Una película sobre un colegio israelí gana el Oscar

28.02.2011 08:09  |

“No más extraños”, un filme sobre una escuela elemental de Tel Aviv que tiene estudiantes de 48 países distintos, obtuvo el premio de Mejor Documental Corto. La israelí Natalie Portman ganó como mejor actriz.

“No más extraños” (“Strangers no more”), una película sobre una escuela elemental en Tel Aviv que tiene estudiantes de 48 países distintos, muchos sacudidos por el genocidio, la guerra o el hambre, ganó como Mejor Documental Corto en la ceremonia de la Academy Awards anoche.
El filme americano, producido y dirigido por Karen Goodman y Kirk Simon, tiene 40 minutos y examina el ambiente en la Escuela Bialik-Rogozin en Tel Aviv y las historias de los niños de trabajadores extranjeros quienes, en su mayoría, han ido a Israel de países que sufren la pobreza, el hambre y la adversidad política.
Goodman, quien aceptó el premio con Kirk, envió sus saludos a Tel Aviv desde el escenario y dijo que la escuela de Tel Aviv fue una expresión de tolerancia entre seres humanos. Los dos fueron acompañados por la directora del colegio, Karen Tal.
Mientras, la actriz nacida en Israel, Natali Portman, ganó como Mejor Actriz por su interpretación como una bailarina delirante en “Cisne Negro”, mientras que Colin Firth se llevó la estatuilla de Mejor Actor por su actuación como el rey británico tartamudo George VI en “El discurso del Rey”.
Fue el primer premio en dos nominaciones para Portman, seguido a su nominación como actriz de reparto para “Closer”, en el 2004.
“Muchas gracias. Esto es una locura y realmente, sinceramente, creo que el premio de esta noche fue trabajar con mis compañeros nominados. Estoy sorprendida por ustedes”, dijo.
Portman, de 29 años, quien bajó nueve kilos en el año que preparó el filme, está en el medio de una nueva transformación, usó un vestido violeta sin hombros en la alfombra roja para acomodar su nueva panza.
En diciembre, Portman y su pareja, Benjamin Millpied, el coreógrafo de “Cisne Negro”, anunciaron que estaba embarazada. Se encontraron en el set de filmación, un thriller psicológico que se mete en un territorio horroroso, dirigido por Darren Aronofsky.
Portman fue una niña estrella que hizo un memorable debut en 1994 con el cuento “El Profesional” y luego creció en la pantalla, e interpretó en su adolescencia y principios de sus 20 a la esposa trágica del malvado Darth Vader en la segunda triología “Star Wars” de George Lucas. De manera agraciada se fue moviendo a roles más adultos, incluyendo “Closer” en el 2004, el cual llevó a su primera nominación a los Oscar.
Ella es la única ganadora nacida israelí, el otro nominado de Israel fue Topol para “El violinista en el tejado”.
“El discurso del Rey” se llevó el premio como Mejor Película, con el drama de la monarquía en la cima, como se esperaba, con cuatro Oscars y los honores de actuación predecibles. También ganó el premio a Mejor Dirección para Tom Hooper y el guión original para David Seidler.
El drama “El Luchador” se llevó dos estatuillas para sus actores Chrstian Bale que interpretó a un boxeador drogadicto, y Melissa Leo, que se puso en la piel de una matriarca dominadora del clan de boxeadores.

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Corrientes del judaísmo – Judaísmo Caraita

Caraísmo
De Wikipedia, la enciclopedia libre

El caraísmo proviene del término hebreo bené mikrá, que significa
“Seguidores (o ‘lectores’) de la Escritura”.

“Escudriñad a fondo la Torá [Ley escrita de Dios] y no confiéis en mi
opinión”, estas palabras las mencionó Anán ben David, judío secesionista que proclamaba el derecho de todo judío a estudiar las
Escrituras Hebreas de un modo libre, sin tener en cuenta la interpretación rabínica ni el Talmud; debido al énfasis que le daban a
las Escrituras, se les llamó desde el siglo VIII “Qara’ìm” (en hebreo “lectores”) a los seguidores de Anán, que se oponían a la autoridad religiosa de los rabinos y a sus creencias.

1 Inicio de la controversia
2 Desarrollo
3 Algunos rasgos entre caraítas y rabinos
4 Historia
5 Doctrina
6 Referencias

Inicio de la controversia
Dentro del judaísmo de la Diáspora babilónica de la época talmúdica
surgió una nueva filosofía. La idea siempre había sido que Dios había
dado dos Leyes (Torá)en el Sinaí una Oral y otra Escrita. Ya durante
la época del Segundo Templo de Jerusalén aparecieron sectas (los
Saduceos y los Esenios), que iban en contra de las enseñanzas de los
Prushim (Fariseos), que eran considerados como la corriente ortodoxa,
en cuestión del valor divino de la Ley Oral, pero con la destrucción
del Templo, las sectas heterodoxas desaparecieron.

El Caraísmo apareció en el siglo VIII, con la figura de Anán ben David.

Anán procedía de una familia noble judía, descendientes del Rey David,
y por ello aspiraba al título de ‘Jefe de la Diáspora’, que le fue
negado.

Desde aquel momento se convirtió en el líder del movimiento heterodoxo
que predicaba que la Ley (Torá) Oral no era palabra divina. Escribió
un Libro de los Mandamientos en el cual concentraba sus ideas y
enseñanzas (bastante divergentes de lo que actualmente se considera la
doctrina caraíta) que se negaban a la obediencia de las tradiciones
rabínicas y declaraba el poder de cualquier judío a explicar y
practicar los mandamientos bíblicos a su propio modo de ver, cada uno
según sus capacidades.

Desarrollo
Después de la muerte de Anán ben David, el desarrollo de los caraítas
se hace patente, alcanza popularidad e influencia extendiéndose fuera
de la comunidad judía de Babilonia por Oriente Medio y en la misma
Jerusalén, en esta ciudad se abre un centro caraíta importante. Los
siglos IX y X experimenta su época dorada, período de rápido
crecimiento. El proselitismo del judaísmo caraíta supuso una clara
amenaza al judaísmo rabínico. Aunque hubo desacuerdos entre guías
caraítas y no se reconocía a un líder en particular, el peligro vino
de Saadia Gaon del judaísmo rabínico el cual comenzaría a derrotar a
los caraítas con sus propias armas a saber: “la Ley escrita”. Acabaría
imponiéndose el judaísmo rabínico, a la manera de Saadia, pero el que
daría el golpe mortal a este movimiento fue Maimónides, destacado
talmudista del siglo XII, que debido a su eficiente erudición, actitud
tolerante con los caraítas se ganó la admiración de éstos, cosa que
hizo que se debilitase la posición de los líderes caraítas. Con el
tiempo perderían fuerza modificando criterios y principios, en esencia
perdieron el objetivo principal y se adaptaron en parte al judaísmo
rabínico.

Algunos rasgos entre caraítas y rabinos
Los caraítas consideran sagradas a las ‘Escrituras Hebreas’, pero no
las ‘Tradiciones orales’; todo lo contrario de los rabinos, la
Tradición en primer lugar las Escrituras secundario. Los caraítas dan
lectura e interpretación personal a las Escrituras a diferencia de los
rabinos

Algunos ejemplos

Éxodo 23:19 dice:

“No cocerás un cabrito en la leche de su madre”.

Los caraítas entendían estas palabras al pie de la letra. Sin embargo
los rabinos para este versículo entendían que hablaba de la
prohibición de comer carne y leche juntas.

