El futuro está en Israel

A las reservas de más de 1.500 millones de barriles en un nuevo pozo al este de Tel Aviv, se viene a sumar ahora el descubrimiento de la mayor reserva off-shore de la zona
RAFAEL L. BARDAJÍ
Día 27/08/2010

Durante décadas los europeos hemos sufrido los caprichos de nuestros proveedores de petróleo. Primero, con los países árabes jugando con el precio del crudo que religiosamente pagábamos, a pesar del daño infligido a nuestras economías. En segundo lugar, con una dependencia casi absoluta del gas siberiano controlado políticamente por el Kremlin que, a fin de conseguir sus objetivos, ha jugado a abrir y cerrar el grifo del suministro en los últimos años, amenazando siempre con un invierno cada vez más frío.
La posibilidad de cambiar las fuentes energéticas se ha revelado cara y poco productiva (se rechaza por cuestiones ideológicas, como la energía nuclear); y el escenario de cambiar de productores, poco seguro habida cuenta de la volatilidad estratégica del África subsahariana o la cuenca andina.
Pero hete aquí una buena nueva: un país democrático y occidental parece ser que se puede convertir en fuente de suministro energético. Y no es EE.UU. o Inglaterra. Es, ni más ni menos, que Israel. Sí Israel. A los nuevos descubrimientos que cifran una reservas de más de 1.500 millones de barriles en un nuevo pozo al este de Tel Aviv (insuficiente para la exportación, pero muy por encima de las expectativas de 200 millones de barriles), se viene a sumar ahora el descubrimiento de la mayor reserva off-shore de la zona, frente a las costas de Haifa. Tal es el tamaño, que ya se llama Titan al pozo a explotar.
¿No sería una excelente paradoja que pudiéramos liberarnos del yugo ruso y árabe y pasar a comprar directamente a un buen aliado como Israel? Las vueltas que da la vida. Si las expectativas técnicas se acabaran cumpliendo e Israel, en un plazo de una década, se convierta en un exportador neto de petróleo y gas ¿seguirían los Moratinos de turno criticándolo tanto o lo adularían como ahora hacen con los Saud y compañía?

http://www.abc.es/20100827/opinion-colaboraciones/futuro-esta-israel-20100827.html

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La miel, presente en los platos de Rosh Hashaná

Según el calendario judío nos encontramos en el mes de Elul. En este mes celebramos las festividades de ROSH HASHANA y YOM KIPUR.

ROSH HASHANÁ – su significado sería “cabeza del año”, y es el día en que comienza el año hebreo.

En los días de esta festividad se come mucha miel y ee desea a la gente que tenga un año dulce, como la miel. Una de las frutas importantes en esta festividad es la granada.

Dependiendo de las raíces de cada familia, las recetas que se elaboran en las casas judías son múltiples y diversas.

Esta es una de las recetas reccomendadas para estos días:

Pollo con naranja y miel.
Extraído de: http://www.tiasara.com

Ingredientes:

dos huevos,
dos cucharadas de agua,
una taza de pan molido,
un octavo cucharada de pimienta,
una cucharada de sal,
dos pollos partidos en raciones,
media taza de aceite,
una taza de agua caliente,
media taza de miel,
una taza de jugo de naranja,
3/4 cucharada de jengibre molido.

Modo de preparar:
Se baten los huevos con las dos cucharadas de agua. Se mezcla el pan molido con sal y pimienta, se remoja el pollo en el huevo y lo empanizamos. Se calienta y se dora el pollo por todos lados. Se enciende al horno a 175°.
Se mezcla una taza de agua caliente con la miel y el jugo de naranja, se pone el pollo en un refractario y se vacía sobre él, la salsa de miel se agrega el jengibre. Se cubre y se deja dentro del horno hasta que el pollo esté cocinado. Puede ocasionalmente remojar un poco el pollo con el jugo.
Este platillo se puede acompañar con un delicioso arroz blanco, y de postre una ensalada de frutas.

