Corrientes del judaísmo – Judaísmo Caraita

Caraísmo
De Wikipedia, la enciclopedia libre

El caraísmo proviene del término hebreo bené mikrá, que significa
“Seguidores (o ‘lectores’) de la Escritura”.

“Escudriñad a fondo la Torá [Ley escrita de Dios] y no confiéis en mi
opinión”, estas palabras las mencionó Anán ben David, judío secesionista que proclamaba el derecho de todo judío a estudiar las
Escrituras Hebreas de un modo libre, sin tener en cuenta la interpretación rabínica ni el Talmud; debido al énfasis que le daban a
las Escrituras, se les llamó desde el siglo VIII “Qara’ìm” (en hebreo “lectores”) a los seguidores de Anán, que se oponían a la autoridad religiosa de los rabinos y a sus creencias.

1 Inicio de la controversia
2 Desarrollo
3 Algunos rasgos entre caraítas y rabinos
4 Historia
5 Doctrina
6 Referencias

Inicio de la controversia
Dentro del judaísmo de la Diáspora babilónica de la época talmúdica
surgió una nueva filosofía. La idea siempre había sido que Dios había
dado dos Leyes (Torá)en el Sinaí una Oral y otra Escrita. Ya durante
la época del Segundo Templo de Jerusalén aparecieron sectas (los
Saduceos y los Esenios), que iban en contra de las enseñanzas de los
Prushim (Fariseos), que eran considerados como la corriente ortodoxa,
en cuestión del valor divino de la Ley Oral, pero con la destrucción
del Templo, las sectas heterodoxas desaparecieron.

El Caraísmo apareció en el siglo VIII, con la figura de Anán ben David.

Anán procedía de una familia noble judía, descendientes del Rey David,
y por ello aspiraba al título de ‘Jefe de la Diáspora’, que le fue
negado.

Desde aquel momento se convirtió en el líder del movimiento heterodoxo
que predicaba que la Ley (Torá) Oral no era palabra divina. Escribió
un Libro de los Mandamientos en el cual concentraba sus ideas y
enseñanzas (bastante divergentes de lo que actualmente se considera la
doctrina caraíta) que se negaban a la obediencia de las tradiciones
rabínicas y declaraba el poder de cualquier judío a explicar y
practicar los mandamientos bíblicos a su propio modo de ver, cada uno
según sus capacidades.

Desarrollo
Después de la muerte de Anán ben David, el desarrollo de los caraítas
se hace patente, alcanza popularidad e influencia extendiéndose fuera
de la comunidad judía de Babilonia por Oriente Medio y en la misma
Jerusalén, en esta ciudad se abre un centro caraíta importante. Los
siglos IX y X experimenta su época dorada, período de rápido
crecimiento. El proselitismo del judaísmo caraíta supuso una clara
amenaza al judaísmo rabínico. Aunque hubo desacuerdos entre guías
caraítas y no se reconocía a un líder en particular, el peligro vino
de Saadia Gaon del judaísmo rabínico el cual comenzaría a derrotar a
los caraítas con sus propias armas a saber: “la Ley escrita”. Acabaría
imponiéndose el judaísmo rabínico, a la manera de Saadia, pero el que
daría el golpe mortal a este movimiento fue Maimónides, destacado
talmudista del siglo XII, que debido a su eficiente erudición, actitud
tolerante con los caraítas se ganó la admiración de éstos, cosa que
hizo que se debilitase la posición de los líderes caraítas. Con el
tiempo perderían fuerza modificando criterios y principios, en esencia
perdieron el objetivo principal y se adaptaron en parte al judaísmo
rabínico.

Algunos rasgos entre caraítas y rabinos
Los caraítas consideran sagradas a las ‘Escrituras Hebreas’, pero no
las ‘Tradiciones orales’; todo lo contrario de los rabinos, la
Tradición en primer lugar las Escrituras secundario. Los caraítas dan
lectura e interpretación personal a las Escrituras a diferencia de los
rabinos

Algunos ejemplos

Éxodo 23:19 dice:

“No cocerás un cabrito en la leche de su madre”.

Los caraítas entendían estas palabras al pie de la letra. Sin embargo
los rabinos para este versículo entendían que hablaba de la
prohibición de comer carne y leche juntas.

En Deuteronomio 6: 8, 9 los caraítas le daban a estos versículos el
significado figurado y simbólico, sin embargo los rabinos afirmaban
que los varones judíos debían llevar las Filacterias cuando oraban y
tenían que colocar la Mezuzá en la jamba de su puerta.

Historia
En el siglo VIII Anan ben David, un líder judío de la Mesopotamia,
organizó a diversos elementos anti-talmúdicos y presionó al Califato
para que estableciera una segunda organización autónoma de judíos en
el exilio o Exilarcado para aquellos que rechazaban por completo el
Talmud, y por ende a los rabanitas que lo imponían. Los musulmanes
concedieron a Anán y sus partidarios la libertad religiosa para
practicar el judaísmo a su modo. Reunió Anan en derredor suyo, a un
amplio grupo de seguidores, quienes fueron conocidos como ananitas.
Poco tiempo después de la muerte de Anan, sus seguidores se fusionaron
con otros grupos anti-talmúdicos y tomaron el nombre de “Seguidores de
la Biblia”, o en hebreo Benei Mikrá. Más tarde se abrevió a Qa’raím, o
en castellano, “caraítas”. En el siglo X el principal dirigente de
judaísmo rabínico en el Oriente Medio, Sa’adiah Gaón, los excomulgó.

Sin embargo, los caraítas se expandieron por Palestina, Siria y
Egipto. Algunos llegaron también a Al-Ándalus, parte meridional de la
Península Ibérica de predominio musulmán durante la Edad Media. Desde
el siglo IX floreció la comunidad caraíta de Jerusalén. Los cruzados
los expulsaron y quemaron allí sus sinagogas en el 1099, pero fueron
restauradas cuando la ciudad fue retomada por los musulmanes. Muchos
caraítas se radicaron en el imperio jázaro, desde que a finales del
siglo VIII el rey se convirtió al judaísmo. El número de judíos
aumentó allí especialmente desde el 944 cuando el emperador de
Bizancio pretendió obligar a los judíos a convertirse al cristianismo.
Tras la decadencia y desaparición de “Jazaria” en el siglo XI, el
mayor número de caraítas se radicó en Crimea, de donde pasaron a
Lituania y Polonia.

Actualmente viven unos 50.000 adherentes al caraísmo. Cerca de 2.000
de ellos viven en Estados Unidos, la mayoría en Daly City, California.
Actualmente la mayoría de los caraítas viven en Ramle, una pequeña
ciudad al occidente de Tel Aviv, Israel, a donde llegaron procedentes
de Egipto, Turquía, Rusia y el resto de Europa. Algunos residen en
Ashdod y Be’er Sheva.

