Las Juderías de Extremadura

Mérida parece haber sido la principal aljama o barrio judío de esta región, en donde hubo gran número de habitantes hebreos desde tiempo inmemorial. Efectivamente, en la actual capital de Extremadura, la antigua Augusta Emérita, se ha encontrado una inscripción latina del siglo II en la que se lee el nombre de Iustinus de la Flavia Neapolis, la Siquem de la Biblia, que ha sido fundamentalmente catalogado como judío. Otra lápida hallada en esa misma ciudad revela la existencia de judíos en el siglo VI o VII, y luego hay evidencia de que había judíos en esa ciudad y, posiblemente, en muchos otros lugares de la región. Pero después que se destruyeron los muros de la ciudad, el grueso de la población y, entre ellos, los judíos, se trasladaron a la vecina Badajoz.

Consta que hubo judíos en la actual capital extremeña hasta la expulsión de 1492. En el siglo XIII Extremadura cayó en manos de los cristianos, y en los Fueros de Coria (hacia 1210) y de Cáceres (1229), ambos firmados por Alfonso IX de León, se prestaba especial atención a los judíos.

Se sabe que los judíos extremeños se concentraron en las ciudades, y que estaban al amparo de los grandes señores y de las órdenes militares de Santiago y Alcántara, que se crearon para defender del dominio moro esos territorios reconquistados.

En un registro de Sancho IV de 1283 se habla de las juderías de CáceresCoriaAlcántara,Valencia de AlcántaraBadajozMérida y Jerez de Badajoz, hoy llamada Jerez de los Caballeros. En el padrón de Huete de 1290 se agregan las localidades de PlasenciaTrujilloMedellín.

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Con todo, el siglo XV habría de ser la verdadera época de esplendor de la judería en ese rincón español. Extremadura fue tierra de acogida para aquellos judíos que huyeron de los pogromos de 1391, después sirvió de refugio a los judíos de Córdoba, Sevilla y Cádiz cuando se decretó su expulsión en 1483. Estos inmigrantes forzosos incrementaron el número de las juderías extremeñas en zonas tan definidas como: el Valle del Ambroz, del Jerte, la Vera de Plasencia y la Sierra de Gata, esto es, el norte cacereño. Así mismo, aumentaron el número de pobladores de las juderías ya existentes, tal es el caso de Cabezuela del Valle, Trujillo o Plasencia, cuyas comunidades judías aparecen, desde antiguo, descritas como aljamas, esto es, comunidades que contaban con todas las instituciones necesarias para llevar una vida auténticamente judía: sinagoga, rabino, auxiliares de la sinagoga, cementerio, mikve, es decir baño ritual, Talmud Torá o academia religiosa, carnicería casher, horno comunitario, hospital para pobres y peregrinos, Bet Din o tribunal rabínico, así como un sistema de autogobierno propio. Y hasta existe un pueblo en donde sus habitantes suelen recordar con simpatía y un dejo de cierta nostalgia la presencia hebrea, y se escucha un refrán que dice “En Hervás, judíos los más”, como se verá más adelante.

Al cumplirse el plazo del Edicto de Expulsiónde 1492, quienes se negaron a convertirse tomaron el camino del exilio pasando a Portugal por Valencia de Alcántara. Más tarde, al ser expulsados de Portugal, iniciaron la gran diáspora sefardí por los Países Bajos, Marruecos y el Imperio Turco Otomano, llevando en sus “alkunyas“, en sus apellidos, nombres como: Casseres, Coriat, Kuriat, Alburkerk, etc, que todavía evocan su vida en “Sefarad, la bien kerida“.

A parte de los expulsados, los anusim, aquellos que cedieron a tantas presiones y se convirtieron al catolicismo, siguieron practicando el judaísmo en secreto, produciéndose este fenómeno en todas las capas sociales de la sociedad de la época; así, cuarenta años después de la muerte de Don Diego García de Cáceres, originario de Plasencia y lugarteniente de Don Pedro de Valdivia, el Conquistador de Chile, se supo que era criptojudío.

El historiador Haim Beinart, en “Los conversos ante el Tribunal de la Inquisición(Barcelona, Riopiedras 1983), se refiere a la noticia de un buhonero judío de Cáceres que practicó el berit milá, la circuncisión, a varios conversos de Ciudad Real. Hoy en día se puede detectar en aquellas familias que, sin saberlo, conservan aún costumbres judías como por ejemplo lavar la carne antes de guisarla.

Y, para terminar, no podría menos que mencionarse lo que afirma un historiador hispano: “…en muchos sentidos los judíos extremeños fueron los salvadores de la economía de aquella zona”.

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Alburquerque (Badajoz)

A pesar de la importancia de la minoría judaica en Alburquerque,  la única documentación conocida es la que aportan los libros de bautismo conservados en la parroquia en los que aparecen los nombres de los que se convertían al catolicismo. La herencia en las costumbres y las prácticas alimenticias muestran, en Alburquerque, un contacto no olvidado con la cultura judía. En el Barrio Medieval se han encontrado varias casas con mezuzás o pequeños rollos de pergamino manuscrito que se fija en la jamba derecha de la puerta de cada cuarto de un hogar judío. En el interior de la iglesia de Santa María del Mercado aparece una lápida funeraria perteneciente a un judío converso o cristiano nuevo. Esta sepultura, hecha en granito, presenta una estrella de cinco puntas. Además de los rollos y de esa lápida, también aparecen marcas de cantero por todos los rincones de la Torre del Homenaje del castillo construido por don Álvaro de Luna en el siglo XIV. En tales marcas aparece la letra hebrea shin. Pero el símbolo principal se encuentra en el parteluz de una de las ventanas góticas dse la Torre del Homenaje. En ella aparecen las letras que forman el tetragramatón judío: las inicialesYHVH del nombre de Dios en hebreo.

Alcántara (Cáceres)

La villa de Alcántara, en la franja occidental de la provincia de Cáceres limítrofe con Portugal, acog a la Orden Militar de San Julián del Pereiro que recibe el patronímico de Alcántara en 1218. La Orden Militar repobló los territorios rurales de Alcántara y Valencia de Alcántara con población hebrea desde finales de siglo XIII.

La tradición oral emplaza la sinagoga en la ermita de la Soledad, en cuyo interior se localizó una inscripción con caracteres hebreos, que dice: “Hizo esta magnificencia don Mosé Lerma – hijo del honrado rabí Ishaq Lerma. Descanse en el Edén el año Hinnám”. Es posible que la comunidad hebrea se estableciese por el entorno de la ermita de la Soledad, entre la Plaza de la Corredera y la Plaza de España. Dicha comunidad se convierte en aljama en 1489.

