Conferencia de Pilar Rahola en UN Watch el 5 de abril 2011 en Ginebra

Chamberlain  versus Sendler: de la oscuridad a la luz.

Conferencia de agradecimiento por el premio Morris B. Abram Human Rights Award, que le fue concedido a Pilar Rahola el dia 5 de abril en Ginebra, por la organización UN Watch.

Estimados amigos, buenas noches.

“Zog Nit Keyn Mol!” “Nunca digas que esta senda es la final”… Así empieza el himno de los partisanos del gueto de Varsovia, cuya heroica lucha enaltece el alma humana. Al saber que tendría el honor de recibir el premio que lleva el nombre de Morris Berthold Abram, el gran luchador de los derechos humanos, recordé la belleza de este triste himno. ¿Qué debía pensar Morris Abram cuando formó parte del Tribunal de Nüremberg  y los tuvo allí, cerca, ese conjunto de seres humanos convertidos en una masa informe, criminal y malvada? Quizás pensó en el silencio de los buenos, no en vano las mayores crueldades del mundo no se han edificado sobre la maldad de los malos, sino sobre el pesado silencio de los buenos.

Sobre el silencio, sobre la indiferencia y sobre la traición. ¿Cuántas traiciones a los derechos humanos y cuánto silencio acumulan nuestras sociedades libres, nuestros intelectuales, nuestras organizaciones? Miren el magnífico ejemplo de Libia. ¿Nos preocupaban los derechos humanos cuando le dábamos la mano a Gadafi, lo invitábamos a las fiestas y le vendíamos nuestros juguetes bélicos? No. Gadafi solo nos ha preocupado cuando ha puesto en peligro nuestra estabilidad energética. Y es que un dictador en el poder es un amigo, pero un dictador derrotado, es un dictador. Traición y silencio. Miren el silencio y la traición a los derechos que proyectamos sobre las dictaduras del petro-Islam, con sus mujeres esclavas, sus leyes tiránicas, su odio a la libertad. Miren los miles de muertos por la tiranía sudanesa, ¿A quién importan? Miren la locura de Irán, avanzando en su carrera nuclear para poder asesinar masivamente ¿Donde están los ruidosos antiisraelíes que vociferan su solidaridad con las víctimas en las calles del mundo, ante estas atrocidades? ¿Por qué no se pasean con sus flotillas de la libertad por las costas iraníes, por las de Arabia Saudita, por las de Siria? Y la magnífica ONU. ¿Por qué mantiene a algunas de las dictaduras más feroces en sus Consejo de Derechos Humanos? Silencio y traición. Y así miles de víctimas lloran su tragedia al margen de los focos, de las pancartas, de las manifestaciones, de las resoluciones de Naciones Unidas.

Es por ello, estimados amigos de UNWatch, que agradezco enormemente el galardón que hoy me ofrecen. Porque lo interpreto como un premio contra el silencio, contra la indiferencia y contra la traición. Los premiados que me han precedido honran la memoria de Morris Abram con una categoría que no alcanzo y solo puedo sentirme orgullosa de pertenecer a la misma lista de personas como la iraní Nazanin Afshin-Jam, o la ruandesa Esther Mujawayo o la afgana Massouda Jalal, valientes mujeres de nuestro tiempo, auténticas Nelson Mandelas femeninas que han alzado su voz contra el miedo y contra la tiranía. Soy una humilde seguidora de su legado y de su compromiso, convencida de que las mujeres del siglo XXI seremos las grandes portadoras de la bandera de la libertad.

