LEICAJ NEGRO O DE MIEL

LEICAJ NEGRO O DE MIEL

Ingredientes:

  • 3 huevos
  • 3 tazas de harina leudante
  • 1|2 taza de café cargado tibio
  • 1|2 taza de aceite
  • 200 gr de miel
  • 1 taza de azúcar
  • 1|2 cucharadita de bicarbonato culinario
  • Jugo y ralladura de 1|2 limón
  • 1 pizca de clavo de olor molido
  • 1 cucharadita de canela molida
  • Nueces picadas a gusto(optativo)

 

PREPARACIÓN

Prepare el café cargado, incluya el clavo de olor y deje entibiar, reserve.

Mezcle los huevos con el azúcar, la miel, el café apenas tibio, el aceite, el jugo y la ralladura del limón.

Tamice la harina con la canela y el bicarbonato y agréguela a la anterior preparación, integre todo  hasta obtener una mezcla homogénea y espesa. Incorpore las nueces pasadas por harina.

Vierta en un molde cubierto con rocío vegetal. Cocine en horno fuerte durante 5 minutos y luego baje a mediano y más tarde a suave, por 40 minutos más. (Si su horno es fuerte de abajo puede poner un recipiente con agua para evitar que se queme) pruebe con un cuchillo mojado hasta que salga limpio, saque del horno y deje enfriar.

 

  LA MESA TENDIDA

 

Estos días fríos o frescos son propicios a realizar invitaciones a casa y rodear una mesa con amigos para charlar, jugar y tomar un té o un cafecito. El leicaj de miel es la torta indicada para acompañar.

Al otro día, cuando los niños llegan del colegio y buscan la tibieza hogareña, la mamá o la bobe les dan un buen trozo de leicaj de miel y están tranquilas que entraron en calor para hacer las tareas.

 

 

 

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Fácil de entender, difícil de arreglar

Marcos Aguinis | Ver perfil
El conflicto entre árabes e israelíes en Medio Oriente

Fácil de entender, difícil de arreglar

Marcos Aguinis
Para LA NACION

Lunes 30 de mayo de 2011 | Publicado en edición impresa
Fácil de entender, difícil de arreglar

Foto Archivo

Acabo de escuchar una breve exposición de Dennis Prager, célebre experto en asuntos de Medio Oriente, que enseña en cinco idiomas y, además de sus actividades académicas, dirige orquestas de música clásica. Ha participado en innumerables cursos y mesas redondas sobre el conflicto árabe-israelí. Me sorprendió al afirmar que es uno de los más fáciles de entender, aunque difícil de resolver. Prager es también una figura relevante en los diálogos interreligiosos. Lo hizo con católicos en el Vaticano, con musulmanes del golfo Pérsico, con hindúes en la India y con protestantes de diversas denominaciones. Durante diez años, condujo un programa radial con casi todas las creencias del mundo. Se lo respeta como una voz seria, muy informada y ecuánime.

Reconoce que los estudios, debates y cursos sobre el tema crearon la falsa noción de su complejidad. No hay tal cosa, dice. En 1948, Gran Bretaña fue obligada a retirarse de Palestina por el anhelo independentista de los judíos. Previamente, las Naciones Unidas habían votado la partición del territorio en dos Estados: uno árabe y otro judío. Los judíos aceptaron y los árabes no, porque preferían “echar a los judíos al mar” mediante la invasión de siete ejércitos, con el apoyo de la ex potencia mandataria. El resultado de esa guerra fue prodigioso. Aunque el pueblo judío acababa de emerger -muy quebrado- del Holocausto nazi, pudo vencer. Desprovisto casi de armas, abrumado por el ingreso de sobrevivientes enloquecidos, carente de recursos naturales y alimentos, se empeñó en salir adelante. Sus vecinos se negaron a firmar la paz y sólo hubo fronteras de armisticio, provisionales. Después sucedieron nuevas guerras, cuyo propósito respondía al mismo eslogan: “Echar a los judíos al mar”.

Israel es más pequeño que la provincia argentina de Tucumán, que el estado norteamericano de Nueva Jersey y que la república de El Salvador. No obstante, su carácter democrático y pluralista lo ha convertido en una espina que hiere a dictaduras y teocracias. En 1967, el dictador egipcio Gamal Abdel Nasser, con el apoyo de Jordania y Siria, inició acciones para demoler al joven Estado. Entre otras medidas, forzó el retiro de las tropas de las Naciones Unidas para poder invadirlo. Israel atacó primero y obtuvo una impresionante victoria en la Guerra de los Seis Días. Fue entonces -recién entonces y bajo circunstancias no deseadas- que la actual Cisjordania, hasta ese momento parte integral de Jordania, pasó a estar bajo control israelí. Durante las casi dos décadas que duró la ocupación jordana, nunca se había propuesto convertirla en un Estado Palestino. Curioso, ¿verdad? Recién empezó esa demanda cuando la ocupó Israel. Porque el propósito de fondo -la conclusión resulta obvia- no era establecer un Estado Palestino, sino borrar del mapa a Israel, aunque sea arrancándole pedazo tras pedazo. Se puede decir que en esa etapa comenzó el tan publicitado conflicto palestino-israelí. Hasta entonces, era árabe-israelí.

Apenas terminada esa Guerra de los Seis Días, hubo una conferencia de los jefes de Estado árabes en la capital de Sudán, donde se juramentaron los tres noes: No reconocimiento, no negociaciones, no paz con Israel.

¿Qué debía hacer Israel? Todos los caminos estaban cerrados, hasta que un nuevo presidente egipcio, Anwar el-Sadat, se mostró dispuesto a la conciliación. Entonces, Israel le dio la bienvenida y aceptó la fórmula “tierras por paz”. Se retiró de la península del Sinaí, dos veces más grande que su propio territorio, dejando a Egipto pozos de petróleo, aeropuertos, carreteras y nuevos centros turísticos. Hasta sacó por la fuerza a los israelíes que habían construido la ciudad de Yamit en el sur de Gaza, para que la devolución fuese completa.

¿Fue apreciado semejante gesto? No. Tras el asesinato del presidente Sadat, Egipto mantuvo una paz fría e incluso produjo programas televisivos antisemitas y antiisraelíes porque -respondía ante los reclamos- allí “se respeta la libertad de expresión”… Más adelante, Yasser Arafat insinuó un acercamiento, saludado enseguida con alborozo por Israel, y se firmaron los Acuerdos de Oslo, que dieron lugar al nacimiento de la Autoridad Nacional Palestina.

