EEUU: “El papel de Irán en Medio Oriente podría descarrilar un acuerdo nuclear”

Itongadol/AJN.- “Todavía estamos muy preocupados por el terrorismo patrocinado por el Estado, estamos muy preocupados por los derechos humanos, estamos muy preocupados por lo que está sucediendo en Yemen y en Siria”, aseguró la subsecretaria de Estado para Asuntos Políticos de EEUU.


“Estados Unidos quiere que la India y otros países esperen a un acuerdo nuclear final entre Irán y las potencias mundiales antes de reanudar sus actividades con Teherán”, afirmó hoy la subsecretaria de Estado para Asuntos Políticos de EEUU, Wendy Sherman.

Sherman hizo referencia a la India y a otros compradores de petróleo iraní que desean aumentar sus lazos comerciales con Teherán.

Los diplomáticos negocian para frenar el programa nuclear de Irán y disipar los temores de Occidente de que podría desarrollar una bomba atómica, a cambio del alivio de las sanciones internacionales.

Sin embargo, Estados Unidos afirma que las negociaciones que quedan por delante son muy difíciles y no hay garantías de que esté asegurado un acuerdo para el 30 de junio.

“Todavía estamos muy preocupados por el terrorismo patrocinado por el Estado, estamos muy preocupados por los derechos humanos, estamos muy preocupados por lo que está sucediendo en Yemen y en Siria”, aseguró Sherman, quien estuvo negociando en nombre de Estados Unidos durante todas las conversaciones con Irán.

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Pilar Rahola: Y Obama, feliz…

caricaturaHay una enorme diferencia entre ser un buen diplomático y ser un populista que devora titulares. También hay diferencia entre conseguir estabilidad y venderse al diablo. Es cierto que los estados no tienen amigos, sino inte­reses, y que estos nunca se mueven por valores éticos.

Ahí están las amistades con países del petrodólar que vulneran todos los derechos fundamentales, esclavitud de la mujer incluida. Pero aún aplicando el rasero de la realpolitik, siempre hay límites más perversos que otros. Y cuando se cruzan, el mensaje que se envía al mundo es claro: no importa nada. Si en aras del rédito político no se tienen en cuenta las atrocidades, y más cuando los pactos se plantean desde la óptica de un pretendido progresismo, entonces ¿qué nos queda?

Todo ello a cuento del acuerdo con Irán. De lo que sabemos hasta el momento, sabemos que el diablo está en los detalles. O en la falta de ellos. Es evidente que poner en el mercado el 50% del petróleo que Irán tiene varado por culpa de las sanciones -sus reservas lo sitúan el cuarto en la escala mundial- es una alegría para la economía. Y también es un hecho que Rusia tiene avanzado su acuerdo de petróleo por misiles: 500.000 barriles diarios. Pero aquí no se acaba el tema, sobre todo si se abre el capítulo nuclear. Como decía Henry Kissinger en The Wall Street Journal, “Irán ha ido paulatinamente llevando las negociaciones a su terreno”, y lo que ahora está sobre el papel es, desde la perspectiva del control de su potencial nuclear, papel mojado. No olvidemos que Irán ha pasado de tener cien centrifugadoras a veinte mil, ha burlado los verificadores internacionales y está demostrando que la capacidad internacional para controlar sobre el terreno es muy escasa. Y en estas, el acuerdo es muy ambiguo en relación con el tiempo que Irán puede tardar en desarrollar armamento nuclear, lo cual desestabiliza toda la región, especialmente ahora que, además de su papel en la guerra de Siria, ha desembarcado en el campo de batalla yemenita, hostigando a su eterno enemigo saudita. Imaginar que, después del acuerdo, habrá más estabilidad en la zona es no saber nada de la región. O vender humo.

Y luego está lo del inicio, el tema de los derechos y los valores. Lo peor de este acuerdo es que a Irán no se le ha pedido nada, y este nada es muy todo. Ni se le ha pedido que renuncie a destruir a Israel, ni que deje de financiar terrorismo, ni lapidar a mujeres, ni perseguir a homosexuales y a disidentes y a directores de cine, etcétera. Irán puede continuar pisoteando derechos básicos sin que el mundo se inmute, porque nos interesan más sus barriles que sus maldades. No triunfa la paz, ni los derechos, ni la estabilidad. Triunfa el arribismo político, el negocio petrolero y los intereses de los ayatolás. Por eso lo de Obama encantado de haberse conocido con este pacto es una mueca de carne desgarrada.

Fuente: Enlace Judío México

Una visita israelí a Irán causa revuelo en Teherán

El Primer Ministro iraní acusa a Orly Azoulay de Ynet de espionaje después de su visita a la capital iraní, y reunirse con los judíos de Isfahan.

Por Daniel Bettini

Tumba de Ester en Hamadan Foto Orly AzulayLos informes recientes de Orly Azoulay sobre su visita a Irán han causado gran revuelo en la República Islámica, que ha salido al paso de la publicación de Ynet en Yediot Ahronoth diciendo “un emisario sionista logró entrar en el país bajo las narices de las autoridades”.

Armada con un visado expedido por el Ministerio de Relaciones Exteriores iraní, y sin hacer ningún esfuerzo para ocultar su identidad, Azoulay fue a Irán como parte de una delegación organizada por el New York Times – y fue muy bien recibida por sus anfitriones.

Después de salir del país, describió su visita en un informe publicado en las vacaciones de Pascua, en el que contaba parte del tiempo que pasó en Teherán, sus visitas a una sinagoga en Isfahan y la tumba de la reina Ester en Hamedan, y varias otras experiencias en el país.