En Deuteronomio 6: 8, 9 los caraítas le daban a estos versículos el
significado figurado y simbólico, sin embargo los rabinos afirmaban
que los varones judíos debían llevar las Filacterias cuando oraban y
tenían que colocar la Mezuzá en la jamba de su puerta.

Historia
En el siglo VIII Anan ben David, un líder judío de la Mesopotamia,
organizó a diversos elementos anti-talmúdicos y presionó al Califato
para que estableciera una segunda organización autónoma de judíos en
el exilio o Exilarcado para aquellos que rechazaban por completo el
Talmud, y por ende a los rabanitas que lo imponían. Los musulmanes
concedieron a Anán y sus partidarios la libertad religiosa para
practicar el judaísmo a su modo. Reunió Anan en derredor suyo, a un
amplio grupo de seguidores, quienes fueron conocidos como ananitas.
Poco tiempo después de la muerte de Anan, sus seguidores se fusionaron
con otros grupos anti-talmúdicos y tomaron el nombre de “Seguidores de
la Biblia”, o en hebreo Benei Mikrá. Más tarde se abrevió a Qa’raím, o
en castellano, “caraítas”. En el siglo X el principal dirigente de
judaísmo rabínico en el Oriente Medio, Sa’adiah Gaón, los excomulgó.

Sin embargo, los caraítas se expandieron por Palestina, Siria y
Egipto. Algunos llegaron también a Al-Ándalus, parte meridional de la
Península Ibérica de predominio musulmán durante la Edad Media. Desde
el siglo IX floreció la comunidad caraíta de Jerusalén. Los cruzados
los expulsaron y quemaron allí sus sinagogas en el 1099, pero fueron
restauradas cuando la ciudad fue retomada por los musulmanes. Muchos
caraítas se radicaron en el imperio jázaro, desde que a finales del
siglo VIII el rey se convirtió al judaísmo. El número de judíos
aumentó allí especialmente desde el 944 cuando el emperador de
Bizancio pretendió obligar a los judíos a convertirse al cristianismo.
Tras la decadencia y desaparición de “Jazaria” en el siglo XI, el
mayor número de caraítas se radicó en Crimea, de donde pasaron a
Lituania y Polonia.

Actualmente viven unos 50.000 adherentes al caraísmo. Cerca de 2.000
de ellos viven en Estados Unidos, la mayoría en Daly City, California.
Actualmente la mayoría de los caraítas viven en Ramle, una pequeña
ciudad al occidente de Tel Aviv, Israel, a donde llegaron procedentes
de Egipto, Turquía, Rusia y el resto de Europa. Algunos residen en
Ashdod y Be’er Sheva.

] Doctrina

Sinagoga Caraíta Bnei Yisrael.Los caraítas se guían solamente por una
interpretación literal de la Biblia Hebrea y de la Ley Mosaica,
rechazando innovaciones posteriores tales como la Ley Oral Rabínica.
Rechazan la forma de judaísmo más practicada hoy día, que en sus tres
corrientes se guía por el Talmud. Creen que “los talmudistas”
adulteran el verdadero mensaje de las Escrituras Hebreas agregando las
enseñanzas de los Rabinos que encontramos en el Talmud. Enfatizan en
el mandato de Deuteronomio 4:2 No añadiréis a la palabra que yo os
mando ni disminuiréis de ella, para que guardéis los mandamientos de
YHWH, vuestro Dios, que yo os ordeno..

Consideran la era actual de la historia humana como el periodo del
Gran Exilio. Interpretan que las Escrituras Hebreas describen esta era
y predicen que en ella la nación de Israel abandonará el verdadero
camino del Creador por la religión de fabricación humana. Dicen que
los profetas enseñan que esta era acabará con el retorno de Israel al
Creador bajo el liderazgo del ungido Rey de la Casa de David y con
adopción de la religión de las Escrituras Hebreas por toda la raza
humana.

El caraísmo no es una fe monolítica en la que cada creyente está de
acuerdo en todos los detalles, pues el peso de la interpretación recae
en el individuo y no en una autoridad central. Los caraítas mantienen
que cada ser humano tiene la obligación de estudiar las Escrituras
Hebreas y determinar por sí mismo el significado correcto de los
mandamientos de Dios basándose en su propio razonamiento y
entendimiento. A cada persona le exigen tomar responsabilidad personal
en la interpretación de la Biblia hebrea pues es cada individuo quien
va a ser llamado a dar cuenta de sus propias acciones en el Día de
Juicio. Enseñan a investigar con cuidado las Escrituras sin confiar en
la opinión de nadie y piensan que “aquel que se apoya en cualquiera de
los maestros del Exilio sin investigación personal, es como si hubiera
cometido idolatría”.

Referencias
Astren, Fred Karaite Judaism and Historical Understanding ISBN 1-57003-518-0
Lasker, Daniel J. The Dead Sea Scrolls in the Historiography and
Self-Image of Contemporary Karaites Dead Sea Discoveries, Nov 2002,
Vol. 9 Issue 3, p. 281, 14p-294; DOI: 10.1163/156851702320917832; (AN
8688101)
Mourad el-Kodsi 1987: Karaite Jews of Egypt
2002: Just for the record in the history of the Karaite Jews of Egypt
in modern times.
Nemoy, Leon 1987: Karaite Anthology ISBN 0-300-03929-8
Wieder, N. 1962: The Judean Scroll and Karaism; London, 1962.
Yaron, et. al. An Introduction to Karaite Judaism ISBN 0-9700775-4-8

Reflexiones de Josep Pla en el Israel de 1957

Israel
La integración del país: el hebreo


La resurrección de una lengua
—traducción mecánica de Internostrum

Decíamos en un capítulo anterior que la causa que explica el establecimiento con raíces de los judíos en Israel ha sido la política del agua, es decir, la proyección sobre un país abandonado, erosionado y estéril, de mils de kilómetros de conducciones para hacer llegar el agua hasta dónde el caudal, el dinero y el tiempo han permitido; ya se han obtenido grandes resultados. La zona de Galilea, las llanuras costeras del espacio central, donde se encuentra Tel Aviv, podemos afirmar que tienen resuelta la cuestión del agua. Ahora va llegando a la boca del desierto del Nègueb, portada desde el Iarkon, sito más de cien kilómetros al norte del rodal que se está colonitzando en los momentos presentes. El agua va bajando cabeza al sur y llega ya al desierto, vagamente poblado de tribus de beduinos que divaguen con sus tiendas de telass negras y las caravanas de asnos y camellos. Donde llegan las conducciones y se consigue alguna forma de humus, la tierra empieza a verdear rápidamente. Este trabajo se ha podido hacer, se hace y se seguirá haciendo a base de un esfuerzo enorme. Es la obra del idealismo, del sacrificio del espíritu de Israel. Esta obra equivale a una tensión colectiva que no tiene demasiados precedentes en el ámbito de la tierra. Lo repito: Israel es un país pequeño, pero es una cosa importantísima.

Pero ésta es una explicación material del fenómeno de la nación judía. Es seguro que hay algo más que explica este renacimiento. Israel está poblado hoy por un material humano procedente de sesenta y dos o sesenta y tres países y tres continentes de la Tierra. Todos y cada uno de estos elementos llegaron aquí con sus costumbres ancestrales, a veces muy esfumados, y con sus costumbres superficiales, a veces fortísimas. Traían su manera de ser, hablando casi siempre la lengua de su país de origen de su procedencia inmediata y a veces conociendo el idish. Se creyó indispensable dar un denominador común a la expresividad de esta gente diversísima. Es decir: desde un principio, uno de los peligros más grandes por los que pasó esta nación fue la posibilidad que se convirtiera en una nueva tierra de Babel. Existía el peligro que la población entrara en un confusionismo galimatiásico y que no pudiera dialogar, que no pudiera integrarse y fundirse.