En las negociaciones de Camp David, presididas por Bill Clinton, el premier israelí aceptó casi todas las demandas palestinas. Pero Arafat siempre decía que no. Clinton, impaciente, le exigió que hiciera propuestas. Arafat no las hizo. Regresó triunfante -por haber hecho fracasar la conferencia- y lanzó otra Intifada.

Para acercarse a la difícil paz, Israel se retiró de la Franja de Gaza. Allí no quedó un solo judío (sólo uno, Gilaad Shalit, que las autoridades palestinas mantienen secuestrado y no permiten siquiera la visita de las Naciones Unidas, entidades de derechos humanos o de beneficencia). Los palestinos tenían la ocasión de poner las bases de un Estado pacífico y venturoso. Pero en lugar de ello, usaron la enorme ayuda internacional que reciben para proveerse de armas, bombas y misiles que usan para asesinar a los israelíes de las localidades vecinas. Si de veras quisieran un Estado exitoso al lado de Israel, esta conducta lo desmiente de forma categórica. Su objetivo mayor es la extinción de Israel. Una consigna elocuente de Hamas (la organización terrorista que controla Gaza) dice: “Nosotros amamos la muerte como los judíos aman la vida”. Confirma una clásica declaración de Golda Meir: “Habrá paz cuando los árabes amen a sus hijos más de lo que nos odian a nosotros”.

¿Se puede lograr la paz con quien sólo desea matar al enemigo? Las emisoras de casi todos los países árabes y muchos musulmanes niegan los derechos judíos sobre Israel, incluso reconocidos en el Corán. Palestina (nombre inadecuado, porque se refiere a los filisteos que ocuparon sólo una franja costera) no tuvo jamás un Estado árabe independiente ni un Estado musulmán independiente. En cambio, allí, a lo largo de la historia, se han establecido varios Estados judíos independientes. Israel es el tercero. La trascendencia de ese pequeño territorio se debe a los judíos. Allí consolidaron el monoteísmo, escribieron la Biblia, dieron origen al cristianismo y ahora convirtieron su ínfimo espacio en una potencia tecnológica.

Insiste Dennis Prager en que es irracional culpar a Israel de casi todos los males del mundo. Si llegase un extraterrestre, no comprendería cómo una nación tan pequeña, trabajadora, creativa, estudiosa, democrática y anhelante de paz, pueda ser la causa de tantos conflictos, generadora de tantos males y tantos abusos. ¿No será que la usan de chivo expiatorio? ¿No será que se le tiene demasiada envidia? ¿No será que su ejemplo hace temblar a los totalitarismos? Es curioso que ahora, cuando los pueblos árabes por fin se levantan contra sus tiranos, haya casi desaparecido Israel de las noticias. No la pueden acusar de haber generado la rebelión, aunque existieron intentos y posiblemente se vuelva a ese recurso.

Por último, ¿qué pasaría si Israel destruyese su armamento y decidiera abandonar la lucha? ¿Qué pasaría si los árabes destruyeran sus armamentos y decidieran abandonar la lucha? Prager responde: en el primer caso, habría una invasión inclemente que convertiría a Israel en una cordillera de cenizas. En el segundo caso, se firmaría la paz el próximo miércoles.

Por lo tanto -cierra Dennis Prager-, el conflicto es difícil de solucionar, pero uno de los más fáciles para comprender.

© La Nacion

Siete modos de guisar las berenjenas (seven ways to cook eggplant)

Bellísima canción Sefardita que comprende 7 recetas de berenjenas, cedida por un judíos ashkenazi de México.

Jane Peppler: vocal y flauta; Bob Vasile: bouzouki y vocal. See http://weddingmusicinnc.com orhttp://pratieheads.com for more info. The cd “Rag Faire” is available as mp3 download from amazon, or physical cd itself from http://skylark2.com

Saludo del Presidente del Estado de Israel a las comunidades judías de la diáspora, con motivo de la celebración del 63 Aniversario de la Independencia de Israel

Queridos amigos:
bandera de israel
Al celebrar los 63 años de la Independencia, podemos mirar hacia atrás y contemplar el histórico milagro del nacimiento de una nación: el Estado de Israel. Podemos también ensalzar a uno de nuestros mayores líderes, David Ben-Gurion, por haber declarado el establecimiento de un Estado judío, una patria judía, en esa trascendental fecha de mayo de 1948. Inmediatamente fuimos atacados por fuerzas que nos superaban en número y armamento.
De los escombros de la Guerra de la Independencia se levantó uno de los mejores ejércitos del mundo, uno de los más decentes y virtuosos. El desierto se convirtió en un modelo de la agricultura más avanzada, admirada por todos. El desarrollo de Israel en áreas como la tecnología, la ciencia y la medicina, le ha colocado en la primera línea de estos campos en el mundo entero.
Junto con la proclamación del Estado de Israel, se declaró que esta nación recién establecida se fundamentaría en la libertad, la justicia y la paz, acorde con la visión de los Profetas de Israel. Respetamos el código judío de valores morales que nos han inculcado.
Seguimos haciendo frente a fuerzas malignas, especialmente las que emanan de Irán. Este desafío de un régimen, que constituye un peligro para el mundo entero, debe ser enfrentado mediante la movilización sin concesiones de la comunidad internacional. Estamos decididos, junto a nuestros aliados de todas partes, a luchar contra el antisemitismo y la deslegitimación.
El Estado de Israel está preparado para contribuir con su parte, aunque sea a un precio doloroso, a la concertación de la paz con sus vecinos. Esperemos que los vientos de cambio que soplan en nuestra región anuncien nuevas oportunidades de paz, seguridad y prosperidad para todos.
Todos alentamos la esperanza de que Guilad Shalit vuelva a reunirse inmediatamente con sus seres queridos.
Los lazos de familia que vinculan al Estado de Israel con las comunidades judías del mundo son esenciales para nosotros. Ustedes participan plenamente en nuestros logros. Mirando hacia atrás comprobamos que tenemos mucho de qué enorgullecernos, y mirando adelante vemos que queda mucho por hacer. Juntos podremos alcanzar cualquier objetivo, juntos podemos triunfar. Y juntos seguiremos celebrando muchos aniversarios de la Independencia en los días venideros.
Jag Atzmaut Sameaj
Shimon Peres

Discurso Del PM Netanyahu ante una Reunión Conjunta del Congreso de EE.UU.