El informe ha provocado una protesta en Irán, con los medios de comunicación y las redes sociales llenas de discusiones sobre cómo y por qué Azoulay recibió permiso para visitar el país.

El martes, el sitio web de vídeos Lenziran publicó un extenso informe sobre el tema de la “periodista sionista”, acusando a los informes de Azoulay de falsos.

“Ella no tiene nada que hacer aquí aparte de espionaje”, dijo un miembro del parlamento iraní, que apareció en el informe Lenziran. “La pregunta es: ¿dónde está nuestro sistema de inteligencia?”

El informe también describe cómo los diversos ministerios gubernamentales iraníes están tratando de culparse unos a otros por el “descuido”. Y de acuerdo con el presentador del informe, “La entrada de Azoulay en Irán es como un virus que entra en el cuerpo humano.”

En respuesta al artículo de Azoulay, el portavoz del Ministerio de Cultura y Orientación Islámica de Irán, Hossein Nooshabadi, dijo que había “entrado en Irán con un pasaporte norteamericano, que no tenía carnet de prensa y entró como turista, residente estadounidense con un grupo americano – el Ministerio de Relaciones Exteriores y los servicios de inteligencia deben, por tanto, dar una respuesta”.

Según el Dr. Solís Shahvar del Centro Ezri para Estudios de Irán y el Golfo Pérsico de la Universidad de Haifa, “Todo este asunto podría ser explotado por varios elementos en la guerra entre las facciones del sistema político iraní, entre los conservadores y los reformistas. Podría conducir, por ejemplo, a un aumento de la vigilancia interna en Irán, el agravamiento de la opresión e incluso violaciones más graves de los derechos humanos en nombre de la seguridad del Estado”.

Un periodista iraní que trabaja en los Estados Unidos para una cadena de noticias Europea estuvo de acuerdo, y agregó: “Ahmadinejad y sus partidarios radicales están tratando de avergonzar a Rouhani y su apertura a Occidente, y desataron la tormenta en un esfuerzo para acusarlos de abrir la puerta a una periodista israelí – es todo política interna”.

En su artículo, Azoulay describe, entre otras cosas, su llegada a la República Islámica, diciendo: “El minuto o dos durante los cuales el oficial de control de pasaportes del aeropuerto internacional de Teherán Imam Jomeini escudriñó mi pasaporte extranjero me pareció una eternidad. Lo hizo sin mirarme a los ojos; no sonrió, y no dijo lo que estaba buscando y luego de repente se levantó y se acercó a consultar con un segundo funcionario de otro contador.

“Otros dos funcionarios de pronto se unieron al grupo. Uno de ellos se me acercó y me preguntó si yo nací en Israel. Asentí no podía negarlo;… Lo dice en mi pasaporte. Apreté el hijab cubriéndome el cabello a fin de no darle ninguna razón para arrestarme.

“Las centrifugadoras en mi mente seguían produciendo, enriqueciendo los miedos y prejuicios que traje de casa al más alto nivel. Pensé en Jason Rezaian, el corresponsal del Washington Post, que fue detenido en Irán hace unos cuatro meses y no se ha visto ni oído de él desde entonces. Pasaron varios minutos más, y entonces el oficial me hizo pasar a una habitación cercana para registrar mis huellas digitales.

“Una joven de cara rígida presionó mis manos firmemente sobre la almohadilla de tinta -.. Primero mi mano derecha, luego la izquierda, y luego las dos juntas. Unos minutos más tarde, uno de los funcionarios regresó con mi pasaporte en la mano, me lo entregó y dijo tres palabras en inglés: “Se puede ir.”

Sinagoga en Hamadan Foto Orly Azulay

Una reunión con los judíos de Irán

Por Orly Azoulay

Los miembros de la comunidad judía de Isfahan no discutirán el discurso de Netanyahu ante el Congreso y se mantienen firmes en su lealtad al Estado. “Nosotros no hablamos de política”, dicen.

Pronto sería la hora del servicio de oración de la tarde; y desde luego no pensaba irme a casa sin haber visitado al menos una de las 17 sinagogas en la ciudad y hablar con los miembros de la segunda mayor comunidad judía en la República Islámica.

Tenía una nota en el bolsillo con la dirección de la sinagoga Keter David, en el barrio Palestina de la ciudad; pero cuando conocí a mi escolta iraní en la entrada de mi hotel y le dije que iba a tomar un taxi hacia allí, la sangre drenaba su rostro.

“No te dejarán entrar”, dijo. “Son muy desconfiados con los extraños.”

Yo ya había parado un taxi. “Tengo que rezar”, le dije, y lo miré directamente a los ojos.

“¿De verdad me vas a impedir que rece? Después de todo tú eres un hombre de fe.”

“Espere cinco minutos. Llamará a R. y él irá contigo”, dijo mi acompañante, y sacó su teléfono celular, marcó y susurró unas palabras en farsi.

R. apareció tres minutos después y se metió en la cabina conmigo, enojado y estresado.

Conocí a R. esa tarde, mientras almorzábamos en el restaurante Shahrzad, uno de los mejores de Isfahan.

Profesor de la universidad local, R. conoce bien la ciudad, y habló conmigo abiertamente. Me dijo que él es amigo de muchos judíos en la ciudad, que se encuentra con ellos en la universidad, en las conferencias.

“Usted sabe que es un crimen para los iraníes visitar Israel – también para los judíos”, dijo. “Si lo hacen, podrían ser enviados a la cárcel a su regreso. Ya ha pasado.”

Ahora, en el taxi en el camino a la sinagoga, le pregunté por qué estaba tan ansioso.