] Doctrina

Sinagoga Caraíta Bnei Yisrael.Los caraítas se guían solamente por una
interpretación literal de la Biblia Hebrea y de la Ley Mosaica,
rechazando innovaciones posteriores tales como la Ley Oral Rabínica.
Rechazan la forma de judaísmo más practicada hoy día, que en sus tres
corrientes se guía por el Talmud. Creen que “los talmudistas”
adulteran el verdadero mensaje de las Escrituras Hebreas agregando las
enseñanzas de los Rabinos que encontramos en el Talmud. Enfatizan en
el mandato de Deuteronomio 4:2 No añadiréis a la palabra que yo os
mando ni disminuiréis de ella, para que guardéis los mandamientos de
YHWH, vuestro Dios, que yo os ordeno..

Consideran la era actual de la historia humana como el periodo del
Gran Exilio. Interpretan que las Escrituras Hebreas describen esta era
y predicen que en ella la nación de Israel abandonará el verdadero
camino del Creador por la religión de fabricación humana. Dicen que
los profetas enseñan que esta era acabará con el retorno de Israel al
Creador bajo el liderazgo del ungido Rey de la Casa de David y con
adopción de la religión de las Escrituras Hebreas por toda la raza
humana.

El caraísmo no es una fe monolítica en la que cada creyente está de
acuerdo en todos los detalles, pues el peso de la interpretación recae
en el individuo y no en una autoridad central. Los caraítas mantienen
que cada ser humano tiene la obligación de estudiar las Escrituras
Hebreas y determinar por sí mismo el significado correcto de los
mandamientos de Dios basándose en su propio razonamiento y
entendimiento. A cada persona le exigen tomar responsabilidad personal
en la interpretación de la Biblia hebrea pues es cada individuo quien
va a ser llamado a dar cuenta de sus propias acciones en el Día de
Juicio. Enseñan a investigar con cuidado las Escrituras sin confiar en
la opinión de nadie y piensan que “aquel que se apoya en cualquiera de
los maestros del Exilio sin investigación personal, es como si hubiera
cometido idolatría”.

Referencias
Astren, Fred Karaite Judaism and Historical Understanding ISBN 1-57003-518-0
Lasker, Daniel J. The Dead Sea Scrolls in the Historiography and
Self-Image of Contemporary Karaites Dead Sea Discoveries, Nov 2002,
Vol. 9 Issue 3, p. 281, 14p-294; DOI: 10.1163/156851702320917832; (AN
8688101)
Mourad el-Kodsi 1987: Karaite Jews of Egypt
2002: Just for the record in the history of the Karaite Jews of Egypt
in modern times.
Nemoy, Leon 1987: Karaite Anthology ISBN 0-300-03929-8
Wieder, N. 1962: The Judean Scroll and Karaism; London, 1962.
Yaron, et. al. An Introduction to Karaite Judaism ISBN 0-9700775-4-8

Idiomas judíos

Hasta la destrucción del primer templo de Jerusalén por los babilonios en el siglo VI a.C., el pueblo judío poseía un solo idioma: el hebreo, la lengua de la Biblia. Posteriormente la lengua fue influenciada por el arameo, idioma semítico del lejano oriente. El Talmud, el más importante y sagrado texto después de la Biblia, concluido en el siglo VI D.C., fue escrito en esa lengua. Este mismo explica los textos bíblicos y proporciona una especie de código normativo a la vida de la comunidad en todos sus aspectos.

Durante la era helenística, el pueblo judío adoptó el griego y, con la expansión del Islam, el árabe fue la lengua de muchos judíos de los pueblos del Mediterráneo. Por ejemplo, en Persia, desarrollaron versiones de dialectos específicamente judíos.

Aquellos judíos que emigraron a Italia u otras áreas del Imperio Romano adquirieron como lengua el latín y, más tarde aun, las lenguas Romances de la Edad Media que dieron origen a las distintas lenguas modernas de Europa.

Los judíos sefardíes (del vocablo hebreo Sefarad: España) crearon su propia lengua: el Ladino o Judezmo. El ladino refleja a las sagradas escrituras ya que nació traduciendo textos sacros hebreos a lengua vernácula y, el judezmo es la lengua hablada. Esta lengua mezcla de castellano medieval, hebreo y otras lenguas regionales fue llevada con los judíos al ser estos expulsados de España en 1492 a Portugal y otras áreas de influencia del Mediterráneo.

Pero sobre todas las lenguas creadas por los judíos en la diáspora, es el Idish la que más desarrollo ha alcanzado no sólo en su lugar de origen sino que se ha esparcido por el mundo entero desde Asia hasta Africa y desde Europa hasta América y ha enriquecido con su vastísima obra literaria a millones de seres humanos.

El idish y su expansión geográfica.

El Idish nació alrededor del año 1000 cuando judíos de Italia, Francia y resto del Imperio Romano comenzaron su migración hacia la zona del río Rin, lo que hoy es Alemania. Esta época es coincidente con el nacimiento en ese milenio de muchas lenguas europeas modernas.

La migración judía hacia el río Rin comenzó con el impacto de las cruzadas, que trajeron el idioma Idish a Europa Central, específicamente lo que hoy es Checoslovaquia y Austria.

Con un gran caudal de judíos que lo hablaba, la lengua se expande luego por Polonia y hacia los ríos Duina, Dníeper y Dniéster.

Todo ese sector de judios sumados a los de Ucrania, Lituania, Estonia y Letonia se denomina Ashkenazim; esta palabra deriva del nombre hebreo medieval de Alemania: “Ashkenaz”.

Durante el siglo XIX el numero de judíos en Europa Central y del Este creció notablemente y por ende, los hablantes del Idish.

Con otra gran migración en el último cuarto del siglo XIX, el Idish fue transportado por los mares a nuevos continentes: América, Africa, Australia, Israel. Para esta época, el número de hablantes del Idish alcanzó los 12.000.000, cifra fatalmente reducida tras el exterminio de 6.000.000 de judíos durante el Holocausto en manos de los nazis.

El idioma idish y sus componentes: su inserción en el mundo moderno.

Varios son los componentes del idioma idish: el hebreo. el alemán, el elemento romano y el eslávico.

Cuando se establecieron los judios a orillas del alto Rin la lengua Idish adoptó algunas variedades de localismos alemanes. En su período inicial hasta el siglo XII, el Idish era el idioma usado por los judíos que arribaban de las áreas en las que se hablaban las lenguas romances. Muchos vocablos hebreos y arameos que fueron tomados de la Biblia y luego del arameo del Talmud se convirtieron también en parte del idioma idish contemporáneo. Algunas pocas palabras de origen latino perduran en el idish contemporáneo, como por ejemplo :

Leienen: (leer) deriva del latin “legere”

Benchn: (bendecir) deriva del latin “benedicere”

Reconocemos amplias influencias de distintos dialectos alemanes.

Más adelante se suman los elementos eslavos del checo, polaco, ucraniano y también ruso.

En una frase común del idish se puede rastrear estas influencias

“RABOISAI, MIR VELN BENCHN, ZOGT DER ZEIDE”

Raboisai: señores, Hebreo

Mir: nosotros, Antiguo alemán

Veln: vamos, Antiguo alemán

Benchn: bendecir, Latin


Zogt: dice, Aleman medieval

Der: el, Aleman medieval

Zeide: abuelo Eslavismo antiguo

En el transcurso de los siglos XIX, XX y XXI se incluyeron vocablos producto del avance de la tecnología y de diferentes disciplinas y surgen ciertos neologismos. EJEMPLO: teléfono celular: tzelke es el término adoptado (cell: célula en inglés).