24/05/2011

Link en ingles:


Me siento profundamente honrado por vuestra cálida bienvenida. Y me siento profundamente honrado por haberme dado la oportunidad de dirigirme al Congreso por segunda vez.

 

Señor Vicepresidente. ¿Recuerda usted cuando éramos los chicos nuevos de la ciudad?

 

Y veo un montón de viejos amigos aquí. Y veo un montón de nuevos amigos de Israel aquí. Tanto Demócratas como Republicanos.

 

Israel no tiene mejor amigo que Estados Unidos. Y Estados Unidos no tiene mejor amigo que Israel. Estamos juntos para defender la democracia. Estamos juntos para promover la paz. Estamos juntos para luchar contra el terrorismo. Felicitaciones Estados Unidos, Felicitaciones, señor Presidente. Atrapó a bin Laden. ¡Un buen hasta nunca!

 

En un inestable Medio Oriente, Israel es un ancla de estabilidad. En una región de cambiantes alianzas, Israel es el incondicional aliado de Estados Unidos. Israel siempre ha sido pro-estadounidense. Israel siempre será pro-estadounidense.

 

Mis amigos, ustedes no necesitan construir una nación en Israel. Ya estamos construidos. Ustedes no necesitan exportar democracia a Israel. Ya la tenemos. Ustedes no necesitan enviar tropas estadounidenses para defender a Israel. Nosotros nos defendemos. Ustedes han sido muy generosos al darnos herramientas para efectuar la tarea de defender a Israel nosotros mismos. Gracias a todos ustedes, y gracias a usted, Presidente Obama, por su firme compromiso con la seguridad de Israel. Sé que los tiempos económicos son difíciles. Aprecio profundamente esto.

 

El apoyo a la seguridad de Israel es una sabia inversión en nuestro futuro común. Para una épica batalla que se está desarrollando ahora en Medio Oriente, entre tiranía y libertad. Una gran convulsión sacude la tierra desde el Paso Khyber hasta el Estrecho de Gibraltar. Los temblores han destruido estados y derrocado gobiernos. Y todos podemos ver que el suelo sigue cambiando. Ahora, este momento histórico contiene la promesa de un nuevo amanecer de libertad y oportunidad. Millones de jóvenes están decididos a cambiar su futuro. Todos los observamos. Juntan coraje. Arriesgan sus vidas. Exigen dignidad. Desean libertad.

 

Estas extraordinarias escenas en Túnez y El Cairo, evocan las de Berlín y Praga en 1989. Sin embargo, al compartir sus esperanzas, también debemos recordar que esas esperanzas podrían ser sofocadas como lo fueron en Teherán en 1979. Recuerdan lo que ocurrió entonces. La breve primavera democrática en Irán se vio interrumpida por una tiranía feroz e implacable. Esta misma tiranía sofocó la democrática Revolución del Cedro en Líbano, y le infligió a ese país, que tanto ha sufrido, el gobierno medieval de Hezbollah.

 

Así que hoy, el Medio Oriente se encuentra en una aciaga encrucijada. Como todos vosotros, rezo.

 

Que los pueblos de la región elijan la senda menos transitada, la senda de la libertad. Nadie sabe en qué consiste esta senda mejor que ustedes. Esta senda no está pavimentada sólo por elecciones. Está pavimentada cuando los gobiernos permiten protestas en las plazas, cuando se establecen límites a los poderes de los gobernantes, cuando los jueces están comprometidos con las leyes y no con los hombres, y cuando los derechos humanos no pueden ser aplastados por lealtades tribales o la ley de la mafia.

 

Israel siempre ha adoptado esta senda, Medio Oriente siempre la ha rechazado. En una región donde las mujeres son lapidadas, los homosexuales son ahorcados, los cristianos son perseguidos, Israel se destaca. Es diferente.

 

Como el gran escritor Inglés George Eliot predijo, hace más de un siglo, el estado judío, una vez establecido, “relucirá como una brillante estrella de libertad en medio del despotismo de Oriente”. Bueno, tuvo razón. Tenemos una prensa libre, tribunales independientes, una economía abierta, revoltosos debates parlamentarios. ¿Creen ustedes que son tipos difíciles el uno para el otro en el Congreso? Vengan a pasar un día en la Knesset. Adelante.

 

Valientes manifestantes árabes están ahora luchando para asegurar estos mismos derechos para sus pueblos, para sus sociedades. Estamos orgullosos de que más de un millón de ciudadanos árabes de Israel hayan podido disfrutar de estos derechos durante décadas. De los 300 millones de árabes en Medio Oriente y África del Norte, sólo los ciudadanos árabes de Israel disfrutan de verdaderos derechos democráticos. Quiero que se detengan un momento y piensen en eso. De los 300 millones de árabes, menos de la mitad del uno por ciento son verdaderamente libres, ¡y todos ellos son ciudadanos de Israel!

 

Este sorprendente hecho revela una verdad básica: no es Israel lo que está mal en Medio Oriente. Israel es lo que está bien en Medio Oriente.

Israel apoya plenamente el deseo de los pueblos árabes en nuestra región, de vivir en libertad. Anhelamos el día en que Israel sea una de las muchas democracias reales en Medio Oriente.

 

Hace quince años, estuve en esta misma tribuna, y dije que la democracia debe comenzar a echar raíces en el mundo árabe. Bueno, ha comenzado a echar raíces. Este comienzo encierra la promesa de un brillante futuro de paz y prosperidad. Porque creo que un Medio Oriente que sea genuinamente democrático será un Medio Oriente verdaderamente en paz.

 

Pero mientras esperamos, y trabajamos para, lo mejor, también debemos reconocer que poderosas fuerzas se oponen a este futuro. Se oponen a la modernidad. Se oponen a la democracia. Se oponen a la paz.

 

La primera de estas fuerzas es Irán. La tiranía, en Teherán, embrutece a su propio pueblo. Apoya los ataques contra las tropas estadounidenses en Afganistán e Irak. Somete a Líbano y Gaza. Patrocina el terrorismo en todo el mundo.

 

La última vez que estuve aquí, hablé de las funestas consecuencias que Irán desarrolle armas nucleares. Ahora el tiempo se acaba, y la bisagra de la historia pronto podría darse vuelta. Porque el mayor peligro que enfrenta la humanidad podría pronto estar sobre nosotros: un régimen islámico militante armado con armas nucleares.

 

El Islam militante amenaza al mundo. Amenaza al Islam. No tengo ninguna duda que finalmente será derrotado. Finalmente sucumbirá a las fuerzas de la libertad y el progreso. Pero, al igual que otros fanatismos que estuvieron condenados al fracaso, el Islam militante podría exigir un terrible precio de todos nosotros, antes de su inevitable final.

