Historias de la desesperación

LITERATURA | ‘La penúltima frontera’

Una de las imágenes que ilustran 'La penúltima frontera'. | Cortesía de Global Rythm PressUna de las imágenes que ilustran ‘La penúltima frontera’. | Cortesía de Global Rythm Press 

  • Casos dignos de película de víctimas del fascismo que huyeron a España

Paula Juan | Madrid

Jenny Kehr fue una judía alemana que huyó del nazismo. Su marido falleció en prisión en 1939 dejando a la joven completamente sola con sus dos hijas. Pero, un año después, Kehr fue trasladada, junto a más de 6.500 judíos, a Gurs, un horrible campo de concentración del sur de Francia. De allí consiguió escapar junto a doce hombres, entre los que se encontraba Max, su nuevo amor, al que había conocido en el campo.

Nada más cruzar los Pirineos fueron detenidos. Él fue a parar al campo de concentración de Miranda del Ebro (sólo para hombres). Ella, a la cárcel de mujeres de Barcelona para ser ‘entregada’ a los alemanes que ya habían ocupado Francia. Pero Kehr prefirió poner punto final a su historia y se suicidó (la causa de la muerte en su certificado de defunción es “asfixia por suspensión”) en su celda.

Rosa Sala Rose, autora de ‘La penúltima frontera. Fugitivos del nazismo en España’ (Editorial Papel de liar), contactó con las dos hijas que Jenny Kehr tuvo con su marido, Ursula y Marianne. Al comunicarse con ellas -habían logrado escapar a Inglaterra-, advirtió que “tenían una versión muy distinta del trágico final de su madre”. De hecho, no supieron de la muerte de su progenitora hasta mediados de 1943.

'La Penúltima frontera'. | Papel de Liar‘La Penúltima frontera’. | Papel de Liar 

Casos como este salen del olvido en ‘La penúltima frontera’, que rescata algunos de “los llamados ‘expedientes de frontera'” del Archivo Histórico de Girona, explica la autora, Licenciada en Filología Alemana y Filología Románica. “Sólo quedaron registradas las personas que fueron arrestadas por paso ilegal de frontera”, destaca. “Apenas tenemos datos de quienes lograron esquivar los innumerables controles gracias a la buena suerte o a la ayuda de redes de evasión, por lo que resulta difícil plantear una estadística [de los exiliados a través de los Pirineos]”, comenta.

El historiador Josep Calvet, experto en la materia, estima que unos 80.000 refugiados pasaron en total por España durante la Segunda Guerra Mundial, de los cuales 50.000 fueron detenidos por las autoridades franquistas.

En los 23 testimonios que componen el libro, Sala Rose evidencia que los refugiados eran personas de todas las condiciones. El objetivo de la autora era conocer por qué huían, cuáles eran los motivos que les hacían ‘saltar’ la frontera, cuál era su procedencia…. Un profundo reportaje de investigación que le llevó “aproximadamente un año de intenso trabajo”.

Uno de los testimonios que más impacto tuvo en la investigadora es el de Karol Radewicz, un joven de 16 años al que le pudo la desesperación. “Tras haber perdido a sus padres en un bombardeo alemán en 1939 atravesó sólo, y sin medios, toda Europa hasta cruzar los Pirineos” , explica Sala Rose.

Karola era mudo, por lo que los guardias civiles que le encontraron deambulando camino de Barcelona no pudieron interrogarlo hasta dos días después, por escrito y en francés. La angustia que supuso para él que lo trasladaran al Hospicio Provincial de Nuestra Señora de la Misericordia en Gerona llegó a tal punto que el administrador escribió al gobernador civil sobre Karol: “Viene manifestando desde hace días sus propósitos de suicidarse, por lo que ha sido necesario, dado su estado de excitación, tenerlo sometido a una constante vigilancia”.

En esta carta se adjuntan unas palabras (en francés) del propio Karol: “No puedo quedarme aquí porque para mí el mundo ha terminado y no querría matarme en esta casa porque eso a usted le causaría tristeza”. Así, el joven polaco salió “definitivamente por orden gubernativa” del país por Portbou. Y poco más se sabe de la historia de este chico que cruzó “tan secretamente [la frontera] como la había atravesado”.

Sala Rose buscaba con este libro “devolver su historia a personas que fueron víctimas de los acontecimientos y que, de otro modo, habrían quedado en el olvido”. Y para que todo se recuerde, la autora invita a “quienes puedan aportar datos adicionales sobre todos estos casos” a que se pongan en contacto con ella a través de una dirección de email (historiasdefrontera@gmail.com).

Fuente: http://www.elmundo.es/elmundo/2011/02/11/cultura/1297453676.html

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3 comentarios

  1. es triste la historia de Jenny Kehr …
    gracias a Di-s la pesadilla termino
    bendiciones a todo yad be yad
    shalom aleijem .. lehitra-ot

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  2. Perdona el off topic y la tardanza en contestar

    Creo que en Patria Judia nos preguntabas por una pagina donde hubiera fotos de las victimas del atentado de la pizzeria Sbarro´s en el 2001

    Mira este enlace a ver si te vale:

    http://www.mfa.gov.il/MFA/MFAArchive/2000_2009/2000/10/Suicide%20bombing%20at%20the%20Sbarro%20pizzeria%20in%20Jerusale

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  3. No deben olvidarse los horrores del Holocausto y del colaboracionismo que países, instituciones y sociedades brindaron al Tercer Reich. Y no deben olvidarse, no por amargura, aunque con mucha tristeza, sino para impedir se vuelva a presentar un fenómeno que siempre está pronto a eclosionar y enmcontrar en esos mismos entes la colaboración que en aquel entonces brindaron al Tercer Reich.

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