“Me temo que va a causarles problemas después de su visita. Después de todo, usted es de Israel,” dijo R., y luego se hundió en un profundo silencio hasta el final de nuestro trayecto de 20 minutos en coche.

Fuimos recibidos en la entrada de la sala de oración por Alina Turan, que ha servido como cuidadora de la sinagoga durante los últimos 30 años.

Orly en Iran Foto O.A.

“Me temo que va a causarles problemas después de su visita. Después de todo, usted es de Israel,” dijo R., y luego se hundió en un profundo silencio hasta el final de nuestro trayecto de 20 minutos en coche.

“Mi vida aquí es buena. La sinagoga es el centro de mi mundo”, me dijo Alina. “Yo vivo aquí, como aquí, mantengo todo limpio, me ocupo de que las Sagradas Escrituras estén bien ordenadas en los estantes. Mi esposo murió hace tres años. Me enfermé. Ya estoy vieja.

“Me gustaría visitar la Tierra de Israel, pero ahora es demasiado tarde. No puedo hacer el largo viaje. Rezo todos los días, pidiendo sólo para la paz y la unidad entre las naciones.”

Moshe Ibrahim Mula llegó en una moto justo a tiempo para el servicio de la oración.

“Habla lentamente”, me pidió. “No he hablado hebreo coloquial hace muchos años, sólo el hebreo de las Sagradas Escrituras.”

Le pregunté cuántas personas se presentan para la oración de la tarde del viernes. “Veinte, treinta, cuarenta”, contestó. ¿También vienen mujeres?, le pregunté.

“Sí, pero no tantas”, respondió, señalando la sección de mujeres en el segundo piso.

En Shiraz Foto Orly Azulay

Mula ve el futuro de sus hijos en Irán. Tiene dos hijas y dos hijos, todos viven en su barrio. Él y su esposa asisten a la sinagoga regularmente, los niños no tanto.

Al igual que los otros judíos que conocí, se negó a comentar las conversaciones nucleares o el discurso de Benjamin Netanyahu en el Congreso.

“No es nuestra preocupación”, dijo. “Nosotros no hablamos de política. Eso se lo dejamos a los líderes. Somos iraníes ante todo. Judios iraníes, no judíos israelíes. Nos encanta Irán, nuestro país. Vivimos una vida plena. Es cierto que las sanciones nos han afectado a nosotros también. El negocio no es lo que solía ser. No hay compradores. Pero estamos seguros de que pronto pasará”.

Claramente todos tenían miedo de decir algo que pudiera perturbar a las autoridades. De mi conversación en hebreo con algunos de los fieles, entendieron que era judía como ellos – y de Israel también. R., mi escolta, parecía incómodo cuando nos oyó hablar en el idioma desconocido.

Antes de la Revolución Islámica, Irán fue el hogar de alrededor de 100.000 judíos. La mayoría se fue después de la subida del ayatolá Jomeini al poder, pero el país todavía cuenta con la mayor comunidad judía de Medio Oriente fuera de Israel – unos 30.000, en su mayoría en Teherán e Isfahán. Muchos tienen familiares en Israel – hijos, nietos y hermanos.

Jomeini, quien llamó a la destrucción de Israel, emitió una fatwa especial (reglas islámicas) que determina que los judíos de Irán no son los mismos que los judíos de Israel, y se los debe tratar como parte integral de la República Islámica.

Los judíos tienen un representante permanente en el parlamento iraní, pero sin representación en el gobierno, el poder judicial o establecimiento financiero.

“Nuestro sueño es que un día haya un ministro judío en el gobierno, o al menos un juez”, me dijeron los fieles en la sinagoga.

Fuente: Ynet

OBAMA A NETANYAHU: “LAS PREOCUPACIONES SOBRE EL PATROCINIO DE IRÁN AL TERRORISMO CONTINÚAN”

A Shi'ite cleric wearing military uniform stands with Hezbollah members during a funeral for their comrade Abbas Hijazi in Ghaziyeh village

El presidente de Estados Unidos dice que el progreso en el frente nuclear no disminuye las preocupaciones sobre “El patrocinio de Irán al terrorismo y las amenazas hacia Israel”

El presidente estadounidense, Barack Obama llamó al primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, el jueves para discutir el acuerdo alcanzado con Irán para limitar su programa nuclear, dijo la Casa Blanca. 

Obama dijo a Netanyahu que el acuerdo representa un avance significativo hacia una solución duradera que corta todas las vías de Irán a un arma nuclear, dijo el comunicado. 

Obama también dijo que el progreso en el frente nuclear no disminuyó las preocupaciones sobre “El patrocinio de Irán al terrorismo y las amenazas hacia Israel”, dijo la Casa Blanca. 

Más temprano, el presidente de Estados Unidos, dijo que “no hay ninguna diferencia cuando se trata de nuestro apoyo a la seguridad de Israel”, subrayó Obama, quien agregó que Washington tiene un compromiso inquebrantable con la defensa de Israel. 

Obama ya ha llamado al Rey de Arabia Saudita Salman bin Abdulaziz al-Saud para discutir el acuerdo. Invitó a Salman y el Consejo de Cooperación del Golfo a Camp David para una cumbre para continuar las conversaciones sobre Irán. 

El jueves, las potencias mundiales acordaron terminar todas las sanciones contra Irán a cambio de su compromiso de limitarse y hacer retroceder su programa nuclear, los funcionarios anunciaron el jueves después de dos años de negociaciones. 

Aclamado como un gran avance por los Estados Unidos, la Unión Europea y por el propio Irán, Israel criticó rápidamente los principios clave de la operación. 