 

Un Irán con armas nucleares encendería una carrera de armas nucleares en Medio Oriente. Les daría a los terroristas un paraguas nuclear. La pesadilla del terrorismo nuclear sería un claro y presente peligro en todo el mundo. Quiero que entiendan lo que esto significa. Ellos podrían colocar la bomba en cualquier lugar. Podrían colocarlo en un misil. Podrían colocarlo en un barco de contenedores en un puerto, o en una maleta en un metro.

 

Ahora bien, la amenaza a mi país no puede ser exagerada. Aquellos que la desestiman están escondiendo sus cabezas en la arena. Menos de siete décadas después de que seis millones de judíos fueran asesinados, los líderes de Irán niegan el Holocausto del pueblo judío, mientras llaman a la aniquilación del estado judío.

 

Los líderes que escupen tal veneno, deberían ser proscriptos en todos los foros respetables del planeta. Pero hay algo que hace que la indignación sea aún mayor: La falta de indignación. En gran parte de la comunidad internacional, los llamados a nuestra destrucción se encuentran con un silencio absoluto. Es aún peor, porque hay muchos que se apresuran a condenar a Israel para defenderse contra los representantes del terrorismo de Irán.

 

Pero no ustedes. No Estados Unidos. Ustedes han actuado de manera diferente. Ustedes han condenado al régimen iraní por sus objetivos genocidas. Ustedes han aprobado duras sanciones contra Irán. La historia os saludará, Estados Unidos.

 

El presidente Obama ha dicho que Estados Unidos está decidido a impedir que Irán desarrolle armas nucleares. Exitosamente llevó al Consejo de Seguridad a adoptar sanciones contra Irán. Ustedes en el Congreso aprobaron sanciones aún más duras. Estas palabras y estos hechos son vitalmente importantes.

 

Sin embargo, el régimen de los ayatollah suspendió, brevemente, su programa nuclear sólo una vez, en 2003, cuando temía la posibilidad de una acción militar. Ese mismo año, Muamar Gadafi renunció a su programa de armas nucleares, y por la misma razón. Cuanto más considere Irán que todas las opciones están sobre la mesa, menor es la posibilidad de confrontación. Por eso les pido que continúen enviando un mensaje inequívoco: “Que Estados Unidos nunca le permitirá a Irán desarrollar armas nucleares”.

 

En cuanto a Israel, si la historia le ha enseñado algo al pueblo judío, es que tenemos que tomar en serio los llamados a nuestra destrucción. Somos una nación que surgió de las cenizas del Holocausto. Cuando decimos nunca más, queremos decir Nunca Más. Israel siempre se reserva el derecho a defenderse.

 

Mis amigos, al mismo tiempo que Israel estará siempre vigilante para defenderse, nunca renunciaremos a nuestra búsqueda de la paz. Creo que lo haremos cuando la logremos. Israel quiere la paz. Israel necesita la paz. Hemos logrado históricos acuerdos de paz con Egipto y Jordania, que se han mantenido durante décadas.

 

Recuerdo lo que era antes de que tuviéramos la paz. Yo estuve cerca de la muerte en un tiroteo en el canal de Suez. Quiero decir, literalmente. Batallé contra terroristas a lo largo de ambas orillas del río Jordán. Demasiados israelíes han perdido a sus seres queridos. Conozco su pena. Perdí a mi hermano.

 

Así que nadie en Israel quiere un retorno a aquellos terribles días. La paz con Egipto y Jordania ha servido, durante mucho tiempo, como un ancla de estabilidad y paz en el corazón de Medio Oriente.

 

Esta paz debería ser reforzada con el apoyo económico y político a todos aquellos que sigan comprometidos con la paz.

 

Los acuerdos de paz con Egipto y Jordania son vitales. Pero no son suficientes. También debemos encontrar una manera de forjar una paz duradera con los palestinos. Hace dos años, me comprometí públicamente a una solución de dos estados para dos pueblos: Un estado palestino junto al estado judío.

 

Estoy dispuesto a hacer concesiones dolorosas para alcanzar esta paz histórica. Como líder de Israel, es mi responsabilidad guiar a mi pueblo hacia la paz.

 

Esto no es fácil para mí. Reconozco que, en aras de una paz genuina, estaremos obligados a renunciar a partes de la patria judía. En Judea y Samaria, el pueblo judío no es un ocupante extranjero. Nosotros no somos los británicos en India. No somos los belgas en el Congo.

 

Esta es la tierra de nuestros antepasados, la Tierra de Israel, a la que Abraham trajo la idea de un Dios, donde David se dispuso a enfrentar a Goliat, y donde Isaías tuvo una visión de paz eterna. Ninguna distorsión de la historia puede negar los cuatro mil años de vínculo entre el pueblo judío y la tierra judía.

 

Pero hay otra verdad: Los palestinos comparten esta pequeña tierra con nosotros. Buscamos una paz en la que no estén sujetos a Israel, ni sean sus ciudadanos. Deberían disfrutar de una vida nacional de dignidad como pueblo libre, viable e independiente, en su propio estado. Deberían disfrutar de una economía próspera, donde su creatividad e iniciativa puedan florecer.

 

Ya hemos visto el comienzo de lo que es posible. En los últimos dos años,

Los palestinos han comenzado a construir una vida mejor para sí mismos. El Primer Ministro Fayyad ha conducido este esfuerzo. Le deseo una pronta recuperación de su reciente operación.

 

Hemos ayudado a la economía palestina, eliminando cientos de barreras y controles a la libre circulación de bienes y personas. Los resultados han sido poco menos que notables. La economía palestina está en auge. Está creciendo a un ritmo de más del 10% anual.

 

Las ciudades palestinas se ven muy diferentes hoy de lo que se veían hace sólo unos pocos años. Tienen centros comerciales, cines, restaurantes, bancos. Incluso tienen negocios electrónicos. Todo esto sucede sin paz. Imaginen lo que podría suceder con paz. La paz anunciaría un nuevo día para ambos pueblos. Sería una posibilidad realista del sueño de una más amplia paz árabe-israelí.