Las poblaciones fronterizas, tras el edicto de expulsión de los judíos, son un corredor migratorio de cristianos nuevos cacereños y portugueses perseguidos por las Inquisiciones de Évora y Llerena en los siglos XVI al XVIII, que buscan refugio temporal en uno u otro lado de la frontera.

Según Francisco Cantera Burgos — en su obra “Sinagogas Españolas”, publicada con el C.S.I.C (Consejo Superior de Investigaciones Científicas), Madrid, 1984; y en su artículo “Nuevas inscripciones hebraicas”, aparecido en la revista «Sefarad», tomo XIV, Madrid, 1954 — existió una interesante lápida hebrea descubierta en la ermita de la Soledad de la villa de Alcántara conteniendo una inscripción, en dos líneas en hebreo que dicen así:  “Hizo esta magnificencia(preciosidad o joyaDon Mosé Lerma, | hijo (¿)del honrado Rabí Ishaq Lerma (¿) —descanse en el Edén—, en el año Hinnam” [año expresado por la palabra Hinnam, o sea, tal vez 1335 d.C.]

La preciosidad o joya a que la inscripción hace referencia sería, quizá, una sinagoga entera o cuando menos el armario o el arca de la ley en ella guardada. La lápida constituiría su dintel. Y ello, aunque se leyeren las letras desaparecidas de la inscripción de otro modo, tal que así: “Hizo [lo]el preciado Rabí don Mosé Lerma…” etc., referido, al menos, al dintel. Según esta segunda hipótesis, que el doctor C. Roth, sefardí, parece preferir, sorprende que se omita el complemento directo del verbo “Hizo”, así como también alguna otra incorrección gramatical obvia en hebreo.

La fecha de la obra sería el 1335 con mucha probabilidad, época singularmente propicia en España para la erección de templos judíos. Gobernaba entonces Alcántara como Gran Maestre de la orden de ese mismo nombre, Fray Rui Pérez de Maldonado, sucesor en el cargo de Fray Suer Pérez, muerto en ese mismo año de 1335. Según el hebraísta extremeño doctor Floriano Cambreño, todavía en 1929 existía la referida lápida, en el suelo y a manera de lauda o escalón, ante el altar mayor de la hoy lamentablemente arruinada ermita de la Soledad, sita en la empinada calle de ese nombre. No sabemos si sería llevada allá, desde la sinagoga u otro edificio hebreo, o si la misma mencionada ermita funcionó en otro tiempor como sinagoga. No existe tradición local al respecto en Alcántara, según indagaciones que se hicieron sobre el terreno acerca de ese punto.

Alconchel (Badajoz)

Alconchel conoció, sobre todo a lo largo de la Baja Edad Media, una abundante población judía, razón, quizás, por la que se trató de dotar a la villa de una población no corta de caballeros Templarios. En 1474 se cita la existencia de una importante aljama judía que participó del reparto que el rey Enrique IV hizo de 450.000 maravedíes en beneficio de la población. En 1580, la unión de las coronas española y portuguesa hizo que muchos de los criptojudíos se convirtieran al catolicismo y se establecieran en las cercanías del Castillo de Miraflores, en la actual calle Ollerías. Hasta los siglos XVI y XVII hubo inscripciones de judíos pobladores de Alconchel en los registros de la Inquisición de Llerena.

Badajoz

En esta ciudad extremeña a orillas del Guadiana vivieron judíos desde la época muusulmana. Esta aljama pasó por todas las vicisitudes que afectaron al judaísmo hispano, hasta la expulsión de 1492 y más tarde. La ciudad fue muchas veces escenario de autos de fe, ya que los conversos pretendían profesar una religión en la que no creían. Se sabe que en 1635 lograron huir a Portugal unos 150 criptojudíos, acusados de haber practicado las ideas iluministas que se habían desarrollado allí unos años atrás.

La judería de Badajoz era una de las más grandes de España en la segunda mitad del siglo XV. Hasta 1480 los judíos vivieron diseminados por la ciudad. A partir de ese año, por orden de los Reyes Católicos, se formó el barrio judío. La judería se encontraba en la actual calle de San Lorenzo, que da a la Plaza Alta, en la que todavía se conserva un arco de carácter medieval. Aunque existen noticias de la existencia de dos sinagogas en Badajoz, nada se sabe de su ubicación, si bien parece que una de ellas se situaba en el castillo o alcazaba.

Barcarrota (Badajoz)

En las actuales calles Toledillo, Jurumeña y Nueva se ubicaba la antigua judería. La situación de ciudad fronteriza entre España y Portugal hizo posible que la población conociera un cierto auge mercantil al que contribuyeron, sin duda, la abundancia de médicos, boticarios, cirujanos, profesiones habitualmente practicadas por hebreos, y posiblemente algunos individuos relacionados con el mundo del derecho.

Burguillos del Cerro (Badajoz)

La existencia de una floreciente judería está bien documentada. La aljama contó, sin duda, con una sinagoga de dificil localización en la actualidad, si bien la villa tuvo con abundante población llegada desde Portugal y se conservan zonas suburbanas como el Cabezo del Judío o la huerta llamada Suerte de la Judía, indicativos de su posible ubicación.

Cabezuela del Valle (Cáceres)

Se trata de un pequeño y pintoresco pueblo, aunque es el municipio principal del Valle de Jerte en la provincia de Cáceres. La judería, que en su momento tuvo importancia, estaba extendida, según documentos, por ciertas calles apartadas del lugar, y a finales del siglo XV se les quedó estrecho el sitio. Los Reyes Católicos les concedieron la facultad de ampliar la judería de forma y modo que pudieran realizar cómodamente en ella sus oficios. Pero la suerte no acompañó a los judíos de ese rincón extremeño: antes de transcurrido un año, tuvieron que dejar sus viviendas recién adquiridas para marchar al exilio definitivo, obedeciendo el Decreto de Expulsión de 1492.

Cáceres

Lo que parece ser el principal vestigio de la presencia judía en esta ciudad extremeña se encontraría en la ermita del Espíritu Santo, que aunque está en las afueras habría sido sinagoga antes de 1492. Tal como es descrita por FranciscoCantera Burgos, está dividida en tres naves, pero a su ancho está separada por dos arquerías de tres arcos de ladrillo que descansan sobre pilares octogonales, en forma muy parecida a la construcción de la famosa Santa María la Blanca de Toledo. Se trata de una arquitectura mudéjar, que contrasta con la forma de la capilla mayor, que tiene un estilo gótico más tardío.

