Bajando al andén…

Por Yosef Cohen

de Adrian DuerVuela nuestra imaginación y saltan imágenes exaltadas, gritos prepotentes, déspotas, destemplados, autoritarios. Los perros ladran furiosos, hambrientos de sangre. Como bestias se justifica pero el hombre con el rostro duro, frío, sereno, que apunta su arma al enemigo, al niño indemne que tiembla en brazos de su padre o madre. Aumenta el temor, la angustia, la vista mira llena de espanto a su alrededor. La engañifa funciona, las ilusiones se desbordan. Los más listos, al golpe de la mirada se dan cuenta de la realidad. Los místicos no paran de rezar. Todos con los miembros acalambrados saltan al andén, titubean, caen al piso lastimándose por la debilidad, por faltar el alimento vital, de agua, de afecto, de ilusión. Para algunos adivinos, que los hay, entienden su fin. Para los ilusos los hay, aferrados al último resquicio de vida sueñan, creen, aun tienen fe. Los niños ya no tienen lágrimas, semi dormidos, medio atontados, los más chiquitos se quejan, quedito, muy quedo. Algo les duele, sensibles a la vida, buscan con ansia, se aferran al abrazo y con sus pequeños brazos flácidos, desfallecidos, languidecen. Nadie realmente entiende nada todos se mueven como autómatas, todos casi sordos obedecen por intuición……

Una voz se escucha estentórea dando órdenes en alemán autoritario. Se les empuja con las armas sin miramientos, se les forma y ordena en fila india. Avanzan lentamente. De pronto, frente a ellos! aparece en contra luz de un reflector una sombra con un brazo extendido y una fusta con la que apunta nuestro destino. Es el hombre mi hermano milenario de siempre que decide en mi vida, la vida y mi muerte solo porque soy judío. Es el egipcio, el amelek, el Aman, el cananita, el filisteo, el amorreo, el babiloneo, el griego, el romano, el cristiano común, evangélico, el católico, el musulmán, el inglés medieval, el español, el católico, inquisidor, el religioso de ahora, el teutón, el alemán, el germano, el hermano humano lleno de ira porque no me quiere, no me ama, me desprecia y decide que muera por que él se considera con el derecho divino de su señor (Jesucristo) Mahoma, Allah, el mismo dios de todos, Hombre como yo, que siente como yo, vive y muere como yo, pero se cree dios de todo y de todos. El hombre milenario me golpea y pronuncia con voz pausada cansina, indicándome el lado ¡¡derecho, izquierdo!! de la vida y de la muerte del final, de la esclavitud, del servilismo.

Todos están enojados conmigo. Como hombre pensante, no sé porqué, como niño no sé porqué, como tu hermano no sé porqué, ¿Qué te hice? ¿por qué me tratas así? ¿pues qué soy para ti que deseas que muera? ¿no somos de la misma sangre, del mismo dolor,, del mismo sentir? El me mira indiferente, voltea su rostro con desdén, con desprecio, con enfado. Así seleccionado sigo el camino de todos pues soy mujer, soy anciano,, soy niño, soy enfermo, soy tonto, crédulo, soy religioso y me aferro firmemente a mi ideal de amor, de consideración, lo justifico, te perdono, Caín. Lentamente bajo unos escalones que por estar débil y hambriento se me antojan enormes, pesados, anchos. Al entrar al enorme cubículo me despojo de mis ropas con pudor, con vergüenza, con humillación. Entre la multitud se escucha un canto que es como reclamo: “Escucha a tu pueblo Israel, mi señor y mi D”os”… “Shema Israel Adonay Eloheinu Adonay Ejad”. Los dos cantos suben de tono y se mezclan como un grito de auxilio, de socorro y todos desnudos caminamos a nuestro destino fijado por mi hermano, el humano. Me invade el frío, se pegan otros cuerpos al mío, me abrazan, me estrujan, me ahogan, me quitan el aliento, me desgarran… mi cuerpo… me invade la oscuridad.. caigo, caigo lleno de dolor… falto de aire… De mi rostro se contrae mi mente, se agolpa con mis recuerdos, mis tormentos, mis angustias… ahora lo entiendo ya, ya, !si es verdad! La vida se me escapa de forma tenue llena de dolor y terror. Pienso, mi último pensamiento, a mi D”os, a los míos a mi verdugo, a mi hermano, a mi asesino. Shalom. Im sof.