Permítanme que les explique por qué estoy aquí, en esta encrucijada de causas que me animan a alzar la voz. Primero, porque la única condición moral de un intelectual, es la del compromiso. Pero no el compromiso fácil con las pancartas y las consignas previsibles, sino con los valores que nos configuran como civilización. Un compromiso contra los tiranos. Pero también contra los amigos que prefieren mirar hacia otro lado y disparar a las dianas fáciles, porque el miedo o el prejuicio les impiden saber quiénes son los verdaderos enemigos. Es un compromiso con los valores que nacieron en el primer texto fundacional de nuestra historia moderna, las Tablas de la Ley, el inicio de la modernidad. Y siguiendo el hilo rojo de esas Tablas, continuaron con el Derecho Romano, charlaron con Spinoza, construyeron la Ilustración y aterrizaron en la Carta de Derechos Humanos. Ese es el compromiso moral de nuestros tiempos: la defensa de los valores de nuestra civilización. Es el compromiso de Irena Sendler, de Morris Abram, de Baruj Tenembaum, de Nazanin, Esther o Massouda, no importa la religión o la cultura, porque nos unen esos mismos valores… Y sin ese compromiso, nuestra sociedad no existiría. Aprovecho, pues, este extraordinario honor que me otorga UNWatch para denunciar a todos aquellos colegas del mundo de las ideas y del periodismo que callan ante la esclavitud de la mujer en el Islam, ante la persecución de los homosexuales, de los cristianos, de los librepensadores, ante las ideas totalitarias que pueblan el planeta. Y mientras callan contra las dictaduras y sus tiranos, chillan contra dos grandes democracias, quizás porque gritar, por ejemplo, contra Israel o contra Estados Unidos sale gratis. De hecho, contra Israel se vive mejor. Pero alzar la voz contra el Islam fundamentalista, eso sí que resulta un compromiso de riesgo.

También estoy aquí porque creo que los valores de la libertad están amenazados por una ideología totalitaria que nos ha declarado abiertamente la guerra. Y no hablo de una religión o de una cultura, sino de una ideología, la del islamismo fundamentalista. Si en el siglo XX la humanidad tuvo que enfrentarse al reto totalitario del estalinismo y del nazismo, el siglo XXI se enfrenta a una ideología de muerte que contamina a miles de cerebros y mata a miles de personas. Y no solo se trata de organizaciones terroristas escondidas en las montañas del mundo. También se trata de países felizmente sentados en la Asamblea General de la ONU, y cuya maldad legal esclaviza a sus ciudadanos, mientras financia por todo el mundo a imanes fanáticos. Es una ideología que utiliza y vampiriza la tecnología del siglo XXI pero que aspira a volver a la Edad Media, y que usa nuestra democracia para intentar destruirla. Soy una mujer libre de un país libre, pero a mi lado millones de mujeres no pueden amar a quien quieren, pueden ser mutiladas genitalmente, lapidadas, marcadas con ácido, abusadas, despreciadas, sometidas a la maldad feudal. Esa ideología que las odia, nos odia a todos, porque odia la libertad. Este premio lo dedico a ellas, a las mujeres encarceladas en los burkas de unas leyes malvadas. Los países que las esclavizan, se sientan tranquilamente en la ONU, nadie les monta manifestaciones en contra y hasta forman parte del Consejo de Derechos Humanos. Algún día tendremos que preguntarnos a dónde fue a parar el sueño de Eleanor Roosevelt de una Liga de Naciones que tenía que garantizar la libertad de los pueblos. Hoy la ONU es todo lo contrario, es el blanqueador de las oscuras entrañas de muchas dictaduras.

Estoy aquí porque no creo en el choque de civilizaciones, pero creo en el choque histórico entre civilización y barbarie, y creo también que estamos en un momento delicado y trascendente. Estoy aquí porque amo a los disidentes de la dictadura iraní, pero odio a los bárbaros que gobiernan Irán. Porque amo a los intelectuales, los estudiantes, los jóvenes egipcios, pero temo a los musulmanes fanáticos que quieren usar sus revueltas para instaurar leyes feudales. Estoy aquí porque amo a todas las religiones, pero lucho contra aquellos que usan a Dios para el odio, el fanatismo y la muerte. Y el riesgo de contaminar a miles de cerebros que habitan en Europa, o en América o en cualquiera del mundo, es más alto de lo que nos atrevemos a reconocer. Por eso estoy aquí, también, porque la ideología totalitaria que esclaviza seres humanos en las dictaduras teocráticas, también quiere esclavizar sus mentes en las democracias occidentales.