En el Repartimiento hecho a los judíos por el Rabí Jacob Aben Núñez, el juez mayor de los judíos en tiempos de Enrique IV de Trastámara, fechado en 1474, la comunidad judía de Cáceres aparece descrita como aljama, aportando al erario real la cantidad de 8.200 maravedíes. Este cuantioso tributo la situaba entre las cinco primeras aljamas de Castilla. En los siglos anteriores la judería de Cáceres no aparece citada como aljama; esto, además de indicarnos la tendencia creciente de la demografía judía en Cáceres en el siglo XV, nos lleva a la matización de que la judería de Cáceres, antes del siglo XV, dependería probablemente de la aljama de Trujillo para todas las cuestiones religioso-jurídicas.

El aumento de la población judía en Cáceres en particular, y en Extremadura en general, durante el siglo XV, se deb a dos factores. El primero de ellos a la tranquilidad que les ofrecía esta tierra, poco poblada aún y libre de prejuicios antijudíos; el segundo factor, que seguramente tuvieron en cuenta, fue la proximidad con la frontera de Portugal que les facilitaría la huida en caso de necesidad. Prueba de ello es que Don Isaac Abravanel, el que fuera el líder carismático de los expulsados en 1492, después de que Don Abraham Señor y su yerno Meir Melamed se bautizaran en Guadalupe, determinó asentarse en Segura de León, en el extremo sur de la actual provincia de Badajoz.

En 1479 la judería de Cáceres contaba aproximadamente con 130 familias, esto es, 650 vecinos judíos, para un total de población en torno a los 10.000 habitantes según Lacave en su obra,Juderías y sinagogas españolas“. (Madrid. Colecciones Mapfre, 1992). Otros autores como Floriano Cumbreño cifran en 2.000 el número de habitantes que tendría Cáceres en el siglo XV. Entre estos vecinos judíos estaban: Don Rabí Raime y su esposa Doña Ravira, sus vecinos Don David Cohen y su mujer Camila. También aparecen citados en documentos los nombres de Haim Alveila, Vidales, Isaac Molho, y Abrahám Abenaex. Otros personajes que aparecen desempeñando funciones tributarias en Cáceres y Trujillo eran Salomón Abenaex, Yehudá Abenatabe, Efraím Barchilón, Abrahám Barchilón, Moshé Alfandarí e Isaac Follequinos.

El espacio vital en el que vivieron estos hombres y mujeres de la comunidad judía de Cáceres en el siglo XV se desarrollaba en dos zonas claramente diferenciadas, la judería vieja “intra muros”, es decir, en el interior del recinto amurallado, y la judería nueva “extra muros”, situada fuera de la ciudad monumental en torno a la magnífica Plaza Mayor de la ciudad.

Por otra parte, otra fuente indica que el barrio judío se encontraba en el actual Barrio Monumental, cuya calle principal, la de San Antonio, tiene una pequeña ermita que fue previamente una sinagoga o edificada sobre la que habría allí anteriormente.

Según Francisco Cantera Burgos — en la citada obra “Sinagogas españolas”, publicada con el C.S.I.C., Madrid, 1984. —, no consta históricamente referencia alguna especial o concreta sobre la sinagoga de Cáceres. Antonio C. Floriano, en su “Documentación Histórica del Archivo Municipal de Cáceres” (Tomo I, Cáceres, 1934), ofrece en su página 128 la interesante indicación sobre una Real Carta otorgada a 14 de mayo de 1492 por los Reyes Católicos desde Santa Fe (Granada) “para que se guarden y cumplan las órdenes dadas respecto de la expulsión de los judíos, pudiendo dispopner éstos de sus bienes”. En efecto, se les autorizaba a vender sus bienes muebles, raíces, semovientes y créditos, mandando que se cumpla en un todo la Pragmática dada sobre su expulsión y se cumpla dentro de los plazos señalados para ello.

En el Volumen VI de los “Cuadernos de Arte” (Ediciones Cultura Hispánica, Madrid, 1954), dedicado a Cáceres aparece un “Estudio histórico-artístico por D. Miguel Muñoz de San Pedro, Conde de San Miguel”. En tal estudio (página XXI) se puede leer:

La ermita del Espíritu Santo, situada en las afueras, en el barrio de su nombre, fue, posiblemente, una sinagoga. Lo más importante de ella es el interior, dividido en tres naves, no de manera longitudinal, como es lo corriente, sino en el sentido de la anchura. Hacen la división dos arcadas de tres arcos de ladrillos, que descansan en octógonos pilares de granito. Los arcos del centro son apuntados-tumidos; los otros, solamente apuntados y más pequeños. Es una construcción mudéjar, obra, acaso, de moriscos, realizada en los siglos XIV o XV. La capilla mayor corresponde a una más tardía agregación gótica. La ermita ha sido restaurada por la Dirección General de Bellas Artes”.

Por amable comunicación del Conde de San Miguel y de Conilleros a Francisco Cantera Burgos, consta que la posibilidad de que la citada ermita fuera antes sinagoga “se apuntó entre el grupo de investigadores locales de principios de siglo”, recogiéndola, y rectificando con ello su anterio opinión, Antonio Floriano en su “Guía histórico artística de Cáceres” (Cáceres, 1952, página 213). Las más amplias descripciones de la ermita las habían hecho Publio Hurtado en su obra “Ayuntamiento y familias cacerenses” (Cáceres, 1915-1918, página 707), y José Ramón Mélida en su “Catálogo monumental de España. Provincia de Cáceres” (Madrid, 1924, tomo II, páginas 40-41). No obstante, Hurtado habla de que fue convento de Templarios, confundiéndolo, según Cantera Burgos, con la muy semejante ermita de Nuestra Señora del Salor, situada a unos pocos kilómetros de la ciudad de Cáceres; ermita que siempre fue templo cristiano de estilo mudéjar.

Casar del Palomero (Cáceres)

Esta localidad perdida en la sierra tuvo una pequeña comunidad judía, cuyo emplazamiento exacto es conocido por todos sus habitantes. Se halla casi enfrente del santuario, ahora una ermita cerrada. Y hay en la esquina de la plaza de la judería, una casa que habría sido la residencia del rabino. Casar del Palomero fue escenario de uno de los eventos que caracterizaron el modo de proceder de un pueblo enardecido y agitado por fanáticos provocadores. En la puerta de esa ermita, entre las dos vertientes de la cuesta, se puede leer una inscripción que dice: “En este lugar del puerto del Gamo, miembros de la comunidad judía de Casar del Palomero apedrearon la Cruz Bendita el Viernes Santo, 25-III-1488“. Realmente, resulta difícil pensar que en aquella época, en la que los hebreos estaban muy atemorizados por ser objeto de tan crueles persecuciones, hubiera alguien que se hubiera atrevido a cometer semejante acto. Se trataba, aparentemente de una artimaña, para pasar a cuchillo a todos los judíos locales, y hacerse con sus propiedades. Y así efectivamente ocurrió. No quedó ni uno, y su sinagoga fue convertida en ermita, llevándose allí en una gran procesión la cruz “profanada”, para que sirviera de escarmiento a todos.