Ana Frank recordada en sus propias palabras 70 años después de su muerte

Una nueva campaña del Reino Unido invita a celebridades y público a grabarse leyendo extractos de un minuto del diario de la niña judía sobre cómo era la vida escondida de los nazis y a publicar sus vídeos en línea bajo el hashtag #notsilent.

Anna Frank escribiendo

El martes, el Reino Unido inició una nueva campaña para conmemorar los 70 años de la muerte de la joven diarista Ana Frank  en la Segunda Guerra Mundial mediante la lectura desus propias palabras en lugar deguardar un minuto de silencio.

La Fundación Ana Frank del Reino Unido ha puesto en marcha una campaña en losmedios sociales llamada#notsilent en la que se invita a las celebridades y el público agrabarse leyendo extractos de un minuto de su diario sobre la vida escondida de los nazis y publicar sus vídeos en línea bajo el hashtag.

En una ceremonia en la Biblioteca Británica de Londres, los escolares leyeron partes del“Diario de una joven” de Ana Frank y la sobreviviente del Holocausto Freda Wineman recordó momentos de su estancia en los campos de concentración de Auschwitz y Bergen-Belsen, al mismo tiempo que la joven judía.

“Setenta años – no parece posible, pero algunos de nosotros todavía estamos aquí para mantener viva la memoria”, dijo Wineman a Reuters.

“La generación joven no debe olvidar y creo que a través de su libro y de su maravillosa escritura, hay un mensaje que ella dejó, sin saberlo, a la generación futura que debe tomar nota de lo que pasa a su alrededor”.

Ana y su familia vivían en la parte de atrás de una casa en Amsterdam. Fueron descubiertos en 1944, y Ana murió con 15 años en Bergen-Belson en 1945. Su diario fue publicado dos años más tarde y ha sido leído en todo el mundo.

“Todos teníamos un aspecto horrible. Un aspecto horrible. No teníamos pelo, moríamos de hambre, teníamos forúnculos, estábamos enfermos”, dijo Wineman del tiempo que pasó en el campo de concentración. “Algunos de nosotros sobrevivimos a todo eso, pero otros simplemente no pudieron aguantar más. Tenían tifus”.

La actriz británica Naomie Harris y la autora de libros infantiles Jacqueline Wilson se encuentran entre las personalidades que han grabado lecturas en memoria de Ana Frank.

Los organizadores dijeron que, si bien se desconoce la fecha exacta de la muerte de Ana, el 14 de abril es un día antes del aniversario de la liberación de Bergen-Belsen.

“Podíamos guardar un minuto de silencio para conmemorar la muerte de Ana Frank, pero no era el caso”, dijo Gillian Walnes, co-fundador y director ejecutivo de la Fundación Ana Frank.

“Ana no pudo ser silenciada. Su voz ha resonado siempre a través de las generaciones en los 70 años desde que murió, y ha inspirado a la gente … a hablar realmente en su memoria, y tratar de hacer un mundo mejor, como ella quería hacer pero no pudo”.

La Fundación ha puesto extractos del diario en su sitio web. Los miembros del público también pueden escoger sus propios pasajes.

Fuente: Enlace Judío México

La sumisión de Holanda al Islam

Retrotrayendo a Holanda, a su oprobioso rol de colaboracionista nazi en la Segunda Guerra Mundial,- en el que hubo honrosas excepciones- el ex Comisario europeo desde 1999 a 2004, Frits Bolkestein, prominente político del partido liberal neerlandés VVD (Partido Popular por la Libertad y la Democracia) actualmente en el poder, en declaraciones hechas al diario parisino Le Monde, exhortó a los judíos a abandonar los Países Bajos, y emigrar a Israel o EE.UU. porque entiende que pueden ser víctimas del antisemitismo que está creciendo de manera exponencial entre los jóvenes musulmanes de origen marroquí, y en virtud que tiene poca confianza en la eficacia de las propuestas del gobierno de su país, para luchar contra la judeofobia. Bolkestein, quien generó una gran polémica con sus declaraciones, al extremo que el Parlamento holandés en La Haya se reunió el martes 7 de diciembre para debatirlas, no hizo más que ratificar expresiones idénticas hechas en ocasión de presentarse el libro Het Herval (El Ocaso) de Manfred Gerstenberg, concerniente a los judíos en los Países Bajos.