Es muy común que los docentes debamos convertirnos con nuestros equipos académicos en creadores de ellos. Ante la pregunta de un alumno acerca de cuál es el término utilizado para la palabra “peaje”, debemos poner manos a la obra en nuestras fuentes. Recurrimos a un hecho protagonizado por el filosofo judío M.Mendelson. Al ser invitado a la Universidad de Francfort para dictar una conferencia debe atravesar el puente que cruza el río. Existía una ley medieval por la cual los animales y los judíos debían abonar por el cruce del mismo (léase hoy peaje). Al exigírsele el pago correspondiente y comprobando que a su lado por un animal se hacía efectivo dicho impuesto exclamó: ¡que el animal brinde la conferencia para Uds. en la universidad! Dio media vuelta y el “vegtzol” no lo abonó.

La búsqueda en la recuperación del idioma es lo que tanto interés despierta en lingüistas historiadores, etnógrafos, sociólogos, músicos, folcloristas e investigadores de la cultura. Jóvenes judíos y no judíos del mundo entero son atraídos y se interesan por el estudio de la lengua Idish.

El Mercado Común Europeo con su Parlamento establecido en Estrasburgo (Francia) dedica especial atención al idioma Idish. En el último congreso internacional de esta lengua realizado allí al que asistieron alrededor de 400 congresistas de todo el mundo, fue muy interesante comprobar que los traductores del idish a los distintos idiomas: Inglés, francés, ruso y, alemán eran jóvenes profesionales de no más de 25 años.

No debemos dejar de mencionar que el IWO, Idisher Visnshaftlejer Institut, ha realizado en noviembre del año 2001, un simposio con la asistencia de reconocidos especialistas y catedráticos nacionales y del exterior. Uno de ellos, el Dr. Dov Noy dictó en la Facultad de Filosofía y Letras de la UBA y en la Universidad de Luján, conferencias en Idish sobre diferentes aspectos de la lengua, con traducción simultánea.

Es nuestro interés en la Argentina que el idish vuelva a implementarse en las escuelas judías primarias y llegar al ámbito universitario como sucede en el resto del mundo.

Universidades de EE.UU y Europa incluyen a investigadores de esta lengua en sus diversos proyectos.

El idish: la llave emocional de la vida judía.

Así se siente el judío al referirse a su lengua idish llamándola “Mame Loshn”, esto significa literalmente: el lenguaje de la madre.

Así lo sintieron millones de seres humanos durante mil años. Este es el medio que le permitió expresarse. A su vez ha sido el medio para construir su cultura, para transmitir los máximos preceptos de la ética y moral de su religión. La interpretación de la ley, la justicia y los derechos humanos se transmitió en idish facilitando su llegada y difusión. También debemos reconocer la riqueza popular, de los proverbios, refranes e historia que formaron el sentir y el nivel intelectual de su cultura.

Dialectos del Idish.

Es amplia y colorida la paleta de los dialectos del Idish. Ellos fueron el alma oculta y gran parte de la magia que irradia la lengua. Los dialectos del Este de Europa varían generalmente en la pronunciación de sus vocales. Pero la gramática y el vocabulario casi no difieren. Los dialectos comenzaron a fusionarse primero con la migración hacia las grandes ciudades y luego, los diversos dialectos se mezclaron hasta desaparecer con las migraciones hacia los distintos continentes. Surge así la estandarización del idioma, cuya base fue tomada básicamente del dialecto lituano.

Literatura Idish.

Los más antiguos elementos de la literatura idish son los testigos materiales preservados en museos sobre la enseñanza de textos sagrados.

Ya en los siglos XII y XIII encontramos versiones más o menos reelaboradas en idish las de epopeyas alemanas. A pesar de estas manifestaciones primitivas puede decirse que el verdadero comienzo de la literatura moderna idish tiene lugar durante el Renacimiento, periodo que permite el desarrollo de los más diversos movimientos intelectuales. El gran representante de la época es Elías Levita (1469-1549) autor de BOVE-BUJ, novela de caballería judía traducida de textos ingleses, destacándose también sus traducciones de salmos y otros pasajes de la Biblia.

La obra religiosa más famosa y popular de la literatura idish es Tzeno Ureno compuesta en Polonia a fines del siglo XVI; se trata de otra versión del Pentateuco, preparada especialmente para ser leída por mujeres. Es de señalar que el público femenino no tenía generalmente acceso a la sabiduría tradicional ni al estudio. Es el público femenino en este periodo, el mayor consumidor de las obras en idish y a él se dirigen muchos de los que escriben en este idioma. Durante el siglo XVIII.

El siglo XVIII presenciará el surgimiento de dos grandes movimientos que conmoverán la vida judía e influirán notoriamente en la literatura idish: el Jasidismo y la Haskalá. El Jasidismo fundado por Baal Shem Tov con una especie de llamado a la emoción y al sentimiento inmediato a lo religioso, ejercieron en la literatura un efecto benéfico ya que la elevaron al nivel de la oración. Convencidos de que la auténtica fe tenía sus raíces en el sentimiento y no en la razón debía de rezarse en la lengua del corazón. De la profundidad del alma popular surgieron cuento, parábolas y cantos. Pudo así la doctrina jasídica recoger de la tradición popular en idish canciones de cuna, baladas, cantos de amor, conflictos familiares y sociales.

Es el rabí Najmen de Bratzlev es el más característico de los escritores del jasidismo, gran experto en la narración fantástica.

Diferente fue el papel desempeñado por la Haskalá o Iluminismo judío, inspirada por el filósofo y publicista judeo-alemán Moises Mendelsshon (1729-1786) quien propiciaba el ingreso del judaísmo a la cosmopolita cultura europea, sin desmedro de las tradiciones hebreas.

En este cuadro, las lenguas portadoras de esta cultura debían ser el alemán y el hebreo y, el idish era relegado a un plano secundario.

Es en el siglo XVII y XVIII en que aparecen cientos de libros en idish. Ya en el siglo XIX surgen una docena de escritores que son eclipsados por la presencia de los tres grandes clásicos del periodo moderno, llamada la época de oro: Mendele Moijer Sforim, Sholem Aleijem, Sholem Ash e Itzjok Leibush Peretz.

La creciente cohesión cultural e intelectual de los conglomerados judíos de Europa Central y Oriental más la aparición de estos escritores de gran talento, motiva el florecimiento de la literatura idish moderna.

Mendele Moijer Sforim (1834-1917) seudónimo de Sholem I. Abramovich, estableció un lenguaje literario que lo convirtió para sus seguidores en el zeide, abuelo de la nueva literatura idish, ya que su estilo literario se convierte en un ejemplo. Su obra satírica fue dirigida a los judíos para mostrarles sus debilidades y flaquezas. Deseaba cambiar la forma de vida de los habitantes de los pequeños villorrios los “kleine shtetelej” a través de la sátira y el realismo. Esta obra es un monumento histórico de un tiempo pasado.