Una historia muy curiosa…

Mi origen musulmán hizo que este sorprendente descubrimiento me tomara por sorpresa.
por Mark Halawa

Mientras crecía en Kuwait, tuve todo lo mejor. Mi padre era dueño de una exitosa compañía constructora, y proveyó a sus cinco hijos con comodidades como lecciones de piano, natación, caligrafía y viajes alrededor del mundo. Aunque éramos musulmanes como todos los demás, éramos completamente seculares y mi padre siempre trató de protegernos de la gente religiosa a quienes él describía como locos.
Crecí escuchando que los israelíes y los judíos eran la clase de criatura más baja que existe, puestos en la tierra sólo para matarnos a nosotros, los árabes. En la clase de matemática, el profesor decía cosas como: “Si un misil mató X cantidad de judíos, ¿Cuántos judíos matarían seis misiles?
Mi padre era un rabioso anti Israel. Él era el producto de la escuela de pensamiento secular de Nasser: secular desde un punto de vista musulmán, pero dedicado fervientemente al concepto de la unidad de la comunidad árabe. Creía que Israel era una delegación norteamericana en el medio oriente post colonial.
Mi padre fue partidario de la OLP desde los años sesenta, cuando Yasser Arafat (quien fundó la OLP mientras vivía en Kuwait) estaba recolectando fondos de los palestinos ricos que trabajaban en los estados del Golfo. Como ingeniero, mi padre participó en un programa en donde la asociación de ingeniería de Kuwait substraía dinero de su salario mensual para ser enviado directamente a la OLP. Él insistía en que la guerra y la resistencia eran la única manera de lidiar con Israel.
En el verano de 1990, cuando yo tenía 12 años, nuestras vidas cambiaron completamente. Estábamos de vacaciones cuando Saddam Hussein invadió y anexó Kuwait. El negocio de mi padre, junto con la mayoría del país, fue destrozado. Nuestros ahorros se convirtieron en pedazos de papel sin valor. No podíamos volver a Kuwait, por lo que inmigramos a Canadá. Mi padre se las ingenió para escurrirse de vuelta en Kuwait por unos días para recuperar documentos comerciales importantes, que más tarde serían útiles para recibir compensación de un fondo de las Naciones Unidas.
Rezando en la Oscuridad
De mi familia, yo soy el único que se quedó en Canadá. Mi padre nunca se acostumbró a la vida en el nuevo mundo, y tenía buenos contactos comerciales en Jordania, entonces él y mi madre volvieron allí. Todos mis hermanos también se mudaron al medio oriente. Uno de mis hermanos dirige una compañía exitosa en Jordania, dos de mis hermanos están estudiando en Egipto (uno odontología y el otro comercio exterior), y mi hermana vive en Dubái en donde trabaja en la industria bancaria.
Una noche de 2003, estaba estudiando en la biblioteca universitaria en la ciudad de Londres en Ontario, Canadá, cuando de repente vi a un hombre mayor. Por su atuendo jasídico, se veía como un judío religioso. Se despertó mi curiosidad, y me acerqué a él y le pregunté: ¿Es usted judío?
Con una sonrisa gentil en su cara, dijo: “No, pero me gusta vestirme de esta manera”. No sabía si estaba bromeando o no. Toda la gente religiosa con la que me había cruzado en el pasado eran bastante espeluznantes. ¿Se supone que los judíos deben ser divertidos?
Su nombre era Dr. Isaac Block, un profesor retirado de filosofía. Intercambiamos unas pocas palabras y luego me preguntó sobre mi origen. La historia de mi familia es bastante complicada, y me da dolor de cabeza cada vez que tengo que explicarla. Entonces, simplemente le dije que era un árabe de Kuwait, y le mencioné que mi abuela materna era judía.
Los padres de mi madre se conocieron en Jerusalem cuando mi abuelo, un árabe de Cisjordania, estaba sirviendo en el ejército de Jordania luchando contra los sionistas. Él tenía 18 años y mi abuela 16. El padre de mi abuela dirigía una escuela en Jerusalem, la misma escuela de donde ella se escapaba saltando la muralla para reunirse con mi apuesto y uniformado abuelo. Se enamoraron, se casaron, y vivieron durante muchos años en Shejem (Nablus).
Después de que mi abuelo fuera dado de baja del ejército jordano, la familia se mudó a Kuwait, en donde las ganancias del petróleo estaban impulsando enormes negocios y proyectos de construcción. Fue en ese momento que mi madre conoció a mi padre y se casaron.