Y sí, estoy aquí porque creo que Israel es la avanzadilla de la lucha por esos valores de libertad. Y que la criminalización que sufre por parte de muchos intelectuales occidentales tiene que ver con una mirada tuerta que ve el mundo al revés y que, en su delirio, está traicionando los valores que dice defender. Estoy aquí porque creo en Albert Camus cuando le dijo a Jean-Paul Sartre que defender a Stalin no era defender la libertad. A los muchos aprendices de Sartre les digo, en homenaje a Camus, lo mismo: defender la libertad no es callar ante las maldades del islamismo fundamentalista, no es minimizar el terrorismo, no es llorar solo por unas víctimas y despreciar a otras, ni es criminalizar a una democracia que lucha por sobrevivir rodeada de dictaduras que quieren verla destruida. Eso no es luchar por la libertad. Eso es perpetuar la peor tradición de izquierdas, la que no lloró por las víctimas de Stalin, miró hacia otro lado con Pol Pot y aún perdona a Castro. Y ahora, del viejo poster del Che Guevara a la kefia palestina, la misma ceguera y la misma inversión de valores: no lloran por las víctimas del terrorismo islamista, miran hacia otro lado con las Sirias y los Irán y aún perdonan a los Hamás y Hezbollah.

Permitan que mencione a Neville Chamberlain y a Irena Sendler. Son los dos polos del comportamiento humano, ante el reto totalitario. Mientras Chamberlain se fue de paseo con Hitler, le dio la mano y decidió mirar hacia el lado oscuro de su conciencia, Irena Sendler dio la mano a las víctimas, se jugó la vida y salvó vidas. Hoy pasa exactamente lo mismo y mientras unos se esconden en sus miedos y creen que dando la mano a los dictadores teocráticos garantizan su vida opulenta, otros dan la mano a sus víctimas. La gran luchadora por las libertades, la siria Waffa Sultan, me dijo hace unos meses en Estados Unidos, “tenemos un proverbio árabe que dice: si me necesitas, te poseo”. ¿Es eso lo que nos ocurre? Que al necesitar su petróleo, poseen nuestro silencio?¿Es tan frágil nuestro sistema de libertades, que se sustenta en el miedo, el apaciguamiento y el silencio? Sin duda eso es hoy Naciones Unidas y eso es también una parte importante de nuestro mundo intelectual, periodístico y político: miedo, apaciguamiento y silencio.

Contra el miedo, premios como los de UNWatch, que dan honor a la lucha por las libertades. Contra el apaciguamiento, el compromiso de Nazanin Afshin-Jam, de Esther Mujawayo, de Massouda Jalal, de tantos y tantas. Y contra el silencio, la palabra libre.

Dijo Winston Churchill, “El coraje es la primera de las cualidades humanas, porque es la que te garantiza todas las demás”. ¡Coraje! Dedico este premio a ellos, a los hombres y mujeres de la historia que han tenido el coraje de luchar contra la barbarie, el dolor y el miedo para defender la libertad.

Muchas gracias.

La historia real de un joven judío engañado por los judíos mesiánicos

Engaños y Desengaños

La historia real de un joven judío engañado por los judíos mesiánicos
Por Hershel Firbank

¿Quién soy?

Me llamo Hershel (Damián) Firbank, y nací en Buenos Aires – Argentina en el seno de una familia judía completamente liberal. Aunque asistí al “Shule” (Colegio Judío) hasta cuarto grado, no acostumbrábamos ir a la sinagoga a no ser por el Bat-Bar Mitzva o Jupa de algún familiar, y las festividades para nosotros consistían en reunirnos a comer guefilte fish en lo de mi bobe.

Cuando tenía once años mi mamá comenzó a asistir a una Iglesia Evangélica de la “Comunidad Cristiana” en la Capital Federal, en donde se bautizó. Unos meses más tarde ella empezó a congregarse en un Iglesia Bautista más cerca de nuestra casa, y yo iba con ella todos los domingos. Tres meses después acepté en mi corazón a Jesús como mi salvador personal y otros tres meses más tarde me bauticé. Allí me congregué durante cuatro años, asistiendo tanto a las reuniones dominicales como a los estudios bíblicos, reuniones de oración de jóvenes, y también integré un grupo de mimos llamado “kerigma”.