Sholem Aleijem, seudónimo de Sholem Rabinovich (1859-1916), el humorista por excelencia, escribió para los judíos, entreteniéndolos con situaciones cómicas, sembradas aquí y allí por el patetismo. Describe la vida judía con todos sus defectos pero su humor emociona por la ternura con que trata a sus personajes.

Su lema era “reír es sano, los doctores indican reír” y éste se convirtió en un medio terapéutico para el pueblo. El artista y el filósofo del humor se encuentran en sus obras junto al folclorista y etnógrafo.

3.000.000 de ejemplares en ruso fueron impresos solamente en idioma ruso. Un crítico literario ruso dijo que en sus obras se refleja el triste pasado judío en la época de los zares.

Fue el escritor judío que más estuvo en contacto con el circulo de escritores rusos como Tolstoi y Gorki.

Cuando su personaje Tevie el lechero, a 15 años de su muerte, comienza a perder vigencia en el teatro judío y en el cine, sucede algo impensado en el arte que, se sabe, no es eterno. Raramente se da este proceso: cuando se comienza a observar su obra como una antigüedad de museo de la vida judía en la época de los zares, Tebie es rescatado por el teatro inglés, español y hebreo y, durante años se convirtió en la sensación musical de los escenarios de Nueva York, Londres y el mundo entero bajo el titulo de “El violinista sobre el tejado”.

Acompañaron a despedir sus restos en Nueva York 1.000.000 de personas.

En el mes de noviembre del año 2001, fue emplazado su busto en “El jardín de los poetas” en los parques del Rosedal de Palermo, por resolución del Gobierno de la ciudad de Buenos Aires.

Itzjok Leibush Peretz (1852-1915), el tercer gran clásico, ha creado monumentales obras sobre aspectos de la ética y justicia de la vida judía de su época. Lleva al idish a una perfección poética. Su singularidad con respecto a los dos anteriores radica en su visión mística y profética del destino judío.

Y vemos realizado el sueño de estos escritores de arrancar a las empobrecidas masas de judíos de los guetos, sintetizando el concepto de judaísmo y universalismo en hechos como el siguiente:

En el año 1932, el IWO, con su sede en Nueva York, es invitado a la Argentina a una reunión organizada por círculos literarios y el escritor de las letras judías Zalman Reizn es agasajado por las siguientes personalidades: Arturo Capdevila, Alfonsina Storni, Manuel Galvez y otros.

La vastedad de la obra literaria clásica traducida al idioma suma cientos de trabajos desde Shakespeare, Cervantes, además de muchos trabajos científicos.

En el periodo entre las dos guerras mundiales nuevos centros de cultura idish surgen en todas partes del mundo desde América del Sur hasta América del Norte, desde Sudáfrica hasta Australia tal es la creación, que el escritor judío Opatoshu llega a afirmar que el sol no se pone jamás en la lengua judía.

Las masacres de la barbarie nazi hacen callar a la cultura Idish, en la Unión Soviética, a partir de 1948, la literatura idish se sumerge en el silencio; muchos escritores del idioma idish pierden la vida en las purgas stalinistas… solo en América e Israel puede hablarse de un presente y un futuro para la literatura idish y en primer término debe mencionarse a un premio Nobel en dicha lengua: Isaac Bashevis Singer.

Recorrida por Palestina en 1695

Recorrida por Palestina en 1695

Por: Abi Goldreich

La máquina del tiempo, este es el sentir mio cuando estoy en la librería con libros antiguos del Sr. Hober en Budapest, Hungría.

Hober ya conoce mis debilidades, y luego de decirme hola y de entregarme un vaso de agua mineral (el Sr. Hober es naturista vegetariano) me lleva por las escaleras hacia el sótano gigante e iluminado, al sector “judío”.

El sector judío es una pieza donde hay libros antiguos de temas que aparentan para el Sr. Hober judíos. Entre los libros viejos hay algunos que no valen ni las tapas de cuero que llevan y en pocos casos se puede encontrar reales creaciones de cultura.

Muchos son los libros litúrgicos viejos que quizás fueron robados de la “gniza” de las Sinagogas, capitulos del Talmud, el Tanaj, Mishnaiot, Shuljan Haruj, Sidurim viejos con tradición Ashkenaz. Suelo abrirlos para observar quiénes eran sus dueños, quién fue el joven que recibió el libro para el Bar Mitzvá hace 200 años, y a quién se le entrego durante su vida. Curiosidad.

Muchos de los libros están escritos en alemán, y son libros góticos que fueron escritos por cristianos o judíos asimilados.

De vez en cuando se puede encontrar un capítulo de Talmud escrito a mano, que son muy caros, varios miles de euro y están desplegados en un armario detrás de una vitrina iluminada. Hober sabe su valor. Y a veces hay ofertas como el libro Palestina, de Hadriani Relandi llamado el profesional. palaestina ex monumentis veteribus illustrata, המו”ל הוא, Trajecti Batavorum: Ex Libraria G. Brodelet, 1714.

Se puede encontrar estos libros originales en varios lugares del mundo y también en la Universidad de Haifa. Se puede ver dónde se encuentra el libro y también se puede encontrar detalles del autor y más.

El autor Rilandi, hombre destacado, geógrafo, cartógrafo y filólogo sabía perfectamente hebreo, árabe y griego antiguo, más las lenguas europeas. El libro está escrito en latín. En 1695 fue enviado a recorrer la tierra de Israel o con el nombre de entonces Palestina. En su recorrido investigó 2500 lugares principales que están nombrados en el Tanaj o en la Mishná.

Su forma de investigación es interesante. Primero, mapea la Tierra de Israel. Segundo, Rilandi ubicó con su nombre a cada uno de los lugares nombrados por la Mishná o el Talmud. Con el original nombre judío, cita el versículo que le corresponde en los libros santos. Si el nombre original es romano o griego, trae en griego y en latín el vínculo. Tercero, también hizo una estadística de la población de cada uno de los asentamientos.

Las principales conclusiones son:

1. Ningún poblado en la Tierra de Israel tiene un nombre original en árabe. Los nombres de los poblados son en su mayoría hebreos, o griegos o latinos romanos. Hasta el día de la fecha practicamente, ningún asentamiento árabe (fuera de Ramle) tiene un nombre árabe original. La mayoría de los poblados tienen origen hebreo o griego que fue desfigurado al árabe sin un sentido claro. No tienen ningún sentido en árabe el nombre de Acco, Haifa, Yaffo, Nablus, Gaza o Jenin y otros nombres de ciudades como Ramallah, El Jalil y El Quds que no tienen raices históricas o filográficas árabes. En el año 1696, el año del recorrido, Ramllah por ejemplo, es llamada Betela (Bet El), Hebrón es llamada Hebrón, y la Cueva de los Patriarcas es llamada por los árabes El Jalil (Sobrenombre del patriarca Abraham).

