana recibió a integrantes de la comunidad judía que le agradecieron el reforzamiento de las medidas de seguridad en sus distintos centros sociales.

En el acto participó la embajadora israelí, Nina ben-Ami que recordó el rol que tuvo Uruguay al apoyar la creación del Estado de Israel que, dijo, tiene que ser “fuerte y seguro” porque es “el hogar de todos los judíos del mundo”.

Al acto asistieron el integrante del Comité Ejecutivo Nacional del Partido Colorado, Max Sapolinski, el senador del Partido Independiente, Pablo Mieres, el diputado nacionalista Jaime Trobo, el director general de la Cancillería, Bernardo Graiver (cuyo nombramiento fue interpretado precisamente como una señal de acercamiento a la comunidad judía uruguaya), la intendenta de Montevideo, Ana Olivera, el director de Desarrollo Económico de la Intendencia de Montevideo, Luis Polakof y el embajador de Argentina, Dante Dovena. También estuvieron representantes diplomáticos del Reino Unido, Francia, Rusia y Estados Unidos, como representantes de los países aliados triunfantes de la Segunda Guerra Mundial.

La conmemoración consistió en la rememoración del Holocausto en el que murieron 6 millones de judíos mediante un video que mostraba las condiciones de vida en los campos de concentración. El video también incluía testimonios de sobrevivientes de esos campos que se radicaron en Uruguay y de jóvenes judíos uruguayos que recalcaban la importancia de seguir recordando lo ocurrido para evitar que vuelva a suceder y para que ningún otro pueblo sufra un genocidio. Los asistentes cantaron La canción de los partisanos que recuerda la resistencia de quienes estaban en el ghetto de Vilna (Lituania).

Las tradicionales velas fueron encendidas por los sobrevivientes Meir Markowicz, Catalina Jakter, Werner Schindler, Miriam Bek, Ester Segal, León Poplawski y Alejandro Landman a quienes acompañaban hijos y nietos además de Sendic y Cancela en representación del gobierno.

Se calcula que en Uruguay viven unos 20.000 judíos. La Comunidad Israelita del Uruguay fue creada en 1932 y en 1940 se creó el Comité Central Israelita conformado por la comunidad mencionada y otras tres (la Nueva Comunidad Israelita, la húngara y la sefaradí). Hoy es presidido por Sergio Gorzy. El comité es la principal institución representativa de los judíos uruguayos. Sus estatutos fueron aprobados por el Ministerio de Educación y Cultura en 1942.

Se considera que los primeros judíos llegaron a Uruguay hacia 1896 desde países vecinos. Entre 1927 y 1942 lo hicieron unos 19.600. Antes del ascenso del nazismo en Alemania ya habían llegado judíos de Hungría y otros que huían de la persecución de los zares de Rusia y del Imperio Otomano. Los primeros inmigrantes trabajaron en la industria frigorífica, en los tranvías, como vendedores ambulantes y en talleres de confección. La mayor parte de la colectividad judía vive en Montevideo aunque hay una comunidad en Paysandú.

Fuente: Enlace Judío México 

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