Luego comencé a asistir a las reuniones de la Congregación Judía Mesiánica llamada “Shemá Israel” de la localidad de Morón, Provincia de Buenos Aires. Allí me involucré en el ministerio de las “Danzas Davídicas”, y también fui elegido líder de los jóvenes. Después de un año me pasé al “Ministerio al Pueblo Elegido – J.A.M.I.”, y además de ministrar con las “Danzas Davídicas”, era maestro de niños, y comencé a dictar seminarios en varias Iglesias Evangélicas, tanto en la Capital como en el interior del país. En el verano iba de vacaciones a Miramar (ciudad balnearia de Buenos Aires con gran porcentaje de turistas Judíos) a repartir en las playas y en la peatonal todo tipo de material “mesiánico” (desde folletos acerca de Isaias 53 y demás “textos proféticos”, hasta Nuevos Testamentos en Idish). También trabajaba dos veces por semana para el programa radial-televisivo “Shemá Israel”.

Dos años y medio más tarde comencé a sentir un vacío dentro mío, principalmente porque veía a mi alrededor que faltaba un verdadero compromiso con lo que se creía, ya que se jugaba a dos puntas: Cuando nuestros hermanos evangélicos nos preguntaban por qué usamos kipá, talit o celebramos las festividades Judías, les contestábamos que los preceptos que D-s ordenó a los Judíos eran para siempre y que incluso Yeshua mismo (así llaman los Judíos Mesiánicos a Jesús) nos ordenó observarlos, y citábamos varios versículos tanto del Tanaj (Levítico 23, Números 15:37-41, etc.) como del Nuevo Testamento (Mateo 5:18, Juan 10:22).

Pero cuando los Judíos nos preguntaban por qué nosotros no observamos todos los preceptos como se debe, les contestábamos que ya no necesitamos hacer eso, pues estamos “bajo la gracia y no bajo la ley”, (es decir que el sacrificio de Jesús es suficiente para la salvación de nuestras almas y que ya no hay necesidad de observar los preceptos de la ley – es decir, de la Torá).

Tratando de definir cuál de las dos respuestas era en verdad la correcta (ya que una contradice radicalmente a la otra), llegué a la conclusión de que aún continuábamos obligados a cumplir los preceptos, pero para mi decepción nadie en mi entorno lo hacía. Sobre todo, hubo un versículo del Nuevo Testamento que me tocó muy profundo, en el cual Jesús dice: “En la cátedra de Moisés se sientan los Escribas y los Fariseos. Así que, todo lo que os digan guardeis, guardadlo y hacedlo…” (Mateo 23:2-3). Es decir, que no sólo debemos observar la ley (Torá), sino que debemos hacerlo de acuerdo a la explicación de los Rabinos!

No pasó mucho tiempo hasta que, gracias a la “Hashgajá Pratit” o “Providencia Divina”, recibí una revista de Jabad Lubavich. Esta “Hashgajá Pratit” consistió en que el hermano de una amiga evangélica de la anterior Congregación (Shemá Israel), recibió, “por error”, en el trabajo la revista de Jabad, y esta amiga se la prestó a mi mamá, y yo luego de leerla, me suscribí.

A través de esta revista comencé a entender más sobre las mitzvot y sobre mi propio pueblo, y esto produjo un gran impacto en mí. Poco a poco fui tomando decisiones como dejar de comer cerdo; luego de un tiempo dejé de mezclar carne con leche, y más tarde, a pesar de que comía carne no-casher, ponía la carne un rato en sal y otro en agua para sacarle la sangre.

No obstante, el vacío espiritual siguió creciendo en mí y así estuve por más de un año, hasta que semanas antes de Janucá me di cuenta de que no podía seguir así, por lo cual pensé en dos opciones: O seguía con mi vida (Trabajo, Universidad, etc.) aquí en el mundo y que D-s siga “Su vida” en el cielo o, probaba con el Judaísmo. Como no sólo yo creía en D-s, sino también en que Él nos creó con un propósito, me decidí por la segunda opción.

