El dislate de un Estado palestino con Jerusalén como capital

1 junio 2011

By Rubén Kaplan

La pretensión de los palestinos de erigir su propio estado unilateralmente, con Jerusalén Oriental como su capital, sin las indispensables negociaciones con Israel, necesita para cobrar un carácter épico, pergeñar una historia fraguada que los vincule con la milenaria Tierra Santa y la citada ciudad judía, con las que tanto ellos como el Islam  no tienen ninguna ligazón fehaciente, a pesar de su vasta imaginación para respaldar una torpe y mendaz inventiva.Se ha escrito profusamente acerca de la absurda y ficticia versión de la historia a la que son afectos los palestinos, particularmente sobre el origen de Palestina, que fue la Tierra de Israel y Judea, hasta que su nombre fue cambiado por los romanos en el año 135 de la EC. Los sobrevivientes de la rebelión judía del año 70 DC fueron sometidos a vejaciones y provocaciones similares a las que causaron otra rebelión en el año 132 DC. Los romanos vencieron otra vez, y la revuelta terminó en el 135 DC. El Emperador Romano Adriano (Publios Aelios Adrianos) castigó a los judíos sobrevivientes. Adriano renombró a Jerusalén con su nombre y como el dios Júpiter Capitolinos—Aelia Capitolina, e impuso la pena de muerte a cualquier judío que entrara en la ciudad. Algunos historiadores dicen que posiblemente en ese periodo, fue cuando los romanos le cambiaron el nombre a Judea,  por el de Palestina. Otros creen que el cambio ocurrió más o menos como un siglo más tarde, después que Constantino estableció la parte del este, o la parte Bizantina del Imperio Romano. Así que, el término romano de “Palestina” llegó a la existencia mucho después que las Escrituras habían sido canonizadas. El término “Aelia Capitolina” no duró para Jerusalén, pero “Palestina” de alguna forma persistió y posibilitó que permaneciera en la región, incluida Judea y sus alrededores.

Resulta curioso, o cuanto menos llamativo, que en el Corán, escrito unos 2000 años después de los textos de la Biblia, se pretenda hacer creer que el hijo de Abraham, ofrecido en sacrificio a Dios, fue Ismael y no Isaac. Hogaño, los palestinos insisten que habitaron la tierra de Canaán antes  que Dios se la diera al hijo de Isaac, Jacob (Israel). Pero ellos están seriamente mal informados o son, deliberadamente, tenaces mentecatos. La palabra Palestina no aparece en el hebreo original o en la traducción Griega de la Biblia. El término hebreo Pelesheth, se refiere a la tierra antigua de los Filisteos—Filistea.

Insistiendo en la tesitura de distorsión histórica, la Autoridad Nacional Palestina (ANP) al dirigirse a su pueblo recientemente por la televisión oficial hizo alarde de un magín sorprendente. El Instituto de investigación  “Palestina Media Watch” presentó en su sitio Web un video emitido en la TV  de la  ANP el 14 de mayo, como parte de los actos oficiales en Ramallah y en la Franja de Gaza para conmemorar el ‘Día de Nakba’ – fecha en la que los palestinos lamentan lo que ellos llaman la “catástrofe” de la creación del Estado de Israel.  El vídeo muestra que en el delirante discurso del Presidente de la ANP, Mahmoud Abbas, éste negó que los judíos tengan una historia en la tierra de Israel y reclamó  el reconocimiento de ficticios 9000 años de historia palestina, (como si fueran los antiguos cananeos) que se remontan a 7000 AC. “Esta historia, -dijo Abbas sin ruborizarse- hizo a los palestinos los propietarios de la historia”. Cabe mencionar que los cananeos al igual que otros pueblos que habitaron las regiones de la tierra de Israel, salvo los judíos, desaparecieron como naciones distinguibles hace miles de años, pero conociendo la propensión a fabular de los árabes, no sería extraño que declarasen que hay evidencias que los hombres de la prehistoria  eran palestinos.

En otra grotesca revisión de la historia, a la que sólo pueden dar crédito los excesivamente ignorantes, los palestinos, en una burda distorsión de la Biblia que ofende y pretende quitar legitimidad a las religiones judía y cristiana, inventan descaradamente que el patriarca Abraham, el primer monoteísta, era islamista y que la Virgen María y Jesús de Judea eran palestinos. “Abraham no era ni un judío, ni cristiano, pero él era un Hanifa (seguidores de Abu Hanifa el fundador de la escuela Hanifita) verdadero musulmán, y no era de los politeístas” – Corán 3:67.

Contrariamente a lo que muchos creen, nunca hubo un estado palestino. Cuando la ONU, en una resolución de 1947, ordenó la partición de la tierra en dos Estados, esto fue rechazado por la parte árabe (incluida la futura Palestina). Por consiguiente, de acuerdo con el Derecho Internacional, Palestina nunca existió. Israel declaró su independencia, el 14 de Mayo de 1948; lejos de declarar la suya, la coalición árabe atacó al día siguiente al recién creado Estado de Israel.