A raíz de la expulsión de los judíos de España en 1492, un gran número de éstos emigró a Amsterdam. Si bien Holanda por aquel entonces estaba bajo dominio español, sus autoridades fueron indulgentes con los refugiados de la fe mosaica a quienes en el período de los siglos XIV y XV se les había conminado a elegir entre la muerte o su conversión al cristianismo. Como consecuencia de esa coacción religiosa, proliferaron los llamados marranos, judíos que simulando ser cristianos, continuaron practicando su culto clandestinamente y pasaron en sordina sus tradiciones religiosas a sus hijos. En el siglo XVI, los holandeses lograron su independencia y dejaron de estar bajo la férula de España. Su gobierno, exhibiendo una tolerancia infrecuente en esa época, permitió a los judíos construir una sinagoga donde acudían los sefarditas, descendientes de refugiados españoles y los judíos ashkenazíes, que habían huido de Alemania, Austria, Ucrania y Polonia, donde cientos de miles de ellos, hombres mujeres y niños,  fueron masacrados entre el siglo XIII y el siglo XVII. Casi en la postrimería de éste último, en el año 1796, los judíos holandeses que habían prosperado significativamente, obtuvieron plenos derechos como ciudadanos, llegando a ocupar en los comienzos del siglo XX, importantes cargos en la sociedad.

En 1939 había 140.000 judíos que vivían en Holanda. Allí se sentían seguros. Holanda se había declarado neutral durante la Primera Guerra Mundial, y no había duda que lo seguiría siendo en el caso de una nueva contienda. Cuando Alemania atacó Polonia en 1939, tal como se preveía, Holanda reafirmó su neutralidad. Pero el 10 de mayo de 1940, miles de paracaidistas alemanes aterrizaron en suelo holandés. Tanques nazis e infantería les siguieron. En enero de 1941 los germanos habían obligado a todos los judíos a inscribirse en un registro. Pocos días después, 425 jóvenes judíos fueron enviados al campo de concentración alemán de Buchenwald. Esto impulsó a los trabajadores holandeses del puerto a anunciar una huelga general como señal de protesta. Ciudadanos de todas las clases económicas, desde comerciantes en la bolsa hasta pescadores, se unieron a los trabajadores del puerto. Durante tres días las calles y canales permanecieron vacíos. Finalmente las autoridades aplastaron la huelga con la detención de 3500 personas. Al mes siguiente, nazis holandeses atacaban el viejo barrio judío de Amsterdam. A diferencia de su gobierno, y de los nazis vernáculos, muchos vecinos cristianos, arriesgando sus vidas, mostraron su apoyo a los judíos ayudándoles a esconderse. De Holanda y su comportamiento en la Segunda Guerra Mundial, se conoce el conmovedor relato de la infortunada Ana Frank y la solidaridad de la familia que la ocultó. También se escribieron almibaradas historias de la heroica resistencia holandesa, creando un falso mito, ya que el énfasis debería estar puesto en que fue delatada por sus propios vecinos. Los holandeses, como grupo, con la salvedad de un par de miles de personas y células, que actuaban a título independiente, nunca intentaron proteger a los judíos. Asimismo, una serie de empresas despidió a sus empleados judíos antes de que los alemanes dieran la orden para ello. A diferencia de Dinamarca, donde  miles de políticos, predicadores, pescadores, conductores de ambulancias, ayudaron a entre 7.300 y 7.800 judíos a huir a Suecia, y murieron durante el Holocausto 116 judíos daneses (1,5% del total), en Holanda fueron asesinados más de 100.000 judíos holandeses, (75% del total).

Las palabras de Frits Bolkestein denotan que algunos sectores de la sociedad holandesa están muy enfermos y optan por aconsejar que se vayan del país los pacíficos judíos, creativos, productivos, respetuosos de la ley e inofensivos y que se queden grupos violentos musulmanes que atacan a los judíos en suelo holandés, desprecian la legislación, costumbres y religión del país, y que matan sin miramientos, como lo hizo Mohammed Bouyeri un holandés de origen marroquí en 2004, que asesinó brutalmente en la vía pública al cineasta Teo Van Gogh , el director del documental “Submission”, (Sumisión) considerado blasfemo por los islamistas. En un vano esfuerzo por detener a los musulmanes que aterrorizan a los judíos que usan kipá, agrediéndolos y escupiéndolos, las autoridades de Amsterdam han ordenado a los agentes de policía recorrer las calles “disfrazados” de judíos.