Con esta decisión fui al Acto del Encendido de la Janukiá que Jabad hacía en una plaza de la Capital Federal, y allí un Rabino se me acercó, y luego de hablar conmigo, me invitó a las actividades de su comunidad.

En este evento percibí una clara manifestación de la “Hashgajá Pratit”, ya que si bien los dos años anteriores también había asistido al mismo evento, nadie se acercó a hablarme, y recién en el tercer año, justo cuando yo me sentía con ese vacío y antipatía espiritual, fue cuando el Rabino se acercó para hablar conmigo.

Al mes siguiente comencé a asistir al Kabalat Shabat, y luego del servicio el Rabino invitaba a todos a la casa a disfrutar de una cena sabática. Esto fue precisamente lo que produjo que mi alma estallara de felicidad. Los cantos, las historias, las palabras de Torá y ese ambiente de Shabat fueron suficientes para sentir que ese era mi lugar. En este tiempo fue cuando comenzaron a surgir en mí dudas acerca del mesianismo de Jesús.

Seguí yendo a la comunidad de Jabad por otro mes – y también continuaba asistiendo a las reuniones de los Judíos Mesiánicos. El Rabino me invitó para ir al campamento de la Yeshivá; y el vivir inmerso en el estudio de la Torá y el cumplimiento de las mitzvot me cautivó, y al terminar el campamento decidí ingresar a la Yeshivá. Pero, no obstante, mi creencia en Jesús continuaba, lo cual producía en mí una gran lucha interior, razón por la cual tomé la decisión de ir a estudiar a la Yeshivá unos cuantos años, y si luego de ese tiempo seguiría creyendo en Jesús, entonces regresaría a los Judíos Mesiánicos.

Como un mes después de haber regresado del campamento llegó a mis manos el libro del Rabino Arie Kaplan llamado “El Verdadero Mesías”, que comenzó a contestar algunas de mis dudas acerca de por qué Jesús no era el Mesías. Y así fue que libro tras libro, y luego de estudiar el Tanaj en Hebreo, llegué a la conclusión de que el Judaísmo, sin ningún tipo de “agregados” (“Mesiánicos”), es el único y verdadero camino.

¿Qué Son Los Mesiánicos?

El movimiento Judío Mesiánico no es otra cosa más que una estrategia misionera para convertir Judíos al Cristianismo. A lo largo del tiempo los Cristianos han intentado convertirnos a la fuerza a través de sus constantes ataques antisemitas como las Cruzadas, la “Santa” Inquisición, los pogroms y finalmente, el Holocausto. Pese a todo esto, nuestro Pueblo se mantuvo firme y no cedió, es por eso que los Cristianos han implementado un método más “amistoso”, y al mismo tiempo más efectivo llamado: “Judaísmo Mesiánico”.

En el Nuevo Testamento, no aparece en ningún lado el nombre de “Judíos Mesiánicos”, como así tampoco aparece el “Grieguismo Mesiánico” o los “Griegos Mesiánicos”. Por el contrario, el Nuevo Testamento declara que no hay entre los seguidores de Jesús ni Griego ni Judío: “y revestido del nuevo [hombre], el cual conforme a la imagen del que lo creó se va renovando hasta el conocimiento pleno, donde no hay griego ni Judío, circuncisión, ni no-circuncisión, bárbaro ni escita, siervo ni libre, sino que Cristo es el todo, y en todos” (Epístola a los Colosenses 3:10-11). “Porque todos los que habéis sido bautizados en Cristo, de Cristo estéis revestidos. Ya no hay Judío ni griego; no hay esclavo ni libre; no hay varón ni mujer; porque todos vosotros sois uno en Cristo Jesús” (los Galatas 3:27-28) .

El Apóstol Pablo, o “Rabi Shaul” como lo llaman los Mesiánicos, en su primera epístola a los Corintios 9:20-21 declara: “Me he hecho a los Judíos como Judío, para ganar a los Judíos; a los que están sujetos a ley [Torá] (aunque yo no esté bajo ley) como sujeto a la ley, para ganar a los que están sujetos a la ley. A los que están sin ley, como si yo estuviera sin ley (no estando yo sin ley de D-s, sino bajo la ley de Cristo), para ganar a los que están sin ley”.