El origen judío de mi abuela siempre hizo que me preguntara acerca de los judíos. Siempre que íbamos de vacaciones a Amán, Jordania, miraba todo el tiempo el canal de televisión israelí (cuando mis padres no estaban cerca). Mi favorito era el himno nacional israelí, y yo me quedaba despierto hasta tarde esperando para oírlo sonar al final de la transmisión televisiva.
De pie ahí en la librería universitaria, este judío religioso, el Dr. Block, me miró y me dijo: “Para la ley musulmana, eres considerado musulmán, porque la religión es transmitida por el padre. Pero de acuerdo a la ley judía eres judío, dado que el judaísmo es transmitido por la madre”.
Mi cabeza comenzó a agitarse, y las memorias de mi infancia en Kuwait comenzaron a aflorar. Me acuerdo que mi abuela tenía un nombre raro en sus documentos, Mizraji, que nunca había escuchado antes. Ella también tenía un pequeño libro con letras hebreas, y rezaba llorando en la oscuridad (Yo pensaba que el Muro de los Lamentos era llamado así porque el llanto era parte de la plegaria).
Más allá de una vaga leyenda familiar, mi abuela nunca mencionó nada sobre ser judía – pero ahora las piezas se estaban acomodando. Le agradecí al Dr. Block por la conversación, y corrí a casa a decirle a mi compañero de cuarto lo que había oído. Él sonrió y dijo: “¡Entonces eres un mus-judío!”. No me resultaba gracioso.
Fui a mi cuarto y llamé a mi madre. Ella rechazó la historia, diciendo: “No escuches a gente como ésa. Nosotros somos musulmanes y listo”.
Decidí llamar a mi abuela y sacar el tema.
Di algunas vueltas, después de todo ella lo había estado negando por los últimos 50 años. Y, finalmente, dije de sopetón: “Abuela, ¿eres judía?”.
Ella no respondió a la pregunta directamente, sino que comenzó a llorar y habló sobre los años del conflicto árabe israelí. Ella me dijo que su hermano Zaki había sido asesinado en Jerusalem antes del renacimiento del Estado. Para mí eso era suficiente confirmación de su judaísmo y decidí dejarlo hasta ahí.
Durante los meses siguientes, evité todo el tema del judaísmo, principalmente para no hacer enojar a mi madre. Además, estaba terminando la universidad y mi carrera era una prioridad. Estaba contento con la idea de que pertenecía a una “familia mixta”.
Ríos de Lágrimas
Alrededor de un año después, una vez estaba patinando en mi barrio cuando me caí bruscamente y me torcí mi muñeca. La calle estaba lisa, así que no pude entender por qué me había caído. No podía dejar de pensar que pareció un empujón desde Arriba. Esos pensamientos me tomaron por sorpresa, dado que no estaba metido en la espiritualidad y nunca había tenido una conexión religiosa. Yo era fisicoculturista, tenía montones de amigos, y estaba comenzando una exitosa carrera como agente de comercio internacional. Entonces, ¿por qué me pasó ésto?
Como mi muñeca estaba muy dañada, estuve obligado a tomarme unos días del trabajo. El Dr. Block había mencionado el nombre de su sinagoga, entonces ese sábado a la mañana, decidí ir a ver qué tal. Dudaba por la idea de que todos tenían un origen europeo y yo sería el único de medio oriente, pero de todos modos decidí entrar.
Llamé un taxi y me bajé en la puerta de la sinagoga. Mientras entraba, la primera persona que vi parecía indio. Me dio la mano, dijo “Shabat Shalom”, y me dio una kipá. Después vi un hombre de tez obscura, lo que realmente me sorprendió. Y el Dr. Block también estaba allí.
Me alcanzaron un libro de rezos, me indicaron la página correcta, y antes de darme cuenta todo el mundo estaba cantando Veshamerú.
“Y los Hijos de Israel observan el Shabat, para hacer del Shabat un pacto eterno por todas sus generaciones. Entre Mí y los Hijos de Israel, es una señal perpetua, pues en seis días hizo Dios los cielos y la tierra, y en el séptimo día cesó de trabajar y descansó”.
Algo me sacudió, y sentí como si conociera esa canción. Simplemente me paré allí recibiendo los sonidos, los olores y las vistas. Todo pareció completo y perfecto. Fue lo opuesto a todo lo que había escuchado sobre los judíos o sobre el judaísmo. Para este punto mis lágrimas estaban fluyendo libremente.

