1012-La Circular Número 11 del año 1938

La Circular 11 estaba destinada específicamente a detener la entrada al país de judíos europeos que huían del régimen nazi.

La Circular Número 11 del año 1938 fue uno de los secretos más celosamente custodiados por el Estado argentino. Firmada por el canciller José
María Cantilo el 12 de julio de 1938 y enviada a todas las delegaciones de este país en el mundo, la Circular 11 estaba destinada específicamente a detener la entrada al país de judíos europeos que huían del régimen nazi. La instrucción negaba tácitamente la visa a ciudadanos de origen judío, en tiempos en que la Alemania nazi ponía en marcha el Holocausto.

En su primer párrafo, la circular se refiere a la Conferencia de Evian, que sesionó del 6 al 13 de julio de ese mismo año en Francia, donde más de 30 países, incluyendo Estados Unidos y Argentina, firmaron un acuerdo buscando un destino seguro para los refugiados judíos que huían de Alemania y Austria. O sea que al mismo tiempo que participaba en una conferencia sobre estos refugiados, Argentina dictaba una norma prohibiendo su ingreso al país.

Así, la circular neutralizaba secretamente los “compromisos… que puedan derivar de nuestra participación en las Conferencias y organizaciones internacionales que estudian en estos momentos una solución general al respecto”. La “organización internacional” referida era nada menos que la Liga de las Naciones, que a principios de ese mismo año trató también el tema de los refugiados judíos que huían de la Alemania nazi.

La circular citaba asimismo “los convenios bilaterales últimamente celebrados para la admisión de agricultores extranjeros”, una clara alusión a los acuerdos de colonización que Argentina había firmado para la admisión de agricultores judíos alemanes.19Para detener el influjo que pudiera resultar de estos acuerdos, la circular ordenó a los cónsules argentinos “negar la visación… a toda persona que fundadamente se considere que abandona o que ha abandonado su país de origen como indeseable o expulsado”.
La referencia “indeseable” como sinónimo de judío era de uso corriente en documentos de Cancillería de la época. El archivo de Cancillería guarda también cartas en las que los cónsules argentinos invocaron la “Circular 11” como justificativo para la negación de visas a judíos.
Así, sin emplear explícitamente la palabra “judíos”, la circular dejó bien en claro su objetivo.

La Circular Número 11 del año 1938 fue descubierta en 1998 por la investigadora Beatriz Gurevich durante su paso por la Comisión de Esclarecimiento de las Actividades del Nazismo en la Argentina (CEANA), una entidad creada por el canciller Guido Di Tella durante el gobierno de Carlos Menem. La señora Gurevich encontró la circular «perdida» entre los cajones de la embajada argentina en Estocolmo (Suecia).

Sin embargo, la investigadora decidió abandonar su cargo luego que reportó su hallazgo y las autoridades de entonces decidieran nuevamente archivarlo y, presumiblemente, destruirlo y no revelar su contenido.20Fue sólo desde que la Fundación Wallenberg decidió hacer pública una copia en su sitio de internet cuando la Circular 11 comenzó a ser conocida de modo masivo en Argentina y el resto del mundo.

La orden secreta también vio la luz cuando se presentó en el libro La auténtica Odessa del investigador argentino Uki Goñi, publicado en 2002.

Finalmente la medida, que estaba en desuso pero vigente desde 1938, fue derogada después de casi setenta años el 8 de junio de 2005 durante el gobierno del entonces presidente Néstor Kirchner, quien estuvo presente en el acto en que el canciller Rafael Bielsa derogó la circular secreta de su ministerio.

En el acto de derogación, realizado en el Salón Sur de la Casa de Gobierno, también se encontraban el Ministro del Interior argentino, Aníbal Fernández, y Natalio Wengrower, vicepresidente de la Fundación Wallenberg.

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