2. La tierra estaba en su mayoría vacía, desierta y sus habitantes eran pocos y se centralizaban en las ciudades como Jerusalem, Acco, Safed, Yaffo, Tiberia y Gaza. La mayoría de los habitantes en las ciudades eran judíos y el resto eran cristianos y muy pocos musulmanes que en su mayoría eran beduinos. Fuera de Nablus, …. donde estaban asentadas unas 120 personas de la familia musulmana Natasha y unos 70 samaritanos.

3. En Nazaret, capital del Galil, habían unos 700 pobladores, todos cristianos. En Jerusalem habían 5000 personas, la mayoría judíos y la minoría cristianos. Lo interesante es que a los musulmanes Rinaldi los nombra como unas pocas tribus beduinas, que llegaron como empleados temporales para ser utilizados como fuerza laboral en la agricultura o en la construcción. En Gaza por ejemplo, había 550 personas, 50% judíos y 50% cristianos. Los judíos se ocupaban de la agricultura floreciente de los viñedos, aceitunas y trigo (Gush Katif) y los cristianos se ocupaban del comercio y del traslado de las producciones. En Tiberia y en Safed eran poblados judíos, aunque no se indica que se ocupen de la pesca en el Kinneret, una profesión de Tiberia antigua. Un poblado como Um el Fahm por ejemplo, habían 10 familias, todas cristianas, como 50 habitantes, y también una Iglesia Maronita (Familia Shahada).

4. El libro contradice de forma completa las teorías postmodernistas de la “herencia palestina” o del pueblo palestino. Y afirma y confirma la pertenencia de la tierra de Israel al pueblo judío y la falta de pertenencia definitiva de los árabes, que robaron aún el termino latino Palestina y se lo apoderaron.

5. Por ejemplo en España, en Granada, se ve la herencia y la construcción árabe. Ciudades gigantes como Granada en Andalucía, ciudades como Guadalajara, que cuentan con una herencia cultural árabe real: escritura, obras de arte, arquitectura, medicina y más. Unos 700 años de gobierno árabe en España dejaron una herencia que no se puede ocultar o esconder. Y sin embargo aquí, nada, no hay nombres de ciudades, no hay cultura, no hay arte, no hay historia, no hay testimonios de gobiernos árabes. Solo robo y fraude, robo del lugar más importante para los judíos, robo de la tierra prometida a los judíos. Últimamente con el patrocinio de todo tipo de israelíes postmodernistas, el robo de la historia.

Texto revisado ortográficamente. (S.S.)

CONTROVERSIA NO ES DESLEALTAD

Por Jaime Naifleisch Aisenberg (y Medvedév, Rosen Ree, Kaplan…)

De Israel Eliézer, el Baal Shem Tov, profeta en los albores de la Modernidad, podríamos decir lo que de Ieoshúa el Nazareno, en la última etapa de la Antigüedad: los que se apoderaron de él, de su respetado y prestigioso nombre, pero no de sus ideas, lo han tergiversado hasta hacerlo irreconocible. ¿O tiene que ver el que llaman Jesús de Nazaret, divinizado, con lo que la religión organizada dice de aquél profeta, en cuyo nombre justifican todo lo que la Torá rechaza, la divinidad de un hombre, la sumisión a los señores, la sobrenatural espera de justicia post mortem y la renuncia a la procura de justicia posible aquí, donde tiene lugar la vida, la idea de cuerpo y alma como entidades separadas, la supremacía del varón sobre la mujer…? Y la judeofobia, nada menos.

Con el Baal Shem Tov como con Ieoshúa “fundadores” del jasidismo y del cristianismo, respectivamente, ha sucedido en la Historia lo que con todos y cada uno de los maestros que, con mayores o menores méritos de lucidez, han emergido de entre sus pueblos, han señalado caminos, y han sido usados luego para el engaño y la mentira.

Eliézer decía de los rabinos del gaón de Vilna, que siete veces pronunciaron jerem, excomunión, contra él: “leen la Torá, sí, pero estudian el Talmud”.

Este maestro vive y predica su buena palabra en una de las áreas más atrasadas de Europa que se resistía a dejar de ser brutalmente feudal. El espacio en el que vivía la mayor parte de los judíos ashkenasim, y en la mayor miseria de toda la judeidad. (Adjunto un video que tal vez no conozcan).

Su época continuaba revuelta por la aventura de Shabtai Zvi, 1626-1676, un iluminado al que un hábil acólito había proclamado “meshiaj” y “fundador”, cómo no, de la secta shabateanista, que aparece, obvia e impunemente, después de su muerte, como la de Ieoshúa, como la del Baal Shem Tov.
Difundiendo su nombre se divulgó en todo el mundo de dominio cristiano y musulmán el llamamiento –que no sería el primero ni el último– de dejarlo todo y dirigirse a la Tierra de Israel, reconstruir el reino, vivir correctamente y esperar allí al designado del Señor, el meshiaj, para dirigir a los justos en la lucha final por la justicia universal.

Decenas de millares de -diríamos– “sionistas” se pusieron en marcha, desde el Reino Unido y el Báltico hasta el norte de África y Polonia, y Turquía… Enterado el sultán de la Sublime Puerta, el centro imperial turco otomano, de esa barahunda demográfica que llenaba los caminos de desvencijados carruajes con familias, de gentes a pie, a caballo que se dirigían a ese rincón de sus dominios, el Distrito palestino de la Provincia siria, mandó llamar al líder. El musulmán osmanlí creía en la Torá, y en las supersticiones de sus súbditos israelitas, como era natural –y casi general– entre sus correligionarios hasta la irrupción del islamismo judeófobo.

¿Y si en verdad el tal Zvi ha recibido una señal de Dios? Quiso saber. Hay quien dice que estuvo presente en la audiencia tras unas celosías, lo cierto es que escuchado por sus visires el califa, preocupado por el desorden público que esas multitudes podían generar en las aldeas califales, instó a Shabtai Zvi a convertirse al Islam, so pena de muerte. Zvi se convirtió, y algunos de los suyos. De esa estirpe provienen los donmë, los musulmanes de origen judío, que han sido élite intelectual de Turquía, maestros en Saloníca de Kemal, el que transformaría el catastrófico final del Imperio otomano (1918) en la moderna República de Turquía que ahora los “moderados” (¿?) están hundiendo en la barbarie islamista.

La aventura de Zvi había tenido el mérito de revolver a la judería, aplastada, resignada a la impotencia, el atraso, la miseria, con una propuesta de renovación de sus vidas. Cuando en unas pocas regiones (Inglaterra, Flandes) el comercio fundaba la industria, se salía de la oscuridad con las ciencias liberadas del yugo clerical, y aún ni había atisbos de movimiento alguno en pro de los derechos humanos, de las libertades, que sacaran a los siervos de la gleba de la omnipotencia feudal, ni a los nuevos siervos, los obreros, de la superexplotación industrial. Ni el gran Moses Mendelssohn, 1729-1786, el tercer gran Moisés, con su Haskalá, reclamando a los judíos que se autoemanciparan, ni Revolución Americana con sus Derechos del Hombre (1776), ni Francesa (1789), ni guerras liberales napoleónicas en Europa (1799-1815), ni Congreso de Tucumán (1816, la libertad sigue viva entre los Libres del Sur), eran aún imaginables cuando el Zvi mueve a la gente en dirección a una justicia posible en la Tierra.
Pero la apostasía, el abandono de Zvi, causaría una profunda depresión en la mayoría de los hebreos, mientras se multiplicaban los falsos mesias, como el polaco Frank, luego bautizado.