Pero todas las partes estuvieron de acuerdo en el momento en que fue histórica, para bien o para mal.

En virtud del acuerdo, forjado como un “entendimiento” que enmarca los parámetros de un acuerdo mayor y más técnico previsto para el 30 de junio, Irán podrá continuar con el enriquecimiento de uranio y no cerrará ninguna de las instalaciones. 

Michael Wilner contribuyó a este reportaje.

Fuente: The Jerusalem Post

“Reflexiones de un convaleciente”

Intentando salir (tímida y lentamente) de una molesta y transitoria enfermedad  (que me mantiene alejado del área laboral y del mundanal ruido)  y con la invalorable ayuda de mis abnegados antibióticos, analgésicos y de mi querida esposa, me he entregado a investigar seriamente desde mi serena convalecencia hogareña,  los muy recientes  brotes de epidemia revolucionaria  ocurrido en Túnez, Egipto, Marruecos, Argelia, Yemen, Siria, Jordania Palestina, Irán y toda esta región de “las mil y una noche” , considerados en este contaminado medio oriente como los episodios epidemiológicos de mayor trascendencia en lo que va en estos últimos siglos.

“La ironía de la historia es muy fuerte. Hace un par de semanas, el coronel Gadafi hizo un discurso y dijo que quería un Oriente Próximo sin Israel. Hoy todo parece que va en camino de una Libia sin Gadafi. Le importaba tanto Israel a Gadafi que se olvidó de ocuparse de su propio pueblo y lo mismo les está sucediendo a todos los tiranos”.Shimon Peres, Presidente de Israel.

He arribado a la  ineludible conclusión de que los mas probables focos de contagio han residido principalmente en las miles y miles de notebooks y computadoras familiares que han aflorado en estos novedosos tiempos, potenciados fundamentalmente por  nuevos agentes etiológicos, tipificados por los investigadores como:  Google, Facebook y Twitter .

“Lo que está ocurriendo en Oriente Próximo está lleno de esperanza, los moderados, los jóvenes, los que quieren la democracia sean los que ganen, y no los tiranos, los dictadores, ni los corruptos. Una generación joven que haya actuado de forma espontánea, sin estar organizada por nadie, ni por la religión, ni por un ejército, ni por un partido. Internet, los ordenadores, facebook… les han mostrado en sus propios pantallas la pobreza, la corrupción, la falta de libertad, y han dicho: ya no más”. Shimon Peres, Presidente de Israel.

Una epidemia revolucionaria puede partir del crecimiento de una rebelión endémica de conflictos que aparecen en países donde el fenómeno estaba antes ausente o puede reflejar también la aparición de una mutación de un ente aparentemente no activo que hace visible la gravedad de los síntomas que antes aparecían como hechos asintomáticos.

“Esto no se trata sólo de los Hermanos Musulmanes y no se trata sólo de política. Esto es sobre hambre, sobre pobreza, sobre producción de alimentos, sobre un cambio de la economía mundial. Esta es una gran franja de 10 mil millas de inestabilidad potencial”. Prof. Jeffrey D. Sachs. Director, Earth Institute at Columbia University.

El significado de epidemia revolucionaria comenzó a utilizarse en épocas de los antiguos griegos (epi, por sobre y demos, pueblo), como un fenómeno que ocurre cuando una gran necesidad de cambio afecta a una masa muy numerosa de individuos, superiores al esperado en esa misma población durante tiempos prolongados.

En caso en que la epidemia revolucionaria se extienda por varias regiones geográficas extensas en varios continentes o de todo el mundo se trata de una pandemia revolucionaria. Pudiendo ocurrir también, rebeliones localizadas que afectan en una zona determinada que se mantengan en el tiempo, estaríamos hablando en este caso de endemia revolucionaria.

Entre las blancas y suaves sabanas hogareñas, algún insistente y tenue dolorcillo de cabeza y de las epidemias revolucionarias que barren monstruosos dictadores comparto plenamente el pensamiento de nuestro sabio y querido Shimon:

“Que los países de Oriente Próximo se hagan democráticos para no malgastar nuestra energía en matar, luchar o dominar, sino que nuestros jóvenes puedan construir un futuro de libertad.” Shimon Peres, Presidente de Israel.

En las próximas entregas y bajo estrictas normas de salubridad pública (Certificados de Ausencia total de patologías y Seguridad completa en prevención de contagios cibernéticos) me permitiré continuar esta instructiva charla contigo, sobre Sanidad Internacional y  “Las ironías de las epidemias”

Salud para todos.

Guido Maisuls
Kiriat Bialik, Israel, IL

http://cartasdesdeisrael.blogspot.com/

Si no soy yo ¿quién?, si no es ahora ¿cuando?
si es solo para mí, ¿de que sirve? 

(Hillel)

ISRAEL ES UN ESTADO CANALLA

“La defensa más brillantemente audaz de Israel desde que Moisés dividió el Mar Rojo” – The Irish Independent

Israel es un Estado Canalla
Gabriel Latner
UN Watch Briefing, Vol. 264, 19 de noviembre de 2010

Este notable discurso fue pronunciado por Gabriel Latner, un estudiante de Cambridge, de 19 años de edad, en un reciente debate de la Sociedad de Debates de la prestigiosa universidad. UN Watch se enorgullece en anunciar que el Sr. Latner vendrá a las Naciones Unidas en 2011 como becario en nuestra organización.
El debate de Cambridge se centró en la propuesta que “Israel es un Estado canalla”, que corresponde a Lauren Booth, de Inglaterra, una ferviente opositora a Israel, que trabaja para el canal de televisión mundial estatal de Teherán y que recientemente se convirtió al islamismo en una visita a Irán. En el debate, estuvo acompañada por Mark McDonald, fundador de los Amigos Laboristas de Palestina, oponiéndose al Sr. Latner.
The Irish Independent ha dicho que el discurso del Sr. Latner es “la defensa de Israel más brillantemente audaz desde que Moisés dividió el Mar Rojo”.