Era lo opuesto a todo lo que había escuchado sobre los judíos.

Después de que terminaron los servicios, me reuní con todos para el Kidush. Hablé con una pareja egipcia y compartimos nuestras historias personales. Se reunieron judíos de todos los orígenes, y yo era otra pieza en este rompecabezas.
Después de Kidush, acepté la invitación del Dr. Block para unirme a él para almorzar. Le dije: “No puedo creer que yo esté aquí, cantando y rezando en hebreo. Nunca lo hubiese imaginado”.
Me sonrió y dijo: “No es tan difícil de creer. Todo judío nace con una pequeña Torá y una pequeña Menorá dentro”. Luego presionó su hombro contra el mío y dijo: “Todo lo que hace falta es que otro judío la encuentre y la encienda”.
Sueños de Paz
Mi interés creció desde allí, comencé a estudiar Torá y a respetar Shabat. El año pasado pasé un mes en Israel viajando y estudiando en el programa “Fellowships” de Aish HaTorá Jerusalem. Fue un hermoso “regreso a casa”.
Todavía mantengo contacto con mi familia y mis viejos amigos. Son gente maravillosa y los amo mucho. Pero sin embargo es difícil relacionarse con ellos en muchos aspectos. En el mundo árabe hay muchísimos prejuicios y mala información sobre Israel. Por eso estoy trabajando para desarrollar un programa para educar a los árabes sobre los judíos, para disolver los estereotipos propagados por los medios de comunicación y escuelas musulmanes. Espero que mi peculiar origen pueda ayudar a unir algo de lo que divide.
Otra manera mediante la que espero alcanzar ésto es ayudando a establecer relaciones económicas entre Israel y países árabes. Eso crearía confianza y experiencia común, que podría ser dirigida hacia el objetivo de una paz genuina y duradera.
Otro tema en el que estoy poniendo mi atención es que en el mundo árabe está siendo inculcada la negación del holocausto. El verano pasado fui a Auschwitz, y estoy trabajando para producir el primer documental árabe de la historia sobre el holocausto. Quiero explicarles a los musulmanes, en su propia lengua, lo que pasó exactamente.
A menudo pareciera que el conflicto árabe israelí es intratable. Pero yo creo que en el mundo de hoy en día, hay una oportunidad real para un cambio radical. Los árabes hoy tienen más educación universal, lo que los hace más abiertos y curiosos. También están conociendo israelíes y judíos en sus viajes alrededor del mundo, lo que destruye los prejuicios. Y como vimos durante las protestas recientes en Irán, mucha gente joven en el mundo árabe desea una reforma. Y encima de ésto, tienen acceso a internet de alta velocidad, que abre un amplio abanico de nuevas formas de comunicación, y la posibilidad de formar nuevas amistades sin las restricciones de las fronteras o las agendas políticas. Posiblemente ésto pueda ser la base de un movimiento popular para remendar las relaciones, y con esperanza, para algún día alcanzar la paz.

Todos mis primos judíos están viviendo como musulmanes en el medio oriente.

