Historias para compartir alrededor de las velas de Januca.

Januca es el tiempo en el cual recordamos a los heroicos Macabeos y el milagro del aceite que ardió por 8 noches. A través de la historia judía, han existido héroes en cada generación. Pensamos que sería entretenido elegir 8 héroes judíos y cada anoche, al encender las velas de Januca, leer sobre un héroe diferente.

¿Cómo elegimos estos 8? Incluimos una variedad – aquellos que demostraron cualidades de liderazgo y otros que alcanzaron gran altura espiritual: jóvenes, viejos, famosos y comunes. Los primeros 4 héroes de nuestra lista son figuras históricas y los siguientes 4 están vivos hoy en día.

Cada uno tiene una interesante historia que contar, y cada uno de ellos luchó para preservar nuestra herencia para que podamos continuar viviendo hoy como judíos orgullosos. ¡Disfruta!


1. Abraham

2. Los Macabeos

3. Rabí Akiva

4. Rabino Jiya

5. Rabino Yisrael Meir Lau

6. La Señora de los Pollos

7. Sherri y Seth Mandell

8. Shlomo Mulla

 

1) Abraham

Existió un tiempo en el cual el mundo se veía muy diferente a como lo vemos hoy. Las personas adoraban ídolos de madera y piedra. Mucha gente era iletrada, no existía el concepto de igualdad de derechos y las personas abusaban y esclavizaban a otros. Eso sucedía porque la gente no conocía sobre Dios.

Ese es el mundo en el cual vivió Abraham. Cuando tenía tres años, Abraham observó el mundo de la naturaleza con toda su belleza y perfección – y concluyó que para que un mundo estuviera tan perfectamente diseñado, tenía que existir un diseñador. Abraham había descubierto a Dios.

Superficialmente, la conclusión no es tan sorprendente. Si fueras a una fábrica de juguetes y vieras el proceso de diseño, manufacturación y ensamblaje, ¿¡acaso pensarías erradamente que los juguetes se producen por accidente!?

Lo que es tan destacable del descubrimiento de Abraham es que él vivió en un mundo lleno de idolatría. ¡Su familia incluso era dueña de un negocio de ídolos! Un día, le pidieron a Abraham que cuidara el negocio. Él tomó un martillo y rompió los ídolos – excepto al más grande de ellos. Su padre regresó consternado. “¿Qué pasó?”, gritó espantado. “Fue asombroso padre”, dijo Abraham. “¡Todos los ídolos empezaron a pelear y el ídolo más grande ganó la batalla!”. No existía forma de que su padre contestara; en lo más profundo, él sabía que Abraham se había sintonizado con una verdad más profunda.

Abraham no estaba satisfecho con su propio entendimiento, él salió a buscar a otros en un esfuerzo por iluminarlos. Trajo invitados a su tienda, que estaba abierta por los cuatro costados y estaba ubicada justo en medio de una carretera interurbana. Y soportó todo tipo de burlas y de persecuciones por tener creencias que eran políticamente incorrectas.

De hecho, la Torá lo llama Abraham Ha-Ivri – Abraham el Hebreo. Ha-Ivritraducido literalmente es “el que se para en el otro lado”. El mundo entero estaba parado en un lado y Abraham estaba parado firme en el otro. Su determinación por hacer lo correcto – y de llegar a otros – formaron las bases del pueblo judío. Y por eso, la mayoría de la raza humana acepta hoy en día el concepto de Abraham de amar a Dios.

 

2) Los Macabeos

Era el año 167 A.E.C y la horrible persecución al judaísmo a manos de los griegos estaba en su punto álgido. Las tropas griegas se presentaron en la ciudad de Modiin (una ciudad al oeste de Jerusalem que se puede visitar hoy desde la carretera Jerusalem-Tel Aviv) y exigieron que los judíos del lugar sacrificaran un cerdo a los dioses griegos. El sabio de la ciudad, Matitiau el Cohen, se negó.

Pero había un judío en la ciudad que estaba dispuesto a hacer lo indecible a los ojos del judaísmo. Cuando está a punto de sacrificar al cerdo, Matitiau lo apuñala, y también mata al oficial griego que estaba presente. Luego se dirige a la multitud y anuncia: “Síganme, todos aquellos que estén del lado de la ley de Dios”.

Aquellos que se unieron a Matitiau y a sus cinco hijos se dirigieron a las montañas, esperando que los griegos volvieran a la ciudad a borrar todo como represalia. En las montañas, organizaron un ejército de guerrilla, dirigido por el hijo mayor, Judas, cuyo sobrenombre era Macabeo, que significa “el Martillo”. Macabeo es también un acrónimo en hebreo de “Quien es como tú entre todos los poderes, Oh Dios”– el grito de batalla del pueblo judío.

El ejército macabeo era como mucho de 12.000 hombres, peleando contra el ejército griego de 40.000 hombres. Además de la superioridad en número, los griegos tenían equipo profesional, entrenamiento y una manada de elefantes de guerra (los tanques de la época antigua). Pero lo que carecían los judíos en cuanto a entrenamiento y equipo lo tenían en espíritu.

Después de tres años de batalla, los judíos fueron capaces de reconquistar Jerusalem. Encontraron el Templo profanado y entraron al santuario donde se habían sacrificado cerdos. Cuando entraron nuevamente al Templo, lo primero que hicieron fue prender una menorá provisional (la verdadera de oro había sido fundida por los griegos). Pero sólo descubrieron una pequeña jarra de aceite puro con el sello especial. Utilizaron esta jarra para encender la menorá y milagrosamente se mantuvo encendida por ocho días, y para ese entonces, el aceite puro y fresco ya había sido prensado y llevado al Templo.

Los Macabeos purificaron el Templo y lo rededicaron el 25 de kislev, que es la fecha del calendario hebreo en la cual comenzamos a celebrar los ocho días de Januca. (La palabra hebrea Januca significa “dedicación” o “inauguración”).

Más que una victoria militar, celebramos el triunfo de los ideales judíos que – simbolizados por el brillo de la menorá – iluminan el mundo.

 

3) Rabí Akiva

Hace alrededor de 2.000 años, vivió un hombre llamado Akiva, una persona simple de unos 40 años de edad que ni siquiera podía leer el Alef-Bet. Akiva trabajaba como pastor para un hombre rico llamado Kalba Savua. Su hija Rajel vio que Akiva tenía un carácter muy refinado. Ella le dijo: “Si nos casamos, ¿me prometes que estudiarás la sabiduría judía?”. Él aceptó y se casaron en secreto.

Cuando Kalba Savua escuchó que su hija se había casado con el pobre pastor Akiva, la echó de su casa y prometió desheredarla. Entonces Akiva y Rajel dormían sobre paja. Él solía sacar la paja del cabello de ella y le decía: “Si tuviera dinero, te daría una corona de Jerusalem de oro”.

Un día, Akiva pasó frente a una piedra a la que se le había hecho un hoyo debido a una constante gotera de agua. Él concluyó: si algo tan suave como el agua puede hacer un hoyo en una piedra sólida, cuánto más aún puede la Torá – que es fuego – dejar una impresión indeleble en mi corazón. Rabí Akiva se comprometió con el estudio de la Torá y pasó los siguientes 24 años estudiando. Y siguió hasta convertirse en el sabio más grande de su generación.