La sensatez en Holanda, país de origen del filósofo judío Baruj Espinoza,  la aportó el líder del Partido por la Libertad, Gert Wilders, quien declaró: “Bolkestein se equivoca completamente: no son los judíos, sino los marroquíes antisemitas quienes deben dejar el país”.

Rubén Kaplan

http://www.rkpress.com.ar/

El ángel de Auschwitz

El ángel de Auschwitz | Cultura | elmundo.es.

HISTORIA | Los diarios de Ana Novac

El ángel de Auschwitz

La escritora Ana Novac. | DestinoLa escritora Ana Novac. | Destino

  • Se publica en español ‘Aquellos maravillosos días de mi juventud’
  • ‘¡Nunca había visto a la gente divertirse tanto como en el campo!’

“Escribo, luego soy”. Es la tabla de salvación a la que se aferró Ana Novac, una niña judía, para redactar un diario de gran intensidad y altura literaria que empieza justo donde termina el de Ana Frank, en el infierno de los campos de exterminio nazis.

Ana Novac murió el pasado el 31 de marzo, a los 80 años de edad, tan sólo seis días antes de que “Aquellos maravillosos días de mi juventud” (Destino), el diario que milagrosamente logró escribir en Auschwitz, Plaszow y otros campos, fuese publicado en español. Murió de un ataque al corazón en París, en la ciudad en la que siempre soñó vivir y donde se instaló en 1968, tras una escala de tres años en Berlín después de escapar de la Europa del Este.

“En una única y misma existencia tuve la suerte de presenciar la caída de dos plagas que me parecían desastrosas por igual: el socialismo ‘nacional’ y el otro (el soviético)“, escribió Novac en el epílogo de este “testimonio honrado” que quiso ofrecer al mundo.

Novac nació en Transilvania (Rumanía), pero a los 11 años se despertó siendo de nacionalidad húngara, “sin haber cambiado de lugar, de calle y ni tan siquiera de camisa”. A los 14, la deportaron a Auschwitz por ser judía. Cuando volvió un año después, en mayo de 1945, con sólo 34 kilos de peso y tuberculosis, era otra vez rumana.

La Historia, con mayúsculas, decía, la metió en situaciones que nunca pudo asumir porque “no las había escogido”.

El corpus principal de su diario, dedicado a la “memoria” de los suyos, pudo ser escrito en el campo de exterminio de Auschwitz y en el campo de Plaszow, bajo el sádico mandato del comandante Amon Görth, gracias a que, según Novac, “a Hitler no le interesaban nuestros pensamientos, sólo quería nuestro pellejo”.

Esa parte del diario la sacó de Plaszow, sin saber de qué se trataba, Otto, un guardián alemán que mató a una chica de una paliza por quedarse dormida, y la sacó a petición de un mando intermedio que protegía a Novac por su peculiaridad de ser una joven escritora. El resto lo compuso en un hospital al que llegó en las últimas, tras una segunda estancia en Auschwitz, y en otros campos de trabajos forzados nazis por los que pasó tras mejorar.

Novac reconocía que no escribió para completar la memoria de la humanidad con lo cotidiano en un campo nazi, sino para librarse de la obsesión por el rancho, para no naufragar en la angustia, para tener una existencia “privada” y para aferrarse a la vida.

“Yo, que dudo incluso de mis dudas, sólo le rezo ya a mi resuello: ‘No me falles, por favor'”, escribió Novac en su diario tras presenciar en Plaszow cómo Amon Görth se divertía en usar a una chica como cebo para su bulldog, que la destrozó.

Empotrarse de vida

Y es que si algo la salvó de sucumbir en aquel infierno fue su determinación a “empotrarse” a la vida: “Por muy estúpida y muy fea que resulte, no me veo sin ella; ni a ella sin mí. Incluso si hubiera ‘otra vida’ mejor, me aferraría a ésta, inmunda”. “¿Y si la vida fuera un loco y nosotros, los judíos, fuéramos su manía?”, se pregunta en otro momento y pide “al Señor de Ahí Arriba” que se busque otro pueblo “elegido” y les pida “disculpas”.