El otro tema que necesita atención urgentemente es el de matrimonios mixtos en Israel. Desafortunadamente, una historia como la de mi abuela no es tan rara. Muchas mujeres jóvenes judías son atraídas por hombres árabes y llevadas a vivir en sus villas. Los hijos y nietos nunca se enteran de la verdad, especialmente por las tensiones políticas y la inquietud que ésto podría causarle a la familia. Como resultado, nuestro pueblo pierde a muchos judíos, que viven como musulmanes en el medio oriente. Recientemente conocí a un israelí, séptima generación de israelíes, cuya prima se casó con un palestino y se fue a vivir a Arabia Saudita. Sus descendientes son judíos viviendo en Arabia Saudita.
Todos mis familiares saben que estoy practicando el judaísmo, y la mayoría lo acepta. Puedo hablarles sobre judaísmo y están políticamente interesados. Nos amamos y respetamos los unos a los otros. Sin embargo mi padre se opone, dado que el secularismo y la guerra en contra de Israel son dos pilares ideológicos de su vida. Cuando comencé a interesarme por el judaísmo, no se lo dije directamente. Estábamos teniendo una discusión política y le mencioné que yo apoyaba al Estado de Israel. Eso encendió un gran choque, y he aprendido a discutir estos temas solamente de forma indirecta. Siempre sé cuando he cruzado la raya: él se enoja y me llama “sionista”.
La otra excepción es mi abuela. Le pedí varias veces más información sobre el origen de su familia, pero ella se rehúsa a hablar de eso. Puede ser que algún día encuentre la llave para que se abra.
Mientras crecía, me enseñaron que los judíos eran la fuente de toda la maldad, y que descendían de los monos y los cerdos. Por otro lado, yo tenía la imagen de mi abuela sosteniendo su libro de rezos con letras hebreas, rezando con tierna devoción. Ella es la persona más dulce que conozco y no hay forma de que ella venga de una banda de asesinos sedientos de sangre. Ella me dio un alma judía, y a su manera, fue la que mantuvo viva mi chispa judía.

Israel 22º ‘mejor país del mundo’ y el mejor del Medio Oriente.

En salud, ocupó el séptimo lugar de 100.

Por BEN HARTMAN Y DOV Preminger
Newsweek:
El estado judío es el mejor del Medio Oriente.
A pesar de las actuales preocupaciones de seguridad y el calor sofocante, Israel es un muy buen lugar para vivir, o así lo dice “Newsweek”, que esta semana publicó un artículo especial que clasifica a Israel como 22º mejor país del mundo, y el mejor del Medio Oriente.

En un artículo titulado “Los mejores Países del Mundo”, Israel se encuentra entre España e Italia, clasificado séptimo en salud, 25º en calidad de vida y 15º en dinamismo económico. En una clasificación que sorprendería a muchos israelíes, Newsweek clasificó a Israel un respetable 27º en entorno político.

El siguiente país de Medio Oriente en la lista fue Kuwait, 40º, mientras que la vecina Jordania ocupó el puesto 53º. Irán y Siria también están en la lista, 79º y 83º receptivamente.

El estudio siguió a una encuesta de Gallup, dada a conocer recientemente y publicada en la revista Forbes, que arguyó que Israel es el octavo país más feliz del mundo.

Curiosamente, los “mejores” países perfilados en el estudio de Newsweek mostraron una marcada correlación con los “más felices” países medidos en la encuesta de Gallup, al menos entre los mejores clasificados.
Estados Unidos y Gran Bretaña están ubicados 11º y 14º en el estudio de la revista Newsweek, comparados con 14º y 17º en la lista de Gallup.

Dinamarca, Finlandia, Noruega, Suecia y Holanda están todos entre los 10 mejores en el análisis de Newsweek, mientras que se quedaron con los cinco primeros lugares en el de Gallup. Irán está 79º en la lista de Newsweek, y el 81º en la de Gallup.

Mientras la encuesta Gallup adoptó un enfoque de abajo hacia arriba, interrogando a miles de encuestados en 155 países, durante cuatro años, el estudio de Newsweek tomó “varios meses” recopilarlo, con la ayuda de un premio Nobel, un director de McKinsey & Co., y varios profesores universitarios. El estudio de Newsweek sólo listó a los 100 mejores países.