 

Así que he aquí la cuestión. Ustedes tienen que formulársela. Si los beneficios de la paz con los palestinos son tan claros. ¿Por qué la paz nos ha eludido? Porque todos los seis primeros ministros israelíes, desde la firma de los acuerdos de Oslo, acordaron establecer un estado palestino. Incluido yo mismo. Entonces… ¿Por qué no se ha logrado la paz? Porque, hasta el momento, los palestinos no han estado dispuestos a aceptar un estado palestino, si eso significaba aceptar un estado judío junto a él.

 

Ustedes ven, nuestro conflicto nunca ha sido acerca de la creación de un estado palestino. Siempre ha sido acerca de la existencia del estado judío. Esto es de lo que se trata este conflicto. En 1947, las Naciones Unidas votaron la partición de la tierra en un estado judío y un estado árabe. Los judíos dijeron que sí. Los palestinos dijeron que no. En los últimos años, los palestinos rechazaron, dos veces, generosas ofertas de los primeros ministros israelíes, para establecer un estado palestino en casi todo el territorio ganado por Israel en la Guerra de los Seis Días.

 

Simplemente no estaban dispuestos a poner fin al conflicto. Y lamento decir esto: Continúan educando a sus hijos en el odio. Continúan poniéndoles nombres de terroristas a plazas públicas. Y lo peor de todo es que siguen perpetuando la fantasía que Israel, algún día, será inundado por los descendientes de los refugiados palestinos.

 

Mis amigos, esto debe terminar. El presidente Abbas debe hacer lo que yo he hecho. Me paré delante de mi pueblo, les dije a ustedes que no fue fácil para mí, y dije… “Voy a aceptar un estado palestino”. Es hora de que el presidente Abbas, se pare delante de su pueblo y diga… “Voy a aceptar un Estado Judío”.

 

Esas seis palabras cambiarán la historia. Les dejarán en claro a los palestinos que este conflicto debe terminar. Que no están construyendo un estado para continuar el conflicto con Israel, sino para acabar con él. Convencerán al pueblo de Israel de que tienen un verdadero socio para la paz. Con un tal socio, el pueblo de Israel estará dispuesto a hacer un compromiso de largo alcance. Yo estaré dispuesto a hacer un compromiso de largo alcance.

 

Este compromiso debe reflejar los dramáticos cambios demográficos que han ocurrido desde 1967. La gran mayoría de los 650.000 israelíes que viven más allá de las líneas de 1967, residen en barrios y suburbios de Jerusalem y del Gran Tel Aviv.

 

Estas zonas están densamente pobladas, pero geográficamente son muy pequeñas. En virtud de cualquier acuerdo de paz realista, estas zonas, así como otros lugares de fundamental importancia estratégica y nacional, serán incorporadas dentro de las fronteras definitivas de Israel.

 

El status de los asentamientos sólo se decidirá en negociaciones. Pero también debemos ser honestos. De modo que hoy estoy diciendo algo que debería decir públicamente cualquier persona seria respecto de la paz. En cualquier acuerdo de paz que ponga fin al conflicto, algunos asentamientos acabarán estando más allá de las fronteras de Israel. La delimitación precisa de esas fronteras debe ser negociada. Seremos muy generosos acerca del tamaño de un futuro estado palestino. Pero, como dijo el Presidente Obama, la frontera será diferente a la que existía el 4 de junio de 1967. Israel no volverá a las indefendibles líneas de 1967.

 

Reconocemos que un estado palestino debe ser lo suficientemente grande como para ser viable, independiente y próspero. El presidente Obama se refirió acertadamente a Israel como la patria del pueblo judío, al igual que se refirió al futuro estado palestino como la patria del pueblo palestino. Los judíos de todo el mundo tienen derecho a emigrar al estado judío. Los palestinos de todo el mundo deberían tener el derecho a emigrar, si así lo desean, a un estado palestino. Esto significa que el problema de los refugiados palestinos se resolverá fuera de las fronteras de Israel.

 

En cuanto a Jerusalem, sólo un estado democrático de Israel ha protegido la libertad de culto para todas las religiones en la ciudad. Jerusalem nunca más debe ser dividida. Jerusalem debe seguir siendo la capital unida de Israel. Sé que éste es un tema difícil para los palestinos. Pero creo que, con creatividad y buena voluntad, se puede encontrar una solución.

 

Ésta es la paz que planeo forjar con un socio palestino comprometido con la paz. Pero ustedes saben muy bien que, en Medio Oriente, la única paz que puede mantenerse es una paz que pueda defenderse.

 

Así que la paz debe basarse en la seguridad. En los últimos años, Israel se retiró del sur de Líbano y de Gaza. Pero no conseguimos la paz. En lugar de eso, conseguimos 12.000 cohetes disparados desde esas zonas contra nuestras ciudades, contra nuestros niños, por parte de Hezbollah y Hamas. Las fuerzas de paz de la ONU en Líbano no pudieron evitar el contrabando de este armamento. Los observadores europeos en Gaza se evaporaron de un día para otro. Así que si Israel, simplemente, saliera de los territorios, el flujo de armas hacia un futuro estado palestino sería incontrolado. Misiles disparados desde ahí, podrían llegar a casi todos los hogares de Israel en menos de un minuto. Quiero que piensen también en eso. Imaginen que, justo en este momento, todos nosotros tuviéramos menos de 60 segundos para buscar refugio de un cohete entrante.  ¿Vivirían de esa manera? ¿Podría alguien vivir de esa manera? Bueno, nosotros tampoco vamos a vivir de esa manera.

 

La verdad es que Israel necesita arreglos de seguridad únicos, en razón de su tamaño único. Israel es uno de los países más pequeños del mundo. Sr. Vice Presidente, le concedo esto. Es más grande que Delaware. Es incluso más grande que Rhode Island. Pero de eso se trata. Israel con las líneas de 1967 sería, en su ancho, la mitad del ancho del cinturón de circunvalación de Washington.

 

Ahora aquí hay un poco de nostalgia. Vine a Washington, por primera vez, hace treinta años, como un joven diplomático. Me tomó un tiempo, pero finalmente lo descubrí: Existe un Estados Unidos más allá del cinturón de circunvalación. Pero Israel, con las líneas de 1967, tendría sólo 15 kilómetros de ancho. Esto es todo en cuanto a profundidad estratégica.

 

Por lo tanto, es absolutamente vital para la seguridad de Israel, que un estado palestino esté totalmente desmilitarizado. Y es vital que Israel mantenga una presencia militar, a largo plazo, a lo largo del río Jordán. Son necesarios sólidos arreglos de seguridad sobre el terreno, no sólo para proteger la paz, son necesarios para proteger a Israel en caso de que la paz se deshaga. Porque en nuestra inestable región, nadie puede garantizar que nuestros socios de la paz de hoy estarán allí mañana.