Pascual Madoz, en su “Diccionario geográfico-estadístico-histórico” (Tomo VI. Madrid, 1847, página 36), después de referirse a la iglesia parroquial de Casar de Palomero (edificio antiquísimo, sólido, que fue mezquita) se detiene en la descripción del famoso santuario de la Santa Cruz “por su magnificencia, particularidades de su historia, riquezas que ha poseído y veneración de que es objeto”, y escribe: “Es un edificio grande, majestuoso y sólido, de despejada y bella arquitectura, de una sola nave y bóveda… estraordinaria (sic) cúpula … tiene 40 varas de largo, 12 de ancho, 18 de alto hasta la bóveda… sus portadas son tres; la principal mira al Oeste con grandes columnas y un medallón de cantería labrada sobre el arco de la puerta… las otras dos puertas están en los costado N. y S., una enfrente de otra y enteramente iguales… la Santa Cruz es el objeto de su culto, colocada en el altar mayor… en un bonito camarín; representa solamente el árbol sin brazos, es de madera, de seis cuartas de alto y más de media de ancho, todo engarzado y casi cubierto de planchas de plata y embutidas en éstas, muchas y grandes esmeraldas, amatistas y topacios”. Es de tradición admitida, aunque sin documentos que la confirmen, que esta cruz se hallaba en lo alto del puerto que domina la villa por el S., llamado del Gamo, donde ahora hay una ermita de la misma advocación. Se cuenta que en un Jueves Santo por los años de 1400, hallándose el vecindario en los oficios divinos, fue apedreada por algunos judíos que todavía existían en el pueblo, los cuales fueron sorprendidos en su criminal ocupación, que pagaron con sus vidas, “trasladándose la cruz a la ermita en que se halla, la cual era entonces muy reducida y había servido de sinagoga”.

Coria (Cáceres)

Alfonso VII conquista la ciudad en 1142 iniciándose décadas después la repoblación con colonos judíos. El privilegio real concedido por Alfonso IX a Coria a principios del siglo XIII articula una codificación tolerante que reglamenta la vida de la comunidad hebrea así como de los cristianos y musulmanes que la habitan.

En el período del rey Sancho IV, a fines del siglo XIII, la repoblación hebrea se consolida, cuya aljama contribuye en el pago del impuesto regio del pecho de los judíos. En el distrito episcopal de Coria destacan las juderías deAlcántaraBrozasCáceresGalisteoGata(algún lugar no determinado de la Sierra de Gata),GarrovillasSanta CruzValencia de AlcántaraVillanueva de la Sierra, etc.

A fines del siglo XIV la sinagoga de Coriaestá en la Plaza de San Juan, en donde permanece hasta el decreto la expulsión de los judíos.

En el siglo XV los judíos de Coria se establecen en las proximidades de la Puerta de la Ciudad, hoy Ilamada Puerta de la Guía, donde reside, entre otros, Sento Abeara. Sin embargo, Jacob Arrueste, Samuel Leví y la familia Cerfaty viven en la Plaza Mayor. En 1474 la judería de Coria se sitúa entre el bloque de casas establecidas en la Puerta de la Ciudad, la calle del Albaicín y la muralla romana. Algunos de sus habitantes son Mosé Çerfaty, Yuçé Levi y Yudá de Alba.

La familia Yudá de Alba procede de la villa de Alba de Tormes (Salamanca), que traslada su residencia a Coria al tiempo que el duque de Alba adquiere el señorío de Coria en 1470. Yudá de Alba es uno de los judíos más importante de la comunidad hebrea. Trabaja para el Duque de Alba y como recaudador de impuestos para el cabildo catedralicio. Se exilia con su familia a Portugal en 1492 convirtiéndose al cristianismo con el nombre de Diego González de Alba, a fines de 1497, presionado por la política antijudía del rey portugués don Manuel.

El decreto de expulsión de los judíos en 1492 motiva la desintegración del judaísmo en la ciudad de Coria. Yudá de Alba, Yuçé Levi y Mosé Çerfaty se exilian en Portugal. Otros como Rodrigo Álvarez, de profesión sastre, recibieron las aguas bautismales, pero siguieron practicando el judaísmo. Rodrigo Álvarez fue condenado por la Inquisición extremeña a principios del siglo XVI y algunos de sus bienes y deudas confiscados.

Fregenal de la Sierra (Badajoz)

Aunque no hay constancia cierta de la existencia de una sinagoga en la villa, está clara su existencia por la toponimia: el actual nombre de la calle de la Cinoja no es más que una derivación, modificada por el mero transcurso del tiempo, de la calle de la Sinoga o sinagoga.

Fuente de Cantos (Badajoz)

Hasta el siglo XVI la actual ermita de Santa Ana fue la sinagoga judía de la población.

Fuente del Maestre (Badajoz)

La actual ermita de San Juan fue, antes de la expulsión de la población hebrea, la sinagoga de la localidad.

Fuentes de León (Badajoz)

La existencia de una notable población hebrea en esta villa ha quedado constatada por abundante documentación, además de por una imperecedera tradición oral que señala lugares como la Fuente del Judío, como centro de la antigua aljama que cuenta, así mismo, con una calle, la de El Camero, donde se ubicó a finales de la Edad Media un cementerio judío y, después de moriscos, y en cuyas proximidades hubo una sinagoga de la que no han quedado restos visibles.

Garrovillas (Cáceres)

La villa de Garrovillas de Alconétar se sitúa en la comarca de Alcántara, no lejos de la ciudad de Cáceres. Su historia comienza a escribirse tras la reconquista por los cristianos de esa franja. Durante los siglos XIV y XV fueron tres las culturas que convivieron en el pueblo, y cada una de ellas supo dejar su huella con mayor o menor fortuna, destacando la plaza porticada como nexo de unión entre ellas. La comunidad hebrea se establecería a partir del siglo XIV. Visitar la Vieja Villa y perderse por calles y callejas como la dejuderías, del Rey, Nueva o Plaza Vieja es trasladarse a un pasado que está todavía presente”.