Newsweek clasificó a los “mejores países” según la puntuación en cinco categorías, que fueron: Educación, salud, calidad de vida, dinamismo económico, y entorno político. Las puntuaciones se basaron en índices internacionales, tales como indicadores económicos, el coeficiente Gini, el índice de innovación, y el Índice de Paz Global.

Mientras que Israel obtuvo un puntaje general de 22º, obtuvo mejores resultados en la sub clasificación en salud, en la que ocupó el séptimo lugar de 100.

Educación fue la peor categoría de Israel de las cinco estudiadas, llegando al número 41, a pesar de que Israel tiene la mayor proporción de títulos universitarios con respecto a la población, que cualquier país del mundo.
Debido a que Israel no administra un TIMMS o prueba PISA, su puntuación, de acuerdo al estudio, fue calculada mediante una regresión de la tasa de alfabetización y el promedio de años de escolaridad.

Traducido para porisrael.org: José Blumenfeld
Cortesia: Ana Jerozolimski

Israel, una potencia científica

Las múltiples caras del Estado judío | La innovación

Destaca en ciencia y tecnología y, proporcionalmente, invierte en investigación más que toda la Unión Europea
El Ejército deja huella en muchos emprendedores.

Domingo, 1 de agosto del 2010 MONTSERRAT RADIGALES / Tel-Aviv / Bruselas

¿Cómo es posible que un país pequeño y en una situación permanente de conflicto sea uno de los más avanzados del mundo en el campo científico, tecnológico y de innovación? ¿Qué hace que Israel tenga más empresas que cotizan en el NASDAQ –el índice de valores de la alta tecnología– que ningún otro país salvo EEUU? No hay una única explicación y posiblemente se deba a un conjunto de factores.

Alta tecnología israelí 8 Un grupo de escolares visita el Jardín de la Ciencia en el Instituto Weizmann. INSTITUTO WEIZMANN
Más informaciónLa cuestión de la identidad judía abre una nueva brecha en Israel Tags: Internacional Edición Impresa Versión en .PDF Información publicada en la página 11 de la sección de Mundo de la edición impresa del día 01 de agosto de 2010 VER ARCHIVO (.PDF)
Uno de ellos es meramente cultural y tiene que ver con un espíritu muy poco conformista. Pero otro factor importante lo constituye el Ejército. Históricamente Israel ha sentido la necesidad de compensar su inferioridad numérica respecto a los países hostiles con la superioridad tecnológica. Y más allá de la tecnología proporcionada por países aliados como EEUU, los reponsables de Defensa siempre han priorizado la investigación y los avances tecnológicos propios.

El servicio militar obligatorio (tres años para los hombres y dos para las mujeres) se ha convertido pues en una escuela –algunos dicen que tan o más importante que las universidades– sobre todo para quienes van a parar a unidades de élite. No son pocos los reclutas que, después de su paso por el Ejército, han creado empresas innovadoras, conocidas, en inglés, como start up. Muchas fracasan pero algunas han convertido sus proyectos en millonarios.

En el Ejército no se adquieren solo conocimientos sino también capacidad de liderazgo. «Mi experiencia en el Ejército aceleró mi madurez intelectual y el sentido de la responsabilidad», dice el profesor Tal Alexander. Especializado en astrofísica, es uno de los investigadores del venerado Instituto Weizmann, el sanctasanctórum de la investigación científica en Israel, con cinco facultades de posgraduado y 50 centros multidisciplinarios. Otra científica del Weizmann, Ada Yonath, compartió el año pasado con dos estadounidenses el Nobel de Química.

Curiosidad y pocos límites

«La investigación necesita mucha curiosidad y pocos límites. Si trabajas por curiosidad, aunque no las busques acabas descubriendo cosas en las que nadie había pensado y esto es la innovación», señala el profesor Daniel Zajfman, presidente del Instituto Weizmann. «En el judaísmo no hay ningún conflicto entre religión y ciencia», explica. Israel, un peso pesado en la ciencia biomédica, no ha puesto ningún límite a la investigación con células madre.