Aquí Pablo está fijando una de las bases del misionerismo, el concepto de “identificación”, ya que cuando el misionero habla “de igual a igual”, es decir igual cultura, forma de vestir, lenguaje, etc. el Evangelio es más fácilmente transmitido; como explica un Pastor Judío Mesiánico acerca del objetivo de los “Centros Judíos Mesiánicos”: “En el Centro Judío Mesiánico se lleva al Judío de lo que le es familiar [Judaísmo] a lo que le es desconocido [Jesús]”. Es por eso que estas “Sinagogas” están adornadas con la estrella de David, las Tablas de la Ley y el Arca, y los varones visten kipot y talitot. Tampoco faltan las canciones en hebreo, para que así el Judío pueda sentirse “como en casa”; y al estar en este ambiente familiar, es más fácil presentarle el Evangelio.

Recuerdo que cuando hice mi Bar-Mitzva en el Ministerio al Pueblo Elegido – J.A.M.I., mis familiares Judíos no Mesiánicos quedaron impactados ya que no encontraron ninguna cruz o algo que identifique al lugar con el Cristianismo, y por el contrario, estaba “adornado” con símbolos Judíos. Pero como pudimos ver del Nuevo Testamento, esto no es más que una farsa, ya que para los creyentes en Jesús ya no existe Griego o Judío.

La Obsesión de Convertir Judíos

Desde siempre los Cristianos han estado obsesionados con la conversión de Judíos, y esto puede verse reflejado en que, por ejemplo, si bien existe la organización “Judíos para Jesús”, con un presupuesto anual de millones de dólares, no existe una organización paralela llamada “Budistas para Jesús”, o si bien existen los “Judíos Mesiánicos” no ocurre lo mismo con los “Hinduistas Mesiánicos”.

Existen tanto razones teológicas como psicológicas para explicar esta obsesión. En el Nuevo Testamento encontramos la orden de Jesús a sus discípulos: “A estos doce envió Jesús, y les dio instrucciones, diciendo: Por camino de gentiles no vayáis, y en ciudad de samaritanos no entréis, sino id antes a las ovejas perdidas de la casa de Israel” (Mateo 10:5-6). “Él [Jesús] respondiendo dijo: No soy enviado sino a las ovejas perdidas de la casa de Israel” (Mateo 15:24). Pablo en su epístola a los Romanos (1:16) dice que el Evangelio “es poder de D-s para salvación de todo aquel que cree; al Judío primeramente, y también al Griego”.

Muchos fundamentalistas Cristianos creen que la “Segunda Venida” de Jesús depende de la conversión del Pueblo Judío, basándose en las palabras que Jesús dijera a los Judíos de su época: “Porque os digo que desde ahora no me veréis, hasta que digáis: Bendito el que viene en el nombre del Señor” [es decir, Jesús] (Mateo 23:39).

Por otro lado, la creencia en la venida del Mesías fue desde siempre una creencia Judía. El Pueblo Judío hasta hoy en día espera “el brotar del retoño de David”, y es esto lo que los Cristianos no pueden entender: si Jesús fue Judío y él mismo se consideraba el Mesías de Israel, ¿cómo puede ser que los Judíos (que son los que desde siempre esperan al Mesías y saben los requisitos que debe cumplir) lo hayan rechazado?

Con el propósito de convertir Judíos, los Judíos Mesiánicos les enseñan a sus hermanos Evangélicos cómo “testificar” al Judío “eficazmente”, lo que aumenta el número de Judíos a los que se puede alcanzar, ya que estos Cristianos Evangélicos los podemos encontrar en lugares públicos como colegios, universidades, hospitales o hasta en el trabajo o en nuestra propia casa (como empleadas domésticas o de mantenimiento).