Hasta aquí el texto oficial de turismo provincial. Lo que no nos revela es que en la iglesia de San Pedro de ese pueblo hay un calvario que se conoce como El Cristo de las Injurias. Se lo llama así por los ultrajes que los aldeanos dicen sufrió la imagen de pretendidos judíos profanadores.

Es interesante constatar la decadencia demográfica de esa localidad. En el siglo XVI, cuando habría una judería de la que no se ha hallado ningún detalle, la población superaba según algunos autores los 7.000 habitantes. En la primera mitad del siglo XIX había 6.100 habitantes (con lo que era la tercera población de la provincia). En 1996 había 2.557 habitantes y enel año 2006, quedaban solamente 2.411.

Guadalupe (Cáceres)

En esta pequeña aldea extremeña los conversos habían creado una suerte de comunidad aparte, y vivían reunidos en una calle. Afírmase que en las épocas de tolerancia, los cristianos iban allí los sábados para contemplar las costumbres judías. Judíos y conversos vivían en la antigua calle Veneno, en la actualidad un ramal de la Plaza Mayor, que concluye en el Arco del Chorro Gordo. Otros vestigios de la herencia hebrea y conversa, con la antigua pila bautismal del monasterio, que puede encontrarse en la Plaza Mayor, en la entrada del santuario, donde Abrahám Seneor, su yerno Meir Melamed y otros familiares recibieron las aguas bautismales el 15 de junio de 1492. En el interior del santuario se aprecia el maguén David en la portada mudéjar de la antigua farmacia, situada en el ala norte del claustro gótico, así como varias estrellas de David en la puerta principal de acceso al templo.

En 1485 la Inquisición se estableció en Guadalupe, y sólo en un año murieron en la hoguera 52 judaizantes, 48 cadáveres fueron desenterrados y quemados, así como las efigies de 25 conversos que habían huido. Estas medidas de la Iglesia descubrieron un nuevo fenómeno: algunos conversos se habían hecho frailes para poder practicar así el judaísmo con mayor seguridad. Aunque parezca una anomalía, lo cierto es que la quema de uno de ellos, Diego de Marchena, fue entonces motivo de gran sensación. El prior de la Orden de San Jerónimo, al que pertenecía ese fraile, resolvió llevar a cabo investigaciones en todos los monasterios, y no admitir nuevos cristianos en su filas.

Hervás (Cáceres)

En este perdido pueblo extremeño todavía se dice que “en Hervás, judíos los más”. Y efectivamente fue su aljama a lo largo de la Edad Media, una de las fundamentales en el desarrollo de Castilla. Lo interesante es que los habitantes del pueblo no tratan de encubrir su pasado, sino que por el contrario aparecen estar muy ufanos de haber sido un lugar tan influyente en la historia judía de España, y cuidan que esté bien aseado. Y hasta afirman que muchos de ellos son descendientes directos de esos hebreos.

Véase lo que se ha leído en un sitio de Internet dedicado al tema: “La mejor forma de comprender a esta localidad y sus habitantes es acudir a Hervás un día antes de la representación de la obra ‘Los Conversos’. De este modo, se encontrará un barrio judío en el que es fácil imaginar a niños jugueteando por la calle, a mercaderes y viñadores o alguna estrella de David, junto con menorás, talits o kipás.

“Todo Hervás homenajea a sus antepasados y lo hace durante varios días, convirtiéndose en aquellos judíos que dieron gran esplendor al lugar durante la Edad Media. ¿La culminación? La representación de la citada obra teatral, en la que también todos los papeles son representados por hervasenses. Una trama que se adentra en el sufrimiento de los judíos en 1492 ante su inminente salida a España, el padecimiento de los que se quedaron, los conversos y el temor de todos por mantener la “sangre limpia” o, al menos, aparentarlo, y evitar la hoguera. Un fascinante viaje al pasado y a una no menos apasionante cultura: la judía”.

Hace unos años el ex Presidente Itzhak Navón estuvo en esa localidad, y en el reportaje televisivo producido en esta oportunidad señaló que mientras que en toda Extremadura la tasa de desocupación llegaba entonces a un 20%, en Hervás era cero. Luego, acompañado por dos representantes de la municipalidad recorrió el pueblo y conversó con varios de sus vecinos, que lo recibieron con evidentes muestras de cortesía. Y llegó hasta una vieja casona en la que se había colocado una placa que decía “Calle de la Amistad Judeo-Cristiana”.

Esta pintoresca villa cacereña, distante sólo unos kilómetros de la frontera salmantina y de la ciudad de Béjar, fue, sin duda, sede de importante judería. Todavía se repite el adagio popular ya mencionado, refiriéndose a la situación predominante de los hebreos en aquella villa por los años XIV y XV, cuando la localidad alcanzó su máximo esplendor.

Resulta curioso todavía hoy día, un paseo por las empedradas callejuelas del barrio judío, sito en una depresión del terreno al NE. de la población, con la calle y travesía de Rabilero, calle de la Sinoga o sinagoga, etc. Junto al muro de la villa, no lejos del puente sobre el río Ambroz. Es interesante constantar, afirma Cantera Burgos, la vivencia que todavía conserva en aquellas gentes la historia judía del poblado. Las más modestas mujerucas nos cuantan —dice Cantera Burgos— en junio de 1954 que en determinada casa, hasta hace podo dotada de un porche de vieja viquería ante su puerta, de la calle del Rabilero estaba el templo judaico; alguno agregará que se conservó hasta hace poco la “pila de abluciones” reglamentaria en las sinagogas de la época; que por allí vivían los rebinos y por eso tomó la calle el nombre de Rabilero, etc.

Lo cierto es que, en Hervás, la calle de la sinagoga es otra más corta y modesta, perpendicular al extremo S. de la del Rabilero. Recorrida con atención, no parece conservar especiales vestigios hebreos que puedan interesar. En cuanto al nombre de Rabileros, las gentes de Hervás confirman que era la calle de los Rabinos. Y corrupción de la palabra Rabino cree aquella denominación el experto extremeño José Ramón Mélida en su “Catálogo Monumental de España. Provincia de Cáceres” (vol. II, Madrid, 1924, página 235).