En contraposición a los desesperados intentos de encontrar una conexión inexistente de los palestinos con la historia y con Jerusalén, la capital eterna de Israel que celebra los 44 años de su reunificación, la Doctora Eilat Mazar, en un magnífico reportaje de Jenny Hazan publicado en el portal AishLatino, (que reproduzco parcialmente) está revelando de manera tangible las huellas de la historia bíblica judía en Jerusalén. Después de excavar la Ciudad de David en las décadas del 70 y 80 y desenterrar finalmente la joya arqueológica de 3,000 años que es el palacio del Rey David en 2005, la destacada arqueóloga de la Universidad Hebrea de Jerusalén, Dra. Eilat Mazar acaba de descubrir otro tesoro de la Ciudad Vieja de una increíble importancia histórica y bíblica: un recinto real que data del siglo 10 AEC.
De acuerdo a Mazar, autora de “The Complete Guide to the Temple Mount Excavations” (2002), esta última excavación, que es el primer hallazgo de este período en el área, provee evidencia convincente de la descripción bíblica del reino de Salomón. Siguiendo los pasos de su abuelo, el reconocido arqueólogo, Dr. Benjamín Mazar, la Dra. Mazar ha revelado las huellas de la historia bíblica judía.
Respondiendo más en detalle sobre su descubrimiento, la Dra. Mazar dijo que “encontramos dos secciones de una muralla, una de 70 metros de largo y seis de alto, y la otra de 35 metros de largo y cinco de alto, entre la Ciudad de David y el muro sur del Monte del Templo. Dentro de las paredes encontramos los restos de una casa de guardia de 6 metros de alto, una estructura real adyacente a la casa de guardia, y una torre de vigilancia de 8 metros de largo y 6 de alto, construida de piedras esculpidas de una belleza inusual, que mira desde arriba al valle Kidrón.
Probamos con un cierto grado de certidumbre que toda la estructura fue erigida en el siglo 10 AEC y que estuvo en uso durante todos los siglos hasta la destrucción del Primer Templo en 586 AEC.
En el piso encontramos una abundancia de material que prueba que las estructuras fueron utilizadas con propósitos reales, públicos o administrativos: puntas de flechas, cuentas, joyería, estatuillas, y un archivo de docenas de sellos con decoraciones, nombres hebreos y la inscripción de “el rey” atestiguando su uso dentro de la monarquía.
En los años 80 ya habíamos descubierto in situ el mayor depósito de jarrones –de 1,15 metros de alto— alguna vez encontrado en Jerusalén. En uno de ellos había una inscripción parcial en hebreo antiguo indicando que le había pertenecido a un oficial gubernamental de alto rango, la persona responsable de supervisar la provisión de alimentos horneados a la corte real”. “La muralla que fue descubierta atestigua la presencia de un gobierno. Su fortaleza y la forma de construcción indican un alto nivel de ingeniería. Una comparación de estos últimos hallazgos de murallas y puertas del período del Primer Templo, tanto como la alfarería encontrada en el lugar, nos permite presuponer con un alto grado de certidumbre que la pared que ha sido revelada fue construida por el Rey Salomón en Jerusalén en la última parte del siglo 10 AEC.
Podemos presuponer con un alto grado de certidumbre que la muralla fue construida por el Rey Salomón en Jerusalén en la última parte del siglo 10 AEC.
Esta es la primera vez que se encuentra una estructura de aquel período de tiempo que guarda correlación con las descripciones escritas de las construcciones del Rey Salomón en Jerusalén. La Biblia nos dice que él, junto con la ayuda de los fenicios, construyó un templo, luego su propio palacio, y que los rodeó con murallas para protegerlos. El tercer capítulo del libro de Reyes dice: “…hasta que él (Salomón) hizo su objetivo construir su propia casa, y la casa de Dios, y la muralla de Jerusalén alrededor.
 ¿Cómo reacciona ante aquellos que niegan éste y otros importantes hallazgos bíblicos? 

No tengo que reaccionar. Es muy importante apegarse a los hechos y dejar que estos hablen por sí mismos. Esos hechos hablan de un poder central en el siglo 10 AEC. Puedes ignorar lo que la Biblia nos dice sobre el Rey Salomón, pero no puedes negar el hecho de que en aquella época Jerusalén era muy importante y estaba liderada por un monarca, y aquellos que niegan la descripción bíblica todavía tienen que lidiar con esa realidad. Todo el mundo es libre de sugerir sus propias interpretaciones, pero la fecha no miente. La historia del pueblo judío en Jerusalén es un hecho científico, y no puedes cambiar la historia.
Siempre hay gente que trata de deformar la evidencia de una manera u otra y siempre habrán intentos de reescribir la historia. La Waqf [la autoridad religiosa que administra el Monte del Templo] ha estado afirmando por años que nunca hubo un templo allí. Como miembro del Comité Público en Contra de la Profanación de Antigüedades en el Monte del Templo, he hecho lo mejor que pude para alertar al mundo de las intenciones de la Waqf de destruir toda evidencia de soberanía judía en Jerusalén.
Están destruyendo la evidencia más importante de la historia de los judíos.
Lo expresado por la Dra. Mazar desenmascara la intención de un documental emitido por la televisión de la ANP el 3 de mayo de 2009, llamado “Las sinagogas que cercan Al Aqsa”, en el cual se  afirmaba que los judíos lloran y lloran sobre el muro occidental de la mezquita Al-Aqsa, ya que por autoengaño y debido a una falsificación, creen que se trata de un vestigio de la pared del imaginario Templo. Disparatadamente afirmaba también que la zona del Muro de los Lamentos, es parte de Al- Aqsa, a pesar que hay una distancia de más de 80 metros entre ambos sitios.  También se había pronunciado al respecto el Presidente del Tribunal Supremo de los tribunales religiosos de  La Autoridad Nacional Palestina, el Dr. Tayseer Al- Tamimi, diciendo que “Jerusalén es la capital religiosa, política y espiritual de Palestina y los judíos no tienen derecho a ella”. El jeque Tamimi dijo que ”ninguna de las excavaciones llevadas a cabo por las autoridades de ocupación desde 1967 han revelado ningún hallazgo que confirme que los judíos tienen una historia en Jerusalén, o la existencia de su supuesto Templo, y esto es reconocido por los arqueólogos judíos. Las reclamaciones por los rabinos judíos y sus organizaciones extremistas no son más que mentiras y engaños y falsas afirmaciones, sin verdad en ellas”.
La relación histórica de los islamistas con Jerusalén comenzó en el año 638, cuando los musulmanes conquistaron la ciudad. Para los árabes, que rezan en dirección a La Meca dándole la espalda a Jerusalén, la importancia religiosa  de ésta, data del año 691 EC, cuando el califa Al Malik construyó la Cúpula de la Roca y con la erección de la mezquita Al Aqsa en el año 715. Para el Islam, Jerusalén no es una ciudad santa en el sentido en que la conciben los judíos. Los musulmanes tienen un solo lugar sagrado en Jerusalén y ello es suficiente para que la “ciudad santa” deba formar parte de “Dar al Islam.”
Jerusalén, ha sido capital de un Estado judío en cuatro períodos de la historia y nunca de un Estado árabe o islámico.
No obstante la enorme acumulación de datos históricos, arqueológicos y religiosos, que demuestran inequívocamente la relación milenaria de los judíos con Jerusalén, los palestinos, maestros en el arte de la distorsión y la mentira, pretenden negar esos hechos y  escribir su propia e inventada versión de la historia.
Parafraseando algunos conceptos del ganador del Premio Nobel, y sobreviviente del Holocausto Elie Wiesel, quien sacó un aviso de página completa en el Wall Street Journal en forma de carta abierta al Presidente Obama,- con quien él visitó el campo de muerte de Buchenwald el año pasado-: “Para mí, el judío que soy, Jerusalén está más allá de la política. 