Es notoriamente evidente que, en la formación de este denominador común, la creación del nuevo Estado fue un factor muy positivo. El germen del Estado de Israel fue la Agencia judía Internacional (Jewish Agency). Cuando el Estado fue establecido, los cuadros de este enorme organismo de la diáspora, los directivos de la Agencia judía, pasaron a ser los directivos del Estado incipiente. Así, Weizmann, el célebre químico, fundador de la Agencia en Zurich, fue el primer presidente del Estado de Israel. Ben Gurion, que el 1948 era presidente de la Agencia, pasó a ser el primer presidente del Consejo en cierto modo automáticamente. Moshé Sharet, encargado de las relaciones públicas de la Agencia, aconteció el primer ministro de Asuntos Exteriores, etcétera. El que ha hecho Israel, el que hace Israel y el que hará Israel es la Agencia judía. En este organismo hay el espíritu, la clase dirigente, la pasión, la iniciativa, el dinero ­­­-la fuerza, el impulso y la convicción granítica. La Agencia judía y el Estado de Israel son dos cosas diferentes, pero en realidad son la misma cosa actuando paralelamente y dentro una ensambladura perfecta. La dirección de la Agencia judía surge del Congreso Sionista Internacional, que se reúne una vez cada cuatro años en un lugar u otro de la tierra: el Fondo Nacional Judío, el Movimiento por la Unidad de Israel, no son más que organismos amalgamados y dependientes de la poderosa Agencia judía. El centro general de este organismo se encuentra, naturalmente, en los Estados Unidos.

Ahora bien: cuando los cuadros de la Agencia judía pasaron a convertirse en los del Estado de Israel, se pudieron poner a funcionar enseguida y con gran eficacia, no solamente por su valor intrínseco, sino porque tuvieran la fortuna de heredar la administración dejada por los ingleses al acabar su mandato de Palestina. No es paso tan fácil de crear una administración útil y productiva, puntual e inteligente. Los ingleses dejaron los fundamentos de una excelente administración en este país impregnada del espíritu de las magníficas instituciones publicas de Inglaterra, y el sistema fue heredado por los nuevos gobernantes. Para el Estado incipiente tuvo un valor inapreciable. El impulso estaba dado, las paredes maestras estaban construidas, y no hizo falta sino continuar, seguir, perfeccionar. Israel no tiene constitución escrita… como Inglaterra. Israel es un país basado en el habeas corpus y el respeto legal a la persona humana… como Inglaterra. Israel es un país parlamentario, de equilibrio de poderes y, por lo tanto, de limitación de poderes… como Inglaterra. Israel tiene una administración pública responsable, una estructura judicial, una policía bien pagada, eficiente, no corrompida… como Inglaterra. La moneda inglesa es la libra esterlina.., la moneda israelí es la libra israelí. Todos estos factores decisivos y todo lo que gira alrededor es lo que, a través del mandato en liquidación, heredó Israel del Reino Unido. Considerable herencia.

Añadiré —sin que esto prejuzgue que más adelante hablemos de la cuestión— que la inmensa mayoría de militares que hoy tienen de treinta y cinco a cuarenta y cinco años han servido como oficiales o como soldados en el ejército inglés de la última gran guerra, sobre todo en el VIII ejército del general Montgomery en África, en Italia y en la invasión de la Europa central. El ejército israelí no es, pues, una improvisación: es una fuerza probada y cierta, que posteriormente ha sido perfeccionada de una manera considerable.

En los últimos tiempos del mandato, las relaciones anglo-judías se deterioraron por exceso de equívocos y por la preponderancia de los intereses proárabes y de los de las grandes compañías petrolíferas del Próximo Oriente, en el Foreign Office. Esto llevó a las organizaciones judías clandestinas —la Haganah— a cometer actos de gran violencia contra los ingleses. Las dos fuerzas lucharon enconadamente. No creo, sin embargo, que el pueblo judío esté dominado por el complejo antiinglés. Son dos pueblos que pueden estar momentáneamente separados por los intereses; tienen, sin embargo, ideales lo suficientemente paralelos para comprenderse. En Israel, le han dolido, ciertamente, los errores que atribuyen a Mr. Eden y a Mr. Bevin.Es necesario reconocer, en todo caso, que la posición inglesa era endemoniadamente difícil. Contentar a  todo el mundo es difícil —quizás imposible. Cuando los judíos afirman que los errores aludidos han contribuido a rebajar la influencia inglesa en esta parte del mundo, quizás aciertan. Ya veremos si la potencia americana caerá en las mismas dificultades, cosa difícil teniendo en cuenta la influencia judía en los Estados Unidos.

La disgresión ha sido larga. Nuestra intención, en este capítulo, era de demostrar que la creación del Estado de Israel, como organismo eficiente, contribuyó poderosamente a escamotear, desde el primer momento, el peligro de la torre de Babel. Se considera, sin embargo, que el Estado como factor de integración habría llegado a resultados puramente mecánicos si no se hubiera producido al mismo tiempo la aparición de un factor espiritual decisivo: la resurrección de la lengua hebrea como lengua del país.

El hebreo contra Babel

En el curso de los siglos, la lengua hebraica se fue perdiendo y acabó por morirse, no solamente en la diáspora, sino en el pequeño núcleo judío que continúa viviendo en Palestina, bajo los sucesivos dominadores. Era una lengua más muerta que el latín. Sólo una parte de las autoridades religiosas (el Rabinato), los eruditos judíos (Spinoza sabía la lengua y escribió una gramática) y no judíos, los hebraitzants y algunos poquísimos escritores se mantuvieron fieles a la antigua lengua. Para el pueblo, el hebreo no tenía ni vida, ni significación, ni sentido.

En el momento de la creación del Estado, la situación lingüística era, aproximadamente, como sigue: el hebreo era una lengua muerta. Los judíos diseminados por todo el mundo hablaban, claro está, la lengua de su país de residencia: en Inglaterra, en los Estados Unidos y en Canadá, el inglés; en Francia, el francés; en Rusia, el ruso; en Polonia, el polaco; en Buenos Aires, el argentino, etcétera. Sobre las masas, sin embargo, más o menos itinerantes de la diáspora se habían formado dos enormes manchas lingüísticas que se han mantenido a través de los siglos. Los judíos sitos en el área de las lenguas hermano-eslavas hablaban, además del lenguaje del país de su residencia, el idish, que es el alemán medieval corrompido por la presencia de una gran cantidad de palabras eslavas. Esta manera de hablar era utilizada a groso modo, principalmente, por los judíos ashquenasitas. Los judíos de cabellos negros, morenos y de ojos oscuros, los sefarditas, hablaban, además de la lengua del país de su residencia, el ladino, que es el castellano arcaico corrompido por una gran infiltración de voces italianas, griegas, turcas, árabes, balcániques (rumanas, búlgaras) y de la lengua franca del Mediterráneo, el catalán incluido. No podría decir qué situación de decadencia representa el idish porque no conozco esta lengua. Es el lenguaje de la mayor gran parte de los judíos americanos de Nueva York. Sobre esta lengua hay un movimiento literario, de poesía y de teatro, del más grande interés. El número de periódicos que salen, sobre todo de los EE.UU., en esta lengua es considerable. De todas maneras, hay quien sostiene que el estado de este idioma es confuso, precario, excesivamente limitado a un particularismo estrecho y muy corrompido.