Novac apunta lo que puede observar y vivir desde dentro: la vida en los barracones, su sufrimiento y el de sus compañeras, las relaciones, marcadas tanto por el egoísmo como por el coraje y la ternura, el hambre, el frío, las lágrimas y las risas. “¡La risa! Ya veo desde aquí la cara que pondrán los civiles cuando les diga: ‘¡Nunca había visto a la gente divertirse tanto como en el campo!’. A lo mejor es histeria, como en los entierros”.

El diario de Novac se publicó en 1966 en Hungría, en 1967 en Alemania, en 1968 en Francia y más tarde en Italia, Holanda y Estados Unidos. En la década de los 90, al autora reeditó una versión revisada de su diario en francés, que es la que ahora llega en castellano.

EL DIARIO DE ANA FRANK

Domingo 14 de junio de 1942

El viernes desperté ya a las seis. Era comprensible, pues fue el día de mi cumpleaños. Pero no podía levantarme tan temprano y hube de apaciguar mi curiosidad hasta un cuarto para las siete. Entonces ya no soporté más y corrí hasta el comedor, donde nuestro pequeño gatito, Mohrchen, me saludó con efusivo cariño. Después de las siete fui al dormitorio de mis padres y, enseguida, con ellos al salón para encontrar y desenvolver mis regalos. A ti, mi diario, te vi en primer lugar, y sin duda fuiste mi mejor regalo. También me obsequiaron un ramo de rosas, un cactus y unas ramas de rosas silvestres. Fueron los primeros saludos del día, ya que más tarde habría bastante más. Papá y mamá me entregaron numerosos regalos y mis amigos tampoco se quedaron atrás en materia de mimarme. Entre otras cosas me regalaron un libro titulado “Cámara oscura”, un juego de mesa, muchas golosinas, un rompecabezas, un broche, las “Sagradas leyendas de Holanda” de Joseph Cohen,
otro libro encantador, “Las vacaciones de Daisy en la montaña” y algún dinero. Con éste me compré las leyendas mitológicas griegas y romanas. ¡Fantástico!.

Ana Frank 12 de junio de 1929 – Bergen-Belsen, 12 de marzo de 1945) fue una niña judía alemana, que dejó constancia en su diario de sus experiencias en un escondrijo o desván construido en un edificio de oficinas, mientras se ocultaba con su familia de los nazis en Ámsterdam (Países Bajos) durante la Segunda Guerra Mundial.
Nació en Fráncfort del Meno (Hesse, Alemania), siendo la segunda hija de Otto Heinrich Frank (12 de mayo de 1889 – 19 de agosto de 1980) y su mujer Edith Hollander (16 de enero de 1900 – 6 de enero de 1945), una familia de patriotas alemanes que habían participado en la Primera Guerra Mundial. Tenía una hermana mayor, Margot Frank (16 de febrero de 1926 – 9 de marzo de 1945). Junto con su familia, tuvo que mudarse a Ámsterdam, huyendo de los nazis. Allí le regalaron un diario al cumplir los trece años. Muy poco después, su familia tuvo que ocultarse en un escondrijo, la Achterhuis, situada en un viejo edificio en el Prinsengracht, un canal en el lado occidental de Ámsterdam, y cuya puerta estaba escondida tras una estantería. Allí vivieron durante la ocupación alemana, desde el 9 de julio de 1942 hasta el 3 de agosto de 1944.
Su familia fue capturada y llevada a distintos campos de concentración alemanes, donde morirían todos salvo su padre, Otto. Anne fue enviada al campo de concentración nazi de Auschwitz el 2 de septiembre de 1944 y, más tarde, al campo de concentración de Bergen-Belsen. Murió allí de fiebre tifoidea el 12 de marzo de 1945, pocos días antes de que éste fuera liberado.En el escondite había ocho personas: sus padres, Otto y Edith Frank; ella y su hermana Margot; Fritz Pfeffer, un dentista judío (al que Anne dio el nombre de Albert Dussel en su Diario), y la familia van Pels (van Daan en el Diario), formada por Hermann y Auguste van Pels y el hijo de ambos, Peter. Durante aquellos años, Anne escribió su Diario, en el que describía su miedo a vivir escondida durante años, sus nacientes sentimientos por Peter, los conflictos con sus padres, y su vocación de escritora. Pocos meses antes de ser descubiertos, empezó a reescribir su Diario con la idea de publicarlo tras la
guerra.