Está mencionada más de seiscientas veces en las Escrituras Sagradas, y ni una vez en el Corán. Su presencia en la historia judía es abrumadora. No hay una plegaria más conmovedora en la historia judía que la que expresa nuestro anhelo por retornar a Jerusalén. “Cuando un judío visita Jerusalén por primera vez, es un regreso a casa”. “Jerusalén debe continuar siendo la capital espiritual judía del mundo, no un símbolo de angustia y amargura, sino un símbolo de confianza y esperanza. Como dijo el maestro jasídico Rebe Najman de Breslov: “Todo en este mundo tiene un corazón; incluso el corazón mismo tiene su propio corazón”. “Jerusalén es el corazón de nuestro corazón, es el alma de nuestra alma.”

Rubén Kaplan
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Fácil de entender, difícil de arreglar

Marcos Aguinis | Ver perfil
El conflicto entre árabes e israelíes en Medio Oriente

Fácil de entender, difícil de arreglar

Marcos Aguinis
Para LA NACION

Lunes 30 de mayo de 2011 | Publicado en edición impresa
Fácil de entender, difícil de arreglar

Foto Archivo

Acabo de escuchar una breve exposición de Dennis Prager, célebre experto en asuntos de Medio Oriente, que enseña en cinco idiomas y, además de sus actividades académicas, dirige orquestas de música clásica. Ha participado en innumerables cursos y mesas redondas sobre el conflicto árabe-israelí. Me sorprendió al afirmar que es uno de los más fáciles de entender, aunque difícil de resolver. Prager es también una figura relevante en los diálogos interreligiosos. Lo hizo con católicos en el Vaticano, con musulmanes del golfo Pérsico, con hindúes en la India y con protestantes de diversas denominaciones. Durante diez años, condujo un programa radial con casi todas las creencias del mundo. Se lo respeta como una voz seria, muy informada y ecuánime.

Reconoce que los estudios, debates y cursos sobre el tema crearon la falsa noción de su complejidad. No hay tal cosa, dice. En 1948, Gran Bretaña fue obligada a retirarse de Palestina por el anhelo independentista de los judíos. Previamente, las Naciones Unidas habían votado la partición del territorio en dos Estados: uno árabe y otro judío. Los judíos aceptaron y los árabes no, porque preferían “echar a los judíos al mar” mediante la invasión de siete ejércitos, con el apoyo de la ex potencia mandataria. El resultado de esa guerra fue prodigioso. Aunque el pueblo judío acababa de emerger -muy quebrado- del Holocausto nazi, pudo vencer. Desprovisto casi de armas, abrumado por el ingreso de sobrevivientes enloquecidos, carente de recursos naturales y alimentos, se empeñó en salir adelante. Sus vecinos se negaron a firmar la paz y sólo hubo fronteras de armisticio, provisionales. Después sucedieron nuevas guerras, cuyo propósito respondía al mismo eslogan: “Echar a los judíos al mar”.

Israel es más pequeño que la provincia argentina de Tucumán, que el estado norteamericano de Nueva Jersey y que la república de El Salvador. No obstante, su carácter democrático y pluralista lo ha convertido en una espina que hiere a dictaduras y teocracias. En 1967, el dictador egipcio Gamal Abdel Nasser, con el apoyo de Jordania y Siria, inició acciones para demoler al joven Estado. Entre otras medidas, forzó el retiro de las tropas de las Naciones Unidas para poder invadirlo. Israel atacó primero y obtuvo una impresionante victoria en la Guerra de los Seis Días. Fue entonces -recién entonces y bajo circunstancias no deseadas- que la actual Cisjordania, hasta ese momento parte integral de Jordania, pasó a estar bajo control israelí. Durante las casi dos décadas que duró la ocupación jordana, nunca se había propuesto convertirla en un Estado Palestino. Curioso, ¿verdad? Recién empezó esa demanda cuando la ocupó Israel. Porque el propósito de fondo -la conclusión resulta obvia- no era establecer un Estado Palestino, sino borrar del mapa a Israel, aunque sea arrancándole pedazo tras pedazo. Se puede decir que en esa etapa comenzó el tan publicitado conflicto palestino-israelí. Hasta entonces, era árabe-israelí.

Apenas terminada esa Guerra de los Seis Días, hubo una conferencia de los jefes de Estado árabes en la capital de Sudán, donde se juramentaron los tres noes: No reconocimiento, no negociaciones, no paz con Israel.

¿Qué debía hacer Israel? Todos los caminos estaban cerrados, hasta que un nuevo presidente egipcio, Anwar el-Sadat, se mostró dispuesto a la conciliación. Entonces, Israel le dio la bienvenida y aceptó la fórmula “tierras por paz”. Se retiró de la península del Sinaí, dos veces más grande que su propio territorio, dejando a Egipto pozos de petróleo, aeropuertos, carreteras y nuevos centros turísticos. Hasta sacó por la fuerza a los israelíes que habían construido la ciudad de Yamit en el sur de Gaza, para que la devolución fuese completa.

¿Fue apreciado semejante gesto? No. Tras el asesinato del presidente Sadat, Egipto mantuvo una paz fría e incluso produjo programas televisivos antisemitas y antiisraelíes porque -respondía ante los reclamos- allí “se respeta la libertad de expresión”… Más adelante, Yasser Arafat insinuó un acercamiento, saludado enseguida con alborozo por Israel, y se firmaron los Acuerdos de Oslo, que dieron lugar al nacimiento de la Autoridad Nacional Palestina.

En las negociaciones de Camp David, presididas por Bill Clinton, el premier israelí aceptó casi todas las demandas palestinas. Pero Arafat siempre decía que no. Clinton, impaciente, le exigió que hiciera propuestas. Arafat no las hizo. Regresó triunfante -por haber hecho fracasar la conferencia- y lanzó otra Intifada.