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Israel es un Estado Canalla
Gabriel Latner

Ésta es una guerra de ideales y los otros oradores presentes esta noche son, con todo derecho, idealistas. Yo no lo soy. Yo soy realista. Estoy aquí para ganar. Tengo un único objetivo esta tarde: lograr que la mayor parte del público salga por la puerta del “sí”.

Me enfrento a un reto singular: muchos de ustedes, si no todos, han tomado partido. Este tema polariza demasiado la opinión para que la gran mayoría no tenga una opinión formada. Estaría dispuesto a apostar que la mitad de ustedes apoya firmemente la propuesta a debate, y la mitad se opone firmemente a ella.

Quiero ganar, y estamos destinados a un empate. Estoy tentado de hacer lo que mis compañeros, los demás oradores, van a hacer: un simple refrito de todo lo que de malo ha hecho el gobierno israelí, con la intención de satisfacer a quienes están de acuerdo con ellos. Y tal vez culpabilizar a los escasos indecisos presentes para que voten a favor de la propuesta o, más exactamente, en contra de Israel.

Sería muy fácil torcer el sentido y el significado de las “leyes” internacionales para hacer que Israel parezca un estado criminal. Pero eso ha sido hecho hasta los límites más extremos.

Sería más fácil aún apelar a vuestra simpatía con historias personalizadas del sufrimiento palestino. Y se pueden pronunciar discursos muy elocuentes sobre esas cuestiones.

Pero la verdad es que tratar mal a la gente, sea a sus ciudadanos, sea a los de una nación ocupada, no convierte a un estado en “canalla”. Si lo hiciera, Canadá, EE.UU. y Australia serían todos estados canallas, fundándose en cómo tratan a sus poblaciones indígenas. El tratamiento que Gran Bretaña da a los irlandeses, la calificaría fácilmente para motejarla del mismo modo. Estos argumentos, aunque emocionalmente satisfactorios, carecen de rigor intelectual.

Más importante aún: simplemente, no creo que podamos ganar con esos argumentos. No van a cambiar los números. La mitad de los presentes estará de acuerdo con ellos, la otra mitad no. Así que voy a probar algo diferente, algo un tanto alejado de la ortodoxia.

Voy a tratar de convencer a los sionistas acérrimos y partidarios de Israel, aquí, esta noche, para que voten afirmativamente por la propuesta. Al final de mi intervención, habré presentado cinco argumentos a favor de Israel que demostrarán que Israel es, si no un “estado canalla”, al menos “pícaro”.

Quiero ser claro. No voy a sostener que Israel es “malo”. No voy a sostener que no merece existir. No voy a sostener que se comporta peor que cualquier otro país. Sólo voy a argumentar que Israel es “canalla”.

La palabra “canalla” ha llegado a tener connotaciones excepcionalmente condenatorias. Pero la palabra en sí es valorativamente neutral. El Diccionario Oxford de Inglés define canalla como “aberrante, anormal, fuera de lugar, que ocurre (especialmente en forma aislada) en un lugar o tiempo inesperado”, a la vez que un diccionario de una institución mucho más grande da esta definición: “comportarse de maneras que no se esperan o no normales, frecuentemente de forma destructiva”.

Estas definiciones, y otras, se centran en la idea de anomalía: lo inesperado o poco común. Usando esta definición, un estado canalla es aquel que actúa de una manera inesperada, poco frecuente o aberrante. Un estado que se comporta exactamente como Israel.

El primer argumento es estadístico. El sólo hecho de que Israel sea un Estado judío lo hace lo bastante anómalo como para ser llamado Estado canalla: hay 195 países en el mundo. Algunos son cristianos, algunos son musulmanes, algunos son seculares. Israel es el único país judío del mundo. O, para hablar en términos matemáticos por un momento, la probabilidad que tiene cualquier estado, elegido al azar, de ser judío es de 0,0051. En comparación, la probabilidad de ganar al menos £10 con un billete de lotería del Reino Unido es de 0,017: más del doble. La condición judía de Israel es una aberración estadística.

El segundo argumento concierne al humanitarismo de Israel y, en particular, a la respuesta de Israel ante una crisis de refugiados. No ante la crisis de los refugiados palestinos —porque estoy seguro de que los demás oradores la cubrirán—, sino ante la cuestión de los refugiados de Darfur. Todo el mundo sabe lo que ocurrió y sigue ocurriendo: en Darfur hay un genocidio, quieran o no las Naciones Unidas y la Liga Árabe denominarlo de ese modo. (De hecho, espero que el Sr. Massih sea capaz de hablar acerca de eso: en realidad, es algo así como un experto en lo que respecta a la crisis en Darfur; de hecho, es su experiencia la que le ha hecho indicado para representar al ex dictador de Sudán, mientras está siendo investigado por la Corte Penal Internacional.)

Se ha producido un éxodo masivo de Darfur, los oprimidos buscan seguridad. No han tenido mucha suerte. Muchos se han ido hacia el norte, a Egipto, donde son tratados de manera despreciable. Los valientes hacen una carrera por el desierto, intentando llegar a Israel. No sólo se enfrentan a las amenazas naturales de la península del Sinaí, sino también a los soldados egipcios que patrullan la frontera y los utilizan para practicar tiro al blanco. ¿Por qué se arriesgan?
Porque en Israel se los trata con compasión —se los trata como a los refugiados que son—, actitud de la que tal vez sea culpable la memoria cultural de genocidio de Israel. El gobierno israelí ha ido muy lejos, hasta el punto de conceder la nacionalidad a varios cientos de refugiados de Darfur. Esto, por sí sólo, sitúa a Israel aparte del resto del mundo.