Compugen, una empresa israelí dedicada a descubrir productos para el diagnóstico médico, lidera y coordina el proyecto SIMAP, un consorcio interdisciplinar establecido en cooperación con la UE en el que participan empresas e instituciones científicas de Israel y de varios países europeos –incluido el doctor Josep Baselga del Institut de Recerca del Hospital de la Vall d’Hebron– en la lucha contra el cáncer. La empresa está dirigida por una mujer.

La industria farmacéutica es también potente. Aunque no sea una marca conocida, el principal productor mundial de medicamentos genéricos es Teva, otra empresa israelí. Recientemente ha adquirido los laboratorios Roche.

Entre el sector privado (77%) y el público, Israel invirtió en el 2008 el 4,9% de su Producto Interior Bruto (PIB) en I+D+I (Investigación, Desarrollo e Innovación), una proporción superior a la de la UE, según reconoce Robert Krengel, responsable de asuntos científicos de la delegación de la Comisión Europea en Tel-Aviv. El mismo año España invirtió el 1,35% del PIB.

La relación entre la UE e Israel es intensa, no solo en el ámbito comercial sino también en el científico. Eso no ha cambiado ni siquiera en los momentos de mayor tensión política. El vínculo entre dicha relación y el proceso de paz en Oriente Próximo es motivo de discordia.

Israel participa en varios programas europeos de investigación, incluido el programa Galileo, el sistema de navegación por satélite desarrollado por la UE. El marco legal de la relación es el Acuerdo de Asociación de 1995, que entró en vigor en el 2000. En diciembre del 2008, la UE decidió elevar el rango de dicho acuerdo, pero la medida quedó congelada poco después como castigo por la ofensiva militar en Gaza.«Que la mejora esté congelada no significa que la relación esté congelada», aclara Ricardo Serri, funcionario de la Dirección de Relaciones Exteriores de la Comisión Europea. Business as usual.

El Obama beduino de Israel

13 AGO 2010 07:34
Sal Emergui

http://www.elmundo.es/blogs/elmundo/orienteproximo/2010/08/13/el-obama-beduino-de-israel.html


En su hospitalaria tienda, un viejo beduino me dijo hace cinco años: “Un beduino no puede vivir sin cigarros, café y su mujer”. Ismail Khaldi añade un cuarto ingrediente: la diplomacia. A sus 38 años, es el primer diplomático beduino israelí. De una modesta tienda en su aldea natal de Khawalid (norte de Israel) a una selecta residencia de San Francisco donde en los últimos dos años ha sido vicecónsul de Israel. De un poblado sin electricidad a elegantes cóctels con líderes internacionales. De nómada en su tierra a nómada en el mundo.

Ismail tiene cierto aire al presidente norteamericano Barack Obama al que imita rompiendo moldes, superando obstáculos y cosechando curiosidad. Y, claro, escribiendo una biografía. “El diario de un pastor”, es el recorrido de un hombre que demuestra que es posible ser beduino, israelí, musulmán, árabe, pastor, académico y diplomático de Israel. Como él mismo confiesa, “desde pequeño vivo entre el mundo musulmán y el judío, entre Occidente y Oriente, entre lo moderno y lo tradicional, entre lo secular y lo religioso”.

¿Cómo le han tratado en Estados Unidos?, le preguntamos. “Muy bien aunque reconozco que mi historia personal desconcertó a muchos. Además no es fácil representar a Israel en un clima internacional tan hostil y basado en la propaganda”. Nunca olvidará, por ejemplo, su intervención en la Universidad de Berkeley: “Fui invitado a un debate con un profesor libanés que da clases en esa universidad. Su único discurso era atacar a Israel. Se negó incluso a darme la mano. Me quedé de piedra ya que el objetivo era intercambiar ideas. A muchos estudiantes les molestó que un árabe defendiera la democracia israelí. Las minorias aqui viven muchísimo mejor que en el resto de Oriente Medio”.