En Vilna, Lituania, ya entonces llamada la Jerusalem de Vilna, vivían hebreos con un grado de prosperidad mayor, y una corte sinagogal rica, solemne, ritualista. Que hoy llamaríamos “ortodoxa”, nombre que entonces no se aplicaba a nadie.
Con el propósito de impedir un nuevo desorden en la judería, los rabinos lituanos, guiados por el talmudista Elijah ben Shlomo Zalman, 1720-1796, multiplicaron los rigores de la liturgia. Conmemoraciones del ciclo anual se hicieron larguísimas y complicadas, como el Seder de Pesaj, como el Iom Kipur, como toda la práctica judía. Los manuales de halajá se alambicaron hasta el agobio ritual (El mantel, Mopat, para ashkenasim, y La mesa servida, Shuljan Aruj, para sfaradim, los más difundidos). Se trataba de mantener a los fieles muy ocupados, y bajo la palabra de los oficiantes oficiales, para que ningún loco subversivo se hiciera con las congregaciones. Las normas dietéticas del kasher, sus ayunos, el lugar de la mujer, ganaron en rigor.
Al sur de Lituania se extienden las tierras de Polonia, Galitzia, la Vukovina… donde vivía esa mayoría pobrísima, indefensa, cuya ritualidad era a su vez sencillo folclore, con muchos elementos tomados de los pueblos de su entorno, como el del kayin enhore, el mal de ojo, probablemente de raiz turca preislámica.

Aquí es donde aparece Israel Eliézer, digamos en esta somera reseña. Hondamente piadoso con el prójimo, el sabio rechazó el nuevo rigorismo, esa reforma religiosa que caía sobre los míseros aldeanos –que ya empezaban a ser maltratados por sus vecinos católicos a medida que los papas convencían a los obispos para que acabaran con la larguísima convivencia, nacida cuando los Jagelon (circa 1386-1572) establecieron la moderna Polonia e invitaron a los ashkenasim masacrados en Alemania, a radicarse en su nuevo país. Ashkenasim de habla ídica, claro, que están en los orígenes de la Polonia moderna, donde su mame loshn, su lengua materna, tuvo un segundo florecimiento (es base de la que hablan en Nueva York y en Mea Shearim los “ultraortodoxos”).

Sale el judehuelo de su choza con suelo de tierra (envío imágenes de ellos) a buscar algún sustento para su mishpoje (familia), donde seguro que hay enfermos y débiles, encuentra espinas de pescado que un restaurante de clientes cristianos y judíos ricos va a tirar, y las lleva a casa con mondas de papa, y algo más si tuvo suerte ¿y el gaón de Vilna le va a decir qué toca comer ese día, o si es día de ayuno, o que debe permanecer de pie dos días en el Iom Kipur…?

No, dice nuestro Baal Shem Tov, somos Hombres, hemos de tender al bien, no tender al Mal (iétzer ha Tov, lo iétzer haRa), los jukim (obligaciones incomprensibles) no nos sirven ni servimos con ellas a Dios. Vayamos a la Torá.

Eliézer no dejó nada escrito. A su muerte sus fieles eran mayoría en el centroeste de Europa, y habían desoido a los rabinos que los expulsaban de la judeidad. Entonces aparecen los santones. Rodeados de su Corte de hijos, nueras y yernos en general aprovechados, que cobraban a los que recorrían penosamente distancias para ir a ellos, a que les curen el mal de ojo, en busca de consejo (este es el talmudismo que llega hasta el Freud viejo, el de la Sociedad Psicoanalítica, con la idea de que si no puedes pagar al analista es que no te quieres curar). ¿Me caso con Rivke? ¿me mudo a otra aldea?

Ese es el jasidismo de los siglos posteriores, aniquilado en la Shoá. También bailan en la presunta tumba del segundo gran Moisés, Maimónides, 1138-1204, por cuyo racionalismo contra la reforma de Saadia Gaón, obediente al sultán de Bagdad, fue expulsado de Al Andalus, y viajó hasta encontrar la muerte nadie sabe dónde. Los seguidores de Saadia, verdadero fundador de la reforma religiosa del año mil, fundada en el talmudismo del segundo milenio… son los que hoy idolatran a Maimónides, bailando sobre esa tumba de Tiberíades.

Grandes aportes judaicos a la conciencia son la libertad intelectual para el ejercicio de la crítica profunda (Walter Benjamin), y la interpretación de todo discurso. Veamos Bereshit (Génesis) en sus primeros capítulos, donde se recogen dos tradiciones sobre la creación de los seres humanos. Ishá (mujer) creada desde ish (hombre), desde dentro suyo, para ser su compañera, sobre la que él se enseñorea; Ish e ishá, a ambos los creó, desde la tierra roja, “a ambos los bendijo”. Dos visiones del mundo, dos escalas de valores. Dos paradigmas. Dos weltanshauung. Lástima que la mala vulgarización eclesial haya hecho predominar una y ningunear la otra, que ahí está, indeleble.

Siempre ha sido así. La Torá no es dogma, seguimos escribiéndola –con lucidez y torpeza, como en el primer milenio, donde unos profetas describen a otros como falsos profetas. Como hace dos milenios, Hillel y Shamai. La Torá, Torat jaím, Torá para la vida, como la misma vida, es cambio: cada generación ha de afrontar sus propios desafíos, ha de debatir libremente, ha de dar golpes sobre la mesa si es preciso, ha de evitar a toda costa que la sangre llegue al río. Esa conducta correcta supera el valor eventual de las diferencias. El asesinato de Itzjak Rabin dista de ser norma entre israelitas en este mundo siempre ensangrentado.

Nunca hubo en un yishuv (judería de un lugar) una sola sinagoga para todos. No olvidemos a “Robinson Krusovich”, que en su isla de náufrago, construyó tres templos. Un Bet am (Casa del Pueblo) era la suya, otra la de esos amigos que te invitan a un brit milá, a un bar mitzvah y ¿cómo no ir? “¿Y la tercera?” preguntó entonces el marinero que fue a rescatarlo, ¿Esa? Vist mishuge? (¿estás loco?) ¡A esa no voy ni que me maten.
En mi propia familia, rabinos, comunistas, sionistas, reformistas, jaredim, asimilados… han llegado a no hablarse durante un tiempo, ni cuando coincidían en el cementerio y lloraban a su madre. La Guerra Fría fue uno de los períodos de prueba más feroces, casi todos caímos en él, y nos enfrentamos, o nos dimos la espalda. Pero sabiendo, todos, o acaso casi todos, que discrepancia no es deslealtad. Esa conducta correcta añade valor a todos los planteos, y morigera lo que hubiere de erróneo o de insuficiente en ellas.