Para acercarse a la difícil paz, Israel se retiró de la Franja de Gaza. Allí no quedó un solo judío (sólo uno, Gilaad Shalit, que las autoridades palestinas mantienen secuestrado y no permiten siquiera la visita de las Naciones Unidas, entidades de derechos humanos o de beneficencia). Los palestinos tenían la ocasión de poner las bases de un Estado pacífico y venturoso. Pero en lugar de ello, usaron la enorme ayuda internacional que reciben para proveerse de armas, bombas y misiles que usan para asesinar a los israelíes de las localidades vecinas. Si de veras quisieran un Estado exitoso al lado de Israel, esta conducta lo desmiente de forma categórica. Su objetivo mayor es la extinción de Israel. Una consigna elocuente de Hamas (la organización terrorista que controla Gaza) dice: “Nosotros amamos la muerte como los judíos aman la vida”. Confirma una clásica declaración de Golda Meir: “Habrá paz cuando los árabes amen a sus hijos más de lo que nos odian a nosotros”.

¿Se puede lograr la paz con quien sólo desea matar al enemigo? Las emisoras de casi todos los países árabes y muchos musulmanes niegan los derechos judíos sobre Israel, incluso reconocidos en el Corán. Palestina (nombre inadecuado, porque se refiere a los filisteos que ocuparon sólo una franja costera) no tuvo jamás un Estado árabe independiente ni un Estado musulmán independiente. En cambio, allí, a lo largo de la historia, se han establecido varios Estados judíos independientes. Israel es el tercero. La trascendencia de ese pequeño territorio se debe a los judíos. Allí consolidaron el monoteísmo, escribieron la Biblia, dieron origen al cristianismo y ahora convirtieron su ínfimo espacio en una potencia tecnológica.

Insiste Dennis Prager en que es irracional culpar a Israel de casi todos los males del mundo. Si llegase un extraterrestre, no comprendería cómo una nación tan pequeña, trabajadora, creativa, estudiosa, democrática y anhelante de paz, pueda ser la causa de tantos conflictos, generadora de tantos males y tantos abusos. ¿No será que la usan de chivo expiatorio? ¿No será que se le tiene demasiada envidia? ¿No será que su ejemplo hace temblar a los totalitarismos? Es curioso que ahora, cuando los pueblos árabes por fin se levantan contra sus tiranos, haya casi desaparecido Israel de las noticias. No la pueden acusar de haber generado la rebelión, aunque existieron intentos y posiblemente se vuelva a ese recurso.

Por último, ¿qué pasaría si Israel destruyese su armamento y decidiera abandonar la lucha? ¿Qué pasaría si los árabes destruyeran sus armamentos y decidieran abandonar la lucha? Prager responde: en el primer caso, habría una invasión inclemente que convertiría a Israel en una cordillera de cenizas. En el segundo caso, se firmaría la paz el próximo miércoles.

Por lo tanto -cierra Dennis Prager-, el conflicto es difícil de solucionar, pero uno de los más fáciles para comprender.

© La Nacion

Conferencia de Pilar Rahola en UN Watch el 5 de abril 2011 en Ginebra

Chamberlain  versus Sendler: de la oscuridad a la luz.

Conferencia de agradecimiento por el premio Morris B. Abram Human Rights Award, que le fue concedido a Pilar Rahola el dia 5 de abril en Ginebra, por la organización UN Watch.

Estimados amigos, buenas noches.

“Zog Nit Keyn Mol!” “Nunca digas que esta senda es la final”… Así empieza el himno de los partisanos del gueto de Varsovia, cuya heroica lucha enaltece el alma humana. Al saber que tendría el honor de recibir el premio que lleva el nombre de Morris Berthold Abram, el gran luchador de los derechos humanos, recordé la belleza de este triste himno. ¿Qué debía pensar Morris Abram cuando formó parte del Tribunal de Nüremberg  y los tuvo allí, cerca, ese conjunto de seres humanos convertidos en una masa informe, criminal y malvada? Quizás pensó en el silencio de los buenos, no en vano las mayores crueldades del mundo no se han edificado sobre la maldad de los malos, sino sobre el pesado silencio de los buenos.

Sobre el silencio, sobre la indiferencia y sobre la traición. ¿Cuántas traiciones a los derechos humanos y cuánto silencio acumulan nuestras sociedades libres, nuestros intelectuales, nuestras organizaciones? Miren el magnífico ejemplo de Libia. ¿Nos preocupaban los derechos humanos cuando le dábamos la mano a Gadafi, lo invitábamos a las fiestas y le vendíamos nuestros juguetes bélicos? No. Gadafi solo nos ha preocupado cuando ha puesto en peligro nuestra estabilidad energética. Y es que un dictador en el poder es un amigo, pero un dictador derrotado, es un dictador. Traición y silencio. Miren el silencio y la traición a los derechos que proyectamos sobre las dictaduras del petro-Islam, con sus mujeres esclavas, sus leyes tiránicas, su odio a la libertad. Miren los miles de muertos por la tiranía sudanesa, ¿A quién importan? Miren la locura de Irán, avanzando en su carrera nuclear para poder asesinar masivamente ¿Donde están los ruidosos antiisraelíes que vociferan su solidaridad con las víctimas en las calles del mundo, ante estas atrocidades? ¿Por qué no se pasean con sus flotillas de la libertad por las costas iraníes, por las de Arabia Saudita, por las de Siria? Y la magnífica ONU. ¿Por qué mantiene a algunas de las dictaduras más feroces en sus Consejo de Derechos Humanos? Silencio y traición. Y así miles de víctimas lloran su tragedia al margen de los focos, de las pancartas, de las manifestaciones, de las resoluciones de Naciones Unidas.

Es por ello, estimados amigos de UNWatch, que agradezco enormemente el galardón que hoy me ofrecen. Porque lo interpreto como un premio contra el silencio, contra la indiferencia y contra la traición. Los premiados que me han precedido honran la memoria de Morris Abram con una categoría que no alcanzo y solo puedo sentirme orgullosa de pertenecer a la misma lista de personas como la iraní Nazanin Afshin-Jam, o la ruandesa Esther Mujawayo o la afgana Massouda Jalal, valientes mujeres de nuestro tiempo, auténticas Nelson Mandelas femeninas que han alzado su voz contra el miedo y contra la tiranía. Soy una humilde seguidora de su legado y de su compromiso, convencida de que las mujeres del siglo XXI seremos las grandes portadoras de la bandera de la libertad.