Con el título de El diario de Ana Frank se conoce la edición de los diarios personales escritos por la niña judía Ana Frank (Annelies Marie [Anne] Frank) entre el 12 de junio de 1942 y el 1 de agosto de 1944 en un total de tres cuadernos conservados a la actualidad,[1] donde relata su historia como adolescente y el tiempo de dos años cuando tuvo que ocultarse de los nazis en Amsterdam, durante la Segunda Guerra Mundial.
El 4 de agosto de 1944, una comisión de agentes de la Gestapo al mando del SS Oberscharführer Karl Silberbauer detienen a todos los ocupantes y son llevados a diferentes campos de concentración.
Ana nos expresa sus sentimientos y emociones, y las de sus acompañantes en la Casa de atrás, (nombre que le pusieron ellos al escondite) en él, estaban dos familias de tres y cuatro personas y un viejo dentista del pueblo.

Ellos se esconden allí para evitar que los nazis los encuentren y capturen, y les metan en campos de concentración. La buhardilla se encuentra en las oficinas donde trabajaba el padre de Ana, antes de irse a vivir allí, y a pesar de saber que, si refugiabas a un judio te metían en la cárcel, los antiguos compañeros de trabajo, del padre de Ana, les proporcionaban la comida y la ropa, a los ocho refugiados. Allí estarían seguros si nadie decía nada y si nadie se hubiese enterado, solo lo sabían cuatro antiguos compañeros de su padre. Al principio les intentaron tapar diciendo a los otros trabajadores que alli no había nada, solo trastos viejos e inutilizables, pero después taparon la puerta con un armario.

Al principio Ana nos cuenta como era su vida antes de ir a vivir a la Casa de atrás y nos habla de sus amigos y amigas del colegio, de sus notas y de sus profesores. Ella en el primer periodo, el de adaptación al escondite y a sus compañeros, lo pasa muy mal, ya que todos la toman como una niña estupida y parlanchina, que se cree superior, dado el grado de inteligencia que tenía en comparación con las niñas de su edad, y con la otra familia de refugiados, así que ella solo confiaba en su padre, para ella su padre era un buen ejemplo, el ejemplo a seguir de cada persona, en cambio su madre la parecía el peor ejemplo de mujer y de madre, porque Ana decía que ella no aguantaría como lo estaba haciendo su madre, todo el día en casa fregando y barriendo, Ana quería llegar a ser algo más en la vida.

Ana al contrario que la mayoría de las niñas de su edad, le contaba normalmente sus problemas a su padre, porque decía que tenía más confianza con él, que con su madre, o que simplemente le quería más, y le importaba más su opinión que la de su madre.

El estado en el que estaban, encerrados en una buhardilla, les ponía a todos de mal humor y por eso no entablaron una amistad una familia con otra, y menos con el viejo dentista, que estaba siempre de mal humor y protestando. La verdad esque todos estaban casi siempre de mal humor, solo en algunos momentos Ana y el hijo de la otra familia, (la familia Van Daam) hacían de reir a los demás, cuando se disfrazaban, para divertirse un rato y distraer a sus compañeros, pero sino aquellos era monotono y aburrido.

Ana nos va contando la sucesión de los días, que por otra parte es monotona y aburrida, según cuenta, había días que se los pasaba llorando en su habitación, y que cuando iba a comer o a cenar, siempre era lo mismo, el matrimonio Van Daam siempre discutía en la mesa, y luego estaban enfadados toda la noche, o sino el Señor Dussel (el dentista), se pasaba toda la noche protestando por lo mala que había estado la cena, o por que hacía frío o calor, era un viejo protestón y molesto,y eso era el día que pasaba algo, porque otros días, pasaban sin novedad ninguna, o tenían alguna que otra combersación, pero nada interesante.

la familia se mudó al escondite preparado. Su apartamento fue dejado en desorden para hacer pensar que había sido abandonado de manera súbita, y Otto Frank dejó una nota de la que se podía deducir que habían logrado escapar hacia Suiza. Como los judíos no podían utilizar los transportes públicos debieron caminar varios kilómetros desde su casa hasta el refugio, portando cada uno todas las vestimentas que pudieron, dado que no podían correr el riesgo de ser vistos con equipajes. La achterhuis (palabra holandesa en la que huis significa casa y achter, más atrás), era un espacio de tres pisos en la parte posterior del edificio con acceso a un patio detrás de las oficinas de Opekta. En el primer nivel había dos pequeñas habitaciones, con un baño adjunto sobre el que se encontraba una gran habitación, con otra más pequeña adjunta. De esa habitación pequeña se subía hacia el ático. La puerta de la achterhuis fue cubierta con una estantería para que no se la
pudiera ver. Anne se referiría más tarde a este espacio como el anexo secreto. El edificio principal, situado a una manzana de Westerkerk, era un edificio banal, típico de los barrios del oeste de Ámsterdam.

