MODIIN – JANUCA (Alberto Kotlik)

de Alicia Ester Morhaim, el Lunes, 22 de noviembre de 2010 a las 14:30

La ciudad de Modiin y toda la zona a su alrededor esta intimamente ligada a la historia de los Macabeos.

Cuenta la historia o la leyenda que en una oportunidad, una brigada sirio-greca erigió un altar en la en la pequeña aldea de Modiin, a escasos kilómetros de Jerusalen. Juntaron a los judíos y ordenaron a Matitiahu, el anciano patriarca del clan sacerdotal Jashmoneo, que ofrendara a las deidades griegas. El viejo, en lugar de achicarse y aceptar la miserable orden, se enfrentó a los soldados.

Sus cinco hijos se sumaron a él (uno de ellos Yehuda Hamacabi), y sacando fuerzas de su debilidad, encendieron la revuelta al grito de “¡Mi laHashem elai!”
-¡Quien está con Dios, conmigo!-. Destruyeron la imagen, dispersaron al resto de los enemigos y por seguridad y estrategia marcharon a las montañas de Yehudá, en donde se refugiaban y atacaban al invasor. De a poco un grupo de valientes piadosos se fue sumando a esta guerra de guerrillas que ahora era comandada por el genial y valeroso Yehuda HaMacabí. Su lema de guerra era: Mi Camoja Baelím, Hashem -¿Quién es como Tú, Dios, entre los poderosos?-, de las iniciales de esta frase proviene el nombre MaCaBI, que fueron grabadas en sus escudos. No eran mucho más de 6.000 hombres escasamente armados y poco preparados para la guerra, pero incluso así, vencieron a un fuertemente armado contingente de unos 50.000 enemigos adiestrados y curtidos en numerosas batallas. Desde el trono seléucida se decidió acabar con esta revuelta, por lo que un gran ejército fue enviado a sofocar a los rebeldes libertadores. Venían pertrechados con la mayor tecnologia armamentista del momento y sin embargo, en la batalla de Bet Tzur, los judíos, escasos en número pero inmensos moralmente, triunfaron. Tras la victoria, continuaron rumbo a Jerusalem, la imperecedera capital de la nación judía. Combatieron y desalojaron al extranjero invasor y recuperaron el Beith Mikdash. Lanzaron fuera las tallas idolátricas, emprendieron la purificación de la santa Casa y finalmente estuvieron dispuestos para encender y mantener flameando el milenario símbolo del judaismo y de la eterna presencia divina, la Menora dorada. El aceite de oliva para tal tarea que hallaron era muy escaso, tan sólo una vasija con el precinto del Sumo Sacerdote intacto sellándola. Ese aceite permitiria mantener prendidas las siete luces durante un día. Tiempo escaso realmente, ya que para elaborar y traer el nuevo aceite demorarían unos días, quizás hasta ocho. Sin descansarse en la presunción del milagro, pero tampoco permitiendo que el desconsuelo les ganara, los macabeos encendieron la Menorá. Si un día estaría encendida, ¡un día lo estaria! Y entonces, tras el largo tiempo de oscuridad e impureza, la poderosa luz de las minúsculas llamas de la Menorá irradiaron nuevamente. El símbolo de la presencia divina estaba anunciando que: ni la aculturación, ni la asimilación, ni los misioneros, ni los engaños, ni la miseria, ni la opresión, ni el terrorismo, ni la guerra, ni la oposición rebelde, ni la torpeza podían vencer al judaísmo. Vaya uno a explicar el hecho, pero el aceite suficiente para un día mantuvo las flamas iluminando hasta que se trajo el nuevo aceite, un total de ocho días.

Estando en Colombia y en un encuentro con un lugareño de la zona de Medellin, me conó que en la casa de la abuela prendian velas en el sótano para fines de diciembre. De ahí empecé a buscar y me encontré con un montón de cosas que me llamaron la atención. En Colombia, a fines de diciembre se festeja la Fiesta de las Velitas (coincidiendo casi con Januka). Es muy probable que familias de origen judio, en antaño, lo hacían en el sótano para no ser vistas por gentiles. En libros viejos encontré que probablemente Medellin viene de la palabra Mediin que es el nombre original de Modiin. Un lugareño de Medellin me comentó que los originarios de Antioquia, son considerados, los más inteligentes de Colombia (sin ánimo de molestar al resto de mis grandes amigos Colombianos). En esa zona se usa para protegerse del frío un tipo de poncho, muy cortito que no llega ni siquiera a la cintura, llamado “ruana”.

Con el tiempo su uso se fue extendiendo en América. Algo que puede ser comparada al Talit Katan usado por religiosos judíos del cual prenden flecos (tzitziot) en las cuatro puntas.

Hace 10 años traté de hermanar a Medellin con Modiin pero acá, en la alcaldía, se echaron atrás por la mala fama de Medellín como capital de la droga (por lo menos en ese momento, así la denominaban). Hoy quizás sería factible pero ya es un proyecto para mis sucesores.

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Una respuesta

  1. Shalom, gloria a Hashem, por encontrar este blog. Soy antioqueño nacido en Medellín y hace unos años me enteré de mi origen Sefardita. Desde entonces he buscado contacto con mis hermanos y he investigado.
    Lo cierto es que desde antes de la colonización de las américas ya habían judíos en estas tierras, de hecho hay comunidades muy antiguas que se ocultan del contacto con el mundo en las montañas más inaccesibles de la cordillera. Acá en medellín hay muchas similitudes con sitios judíos y lo que mencionas sobre Moddin ya lo había escuchado antes, es una de las teorías dle nombre de esta ciudad, lo cierto es que hay algo muy especial y similar entre estás dos ciudades.
    Por ahora estoy dando mis pinitos en hebreo y espero algún día viajar a Israel, pues si bien mi corazón es de acá, mi alma es de Israel.
    Shalom!

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