En el conocido como “Libro Becerro del Monasterio de Santa María de Aguilar” —guardado en el Archivo Histórico Nacional, signatura moderna 1243— se halla el término Rabinado, que recuerda el de la calle de Hervás. Por su parte en el mismo documento en su folio19/verso se habla de un “rabinado tres viñas” de significado oscuro, pero se piensa que Rabilero puede derivar del nombre Rabí Le… o, incluso, denotaría, lo mismo que la calle de los judíos del pueblo extremeño, el desprecio popular por los hebreros, denominados entonces “rabudos”, cuando el pueblo ignaro de la Edad Media consideraba que estaban dotados de rabo como Satanás.

Lo que sí permanece vivo en Hervás es el recuerdo del milagro de la Virgen de las Angustias en la iglesia parroquial de Santa María y su lloro prodigios del año 1423 con ocasión de la profanación de unas Sagradas Formas del pueblo de Vitoria por dos judíos de la villa cacereña, según tradición mantenida oralmente y llevada al papel por el párrocos don José Rodríguez Trinidad.

Jerez de los Caballeros (Badajoz)

En esta ciudad existió una floreciente judería ubicada entre la actual iglesia visigoda de Santa María y la iglesia parroquial de Santa Catalina. No quedan rastros de la posible sinagoga, sin duda existente en la época de mayor esplendor de la población, incluso tras el asentamiento de los Templarios en el castillo.

Llerena (Badajoz)

Esta localidad extremeña señala la presencia de un importante núcleo judío, que fue instrumental en convertirla en una “población próspera con altos niveles económico y culturales”, según reza un historial de Llerena. Agrega que “Se produce una convivencia pacífica entre las tres culturas: cristianos, judíos y musulmanes. En el año 1479, el judío Rabí Mayr consiguió que los Reyes Católicos eliminasen la prohibición de que los judíos celebrasen ferias y mercados, existente en el reino de Castilla. Esto permitió mejorar los niveles económicos de la ciudad y contribuyó a la creación de la escuela de traductores. En esta época había 600 familias judías en Llerena que vivían en los alrededores de la sinagoga, actual ermita de Santa Catalina, y la Fuente Pellejera. Al firmar los Reyes Católicos el decreto de expulsión de los judíos en 1492, se quedarán 125 familias judías que pasaron a ser judeoconversas si no criptojudías como afirma alguna oscura tradición popular.

Medellín (Badajoz)

Una abundante población judía que habitaba la judería, en la actual calle de San Francisco, seguramente dispuso de una sinagoga de la que no ha quedado rastro alguno.

Mérida

Como ya se indicó previamente, fue la capital extremeña lugar de una importante judería en el medievo. Lamentablemente pareciera que el Ayuntamiento de Mérida no quisiera reconocer su pasado judío: no se ha encontrado mención alguna sobre la presencia judía en el sitio oficial de esa alcaldía en Internet, en contraste con la amplia información ofrecida por otras ciudades extremeñas.

Según el historiador de la ciudad, Moreno Vargas, la sinagoga se situaba en la posterior ermita de Santa Catalina.

Montijo (Badajoz)

La judería de Montijo estuvo ubicada en la actual calle Peñas. Según el cronista Vicente Navarro del Castillo, es conocida la presencia en la ciudad de una nutrida colonia de judíos en la segunda mitad del siglo XV, si bien no hay constancia alguna de la ubicación de una muy probable sinagoga.

Plasencia

Plasencia fue el foco principal del judaísmo en la Alta Extremadura, afirma el investigador e historiador Marciano de Hervás, autor del libro “Historia de los judíos de Plasencia”. En esa obra indica que los orígenes del judaísmo placentino están vinculados a la fundación de la ciudad por Alfonso VIII en 1186, quien garantiza en el fuero la repoblación judía y la igualdad de los judíos ante la ley. Los judíos se establecen en la Mota en cuyo lugar establecen la judería y una sinagoga, “la mejor y más antigua que había en toda Extremadura”, al lado del actual Palacio de Mirabel.

En 1217 el pontífice Honorio III prescribe el uso obligatorio de una señal o distintivo en la ropa de los judíos placentinos para diferenciarles de los cristianos, pero Fernando III intercede ante el pontífice porque la medida discriminatoria entorpece su política colonizadora suspendiendo la medida en 1219.

De las cuatro aljamas que habitan en la diócesis a fines del siglo XIII, establecidas en Plasencia, Béjar, Medellín y Trujillo, es la placentina la más poderosa económicamente sin alcanzar el desarrollo demográfico de las grandesaljamas urbanas de Castilla. La aljama de Plasencia goza de autonomía jurídica para celebrar sus pleitos civiles y criminales entre judíos en un tribunal exclusivamente judío (en hebreo, bet-din) administrando justicia según las leyes de la Torá. En cambio, los juicios mixtos se resuelven en un tribunal de arbitraje formado por un juez judío y otro cristiano que se reúnen en el atrio de la iglesia de San Nicolás.

La situación jurídica de los judíos experimenta notables cambios a fines del siglo XIII. En esta época de crisis se proyectan las súplicas de las ciudades de Castilla y de los procuradores de Plasencia a los reyes para alejar a los judíos de los cargos públicos, cuyas peticiones derivan de intereses sociales, económicos y políticos antes que religiosos.

En los siglos XIII y XIV los judíos residen en la Mota pero también en otros lugares de la ciudad como la Plaza Mayor, calle Don Marcos (hoy Santa Isabel), Rúa Zapatería y Trujillo. Los conflictos antijudíos que asolan a las aljamas de Castilla salpican también a la comunidad judía de Plasencia. En 1412 el concejo establece en la Mota una judería cerrada y apartada del trato de los cristianos, levantándose una cerca desde la Puerta de Coria hasta las casas grandes de Tel Díaz con un postigo de acceso a la judería. Hacia 1420 los judíos abandonan el apartamiento cerrado de la Mota estableciéndose en los cantones de la Plaza Mayor y la Rúa Zapatería en casas que alquilan al cabildo mayor, compartiendo el espacio urbano con miembros de la nobleza y de la administración civil.

El converso don Gonzalo García de Santa María, hijo del que fuera rabino de Burgos don Selomó ha-Leví, es obispo de Plasencia de 1425 a 1448 desplazándose a la ciudad con canónigos familiares de su círculo de confianza, que sitúa en los puestos claves de la catedral.

Hacia 1439 la comunidad judía atraviesa un período de crisis que motiva en la corona la reducción de impuestos. Sin embargo, el judaísmo placentino cobra vitalidad durante el señorío de los Zúñiga (1442-1488).