Pasado ya un año su estancia en la Casa de atrás, Ana se hizo verdaderamente amiga del hijo de la familia Van Daam, la verdad esque Ana se enamoró de él y ella era correspondida, y la mayoría de las noches se las pasaban en la habitación de Peter, que así se llamaba el chico, mirando por la ventana las estrellas y la luna, dados de la mano, esos fueron los momentos más felices de Ana, de la estancia en la Casa de atrás.

Después de permanecer durante un tiempo en los campos de concentración de Westerbork en Holanda y Auschwitzen Polonia, Ana y su hermana mayor, Margot, fueron deportadas a Bergen-Belsen, donde ambas murieron durante una epidemia de tifus entre finales de febrero y mediados de marzo de 1945.

Su padre, Otto Frank, fue el único de los escondidos que sobrevivió a los campos de concentración. Cuando regresó a Amsterdam, Miep Gies, una de las personas que les había ayudado durante su estancia en el anexo, le entregó el diario contenido en cinco libros y un cúmulo de hojas sueltas que su hija había escrito mientras estaban escondidos. En 1947 y según deseo de Anne, su padre decide publicar el diario y, desde entonces, se ha convertido en uno de los libros más leídos en todo el mundo.
El Diario de Anne se inicia como una expresión privada de sus pensamientos íntimos, expresando la intención de nunca permitir que otros lo leyeran. Describe cándidamente su vida, su familia y compañeros y su situación, mientras empieza a reconocer su ambición de escribir novelas y publicarlas. En el verano de 1944, escuchó una transmisión de radio de Gerrit Bolkestein— miembro del gobierno holandés en el exilio— que decía que al terminar la guerra crearía un registro público de la opresión sufrida por la población de su país bajo la ocupación alemana. Mencionó la publicación de cartas y diarios, de manera que Anne decidió que contribuiría con su Diario. Comenzó a corregir su escritura, a eliminar secciones y a reescribir otras, en vistas a una posible publicación. A su cuaderno original, anexó varios cuadernos adicionales y hojas sueltas. Creó pseudónimos para los miembros del grupo y sus benefactores. La familia van Pels se convirtió en Hermann,
Petronella y Peter van Daan; Fritz Pfeffer pasó a llamarse Albert Dussel. Otto Frank utilizó la versión original del Diario, conocida como “versión A”, y la versión corregida, conocida como “versión B”, para producir la primera versión para ser publicada. Retiró algunos pasajes, sobre todo aquellos en los que se refería a su esposa en términos poco halagadores, así como secciones en las que hablaba de detalles íntimos respecto a su floreciente sexualidad. Restauró las verdaderas identidades de su familia, pero retuvo los pseudónimos de las otras personas.

Llevaron a los miembros de la casa a un campo en Westerbork. Siendo aparentemente un campo de tránsito por el que hasta ese momento habían pasado más de 100.000 judíos, el 2 de septiembre el grupo fue deportado en el que sería su último traslado desde Westerbork hasta el campo de concentración de Auschwitz. Tras tres días de viaje llegaron a su destino, y los hombres y mujeres fueron separados según su sexo, para no volverse a ver más. De los 1.019 pasajeros, 549 – incluyendo niños menores de 15 años – fueron seleccionados y enviados directamente a las cámaras de gas, en las que fueron asesinados. Anne había cumplido 15 años tres meses antes y se libró, y aunque todos los de la achterhuis sobrevivieron a la selección, Anne creyó que su padre había sido asesinado.

Junto con las otras mujeres no seleccionadas para la muerte inmediata, Anne fue obligada a permanecer desnuda para desinfectarla, le raparon la cabeza y le tatuaron un número de identificación en el brazo. Durante el día usaban a las mujeres para realizar trabajos forzados y, por la noche, las hacinaban en barracones frigoríficos. Las enfermedades se propagaban velozmente y en poco tiempo Anne terminó con la piel cubierta de costras.