Cuando volvió a casa con 24.000 estudiantes, toda la ciudad se reunió a recibirlo. Cuando Rajel empezó a aproximarse a Akiva, algunos de los estudiantes (sin saber de quién se trataba) se adelantaron para proteger a su rabino. En ese momento Rabí Akiva se volvió hacia sus estudiantes y anunció: “Todo lo que hemos logrado es totalmente en su mérito. Se lo debemos todo a ella”.

Cuando Kalba Savua escuchó las noticias, fue donde Rabí Akiva y revocó su promesa anterior. Y ahí, Rabí Akiva le compró a su esposa una corona de oro de Jerusalem.

Pero esos eran los días en los cuales la tierra de Israel estaba dominada por los romanos, que intentaron terminar con la práctica del judaísmo. Las autoridades romanas eventualmente arrestaron a Rabí Akiva por enseñar “ilegalmente” Torá.

Mientras estaba siendo torturado, Rabí Akiva se alegraba de cumplir con el precepto bíblico de “amar a Dios con toda su vida”. Al morir, Rabí Akiva pronunció las palabras del Shema Israel.

Su abnegación por la Torá continúa inspirando a los judíos hasta hoy.


4) Rabino Jiya

Durante un tiempo de persecuciones cerca de 1.700 años atrás, el gran sabio Rabino Jiya estaba preocupado porque las enseñanzas de la Torá podrían ser olvidadas por el pueblo judío. Como precaución, el rabino Jiya capturó un venado, lo mató y dio su carne a los huérfanos. Luego curtió la piel del animal y escribió 5 diferentes rollos, uno para cada uno de los Cinco Libros de Moisés. Tomó 5 niños y a cada uno le enseñó uno de los libros. Luego, tomó otros 6 niños y a cada uno le enseñó uno de los seis tratados de la Mishná, la ley oral.

Luego le enseñó a cada uno de los 11 niños: “Enseñen lo que han aprendido uno al otro”. Con esto, dice el Talmud, el rabino Jiya aseguró que el pueblo judío nunca se olvidaría de la Torá.

Esto plantea una pregunta: 11 niños es un grupo bastante pequeño. ¿Por qué no enseñó el rabino Jiya todos los libros a todos los niños? ¿Por qué enseñó a cada niño un solo libro?

La respuesta es que era esencial para el proceso que los niños se enseñaran los unos a los otros. Para asegurar que la Torá no se olvide, tienes que enseñar a otros lo que tú has aprendido. ¡Ese es el secreto!

Entonces, si conoces la clave de la felicidad, enséñala. (La clave de la felicidad es apreciar lo que tienes, en vez de lamentarte por lo que no tienes.) ¿Acaso está tu amigo triste o deprimido? ¡Dale algo de alegría! Si tienes la posibilidad, debes ayudar.

Esto no se trata de “forzar a los otros a que acepten tu opinión”. Sino simplemente entregar información que le permita a tu amigo conectarse con lo que él ya sabe – y redescubrirlo por sí mismo.

No creas que no puedes. Tienes la habilidad de generar un impacto dramático en otros. No tienes que ser un senador de los E.U. para hacer la diferencia. Con un pedacito de sabiduría puedes ayudar a la humanidad.

El Rabino Eliyahu Essas fue una de las personas a las que se les negó la salida de la Unión Soviética tiempo atrás. Vivió en una época donde estudiar Torá era totalmente ilegal. Por eso, el rabino Essas logró juntar algunos libros de judaísmo; se escondió la de la KGB y empezó a estudiar Torá.

Después de un tiempo, la gente empezó a ir secretamente a estudiar con el rabino Essas. Pero de los 5 millones de judíos soviéticos, él era uno de los pocos que podía enseñar y su tiempo era muy demandado. Entonces él puso una regla: “Antes de que comience a enseñarte, debes estar de acuerdo en enseñar a otros lo que has aprendido”. De esta forma, el rabino Essas fue capaz de multiplicar su efecto.

A pesar de que nosotros no vivimos bajo un régimen Soviético opresivo, el concepto aún se aplica hoy en día. ¿Aprendiste algo precioso? Di a ti mismo: “Eso fue fascinante. ¿Qué me enseñó sobre la vida? ¿Cómo puedo transmitir esta reflexión a otros?”.

Enseñar también te beneficia a ti. Tener que explicar una idea a otros te obliga a clarificarla para ti. Lo transformaste de potencial a realidad.

Cuando enseñas a alguien, asegúrate de que entiendan cuán importante es enseñarlo a otros. Eso es asegurar que la Torá nunca será olvidada por el pueblo judío.

 

5) Rabino Yisrael Meir Lau

Yisrael Meir Lau nació en 1937 en una ciudad en Polonia donde su padre era rabino. A la edad de 7 años, Yisrael Meir fue enviado a un campo de trabajo forzado Nazi. El comandante de la Gestapo descubrió que había algunos niños en el campo. Él creía que los niños no eran trabajadores productivos y quería eliminarlos.

Entonces el joven Yisrael Meir silenciosamente utilizó sus pies para juntar un poco de tierra y piedras en un pequeño montón. Luego se paró en este montón para parecer un poco más alto y abrió su boca para enunciar el primer discurso de su vida:

“Seños Comandante, creo que hay un malentendido. Es un error pensar que los niños como nosotros no pueden trabajar. Cuando yo era incluso menor que ahora, yo empujaba un carro de madera con 60 botellas de vidrio y distribuía agua a los trabajadores. Afuera en la nieve, repetidamente llenaba las botellas durante las 12 horas de mi turno. Entonces, no puede decir que nosotros los niños carecemos de potencial de trabajo”.

La Gestapo indicó que junto con su lindo discurso, un fuerte soborno ayudaría. Entonces, el hermano mayor de Yisrael Meir sacó un diamante que su madre les había dado, que él había cosido a su ropa. El diamante, junto al discurso, salvaron la vida de Yisrael Meir.

En 1945, Yisrael Meir se convirtió – a la edad de 8 años – en el sobreviviente más joven liberado de Buchenwald. Casi toda su familia había sido asesinada. Él era para todos los casos y fines un huérfano.

Él estaba entre los primeros inmigrantes en llegar a Israel después del Holocausto. Un tío lo llevó a su casa y le explicó que él había sido salvado para continuar con la cadena rabínica de su familia (37 generaciones de rabinos). Le dijeron a Yisrael Meir que esto era como una carrera de relevos, donde la antorcha se pasa de mano en mano, y en la cual no se permite extinguir el fuego.

Estudió mucho, se mantuvo enfocado en su meta y se convirtió en un respetable rabino. Fue el rabino oficial de Natanya, luego el rabino oficial de Tel Aviv y en el año 2003 completó un período de 10 años como rabino oficial de Israel. En el año 2005, El rabino Lau fue premiado con el Israel Prize for Lifetime Achievement. En noviembre del año 2008 – en el aniversario número 70 de Kristallnacht, fue nombrado presidente del Consejo de Yad Vashem, dedicado a preservar la memoria del Holocausto a las futuras generaciones.