El cementerio judío viejo y nuevo se hallaba en el Berrocal pero no ocupaba toda la zona. En mayo de 1492 los judíos venden el cementerio al deán Diego de Jerez “con toda la piedra e cantería que en ellos está e en cada uno dellos labrada y por labrar, asy sobre las sepolturas e enterramientos”. Pero en noviembre los Reyes Católicos contravienen la venta donando al convento de San Vicente “la pyedra e ladrillo que en el onsaryo e enterramiento de los judíos de la dicha çibdad de Plazençia estoviere para la obra de la yglesia del dicho monesterio que agora se fase”.

Como siempre, los nobles obran sin miramiento alguno frente a los judíos. En 1477 los condes de Plasencia confiscan la sinagoga y judería de la Mota para ampliar las dependencias de su palacio -hoy de Mirabel- y del convento de San Vicente Ferrer -hoy Parador Nacional de Turismo- , aunque el apartamiento judío decretado en la ley de Cortes de 1480 determinan la construcción de una segunda sinagoga y judería en los solares de Algeciras, propiedad de la familia Carvajal, en la calle Trujillo. La sinagoga se construye en el solar ocupado actualmente por el palacio de los Carvajal, convertida en iglesia de Santa Isabel en 1494, y quemada en la Guerra de los Comuneros en 1521.

Hervás señala que, entre otras actividades, los judíos se dedicaban a la medicina a diversos artes y oficios y al arrendamiento de impuestos fiscales. Predominan sobre los cristianos en las subastas de las pujas de las rentas de las alcabalas y tercias de la familia Zúñiga entre los años de 1454 y 1488, pero esto no significa que controlaran el sistema fiscal. Hay un colectivo judío que alterna sus labores profesionales con el ejercicio del arrendamiento de las rentas fiscales como complemento económico familiar, en cuyo papel intervienen rabinos, traperos, tundidores, jubeteros y sastres.

A finales de octubre de 1488 la corona se anexiona la ciudad y tierra de Plasencia nombrando a don Yuçé Abrabanel arrendador de las rentas de la ciudad, que se instala con su familia. Dos años después estallan los conflictos entre cristianos y judíos, latentes en la ciudad desde comienzos del siglo XIII. Regidores, caballeros, escuderos y hombres buenos de Plasencia pretenden desplazarles de la judería de la calle Trujillo, alegando que el apartamiento no respeta la ley de Toledo de 1480. Asimismo la ciudad quiere apoderarse de la sinagoga y las casas de la judería temiendo los judíos por la seguridad de sus vidas. Y el licenciado Segura comete vejaciones contra los judíos que ataja la corona tomándoles bajo su protección.

Decretado el edicto de expulsión, los judíos placentinos malvenden sus propiedades a terceras personas exiliándose en Portugal. Algunos regresan a la ciudad convirtiéndose al cristianismo entre los años de 1493 y 1494. Se supone que algunos mantiene su fe en secreto como el médico Tomás de Paz.

Fray Alonso Fernández, en su “Historia y Anales de la ciudad y obispado de Plasencia” (Madrid, 1627) dedicó un sabroso capítulo (páginas 153-55) a la expulsión de los judíos de Plasencia y su paso a Portugal, aportando como rasgos etnográficos típicos, muy interesantes datos sobre el “ossario y entierro” de los judíos, terreno vendido por 400 reales al Deán Diego de Xerez, y sobre la sinagoga de aquéllos. Respecto del cementerio judío, fray Alonso delimita con exactitud y precisión el área del terreno: “Casi todo el berrocal desde cerca de la fuente de San Lázaro, río baxo, hasta pasado el molino de los Naranjos, y desde cerca de San Antón, todo el camino que va a Castilla y Salamanca, hasta enfrente de la tierra, y berrocales, passado ya el molino de los Naranjos. Y por la parte de la ciudad, desde el arroyuelo que baxa de San Antón, y entra en el río, a la dicha fuente”. Se trata de una descripción exhaustiva de una propiedad judía vendida, probablemente a la fuerza, al deán catedralicio, quien la revendió en 1496 para que, años adelante, se construyera en su término la alhóndiga llamada Torre o Palacio del Berrocal, sólo utilizada desde tiempos de Felipe IV. Todo ello, según datos contenidos en el mencionado “Catálogo…” de Mélida (vol. II, páginas 335-36) y en la página 205 de la obra del P. Hurtado “Castillos, Torres y Casas Fuertes de la Provincia de Cáceres” (Cáceres, 1927). De hecho, a pesar del paso del tiempo y de las obras repetidas realizadas en el terreno, aún se conservan sepulturas hebreas abiertas en las rocas del berrocal, en algo que, tal vez, merecira la pena fuese objeto de una excavación arqueológica.

Según el propio fray Alonso Fernández, respetando la grafía de su época, afirmaba que “la aljama y la sinagoga de los judíos estaua (sic) donde ahora (sic) son los corrales de casas, que caen a las espaldas de la casa de la ciudad, del peso de la harina. La sinagoga se dedicó en iglesia de Santa Isabel, por el nombre de la Reyna Católica… Y assi donde salía la puerta, se llama hasta oy la plaçuela de santa Isabel. En la turbación y contiendas del año de las Comunidades, algunos inquietos quemaron las casas, que estauan (sic) cerca de la iglesia, y passando el fuego adelante la quemó. Los culpados en este incendio fueron condenados en dozientos y veinte ducados. Estos se aplicaron al Cabildo de los Curas, y Beneficiados con obligación de hazer vn Altar en la parroquia de san Iuan Bautista de las eduocación (edvocación) de santa Isabel, y Zacarías. Hiziéronle colateral en el lado del Evangelio, y sobre el Retablo pusieron las armas de los Reyes católicos, los quales auian dado al Cabildo de los Curas, y Beneficiados el sitio de la sinagoga, y lo adjacente (adyacente) a el. Y assi por sus Altezas dizen algunos Aniversarios todos los meses del año. Demás desto tiene el cabildo 3100 maravedia de censo perpetuo de los corrales, y casas que fueron sinagoga, y después Iglesia de santa Isabel”.

Segura de León (Badajoz)

La de Segura de León fue, hasta finales del siglo XV, una de las más grnades y ricas juderías del reino de Castilla. Se sabe que unas pocas décadas antes de la expulsión (1402) habitaban la población unos 900 hebreos. La judería ocupaba todo el actual espacio a la derecha del Castillo. En la calle de Santa Cruz hay constncia de la existencia de arcos en un edificio que seguramente fue sinagoga y se transformó en ermita ya en el siglo XVI.