Y cuando digo mañana, no me refiero a un lejano tiempo en el futuro. Quiero decir – mañana. La paz sólo puede lograrse en torno a la mesa de negociaciones. El intento palestino de imponer un acuerdo a través de las Naciones Unidas no traerá la paz. Debe contar con la enérgica oposición de todos aquellos que quieren ver que este conflicto termine.

 

Agradezco la clara posición del Presidente sobre este tema. La paz no puede ser impuesta. Debe ser negociada. Pero sólo puede ser negociada con socios comprometidos con la paz.

 

Y Hamas no es un socio para la paz. Hamas continúa comprometido con la destrucción de Israel y con el terrorismo. Tiene estatutos. Estatutos que no sólo exigen la destrucción de Israel, sino que dicen “maten a los judíos donde sea que los encuentren”. El líder de Hamas, condenó el asesinato de Osama bin Laden y lo elogió como un guerrero santo. Ahora, de nuevo, quiero dejar esto claro. Israel está dispuesto a sentarse hoy y negociar la paz con la Autoridad Palestina. Creo que podemos forjar un brillante futuro de paz para nuestros hijos. Pero Israel no negociará con un gobierno palestino respaldado por la versión palestina de Al Qaeda.

 

Así que le digo al presidente Abbas: ¡Rompa su pacto con Hamas! ¡Siéntese y negocie! ¡Haga la paz con el estado judío! Y si lo hace, le prometo esto. Israel no será el último país en dar la bienvenida a un estado palestino como un nuevo miembro de las Naciones Unidas. Será el primero en hacerlo.

 

Mis amigos, los trascendentales juicios del siglo pasado, y los acontecimientos en desarrollo de este siglo, atestiguan la decisiva función de Estados Unidos en la promoción de la paz y la defensa de la libertad. La providencia encomendó a Estados Unidos ser el guardián de la libertad. Todos los pueblos que aprecian la libertad tienen una profunda deuda de gratitud con vuestra gran nación. Entre las naciones más agradecidas está mi nación, el pueblo de Israel, que ha luchado por su libertad y supervivencia contra viento y marea, tanto en los tiempos antiguos como en los modernos.

Hablo en nombre del pueblo judío y del estado judío cuando les digo a ustedes, representantes de Estados Unidos, Gracias. Gracias por su apoyo incondicional a Israel. Gracias por asegurar que la llama de la libertad arda brillante en todo el mundo. Que Dios bendiga a todos ustedes. Y que Dios bendiga por siempre a Estados Unidos de América.

Traducido para porisrael.org

 

 por José Blumenfeld

Difusion: www.porisrael.org

 


Discurso del P.M. Netanyahu 23 mayo 2011 AIPAC – USA

1a y 2a parte… (texto y videos)

de Silvia Schnessel, el miércoles, 25 de mayo de 2011 a las 0:17

“Mis amigos, antes de hablar de cosas acerca de Israel, quiero decir algo acerca de las escenas que he visto hoy en la televisión y que seguramente han visto ustedes. Cuando la tragedia golpea a Estados Unidos, Israel siente una identificación inmediata. Y la tragedia ha golpeado a Estados Unidos. En los últimos días las inundaciones y los tornados se han cobrado la vida de cientos de estadounidenses, incluso hoy en Joplin, Missouri. Todo lo que puedo decir es: Estados Unidos, estamos con ustedes en este día, y todos los días.

Y eso resulta evidente en las cosas que acabamos de escuchar de mis dos amigos cercanos: el Portavoz de la Casa del Presidente John Boehner, y líder de la Mayoría del Senado Harry Reid, vosotros guiaréis a los muchos amigos que están aquí hoy, distinguidos senadores y congresistas, hombres y mujeres, de los Estados Unidos de América.

Quiero saludar al presidente de AIPAC, Lee Rosenberg. Rosy, me enteré el otro día que si te gano en algo, no será en baloncesto. Será en fútbol. Y al director ejecutivo Howard Kohr – Howard, que no voy a ganarte en nada.

Quiero dar la bienvenida también a los representantes del Gobierno de Israel, los miembros de la Knéset, al Embajador de EE.UU. en Israel Jim Cunningham, al Embajador designado Dan Shapiro, a mi amada esposa y madre de nuestros dos hijos, Sara, y, por último, a nuestro fantástico embajador en los Estados Unidos, un hombre que sabe unas cuantas cosas sobre la alianza entre Estados Unidos e Israel, Michael Oren.

A todos los que nos apoyan en esta gran sala y a los millones de seguidores de esta gran tierra, el pueblo de Israel os da las gracias. Gracias por su firme compromiso con la seguridad de Israel. Gracias por defender el derecho de Israel a defenderse. Gracias por apoyar a Israel en su búsqueda de una paz segura.

Ahora, he oído esta noche de todos los portavoces algo que ustedes saben – que Israel es el aliado indispensable de Estados Unidos. Ustedes entienden que Israel y Estados Unidos están hombro con hombro luchando contra enemigos comunes, protegiendo intereses comunes. Ustedes saben que los innovadores israelíes ayudan a los equipos de energía a combatir las enfermedades, conservar el agua, limpiar el planeta. El apoyo de ustedes a Israel fluye del corazón.

Vean, no es sólo lo que hace Israel. Es lo que Israel es. Ahora, permítanme explicar eso. Ayer tuve un gran día. Me dejaron salir. Sara y yo pudimos ir a dar un paseo. Y tengo que felicitar a los servicios de seguridad estadounidenses. Son un poco más generosos que los nuestros. Así que caminamos junto al Potomac, y llegamos a visitar monumentos majestuosos de Washington. Leí las palabras eternas de Jefferson, “Sostenemos que estas verdades son evidentes por sí mismas, que todos los hombres son creados iguales.” He leído la frase inmortal de Lincoln, “gobierno del pueblo, para el pueblo, por el pueblo.”

Ahora, déjenme decirles por qué estas palabras resuenan con tanta fuerza en mí y en todos los israelíes – porque están arraigados en las ideas defendidas por primera vez por nuestro pueblo, el pueblo judío, la idea de que todos los hombres son creados a imagen de Dios, que ningún gobernante está por encima de la ley, que toda persona tiene derecho a la justicia. Estas son ideas revolucionarias judías, y que fueron pronunciadas hace miles de años – cuando vastos imperios dominaban la tierra, vastos imperios de esclavos gobernaban el mundo. Y los Judios dijeron estas verdades.