El 28 de octubre comenzó la selección para reubicar a las mujeres en Bergen-Belsen. Más de 8.000 mujeres, Anne Frank, Margot Frank y Auguste van Pels incluidas, fueron transportadas, pero Edith Frank se quedó atrás. Se levantaron tiendas para acoger la afluencia de prisioneros, entre ellos Anne y Margot, y a medida que la población aumentaba el índice de mortandad debido a enfermedades aumentó rápidamente. Anne pudo juntarse por un breve periodo con dos amigas, Hanneli Pick Goslar (llamada “Lies” en el diario) y Nanette Blitz, quienes sobrevivieron a la guerra. Contaron cómo Anne, desnuda salvo por un trozo de manta, les explicó que, infestada de piojos, se había despojado de sus ropas. La describieron como calva, demacrada y temblorosa, pero a pesar de su enfermedad les dijo que estaba más preocupada por Margot, cuyo estado parecía más grave. Goslar y Blitz no llegaron a ver a Margot, que permaneció en su litera, demasiado débil. Asimismo, Anne les dijo que
estaban solas, y que sus padres habían muerto.

En marzo de 1945, una epidemia de fiebre tifoidea se propagó por todo el campo; se estima que terminó con la vida de 17.000 prisioneros. Los testigos contaron más tarde que Margot, debilitada como estaba, se cayó de su litera y murió como consecuencia del golpe, y que pocos días después Anne también murió. Pocas semanas antes de que el campo fuese liberado por tropas británicas el 15 de abril de 1945.

Tras la guerra, de los aproximadamente 110.000 judíos que fueron deportados desde los Países Bajos durante la ocupación nazi, sólo 5.000 sobrevivieron.

De los ocho inquilinos de la achterhuis, sólo el padre de Anne sobrevivió. Herman Van Pels, fue gaseado justo tras la llegada del grupo a Auschwitz-Birkenau, el 6 de septiembre de 1944. Su esposa Auguste murió entre el 9 de abril y el 8 de mayo de 1945, en Alemania o en Checoslovaquia. Su hijo Peter murió el 5 de mayo de 1945 en el campo de concentración de Mauthausen, en Austria, después de ser trasladado andando desde Auschwitz.

El Dr. Friedrich Pfeffer murió el 20 de diciembre de 1944 en el campo de concentración de Neuengamme. La madre de Ana, Edith Hollander, murió el 6 de enero de 1945, en Birkenau. Johannes Kleiman y Victor Gustav Kugler, socios comerciales de Otto Frank que ayudaron a los anteriores mientras permanecieron escondidos, fueron arrestados por ayudar a la familia Frank. Ambos fueron sentenciados a realizar un Arbeitseinsatz (servicio de trabajo) en Alemania, y sobrevivieron a la guerra.

La Casa de Anne Frank abrió sus puertas el 3 de mayo de 1960. Consiste en el almacén Opekta, las oficinas y la achterhuis, sin amueblar, para que los visitantes pudiesen caminar libremente por todas las habitaciones. Se conservan algunas reliquias personales de sus antiguos inquilinos, por ejemplo las fotografías de estrellas de cine pegadas en la pared por Anne, una porción del papel pintado sobre el que Otto Frank marcaba la altura de sus hijas mientras crecían y un mapa en la pared sobre el que registró el avance de las aliados, todo ello protegido ahora por láminas de plexiglás. Desde la pequeña habitación que fuera una vez hogar de Peter van Pels, un pasillo conecta el edificio con sus vecinos, también adquiridos por la Fundación. Estos otros edificios guardan el Diario, así como exposiciones no permanentes que describen diversos aspectos del Holocausto y muestras más contemporáneas de la intolerancia racial en diversos lugares del mundo. Se ha convertido en una
de las principales atracciones turísticas de Holanda, y cada año la visitan más de medio millón de personas

La guerra finalizó en 1945 y uno de los más desgarradores testimonios de la persecución nazi es el Diario de Ana Frank.La tumba de Anne y Margot Frank está en el lugar donde estaba el Bergen-Belsen..

ABEL REYES TELLEZ
PRESIDENTE NACIONAL
PARTIDO SOCIAL CRISTIANO NICARAGUENSE PSC.
HISTORIADOR TEOLOGO CRISTIANO.
TELFAX 505 22493460
EMAIL: PSCNICARAGUA@HOTMAIL.COM
MANAGUA NICARAGUA.

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