Permítanme que les explique por qué estoy aquí, en esta encrucijada de causas que me animan a alzar la voz. Primero, porque la única condición moral de un intelectual, es la del compromiso. Pero no el compromiso fácil con las pancartas y las consignas previsibles, sino con los valores que nos configuran como civilización. Un compromiso contra los tiranos. Pero también contra los amigos que prefieren mirar hacia otro lado y disparar a las dianas fáciles, porque el miedo o el prejuicio les impiden saber quiénes son los verdaderos enemigos. Es un compromiso con los valores que nacieron en el primer texto fundacional de nuestra historia moderna, las Tablas de la Ley, el inicio de la modernidad. Y siguiendo el hilo rojo de esas Tablas, continuaron con el Derecho Romano, charlaron con Spinoza, construyeron la Ilustración y aterrizaron en la Carta de Derechos Humanos. Ese es el compromiso moral de nuestros tiempos: la defensa de los valores de nuestra civilización. Es el compromiso de Irena Sendler, de Morris Abram, de Baruj Tenembaum, de Nazanin, Esther o Massouda, no importa la religión o la cultura, porque nos unen esos mismos valores… Y sin ese compromiso, nuestra sociedad no existiría. Aprovecho, pues, este extraordinario honor que me otorga UNWatch para denunciar a todos aquellos colegas del mundo de las ideas y del periodismo que callan ante la esclavitud de la mujer en el Islam, ante la persecución de los homosexuales, de los cristianos, de los librepensadores, ante las ideas totalitarias que pueblan el planeta. Y mientras callan contra las dictaduras y sus tiranos, chillan contra dos grandes democracias, quizás porque gritar, por ejemplo, contra Israel o contra Estados Unidos sale gratis. De hecho, contra Israel se vive mejor. Pero alzar la voz contra el Islam fundamentalista, eso sí que resulta un compromiso de riesgo.

También estoy aquí porque creo que los valores de la libertad están amenazados por una ideología totalitaria que nos ha declarado abiertamente la guerra. Y no hablo de una religión o de una cultura, sino de una ideología, la del islamismo fundamentalista. Si en el siglo XX la humanidad tuvo que enfrentarse al reto totalitario del estalinismo y del nazismo, el siglo XXI se enfrenta a una ideología de muerte que contamina a miles de cerebros y mata a miles de personas. Y no solo se trata de organizaciones terroristas escondidas en las montañas del mundo. También se trata de países felizmente sentados en la Asamblea General de la ONU, y cuya maldad legal esclaviza a sus ciudadanos, mientras financia por todo el mundo a imanes fanáticos. Es una ideología que utiliza y vampiriza la tecnología del siglo XXI pero que aspira a volver a la Edad Media, y que usa nuestra democracia para intentar destruirla. Soy una mujer libre de un país libre, pero a mi lado millones de mujeres no pueden amar a quien quieren, pueden ser mutiladas genitalmente, lapidadas, marcadas con ácido, abusadas, despreciadas, sometidas a la maldad feudal. Esa ideología que las odia, nos odia a todos, porque odia la libertad. Este premio lo dedico a ellas, a las mujeres encarceladas en los burkas de unas leyes malvadas. Los países que las esclavizan, se sientan tranquilamente en la ONU, nadie les monta manifestaciones en contra y hasta forman parte del Consejo de Derechos Humanos. Algún día tendremos que preguntarnos a dónde fue a parar el sueño de Eleanor Roosevelt de una Liga de Naciones que tenía que garantizar la libertad de los pueblos. Hoy la ONU es todo lo contrario, es el blanqueador de las oscuras entrañas de muchas dictaduras.

Estoy aquí porque no creo en el choque de civilizaciones, pero creo en el choque histórico entre civilización y barbarie, y creo también que estamos en un momento delicado y trascendente. Estoy aquí porque amo a los disidentes de la dictadura iraní, pero odio a los bárbaros que gobiernan Irán. Porque amo a los intelectuales, los estudiantes, los jóvenes egipcios, pero temo a los musulmanes fanáticos que quieren usar sus revueltas para instaurar leyes feudales. Estoy aquí porque amo a todas las religiones, pero lucho contra aquellos que usan a Dios para el odio, el fanatismo y la muerte. Y el riesgo de contaminar a miles de cerebros que habitan en Europa, o en América o en cualquiera del mundo, es más alto de lo que nos atrevemos a reconocer. Por eso estoy aquí, también, porque la ideología totalitaria que esclaviza seres humanos en las dictaduras teocráticas, también quiere esclavizar sus mentes en las democracias occidentales.

Y sí, estoy aquí porque creo que Israel es la avanzadilla de la lucha por esos valores de libertad. Y que la criminalización que sufre por parte de muchos intelectuales occidentales tiene que ver con una mirada tuerta que ve el mundo al revés y que, en su delirio, está traicionando los valores que dice defender. Estoy aquí porque creo en Albert Camus cuando le dijo a Jean-Paul Sartre que defender a Stalin no era defender la libertad. A los muchos aprendices de Sartre les digo, en homenaje a Camus, lo mismo: defender la libertad no es callar ante las maldades del islamismo fundamentalista, no es minimizar el terrorismo, no es llorar solo por unas víctimas y despreciar a otras, ni es criminalizar a una democracia que lucha por sobrevivir rodeada de dictaduras que quieren verla destruida. Eso no es luchar por la libertad. Eso es perpetuar la peor tradición de izquierdas, la que no lloró por las víctimas de Stalin, miró hacia otro lado con Pol Pot y aún perdona a Castro. Y ahora, del viejo poster del Che Guevara a la kefia palestina, la misma ceguera y la misma inversión de valores: no lloran por las víctimas del terrorismo islamista, miran hacia otro lado con las Sirias y los Irán y aún perdonan a los Hamás y Hezbollah.

Permitan que mencione a Neville Chamberlain y a Irena Sendler. Son los dos polos del comportamiento humano, ante el reto totalitario. Mientras Chamberlain se fue de paseo con Hitler, le dio la mano y decidió mirar hacia el lado oscuro de su conciencia, Irena Sendler dio la mano a las víctimas, se jugó la vida y salvó vidas. Hoy pasa exactamente lo mismo y mientras unos se esconden en sus miedos y creen que dando la mano a los dictadores teocráticos garantizan su vida opulenta, otros dan la mano a sus víctimas. La gran luchadora por las libertades, la siria Waffa Sultan, me dijo hace unos meses en Estados Unidos, “tenemos un proverbio árabe que dice: si me necesitas, te poseo”. ¿Es eso lo que nos ocurre? Que al necesitar su petróleo, poseen nuestro silencio?¿Es tan frágil nuestro sistema de libertades, que se sustenta en el miedo, el apaciguamiento y el silencio? Sin duda eso es hoy Naciones Unidas y eso es también una parte importante de nuestro mundo intelectual, periodístico y político: miedo, apaciguamiento y silencio.

Contra el miedo, premios como los de UNWatch, que dan honor a la lucha por las libertades. Contra el apaciguamiento, el compromiso de Nazanin Afshin-Jam, de Esther Mujawayo, de Massouda Jalal, de tantos y tantas. Y contra el silencio, la palabra libre.

Dijo Winston Churchill, “El coraje es la primera de las cualidades humanas, porque es la que te garantiza todas las demás”. ¡Coraje! Dedico este premio a ellos, a los hombres y mujeres de la historia que han tenido el coraje de luchar contra la barbarie, el dolor y el miedo para defender la libertad.

Muchas gracias.

Pilar y el burka

Pilar Rahola

La Vanguardia – 10/03/2011

burka_1434466cEs auténtico terrorismo intelectual, religioso y moral contra la igualdad”, decía Wassyla Tamzali, ex responsable de Igualdad de la Unesco en una entrevista en Público. “El burka es sólo sexo, no tiene identidad”, añadía mientras se lamentaba de la ceguera de la izquierda: “Ya no hay moral de izquierdas. La izquierda no es capaz de indignarse”.

En paralelo, la escritora iraní Chahdortt Djavann, autora del libro Bas les voiles! y una de las expertas que hablaron en la comisión Stasi, que tenía que decidir sobre el velo en Francia, dijo: “Cuando se pone el velo a la niña se le inculca la idea de su inferioridad, la culpa de su sexualidad, se la pone en el mercado del sexo y del matrimonio”. Por su parte, la ministra marroquíNouzha Skalli recordaba que el burka no tiene nada que ver con el islam y sí con la opresión de la mujer. Y no sólo hablan mujeres: Siria prohibió el burka en las universidades, igual que el rector de la Al Azhar de Egipto, y el rosario de países que están por la labor es considerable. En todas partes el debate recorre las ideas de igualdad y protección de la mujer, y en la mayoría de los casos ya ha superado las absurdidades que aún decimos sobre la cuestión en nuestro país. Está claro, además, que el burka corre en paralelo a la creciente influencia del salafismo radical y que, por tanto, se trata de un reto ideológico que tiene la voluntad de romper con uno de los pilares de la lucha democrática: la igualdad de la mujer.

De hecho, hace quince años no había una sola mujer con burka en Europa y prácticamente no las había en la mayoría de los países musulmanes, y ahora está lleno. ¿Por qué? Porque es un ataque a la libertad, y no un hecho religioso. Sin embargo, en España, la cuestión del burka aún suscita algunas de las idioteces más sonoras que sobre multiculturalismo, buenismo y otros ismos son capaces de perpetrar las progresías más reaccionarias que pululan por estos derroteros. Y es así como, cada vez que se quiere legislar seriamente la cuestión, aparecen algunas voces como la de Ana Terrón, la actual secretaria de Inmigración, que repiten los tópicos más sudados del poco sudado ejercicio de la inteligencia. Lo peor es que, movidos por el miedo del politically correct, ni tan sólo los que lo tienen claro se atreven a hablar claro. Hablan de “seguridad” como máximo motivo, incapaces de hablar directamente de mujer, derechos y libertad. Lo cual es una derrota de nuestra propia libertad de debate. Porque ni el uso delburka es una cuestión de seguridad, ni su prohibición tampoco. El burka es la última maldad de una ideología perversa que considera a la mujer una simple esclava sexual. En Francia, Bélgica, Holanda y el resto de los países donde ya lo están legislando no se andan con tapujos. Hablan de mujeres, libertad y fanatismo violento. ¿Cuánto tardaremos nosotros en dejar de decir tonterías?


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Irán y el arresto a opositores.

Cuando el desenlace de lo que sucede en Libia y las revueltas en varios países de mayoría musulmana concitan la atención de la prensa internacional, en las ciudades de Teherán, Shiraz y en Tabriz, las fuerzas de seguridad de la República Islámica de Irán- que teme correr la misma suerte-  reprimieron violentamente el 10 de Esfand en el calendario iraní, martes 1 de marzo en el gregoriano, con gases lacrimógenos y  de acuerdo a testigos también con armas de fuego, a miles de manifestantes quienes  coreaban “muerte al dictador” por Mahmoud Ahmadinejad y “Muerte a Jamenei”, refiriéndose al Líder Supremo de Irán,  y pedían la liberación de los líderes opositores iraníes Mir Hossein Mousavi y Mehdi Karoubi.
Sin embargo el sitio del diario gubernamental de Irán desmintió la existencia de incidentes y afirmó que “todas las informaciones que vienen de distintos barrios de Teherán hablan de una situación tranquila y normal”. Los anteriormente nombrados- ambos ex candidatos a presidentes-  que el gobierno había reconocido que estaban en arresto domiciliario desde mediados de febrero después de negarlo inicialmente, fueron según informa  Pars Daily News, un sitio de noticias persa, transferidos en secreto y confinados de manera arbitraria en la cárcel de máxima seguridad en la zona militar de Parchin, el viernes 27 de febrero pasado. Desde hace más de diez días, los agentes de seguridad iraníes habían acordonado las residencias de Mousavi y Karoubi para impedir cualquier contacto de ellos con el exterior y  ahora se  puede colegir, como preparativo del traslado llevado a cabo.
El presidio de Parchin es tristemente célebre además del trato cruel que dispensa a los presos, porque rara vez salió de allí algún detenido. Un rumor, sustentado en la declaración que hicieron en octubre de 2003  tres ex diplomáticos iraníes funcionarios de inteligencia residentes en Europa, infiere que Ron Arad, el piloto israelí  que desapareció el 16 de octubre de 1986 en una misión en el Líbano meridional y del que no ha habido noticias desde entonces, está vivo y prisionero allí al igual que Robert Levinson, un ex agente del FBI que desapareció en Irán en marzo de 2007 durante una visita a la isla de Kish. Las esposas de Mousavi, Zahra Rahnavard y la de Karoubi, Fatemeh Karroubi, también arrestadas, fueron trasladadas a la prisión de Heshmatieh en la capital iraní.
Un informe posterior difundido por otro sitio denominado “Irán Siasat”, (la política de Irán) ubica a la cárcel en las instalaciones industriales de Shahid Hemat, subordinada a la Organización de Industrias Aeroespaciales  de Irán (AIO) responsable de los programas de misiles balísticos de combustible líquido como el de mediano alcance Shahab- 3 basados en el misil de Corea del Norte “Dong”, desarrollo que fue  sancionado por Estados Unidos en septiembre de 2007 por participar en actividades de proliferación.
En un parte dado a conocer por la Casa Blanca el 27 de febrero, Estados Unidos condenó la “campaña de intimidación organizada” del Gobierno iraní y las detenciones de figuras políticas de la oposición, defensores de los derechos humanos, activistas, líderes estudiantiles, periodistas y blogueros. El comunicado agregaba: “Estados Unidos y el mundo seguirán siendo testigos de las violaciones flagrantes que el Gobierno iraní hace de los derechos universales de sus ciudadanos y su continuada hipocresía”
El portavoz del Consejo Nacional de Seguridad estadounidense Tommy Vie, condenó las detenciones, sin curiosamente nombrar a Mousavi ni a Karoubi. “El Gobierno iraní continúa además negando a sus ciudadanos el acceso a la información al obstruir las transmisiones por satélite y bloquear sitios de Internet”. Expresando su disidencia con las autoridades de su país, el ex presidente iraní Muhammad Jatami  pidió el sábado 26 de febrero la puesta en libertad de los dos opositores y recordó que ambos han sido figuras destacadas de la Revolución Islámica. La reacción oficial no se hizo esperar. El Ministerio de Relaciones Exteriores iraní dijo el martes que las autoridades judiciales se encargarán de la cuestión y no puede ser éste “un pretexto para  que América y algunos países occidentales interfieran en los asuntos internos iraníes”.
Exhortando a que dejen libres a Mousavi y Karoubi, Francia llamó a su liberación y Alemania pidió que se les permita comunicarse con su familia y tomar un abogado.
El presidente del Parlamento europeo, Jerzy Buzek, denunció por su parte un “atentado a la integridad personal de los más altos representantes de la oposición democrática en Irán”. También se pronunció el Primer Ministro de Israel Binyamín Netanyahu, preocupado  por la travesía de dos buques de guerra iraníes en el Mar Rojo y su paso posterior en el Mediterráneo a través del Canal de Suez, que atracaron en Siria el jueves pasado: “Libia viola sistemáticamente los derechos humanos y por lo tanto no merece ninguna inmunidad. Irán también sistemáticamente viola los derechos humanos y no merece inmunidad. Si la comunidad internacional aplica presión especial a Libia y advierte a sus soldados y líderes sobre violaciones de los derechos humanos, la misma advertencia debe ser dirigida a los líderes de Irán. Si la comunidad internacional está estudiando medidas muy enérgicas contra Libia, estas mismas medidas  se deberán tomar contra Irán también.” “Mientras que Gaddafi  sigue matando a quienes se le oponen, el régimen del ayatolá en Irán sistemáticamente ejecuta a sus oponentes. Por lo tanto, la respuesta de Occidente debe ser igualmente firme en ambos lugares. Creo que una respuesta de este tipo sería enviar un mensaje muy claro de aliento y esperanza para el pueblo iraní en su lucha por la libertad”.
La cuasi oficial Agencia de noticias Fars, cercana a la poderosa Guardia Revolucionaria, al igual que cuando desmintió que se hubieran producido incidentes, negó que hayan sido encarcelados Mousavi y Karoubi. Fars citó a un funcionario judicial sin nombre como diciendo que los dos líderes de la oposición estaban todavía bajo arresto domiciliario y no han sido autorizados a abandonar sus hogares o ponerse en contacto con el mundo exterior.
Con igual descaro y  con dudosa verosimilitud, el fiscal general de Irán, Gholam Hossein Mohseni Ejeie, desmintió las versiones sobre el arresto de los dos principales líderes de la oposición.
Occidente  alberga fundados temores por el intento denodado de Irán para desarrollar armas nucleares. El régimen teocrático, que miente permanentemente, niega la acusación, diciendo que su programa nuclear es para producir electricidad. El día lunes, Janne Kristiansen, Director General del Servicio de Seguridad de Policía  de Noruega, dijo a Reuters  que Irán ha estado intentando sin éxito obtener tecnología de misiles noruego para su posible uso en la entrega de las armas nucleares y que se ha dirigido a pequeñas empresas noruegas que venden “componentes especiales que pueden ser usados en las armas de destrucción masiva y para la construcción de misiles”.
Ya sea como elemento de distracción o fruto de la vesania de sus gobernantes, Irán protestó ante el Comité Olímpico Internacional (COI) por el logotipo oficial de los Juegos Olímpicos de Londres-2012, estimando que es “racista” ya que se puede leer la palabra “Sion”.

El estómago del mundo

¿Dónde están los flotilleros de otros mares y otros pueblos? ¿Por qué no aparecen las pancartas en las universidades, los ruidos en las calles, los gritos en las rabias? ¿Será que Israel no tiene la culpa de los muertos de Gadafi? ¿Será que cuando no huelen a perversos “sionistas” no saben por qué movilizarse? Ni me imagino el lío que tendríamos montado si hubiera un solo judío implicado.
La respuesta a esta pregunta de Pilar pueden contestarla en su Web:www.pilarrahola.com

indiferencia.bmpEl estómago del mundo
por Pilar Rahola
¿Por qué no hay pancartas en las universidades, ruidos en las calles, gritos en las rabias

Alguien le preguntó al venerable presidente Shimon Peres qué opinaba de la nueva flotilla que dicen que se prepara contra Israel. Y con su templanza habitual, nos respondió a los periodistas que tuvimos ayer la oportunidad de charlar con él: “¿Por qué envían flotillas? Hagan algo más fácil. Cojan el teléfono y pidan a los líderes de Hamas que se acabe el terrorismo. Verán qué fácil resulta todo a partir de entonces”. No hubo tiempo de explicarle que algunos de estos libertadores de bolsillo no miran el conflicto con dos ojos, sino con la mirada tuerta de la ideología que superponen. Y esa ideología sólo sabe que el mundo es muy malo porque existe Israel, y que todo lo que palpita bajo la piel palestina –islamismo fanático y terrorismo incluidos– es muy bueno. El maniqueísmo elevado a la categoría de método de análisis, la consigna elevada a la categoría de pensamiento y la propaganda prejuiciosa como corolario de la acción social.

Sobra decir, por supuesto, que este tipo de entidades siempre son más mimadas por el dinero público para “solidaridad” cuando se presentan como propalestinas. Que vayan a buscar dinero de según qué gobiernos “de izquierdas” si lo suyo es Darfur o Ruanda o las víctimas del terrorismo fundamentalista, porque ni todas las causas interesan ni todas las víctimas conmueven. Como tantas otras veces, no estamos ante causas humanitarias, sino ante objetivos ideológicos. Pero tendremos tiempo de hablar cuando se perpetre la enésima acción de estos grupos que basan en el “contra Israel” su única razón de ser. El tema ahora se sitúa algo más cerca de Israel, aunque más lejos de las obsesiones políticas de algunos. Libia explota por los descosidos, las gentes mueren bajo las balas de la dictadura y en la sombra del mal aparece el viejo fantoche que subió al poder con la revolución socialista y acabó siendo el oligarca que financiaba grupos terroristas, enriquecía a los suyos y atormentaba a su pueblo. Su alargada maldad no movilizó la indignación de los indignados de siempre durante las décadas de su dictadura y no parece que tampoco ahora, que masacra a su albur, se movilicen los asfaltos. ¿Dónde están los flotilleros de otros mares y otros pueblos? ¿Por qué no aparecen las pancartas en las universidades, los ruidos en las calles, los gritos en las rabias? ¿Será que Israel no tiene la culpa de los muertos de Gadafi? ¿Será que cuando no huelen a perversos “sionistas” no saben por qué movilizarse? Ni me imagino el lío que tendríamos montado si hubiera un solo judío implicado.

Siempre me llamará poderosamente la atención esta sangrante dualidad que levanta el dedo acusatorio contra este conflicto, con la misma pasión que eleva un beatífico silencio ante otros conflictos.

Quizás un día de estos, entre flotilla y flotilla, se acuerden de los muertos libios. Será un fugaz pero bello momento.


Pilar Rahola
La Vanguardia. Barcelona.
25/02/2011

Islam: Revolución sí, democracia, no

Ratificando que el Islam y la democracia como se concibe en Occidente son irreconciliables y antagónicos, noventa predicadores y estudiosos islámicos de diferentes países musulmanes, Arabia Saudita, Yemen, Sudán, Bahrein, Kuwait y Líbano entre otros, emitieron una declaración conjunta donde alaban y dan su apoyo a las revoluciones populares que derrocaron a las dictaduras de Túnez y Egipto, a la par que fustigan a la democracia y a los partidos comunistas o seculares, considerados por ellos, contrarios al Islam.
Al-Arabiya el canal de televisión en lengua árabe que transmite noticias las 24 horas desde Dubái, Emiratos Árabes Unidos, dio a conocer en su versión impresa online, la declaración -de la que obtuvo una copia- donde se transcribe parte del documento que criticó a Zein El Abedin Ben Ali y Hosni Mubarak, los ex presidentes de Túnez y Egipto, respectivamente, por humillar y arrastrar a sus pueblos a una situación de pobreza extrema. En el informe se vaticina que a partir de ahora se verá el “alumbramiento de una nueva era de justicia y libertad”. La declaración también señaló el papel de los otrora presidentes en la corrupción política, administrativa y financiera que prevalece en sus países, así como la tortura de prisioneros.
En el manifiesto de los predicadores y ulemas, en el que se omitió naturalmente señalar los atropellos análogos y aún mucho peores a los ciudadanos de los países islámicos  regidos por la Sharia, se criticó el llamamiento de los revolucionarios para alcanzar democracias plenas. Los clérigos advirtieron que  la democracia permite al pueblo tener la última palabra en los asuntos de sus países, hecho que conduce a la prevalencia de varias prácticas anti- islámicas
“En las democracias, la gente puede votar por las cosas que están prohibidas en el Islam como el establecimiento de burdeles, lo que permite la homosexualidad, el consumo de alcohol, y la usura, y la prohibición de la llamada para la oración o el velo.”
La alternativa, según ellos, es aplicar el concepto de la “shura”, (consulta para la toma de decisiones en las sociedades islámicas) sólo en los temas que son sancionados en el Islam, mientras que los asuntos prohibidos deben estar fuera de la cuestión.
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Los signatarios de la declaración exhortaron a las mujeres de Túnez para volver al Islam después de la salida de Ben Ali, quien promovió la laicidad, y empezar a acatar el código de vestimenta islámico que fue prohibido por el depuesto presidente.
Existe un pensamiento extendido y  erróneo de suponer que las justificadas revueltas en los países islámicos, cruel y ferozmente reprimidas y con cientos de muertos y heridos como vemos en los casos emblemáticos de Egipto Irán y Libia por ejemplo, conllevarán el advenimiento de sistemas democráticos cabales. En el caso del país africano bajo la férula del dictador Muamar al Gadafi desde hace 42 años, su hijo y heredero, Saif al Islam al Gadafi,  formado en la London School of Economics de Gran Bretaña y supuesto demócrata, ordenó bombardear a su propio pueblo en Trípoli para sofocar la sublevación.
Por su visión miope de la naturaleza del Islam, Occidente se ilusiona con la irrupción de la democracia en los países islámicos. Lamentable y paradójicamente, el derrocamiento de las tiranías, coadyuvará al fortalecimiento de regímenes teocráticos y fundamentalistas.
Rubén Kaplan
http://www.rkpress.com.ar/

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