Israel es la cuna de nuestra civilización común. Es el crisol de nuestros valores comunes. Y el estado moderno de Israel fue fundado precisamente en estos valores eternos. Y esta es la razón de que en Israel más de 1 millón de musulmanes disfruten de plenos derechos democráticos. Por ello, el único lugar en el Oriente Medio donde los cristianos son completamente libres de practicar su fe es el democrático Estado de Israel. Y esta es la razón por la cual se puede confiar en Israel y sólo Israel, para garantizar la libertad de todos los credos en nuestra capital eterna, la ciudad de Jerusalén unida.

Mis amigos, Israel y Estados Unidos se han elaborado a partir de estos profundos manantiales de valores comunes. Hemos forjado una amistad duradera no sólo entre nuestros gobiernos, sino entre nuestros pueblos. El apoyo a Israel no divide a Estados Unidos. Une a los Estados Unidos. Une a los demócratas, de edad y jóvenes, liberales y conservadores, y los republicanos. Y, sí, Joe Lieberman, incluso une a los independientes. Quiero aprovechar esta oportunidad para saludar a uno de los grandes senadores en mi vida, un hombre que ha prestado un servicio increíble a su país, Estados Unidos, y ha estado increíblemente dedicado a Israel y el pueblo judío. Gracias, Joe Lieberman.

Verán, este amplio apoyo a Israel de los Estados Unidos es una gran ayuda y le da una fuerza tremenda a mi país. Y desde Harry Truman, Israel ha tratado con presidentes de Estados Unidos que la apoyaron mientras nos enfrentábamos a los problemas de un mundo cambiante.

Ayer el presidente Obama habló de su compromiso férreo con la seguridad de Israel. Dijo con razón que nuestra cooperación para la seguridad no tiene precedentes. Habló del compromiso no sólo frente a AIPAC. Habló sobre ello en dos discursos escuchados en todo el mundo árabe. Y ha respaldado las palabras con hechos.

Yo sé que estos son tiempos económicos difíciles. Por eso quiero dar las gracias al presidente y al Congreso por proveer a Israel con una asistencia vital a fin de que Israel pueda defenderse sola por sus propios medios. Quiero agradecerles a todos por el apoyo al sistema de defensa antimisiles Cúpula de Hierro. Hace unas semanas, los terroristas de Hamas en Gaza lanzaron ocho cohetes contra nuestras ciudades, en Ashkelón y Beer Sheva. Bien, estos cohetes nunca alcanzaron sus objetivos. Cúpula de Hierro los interceptó en el aire. Por primera vez, se puso en funcionamiento un sistema de defensa antimisiles en el combate. Eso es un precedente en la historia militar. Y quiero dar las gracias, Estados Unidos.

Estados Unidos e Israel están colaborando de muchas otras maneras también. Estamos cooperando en la ciencia, en tecnología, en el comercio, la inversión. No sólo empresas estadounidenses invierten en Israel. Empresas israelíes invierten en América. En la última década, las empresas israelíes han invertido más de $ 50 mil millones en los Estados Unidos…

(Se oye la protesta de una actiivsta… Netnyahu: Creéis que habrías tenido esas protestas en Gaza? )

Así, una de esas empresas está invirtiendo en la propia calle Richmond. Es una empresa que está construyendo una fábrica de alimentos. Bien, lo que significa es – más negocios, más empleos, y, sí, más humus.

Bueno, no es sólo alimentos lo que estamos trayendo a Estados Unidos. Por ejemplo en medicina. Israel está avanzando en la cura para la esclerosis múltiple, el Alzheimer, el cáncer. Hemos desarrollado medios mecánicos para que los parapléjicos vuelvan a caminar. Hemos colocado una pequeña cámara de diagnóstico dentro de una píldora. Yo no lo he tragado, pero entiendo que es bastante eficaz.

Y acabáis de oir hablar de este vendaje milagroso desarrollado por una empresa israelí que ha ayudado a salvar la vida de la congresista Giffords Gabby. Deseo a Gabby, una gran amiga de Israel, “refuá shlemá”, una feliz, rápida y expedita recuperación.

Israel y Estados Unidos también están cooperando para poner fin a la peor adicción del mundo, la adicción al petróleo. Esta dependencia de los combustibles del terrorismo envenena el planeta. Para ello hemos puesto en marcha un programa de 10 años en Israel para dejar el hábito, para encontrar un sustituto de la gasolina. Y si tenemos éxito, podemos cambiar el mundo. Podemos cambiar la historia.

Mis amigos, el apoyo del pueblo estadounidense para Israel se refleja en mi invitación para hacer frente a una reunión conjunta del futuro Congreso. Gracias, John Boehner, por esa invitación. Voy a hablar de la gran convulsión que tiene lugar en el Oriente Medio, los riesgos y las oportunidades. Y voy a hablar de los peligros de un Irán con armas nucleares. Y también voy a esbozar una visión para una paz segura entre israelíes y palestinos. Tengo la intención de decir la verdad sin adornos, porque ahora más que nunca, lo que necesitamos es claridad.

Y los acontecimientos en nuestra región están abriendo los ojos a una verdad sencilla. Los eventos en la región están abriendo los ojos a una verdad simple: los problemas de la región no tienen su origen en Israel. Las escenas notables que estamos presenciando en las plazas de todo el Oriente Medio y África del Norte se producen por una simple razón: La gente quiere libertad. Quiere progreso. Quiere una vida mejor.

Para muchos de los pueblos de la región, el siglo 20 les pasó por encima. Y ahora la tecnología del siglo 21 es decirles lo que se perdieron entonces. ¿Recuerdan ese proveedor de alimentos desesperado en Túnez? ¿Por qué se prendió fuego? No por Israel. Él se prendió fuego debido a décadas de humillación, décadas de corrupción intolerables.

Y los millones que salieron a las calles de Teherán, Túnez, El Cairo, Saná, Bengasi, Damasco, no están pensando en Israel. Están pensando en la libertad. Tienen anhelo de oportunidades. Anhelo de esperanza para sí mismos y para sus hijos. Así que es hora de dejar de culpar a Israel por todos los problemas de la región.

Permítanme subrayar una cosa. La paz entre israelíes y palestinos es un interés vital para nosotros. Sería la realización de un sueño poderoso y eterno. Pero no es una panacea para los problemas endémicos de Oriente Medio. No va a dar a las mujeres en algunos países árabes el derecho a conducir un coche. No va a evitar que las iglesias sean bombardeada. No va a evitar que los periodistas vayan a la cárcel.