Puedo decir, en cambio, algo sobre el estado en qué se encuentra el ladino, porque estos últimos días he leído todo lo que me ha caído a la mano en este galimatías, sobre todo las dos publicaciones trisemanales que salen en este país: La Verdad y El Tiempo. Estos periódicos me han producido una impresión lastimosa, lamentable. No se trata solamente de una forma expresiva de aluvión, formada por una lengua básica —el castellano de la época de expulsión de los Reyes Católicos— a la cual se han añadido palabras de otras lenguas hasta sumergirla en el caos. Lo que ha desaparecido del ladino es el espíritu básico, la estructura castellana, para ser sustituida por el puro galimatías. Recuerdo que ahora hace cuarenta años, en Salónica, daba gusto oir lo que todavía era posible escuchar de este lenguaje y el sabor que tenía la prensa de aquella ciudad que contenía manifestaciones. Claro está que Salónica era una especie de capital del sefardismo: el grupo era rico, el Gobierno turco tolerante, el Rabinato inteligente y tradicionalista. Actualmente, sin embargo, Salónica, como núcleo importante de la diáspora, ya no existe; 75.000 judíos de Salónica, que hablaban ladino, serían ignominiosamente asesinados por la Gestapo durante la ocupación de Grecia por los ejércitos alemanes. El hecho ha sido un golpe mortal para la vieja lengua que los judíos se llevaron de nuestro país a consecuencia del decreto de expulsión de finales del siglo xv. El ladino que escriben hoy en Israel ha sufrido una degeneración lamentable y constituye una escritura ininteligible y energuménica. Yo, personalmente, soy algo refractario a formular una  profecía; me parece, sin embargo, que este lenguaje tiene muy mala tela en el telar, verosímilmente hablante. Ha entrado en la agonía. Es cuestión de muy pocos años: una generación?, dos? De aquí a un irrisorio número de años, esta manera de hablar, que ha durado siglos, será un simple objeto de vitrina arqueológica, y, quitando algunos, pocos, eruditos, nadie sabrá exactamente en qué ha consistido. Es, de todas las maneras de hablar —y de escribir— perceptibles en Israel, la que ofrece menos dificultades a la penetración del hebreo.

He tratado de saber el número aproximado de personas que, radicadas en este país, tienen mes o menos relación con esta forma de expresión. Un diplomático –los diplomáticos son, a menudo, hiperbólicamente amables– me aseguró que llegaban a 250.000. Un funcionario del ministerio de Educación me aseguró que no llegaban a 100.000. Aun cuando la inmigración del norte de África sobre Israel va en aumento, creo más en la segunda afirmación que en la primera. El ladino ha dejado de tener gusto y sabor, ha perdido claridad y expresividad y, a juzgar por los textos que en los periódicos se escriben, ha perdido mucha fuerza transmisiva. Más que una manera de hacerse entender es un seguido de exabruptes personales, muy limitados pero caprichosos: un guirigall puro y simple.

Nos hemos extendido algo en estas cosas por dar una vaga idea de lo que habría podido representar la diversidad lingüística, del peligro que habría podido tener para la integración de Israel el galimatías de las lenguas. Hoy, sin embargo, el peligro parece muy establecido. Todas las personas, sea cual sea su edad, que por una razón o por otra han pasado por una escuela -aun los inmigrantes que tuvieron que aprender, en una escuela profesional, un oficio-, hablan y escriben el hebreo. Desde que Israel se constituyó como Estado, el hebreo ha sido no solamente la lengua oficial, sino el instrumento de las escuelas. Israel tiene cuatro días -como Estado, se entiende. En este periodo de tiempo ha pasado una determinada cantidad de la población por las escuelas. Así, pues, el número de personas para las cuales el hebreo es la lengua materna aumenta cada día. La solución de dar a este pueblo su lengua propia es, pues, simplemente, una cuestión de tiempo. No tiene la mínima duda que la totalidad de la población ha acogido el restablecimiento de la lengua con un interés verdadero a pesar de las indudables complicaciones y percances que ocasiona aprenderla. El hebreo es un lenguaje endemoniado y difícil: tiene alfabeto propio y se escribe y se lee a la inversa de nuestras lenguas. Nosotros escribimos y leemos de izquierda a derecha; el hebreo se escribe y se lee de derecha a izquierda, de forma que lo que para nosotros es el comienzo, en el hebreo es el final y viceversa.

No hay más que pasear por estas poblaciones y por sus calles y ver los rótulos de tiendas, oficinas y comercios para hacerse una idea del avance del idioma. En las primeras etapas de la realización del sionismo, debió producirse utilizando los signos alfabéticos de los idiomas latinos; después, se pasó por una etapa de rotulación bilingüe, que en la actualidad va a la baja, porque es cada vez más numerosa la cantidad de rótulos escritos puramente en hebreo. Si esta tendencia persiste, el turista no hebraitzante pasará en Israel indudables malos ratos por premura de accesibilidad a la lengua. De todas maneras, es muy verosímil pensar que no se llegará a la inaccesibilidad completa. El pueblo judío tiene una curiosidad tan vasta, tiene intereses tan lejanos y diversos, que siempre mantendrá el plurilingüismo como principio. Por otra parte, la experiencia enseña que las personas que hablan lenguas de proyección limitada son las únicas que dominan las lenguas extranjeras. El bilingüismo es una suerte; el plurilingüismo, una ventaja inmensa. El número de lenguas que se hablan en Israel es desorbitado, y es precisamente por prevenir los excesos de la confusión babélica que han impuesto el hebreo. Todo esto indica -me parece- hasta qué punto ha sido bien recibida la reforma lingüística.

Las contradicciones

De todas maneras, seria un error creer que todo el mundo, en Israel, sabe el hebreo; el problema -decíamos hace un momento- es una cuestión de tiempo. Hace falta dar, pues, tiempo al tiempo. Hay personas radicadas en este país que, por su edad o por la razón que sea, no sabrán mal el hebreo. Hay inmigrantes, llegados estos últimos años, que no han tenido tiempo de aprenderlo. Por eso es por lo que se dan dos fenómenos contradictorios: por un lado, se fomenta en todos los sentidos la lengua nacional; pero, dado que el Gobierno está interesado que la gente siga los incidentes de la marcha del país, en todos los aspectos y día detrás día, alentando de este modo los casos de separación de los intereses generales de la comunidad, está, por esto, deseoso que las noticias lleguen a la gente en cualquier lengua. Es por esta razón que, en este país, acercarse a un quiosco de periódicos, entrar en una librería, es una invitación al acceso a todas las lenguas de la tierra y, por lo tanto, tener una idea de la composición humana real del país.

%[…]

En su primera década de existencia, Israel ha adelantado un gran paso en este sentido. Todos los factores han sido aprovechados por llegar a este objetivo. El resultado ha sido la aparición, en esta parte de la tierra, de un factor nuevo, sobre el cual, diez años atrás, nadie habría apostado ni cinco céntimos —un factor con el cual se debe contar, del cual no se puede prescindir, por ser absolutamente decisivo. Todo el resto es ficción, palabrería, temeridad. Claro está: una parte de la población de Israel tiene un tono cultural y una educación correspondiente a los países de origen, que son los países más punta y los más adelantados, y así los progresos que se han hecho son en cierto modo naturalísimos. Pero es asimismo un hecho que la mayoría actual del país no proviene precisamente de estos ambientes, sino de otros, asiáticos y africanos, muy diferentes. Lo que en definitiva importaba era amalgamar estos factores tan diferentes, integrarlos, unirlos, y esto es lo que se está haciendo.