Pero la verdadera clave de la diferencia es la siguiente: las FDI envían soldados y médicos a patrullar la frontera con Egipto. Los envían en busca de refugiados que intentan cruzar a Israel. No para enviarlos de vuelta a Egipto, sino para salvarlos de la deshidratación, del agotamiento por calor y de las balas egipcias.

Comparen esto con la reacción de EE.UU. ante la inmigración ilegal a través de su frontera con México. El gobierno estadounidense ha arrestado a particulares por haber dado agua a los que cruzaban la frontera y que se estaban muriendo de sed, y aquí el gobierno de Israel envía a sus soldados para salvar a los inmigrantes ilegales. Llamar anómalo a ese tipo de comportamiento es quedarse corto.

Mi tercer argumento es que el gobierno israelí se dedica a una actividad que el resto del mundo rechaza: negocia con terroristas. Olvídense del ex Presidente de la OLP, Yasser Arafat, un hombre que murió con sangre en las manos: Israel está en el proceso de negociación con terroristas en estos momentos. Yasser Abed Rabbo es uno de los negociadores líderes de la OLP que ha sido enviado a las conversaciones de paz con Israel. Abed Rabbo fue también líder del FPLP, una organización de “luchadores por la libertad” que, bajo la dirección de Abed Rabbo, se dedicaba a la promoción de actividades por la libertad tales como el asesinato de 22 estudiantes israelíes de secundaria.

Y el gobierno israelí envía delegados a sentarse en una mesa con este hombre, y a hablar de paz. Y el mundo aplaude. Nunca verán al gobierno español en conversaciones de paz con los líderes de la ETA, ni el gobierno británico negociaría nunca con Thomas Murphy. Y si el presidente Obama se sentara a hablar de paz con Osama Bin Laden, el mundo lo vería como una locura. Pero Israel no puede hacer exactamente lo mismo y ganarse el reconocimiento internacional en el proceso. Ésa es la definición que da el diccionario de “canalla”: comportarse de una manera inesperada o no normal.

Otra parte de la definición del diccionario es el comportamiento o actividad “que ocurre en un lugar o tiempo inesperado”. Cuando se compara a Israel con sus vecinos regionales, se pone de manifiesto hasta qué punto Israel es canalla. Y aquí está el cuarto argumento: Israel tiene un historial de derechos humanos mejor que cualquiera de sus vecinos. Jamás, en ningún momento de la historia, ha habido un estado democrático liberal en Medio Oriente, excepto Israel. De todos los países de Medio Oriente, Israel es el único donde la comunidad gay y lesbiana disfruta de cierta, pequeña, igualdad.

En Kuwait, Líbano, Omán, Qatar y Siria, la conducta homosexual se castiga con azotes, encarcelamiento, o ambas cosas. Pero los homosexuales están ahí un poco mejor, en comparación con sus homólogos de Irán, Arabia Saudita y Yemen, donde son condenados a muerte. Los homosexuales israelíes pueden adoptar, servir abiertamente en el ejército, efectuar uniones civiles, y están protegidos por una legislación anti discriminatoria en términos excepcionalmente enérgicos. Le gana a una sentencia a muerte. De hecho, le gana a Estados Unidos.

La protección de las libertades civiles de los ciudadanos de Israel se ha ganado el reconocimiento internacional. Freedom House es una ONG que emite un informe anual sobre democracia y libertades civiles en cada uno de los 195 países en el mundo. Califica a cada país como “libre”, “parcialmente libre” o “no libre”. En Medio Oriente, Israel es el único país que ha obtenido la calificación de país “libre”. No es de extrañar, dado el nivel de libertad que se les otorga a los ciudadanos de Líbano, digamos —un país calificado como “parcialmente libre”—, donde hay leyes contra periodistas que critican, no sólo al gobierno libanés, sino también al régimen sirio. Espero que la Sra. Booth hable acerca de esto, dada su experiencia laboral como “periodista” para Irán.

Irán es un país calificado como “no libre”, lo que lo sitúa junto a China, Zimbabwe, Corea del Norte y Myanmar. En Irán, como espero que la Sra. Booth diga en su discurso, existe un “Tribunal de Prensa”, que procesa a los periodistas por delitos atroces, tales como criticar al Ayatollah, informar sobre historias que dañen los “fundamentos de la república islámica”, usar “fuentes sospechosas” (es decir, occidentales) o insultar al Islam. Irán es el líder mundial en términos de periodistas encarcelados, con 39 periodistas (que sepamos) en la cárcel en 2009. También expulsaron a casi todos los periodistas occidentales durante las elecciones de 2009. (No sé si la Sra. Booth se vio afectada por ello.)

Supongo que, en realidad, no podemos esperar otra cosa de una teocracia. Que es lo que son la mayoría de los países de Medio Oriente. Teocracias y autocracias. Pero Israel es la exclusiva, la única, la canalla democracia. De todos los países del Medio Oriente, sólo en Israel las protestas contra el gobierno no son aplastadas y no se censura la información.