Con la vida pendiendo de un hilo, Yisrael Meir Lau de 7 años reunió toda su valentía y se enfrentó a los Nazis. Esa misma determinación lo llevó a grandes alturas, pasando la antorcha de la tradición a una generación de israelíes.

(Clic aquí para un video corto sobre el rabino Yisrael Meir Lau)

 

6) La Señora de los Pollos

Si conocieras a Clara Hammer en el bus o en el supermercado, probablemente le sonreirías. Ella es una señora muy dulce de 93 años de edad. Pero nunca imaginarías que ella es conocida en forma cariñosa como “la señora de los pollos”, responsable de alimentar a cientos de familias pobres de Israel.

La campaña solidaria de Clara comenzó hace 22 años durante un viaje de rutina a una carnicería kosher en Jerusalem. Estaba parada en la fila y vio al carnicero darle una bolsa plástica llena con nada más que grasa y piel a una pequeña niña. Clara avanzó hasta el comienzo de la fila y preguntó, “¿Cuántos perros y gatos tiene esa familia que necesita tanto desperdicio?”.

El carnicero le explicó que esa familia no tenía mascotas sino siete hijos. Ellos utilizaban la grasa y la piel para hacer “sopa de pollo” y guisados. Las palabras entraron directo al corazón de Clara. Ella miró a través del mostrador y dijo: “De ahora en adelante, ¡dele a la familia un pollo entero y yo voy a pagárselo!”.

¿Qué motivó a Clara a ayudar? Nacida en una pequeña ciudad de Ucrania, Clara y su familia sobrevivieron tres pogroms antes de escapar a Rumania. El policía de la frontera rumana le negó la entrada a su familia y estuvieron en la cárcel cinco meses. Fue ahí donde ella experimentó terrible hambruna. Y Clara decidió que ella haría todo lo posible para aliviar el hambre actual.

Hoy, Clara ayuda a más de 700 personas y paga al carnicero una cuenta semanal de $1000 dólares. El carnicero tiene un computador entero dedicado a Clara.

Su departamento en Jerusalem está lleno de imágenes de pequeños pollos – muñecos de pollo rellenos, figuritas y jarras. En el 2008, Clara Hammer fue premiada por Yeshiva University con un honorario “doctorado en bondad”. Ella es un héroe moderno, mostrándonos lo que una sola persona puede lograr – con un poco de imaginación y mucha preocupación.

(Clic aquí para un video corto sobre La Señora de los Pollos)

 

7) Sherry y Seth Mandell

Seth y Sherri Mandell se mudaron a Israel desde Estados Unidos en el año 1996 porque amaban Israel y querían que el judaísmo estuviera en el centro de su vida familiar.

Sus vidas fueron devastadas en mayo del año 2001, cuando su hijo Koby de 13 años fue asesinado por terroristas. Koby fue a excursionar con un amigo un cañón cerca de la casa de los Mandell. Allí, en una cueva, terroristas árabes apedrearon a los dos niños hasta la muerte.

Los Mandells, padres de otros tres hijos menores, sabían que para poder seguir adelante, tenían que tomar la crueldad del asesinado de Koby y transformarlo en bondad. Querían ayudar a personas como ellos, golpeados por el terror, a ser capaces de volver a la vida, con fuerza, esperanza y sanación.

Por esa razón, crearon la Fundación Koby Mandell que provee programas de curación para familias golpeadas por el terrorismo. Niños cuyos hermanos o padres habían muerto en ataques terroristas, acudían a campamentos de una semana donde obtenían ayuda psicológica y relación con otros niños que compartían sus circunstancias de vida. Madres que habían perdido hijos en ataques terroristas iban a retiros de sanación de dos días. Los participantes son ayudados a encontrar significado en su pérdida, para que sus familias se fortalezcan en vez de debilitarse a causa de su trauma.

De esta forma, los Mandells respondieron al dolor y al sufrimiento con una respuesta judía – construir, crecer y dar significado al sufrimiento, elegir la vida y ayudar a otros en esta misión. Los terroristas no van a ganar; una cadena de amor y de compartir se crea en la estela de los intentos de los terroristas por destruir al pueblo de Israel.

Y de esta manera, ellos mantienen el espíritu de Koby vivo en el mundo.

(Clic aquí para un video corto sobre Sherri y Seth Mandell)

 

8) Shlomo Mulla

Shlomo Mulla creció en un pequeño pueblo en el norte de Etiopía. Cuando tenía 16 años, él y un grupo de amigos decidió irse a Israel a pie. Su plan era caminar desde su pueblo hasta Sudan, luego a Egipto, al desierto de Sinai, de ahí a Beersheva y finalmente a Jerusalem.

Tomaron un guía para que les mostrara primera parte del viaje. El padre de Shlomo vendió una vaca para conseguir dos dólares par pagar al guía. Caminaron descalzos, día y noche, sin descanso. Vieron tigres, leones y serpientes. Caminaron a través del desierto sin agua. Fueron capturados por ladrones en la jungla, que les quitaron toda su comida y todo su dinero.

Caminaron 780 kilómetros en una semana. Cuando llegaron a la frontera de Etiopía y Sudan, los guardias de la frontera le dispararon al mejor amigo de Shlomo y lo mataron. Pusieron a todo los niños en la cárcel y los torturaron.

Después de 91 días, Shlomo y sus amigos fueron liberados. Fueron llevados en camión a un campo de refugiados. Poco después de eso, conocieron a un hombre que les dijo que se subieran a un camión. Anduvieron por cinco horas a través del desierto. Luego se detuvieron y les indicaron que se bajaran del camión. Después el avión aterrizó y todos fueron empujados dentro de él. Se cerró la puerta en medio de canciones y aplausos, la tripulación anunció: “Shalom Aleichem” – Bienvenidos. Todo era parte de una operación secreta del gobierno israelí para rescatar a judíos etíopes.

Shlomo y otros judíos etíopes llegaron a Israel con la meta de ayudar a construir la sociedad. Shlomo aprendió el idioma y diligentemente se hizo su camino. Ganó reputación por su habilidad para concretar las cosas, con una sensibilidad especial en relación a los 120.000 judíos etíopes que viven actualmente en Israel. En febrero del año 2008, Shlomo se convirtió en el segundo etíope electo para la Knesset Israelí (el Parlamento israelí).

Basado en una idea de Flaura Koplin Winston

 

Fuente: http://www.aishlatino.com/h/j/fm/78955627.html

 

La Historia Completa de Janucá

La Historia Completa de Janucá

Bajo el dominio de Siria

En los días de Matitiahu, hijo de lojanán el Sumo Sacerdote, el Jashmonaí y sus hijos, cuando el malvado reino helenico se levantó contra Tu pueblo Israel para hacerles olvidar Tu Torá y ‘violar los decretos de Tu voluntad. Pero Tú, en Tus abundantes misericordias, Te erigiste junto a ellos en su momento de aflicción. Libraste sus luchas, defendiste sus derechos y vengaste el mal que se les había infligido. Entregaste a poderosos en manos de débiles, a numerosos en manos de pocos, a impuros en manos de puros, a malvados en manos de justos y a pecadores deliberados en manos de aquellos dedicados a Tu Torá. Y para Ti hiciste un nombre grande y santo en Tu mundo, y para Tu pueblo Israel efectuaste una inmensa salvación y redención hasta este día. Luego Tus hijos entraron al santuario de Tu Casa, limpiaron Tu Templo, purificaron Tu Santuario, encendieron luces en Tus sagrados atrios, y fijaron estos ocho días de Janucá para agradecer y alabar Tu gran Nombre.