Trujillo

La ciudad de Trujillo y su zona fue uno de los puntos de más antiguo establecimiento de judíos en España, se indica en un interesante estudio realizado por José Antonio Ramos Rubio sobre antecedentes de la judería de esa localidad extremeña situada cerca de Cáceres. Esta afirmación queda probada con el hallazgo de una lápida con caracteres hebreos de época romana, en la muralla que circunda la villa junto a la destruida puerta del Oreto. Dicha inscripción se encuentra en la actualidad en el antiguo conventual de San Francisco. Aparte de ella y otra más localizadas en el muro septentrional del Espolón, no tenemos ningún documento que nos ofrezca noticias de la comunidad judía trujillana hasta el padrón de Huete de 1290.

En el siglo IX la comunidad judía de Torgiella dependía de la autoridad judicial judía de Mérida, que por aquel entonces era la comunidad hebrea más grande la parte occidental de la península Ibérica. Y es muy probable que la judería trujillana recogiera alguno de los judíos que a lo largo del siglo IX salieran de Mérida, ciudad de constantes rebeliones frente a los emires de Córdoba, al destruir Muhamad sus fortificaciones, al no querer vivir en una ciudad sin defensas.

Según una antigua tradición recogida por el cronista hispano hebreo del siglo XII, Abrahán ibn Dauid, crónica hebrea titulada Séfer ha-Qablalá, hubo muchos de los deportados por Tito a la península Ibérica que se establecieron en Mérida, lo cual nos hace pensar que entre estos deportados, debido a la cercanía de Trujillo y Mérida, se encontraron algunos de los primitivos judíos que se asentaron en esa ciudad y su zona. Continuando con la tradición de Daud, nos dice que la mayoría de los judíos, que en aquel tiempo se asentaron en la península eran artesanos dedicados al trabajo y comercio de la seda, los paños, los cueros, etc.

Única cita auténtica de la época sobre la sinagoga de Trujillo es la que afirma documentalmente que: “Para la “synoga de Trogillo” dio aceite Anita María Sánchez, conversa, según declaración ante la Inquisición de Guadalupe de la hija de aquélla, Inés González”.

Valencia de Alcántara (Cáceres)

En el límite oeste de la provincia de Cáceres, junto a la frontera portuguesa, la villa de Valencia de Alcántara se localiza en un valle envuelto por la rivera del Avid. En el interior del espacio fortificado antiguo, pocos vestigios subsisten del núcleo urbano primitivo. Se conservó, sin embargo, al noroeste del castillo, un conjunto urbano medieval conocido como Barrio Gótico obarrio judío. Este barrio, constituye un interesante ejemplo de espacio judaico que se remonta por lo menos hasta el siglo XIII, donde las marcas de cristianización de las casas son evidentes. Aquí se realizó en 1497 el enlace de la infanta Doña Isabel con el Rey de Portugal Don Manuel I. El enlace real pudo haber contribuido a la preocupación del barrio para cristianizarse, visitado por la Inquisición, como puede observarse en la Piedra de Armas de la calle Bordalo.

En el cruce de la calle Gasca con la calle Pocito se alza el edificio de la sinagoga Medieval. Aunque, exteriormente, no despierte la atención su interior revela una funcionalidad religiosa. Una de las entradas del edificio, permitía al creyente estar frente a la pared de oración, orientada al sudeste, donde estaba colocada el Arca. Junto a esta pared todavía se observa un afloramiento rocoso acorde a la tradición de dejar una pared sin remolcar en las sinagogas. La sala de oración, de trazos arquitectónicos simples, desenvuelve una planta subcuadrangular de cuatro columnas centrales que definen el espacio de la Bima, o la plataforma para el oficiante del servicio religioso.

Al noroeste se encontraría la sala de las mujeres o un vestíbulo. Las características arquitectónicas del edificio permiten pensar que esta sinagoga siguió el modelo constructivo de las sinagogas sefardíes.

Villanueva de la Serena (Badajoz)

La calle pirncipal de la judería era la actual calle Francisco Pizarro. En ella se ubicaba la llamada “Casa de la Tercia”, quizás inmueble donde pudo estar ubicada una sinagoga.

Zafra

También en esta ciudad ganadera había una judería. Véase abreviado el informe que se ha encontrado sobre el particular: La judería estaba situada en las actuales calles de de San José, Sor Ángela de la Cruz, Badajoz, Pozo y Alfonso XI. La Casa Ducal de Feria siempre se distinguió por el amparo prestado a los industriosos judíos de Zafra, ya que constituían una importante fuente de tributos.

De la tutela señorial a la cultura hebraica es ejemplo el patrocinioen 1419en Zafra, de la primera traducción al castellano de la Guía de Perplejos de Maimónides, la más antigua de cuantas traducciones se hicieran a lenguas vulgares de esta obra fundamental de su espiritualidad. Las calles que conformaban la antigua judería aún conservan ese tan evocador aire de aljama y son aledañas a la que fuera sinagoga de la villa, actual capilla de la calle deSan José, consagrada tras la expulsión como capilla de  Santa Catalina la Vieja o Santa Catalina de Alejandría.

La vieja sinagoga es probable que se conserve más íntegra de lo que parece. Su sala de amplias proporciones se articula con arcos con una sencilla labor de lazo a la altura de los capiteles. La portada gótica, con semicolumnas tersas, ha perdido la simbología hebraica que debió ostentar en las enjutas. Todo parece obra de la segunda mitad del siglo XV, poco anterior a la expulsión. En la judería debe visitarse la diminuta Capilla del Cristo del Pozo, cuyas raíces la tradición popular entronca con la simulación de los conversos.

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2 comentarios

  1. La tumba en la iglesia de Santa María del mercado no es de un judio converso, ya que la estrella judía es de seis puntas, más bien podría tratarse de la un árabe converso, ya que la estrella de cinco puntas, como la media luna, identifica a los árabes. La bandera de marruecos, donde al final se refugiaron los arabes expulsados de sefarad, es roja con una estrella de cinco puntas en verde.

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  2. En cuanto a la supuesta tumba en la Iglesia Santa María del Mercado de Alburquerque, que se atribuye a un supuesto judío converso o cristiano nuevo, he de aclarar: que en la simbología judía no existe la estrella de cinco puntas, tampoco en la cristiana, que son: en un principio el pez y después la cruz. La estrella de cinco puntas se usa simbológicamente en la hermandad de la rosa cruz, en el cristianismo y fuera de él, por los árabes (véase las banderas de Marruecos, Túnez, Turquía, Siria, Iraq, etc…) que en algunos casos la usan junto a la media luna. Así que esa tumba bien podría pertenecer a un miembro de la rosa cruz que tenía relación con la Orden de Santiago, la cual se hizo cargo de esas tierras extremeñas.

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