Aparte de las postulacions hebreas y árabes que aparecen en el país, se toca, aquí, todas las cuerdas de la línea lingüística: periódicos franceses, dos; periódicos alemanes, dos o tres; húngaros, polacos, rumanos, rusos, búlgaros, turcos, revistas en castellano para Sudamérica, aparte de los periódicos escritos en idish y en ladino. He dejado lo mejor para el final. El mejor periódico de Israel escrito en una lengua extranjera es el Jerusalem Post, escrito en inglés, pequeño pero muy bien hecho. Es muy posible que me haya olvidado algún matiz. En todo caso, el lector puede ver que la prensa de Israel cubre —o al menos pretende cubrir— las necesidades de la diversísima población residente.

De aquí a unos cuantos años, cuando la inmensa mayoría de la población tenga el hebreo como lengua materna, la situación actual será considerada insólita y extravagante. En las circunstancias y en la situación presente, ¿se podía actuar, de otra manera? Había que asegurar la entregent entre una población de innumerables procedencias y la sociedad del país, y la comunicación no se podía imaginar más que a base de un poliglotismo periodístico sin límites. Israel es una máquina compleja que cada día crece y se agranda con aportaciones humanas situadas en diferentes estadios de la evolución social y procedentes de los ambientes más diversos. Mientras no llegue el momento que la lengua nacional sea el instrumento general de la comunicación humana, hace falta utilizar todas las variedades lingüísticas para crear la sociedad del país.

No sé si he conseguido subrayar la considerable amplitud de estas cuestiones, que parecen mínimas y tienen un peso decisivo. Es absolutamente obvio, en todo caso, que éste es uno de los problemas más gordos que tiene planteados. Si el agua ha sido el común denominador material de la integración del país, la cuestión lingüística ha sido, en el plan social y espiritual, un factor del mismo sentido.

Una gran aventura

El hebreo era una lengua fósil. Los siglos lo habían anquilosado y lo habían convertido en una herramienta arqueológica, de vitrina de museo. Era un lenguaje esotérico, que sólo los sacerdotes y los eruditos del hebraismo comprendían y manejaban como aquel que observa una colección de mariposas plantadas con una aguja en las estanterías de un museo.

El hebreo había perdido el contacto con la vida moderna, con las realidades de nuestro tiempo, y su léxico respondía a otras épocas. Ha sido, pues, necesario añadir al órgano del idioma muchas palabras de los tiempos modernos, palabras que el pueblo ha ido produciendo o en todo caso aceptando si han nacido de sugestiones personales. El país, claro está, no dispone de ninguna academia, aun cuando tiene gente de auténtica fuerza filológica. Paralelamente, ha sido indispensable eliminar arcaismos y antiguallas carcomidas y muertas. Todo este proceso —me dicen personas que lo han vivido directamente— se ha traído a la práctica con discreción, evitando las explosiones de fogosidad y las pedanterías y ridiculeces a que son tan propicios los problemas gramaticales. Lo cierto es que la gente, el público, se ha interesado por estas cosas y cada día se interesa más. El hebreo tiene una resurrección rápida, y cada día lo habla, lo lee y lo escribe más gente. Además, a los judíos, los gusta enormemente encontrar personas que hablan hebreo. Una de las razones de la grandísima popularidad que tiene en Israel el actual embajador francés, Monsieur Gilbert, es que habla el hebreo con una perfecta fonética. Cuando nuestro excelente profesor Millàs Vallicrosa se levantó a hablar en la Universidad Hebrea de Jerusalén y pronunció su discurso en hebreo, produjo una gran impresión y suscitó una corriente admirativa. Es vertaderamente agradable, yendo por el mundo, encontrarse con hombres del propio país admirados en el extranjero por sus méritos auténticos. En los medios intelectuales de Israel, el profesor Millàs es respetado, seguido y admirado como un grande hebraista.

Uno de los aspectos divertidos de la cuestión del renacimiento del hebreo es que el hecho ha sorprendido e indignado todo aquel mundo de primarios que consideran incorrecto que las personas no hablen su propia lengua. Casi todos los países contienen una cantidad más grande o más pequeña de estos especímenes. «¿Cómo es posible —dicen— que los judíos, que son generalmente tan listos, que tienen tanto sentido práctico, que saben con claridad lo que quieren en cada momento, se dediquen a resucitar una lengua muerta, que nadie comprende, que no tiene ninguna utilidad, pudiendo haber adoptado una lengua que les hubiera permitido volar entre continentes?»

Pero todos ustedes lo ven. A un diplomático israelí a quien decían que tenían que haber implantado el inglés, por razones prácticas, como lengua nacional, le oí decir: «Pero, ¿por qué el inglés y no el chino, que todavía lo habla más gente? ¿Por qué el inglés, si no somos ingleses, sino judíos?». Es evidente: los judíos, que ciertamente son prácticos e inteligentes, se dedican a resucitar una lengua fósil y además muy compleja. Que haremos!… Si lo hacen, es, sin duda, por alguna razón, positiva y convincente, al menos para ellos. De otra manera, no se explicaría. Algo deben esperar. Y lo que esperan está muy claro: cuando los judíos hablen y escriban su lengua, su personalidad será mucho más concreta y auténtica. Dejarán de ser espíritus de imitación, falsificaciones y sucedáneos de otros espíritus —y éste probablemente ha sido el aspecto más dramático de la asimilación en la diáspora— para dar lugar, quizás, a un espíritu más auténtico. En definitiva, la aparición de Israel podría favorecer la germinación y la apertura de nuevos matices originales de la cultura y de la personalidad. La sustancia base, el potencial, en todo caso, existe.

Sea como sea, la historia de la primera década de la existencia del Estado de Israel, tan llena de extraordinarias aventuras, contiene también una aventura lingüística, de gran trascendencia. La resurrección del hebreo equivale a la reconstrucción de la sociedad de Israel, atomitzada y dispersa durante casi dos milenios. El hecho es tan insólito, tan insospechado y sorprendente, que, comprobando in situ estas cosas, a veces parece que se sueña despierto.

Fuente: http://www.lletres.net/pla/israel_e.html

Traducción revisada y corregida por: Silvia Schnessel

DISCURSO DEL PRESIDENTE DEL ESTADO DE ISRAEL, SHIMON PERES, ANTE EL CONGRESO DE ESPAÑA

Presidente del Congreso, Señor José Bono,
Señores Diputados, Señoras y Señores,
Buenos días y Shalom a todos

Traigo conmigo bendiciones desde Jerusalén, desde Tierra Santa, para España, un país de gran riqueza histórica y cultural.
España ha conocido la opresión y el aislamiento, las guerras,  una guerra civil, pero a final de cuentas ha sido capaz de unirse, liberarse, construir un impresionante mercado, volver a producir una cultura y un arte sin parangón.
En la historia de todos los pueblos hay altibajos. La historia de España ha vivido una Edad de Oro, doscientos años que iluminaron las relaciones entre españoles, árabes y judíos, doscientos años de diálogo entre las tres culturas: el cristianismo, el islam y el judaísmo. En palabras de Su Majestad el Rey: “España está vinculada históricamente a los judíos y a los árabes por lazos de sangre, cultura y civilización”.
La expulsión de los judíos de España inició una era de ruptura entre los dos pueblos, que duró cuatrocientos años.
Y hoy por hoy, España es una sociedad libre, moderada, igualitaria y abierta.
En mi visita de hoy, en esta ilustre cámara, deseo expresar mi profundo aprecio al Reino de España, por el apogeo de su cultura, la magnificencia de su arte,  el esplendor de su creatividad, que ha brindado al mundo entero.
La cultura española ha contribuido al mundo con tres gigantes de las humanidades: Cervantes, Picasso y para nosotros, Maimónides.
Quisiera expresar mi gratitud al pueblo español por haber dado la oportunidad de florecer a los mayores pensadores y filósofos judíos.
No hay nadie en el mundo que no conozca las obras de Goya o de Dalí, los fascinantes edificios de Gaudí, los poemas de Lorca. “Don Quijote” nos acompaña en nuestra vida como alternativa que despierta la imaginación.
Con esta visita quisiera profundizar en nuestra amistad y enriquecer las relaciones entre nosotros.
Resulta difícil imaginar la historia de España sin tener en cuenta su profunda implicación en la historia de Oriente Próximo. Asimismo, no se puede entender la historia de Oriente Próximo sin el papel fundamental desempeñado por España.
Desde que recibí la invitación para esta visita hasta hoy, han cambiado las prioridades de Oriente Próximo.
Estamos siendo testigos oculares de fenómenos que no hemos sido capaces de predecir. Quizá estuvieran allí anteriormente, pero no se veían a simple vista.
Se trata de fenómenos más espontáneos que organizados, sin precedentes. No los ha organizado el ejército. Tampoco la religión. Ni un partido. Han explotado como un geiser de las profundidades de la tierra.
Internet, Twitter y Facebook han abierto unos ojos enormes. Y supongo que no permitirán que se vuelva a cerrar los ojos del pueblo, tapar los oídos del mundo.
Estas nuevas tecnologías llegaron en primer lugar a las manos de los jóvenes en el mundo. Y ahora han llegado también a los jóvenes de Oriente Próximo.
Ahora pueden comparar su situación con la de los jóvenes de otros lugares.
El mundo ha sido expuesto. Se puede ver la riqueza y se puede ver la pobreza en las pantallas.
Los nuevos medios de comunicación se han convertido en una fuerza social. Los jóvenes de la región se han asombrado con la falta de libertad, la falta de empleo, la falta de una visión.
Y ya no se puede responder a las expectativas que se han despertado con una mera sustitución de personalidades o cambiando los gobiernos.
Se exige una verdadera solución para salir de la pobreza, para deshacerse de la opresión.
Si no cambia la situación, la pobreza seguirá creciendo y con ella el sufrimiento y la ignorancia, dando lugar al levantamiento de las masas.
Es difícil ser dictador cuando hay transparencia.
La pobreza se genera cuando el crecimiento demográfico natural no va acompañado de un crecimiento económico.
Las fuentes de agua tampoco crecen a medida que crece la población.
Egipto, por ejemplo, ha pasado de tener una población de dieciocho millones de habitantes a  unos ochenta y uno en 2010. Es decir, su población se ha multiplicado por siete en cincuenta años.
Sin embargo, el Nilo, la fuente de ingresos principal de Egipto, no ha visto su caudal aumentar ni en una gota.
La única forma comprobada de responder al reto que representa el crecimiento demográfico natural es el crecimiento procedente de la ciencia y la tecnología, que proporciona rentas mayores que la labranza de la tierra.
La tierra tiene límites
La ciencia no los tiene.
La ciencia y la tecnología han convertido al planeta en un mundo global.
La economía clásica está acabada.
Hoy por hoy hay que optar entre la pobreza nacional y la prosperidad global.
La riqueza no procede actualmente de la acumulación de bienes sino del descubrimiento de nuevas oportunidades.
El número de patentes de un país es más determinante que el número de kilómetros cuadrados.
Si la economía es global, el crecimiento tecnológico es individual.
Dos jóvenes crearon Google. Otro joven creó Microsoft. Y el más joven de todos creó Facebook.
No se aprovecharon de nadie. No engañaron a nadie. No robaron a nadie.
Sencillamente inventaron.
Su iniciativa permitió la creación de empresas gigantes globales cuya riqueza es superior a la de muchos países.
Los ejecutivos de las empresas globales son sensibles a la opinión pública y actúan por iniciativa propia a favor de la sociedad.
Las fundaciones que han creado tienen más recursos que la ayuda a la cooperación oficial de muchos gobiernos.
Probablemente los países en dificultades no tienen la posibilidad de cambiar su situación por sí mismos, sin ayuda del exterior.
La mayor parte de los gobiernos se enfrentan a déficits presupuestarios y brechas sociales. Probablemente no sean capaces de ayudar por sí solas.
La globalización ha creado una capacidad paralela. Como la que se encuentra en manos de las empresas comerciales.
Las empresas tienen medios. Pueden ayudar y están dispuestas a hacerlo.
Están destinados a las personas enfermas en países enfermos.
Es preferible curar a los países para que éstos a su vez puedan curar a sus enfermos.
Estoy convencido de que hay que hacer un llamamiento a las grandes empresas globales para que contribuyan a esta misión. Pueden crear redes económicas modernas basadas en la ciencia y la tecnología casi en cualquier lugar del mundo. Pueden crear filiales de alta tecnología y dar respuesta a los jóvenes desempleados y esperanza a todo el pueblo.
Hablo apoyándome en la experiencia israelí.
En Israel escasea la tierra y escasea el agua. Y sin embargo tiene una agricultura excelente que comercializa zanahorias en Moscú, aguacates en París y flores en Londres.
El secreto israelí radica en la innovación y el desarrollo tecnológico avanzado. El 95% de la agricultura israelí está construida sobre la base de la alta tecnología.
Estamos más que dispuestos a compartir la experiencia y los conocimientos israelíes con nuestros vecinos. Lo hemos hecho con éxito en China y en la India.
Señores Diputados,
En España se inició el Proceso de Barcelona y hoy podemos adaptarlo a las nuevas circunstancias.
Quizá podamos intentar juntos atraer a empresas españolas, palestinas e israelíes para que convertir esta visión en una realidad.
Israel es un país democrático. Cree en la democracia. La democracia de nuestros vecinos es el mejor garante de la paz. La ciencia y la tecnología abren camino a la democracia. Precisamente ahora es el momento de reanudar las negociaciones entre los palestinos y nosotros.
No debemos limitarnos a la expresión de dos estados para dos pueblos sino hablar explícitamente de dos estados democráticos, basados en la tecnología que representen un nuevo modelo para Oriente Próximo.
Me dirijo a nuestros vecinos palestinos y les digo: volvamos inmediatamente a la mesa de negociaciones. Con un esfuerzo concentrado podremos deshacernos del largo conflicto para dejar en herencia a nuestros hijos lo que nos fue negado a nosotros.
Yo sé que hay escepticismo con respecto a la paz debido a la desconfianza  entre las partes. La desconfianza no es inamovible. Hemos visto cómo en el pasado los palestinos desconfiaban de que un gobierno de derechas israelí pudiera aceptar una solución de dos estados. Se equivocaban.
Israel dio por supuesto que los palestinos exigirían el regreso de cinco millones de refugiados. Nos equivocamos.
A pesar del escepticismo, Israel respeta los esfuerzos del liderazgo de la Autoridad Palestina, encabezado por Abbas y Farash y su gobierno para construir una infraestructura para un estado palestino en ciernes.
La situación en Cisjordania ya ha mejorado de forma significativa con un 7% de crecimiento el año pasado.
Si Gaza se calma, también podrá disfrutar de los frutos del crecimiento. Para ello debe liberarse de la dudosa creencia de que con el terrorismo se consigue más que con la negociación. Son los propios habitantes de Gaza los que se beneficiarían de invertir sus esfuerzos en la construcción de casas en lugar de misiles. La paz y la libertad de Gaza están en manos de sus propios habitantes.
Nosotros nos retiramos de Gaza y no tenemos la intención de volver a entrar. Nuestra única aspiración es que las madres, todas las madres, puedan dormir sin el ruido de las explosiones. Para nosotros la promesa de seguridad  traerá la paz verdadera.
Las negociaciones se inician con grandes brechas proclamadas, con posiciones de partida maximalistas. Se pueden superar no con martillos ni con tambores sino con creatividad, con inteligencia, con paciencia y con un perfil bajo.
La negociación para la paz es un proceso. Cada parte intenta conseguir inicialmente el máximo. Más adelante ambas partes comprenden que hay que sustituir las posiciones de partida proclamadas por posiciones de conclusión pragmáticas y acordadas.
La paz traerá consigo un impulso del turismo, la apertura de industrias modernas e iniciativas empresariales conjuntas en el campo de la energía, el agua, la conservación de la naturaleza, el libre comercio, en realidad en todos los ámbitos y para todos.
Señoras y señores,
Aspiramos a una paz duradera con todos nuestros vecinos, incluidos Siria y el Líbano.
Me dirijo a nuestros vecinos sirios para que no se conviertan en rehenes de Irán. Irán no persigue la paz. Vengan a la mesa de negociaciones sin condiciones previas para que podamos alcanzar un acuerdo.
Al pueblo libanés le digo: no permitáis que Hizbolá convierta vuestra tierra en un campo de batalla. Líbano está destinada a ser un campo de paz. No hay razón alguna para que estemos enfrentados. Y hay muchas y buenas razones para que haya paz entre nosotros.
Oriente Próximo está hoy dividido entre los países moderados que aspiran a la paz y a la libertad, y los países fanáticos que confían en resolver sus problemas utilizando uranio enriquecido y actos de terrorismo.
El fanatismo es un poder destructivo, no contiene un mensaje de esperanza ni para ella ni para los demás.
El terrorismo puede llegar a todas partes, tal y como se verificó en los atentados de los trenes de viajeros.
Irán alimenta a Hizbolá en el Líbano y a Hamás en Gaza con terrorismo y armas. Está creando células terroristas visibles y ocultas en otros países.
Irán está desarrollando armas nucleares y es una amenaza para los países moderados. La central nuclear iraní representa un peligro para la paz del mundo entero.
Estoy convencido de que el mundo no se arrodillará ante el odio que emana de un líder extremista y fanático como Hamenei, el mayor líder del fanatismo, la incitación y los actos terroristas.
Estoy convencido de que llegará el día en que los líderes de Irán que amenazan a sus compatriotas descubrirán que ellos mismos están amenazados por su pueblo.
Apreciamos enormemente la posición decidida de España sobre la cuestión iraní.
He vivido lo suficiente, tengo suficiente experiencia como para saber que no hay mayor fuerza que la de la buena voluntad.
Éste es el momento para la buena voluntad.
Éste es el momento para la paz.
Terminaré con una frase de Juan Luis Vives: “la primera condición para la paz es la voluntad de alcanzarla”.
Muchas gracias.

Dos jóvenes crearon Google. Otro joven creó Microsoft. Y el más joven de todos creó Facebook.
No se aprovecharon de nadie. No engañaron a nadie. No robaron a nadie.
Sencillamente inventaron.
La riqueza no procede actualmente de la acumulación de bienes sino del descubrimiento de nuevas oportunidades.
Es preferible curar a los países para que éstos a su vez puedan curar a sus enfermos.
Hablo apoyándome en la experiencia israelí.
En Israel escasea la tierra y escasea el agua. Y sin embargo tiene una agricultura excelente que comercializa zanahorias en Moscú, aguacates en París y flores en Londres.
El secreto israelí radica en la innovación y el desarrollo tecnológico avanzado. El 95% de la agricultura israelí está construida sobre la base de la alta tecnología.
Si Gaza se calma, también podrá disfrutar de los frutos del crecimiento. Para ello debe liberarse de la dudosa creencia de que con el terrorismo se consigue más que con la negociación.
Nosotros nos retiramos de Gaza y no tenemos la intención de volver a entrar
El fanatismo es un poder destructivo, no contiene un mensaje de esperanza ni para ella ni para los demás.

http://casa-de-israel.blogspot.com/2011/02/discurso-de-shimon-peres-en-el-congreso.html

El estómago del mundo

¿Dónde están los flotilleros de otros mares y otros pueblos? ¿Por qué no aparecen las pancartas en las universidades, los ruidos en las calles, los gritos en las rabias? ¿Será que Israel no tiene la culpa de los muertos de Gadafi? ¿Será que cuando no huelen a perversos “sionistas” no saben por qué movilizarse? Ni me imagino el lío que tendríamos montado si hubiera un solo judío implicado.
La respuesta a esta pregunta de Pilar pueden contestarla en su Web:www.pilarrahola.com

indiferencia.bmpEl estómago del mundo
por Pilar Rahola
¿Por qué no hay pancartas en las universidades, ruidos en las calles, gritos en las rabias

Alguien le preguntó al venerable presidente Shimon Peres qué opinaba de la nueva flotilla que dicen que se prepara contra Israel. Y con su templanza habitual, nos respondió a los periodistas que tuvimos ayer la oportunidad de charlar con él: “¿Por qué envían flotillas? Hagan algo más fácil. Cojan el teléfono y pidan a los líderes de Hamas que se acabe el terrorismo. Verán qué fácil resulta todo a partir de entonces”. No hubo tiempo de explicarle que algunos de estos libertadores de bolsillo no miran el conflicto con dos ojos, sino con la mirada tuerta de la ideología que superponen. Y esa ideología sólo sabe que el mundo es muy malo porque existe Israel, y que todo lo que palpita bajo la piel palestina –islamismo fanático y terrorismo incluidos– es muy bueno. El maniqueísmo elevado a la categoría de método de análisis, la consigna elevada a la categoría de pensamiento y la propaganda prejuiciosa como corolario de la acción social.

Sobra decir, por supuesto, que este tipo de entidades siempre son más mimadas por el dinero público para “solidaridad” cuando se presentan como propalestinas. Que vayan a buscar dinero de según qué gobiernos “de izquierdas” si lo suyo es Darfur o Ruanda o las víctimas del terrorismo fundamentalista, porque ni todas las causas interesan ni todas las víctimas conmueven. Como tantas otras veces, no estamos ante causas humanitarias, sino ante objetivos ideológicos. Pero tendremos tiempo de hablar cuando se perpetre la enésima acción de estos grupos que basan en el “contra Israel” su única razón de ser. El tema ahora se sitúa algo más cerca de Israel, aunque más lejos de las obsesiones políticas de algunos. Libia explota por los descosidos, las gentes mueren bajo las balas de la dictadura y en la sombra del mal aparece el viejo fantoche que subió al poder con la revolución socialista y acabó siendo el oligarca que financiaba grupos terroristas, enriquecía a los suyos y atormentaba a su pueblo. Su alargada maldad no movilizó la indignación de los indignados de siempre durante las décadas de su dictadura y no parece que tampoco ahora, que masacra a su albur, se movilicen los asfaltos. ¿Dónde están los flotilleros de otros mares y otros pueblos? ¿Por qué no aparecen las pancartas en las universidades, los ruidos en las calles, los gritos en las rabias? ¿Será que Israel no tiene la culpa de los muertos de Gadafi? ¿Será que cuando no huelen a perversos “sionistas” no saben por qué movilizarse? Ni me imagino el lío que tendríamos montado si hubiera un solo judío implicado.

Siempre me llamará poderosamente la atención esta sangrante dualidad que levanta el dedo acusatorio contra este conflicto, con la misma pasión que eleva un beatífico silencio ante otros conflictos.

Quizás un día de estos, entre flotilla y flotilla, se acuerden de los muertos libios. Será un fugaz pero bello momento.