Sfaradim, ashkenasim (¿por qué con zeta?) teimanim, falashim… iekes, lítvake, ruski, osmanlí… Todo cabe, todo puede caber en la Torá. Lo que consideramos correcto y lo que incorrecto. Ibn Ezra, Maimónides, Najmánides, el Rashi, Luria, Spìnoza, Shabtai Zvi, Salomón Zalman, Israel Eliezer, Mendelsohn, Holdheim, Moses Hess, Heschel, Luzatto, Pinsker, Arkadii, Medem, Hertzl, Mandelstam, Ajad Haam, Mijoels… el aluvión de 1880-1940…, si no los consideras tuyos, aun si a unos más que a otros, o si adoras a alguno, puede que no hayas entendido el judaísmo, ese que “es irreductible al análisis”, según Freud, ese enigma que no nos explicamos ni los judíos ni las gentes de otros pueblos.

Talmud para gentiles

Un sacerdote se encuentra con su amigo, el rabino, y le dice:
– “Tú me has enseñado muchas cosas, pero hay una cosa en particular, que quiero aprender, y no quieres enseñarme. Quiero que me enseñes el Talmud ”

El rabino respondió:
– “Usted es un no Judío y tiene el cerebro organizado de un no Judío. No hay ninguna posibilidad de que usted tenga éxito en la comprensión del Talmud”.

Pero el sacerdote continuó en su intento de persuadir al rabino para que le enseñe el Talmud.

Por último, el rabino está de acuerdo, y le dice al sacerdote:
– “Estoy de acuerdo le enseñaré el Talmud, a condición de que responda una pregunta.”

El sacerdote aceptó y le pidió al rabino. – “¿Cuál es la pregunta?”

– “Dos hombres caen por la chimenea. Uno sale sucio y el otro sale limpio. ¿Cuál de los dos va a lavarse.”
– “Muy simple,” contestó el sacerdote. “El que está sucio se va a lavar, y el que está limpio no va.”
El rabino le dice al sacerdote:

– “Le dije que no tendría éxito en la comprensión del Talmud, ocurrió todo lo contrario. El limpio mira al sucio y piensa que él también está sucio, y se va a lavar. El sucio, por otra parte, mira al limpio y piensa que él también está limpio y, por lo tanto, no se va a lavar”.

El sacerdote le dice al rabino:
– “Esto no se me ocurrió. Hágame por favor, otra pregunta.”
El rabino entonces le dice al sacerdote:
– “Dos hombres caen por la chimenea. Uno sale sucio y el otro sale limpio. ¿Quién de los dos va a lavarse?”
El sacerdote le dice al rabino:
– “Muy sencillo, el limpio mira al sucio y piensa que él también está sucio y se va a lavar. El sucio, por otro lado, mira al limpio y piensa que también esta limpio y, por tanto, no se va a lavar”.
El rabino entonces le dice al sacerdote:
– “Se equivoca otra vez. Le dije que no va a entender. El limpio se mira en el espejo, ve que esta limpio y, por lo tanto, no va a lavarse. El sucio se mira en el espejo, ve que está sucio y se va a lavar”.

El sacerdote se queja al rabino.
– “Pero no me dijo que hay un espejo ahí.”
El rabino le dice al sacerdote:
– “Se lo dije. Usted es un no Judío, con su mente no tendrá éxito en la comprensión del Talmud. Según el Talmud, hay que pensar en todas las posibilidades”.

– Muy bien, dijo gimiendo el sacerdote al rabino, “Vamos a intentar una vez más. Hágame una pregunta más.”
Por última vez, dijo el rabino al sacerdote.
– “Dos hombres entran por la chimenea. Uno salió sucio y el otro salió limpio. ¿Quién de los dos fue a lavarse?”
– “Eso es muy sencillo!” respondió el sacerdote. “Si no hay un espejo, el limpio se verá en el sucio creerá que él también está sucio y por lo tanto, irá a lavarse. El sucio verá al limpio y pensará que él esta limpio, y por lo tanto, no irá a lavarse. Si hay un espejo, el limpio se mira en el espejo y por lo tanto no irá a lavarse. El sucio se mira en el espejo, se ve que está sucio y por lo tanto irá a lavarse.
El rabino entonces le dice al sacerdote:
– “Le dije que no tendría éxito en la comprensión. Usted es un no Judío tiene un cerebro no judío. Dígame, ¿cómo es posible que dos hombres caigan a través de una chimenea y uno salga sucio y el otro limpio? ”

Un erudito del Talmud de viaje en tren (francés, español)

En una ocasión, invitado a la Facultad de Pedagogía de la UB, expliqué el Talmud como sistema didáctico, y como razón del éxito extraordinario que tuvieron las primeras generaciones de judíos en las universidades, a medida que éstas se iban abriendo a ellos. Nietszche llegó a decir que la pereza de los jóvenes alemanes, para quienes estudiar era algo gratuito (solo los padres pagaban) y fastidioso, el futuro sería de los judíos (en un escrito sobre Bernays, hermano del que sería suegro de Freud, que había puesto al día a Aristóteles y su noción de jarismos, o carisma).

Esa pereza es la de quienes, como aquellos alemanes, austríacos, checos, llegan a la U sin el menor esfuerzo, sin advertir el privilegio que entraña estar en la universidad. Aquel empuje, por tanto, es el de quienes sí lo saben. Hoy en el Este estadounidense los chinos, en muchos sitios las mujeres…

Con una salvedad: aquellos hebreos no habían estado al margen de los estudios hasta que una cierta democracia quitó o redujo las restricciones, habían estudiado Talmud en sus yieshivot. Posiblemente las materias que estudiaban no guardaban relación, o guardaban poca, con lo que ahora debían cultivar, pero sabían cultivar.

Y cuando terminábamos les conté un chiste del tipo del precioso que van a leer a continuación. Estudiaban con el lerer o moré (maestro) la cuestión del jametz, la levadura que debe desaparecer de la casa cuando llega Pesaj –tarea de varones y niños, mientras las mujeres y niñas se ocupan de la cena. Seguramente un pretexto para que, al menos una vez al año, en primavera, la casa fuese puesta patas arriba y limpiada hasta en los rincones, ahuyentando a los ratones a otras provincias, razón por la cual había menos enfermos y muertos cuando llegaban las pestes veraniegas, y los curas organizaban matanzas de israelitas acusados de ser los que desataran la peste invocando a su falso Dios (potente el Dios para ser falso).

En las clases el mish mash, el pilpul, el dale y dale llegaba hasta que uno preguntaba ¿Y cuántos gramos de pan son necesarios para que se considere que en la casa hay jametz?

Practicando esos extremos ¿qué se les iba a resistir en la Universidad?
Etudiez le Talmud


Après des mois de négociations avec les autorités, un sage et érudit juif talmudiste d’Odessa finalement reçoit l’autorisation de visiter Moscou.
(Después de un mes de negociaciones con las autoridades, un sabio y erudito judio talmudista de Odessa, recibe finalmente la autortizacion de visitar Moscu)

Il monte dans le train et trouve une place vide.
(Aborda el tren y encuentra un asiento libre)

A l’arrêt suivant, un jeune homme s’installe dans le compartiment et s’assoit juste a ses cotés.
(A la siguiente parada un joven se instala en su mismo compartimento, y se sienta justo a su lado)

Le juif érudit observe le jeune homme et se met à penser: “Ce gars-là n’a pas l’air d’un paysan, donc s’il n’est pas un paysan il doit probablement habiter ce district.
(El erudito observa al joven y piensa “Este muchacho no tiene pinta de ser un campesino, de modo que si no es un paisano, debe habitar este distrito, probablemente) (los judios durante los últimos veinte años del zarismo tenían una zona obligada de residencia).