Tengo un argumento final —el último clavo en el ataúd de la oposición—, y está sentado justo al otro lado del pasillo. La presencia del Sr. Ran Gidor aquí es la única prueba que a cualquiera de nosotros debería bastarle para decir, con toda confianza, que Israel es un estado canalla. Para aquellos de ustedes que nunca han oído hablar de él, el Sr. Gidor es un consejero político agregado a la embajada de Israel en Londres. Es el tipo que el gobierno israelí envió para que lo represente en las Naciones Unidas. Sabe lo que está haciendo. Y está aquí esta noche. Y es increíble.

Consideremos, por un momento, lo que significa su presencia aquí. El gobierno de Israel ha firmado el permiso para que uno de sus representantes diplomáticos, de alto nivel, participe en un debate sobre su legitimidad. Eso es notable.

¿Creen, por un minuto, que algún otro país haría lo mismo? Si en la Sociedad de Debates de la Universidad de Yale se debatiera la propuesta “Esta casa cree que Gran Bretaña es un estado racista y totalitario que le ha hecho un daño irrevocable a los pueblos del mundo”, ¿Gran Bretaña permitiría participar a alguno de sus funcionarios? No.
¿Participaría China en un debate sobre el status de Taiwán? Nunca.
Y no hay absolutamente ninguna posibilidad de que se le permita a un funcionario del gobierno estadounidense participar en un debate acerca del trato a los prisioneros en la Bahía de Guantánamo.

Pero Israel ha enviado al Sr. Ran Gidor para discutir esta noche con una “periodista” estrella de la televisión pseudo realista, y conmigo, un estudiante de derecho de 19 años de edad, totalmente no calificado para hablar sobre el tema en cuestión.

Todos los gobiernos del mundo deben de estar riéndose de Israel en este momento, porque olvidó la regla número 1: nunca hay que añadirles credibilidad a los chiflados mezclándose con ellos. Es la misma razón por la que no veremos a Stephen Hawking ni a Richard Dawkins debatir con David Icke. Pero Israel está haciendo precisamente eso. Una vez más, comportándose de una manera inesperada o no normal. Comportándose como un Estado canalla.

Éstos son los cinco argumentos dirigidos contra los partidarios de Israel. Pero me quedan uno o dos minutos. Y he aquí un argumento para todos ustedes: Israel, deliberada y enérgicamente, no tiene en cuenta el derecho internacional. En 1981 Israel destruyó Osirak, el laboratorio para la bomba nuclear de Sadam Hussein. Todos los gobiernos del mundo sabían que Hussein estaba construyendo una bomba. Y no hicieron nada. A excepción de Israel. Sí, al hacerlo, violó la ley y la costumbre internacional. Pero también nos salvó a todos de un Irak nuclear.

Esa acción canalla debería otorgarle a Israel un lugar de respeto a los ojos de todos los pueblos amantes de la libertad. Pero no es así. Pero esta noche, mientras nos escuchan parlotear, quiero que recuerden algo: mientras ustedes están aquí, el Irán de Jomeini está trabajando en la bomba. Y si son honestos con ustedes mismos, saben que Israel es el único país que puede hacer, y hará, algo al respecto. Israel, por necesidad, actuará de una manera que no responde a la norma, y será mejor que esperen que lo haga de forma destructiva. Cualquier persona sana preferiría un Israel canalla a un Irán nuclear. Excepto la Sra. Booth.

El autor, un estudiante de derecho de la Universidad de Cambridge, en 2011 será becario en UN Watch.

Traducido para porisrael.org

por Jose Blumenfeld

Difusión: http://www.porisrael.org

Reflexiones sobre Antisemitismo

El mundo no judío – miles de millones – no nos “perdonan” por ser judíos y además a muchos les corroe el alma que de nuestras entrañas de judíos, surgiera la semilla del cristianismo, como fue el Rabino Jesús de Nazareth.

Es la misma semilla, por la cual los últimos Dignatarios de la Iglesia Católica nos han absuelto de un decidio no cometido y es la que me hace afirmar que, mientras haya judíos que, orgullosos de serlo, queremos trascender y perpetuarnos por los siglos de los siglos.

Hubieron muchos intentos para eliminarnos de este planeta tierra, y hasta hoy, no lo consiguieron.

El más actual y peligroso está en las mentes y los corazones de los Ayatolas de Irán cuyo ejecutor, el Presidente iraní Ahmadinejad, está destilando la locura de terminar los intentos de un alienado histórico como fue Adolfo Hitler.

INTRODUCCIÓN

Con motivo de cumplirse el 65 aniversario del Holocausto, incalificable acontecimiento histórico por la increible e inhumana tarea de exterminio de la comunidad judía por el nazismo.

En razón de ello, diversas manifestaciones y textos escritos, orales y televisivos se han difundido con el solo fin de mantener latente la memoria.

La memoria, no solamente para que en la conciencia de los seres humanos no renazca otra posibilidad de repetir los crímenes más inhumanos que los nazis supieron imprimir a la historia de este mundo tan controversial.

La memoria debe estar viva para recordar hasta dónde la mayoría de los pueblos y sus gobernantes permanecieron indiferentes a la tragedia increible que le tocó soportar, sin chances, a la comunidad judía de Alemania en principio y en el resto de los países de Europa ocupados por los nazis.

Una vez más fue, es y si nada hacemos, será, que el antisemitismo y el antijudaísmo no cuentan con una mayoría en contra, de seres humanos cuya sensibilidad y honorabilidad les despierte en su conciencia, hoy más que nunca y de una buena vez por todas, la actitud que aliente a reivindicar al judaísmo de todas las naciones de la tierra.

La garantía que hoy puede ofrecer al judaísmo en la Diáspora, el Estado de Israel, no es suficiente.