Hace más de 2000 años, hubo una época en que la tierra de Israel formaba parte del Imperio sirio, siendo gobernada por la dinastía de los Seléucidas. Antioco III, rey de Siria, estaba en guerra con el rey Tolomeo de Egipto por el dominio de la tierra de Israel.

Antioco III resultó vencedor en la batalla y anexó la tierra de Israel a su imperio. Al comienzo de su reinado se mostró favorablemente dispuesto hacia los judíos y les acordó ciertos privilegios.

Más adelante, sin embargo, cuando fue derrotado por los romanos y éstos lo obligaron a pagar elevados gravámenes, la pesada carga recayó sobre los diversos pueblos que conformaban su imperio, a los que obligó a proporcionarle el oro cuyo pago le habían impuesto los romanos. Tras la muerte de Antioco le sucedió en el trono su hijo Seleuco IV, quien oprimió aún más a los judíos.

A las dificultades externas debían sumársele los peligros que amenazaban al judaísmo desde su fuero interno. La influencia de los helenistas (aquellos que aceptaban la idolatría y la forma de vida de los sirios) iba en constante aumento.

El Sumo Sacerdote Iojanán entrevió la gravedad del peligro que significaba para el judaísmo la penetración de la influencia Siria en Palestina. Ello, debido a que, contrariamente al ideal de belleza exterior que idolatraban los sirios, el judaísmo sustenta el ideal de la verdad y la pureza de orden moral, colocándolo por encima de cualquier armonía física y material, tal como lo ordena Di-s en Su sagrada Torá.

El pueblo judío jamás podrá renunciar a su fe en Di-s, para aceptar la idolatría de los sirios y los griegos. Por eso, Iojanán se oponía a todo intento por parte de los helenistas judíos en introducir las costumbres griegas y sirias en su territorio. Indudablemente, tal enérgica oposición debía, tarde o temprano, devenir en algún desastre. Y así fue: los helenistas lo aborrecían, y uno de ellos informó al comisionado del rey que en el tesoro del Beit Hamikdash -Templo había gran cantidad de riquezas.

Estas riquezas del Templo estaban formadas por los dineros del “medio Shekel” con que todo judío adulto contribuía anualmente. Dicha contribución estaba destinada a solventar los sacrificios que se ofrecían en el altar, así como para la conservación y el mejoramiento del edificio del Templo.

Otra parte del tesoro estaba formada por el fondo de los huérfanos, dinero que ellos habían heredado y que se depositaba allí hasta que cumplieran su mayoría de edad.

Seleuco necesitaba dinero para pagar a los romanos y éste estaba en el Templo. Sin pensarlo muy detenidamente envió a su ministro Heliodoro a retirar el dinero del tesoro del Templo.

En vano le rogó el Gran Sacerdote Iojanán que no lo hiciera. Heliodoro no le prestó atención y atravesó la puerta del Templo; pero al punto palideció de miedo, se desmayó y cayó al suelo. Cuando recobró el sentido, ya no se atrevió a entrar de nuevo.

El “Loco”

Poco tiempo después, Seleuco fue asesinado, y su hermano Antioco IV comenzó a reinar en Siria. Antioco IV era un tirano de carácter arrebatado e impetuoso, desdeñoso de la religión y de los sentimientos ajenos.

Fue llamado “Epitanes”, que quiere decir “el amado de los dioses”, tal como varios reyes sirios recibieron títulos semejantes. Sin embargo, un historiador de aquella época, Polibio, le aplicó el mote de “Epitanio” -que significa “loco” – como más apropiado al carácter del despiadado y cruel monarca.

En su deseo de unificar a su reino mediante la implantación de una religión y una cultura comunes para todos sus súbditos, Antíoco trató de desarraigar el individualismo de los judíos al reprimir todas sus costumbres.

Destituyó al ortodoxo y virtuoso Gran Sacerdote Iojanán, e instalo en su lugar a su hermano Josué, quien se complacía en hacerse llamar por el nombre griego de Jason, pues pertenecía al grupo de los helenistas.

Josué se valió de su alta investidura para difundir aún más las costumbres griegas entre los demás sacerdotes.

Josué o Jasón fue reemplazado posteriormente por otro hombre, Menelao, quien le había prometido al rey conseguirle más dinero que Jasón. Cuando Iojanán, el antiguo Sumo Sacerdote, protestó por la difusión de la influencia helenista en el Sagrado Templo, el nuevo Sumo Sacerdote lo hizo asesinar.

Entretanto, Antioco estaba librando una exitosa guerra contra Egipto. Sin embargo, mensajeros llegados de Roma le ordenaron cesar la lucha. Antioco tuvo que someterse a la voluntad de Roma y abandonar la contienda.

En Jerusalén había cundido el rumor de que Antioco habia sufrido un grave accidente en la batalla y al creerlo muerto el pueblo se rebeló contra Menelao. El traicionero Sumo Sacerdote se vio obligado a huir junto a sus amigos.

Los Mártires

Antioco regresó de Egipto furioso porque los romanos habían puesto trabas a sus ambiciones. Cuando se enteró de lo ocurrido en Jerusalén, lanzó todo su ejército sobre los judíos. Miles de ellos fueron muertos.

Inmediatamente, dictó una serie de severos decretos contra los judíos en los que se les prohibió la práctica de su culto; en adición a ello, los pergaminos de la Ley fueron confiscados y quemados.

El descanso sabático -Shabat-, la circuncisión -Brit Milá- y las leyes del ayuno, fueron prohibidos bajo pena de muerte.

La serie de atrocidades cometidas incluyó el que a uno de los más respetados ancianos de aquella generación, Rabí Eleazar, de 90 años, los servidores de Antioco le ordenaron que comiera carne de cerdo, para que los demás hicieran lo mismo.

Cuando el anciano se rehusó, le sugirieron que se llevara la carne hasta los labios para simular que la comía. Pero Rabí Eliezer se negó también a eso, y fue asesinado salvajemente. Hubo otros miles de judíos que, del mismo modo, sacrificaron sus vidas.

La famosa historia de Jana y sus siete hijos tuvo lugar en esa época. Los hombres de Antioco iban de pueblo en pueblo y de aldea en aldea para obligar a sus habitantes a adorar a los ídolos paganos. Solo quedó una zona de refugio, los montes de Judea con sus cuevas. Pero aún hasta allí persiguieron los sirios a los fieles judíos y muchos fueron los que ofrendaron sus vidas como mártires.