¿Qué va a cambiar esto? Una palabra: democracia – la democracia real, auténtica. Y por democracia no me refiero sólo a las elecciones. Me refiero a la libertad de expresión, libertad de prensa, libertad de reunión, derechos de las mujeres, los homosexuales, las minorías, para todos. Lo que el pueblo de Israel quiere es que la gente de Medio Oriente tenga lo que tienen ustedes en América, lo que tenemos en Israel – democracia. Así que es hora de reconocer esta verdad básica. Israel no es lo que está mal en Oriente Medio. Israel es lo que está bien en Oriente Medio.

Mis amigos, queremos la paz porque concemos el dolor del terrorismo y conocemos la agonía de la guerra. Queremos la paz, porque sabemos las bendiciones que la paz podría traer – lo que podría traer para nosotros y para nuestros vecinos palestinos. Pero si queremos avanzar en la paz con los palestinos, entonces es hora de que admitamos otra verdad. Este conflicto se ha prolongado durante casi un siglo, porque los palestinos se niegan a ponerle fin. Se niegan a aceptar el Estado judío.

Ahora bien, esto es lo que este conflicto ha sido siempre. Hay muchos temas vinculados a este conflicto que deben resolverse entre israelíes y palestinos. Podemos, debemos resolverlos. Pero repito: sólo podemos hacer la paz con los palestinos si ellos están dispuestos a hacer la paz con el Estado judío.

Mañana en el Congreso, voy a describir qué aspecto podría tener la paz entre un Estado palestino y el Estado judío. Pero quiero asegurarles de una cosa. Debe mantener a Israel en la seguridad. Y por lo tanto, Israel no puede volver a las líneas indefendibles de 1967.

Voy a hablar sobre estos y otros aspectos del futuro de paz en el Congreso. Pero esta noche quiero expresar la gratitud de Israel por todo lo que están haciendo para contribuir al fortalecimiento de Israel y la gran alianza que Israel tiene con Estados Unidos. Ustedes ayudaron a mantener nuestra ventaja militar cualitativa. Ustedes respaldaron las sanciones contra Irán. Usted han defendido la paz verdadera. Se opusieron a Hamas. Y se unieron al presidente Obama y a mí en la denuncia de Hamás exigiendo que liberen a nuestro soldado cautivo, Gilad Shalit. Ese es otro crimen atroz de Hamas. Imagínense tener a un joven soldado encerrado en un calabozo oscuro durante cinco años sin ni siquiera una sola visita – ni una sola visita de la Cruz Roja. Creo que la comunidad civilizada debe unirse a Israel y los Estados Unidos y todos nosotros en una simple demanda de Hamas: la liberación de Gilad Shalit.

Mis amigos, pasé mis años de secundaria en Filadelfia. Entiendo que se ha desarrollado bastante desde entonces. Pero durante esos años, cuando era un pueblo soñoliento, solía ir a visitar la Campana de la Libertad. Ahora, como Primer Ministro de Israel, puedo caminar por la calle y ver una réplica exacta de la campana en el Parque de la Libertad de Jerusalén. En ambas campanas está la misma inscripción. Viene de la Biblia, del libro de Levítico, “U’kratem Dror BaAretz L’chol Yoshveha”, “Proclamad la libertad por todo el país para todos sus habitantes”.

Mis queridos amigos, esta es la esencia de la gran alianza entre nuestras dos naciones – dos los pueblos unidos en la libertad y buscando la libertad y la paz para todos. Eso es de lo que esta alianza se trata. Y ustedes son parte de ella. Ustedes la mantienen.

Les doy las gracias en nombre del pueblo de Israel y del gobierno de Israel. Gracias por la alianza estadounidense-israelí. Gracias, AIPAC.

Traducción: Silvia Schnessel

Se develaron las raíces judías de Lenin en un museo ruso

24.05.2011 10:02  | 

La exhibición revela una carta escrita por la hermana del revolucionario que decía que el abuelo materno era un ucraniano judío. Stalin le había dicho a la mujer que mantuviera el escrito en secreto.Los documentos que aparentemente confirman los rumores de que Vladimir Lenin tenía ancestros judíos pueden ser ahora vistos en el Museo de Historia Estatal de Rusia, según informó AP ayer.
Entre los nuevos documentos publicados puestos en exhibición en el museo está una carta escrita por la hermana de Lenin, Anna Ulyanova, que dice que su abuelo materno era un judío de Ucrania que se convirtió al cristianismo para escapar de la persecución en la Zona de Residencia y tener acceso a una mejor educación, dijo el informe.
“Vino de una familia judía pobre y fue, según su certificado de bautismo, el hijo de Moses Blank, un nativo de Zhitomir (una ciudad occidental de Ucrania)”, escribió Ulyanova en 1932 en una carta citada por AP.
En la carta escrita a Josef Stalin, que reemplazó a Lenin luego de su muerte en 1924, Ulyanova escribió: “Vladimir Ilych siempre ha pensado de los judíos altamente. Lamento mucho el hecho de que el hecho de su origen, el cual yo he sospechado, no fuese sabido mientras él vivía”.
Lenin, que nació como Vladimir Ilych Ulyanov en 1870, se identificaba a sí mismo como un ruso bajo el régimen zarista en el país, durante el cual el antisemitismo era rampante. Adoptó el nombre de Lenin en 1901 durante su exilio en Siberia.
Según el informe de AP, Lenin supervisó un corto período de promoción de la cultura judía que terminó a principios de los años 30, cuando Stalin incentivó purgas antisemitas y creó un plan para relocalizar a todos los judíos soviéticos.
Ulyanova pidió que Stalin diera a conocer el antecedente judío de Lenin para combatir el aumento del antisemitismo, informó AP. Ella escribió: “Escucho que en los recientes años el antisemitismo ha estado haciéndose fuerte otra vez, incluso entre comunistas. Estaría mal esconder el hecho a las masas”.
Stalin ignoró el pedido de Ulyanova y le dijo que “mantenga silencio absoluto” sobre la carta, según la curadora de la exhibición, Tatyana Koloskova.
Los documentos recogen información presentada en la biografía oficial de Lenin, escrita por su sobrina Olga Ulyanova, en la que reclama que su familia tenía solamente raíces rusas, alemanas y suecas.
La carta de Anna Ulyanova fue descubierta por los historiadores rusos a principios de los años 90, pero su autenticidad fue cuestionada.

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