Pilar Rahola
La Vanguardia. Barcelona.
25/02/2011

Peres: La caída de Ahmadineyad es cuestión de tiempo


El presidente Shimon Peres, aseguró en Madrid que la caída del líder iraní, Mahmud Ahmadineyad, “es una cuestión de tiempo”, y es posible que llegue “antes de lo que se espera”, ya que no se puede gobernar a las personas con “sangre, bombas y odio”.

“El líder iraní produce bombas nucleares y odio. Los jóvenes se van de Irán, porqué el desempleo ha alcanzado el 30 por ciento, a pesar de vivir en un país con recursos, y son estas generaciones las que no van a rendirse” y van a alcanzar la libertad, vaticinó Peres en un encuentro con periodistas.

Para el nobel de la Paz, lo que está sucediendo ahora en Irán, en referencia a las protestas de la oposición, “es irreversible. Quizás lleve tiempo, pero los dictadores no pueden vivir en un mundo transparente y la gente no va a aceptar esta situación” y se acabará imponiendo.

Peres aseguró que el régimen iraní “mata a demasiada gente” y carece de un mensaje de futuro para las nuevas generaciones, por lo que está condenado a desaparecer.

El presidente, que realiza una visita oficial a España, cree además que Irán “no es solo un peligro para Israel, sino para el mundo entero”.

Mientras Irán produzca bombas nucleares “no habrá ciudades a salvo de los terroristas que manejan esas bombas nucleares, no dormiremos tranquilos, por eso no somos los únicos que deberíamos estar preocupados” por la política nuclear iraní,

subrayó.

Peres defendió las sanciones económicas contra Irán que, en su opinión, “ya están dando frutos”, pero también abogó para que se desarrolle a nivel mundial “una campaña moral” contra todos los dictadores del mundo para que “nos avergoncemos de ellos”.

Sobre el riesgo que implica para las económicas mundiales la subida del precio del crudo provocada por la inestabilidad en Oriente Medio y el Magreb, Peres defendió la necesidad de buscar fuentes alternativas de energía.

No obstante, el mandatario dijo que “si los dirigentes (de los países productores) utilizan el petróleo para su propia protección”, lo único que conseguirán es sufrir nuevas revueltas y la reacción de los países consumidores.

El petróleo, según Peres, es un “elemento que propicia la corrupción” y genera desequilibrios en los países productores, y citó el caso el Venezuela o de Irán, naciones con grandes recursos energéticos, pero que mantienen enormes bolsas de pobreza.

“Cuando alguien tiene mucho dinero, suelen perder el equilibrio”, como ha ocurrido en Venezuela con Hugo Chaves, “un líder de lo más poco habitual, que canta, baila y habla de la libertad del pueblo” pero no logra el desarrollo de su país, señaló.

“Todos los que tienen dinero barato se olvidan de lo que es razonable”, indicó Péres en referencia a los recursos que países como Venezuela o Irán obtienen de la venta del petróleo.

“Cuando la tiranía y el petróleo van juntos, los dos son muy peligrosos y el mundo debe deshacerse de ambos”, defendió el presidente. EFE

Historias de la desesperación

LITERATURA | ‘La penúltima frontera’

Una de las imágenes que ilustran 'La penúltima frontera'. | Cortesía de Global Rythm PressUna de las imágenes que ilustran ‘La penúltima frontera’. | Cortesía de Global Rythm Press 

  • Casos dignos de película de víctimas del fascismo que huyeron a España

Paula Juan | Madrid

Jenny Kehr fue una judía alemana que huyó del nazismo. Su marido falleció en prisión en 1939 dejando a la joven completamente sola con sus dos hijas. Pero, un año después, Kehr fue trasladada, junto a más de 6.500 judíos, a Gurs, un horrible campo de concentración del sur de Francia. De allí consiguió escapar junto a doce hombres, entre los que se encontraba Max, su nuevo amor, al que había conocido en el campo.

Nada más cruzar los Pirineos fueron detenidos. Él fue a parar al campo de concentración de Miranda del Ebro (sólo para hombres). Ella, a la cárcel de mujeres de Barcelona para ser ‘entregada’ a los alemanes que ya habían ocupado Francia. Pero Kehr prefirió poner punto final a su historia y se suicidó (la causa de la muerte en su certificado de defunción es “asfixia por suspensión”) en su celda.

Rosa Sala Rose, autora de ‘La penúltima frontera. Fugitivos del nazismo en España’ (Editorial Papel de liar), contactó con las dos hijas que Jenny Kehr tuvo con su marido, Ursula y Marianne. Al comunicarse con ellas -habían logrado escapar a Inglaterra-, advirtió que “tenían una versión muy distinta del trágico final de su madre”. De hecho, no supieron de la muerte de su progenitora hasta mediados de 1943.

'La Penúltima frontera'. | Papel de Liar‘La Penúltima frontera’. | Papel de Liar 

Casos como este salen del olvido en ‘La penúltima frontera’, que rescata algunos de “los llamados ‘expedientes de frontera'” del Archivo Histórico de Girona, explica la autora, Licenciada en Filología Alemana y Filología Románica. “Sólo quedaron registradas las personas que fueron arrestadas por paso ilegal de frontera”, destaca. “Apenas tenemos datos de quienes lograron esquivar los innumerables controles gracias a la buena suerte o a la ayuda de redes de evasión, por lo que resulta difícil plantear una estadística [de los exiliados a través de los Pirineos]”, comenta.

El historiador Josep Calvet, experto en la materia, estima que unos 80.000 refugiados pasaron en total por España durante la Segunda Guerra Mundial, de los cuales 50.000 fueron detenidos por las autoridades franquistas.

En los 23 testimonios que componen el libro, Sala Rose evidencia que los refugiados eran personas de todas las condiciones. El objetivo de la autora era conocer por qué huían, cuáles eran los motivos que les hacían ‘saltar’ la frontera, cuál era su procedencia…. Un profundo reportaje de investigación que le llevó “aproximadamente un año de intenso trabajo”.

Uno de los testimonios que más impacto tuvo en la investigadora es el de Karol Radewicz, un joven de 16 años al que le pudo la desesperación. “Tras haber perdido a sus padres en un bombardeo alemán en 1939 atravesó sólo, y sin medios, toda Europa hasta cruzar los Pirineos” , explica Sala Rose.

Karola era mudo, por lo que los guardias civiles que le encontraron deambulando camino de Barcelona no pudieron interrogarlo hasta dos días después, por escrito y en francés. La angustia que supuso para él que lo trasladaran al Hospicio Provincial de Nuestra Señora de la Misericordia en Gerona llegó a tal punto que el administrador escribió al gobernador civil sobre Karol: “Viene manifestando desde hace días sus propósitos de suicidarse, por lo que ha sido necesario, dado su estado de excitación, tenerlo sometido a una constante vigilancia”.

En esta carta se adjuntan unas palabras (en francés) del propio Karol: “No puedo quedarme aquí porque para mí el mundo ha terminado y no querría matarme en esta casa porque eso a usted le causaría tristeza”. Así, el joven polaco salió “definitivamente por orden gubernativa” del país por Portbou. Y poco más se sabe de la historia de este chico que cruzó “tan secretamente [la frontera] como la había atravesado”.

Sala Rose buscaba con este libro “devolver su historia a personas que fueron víctimas de los acontecimientos y que, de otro modo, habrían quedado en el olvido”. Y para que todo se recuerde, la autora invita a “quienes puedan aportar datos adicionales sobre todos estos casos” a que se pongan en contacto con ella a través de una dirección de email (historiasdefrontera@gmail.com).

Fuente: http://www.elmundo.es/elmundo/2011/02/11/cultura/1297453676.html

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