En estos “cursillos” se les enseña a los Evangélicos a utilizar un lenguaje más apropiado, usando en lugar de palabras “muro” (es decir que cuando son pronunciadas el Judío levanta una “pared” en defensa), palabras “puente”:

PALABRAS MURO PALABRAS PUENTE

Cristo Mesías

Jesús Yeshua

Iglesia Templo

Cristiano Creyente

Culto Servicio

San Mateo Mateo

Bautismo Mikve

San Pablo Rabi Shaul

Convertirse Completarse*

*(los Judíos Mesiánicos enseñan que un Judío no se convierte al Cristianismo, sino que “completa” su Judaísmo con Jesús)

Luego se les da un par de consejos prácticos para hacer más efectivo el intento de conversión. Entre estos “consejos útiles” podemos encontrar:

1. No hable al principio nada acerca de Jesús o del Cristianismo.

2. Trate de brindar una “amistad sincera”, ya que el Judío está acostumbrado a la persecución Cristiana, y de esta forma se estará neutralizando este sentimiento.

3. Interésese por sus problemas, ofrézcale orar por sus necesidades. Si el Judío acepta que usted ore por él, recuerde empezar su rezo dirigiéndose al “D-s de Avraham, de Itzjak y de Iaacov” y concluir “en el nombre del Mesías de Israel” o de “Yeshua HaMashiaj”.

4. Pregúntele por alguna comida típica, pídale la receta, y luego de prepararla invítelo a probarla.

5. Comente con él las últimas noticias acerca del Estado de Israel, o de la Comunidad Judía en la Diáspora.

1. Pero sobre todo recuerde en todo momento mostrarse paciente; sepa que el “testificar” al Pueblo Judío puede llevar un largo tiempo.

También se ofrecen un par de preguntas para confundir al Judío que sabe poco de su religión, como ser:

PREGUNTA: ¿Quién es en verdad Judío? Ya que el Judaísmo no es una raza (existen Judíos Azquenasitas, Sefaraditas, Falashas, etc.), ni una religión (ya que existen Judíos no religiosos).

RESPUESTA: “Pues no es Judío el que lo es exteriormente, ni es la circuncisión la que se hace exteriormente en la carne; sino que es Judío el que lo es en lo interior, y la circuncisión es la del corazón, en espíritu, no en letra.” (Romanos 2:28-29). Es decir que el verdadero Judío es el que ha aceptado a Jesús en su corazón.

Además de esto, al misionero se le ofrece material gratis (acerca de las “profecías mesiánicas” que supuestamente Jesús cumplió), así como asistencia telefónica, y la posibilidad de concretar un encuentro con algún líder Judío Mesiánico, si el Judío acepta.

De esta forma los grupos Judíos Mesiánicos logran mover a las “masas” evangélico-protestantes para sus propósitos, hasta tal punto que en 1996 la Convención Bautista tomó la resolución de poner como prioridad la conversión de Judíos.

En conclusión: El Judío que recibe sobre sí la fe mesiánica, además de cometer idolatría, ya que los “Mesiánicos” creen que Jesús es D-s encarnado, a pasado a ser un ex-Judío, pues se convirtió a otra religión y ha perdido toda vinculación con su pueblo. Lo único que le queda como Judío es la obligación de hacer teshuvá, es decir, retornar a D-s y a Su Torá.

Hoy ya han pasado casi cuatro años desde que comencé a estudiar en la Yeshivá, y cada vez creo con más fuerza que si bien el Mashiaj aún no ha llegado, está pronto por hacerlo en nuestros días. Amen.

ImprimirEnvie esta pagina a un amigoComparta estoSuscríbase
http://www.facebook.com/plugins/like.php?href=http://www.es.chabad.org/library/article_cdo/aid/830631/jewish/Engaos-y-Desengaos.htm&layout=button_count&show_faces=false&width=76&action=like&font=arial&colorscheme=light&height=21
Por Hershel Firbank
Hershel vive con su esposa y sus dos hijos en Israel, y trabaja continuamente para evitar que más judíos sean engañados por los misioneros.
El contenido de esta pagina es de propiedad intelectual del autor, editor y / o Chabad.org, y es producido por nuestro socio en el contenido, Chabad.org. Si ha disfrutado de este articulo lo invitamos a distribuirlo, estipulando que ha cumplido con la politica de derechos de autor.

http://www.es.chabad.org/library/article_cdo/aid/830631/jewish/Engaos-y-Desengaos.htm

A %d blogueros les gusta esto: