¡Me entiende, Sr. Secretario!

Esta semana celebramos Pesaj, la fiesta de la libertad. Una original narrativa de David Ben Gurión, escrita en su diario, nos ayuda a comprender su imponente significado y su extraordinaria magnitud.
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BenGurion4
Cuenta Ben Gurión que en 1954, siendo primer ministro, viajó a EE.UU para reunirse con el presidente Eisenhower y solicitar apoyo y ayuda en momentos difíciles para el joven Estado de Israel.
En uno de sus encuentros con el entonces Secretario de Estado, John Fuster Dulles, éste lo encaró con un alto grado de soberbia: “-Dígame, Primer Ministro, ¿a quién representan usted y su Estado realmente? ¿Acaso los judíos de Polonia, Yemen, Rumania, Marruecos, Irak, la Unión Soviética o Brasil son la misma cosa? ¿Después de 2.000 años de diáspora es posible hablar de un solo pueblo judío, de una única cultura, tradición o costumbre judía?”
Ben Gurión le respondió: “-Mire Sr. Secretario: hace 200 años atrás zarpó de Inglaterra el navío Mayflower que transportaba a los primeros colonos que se instalaron en lo que hoy es la gran potencia democrática de los Estados Unidos de América. Le ruego que salga a la calle y pregunte a diez niños norteamericanos lo siguiente: -¿Cuál era el nombre del capitán del barco?; ¿Cuánto tiempo duró la travesía?; ¿Qué comieron los tripulantes durante el viaje? y ¿Cómo se comportó el mar durante el trayecto? Seguramente no recibirá respuestas puntuales.
Ahora fíjese usted: Hace ya más de 3.000 años que los judíos salieron de Egipto. Le pido que en algunos de sus viajes por el mundo, trate de encontrarse con diez niños judíos en diferentes países y pregúnteles: -¿Cómo se llamaba el capitán de dicha salida?; ¿Cuánto tiempo duró la travesía?; ¿Qué comieron durante el recorrido? y ¿Cómo se comportó el mar? Cuando tenga las respuestas y se sorprenda, trate de recordar y evaluar la pregunta que me acaba de formular. ¿Me entiende, Sr. Secretario?”
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RTVE y la libertad de expresión

Me hago eco de una denuncia que se me planteó vía mail.

En la web de Televisión Española (TVE) no hay libertad de expresión pues sólo permiten expresarse a los que tienen cuenta en Facebook. 2 ejemplos:
a) La 2 Noticias. Véase la derecha de http://www.rtve.es/noticias/la2-noticias/directo/


b) La Noche en 24 horas. Véase la derecha de http://www.rtve.es/noticias/la-noche-en-24-horas/directo/

Deberían permitir comentar libremente, como sucede en este blog.

Enlaces:
http://www.foroswebgratis.com/tema-ve_facebook_y_la_libertad_de_expresi%C3%B3n_limitada_la_noche_en_24_horas_la_2_noticias_etc-122262-2804404.htm


http://librexpresion.org/queja-contra-la-noche-en-24-horas


Etiquetas: vulneración, derechos, libertad, expresión, televisión, web, WWW, internet, España, RTVE, Facebook

La versión islámica de la historia

LAS GUERRAS DE TODA LA VIDA

Por Horacio Vázquez-Rial

Explica Bernard Lewis en La crisis del islam (Ediciones B, 2003) que la diferencia esencial entre las concepciones occidental e islámica de la historia consiste en que nosotros hablamos de naciones en las que conviven varias religiones y ellos, de una religión subdividida en regiones.

Creo que esto no es ya del todo exacto, si es que lo era hace ocho años. La cuestión es que las historias nacionales son hijas de la modernidad. Las naciones occidentales son producto de largas luchas institucionales, culturales e identitarias que arrancan en la decadencia y caída del Imperio Romano, en el siglo V. Bien es cierto que, como sostuvo en su día Pirenne, el advenimiento de Carlomagno marca el comienzo de una nueva era, en la que la expansión islámica, imparable a partir del siglo VII y detenida por vez primera en Poitiers por Carlos Martel, pierde algo de fuerza. Pero aún faltarán las Cruzadas, entre ellas la de la Reconquista española. Y sólo después de eso empezaremos a hablar de naciones y, a finales del XVIII, de Estados nacionales.

La nación moderna nace en 1776 en América y en 1789 en Europa. Y a pesar de las brutales, prolongadas y vanas guerras de religión que para entonces habían asolado el continente, hasta entonces la historia de Occidente había sido la de una cristiandad ya abocada al suicidio, que sólo sobrevivió gracias a idénticos combates en el interior del islam, que impidió a los turcos apoderarse de Viena y vencer en Lepanto a las tropas españolas (y vénetas, genovesas y pontificias, de mucho menor peso), abandonadas a su suerte por una Europa ignorante y egoísta. (¡Cómo duele recordar que en la Reconquista y en Lepanto fuimos el enemigo principal, y ahora apenas una nación menor con un gobierno proislámico!)

Con la nación moderna nacen las historias nacionales, se reinventa el pasado, se constituye la Antigüedad, se excluye de la historia a los judíos, se periodiza el relato histórico aceptando la noción de “Edad Media” entre una Antigüedad remodelada y la recuperación de la misma por el Renacimiento. Pero antes de eso la historia lo era de griegos, romanos, judíos y cristianos. Y de musulmanes, enfrente, como enemigo, y casi siempre a la defensiva. Porque hemos de reconocer que las Cruzadas, con excepción de la española, fueron un fracaso, y Jerusalem permaneció la mayor parte del tiempo sometida.

Washington Irving.Entre tanto, se iba construyendo el mito cultural árabe, que alcanzaría su cota de estupidez más alta en la obra de Washington Irving, y su teoría autodestructiva hispánica en Américo Castro. Sostenían los creyentes en ese mito que gracias al islam se había preservado el legado cultural griego, abandonado por los monjes bárbaros de los siglos oscuros de la Europa medieval. A lo cual se añadieron leyendas sobre cosas tan dispares como la “sabiduría árabe” y la “invención” del número cero.

Es obvio que la preservación del legado antiguo se debió, sobre todo, a las órdenes monásticas y a la preocupación de sus organizadores por dedicar partes importantes del horario de los monasterios a la copia de textos. No voy a contar aquí las historias de San Patricio y los monjes irlandeses, de San Gregorio Magno, de San Bernardo de Claraval y el Císter, de los santos Benito de Nursia y Benito de Anaine y la abadía de Cluny, de los monasterios que perduraron en silencio bajo el califato de Bagdad, sin evangelizar ni agitar, sumidos en la tarea de la escritura. Diré, sí, que es cierto que el bajo nivel de no pocos monjes les llevó a raspar pergaminos antiguos para escribir en ellos textos piadosos.

No obstante, el esfuerzo posterior permitió recuperar, repitiendo la operación de limpieza de los textos, partes importantes de la ciencia clásica: de un pergamino conservado en un monasterio de Constantinopla descubierto en 1906 por el historiador Johan Ludwig Heiberg, y que contenía textos piadosos, salió buena parte de la obra de Arquímedes. Heiberg comprendió que lo que tenía delante era un palimpsesto, es decir, algo escrito sobre un texto anterior que había sido borrado. Se trataba de un documento de 174 páginas, y lo que había debajo era una copia del siglo X de obras del sabio: Sobre el equilibrio de los planos, Sobre las espirales, Medida de un círculo, Sobre la esfera y el cilindro, Sobre los cuerpos flotantes, El método de los teoremas mecánicos y Stomachion. Por su parte, Lessing halló El problema del ganado en un manuscrito griego de la Biblioteca Herzog August de Wolfenbüttel en 1773. Es cierto que un árabe llamado Thäbit ibn Qurra, que vivió en el siglo XI, tradujo obras de Arquímedes a su lengua, pero su conservación, finalmente, no se debió a él.

Otro gran mito es el de la “invención” del número cero. Lo cierto es que los números que hoy empleamos en la escritura son de origen árabe, y que fueron adoptados por su evidente practicidad en comparación con el sistema romano de cifras, que carecía de un signo para el cero. Se impusieron por la misma razón por la que lo hicieron hace unos miles de años las escrituras protosemíticas, con letras para cada consonante, a todas las previas, ideográficas. De ahí a que el cero, ya no como número, sino como concepto, fuese creado por pueblos que entran en la historia 1.300 años después de Pitágoras y mil después de Euclides es un puro desatino. ¿O alguien cree que sin esa idea hubiesen sido posibles las construcciones pitagórica y euclidiana?

En estos días, y en medio de una campaña de apropiación del patrimonio hebreo por el islam, apoyado por la siniestra Unesco, de creación soviética y alma musulmana, ha surgido y se está desarrollando un serio intento de reescritura de la historia a cargo de intelectuales musulmanes. Hasta ha aparecido un señor que sostiene que Al Hassan ibn al Haytham, en el siglo X, entendió lo que Newton no pudo entender sobre la descomposición de la luz hasta el XVII. Se trata del periodista americano Richard Powers, que nos revela su investigación en una serie de documentales hechos para la habitualmente proárabe BBC 4. En realidad, Newton no descubrió la descomposición de la luz por un prisma, cosa bien conocida ya para los griegos, sino que experimentó y meditó lo suficiente para llegar a la conclusión de que la luz se compone de los mismos colores en los que se descompone. Por supuesto que los árabes, y hasta los hombres de las cavernas, eran conscientes de que los cuerpos se caen al suelo si no los sostenemos, pero eso es muy diferente de saber que caen hacia el centro de la tierra por la fuerza de la gravedad, y que ésta les imprime una aceleración de 9,8 metros por segundo.

Pero Powers es un hombre con ideología, un occidental convencido de que en la escuela le han engañado al contarle la historia. No pasa lo mismo con sus colegas musulmanes, perfectamente al día respecto de la lucha en la que están empeñados. Y no me refiero a los imanes que pululan por los barrios periféricos de las ciudades europeas, sino a tipos formados en Oxford, Cambridge o Harvard, que ponen todos sus saberes al servicio de una reescritura del pasado favorable a la imagen islámica. Si, con toda su formación, algunos de ellos se deciden a volarse con un cinturón de bombas en una estación de metro atestada, ¿por qué no van a ponerse al servicio de una tarea en definitiva intelectual, fraudulenta pero intelectual, como la redacción de los Protocolos de los sabios de Sión? Sin abandonar un solo precepto, ni la noción de que la historia es la de una religión, que a su vez implica una política.

El objetivo central de ese trabajo consiste en demostrar que los musulmanes son los padres de la ciencia, de la paz y del progreso, y que se vieron detenidos en su noble accionar por un Occidente codicioso y retrógrado, que los condenó al atraso durante siglos. Y no es un trabajo nuevo: la mayor parte de la crítica tradicional al colonialismo no surge en Gambia ni en Kenia, sino en los países árabes, y es reproducida y ampliada por la izquierda europea: piénsese en Franz Fanon y en el prologuista de su Los condenados de la tierra, un clásico anticolonial: Jean-Paul Sartre. El prólogo fue retirado de ediciones posteriores por la familia de Fanon, debido a las simpatías de Sartre por Israel en la época en que Israel contaba con el reconocimiento soviético, es decir, antes de que los rusos decidieran apoyar a los fascismos árabes de raíz nasserista, pronto desplazados por el islam. Fanon, Samir Amin, Edward Saïd, Juan Goytisolo… hasta el comunista que se convierte a la fe islámica, Roger Garaudy. Un largo empeño en convencer al personal de que la nuestra es una civilización en decadencia (lo cual probablemente sea cierto, pero por razones distintas de las que ellos alegan) y la islámica es, sin duda, superior. Un largo recuento de monumentos, documentos no siempre auténticos, supuestos desarrollos científicos o literarios no basta para suponer nada parecido.

Por otra parte, se ha tratado con todo eso de establecer una competencia con la extraordinaria producción científica, técnica y artística del pueblo judío. De ello hay ejemplos estremecedores en los centros de enseñanza en la Autoridad Palestina.

Lo he escrito hace poco en este periódico: hay sociedades y culturas superiores e inferiores, pero la diferencia entre unas y otras se mide en función del grado de libertad alcanzado por cada una.

 

vazquezrial@gmail.com

www.vazquezrial.com

León Tolstoi y los judíos

LEON TOLSTOI

A 100 años de su muerte, fragmento de León Tolstoi sobre los judíos, publicado en 1908 en un periódico judío londinense.

¿Qué es un judío? Esta pregunta no es tan extraña como parece. Veamos qué clase de criatura peculiar representa el judío, sobre quien todos los gobernantes y todas las naciones, ya sea en conjunto o por separado, han cometido abuso y dado tormento, han oprimido y perseguido, pisoteado y masacrado, quemado en la hoguera y ahorcado…., y a pesar de todo ello, todavía sigue vivo. ¿Qué es un judío, que nunca ha permitido ser descarriado por todas las posesiones mundanas que sus opresores y perseguidores le han constantemente ofrecido para que cambiara su creencia y abandonara su propia religión judía?
El judío es ese ser sagrado que ha bajado el fuego eterno de los cielos y a través de él ha iluminado el mundo entero. El judío constituye la cuna, el manantial y la fuente de religión de la que todos los demás pueblos han extraído sus creencias y religiones.
El judío es el pionero de la civilización. La ignorancia fue condenada en la Antigua Palestina mucho más de lo que es hoy en día en la Europa civilizada. Además, en aquellos días de salvajismo y barbarie, cuando ni la vida ni la muerte de nadie tenía el más mínimo valor, Rabí Akiva no se abstuvo de expresarse abiertamente en contra de la pena de muerte, una práctica que en la actualidad es reconocida como una forma de castigo altamente civilizada.
El judío representa el emblema de la tolerancia civil y religiosa. “Amad al extranjero y al residente temporario”, ordenó Moisés, “porque vosotros habéis sido extranjeros en la tierra de Egipto”.
Y esto fue expresado en aquellos tiempos remotos y salvajes cuando la ambición principal de las razas y de las naciones consistía en abatirse y oprimirse unos a otros.
En cuanto a la tolerancia religiosa, la fe judía no sólo dista mucho del espíritu misionero de convertir a pueblos de otras creencias, sino que, por el contrario, el Talmud ordena a los rabinos informar y explicar a todos aquellos que voluntariamente vienen a aceptar la religión judía acerca de todas las dificultades que encierra su aceptación, y recalcar a los supuestos prosélitos que los justos de todas las naciones tienen su parte en la inmortalidad. Ni siquiera los moralistas de nuestros días pueden jactarse de una tolerancia religiosa enaltecida e ideal de este tipo.
El judío representa el emblema de la eternidad. El, es a quien ni la masacre, ni la tortura durante miles de años pudo destruir; él, es quien ni el fuego ni la espada ni la inquisición pudo borrar de la faz de la tierra; él, quien fue el primero en presentar las profecías de Dos, él es quien durante tanto tiempo ha sido el guardián de la profecía, y es quien la a transmitido al resto del mundo.
Una nación semejante no puede ser destruida. El judío es eterno como lo es la Eternidad misma.

Pogrom

Moshe Vainroj
Porisrael.org

El diccionario de la Real Academia Española para la lengua castellana,
determina específicamente que la palabra “pogrom” no está en sus encuadres, puesto que no es una palabra hispana.

No obstante, el término “pogrom”, es reconocido, utilizado, escrito y pronunciado en casi todos los idiomas y dialectos con los que el Hombre hoy se expresa y comunica en todo el orbe.

La palabra “pogrom”, que por antonomasia remite a los violentos saqueos, la impunidad del crimen, las matanzas y depredaciones a los que el pueblo hebreo viene siendo sometido a lo largo de toda la historia de “esta presunta civilización” con la que vivimos, proviene del vocablo ruso “pogromit”, que esta compuesto por: “PO” (por encima), y por : “GROM”, (trueno).
Resumiendo, pogrom significa en la lengua eslava rusa: devastación, destrucción.

En anteposición a lo estipulado por la R.A.E., el diccionario “The New Dictionary of Cultural Literacy”, estima que: “pogrom”, SI es una palabra que existe y explica su origen detallando que se forma de : (Puh-Grumm), y que designa un acto de violencia, masacre o persecución instigado por un grupo gubernamental de la clase dominante, o por un caudillo, o por una autoridad religiosa contra una minoría débil, la que en la Rusia Zarista fue dirigida específicamente a las pequeñas e indefensas comunidades judías.
Innumerables fueron los pogroms llevados a cabo en la Rusia del Siglo XIX, sin que nadie alzara una simple voz de protesta. Todo era aceptable para justificar la “caza de judíos”

El “pogrom” (o pogromo), consiste en un organizado ataque a mansalva, perfectamente planificado contra una aldehuela adormecida e indefensa.
Durante estas salvajes incursiones, los atacantes generalmente beodos cometían las mas horrendas barbaridades y tras vejar, violar, masacrar a los niños, quemar libros sagrados y apoderarse de todo objeto de valor hallado al alcance de sus garras, estos vándalos se retiraban no sin antes incendiar los míseros ghetos o las casuchas ruinosas de una aldea .

Personas indefensas, desprevenidas, que no contaban con elementos de represión; los habitantes judíos no poseían armas para defenderse e ignoraban toda táctica de cultura guerrera.

Esta era la técnica del pogrom. Masacrar a gentes de paz adormecidas y sumidas en su amarga lucha por subsistir.

El origen histórico de la palabra “pogrom”, data del año 1881, año en el que el Zar Alejandro II fue asesinado en la ciudad de San Petersburgo.
No hace falta recalcar la aclaración de que al difundirse la noticia del magnicidio, los judíos que habitaban la ciudad, fueron acusados mancomunadamente y sin distinción alguna del crimen: todos los judíos habían matado al Zar de todas las Rusias….!
De la misma manera que 2000 años antes, todos los judíos mataron a Jesús.

La reacción fue tremenda y tormentosa….!
Se desató de inmediato una ola de violencia turbulenta en la que hordas salvajes compuestas por decenas de miles de furiosos individuos embriagados de odio y aleccionados por los sacerdotes de la iglesia cristiana ortodoxa rusa, atacaron a la comunidad judía toda…!

La judería de San Petersburgo, que contaba con mas de dos millones de almas, fue depredada , arrasada, vejada y violada en esta acción humillante e infame que continuó ininterrumpidamente, difundiéndose a toda la Rusia Meridional prolongándose hasta las postrimerías del año 1884.

Así nació el pogrom, “El Gran Pogrom”. Una acción masiva y criminal que trajo como consecuencias que los judíos que pudieron escaparon de aquella nefasta trampa huyendo casi en masa, en un torrente humano acosado y desesperado, que “puso proa” hacia América, en una larga emigración que perduró hasta 1920.

Existen documentaciones fidedignas, inclusive aceptadas como auténticas por las academias rusas de la historia y hasta por los guardianes de la biblioteca de El Vaticano, que certifican la veracidad.

De las “operaciones” realizadas contra los judíos en Rusia, aún antes del asesinato del Zar y del Gran Pogrom, todos aquellos ataques antisemitas, no “gozaron” del apelativo “pogrom”.
Fueron simplemente “Cruzadas Cristianas Antijudías”, que nunca fueron juzgadas por ningún tribunal y nunca fueron objeto de castigos o puniciones y que fueron creadas, dirigidas y manipuladas por la curia sacerdotal de la iglesia ortodoxa rusa.

Numerosos fueron, también, los pogroms llevados a cabo durante el proceso de la revolución rusa de 1917; muy a pesar de la canalla que los cometió, han quedado fielmente documentados y clasificados.

A continuación, durante la guerra civil rusa (1918-1921), época de notoria influencia bolchevique, a las minorías judías no se le ahorraron apaleamientos ni persecuciones. Las juventudes hebreas, comenzaron a concientizarse y sintieron el fuego, la llaga ardiente de su dignidad lastimada; entonces se unieron a las fuerzas revolucionarias.

Esto motivó que las huestes del llamado “ejército blanco”, volvieran sus acciones de represalia contra los ancianos y los niños hebreos que restaban, desprotegidos, en las aldeas.

Los “blancos” culpaban de todas sus fracasos militares a los judíos.
Y entonces los pogroms cubrieron Rusia, extendiéndose, mas tarde, el antisemitismo a toda la Europa Oriental y difundiéndose como una infecciosa y mortal epidemia.

La palabra pogrom, se hizo carne en las mentes de los xenófobos, los psicópatas delirantes de odio y los dirigentes totalitaristas que, finalmente habían hallado un nombre para encasillar a todas las acciones contra las víctimas minoritarias indefensas.

Los tiempos modernos, con sus medios sofisticados y dramáticamente eficientes, con los que la barbarie obtendrá la victoria en las contiendas violentas en las que siempre hay un derrotado, no han echado al olvido al malhado “pogrom”.

Siglo XXI. Tan joven, tan maltrecho ya, y tan mancillado……!
En tus tiempos, ya no echan mano tus dirigentes, tus policías, tus políticos, tus jueces, tus sacerdotes y tus banqueros de la palabra “Pogrom”…!
Este es un vocablo que les parece anticuado, demasiado manoseado, pequeño y que casi no tiene fuerza……

Hoy se diseñan pancartas con “slogans” mas contundentes, mas en acuerdo con la hipocresía en que se vive……
Hoy “los que mandan”,prefieren nombres como :”Revolución Bolivariana” ; “Reconstrucción Justicialista” ; “Dominio Islámico del mundo” ; “Boicot” “America es de los Americanos” ; “República Popular…” ; “Confederación de Rusia libre” ; “Asociaciones para la pureza Cristiana” , “Globalización…!! “Veto del uso de los productos de tal o cual zona ocupada…”,
Ya no hace falta poner en práctica el “pogrom”.
Hay sistemas más elegantes, mas silenciosos y efectivos, con nominaciones menos irritantes….
Los nombres son muy variados y los lugares están difusos en miles de autoestradas y elegantes aeropuertos.
Todo ha cambiado en su aspecto externo; pero……
El único factor común, es ese el que nunca ha cambiado: la víctima minoritaria, los Hebreos.

Moshe Vainroj
Bat-Yam, noviembre 8 de 2010

LA HAQUETIA y los Judíos del Norte de Marruecos.

Según Wikipedia:
Haquetía (חקיטייה) es el particular dialecto del norte de Marruecos y las ciudades españolas de Ceuta y Melilla del idioma judeoespañol que hablan los judíos sefarditas.

LA HAQUETIA
y los Judíos del Norte de Marruecos.
Extraído de: http://hebreos.multiply.com/notes/item/12

Haketia, haketilla, haquitía, jakitía, jaquetilla, haketiya, hakitiya, distintos maneras de llamar a ese código ancestral y genético que identifica a todos los sefaradíes del norte de Marruecos.
Es posible que la palabra Haquetía derive de Haquito, apócope de Ishaquito, diminutivo de Ishac (Isaac), nombre muy usado entre los judíos de España. Podría decirse que la Haquetía es el idioma de los Haquitos, como se denominaba habitualmente a los miembros de la comunidad judía en Sefarad aunque ningún indicio corrobora esta teoría.
Luego de varios años de investigaciones se planteó como segunda
hipótesis acerca de su origen y es que proviene de una raíz árabe y de una terminación castellana derivada del verbo hak’a que significa: conversar, decir, hablar, narrar. Asimismo existen diferentes versiones respecto de la época y del lugar de origen de este dialecto-lengua. Por un lado están los que sostienen que no existen dudas respecto a que es muy antiguo, y que era utilizado por los judíos de la península ibérica bastante tiempo antes de la expulsión en el año 1492 para evitar así ser comprendidos por los españoles (cristianos) y los musulmanes (moros), aunque paradójicamente, en sus expresiones se mantiene constante una conjunción de las tres lenguas habladas por la población: el castizo (castellano antiguo), los hebraísmos y los arabismos utilizados en España y Portugal.
Hay referencias que el castellano hablado por los judíos antes de la expulsión en España, era diferente al que hablaban los cristianos.
En España durante siglos habían convivido cristianos, judíos y árabes. Aún no se sabe bien si es que se trató de una buena convivencia, como tampoco si “reinaba la tolerancia y el respeto” hacia el otro que era diferente, sólo se sabe que en determinado momento las relaciones se deterioraron a tal punto de llegar a una ruptura definitiva, primero con la expulsión de los judíos y más tarde con la de los musulmanes, la mayoría de ellos
de origen marroquí. Se trataba de tres culturas, religiones y lenguas diferentes que marcaron esos siglos de coexistencia y que se consideran siglos de oro para el judaísmo español.
Otra versión afirma por lo contrario, que la Haquetía era el dialecto único de los judíos ibéricos establecidos en Marruecos después de la expulsión de España y considerablemente distinto del que hoy es hablado por los judíos orientales. En este sentido, la Haquetía es un compuesto de castellano antiguo más o menos bien conservado, de árabe y de hebreo.
Justamente, se afirma que es una creación de los expulsados de
Sefarad en 1492 que se fueron asentando, radicando y formando comunidades en diferentes lugares del norte de Marruecos: Tánger, Tetuán, Xauen, Arcilah, Alcazarquivir, Larache, Ceuta y Melilla.
Previo a la expulsión de los judíos de España, en Marruecos ya se contaba con la presencia de una población judía: los toshabim (residentes) cuya lengua era árabe o bereber, dependiendo de las regiones en que habitaban, y por supuesto el hebreo utilizado en las ceremonias religiosas. Con la llegada de los expulsados: los morashim, la población se fusionó y creció considerablemente, gracias a los aportes que ellos hicieron, en cuanto a sus conocimientos intelectuales, religiosos (especialmente en estudios Talmúdicos), sus cuentos, refranes, romances, sus tradiciones culinarias, su literatura específica, sus tradiciones sefaradíes y su bagaje lingüístico, desconocido hasta ese momento por los toshabim.
Nuestros antepasados, los expulsados de Castilla, los nuestros, no
solo se llevaron consigo el idioma, sino también sus costumbres
ancestrales, la religión y las tradiciones sefaradíes.
Los sobrevivientes de la barbarie de la Inquisición, a pesar de su
desarraigo y de habitar una nueva tierra, no se sentían extraños a
las costumbres islámicas ni a su lengua (lo cual quizás abonaría la
primera hipótesis mencionada respecto al origen del dialecto).
Ellos podrían haber adoptado el árabe, el berebere, o quizás alguno de los dialectos utilizados en el lugar donde se asentaron, pero no lo hicieron y así mantuvieron su “idioma”, con sus expresiones propias aunque fuera la combinación de tres idiomas distintos.
Los judíos del norte de Maruecos utilizaban la Haquetía, la lengua a la que se aferraron y usaban para comunicarse con sus familiares, con sus amigos y vecinos, así como también en sus relaciones comerciales con otros judíos. En cambio utilizaron el árabe o bereber para entenderse con los moros (expresión aún utilizada en la actualidad para identificar a los musulmanes), quienes eran los habitantes originales de la región y que representaban la mayoría de la población.
La utilización de varios idiomas a la perfección: el español, el
hebreo, el árabe, el berebere y su Haquetía, facilitó el establecimiento de un vínculo estrecho de los expulsados con el resto de los miembros de la sociedad a la que arribaron.
En sus comienzos la actividad central de los judíos en Marruecos fue el comercio, predominando como actividad la de los viajantes que recorrían las diferentes ciudades del país llevando sus artesanías y también parte de su dialecto. Era muy común las bendiciones que daban a sus compradores por las operaciones comerciales efectuadas, expresiones éstas que en algunas otras ciudades se fueron incorporando.
No se puede dejar de mencionar que las ciudades de Marruecos a que hacemos referencia, fueron cuna de grandes Rabinos y Sabios, que fundaron importantes centros de estudios talmúdicos. Entre ellos quiero mencionar especialmente al primer Gran Rabino de Tetuán: Haim Bibas (Z.L’), nieto de su homónimo el Gran Rabino de Fez, quien en el año 1530 fuera el Guía Espiritual de la Comunidad y fundador de la primera Yeshivá y quien hiciera construir la Gran Sinagoga, que en 1667 fuera incendiada por los musulmanes. Su hijo, los hijos de su hijo, sus nietos, bisnietos, fueron todos prestigiosos y destacados Rabbanim y Jajamin establecidos en Tetuán, luego en Sale, Rabat,
Casablanca y Gibraltar y más tarde en Livorno, Amsterdam, Jerusalem, de quienes tengo el orgullo de ser descendiente por mi rama materna.
De igual forma se destacan otros grandes Rabbanim, entre ellos, los Marache, los Toledano, Serfaty, Pinto, Nahón , Rabí Isaac Bengualid, el Justo. Se dice que la Haquetía tiene una entonación musical que algunos denominan “música del habla”, que la distingue por sobre cualquier otra lengua o forma de expresión oral. En ocasiones, para las actividades comerciales predomina el tono árabe y en otras, el tono Rabínico que se utiliza en estudios talmúdicos y en la comunicación entre judíos.
En este sentido, la Haquetía tiene un ritmo que se marca por las
subidas y bajadas de voz y también por la velocidad de las frases que tiene relación directa con el alargamiento de las sílabas de cada una de las palabras utilizadas. De esta forma también se observa una tendencia a curvas ascendentes en la entonación de la persona que la habla y a veces, estos cambios se los relaciona con el modo interrogativo que tiende a expresarse, y con el sentido de lo que está diciendo.
La Haquetía tiene la particularidad que sus expresiones siempre se relacionan con imágenes de la vida cotidiana, la emoción y también la vehemencia. Por este motivo es que se observa
continuamente el uso de bendiciones para expresar el afecto, amor, amistad, dirigidas a todas las personas muy queridas, pero así también es frecuente el uso de una variedad de maldiciones
(baldiciones), a veces humorísticas y otras no tanto.
Desde la llegada de los expulsados a Marruecos, no hay indicios para afirmar que haya habido una buena convivencia con los musulmanes. Si bien hay antecedentes que en algunas ciudades y en algunas épocas históricas, “los nuestros” recibieron un trato igualitario respecto del resto de la población, lo cierto es que la población judía fue considerada como de segunda y siempre doblegados a las discriminaciones y malos tratos de los sultanes de turno y de la población en general. A partir de fines del siglo XVIII, comenzó muy lentamente la emigración hacia América Latina.
En ocasión de la guerra entre Marruecos y España en 1860, se produce la primera gran ola emigratoria que prosiguió con regularidad hasta 1914, víspera de la Primera Guerra Mundial. Se reanudó en 1918 hasta 1939 y luego en 1956 a causa de la inestabilidad causada por las luchas por la independencia de Marruecos. Los judíos marroquíes trajeron hacia nuestros países su cultura, tradiciones y por supuesto, la Haquetía, conservando así su contexto socio-lingüístico.
Además del proceso emigratorio, hubo un fenómeno importante a partir del año 1860 y es que se produjo una mayor hispanización de la Haquetía, a tal punto que se perdió el sentido de hablar en un idioma diferente. En 1862, con la creación de la 1º Alianza Israelita en Tetuán que más tarde se instaló en casi todas las ciudades de Marruecos, y posteriormente en el siglo XX con la ocupación de Francia, se genera otro fenómeno similar en algunas ciudades, especialmente en Tánger y es que se comienza a dejar de usar la Haquetía en las conversaciones sociales, comerciales y hasta en las familiares, para tomar el francés como idioma. Este proceso fue paulatino, a tal punto que poco a poco se fue abandonando el uso de la Haquetía.
Durante muchos siglos la Haquetía no sólo representó a los judíos
marroquíes, sino también su propia identidad y el orgullo de su
ascendencia sefaradí. Sin embargo a partir de la identificación y
adopción del idioma francés, es que algunos comenzaron a considerarla como una forma de expresión de los iletrados, de los incultos, de los atrasados, como una lengua vulgar, lo que produjo fuertes barreras sociales entre los que sí la hablaban y los que negaban conocerla, aún sabiendo que es parte de su cultura, de su pasado.
Aunque algunos sostienen que hoy en día está en período de extinción, en las últimas décadas se evidencia en algunos de los países el estudio, el uso y la preservación de la Haquetía deseando un “retorno” a este idioma como símbolo representativo de nuestros ancestros y como respeto a
nuestras costumbres.
La Haquetía fue esencialmente una lengua oral, lo que significa que
hasta hace poco tiempo no había dejado documentación escrita. En la actualidad hay antecedentes de muchos investigadores y filólogos.
Para mencionar algunos: José Benoliel, quien fue el precursor y quien escribió el primer diccionario de Haquetía, publicado en 1977 (50 años después de su fallecimiento), Manuel Alvar, Jacob Hassan, Larrea Palacín, Josef Martínez Ruiz, Haim Vidal Sephila, Alegría Bendayan de Bendelac, Ana Benarroch.
Se dice que: “Una vez que la gente deje de hablar en Haquetía, se va…..”. En lo personal deseo profundamente que esto no suceda y que nuestras costumbres marroquíes sean preservadas, así como lo hicieron nuestros antepasados por tantos siglos.

* A La Menasem Barujú – Bendito sea (El nombre de Dios).
* Ada – Tradición.
* Adafina – Guiso judeomarroquí de carne, usualmente de cordero.
* Adolo – A dónde.
* Adrear – Hablar.
* Ainará – Mal de ojo.
* Aiwa – ¿Qué pasó?
* Ajshoma – Vergüenza.
* Alboronía o almoronía – Plato judeomarroquí hecho con berenjenas, cebollas y pollo picado.
* Arián – Glotón.
* Así kedemos – Dios nos cuide.
* Así kedes tu – Dios te cuide.
* Äyana – Bicho de la familia de los saltamontes. Persona inquieta.
* Azno – Tonto.
* Awed(i) – Otra vez.
* Berajá se te haga – en el caso de comer, buen provecho.
* Baadá – Ni siquiera.
* Bienmesabe – Torta esponjosa dulce.
* Boril – Fastidio, fastidioso.
* Caído de mazal, demudado del mazal, enfollinado del mazal, kefreado del mazal – Todos significan “mala suerte”.
* Cashquear – Entender.
* Castilla – España.
* Chalao – Loco.
* Charmila – Pescado típico.
* Cocho(a) – Rojo.
* Darbeado – Loco.
* De las castas se traen las reinas – De tal palo, tal astilla.
* Dembaĵo – Espíritu maligno.
* Dichoso, desdichado – Con suerte, sin suerte.
* Dulce lo vivas – Que lo disfrutes.
* Echar – Dormir.
* El Dio te jadee de malos caminos – “Que Dios te proteja”.
* (El) Semitbaráj – Dios.
* Endiamantado – Muy bueno.
* Ensalada Cocha – Ensalada típica de pimientos rojos y tomates.
* Entortarse – Cambiar de estado de animo para mal.
* Esso no hamlea a nadie – A este no le gusta nadie.
* Estar em Alef Bet – Estoy empezando.
* Fetnear – Darse cuenta.
* Ferazmal – Ser querido.
* Fishuelas – Galletas típicas.
* Guezerá – Calamidad.
* Guezerá negra – Tragedia, una calamidad muy grande.
* Gial – Guapo.
* Golor – Olor.
* Guo por ti se haga! – ¡Maldito!
* Hacer kabod – Honrar.
* Hamako – Loco.
* Harduar, Arrevolver – Maquinar, inventar.
* Hazimazal – Sin suerte.
* Hechos güenos se te hagan – Te pase todo lo bueno.
* Jadear – Irse. Terminarse.
* Jalampear – Robar.
* Jale que … – Como si…
* Jalufo – Gordo.
* Janona – Narizota.
* Jamor, Jamorice – Tonto, Tontería.
* Jará – Mierda.
* Jarbe – Perol.
* Jarrear – Heces, defecar (palabra tabú), hacer mierda.
* Jamear – Pensar.
* Jelkeado – Cansado.
* Josmin – De apariencia barata.
* Kefseada – nada buena, aburrida (una fiesta), rota.
* Kefsear – Dañar, malo.
* Laister – Expresión de sorpresa.
* Maklear – Comer.
* Magrear – Tener relaciones sexuales.
* Mano de refuá — Gran ayuda necesitada.
* Manzía – Lástima.
* Matenat Yadó – “Con lo que puedas colaborar”.
* Mate – Pene, Palo, Garrote.
* Me telfié el camino – Cometí un error.
* Meará – Cementerio.
* Meerra – Avaro.
* Mejorado para los tuyos – Buen deseo en una Simjá.
* Mejorado ciento viente años – Que vivas hasta los ciento veinte años (como el Moshé Rabenu).
* Meldar – Rezar, estudiar.
* Mel-ok – Loco.
* Meollo – Cabeza, cerebro.
* Meshear – Distraerse.
* Meshkin(a) – Pobre.
* Me vaya capara por ti – Daría mi vida por ti
* No (es) jobá – No hace falta.
* No haya mal – Expresión de sorpresa.
* No me da el meollo – No me da la cabeza (el cerebro).
* ¡No sepamos del mal! – “¡Que estemos protegidos contra el mal!”.
* Onde se arremató el sol – Donde se pone el sol, en el fin del horizonte (queriendo decir “lejos”).
* Oriza – Guiso típico sabático que contiene trigo, carne y papas principalmente.
* Paitan – Cantor.
* Paitnear – Cantar.
* Pescado cocho – Pescado guisado a la manera marroquí.
* Preto mazal – Mala suerte.
* Quebrar o cortar el taanit – Romper el ayuno.
* Rabi Shimón! – Equivalente a “Oh Dios mío!”.
* Rajlear – Irse.
* Refuá shelemá – Que te cures.
* Sajén(á) – Gentil.
* Safón, safonear – Pedo, peerse (tabú).
* Se te kefsee el mazal – Tengas mala suerte.
* Selkear – Evadir, dejar de hacer.
* Shaäta – Lluvia muy fuerte.
* Shajor, Shajorá – Hombre Negro, Mujer Negra (término despectivo).
* Sharfo – Anciano.
* Shelear – Beber, ponerse ciego.
* Shenfear – Enojarse.
* Shufear – Mirar.
* Sote(a)(illo)(illa) – Tonto(a).
* ¡Su boca en la rogerá! – ¡No digas cosas malas!
* Suaj – Culo.
* Tarnón – Tonto.
* Tarsha – Bofetada.
* Treja – Paliza.
* Trocado – Mala persona, Roto, tipo (término despectivo).
* Xaxo – Vagina (tabú).
* Vehemet – Verdad.
* Vive onde se arremató el sol – Vive muy lejos.
* Ya que estás ai, kadmei y merkí – Ya que estás ahí, ayúdate.
* Walo – Cero, nada.
* Zaama – Expresión de incredulidad.
* Zamel – Homosexual.
* Zorear – Rezar en la tumba de un Zadik.

Napoleón, los judíos y la historia de una traición – Historia – Aurora Digital

Napoleón, los judíos y la historia de una traición – Historia – Aurora Digital.

Napoleón, los judíos y la historia de una traición
Por Naum Kliksberg

En 1806 Napoleón (1769 – 1821) proclama públicamente: “Mi deseo es hacer de los judíos de Francia ciudadanos útiles, conciliar sus creencias con su deber de franceses, y alejar los reproches que pudieron hacérseles. Quiero que todos los hombres que viven en Francia sean iguales y gocen del conjunto de nuestras leyes”.
Prohibió que se discrimine a los judíos y les otorgó plenas libertades para estudiar y trabajar, les dio todos los derechos ciudadanos para que no tengan que vivir más en guetos en los países que liberaba Napoleón, lo cual concretaba los sueños que hacia cientos de años tenían los judíos.
Napoleón tomó otra medida extraordinaria para los judíos, convocó a los más importantes Rabinos del mundo a un Gran Sanedrín, como los que se realizaban en el Templo de Jerusalén, institución que había desaparecido 15 siglos antes.
Con el auspicio y la protección de Napoleón el Sanedrín se reunió en Francia el 9 de febrero de 1807, luego de deliberar declaró el apoyo de todos los judíos del mundo a Napoleón, pidió a los judíos que en las sinagogas se hagan rezos por Napoleón llamándolo el “liberador de los judíos”.
Por haber convocado Napoleón al Sanedrín, en Rusia la iglesia ortodoxa da esta declaración: “se declara a Napoleón el anticristo, el enemigo de Dios, por haber fundado un nuevo Sanedrín hebreo que es el mismo tribunal que osó antaño condenar a la cruz al Señor Jesús”.

En Francia la oposición antisemita atacó ferozmente a Napoleón.
El Cardinal Fesch, reprochó a Napoleón con esta frase: “Napoleón no debe ignorar que las escrituras anuncian el juicio final para el día en que los judíos sean reconocidos como cuerpo de la nación”.
Por convocar Napoleón al gran Sanedrín empeoró su relación con el papado.
Los judíos compusieron una plegaria, en 1807, que se realizó en todas las sinagogas, en ella se agradece a Dios por enviarles a Napoleón, unas de sus frases dice así:
…”bienaventurados somos, cuán agradable es nuestra suerte, desde que colocaste a Napoleón el Grande en los tronos de Francia y de Italia. Ningún otro hombre es tan digno de reinar, ni merece tantos honores y gratitud…te imploramos mantenerte cerca de él. Ayúdale, sostenle, protégele y sálvale de todo mal”.
Napoleón manifestó el deseo de crear en Jerusalén un Estado judío para acoger allí a los judíos de todo el mundo, lo cual hubiese evitado su asimilación y el sufrir las discriminaciones y las persecuciones que los judíos volvieron a padecer después de la caída de Napoleón.
Los judíos tienen importantes motivos para agradecer a Napoleón por liberarlos de las discriminaciones y de la vida de opresión y sin derechos ciudadanos que tenían, y por eso también tienen importantes motivos para indignarse ante el hecho de que en la actualidad los Rabinos ortodoxos del movimiento Jabad Lubavitch sigan venerando al Rabino Schneur Zalman de Liadí (1745 – 1812), importante Rabino de Rusia y creador del movimiento Jabad Lubavitch y el primer gran Rabino de esa organización ortodoxa religiosa judía, quien en ese crucial momento histórico traicionó a los judíos al apoyar al zar de Rusia contra Napoleón.
Los zares de Rusia eran profundamente antisemitas, como ejemplo de ello recordemos que en Rusia se estableció el sistema de los Cantonistas, consistía en sacar de sus hogares a todos los judíos a partir de los 12 años de edad para ponerlos a cumplir servicios paramilitares, donde eran torturados y educados con métodos violentos para que renuncien a su judaísmo, a los l8 años se los enrolaba en el servicio militar por otros 25 años, de esa forma pasaban 31 años de servicios continuos al zar. Los rabinos y los judíos ricos, y sus hijos, estaban exentos de cumplir con estos servicios.
En el año 1798 las autoridades “detuvieron” al Rabino Schneur Zalman, después de solo 52 días fue dejado en libertad. En esos días ocurrieron cosas extrañas, como ser: el zar quiso “personalmente” hablar con el Rabino, para ello el zar fue a visitarlo disfrazado de un simple empleado, como para mantener en secreto esa reunión (por eso no fue el Rabino a la habitación del zar como era de esperar), también es extraño que no se le aplicará al Rabino ningún tipo de tortura física como solían hacer salvajemente en los interrogatorios. También es extraño que estuviese retenido solo 52 días.
Los Rabinos de Jabad tratan de explicar este suceso de una forma simplista que deja muchos puntos oscuros. Dicen que por diferencias teológicas internas en el judaísmo el Rabino fue denunciado a las autoridades por judíos, diciendo que el Rabino Zalman traicionaría al zar. Parece que pocos días de conversación con el Rabino les alcanzó a las autoridades para obtener la seguridad de que no debían temer nada del Rabino Zalman y que podían contar con él. Los seguidores de Jabad afirman que lo dejaron libre tan rápidamente porque a los antisemitas que hablaron con él los “deslumbró con su gran sabiduría” originada en sus conocimientos de la filosofía judía. Una explicación difícil de creer. Todo parece indicar que lo más probable es que se realizó un convenio político entre el zar y el Rabino en su rol de importante líder judío.
Para el zar de Rusia, y para todas las monarquías que se enfrentaban con Napoleón, era muy importante que los judíos del mundo se opongan a Napoleón, para debilitarlo, para lograr ese objetivo era necesario lograr el apoyo de un líder judío como el Rabino Zalman de Rusia. En esas circunstancias es difícil creer que hablaron de filosofía judía, como afirman los Rabinos de Jabad.
Dos años después nuevamente se repitió otra extraña y breve “detención” del Rabino.
El Rabino Zalman instó a sus seguidores para que de todas las maneras posibles ayuden a quienes luchen contra Napoleón. La colaboración del Rabino llegó a niveles de inteligencia militar, ya que contaba con el Rabino Moshe Miezlish de Vilna, quien por su dominio de varios idiomas trabajaba de intérprete en el más alto comando militar francés. Moshe recibía órdenes del Rabino Zalman, quien le dijo que haga de espía para los rusos, dándoles la información militar que obtenía, la cual era muy importante y altamente confidencial.
Cuando el ejército de Napoleón se acercó a la ciudad natal del Rabí Shneur Zalman de Liadi, el Rabino mando quemar su casa y se fue con sesenta vagones llevando a su familia, pertenencias y algunos seguidores, el Zar le puso una cantidad de soldados armados para proteger al Rabino y a su caravana. Cuando Napoleón fue a detener al Rabino, solo encontró su casa quemada. Emitió un anuncio, en el cual ofrecía una generosa recompensa a quien informe sobre su paradero.
La contribución del Rabino Zalman a la victoria de Rusia fue reconocida por el zar, quien le otorgó el título de “Ciudadano Honorable”, lo cual implicaba beneficios para sus descendientes por varias generaciones, eso facilitó que de ellos surjan cinco generaciones de dirigentes de Jabad, que de esta forma pudieron realizar su trabajo con menos riesgos personales.
En esa época, por traicionar a los judíos al oponerse a Napoleón, los textos del Rabino Schneur Zalman de Liadí fueron repudiados, prohibidos y quemados en acto público, por los Rabinos de Jerusalén. (La mayor obra del Rabino Zalman fue el texto Tania, publicado en 1796, en el creó la ideología en que se basa el movimiento judío ortodoxo Jabad. Tania es considerado la “Biblia” para los actuales adeptos a Jabad. Entre otros temas, en el libro desarrolla el peligroso concepto del alma “distinta” a todos los otros seres humanos que tendrían los judíos desde su nacimiento, según el autor del libro.
Los seguidores de Jabad Lubavitch atribuyen la quema de los libros del Rabino Zalman a discrepancias teológicas en el judaísmo. La forma de analizar los hechos históricos de los Rabinos de Jabad Lubavich siempre es superficial, porque al ver todo desde una mirada religiosa y mística no relacionan adecuadamente la influencia de los factores políticos, económicos, y psicológicos, en la producción de los conceptos y de las ideologías religiosas, y en las conductas de los individuos y grupos. Pero esto no es una deficiencia solamente de los análisis de los Rabinos de Jabad, también es de todos los otros grupos de Rabinos ortodoxos y de todos los grupos de religiosos fundamentalistas de todas las religiones.
Los judíos nunca tuvieron como práctica el realizar una quema pública de libros cuando hay discrepancias entre Rabinos (lo cual siempre fue muy frecuente). Indudablemente lo que sucedía con Napoleón en el mundo y sus repercusiones entre los judíos, que veían en él la posibilidad de concretar sus sueños de libertad para estudiar, trabajar, y practicar su religión, daba a esta quema pública de los libros del Rabino de Rusia Zalman un claro mensaje político a los judíos y a los no judíos, de que los Rabinos de Jerusalén rechazaban claramente al Rabino Zalman. Ese mensaje político fue importante para que Napoleón diferencie la posición de Zalman contra él de la mayoría de los judíos que lo apoyaban, le facilitó el continuar con su meta de liberar a los judíos, fortaleció su grupo de apoyo a ese objetivo entre las autoridades de Francia, y lo posicionó mejor para enfrentar a los antisemitas que se oponían agresivamente a su política de liberar a los judíos. Todo eso sería imposible si los franceses creían que la mayoría de los judíos se oponían a Napoleón.
En respuesta al repudio de los Rabinos de Jerusalén al quemar sus libros, el Rabino Zalman prohibió a los judíos de Rusia que continúen enviando donaciones de dinero a los Rabinos de Jerusalén.
La mayoría de los judíos, incluso los seguidores de los Rabinos ortodoxos de Jabad Lubavitch, ignoran muchos de estos hechos, el informarse sobre ellos (para lo cual es conveniente que lean los escritos de los historiadores, no solo la versión de los Rabinos de Jabad) les será de utilidad para evaluar mejor la ideología política de los Rabinos ortodoxos de la organización Jabad Lubavitch, que actualmente continúa venerando al Rabino que traicionó a los judíos, oponiéndose a sus posibilidades de libertad y desarrollo, y a los avances de los ideales democráticos y humanistas de la revolución francesa.
La pregunta más importante que surge de la relación entre Napoleón y los judíos es: ¿Por qué se opuso a Napoleón este importante Rabino de Rusia?
Posiblemente tuvo presiones para que adopte esa posición, y se lo amenazó a él y a su familia. Pero el argumento que públicamente dio el mismo Rabino para justificar su acción, y que incomprensiblemente siguen defendiendo y legitimando los seguidores actuales de Jabad Lubavich, es que esa oposición a Napoleón era porque esa total igualdad y libertad que daba a los judíos permitiría a los que quisiesen ser judíos serlo sin sufrir ninguna discriminación por la práctica de su religión judía, pero también posibilitaba, por primera vez, a que el judío que quisiese no ser judío pudiese elegir ese camino de dejar de ser judío sin por ello pasar a ser ciudadano de segunda. Napoleón les otorgaba ese derecho, pero el Rabino no quería darles ese derecho. Esa libertad de elección atemorizó al Gran Rabino, fundador de Jabad Lubavitch, por eso dijo que reconocía que con Napoleón los judíos tendrían igualdad y libertad, y con ello mejoraría su situación económica superando la gran pobreza en la cual vivía la mayoría de los judíos, pero prefirió la opresión, la discriminación, el rechazo, la pobreza y el gueto para los judíos, porque eso obligaba al judío a no tener otra opción que seguir siendo judío. Esa es una concepción éticamente inadmisible en la actualidad, por eso es criticable que los integrantes de Jabad de este siglo defiendan la posición que tuvo el Rabino Zalman. Para los actuales conceptos sobre ética, derechos humanos, y democracia, la libertad de elección del individuo es el mayor valor que hay que defender.

Más información: http://www.editoriallasegundapregunta.blogspot.com

*Este texto lo elaboró el autor luego de realizar una investigación sobre hechos históricos poco conocidos de la relación de Napoleón con los judíos, y sobre las verdaderas razones por las cuales un importante Rabino traicionó a los judíos apoyando al antisemita zar de Rusia para luchar contra Napoleón.

 

 

Respuesta:

La traición de los jefes judíos
jaime naifleisch aisenberg

Muy buena crónica, sí, la de Naum Kliksberg. Es cierta esa política liberal napoleónica que, además, tenía por objeto crear una autoridad política en la judería. Los judíos en Asamblea de la Revolución, 1793, habían sido declarados miembros de la nación francesa: ciudadanos franceses de religión israelita, como en sesión previa lo habían sido los protestantes (históricamente peor tratados que los hebreos). Pero esos nuevos ciudadanos no se habían organizado como minoría. Habían aprovechado la nueva realidad, tras dos milenios feudales, para vivir libremente. Unos en sus sinagogas, otros disociados de ellas. Pero la paranoia, la fobia, tan laboriosamente introyectada en la conciencia de muchos, no se iba a disolver por un decreto ¿qué estarán haciendo esos ahora que están fuera de nuestra vigilancia? Y la inquietud llegó a Napoleón, que invadía Europa con sus célebres veteranos, rompiendo puertas de ghettos en las ciudades alemanas e italianas, de conventos y monasterios en las españolas donde vivían desaparecidas tantas muchachas…

Tal era el liberalismo que empapaba a buena parte de Europa, enloqueciendo a los partidarios del antiguo régimen, que el rabino Geiger, de la Comunidad Israelita de Berlin, pronto seguido por el rabino Holdheim de Munich, consideraron que se estaba realizando el sueño de la Torá, de justicia posible para todos, por el que los hebreos habían resistido y pagado tan alto precio durante siglos. E iniciaron la actualmente vigente Reforma religiosa que, prácticamente disolvía las sinagogas. Luego llegaría la moderación, los masortíes o “conservadores”, pero es otra historia.

Lo que intenta el Napoleón al crear el Sanedrin, se hizo en casi toda Europa durante el Medioevo, designando a esa autoridad. Controlar, también, a ese segmento de la sociedad, que se imaginaba cohesionado, homogéneo, conspirativo.
El exilarca, jefe del exilio, existía en el Califato de Bagdad en el s. X. Makhir David, fue solicitado por Pepin III, padre de Carlomagno (730-793), al califa de Bagdad, para que casara con una hermana, y de ese modo emparentar… con la Casa de David. Lo que unido a la bendición papal –la Casa de Jesús– le daba toda la legitimidad necesaria para ser ungido emperador. Makir David fue nombrado rey de la Septimania (Occitania) desde donde su sobrino, Carlomagno, logró la reconquista cristiana de Cataluña. Las casas reinantes hoy en Europa, descienden de aquella unión judeocristiana.

El nasi: “principe” (de ahí ashkenasím ¡sin zeta española! los “príncipes de Ashkenás”, topónimo bíblico, como Sfarad, que identificaron con Alemania), es un respetable jefe judío en las comunidades, que responde ante los señores.
Como los “judíos especiales”, ofjuden, en las Cortes germánicas Y sus equivalentes en las hispanas, y en las árabes del Magreb… a los que se usaba para que transmitieran al pueblo (judío) los deseos y órdenes de los señores (impuestos especiales, leva para la guerra…), y se hacía responsables de los castigos que caerían sobre el pueblo si desobedecían, o si a un señor se le ocurría dictar saqueo, matanza, expulsión…
Los nazis recurrieron a esa figura, en los ghettos, en los Kz. En el Ghetto de Varsovia el Judenratt, Consistorio Judio, fue el encargado de seleccionar a los que debían presentarse en la estación para ser llevados a Auschwitz, hasta que ya sólo quedaban unos miles, y los jóvenes de todos los partidos (el comunista, el sionista, el bundista, el revisionista…), lograron ponerse de acuerdo y en el día del último embarque, un 19 de abril de 1943, atacaron a los alemanes, completamente en contra de las autoridades del Concejo judío. Fue el Levantamiento del Ghetto de Varsovia.

El que manda necesita saber qué hay, qué sucede, en torno, abajo, y hacer saber su voluntad. Nadie puede permitir levantamientos como el de los chicos del ZOB, el Comité de Combatientes Judíos, de aquél 19 de abril. Y tanto menos cuando la situación a la que se somete a esa gente es profundamente injusta, o llega al espanto absoluto como en el caso del nazismo.
En el ejercicio de ese poder, además, intervienen otros factores y se verifican otros efectos. Se realizan censos, catastros (como los que propone el arquitecto Vitrubio a Roma, en el s. I), se impone el uso de apellido familiar, de documento de identidad… Esto es, se afinan los instrumentos del poder, y se moderniza la vida social, con resultados no en todos los casos negativo. Su opuesto es Somalia, el no-Estado.

Y muy bueno el razonamiento de Kliksberg a propósito de los motivos del rabino Zalman. Pero también aquí hay unademás, es raro remontar un fenómeno del proceso histórico a una sola causa.
Los líderes del yishuv no son generales de ejércitos. Son líderes o, al menos, dirigentes o simples burócratas –según la riqueza intelectual del pueblo–, de un variopinto conglomerado, que se entregan a tareas administrativas, muchas veces con pasión y honestidad, que hablan en nombre de todos con los señores, que pueden caer en la ridícula vanidad de creerse reyes de algo –lo que en el inapelable ídish conocemos como alterkaker, viejo cagón–, con la esposa gastando la tarjeta de crédito de la asociación (como sucedió hace unos años con la del presidente del KKL en Israel), o él mismo manoseando como un jeque a las mujeres que trabajan en la oficina (como acaba de suceder con el destituido y procesado presidente de Israel).
No son generales de ejércitos sino representantes de lo que los señores consideran chusma –como los indios pampa a las mujeres, los niños y los viejos–, entre la cual algunos ricos a los que temer un poco, y pedir prestado.

No voy a justificar al rabino Zalman, ni a sus sucesores, los lubávisher que ocultan esta historia. Faltaba más. Ni a los rabinos que se apresuraron a entregar a la gestapo las listas de afiliados y conocidos, sin las cuales tanto más difícil hubiese sido a los nazis identificar y atrapar a casi todos los hebreos, en un tiempo en el que, pese a los zalman, había decenas de millares de asimilados que hubiesen podido pasar desapercibidos al olfato de los psicópatas (aunque IBM, sí IBM, ya trabajaba para el Reich con sus tarjetas perforadas).

Hay talantes personales, conductas de coraje, de lucidez, de abyecta cobardía, de ignorancia… ¿Cómo es que no quemaron las fichas esos funcionarios del Judenratt en Alemania, en Austria…, antes de darlas a la gestapo? ¿No sabían? ¿no habían querido enterarse de lo que teníamos encima? ¿sólo pensaron, inutilmente, en salvar sus vidas?… Pero lo mismo hicieron más tarde en Hungría ¡en 1944! cuando ya millones de israelitas habían sido atormentados y asesinados, y los soviéticos, en plena contraofensiva, estaban a las puertas del país. No podían ignorarlo, y fue una decisión claramente política, dirigida por Rudolf Kestner –sobre el que acaba de hacerse una película exculpatoria– que ordenó a los alterkakern enviar una carta a todos los que hubiesen sido judíos alguna vez, y que tenían registrados, para que medio millón se dejara “trasladar a un lugar mejor” sin causar desorden…, a cambio de rescatar a sus parientes y a un millar más. Entre ellos a ellos mismos.
Kestner fue procesado en 1954, declarado culpable de haber “vendido su alma al diablo”, en Israel. Asesinado luego y exonerado más tarde por la Corte Suprema (4 votos a 1). Eichmann, con quien negoció la catástrofe, llegó a decir “parecía uno de los nuestros”.

Como a mis mayores en la posguerra, me sale sarpullido cada vez que un funcionario de asociación de judíos pide a las gentes que se registren, públicamente, con todos sus datos, para reforzar (¿?) una declaración, una denuncia, una protesta, en un contexto invadido por la judeofobia de los nazi-islamistas y sus empleados de las izquierdas reaccionarias, que se manifiestan con el jefe de policía, encapuchados, y enarbolando pistolas (pienso en Barcelona, concretamente. Y en Malmö (Suecia), de donde se están yendo los hebreos, por las agresiones nazi-islamistas y el beneplácito del alcalde socialdemócrata, y en Caracas, donde reina el socio de los ayatolas… sin que los señores del reino ni los jefes judíos que convocan a dar la caracomo se hace en democracia hagan nada, entonces, para defender sus derechos y sus vidas).

Pero aquí no se trata de justificar o no, sino de comprender. Sin olvidar que hablamos de la condición humana, en situaciones límite, y sin olvidar que nada, ni el judaísmo, vacuna contra la imbecilidad, el fanatismo, la codicia, la ignorancia.
Y que no estamos hablando de generales de ejércitos.
En plena dictadura de Videla-Massera sobre la Argentina, un comando de tropas especiales irrumpe en la casa del presidente de DAIA, la mayor coordinadora de entidades judías en el país. Buscan a una sospechosa de ser guerrillera, pero sólo encuentran a sus padres y a un hermano menor. Y se lo llevan.
El hombre, Nehemías Resniski, se había negado a hablar con los señores en nombre de la asociación que presidía, para pedir por otros secuestrados, cuyos padres acudían a él desesperadamente. Pero sí lo hizo para salvar a su hijo.
Nunca se cerrará este capítulo. Mi postura decía que Nemito tenía que actuar como padre, por encima de todo, y no se lo puede acusar de haber hecho todo para salvar a su hijo, que le fue devuelto, muy dañado. Pero que inmediatamente después debía haber resignado todos sus cargos comunitarios, y retirarse a guardar el más bajo perfil, con su familia. Cosa que no hizo. Otros lo acusan de traidor, como a Zalman, o el rabino de Budapest (cuyo nombre no recuerdo ahora ¿Saffran? No sé) que actuó con Kestner.

No digo que se trate del mismo caso, exactamente, nunca dos casos son el mismo caso. Zalman era zarista, su judaísmo era extremadamente talmúdico. Creía que estábamos pagando por nuestra mala conducta, y que sólo Él podía sacarnos de ello. Los que actuaron de modo pérfido en Budapest buscaron salvar sus vidas y las de sus próximos, despreciando a los demás, y para no llevar a Palestina viejo inútiles, religiosos, asimilados, para hacer un museo de la judeidad, cuando lo que se necesitaba eran jóvenes aptos para el trabajo y el combate, esa fue su defensa en el futuro.
Resniski no tenía nada que ver con ese judaísmo ni con los despiadados nazis argentinos, ni con los argumentos kestnerianos. Pero las semejanzas son notables en todos los casos en los que podemos encontrar traidores.
Los judíos –nadie con menos fuerza que ellos en los reinos, en estos casos ruso zarista y argentino nazi, donde la fuerza es la única razón–, no constituían un ejército. No tenían hábito de armas, ni armas, ni estaban todos de acuerdo en rebelarse con sus ancianos y nenonatos contra un poder ilimitado. ¿Qué tenían que haber hecho los judíos rusos, fragmentados, pobrísimos, y confinados en las aldeas de la Zona Especial de Residencia, donde secuestraban a los chicos a los 12 años y los machacaban hasta los 18, después de lo cual lo esperaba un servicio militar de 25 años, lejos de toda comunidad, del hebreo y del ídish, forzados a comer cerdo, a no leer, a no rezar… para desjudaizarlos? ¿Declarar la guerra al zar y ponerse del lado del invasor enemigo, porque aquél era una rémora feudal, y antisemita, y este un liberador? El caso de los húngaros es muy distinto, podían haber huído a las fronteras, ya liberadas o con guerrillas antinazis en los bosques, podían haber encontrado refugio en las casas consulares del sueco Wallenberg, del español Bris, del italiano Perlasca…, en vez de entregarse mansamente, desinformados,  a los asesinos.

Sí, los judíos a quienes se acusa nada menos que de matar a Dios, son súper hombres. A nadie más se le reprocha no haber sido capaces de ponerse del lado del enemigo de los señores del reino en que vivían, por razones ideológicas. A los cristianos armenios los masacraron los musulmanes turcos por haber sido partidarios de los cristianos rusos, durante la Primera Guerra Mundial, aunque nadie lo menciona cuando, alguna vez, se habla del genocidio turco de los armenios. ¿Hay otros casos?

La DAIA nunca se asomó a la guerra que las organizaciones guerrilleras declararon al régimen con cuatro pistolas. Aquellos representados en DAIA, no directamente sino a través de la asociación afiliada, podían ser inválidos, anticomunistas, antiperonistas, ajenos a las controversias politicas, conservadores, religiosos, viejos… ¿debía Resniski declarar la guerra al régimen –que en eso consistía el reclamar por los secuestrados– y poner a todos esos israelitas junto a la antisemita montoneros?
Había en el régimen muchos elementos que esperaban una reacción judía, como Suárez Mason secuestrador del periodista Raab –desaparecido–, del periodista y empresario Jacobo Timerman, para tener las manos libres y proceder a una justificada reanudación de la Shoá.
Los judíos, jóvenes de familias sionistas, comunistas, religiosas, que participaron en la guerrilla, o en otro tipo de sectas, lo hicieron disociándose de la judería. Aceptando la ideología totalitaria según la cual si eres judío no eres “nacional y popular”. Muchos cambiando su nombre hebraico por otro itálico, o hispano, como Altamira. Al caer recibían el doble castigo, como describió el padre de un chico atrapado con su amigo judío, torturados, desaparecidos ambos. Ninguno consiguió ocultar su identidad oficial aunque llevara un engañoso nom de guerre. ¿DAIA tenía que poner en pie de guerra a toda esa judeidad aterrorizada por el terrorismo de Estado y el delirio de las sectas guerrilleras –en la sociedad donde tantos más estaban aterrorizados, y tantos satisfechos por “la limpieza” que se operaba, porque “algo habrán hecho” esos desaparecidos, y donde había traidores en las cúpulas guerrilleras– para salvar las vidas de esos muchachos? ¿Eso decían sus Estatutos?
Las listas postdictadura, las de Conadep, muestran la extraordinaria presencia de esos judíos en el conjunto de los muertos y “ausentes para siempre”, en relación con la presencia de judíos en la sociedad. Muy pocos quieren saberlo ¿cuántos lamentarían hoy que doscientos o trescientos mil hubiesen sido asesinados? ¿Cinco?

¿Otro tanto debían hacer Unione e Benevolenza, el Centro Gallego, Euskal Herría, River… porque había italianos, gallegos, vascos y/o hijos y/o bisnietos de vascos, gallegos, italianos, irlandeses, alemanes, franceses, catalanes, araucanos… evangelistas, musulmanes… o hinchas de River entre los atrapados por los parapoliciales?
Esta agria polémica argentina en torno a Nehemías Resniski, no se extiende a otros. A nadie se le ha ocurrido en treinta, cuarenta años considerar traidores a los dirigentes de la Alliance Française porque callaron incluso cuando la Armada argentina se llevó para siempre a dos monjas francesas y no se levantaron en armas contra las FFAA, la Junta Interamericana de Defensa, y la OTAN para situarse del lado de Fidel Castro, que mantenía relaciones especiales con Videla-Massera, por conveniencia propia y por órdenes de Moscú. Y ahí están, agrias, las polémicas en torno a Zalman, a Kestner…

Todo debe ser discutido, nuestra historia de judíos, y la Historia, toda la andadura está llena de “casos”. Cada página de cultura en el libro de Historia de los Hombres –dice Walter Benjamin– es en su anverso una página de barbarie. Pero otra cosa es aprender a hilar fino para mejor discernir.

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