Matitiahu

Un día, los secuaces de Antioco llegaron a la aldea de Modiín, donde vivía el anciano sacerdote Matitiahu.

Cuando el oficial sirio mandó construir un altar en la plaza pública de la aldea y exigió a Matitiahu que ofrendara sacrificios a los dioses griegos, éste replicó:

-¡Mis hijos, mis hermanos y Yo estamos decididos a permanecer fieles al pacto que Di-s hizo con nuestros antepasados! De inmediato se aproximó al altar un judío helenista con la intención de ofrecer un sacrificio.

Matitiahu empuñó una espada y lo mató. Los hijos y amigos de Matitihu se arrojaron sobre los oficiales y soldados sirios. Luego de perseguir a los demás, se dedicaron a destruir el altar.

Matitiahu sabia que Antioco se enfurecería cuando supiera lo que había sucedido, y seguramente enviaría a sus esbirros para castigarlo a él y los suyos. Por lo tanto, abandonó la aldea de Modiín y huyó con sus hijos y amigos a los montes de Judea. Todos los judíos leales y valientes se les unieron.

Formaron legiones, que cada tanto abandonaban sus escondites para lanzarse sobre destacamentos y avanzadas de los enemigos, y para destruir los altares paganos que se erigían por orden de Antioco.

Los Macabeos

Antes de morir, Matitiahu reunió a sus hijos y los instó a continuar la lucha en defensa de la Torá de Di-s. Les pidió que siguieran los consejos de su hermano Shimón “el Sabio”, y que en la lucha reconocieran como jefe a Iehudá “el Fuerte”.

Iehudá era llamado “El Macabeo”, palabra compuesta por las primeras letras de las cuatro palabras hebreas “Mi Camoja Ba’elim Hashem” -‘¿Quién es como Tú entre los poderosos oh Di-s?’-.

Antioco envió a su general Apolonio para eliminar a Iehuda y a su gente, los Macabeos. Aunque superaban en número y en equipo bélico a sus adversarios, los sirios fueron derrotados por los Macabeos.

Antioco despachó entonces otra expedición, la que también fue derrotada. Finalmente comprendió que solo con un poderoso ejército podía aspirar a derrotar a Iehuda y a sus bravos combatientes.

Un ejército de más de 40.000 hombres recorrió el territorio bajo el mando de dos comandantes: Nicanor y Gorgiash. Cuando la noticia llegó hasta Iehuda, éste y sus hermanos exclamaron:

¡Luchemos hasta la muerte en defensa de nuestras almas y de nuestro Templo!

El pueblo se reunió en Mizpá – lugar donde antaño el profeta Samuel había elevado sus preces a Di-s-. Al cabo de una serie de batallas, la guerra fue ganada por los Macabeos.

La Consagración

Los Macabeos regresaron a Jerusalén y la liberaron. Entraron en el Templo y lo limpiaron de los ídolos colocados allí por los vandálicos sirios.

Iehudá y los suyos erigieron un nuevo altar y lo consagraron en el vigésimo quinto día del mes de Kislev del año 3622 (138 antes de la E. C).

La Menorá -Candelabro- de oro habia sido robada por los sirios, por lo que los Macabeos hicieron una nueva de un metal menos noble.

Cuando quisieron encendería, solo encontraron una pequeña redoma de aceite puro de oliva que continuaba cerrada con el sello del Sumo Sacerdote Iojanán.

Este alcanzaba solo para un día; pero por un milagro de Di-s, siguió ardiendo durante ocho días, hasta que se pudo elaborar más aceite.

El milagro demostró que Di-s había tomado nuevamente a Su pueblo bajo Su protección. En recuerdo a este milagro, nuestros sabios fijaron como festividad los ocho días de Janucá, constituyéndose éstos en ceremonia anual de agradecimiento eterno por medio del encendido de las velas.

Fuente: http://www.es.chabad.org/library/article_cdo/aid/590230/jewish/La-Historia-Completa-de-Januc.htm

OCHO KANDELIKAS – Canción sefardita de Januca

Hanukah linda sta aki, ocho kandelas para mi,
Hanukah Linda sta aki, ocho kandelas para mi. O…

Una kandelika, dos kandelikas, tres kandelikas,
kuatro kandelikas, sintyu kandelikas,
sej kandelikas, siete kandelikas, ocho kandelas para
mi.

Muchas fiestas vo fazer, con alegrias i plazer.
Muchas fiestas vo fazer, con alegrias i plazer. O…

Una kandelika, dos kandelikas, tres kandelikas,
kuatro kandelikas, sintyu kandelikas,
sej kandelikas, siete kandelikas, ocho kandelas para
mi.

Los pastelikos vo kumer, con almendrikas i la myel
Los pastelikos vo kumer, con almendrikas i la myel. O…

Una kandelika, dos kandelikas, tres kandelikas, kuatro kandelikas,
sintyu kandelikas, sej kandelikas, siete kandelikas, ocho
kandelas para mi.

 


Comunidad Sefardita del Perú
Para oir la canción clique aquí  OCHO KANDELIKAS

MODIIN – JANUCA (Alberto Kotlik)

de Alicia Ester Morhaim, el Lunes, 22 de noviembre de 2010 a las 14:30

La ciudad de Modiin y toda la zona a su alrededor esta intimamente ligada a la historia de los Macabeos.

Cuenta la historia o la leyenda que en una oportunidad, una brigada sirio-greca erigió un altar en la en la pequeña aldea de Modiin, a escasos kilómetros de Jerusalen. Juntaron a los judíos y ordenaron a Matitiahu, el anciano patriarca del clan sacerdotal Jashmoneo, que ofrendara a las deidades griegas. El viejo, en lugar de achicarse y aceptar la miserable orden, se enfrentó a los soldados.

Sus cinco hijos se sumaron a él (uno de ellos Yehuda Hamacabi), y sacando fuerzas de su debilidad, encendieron la revuelta al grito de “¡Mi laHashem elai!”
-¡Quien está con Dios, conmigo!-. Destruyeron la imagen, dispersaron al resto de los enemigos y por seguridad y estrategia marcharon a las montañas de Yehudá, en donde se refugiaban y atacaban al invasor. De a poco un grupo de valientes piadosos se fue sumando a esta guerra de guerrillas que ahora era comandada por el genial y valeroso Yehuda HaMacabí. Su lema de guerra era: Mi Camoja Baelím, Hashem -¿Quién es como Tú, Dios, entre los poderosos?-, de las iniciales de esta frase proviene el nombre MaCaBI, que fueron grabadas en sus escudos. No eran mucho más de 6.000 hombres escasamente armados y poco preparados para la guerra, pero incluso así, vencieron a un fuertemente armado contingente de unos 50.000 enemigos adiestrados y curtidos en numerosas batallas. Desde el trono seléucida se decidió acabar con esta revuelta, por lo que un gran ejército fue enviado a sofocar a los rebeldes libertadores. Venían pertrechados con la mayor tecnologia armamentista del momento y sin embargo, en la batalla de Bet Tzur, los judíos, escasos en número pero inmensos moralmente, triunfaron. Tras la victoria, continuaron rumbo a Jerusalem, la imperecedera capital de la nación judía. Combatieron y desalojaron al extranjero invasor y recuperaron el Beith Mikdash. Lanzaron fuera las tallas idolátricas, emprendieron la purificación de la santa Casa y finalmente estuvieron dispuestos para encender y mantener flameando el milenario símbolo del judaismo y de la eterna presencia divina, la Menora dorada. El aceite de oliva para tal tarea que hallaron era muy escaso, tan sólo una vasija con el precinto del Sumo Sacerdote intacto sellándola. Ese aceite permitiria mantener prendidas las siete luces durante un día. Tiempo escaso realmente, ya que para elaborar y traer el nuevo aceite demorarían unos días, quizás hasta ocho. Sin descansarse en la presunción del milagro, pero tampoco permitiendo que el desconsuelo les ganara, los macabeos encendieron la Menorá. Si un día estaría encendida, ¡un día lo estaria! Y entonces, tras el largo tiempo de oscuridad e impureza, la poderosa luz de las minúsculas llamas de la Menorá irradiaron nuevamente. El símbolo de la presencia divina estaba anunciando que: ni la aculturación, ni la asimilación, ni los misioneros, ni los engaños, ni la miseria, ni la opresión, ni el terrorismo, ni la guerra, ni la oposición rebelde, ni la torpeza podían vencer al judaísmo. Vaya uno a explicar el hecho, pero el aceite suficiente para un día mantuvo las flamas iluminando hasta que se trajo el nuevo aceite, un total de ocho días.

Estando en Colombia y en un encuentro con un lugareño de la zona de Medellin, me conó que en la casa de la abuela prendian velas en el sótano para fines de diciembre. De ahí empecé a buscar y me encontré con un montón de cosas que me llamaron la atención. En Colombia, a fines de diciembre se festeja la Fiesta de las Velitas (coincidiendo casi con Januka). Es muy probable que familias de origen judio, en antaño, lo hacían en el sótano para no ser vistas por gentiles. En libros viejos encontré que probablemente Medellin viene de la palabra Mediin que es el nombre original de Modiin. Un lugareño de Medellin me comentó que los originarios de Antioquia, son considerados, los más inteligentes de Colombia (sin ánimo de molestar al resto de mis grandes amigos Colombianos). En esa zona se usa para protegerse del frío un tipo de poncho, muy cortito que no llega ni siquiera a la cintura, llamado “ruana”.

Con el tiempo su uso se fue extendiendo en América. Algo que puede ser comparada al Talit Katan usado por religiosos judíos del cual prenden flecos (tzitziot) en las cuatro puntas.

Hace 10 años traté de hermanar a Medellin con Modiin pero acá, en la alcaldía, se echaron atrás por la mala fama de Medellín como capital de la droga (por lo menos en ese momento, así la denominaban). Hoy quizás sería factible pero ya es un proyecto para mis sucesores.

Concert de Januca a Barcelona

El dissabte 12 de desembre (o 25 de Kislev), al voltant de les 18:00 va tenir lloc, a la biblioteca Jaume Fuster de Barcelona, un meravellós espectacle de cant, veu i tradició a parts iguals. Desprès de mes de mitja hora esperant (jo sempre arribo als llocs amb massa antelació) finalment vam anar accedint al petit peró acollidor auditori unes dues-centes persones aproximadament (mitja mes, mitja menys). Desprès de que un rabí el nom del qual no recordo (com sempre amb els noms) encengués la segona vela del canelobre janukià van ser presentades les artífex de l’elegant vall que a continuació van realitzar les delicades notes del pentagrama. La vocal, Romina Reisin, una jove cordovesa (d’Argentina) de passió i empenta envejables anava acompanyada de la dolça pianista Mercè Escarrà i Caudet que pel nom, imagino que és catalana.

Un cop realitzades les pertinents benediccions i rituals va començar el recital pròpiament dit amb la cançó Yiemei Januca (de la que no he trobat cap arxiu sonor) i la lletra del qual podeu trobar en aquesta web. Aquesta es una cançó que no va aconseguir despertar gran cosa dins meu, al igual que a la resta de la sala. Per mi, tenia més un caràcter de preludi que de res. Va ser com una especie de anticipi, com una simfonia d’acomodació.

Seguidament va ser cantada la melodía Ma’oz Tzur (Lletra), una cançó premedieval, els melancòlics acords de la qual sonaven llunyans i afligits. Els espectadors seguíem com adormits, potser perquè encara ens estàvem habituant, potser perquè estàvem més pendents dels nouvinguts que de la cantant. Sigui com sigui, els homes i dones allí congregats es van encendre com si fossin una vela quan la sefardita “Ocho kandelikas” va trencar totalment amb el ritme nostàlgic de l’anterior cançó, oferint-nos un ritme molt viu i alegre, amb un estil que recorda molt als balls típics asquenazites. La lletra en ladí, molt simple, és com segueix:

Hanukah linda sta aki, ocho kandelas para mi,
Hanukah linda sta aki, ocho kandelas para mi. Oh…

Una kandelika, dos kandelikas, tres kandelikas,
kuatro kandelikas, sintyu kandelikas, sej kandelikas, siete kandelikas,
ocho kandelas para mi.

Muchas fiestas vo fazer, con alegrias i plazer,
Muchas fiestas vo fazer, con alegrias i plazer. Oh…

(tornada)

Los pastelikos vo kumer, con almendrikas i la myel
Los pastelikos vo kumer, con almendrikas i la myel. Oh…

(tornada adagio)

Un cop havia començat la descarrega de serotonina en les nostres ments expectants, Mi Imalel, composta a la meitat del segle XX per Menashe Ravina, va lloar el component humà en la victòria contra l’imperi selèucida per part dels macabeus. La balada, amb aspecte de cançó de bressol, recorda a una nana d’origen alemany: “Ein Männlein Steht Im Walde“. Mi Imalel diu:

Mi iemalel gvurot Israel
otan mi imne?
Hen bejol dor iajum hagibor,
goel haam.

Shma! Bayamimhahem bazman hazeh,
Makabi moshia ufodeh,
uvyameinu kol am Israel,
itaked, iakum veigael.

La següent, Haleluia (Lletra), és una cançó israeliana que va guanyar el Concurs d’Eurovisió el 1979 i que reflexa una actitud optimista molt necessària per a la societat israeliana d’aquella època (i d’aquesta). El seu ritme recorda a les típiques sonates de “saloon” de les pel·lícules de l’oest dels anys 50 i 60. El seu mencionat optimisme es va contagiar a la sala, on fins i tot els més gran i els més joves (excepte jo i un parell d’asocials més) van acompanyar el ritme picant de mans i cantant entusiasmats.