Pero añade: “Ojo, yo no fui a Estados Unidos para decir que Israel es perfecto. No somos una democracia perfecta. Hay muchos defectos y desigualdades como en otros países y en muchos casos los árabes israelíes no reciben el mismo trato. Claro que hay diferencias y cosas que cambiar pero también hay mucha hipocresía y odio hacia Israel. Los medios de comunicación describen la realidad en base a prejuicios e ignorancia. Es evidente que hay un conflicto y que debemos solucionarlo. Ojalá haya paz en esta zona y los palestinos tengan un Estado democrático pero no entiendo por qué siempre hay un dedo acusador hacia Israel, pase lo que pase”.

Cuenta que “algunos estudiantes en Estados Unidos ignoraban que Israel goza de libertad de credo. No toleraban que yo apoyara al Estado judío sin ser judío. En algunos campus, intentaron silenciarme”. Sonríe cuando recuerda el encuentro con una anciana judía de San Francisco. “Me preguntó cómo es posible que yo sea embajador israelí siendo musulmán y árabe. La señora no era del todo consciente que en el Estado de los judíos hay un 20% de árabes”.
Ismail Khaldi en Jerusalén (Sal Emergui)

Orgulloso de ser una persona “badiya” (del desierto), no oculta sus orígenes. Todo lo contrario. Recuerda que de niño tenía que recorrer cada mañana a pie varios kilómetros para llegar al colegio. “Mi padre me decía que debía ir a la universidad y visitar la Casa Blanca. No estoy seguro que él sabía lo que era la Casa Blanca”. El hogar de los Khaldi era la atracción del pueblo ya que disponían de la única televisión. “14 pulgadas… funcionaba gracias a la batería del jeep ya que el pueblo no tenía electricidad”, evoca con nostalgia.

En un colegio árabe de Haifa, se sintió diferente. “Mis compañeros árabes no beduinos sentían hostilidad hacia el país en el que vivían y pertenecían a movimientos palestinos. Mi compañero de pupitre se consideraba ´un palestino árabe que vive en Israel´. Yo, en cambio, me definía como beduino israelí. Entre los profesores había un sentimiento antiisraelí”, dice. Le gritaron “traidor” cuando respetó el minuto de silencio en el día de recuerdo de los muertos israelíes en las guerras y atentados.

Su primer viaje al extranjero fue nada más y nada menos que a Nueva York donde se sintió como Cocodrilo Dundee. Al volver a su poblado, su abuela le preguntó: “¿Tienen ovejas?”.

Tras hacer el servicio militar y graduarse en la Universidad de Tel Aviv, se presentó al curso diplomático. Al tercer intento, aprobó el examen y fue aceptado en el Ministerio de Exteriores donde defiende con pasión a Israel sin renunciar a su identidad beduina y árabe. A diferencia de Obama, no tiene aspiraciones políticas.

Sabe que hace historia al ser el primero en 62 años. ¿Considera que Israel tendrá algún día un jefe de Gobierno no judío? “Teóricamente es posible pero yo no veo que se produzca en los próximos años. Israel es un Estado con mayoría judía y con un carácter judío declarado”, nos responde.

En una conferencia (S.E)

Reconoce que “ser beduino en una sociedad tan moderna como Israel tiene sus complicaciones. No bebemos alcohol ni llevamos camisetas y pantalones cortos, tampoco vamos a discotecas. Yo nunca fui de joven al cine o un pub. Siempre comíamos en casa”. Se refiere a sus padres, abuelos, primos y 10 hermanos.

A los 38 años, sigue sintiéndose un pastor: “Quizás haya visto más mundo que mis amigos de infancia pero yo nunca olvido las sabias lecciones que aprendí en Khawalid como hospitalidad, paciencia y fidelidad”.

Quizás Ismail ha elegido el trabajo más adecuado a sus orígenes. El diplomático es un nómada por antonomasia. Con más electricidad y una casa habitualmente espaciosa pero a fin de cuentas, un nómada. Como Ismail.

Klezmer, más klezmer, siempre klezmer!

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