Si asi fuera, alienados y desaforados como el descontrolado Presidente de Venezuela, Hugo Chávez, el desequilibrado iraní, Ahmedinejad o el mismo Presidente Zapatero en España, no tendrían luz verde y posibilidades de dar rienda suelta a sus reacciones inhumanas e incomprensibles anti judías y anti israelíes.

Mientras que en el mundo entero estas actitudes no las tomen debidamente en cuenta. Si en la hipótesis renaciera otra posibilidad de reeditar el Holocausto, con la escondida convicción de que lo que les suceda a los judíos, no es su problema y además que somos los judíos los que alimentamos las controversias por las cuales, en general, no nos quieren.

Lo inaudito es que los judíos en muchas ocasiones hemos brindado a la humanidad todo nuestro desinteresado y generoso aporte para mejorar las condiciones de vida, de educación y sentido de la libertad, desde todo lo que puede surgir de personas que creen que la bondad será siempre superior a la maldad.

¿POR QUÉ A LOS JUDÍOS? (III)

Tengo ante mi una nota con una de las tantas blasfemas del Presidente de Venezuela, Hugo Chávez contra los judíos y sobre todo, contra el Estado de Israel.

Nada es nuevo, como que tampoco están presentes las instituciones democráticas reaccionando ante manifestaciones irracionales cargadas de odio.

Algunos personajes donde el antisemitismo es una premisa sin solución de continuidad, son como portadores de una muletilla que de alguna manera les sirve como descarga de su propia impotencia.

Pero a los judíos se nos plantea, cada vez con mayor intensidad, el problema irresuelto de: ¿quién nació primero, el huevo o la gallina?

¿Qué hubiera sido del judaísmo sin tanta persecución, discriminación, asesinatos, Holocausto y cuantas calamidades que el pueblo judío viene soportando desde su embrión como pueblo, nación, grupo étnico o por su simiente religiosa que germinó desde sus raíces, hasta el tiempo que el Mundo siga siendo este Mundo?

La presencia de Dios es la religión que con la Biblia afirma que El es uno solo y que a El y solo a El, los judíos rendiremos cuentas desde la impertérrita Tierra hasta el más Allá.

Pero el antisemita o antijudío, sea Chávez, Zapatero o Ahmadinejad, está contaminado por sentimientos donde predomina la maldad pura y donde por sus corazones corre sangre corroida por el mal.

Cuando mencionamos al mal, estamos en un problema, ¿podrá el bien de los buenos y bien intencionados contrarestar la maldad del malo?

En principio creemos que no, ya que el poder y la fuerza del odio es contaminante y transmisible, sobre todo cuando el mal tiene a mano a quienes culpar de los resultados de malas políticas de estado, malas cosecuencias por errores cometidos o cuando la razón se nubla y deja lugar a instintos perversos.

Ante estas circunstancias ¿por qué razón los anti prescindirán de los que durante miles de años fuéramos la esponja que se chupaban las maldades que seres humanos que pueden, sin cargos de conciencia, arremeter, esquilmar y matar y solo sobre sus alforjas llevan el pecado y la conciencia sucia y culpable, sin advertir que Dios los está observando?

Nos preguntamos ¿por que a los judíos? cuando en la realidad son muchas las minorías que sufren las consecuencias de la maldad de los que más poder tienen, motorizados por ambiciones sin límites.

El caso es que nos importan todos los hechos que surgen desde una semilla de maldad y que dan como consecuencia que las dos terceras partes de la población mundial no cuente con lo indispensable para una vida mejor y digna.

De un 15 a un 20% de la población mundial, no solamente sufre la pobreza, son mucho peores la indigencia y las enfermedades no contempladas por las sociedades responsables y que resultan inadmisibles desde cualquier punto de vista.

Volvamos a los judíos. Somos el 0.02 % de la población mundial y hemos logrado construír un Estado que en sesenta años se convirtió, proporcionalmente, en una de la primeras potencias más avanzadas del mundo.

¿Por que no lo consiguen aquellos que solo sufren de carencias en todo sentido?

Porque, por la gracia de Dios, no están revestidos de la mística judía, razón por la cual, nos odian más de lo que nos quieren.

Los pobres e indigentes de diferentes sociedades, no son perseguidos, agredidos y discriminados como son y lo fuimos los judíos.

A los carenciados e indigentes no les llegan los mismos efluvios que fortalecieron a los judíos a lo largo de tantas persecuciones.

A los judíos nos vinieron matando por judíos, los otros se van muriendo solos y sin ayuda, por lo que nuevamente la pregunta: ¿por qué a los judíos?

Si buscáramos una explicación racional, debiéramos examinar las consecuencias de las epopeyas judías, que nos da la razón a todos aquellos que jamás descansaremos sobre los resultados, ya que nunca dejaremos de incursionar buscando desentrañar los misterios de la vida y el por qué de nuestra sobre vivencia.

Intuimos que siempre obtendremos respuestas desde los misterios de la vida, donde se confunden los genes cargados de lo bueno y lo malo.

Una gran mayoría de los judíos, estamos dentro de la barrera de los buenos, si los malos no intentan llegar a ser buenos, los judíos haremos que los buenos seamos siempre más que los malos.

Espero haber respondido a los judíos temerosos del supuesto poder de los Chávez y a mi propia pregunta ¿Por qué a los judíos? con la humildad de la verdad.

Manuel Lichtenstein.

OTRO SI DIGO: Yo como vos estoy encanutado en la noble terea de poner mi pecho ante este creciente anti isrealismo. Lo hago según mis posiblidades, que no son muchas ya que son solamente metrallas intelectuales, pero con la convicción que sigo los impulsos más del corazón que de mi mente.- Manolo.-

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