Desprès d’una petita pausa va ser anunciada la següent melodia, el nom de la qual em va fer tremolar: Yerushalaim Shel Zahav (Jerusalem d’Or), una de les poques cançons que aconsegueix emocionar-me un cop darrere l’altre. Ja us vaig parlar d’aquesta cançó amb anterioritat, així que per consultar la lletra només cal que us adreceu al post corresponent. Desprès de reviure l’historia dels jueus en uns cinc minuts i pocs segons, havent tornat de nou als temps presents, Romina ens va oferir una cançó molt especial, sobretot pel seu significat històric. Shir la Shalom (Lletra) va ser l’himne a la pau escollit per Isaac Rabin per ser cantat en la seva ultima aparició publica abans de ser assassinat per Ygal Amir. La cançó parla de anar a buscar la pau i no pas esperar-la. Per desgracia, no tothom va en busca de la pau, sinó que espera a la mort i la desgràcia. No recordo haver gaudit gaire d’aquesta cançó, ja sigui perquè simplement no m’agradava la seva melodia o perquè estava massa centrat en el meu record a aquest líder israelià.

El temps passava volant, com podeu imaginar, i de cop i volta ja estàvem a la recta final de l’espectacle amb Tumbalalaika (Lletra), una “enganxifosa” cançó en jiddisch. La repetitiva melodia del la composició s’et clava al cervell i no marxa en tot un dia. Desprès de l’actuació, quan tornava en metro al meu refugi, va venir-me de cop i volta la cançó a la ment i ja em veus a mi, entre tots aquells passatgers, seguint el ritme amb els peus, tot i intentant dissimular.

Seguidament, quan aquesta encara ressonava dins el meu cap, La Rosa Enflorece, del segle XVI, em va ensenyar una bona mostra de la riquesa del romancer espanyol en ladí. La cançó te un aire trist i oriental, com si hagués estat composta en les llunyanes corts dels emperadors àrabs d’Al-Àndalus per algú enamorat de la persona “equivocada”. La lletra del poema és la següent:

Los biblicos cantan
Con sospiros de amor
Mi neshama mi ventura
Estan en tu poder

La rosa enflorese
En el mes de mai
Mi neshama s’escurese,
Sufriendo del amor

Mas presto ven palomba
Mas presto ven con mi
Mas presto ven querida,
Corre y salvame

.

Desprès d’aquesta última interpretació, Mario Zareceansky, president de l’Institut de Musica Jueva de Barcelona (entitat organitzadora del event) va fer un petit incís per demanar, emocionat i cohibit, una aportació per tal de poder seguir oferint aquestes magnífiques activitats. Era evident, al menys per mi, que Mario no és un home a qui li agradi això de demanar diners a la gent. Fins i tot li tremolava la veu! a ell! un home de grans habilitats socials. Si va fer aquest esforç va ser per que l’institut realment necessita aquesta inestimable ajuda.

Finalment, el concert va acabar amb un altre poema musical en judeo-espanyol, la cançó “Cuando el Rey Nimrod / Avraham Avinu” (Lletra), una melodia que a mi, personalment, em va recordar a una mescla entre gospel i tango, no em pregunteu perquè. Desprès d’una gran ovació i clamorós aplaudiment les artistes van tornar per repetir Ocho Kandelikas, aquest cop amb tots els nens de la sala, que tímids i retrets, no van gosar més que pronunciar un parell de paraules. Coses de nens, sens dubte.

Un cop a la cafeteria, on ens esperaven els deliciosos sufganiots i bunyols de sabors variats, vaig revolotegar entre la multitud, estrany, picant d’aquí i picant d’allí. Al final, com que aquest no és precisament el meu ambient (funciono millor amb poca gent), vaig esfumar-me entre la penombra del tren soterrani, feliç d’haver presenciat tan meravellós espectacle.

Gràcies Mario per invitar-me. Gràcies Romina i Mercè per delectar-me. Gràcies jueus, per crear tals obres mestres.

Fuente: http://yadbeyadcat.wordpress.com/

La historia de Januca

Por David Brooks
10 de diciembre 2009

Esta noche los niños judíos encienden la Menorá, hacen girar sus dreidels (pirinolas, peonzas) y reciben sus regalos, pero Hanukkah es la más adulta de las festividades. Se conmemora un evento en el que los buenos chicos hicieron cosas horribles, los malos hicieron cosas buenas y en las que todo el mundo está desconcertado por los conflictos insolubles que permanecen con nosotros hoy. Es una fiesta que refleja con precisión cómo es la política, cómo es la historia, cómo es la vida.

Se inicia con la difusión de la cultura griega. El imperio de Alejandro, y los imperios más pequeños que le sucedieron, trajeron la modernización de las ideas y las instituciones a Oriente Medio. Lo más positivo fue que la cultura helenística destacó la fuerza de la razón y la importancia de la conciencia individual. Trajo a las ciudades teatros, gimnasios y los debates en la sociedad. Elevó el nivel de vida, especialmente en lugares como Jerusalén.

Muchos judíos reformistas adoptaron estas mejoras. Los griegos tenían una idea central: sus aspiraciones de crear una cultura universal de avanzada. Y los Judíos tenían su propia idea central: la idea de un Dios verdadero. Los reformistas querían fusionar estas dos ideas.

Judios urbanos asimilaron parte de la cultura griega como propia, adoptando nombres griegos como Jason, haciendo ejercicio en el gimnasio y prosperando dentro de las instituciones griegas. No todos los Judios se asimilaron. Algunos resistieron en silencio. Otros huyeron a las colinas. Pero Jerusalén lo hizo bien. La dinastía seléucida, que tenía el control político sobre la zona, no sólo era tolerante, sino que utilizó el dinero imperial para ayudar a promover las diversas religiones dentro de su esfera.

En el 167 aC, sin embargo, el rey seléucida Antíoco IV, emitió una serie de decretos profanando el templo, confiscando bienes y prohibiendo la práctica del judaísmo, bajo pena de muerte. No está claro por qué lo hizo. Algunos historiadores creen que los reformadores extremistas judíos ejercían el control y esperaban acabar con lo que veían como los restos primitivos de su fe. Otros creen que Antíoco pensaba que los judíos eran quintocolumnistas desleales en su lucha contra los egipcios y, por tanto, tenía la esperanza de asimilarlos a su nación.

Independientemente, los que se negaron a comer carne de cerdo fueron asesinados en un uno de los primeros casos de martirio religioso puro.

Como señala Jeffrey Goldberg, que está escribiendo un libro sobre este periodo, los Judíos fueron tardaron en rebelarse. La presión cultural en la práctica judía se había estado organizando, sólo cuando se alcanzó un nivel político demencial los tradicionalistas judíos se levantaron en armas. Cuando lo hicieron, la primera persona que mataron fue un compañero Judío.

En la ciudad de Modiín, un Judío que estaba intentando llevar a cabo un sacrificio en un nuevo altar griego fue sacrificado por Matatías, el anciano jefe de una familia sacerdotal. Cinco hijos de Matatías, encabezada por Judas Macabeo, a continuación, dirigieron una revuelta de los insurgentes contra el régimen.

La guerra civil judía planteó preguntas: ¿Quién es Judío? ¿Quién llega a definir el nivel adecuado de respeto? También creó una crisis espiritual. No fue una batalla entre las tribus. Fue una batalla entre las teologías y vomitó todo tipo de cuestiones acerca de por qué suceden cosas malas a los creyentes fieles y lo que sucede en la otra vida – cuestiones que repercuten en la región durante siglos, a efecto épicos.

Los macabeos se entienden mejor como fanáticos moderados. No estaban en total rebelión contra la cultura griega. Utilizaban el lenguaje constitucional griego para explicarse. Ellos crearon un festival para conmemorar su triunfo (que es parte de la cultural griega, no judía). En poco tiempo, ya estaban eligiendo a sus sacerdotes.

Por otra parte, luchaban heroicamente por sus tradiciones y la supervivencia de su fe. Si encontraban Judíos circuncidados, realizaban circuncisiones forzosas. No tenían ningún interés en la libertad religiosa dentro de la comunidad judía y creían que la religión era un régimen colectivo, no una elección individual.

No fueron el último grupo de airados barbudos religiosos que ganaran una campaña de insurgencia contra una gran potencia en el Medio Oriente, sino que pueden haber estado entre los primeros. Recuperaron Jerusalem en el 164 B.C. y restauraron el templo. Su régimen se convirtió rápidamente en corrupto, brutal y reaccionario. El concepto de la reforma había sido desacreditado por los extremistas de la helenización. La práctica se estancó. La escolarización marchitó. Los Macabeos se convirtieron en opresores religiosos, fatalmente invitando a los romanos a entrar en Jerusalem.

Generaciones de maestros de escuela dominical han convertido Januca en la historia de la valentía judía unificada en contra de un anti-semita imperio helénico. Los colonos en la Ribera Occidental lo contaron como una historia de cómo el núcleo duro de los judíos derrotaron a los corruptos, las masas de judíos asimilados. Los rabinos más tarde agregaron el milagro de la lámpara de dar a Dios por lo menos un pequeño papel en el proceso.

Pero no hay borrado de las complejas ironías de los acontecimientos, la vía del progreso, el heroísmo y la brutalidad se entretejen por todas partes. Los Macabeos heroicamente conservaron la fe judía. Pero no hay manera honesta de contar su historia como un cuento moral de autofelicitación. La lección de Janucá es que incluso las luchas que salvaron a un pueblo están salpicados con trágica ironía, la complejidad y elecciones poco atractivas.

Fuente: http://www.nytimes.com/2009/12/11/opinion/11brooks.html?_r=1

Recetas de la novia que no sabía cocinar

por Jamie Geller

Sufganiot (buñuelos)

Tiempo de Preparación: 8 minutos
Tiempo de Cocción: 10 minutos
Tiempo de Descanso: 20 minutos
Rendimiento: 14 sufganiot

2 ½ tazas de harina auto-leudante
450 gr. de yogurt de vainilla bajo en grasas
1 cucharada de extracto de vainilla
2 huevos
6 tazas de aceite vegetal (canola)
¾ taza de azúcar flor (azúcar impalpable)
1 taza de confitura (mermelada) de frutilla sin semillas

1. En un recipiente grande, pon la harina, el yogurt, la vainilla y los huevos.
2. Amasa hasta que los ingredientes estén mezclados, hasta que se forme una masa pegajosa. Cúbrela con un paño de cocina y déjala descansar durante 15 a 20 minutos.
3. Calienta 6 tazas de aceite vegetal (canola) en una cacerola de 5 litros, tapada, a fuego mediano.
4. Cuando la masa esté lista, destapa el aceite y sube el fuego al máximo.
5. Saca una cucharada llena de la mezcla y ponla en el aceite. No hagas los buñuelos demasiado grandes para que puedan cocinarse bien.
6. Deberías poder freír 7 buñuelos a la vez. Utilizando una cuchara con ranuras, gira los buñuelos cuando estén medio dorados, entre 30 segundos a 1 minuto. Fríelos durante otros 2 a 3 minutos o hasta que todo el buñuelo este de dorado y cocinado.
7. Saca los buñuelos del aceite y déjalos enfriar en platos cubiertos con toallas de papel. Repite los dos pasos previos con la mezcla restante.
8. Llena una botella que puedas apretar con confitura e inyecta un poco dentro de cada buñuelo.
9. Rueda cada buñuelo sobre azúcar flor (azúcar impalpable)
.

Latkes (Panqueques de Papa)

Tiempo de Preparación: 12 minutos
Tiempo de Cocción: 18 a 24 minutos
Tiempo de Enfriamiento: nada
Rendimiento: 8 porciones

4 papas medianas
6 cucharadas de aceite vegetal (canola) o de oliva
3 huevos, batidos
2 cucharadas de harina de matzá
2 cucharaditas de sal
½ cucharadita de pimienta negra
Compota de manzana o crema acida (opcional)

1. Prepara un recipiente grande lleno de agua fría.
2. Pela las papas, y apenas terminas de pelar una, ponla en el agua fría para prevenir que se tornen cafés.
3. Calienta aceite en un sartén grande sobre fuego mediano.
4. Corta las papas a lo largo en mitades o en cuartos para que quepan por el tubo del procesador de alimentos. Procesa las papas utilizando la cuchilla que produce tiras delgadas y transfiérelas a un recipiente grande.
5. Agrega los huevos, la harina de matzá, la sal y la pimienta y mezcla bien.
6. Vierte 6 a 8 cucharadas llenas de la mezcla en el aceite caliente. Utilizando el reverso de una cuchara, aplasta cada latke para aplanarlo. Pon cuantos quieras dentro del sartén, pero no en exceso. Si los pones demasiado cerca no quedarán crujientes.
7. Fríelos 3 o 4 minutos por cada lado, hasta que estén dorados y crujientes en los bordes; repite el procedimiento hasta que termines con toda la mezcla.
8. Seca el exceso de aceite con toallas de papel.
9. Sirve caliente con compota de manzana o crema acida si deseas.

Dato:
La harina de maíz es un excelente sustituto para la harina de matzá y también hará que tus latkes queden ricos y crocantes.

Tarta de Brócoli y Champiñones

Tiempo de Preparación: 6 minutos
Tiempo de Cocción: 1 hora a 1 hora y 15 minutos
Tiempo de Enfriamiento: nada
Rendimiento: 8 porciones

500 gr. de brócoli picado, descongelado y colado
400 gr. de champiñones frescos rebanados
1 base para tarta profunda (aproximadamente 3 centímetros)
1 cebolla mediana, cortada en cubos
4 huevos
1 taza de crema líquida (puedes utilizar crema no láctea si deseas)
2 cucharadas de harina
1 cucharadita de sal
½ cucharadita de pimienta negra

1. Precalienta el horno a 200º C.
2. Acomoda el brócoli y los champiñones en la base para tarta.
3. En un recipiente, pon la cebolla, los huevos, la crema, harina, sal y pimienta. Mezcla hasta juntar. Vierte arriba de los vegetales.
4. Hornea a 200º C durante 1 hora y 15 minutos, hasta que la mezcla esté lista.
5. Cortar en trozos y servir caliente.

Dato:
Cubre con papel de aluminio si el centro no está listo y la corteza se esta dorando demasiado rápido.

De “Quick and Kosher: Recipes from the Bride Who Knew Nothing” por Jamie Geller (Feldheim Publisher; Noviembre, 2007)

Fuente: http://www.aishlatino.com/h/j/fm/78955452.html

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