Et si il vient de ce district, il est sûrement juif,  car, après tout, c’est un district juif.
(Y si es de este distrito, seguramente es judío, ya que, después de todo éste es un distrito judío)

Mais, d’autre part, comme il est juif, où peut-il aller? Je suis le seul juif de ce district ayant la permission d’aller a Moscou.
(Pero, por otra parte ¿cómo siendo judío puede viajar? Soy el único judío de este distrito autorizado a viajar a Moscu)

Ah, attention! Dans la proche banlieue de Moscou, il y a un petit village qui s’appelle Samvet, seul village ou les juifs n’ont pas besoin de laisser passer.
(Ah, un momento, en el próximo suburbio de Moscó hay un pequeño barrio, llamado Samvet, el único en el que los judíos no tienen necesidad de pasaporte)

Mais pourquoi voyagerait-il jusqu’à Samvet?
(Pero ¿POR QUÉ viajaría éste hasta Samvet?

Sans doute pour visiter une des familles juives là-bas.
(Sin duda para visitar una de las familias judias que residen ahi)

Mais combien de familles juives habitent Samvet? Ah, seulement deux. Les Bernstein et les Steinberg.
(Pero ¿cuántas familias judías habitan Samvet? Solo dos. Los Bernstein y los Steinberg)

Mais comme les Bernstein sont tres antipathiques, ce charmant jeune homme doit sûrement visiter les Steinberg. Mais pourquoi va t’il visiter les Steinberg à Samvet?
(Pero como los Bernstein son muy antipáticos, este joven encantador debe seguramente ir a visitar a los Steinberg. Pero ¿POR QUÉ va a visitar a los Steinberg?)

Les Steinberg n’ont que des filles, deux, donc peut-être qu’il est leur beau-fils. Mais alors, laquelle des deux filles a-t-il épouse?
(Los Steinberg solo tienen hijas, dos, por lo tanto puede que sea su yerno. Pero cuál de las dos tiene marido?)

On sait que Sarah Steinberg a épouse un bon avocat de Budapest, et Esther s’est mariée avec un businessman de Zhitomer, donc il doit être l’époux de Sarah.
(Como es sabido, Sarah Steinberg ha desposado un buen abogado de Budapest, y Esther se casó con un comerciante de Zhitomer, por tanto debe ser el marido de Sara)

Ce qui veut dire qu’il s’appelle Alexandre Cohen, si je ne me trompe pas. Mais s’il vient de Budapest, avec tout cet antisémitisme là-bas, il a du changer de nom. Quel est l’équivalent de Cohen? C’est Kovacs.
(El tren sigue su marcha. En el compartimento reina el silencio).
(Esto quiere decir que se llama Alexander Cohen, si no me equivoco. Pero si viene de Budaest, con todo ese antisemitismo que hay allá, ha debido cambiarse el nombre, y ¿cuál es el equivalente de Cohen? Es Kovacs).

Mais puisqu’ils ont accepte qu’il change de nom, il doit avoir un statut spécial pour pouvoir le faire.
(Pero para que le permitan cambiar de nombre, debe tener un status especial)

Qu’est-ce que cela pourrait être? Ah, il doit avoir un doctorat de l’Université. Rien d’autre ne serait possible”.
(Y ¿cual será ese status? Ah, debe tener un doctorado en la Universidad. De otro modo no sería posible).

À ce moment là, l’érudit talmudiste se tourne vers le jeune homme et dit:

(En ese momento el erudito talmudista se vuelve hacia el joven y le dice:)

“- Excusez moi. Cela vous dérange si je baisse la vitre, Dr. Kovacs ?”.

“- Pas du tout,” répond le jeune passager, très surpris;

(–Perdóneme. ¿Le molestaría si bajo la ventanilla, Dr Kovacs?
–Para nada –responde el joven pasajero, muy sorprendido).

“Mais comment connaissez-vous mon nom ?“.

-“Bof” répond le talmudiste,  “c’était si évident.”

(–Pero ¿cómo sabe usted mi nombre?
–Bah –responde el talmud bojer– era tan evidente)

Jaimonides

Recrean en un parque la vida de los israelitas

03/12/2009

Ubicado entre las ciudades de Jerusalem y Tel Aviv, Neot Kedumim recrea la vida de los israelitas de hace 2.000 años atrás, combinando los hallazgos arqueológicos con la vegetación característica de la época bíblica.

Se trata de una superficie de colinas, valles y llanuras que comprende 253 hectáreas y en la que el visitante puede comprobar de primera mano cómo el pueblo judío se servía de rústicas técnicas de agricultura para obtener aceite de oliva, vino o trigo.

Numerosos restos arqueológicos como cisternas, baños rituales, presas, molinos de piedra y construcciones fortificadas que datan de un período de entre 2.000 y 1.500 años, atestiguan la presencia de una población rural bien organizada.

Los expertos sitúan en la zona el viejo emplazamiento de Modiín, lugar de residencia de una familia de la casta sacerdotal judía que se levantó en armas contra los gobernantes griegos que dominaban la zona desde los días de Alejandro Magno.

“Hablamos del año 164 AEC, un período en el que el gran imperio griego ha conquistado toda la zona. Y una de las descripciones históricas del cronista judío Flavio Josefo relata que las personas que vivían aquí eran conocidas como hasmoneos o macabeos, que más adelante se convirtieron en reyes”, explica la responsable del departamento de visitas del parque, Ronit Maoz.

Lo hace junto a un altozano coronado por una construcción de piedra que incluye varias habitaciones y un pozo, desde la que se observa a lo lejos la ciudad de Tel Aviv.

Este particular parque temático cuenta además con centenares de variedades de árboles y arbustos que han sido trasplantados y aparecen recogidos en distintas fuentes como el Antiguo Testamento, el Talmud, los Evangelios o las crónicas de Josefo.

Los árboles más populares en tiempos bíblicos eran el sicomoro, conocido como la “higuera egipcia”, y el olivo, cuya rama fue portada por una paloma tras el Diluvio Universal (Génesis) y es considerado símbolo internacional de paz.

También abunda la “moriá”, planta que sirvió de inspiración para el diseño del candelabro de siete brazos (Menorá) utilizado en el antiguo templo de Jerusalem y que es emblema del Estado de Israel.

El visitante también puede degustar en Neot Kedumim un menú típico de la época y comprobar cómo se fabricaban utensilios como lámparas de aceite.

En conjunto, un parque que trata de arrojar luz sobre uno de los períodos más turbulentos y a la vez apasionantes de Tierra Santa.

Fuente: Efe – Noti-Israel

A %d blogueros les gusta esto: