El Muro de los Lamentos se prepara para Sucot

Origen: El Muro de los Lamentos se prepara para Sucot

Itongadol/AJN.- El Kotel se prepara para recibir a cientos de miles de personas en los días de la festividad de Sucot, quienes se prepararán para caminar hasta la ciudad de Jerusalem como indica la tradición. Durante el último mes, más de medio millón de personas se acercaron al Kotel para recibir las plegarias de slijot y miles más se sumaron para el momento de Nehilá de Iom Kipur.

La Fundación Patrimonio del Muro de los Lamentos levantará dos Sucot, en una de ellas se exhibirán las cuatro especies (el lulav, el etrog, los hadasim y las aravot), en memoria de los grandes rabinos de la historia, en especial Rambam. En la otra Suca se elevarán los rezos tradicionales, abiertos a todo el público.

Las diferentes actividades programadas por Sucot, comenzaran a partir del miércoles 30 de septiembre y consistirán en el rezo matutino (Shajarit) a las 8:45 seguido por el rezo matutino de los Cohanim a las 9:45. La tefilá Musaf (después de la lectura de la Torá) a las 10:15 y la tefilá musaf de los Cohanim a las 10:30.

Luego de los rezos comenzará la ceremonia para recibir a las personas que realizan la tradicional caminata hasta Jerusalem, acompañados por los principales rabinos de Israel, guiados por el Rabino Itzjak Iosef Shalita y el rabino del Kotel, Shmuel Rabinowitz.

El mismo miércoles por la tarde se realizará un acto por el año Hakhel, una ocasión especial que se celebra cada siete años desde la época en la que aún estaba el Templo de Jerusalem, donde se reunían hombre, mujeres y niños frente al rey, quien leía la Torá para fortalecer la fe en D´s. Para celebrar de nuevo el año del Hakhel se ingresará al Kotel con cuatro libros de la Torá, donados por la familia de Alberto Kochav y la familia de Zuri Atia de México, Arie Ranarat y su familia y el Congreso Judío.

El evento estará conducido por el hazan Jaim Adler; Yehuda Naftali; los cantantes jasídicos, Mendi Jerufi y Yannic Rubin, entre otras personas encargadas de animar al público para recibir con alegría los libros de la Torá y la festividad de Sucot.

50000 judíos se reúnen junto al Kotel en oración

La ceremonia bíblica de la Bendición Sacerdotal implica que los judíos Cohanim se reúnan para bendecir a la multitud

BirkatHacohanimAl menos 50.000 fieles judíos asistieron a una ceremonia de oración en el muro occidental (Kotel) de Jerusalén el lunes marcando la fiesta de la Pascua de una semana, dijo la policía.

Conocida como la Bendición Sacerdotal, la ceremonia implica que la casta sacerdotal de los judíos Cohanim se reúna para bendecir a la multitud en un ritual que se remonta a los tiempos bíblicos.

Cientos de Cohanim envueltos en chales de oración blancos tradicionales (talit) con los brazos en alto para bendecir a la multitud, recitaron palabras tomadas del libro bíblico de Números.

La bendición sólo puede ser realizada por hombres judíos descendientes patrilineales directos de Aarón, hermano de Moisés.

Dos rabinos jefes de Israel asistieron a la ceremonia junto con el rabino del Muro de los Lamentos, el sitio más sagrado en el que los Judíos pueden orar.

La policía estimó el número de peregrinos en torno a 50.000, pero las autoridades rabínicas responsables de la ceremonia elevaron la cifra a 75.000.

“La peregrinación es un impresionante testimonio de la afinidad del pueblo con los últimos restos de nuestro Templo cuando las masas vienen a aferrarse a las piedras de este lugar”, dijo el rabino del Muro Occidental Shmuel Rabinowitz en un comunicado.

El Muro de los Lamentos es el último remanente de la pared de soporte del complejo del Segundo Templo destruido por los romanos en el año 70 DC.

Por encima de ella se encuentra la plaza donde una vez estuvo el templo y que ahora alberga el complejo de la mezquita Al-Aqsa, el tercer lugar más sagrado del Islam. Conocido por los Judíos como el Monte del Templo, los musulmanes se refieren a él como Haram al-Sharif, o el Noble Santuario.

La Pascua, que comenzó al atardecer del viernes, es una fiesta de una semana que recuerda la salida de los Judíos de la esclavitud en Egipto. Es una de las tres fiestas de peregrinación bíblicas en las que los Judíos tradicionalmente visitan Jerusalén.

(AFP)

Fuente: Enlace Judío México

Jerusalén 2010: Entre fiestas y problemas

Guysen International News : La agencia de noticias hispanoparlante de Israel en oriente medio.

Jerusalén 2010: Entre fiestas y problemas
Por Ana Jerozolimski (Semanario Hebreo-Uruguay) en Guysen international News
Jueves 13 mayo 2010 – 18:10
La capital de Israel se vistió esta semana de fiesta, con banderas, bailes y espectáculos especiales al cumplirse 43 años desde la reunificación de la ciudad. El Día de Jerusalén- “Iom Ierushalaim”- que recuerda, según el calendario hebreo, aquel 8 de junio de 1967 , es una de las fechas claves de la agenda oficial de Israel. Hay ceremonias formales, la Municipalidad de Jerusalén organiza recorridas gratuitas por la ciudad, el Intendente ofrece una recepción festiva y hasta se convoca a los jerosolimitanos a espectáculos atractivos a precios irrisorios.

Es oportuno que se celebre. Jerusalén es la capital de Israel y es el símbolo máximo del vínculo entre el pueblo judío y la tierra de Israel. Durante años los judíos no tuvieron acceso a su santuario más sagrado, el Muro de los Lamentos, en la Ciudad Vieja de Jerusalén, por la realidad de guerra creada tras la ofensiva árabe de 1948. Desde la conquista de la Ciudad Vieja en la Guerra de los Seis Días, hace 43 años, no sólo que esa limitación desapareció, sino que tanto judíos como musulmanes y cristianos pueden llegar a sus respectivos santuarios sin problema.

Es cierto que en épocas de tensión y serias advertencias de seguridad, en base a hechos concretos en el terreno, la policía israelí veda el paso a las mezquitas a jóvenes hasta determinada edad y a musulmanes que no tienen cédula israelí. No nos gusta la limitación, pero nos consta que se impone únicamente cuando la tensión es tal que la falta del cuidado extremo podría desembocar en una situación peor todavía, peligrosa para todos.

También es cierto que palestinos cristianos de Belén, no siempre pueden entrar a Jerusalén sin limitaciones, lo cual en principio les impide llegar, por ejemplo, al Santo Sepulcro. Pero eso nada tiene que ver con la libertad religiosa en Jerusalén sino con la situación compleja y de conflicto que aún se vive con los palestinos, por la cual el pasaje no es abierto como antes y pueden entrar a territorio israelí sólo quienes tienen permisos especiales.

Pero basta con visitar Jerusalén para ver en sus calles ese impresionante mosaico de judíos seculares y religiosos con sus distintos matices, peregrinos y sacerdotes de variadísimas comunidades cristianas , árabes con su típica “kefía”, turistas extranjeros de diversas procedencias, de todo un poco, todos los grupos humanos que uno pueda concebir…Y todos se cruzan con normalidad.

La grandeza de Jerusalén, su significado especial en la historia judía y , más que nada, en el corazón del pueblo judío, no puede, sin embargo, hacer olvidar los problemas.

Por todo lo que antes comentamos, las autoridades israelíes suelen hablar mucho de Jerusalén. A un símbolo, y muy especialmente cuando tiene raíces históricas seguras y firmes, no se renuncia. Pero deberían acompañar sus rimbombantes declaraciones, con una actitud más coherente, destinada a fortalecer realmente a Jerusalén.

La capital de Israel será fuerte no sólo si se construye más y más en el anillo de barrios judíos erigidos a su alrededor desde 1967.Es un tema polémico, claro está, pero la intención fue siempre proteger a Jerusalén envolviéndola desde “afuera”, aunque todos esos barrios son hoy parte integral de la ciudad.

Jerusalén necesita inversiones, un apoyo oficial masivo, una economía vibrante, para atraer cada vez más jóvenes en lugar de ver una balanza negativa entre quienes la abandonan y los que se suman a ella.

El fenómeno de los israelíes más que nada seculares que dejan Jerusalén-aunque hay también quienes vienen a residir en ella- se debe más que nada a la problemática de su demografía. La prueba está en que sólo casi la cuarta parte de los alumnos que estudian hoy en Jerusalén, son de corrientes sionistas.

Hoy en día, de los casi 150.000 alumnos en las distintas instituciones educativas judías de Jerusalén, más de 92.000 son de la así llamada corriente “haredi”, o sea los ultraortodoxos. El problema al respecto es que se trata de una corriente que recibe financiación oficial, pero cuyos contenidos son independientes, no incluyen siempre las materias básicas que son obligatorias en las otras escuelas sino que se concentran mayormente en los estudios judaicos y que en gran parte de los casos son instituciones anti-sionistas . A ellos se suman más de 61.000 alumnos en la red árabe de estudios, con su propia evidente problemática.

Claro que hay aquí procesos demográficos inevitables. Las familias ultraortodoxas y las árabes, tienen numerosos hijos, lo cual se refleja directamente en la cantidad de alumnos registrados en Jerusalén. Pero la dedicación del gobierno podría incidir.Y no solamente anunciando dramáticamente que “seguiremos construyendo siempre en toda Jerusalén”.

Como consecuencia del ataque árabe en 1948, Jerusalén quedó dividida. Sin esa agresión, para pesar del entonces naciente Israel pero aceptado por su liderazgo debido al deseo de crear el Estado respetando la legalidad internacional, el estatus de Jerusalén habría sido el de un “corpus separatum” bajo control internacional, tal cual había determinado la ONU . Precisamente porque el pueblo de Israel recuerda esos años sin acceso a la Ciudad Vieja, con disparos de los francotiradores jordanos hacia todo aquel que intentaba acercarse, porque recuerda que las lápidas del cementerio en el monte de los Olivos fueron usadas para pavimentar calles y como letrinas, y porque tiene presente las sinagogas destruidas, por todo eso, hay que garantizar que Jerusalén no sea sólo un símbolo y que la política respecto a la ciudad sea inteligente y mesurada. Firme y sabia al mismo tiempo.

Los errores del pasado, ya fueron cometidos, como por ejemplo, incluir en el perímetro municipal de Jerusalén a aldeas y zonas árabes que nada tenían que ver con la ciudad y por cierto no con su legado judío, lo cual significa que casi 300.000 palestinos formalmente residentes en Jerusalén tienen hoy residencia permanente de Israel, cédula azul israelí, reciben subvenciones del Seguro Social Nacional—-pero votan en gran medida por Hamas en las elecciones palestinas. Locura total.

Pero puede actuarse con inteligencia de ahora en adelante.

Recordar el significado histórico y religioso de Jerusalén, es sin duda clave. Además, es justo, dado que Jerusalén ha sido capital sólo de los judíos y ningún imperio ni dominio extranjero-tampoco árabe-la convirtió nunca en su capital.

Pero no es suficiente.

Jerusalén debe ser un ejemplo de unidad y de las ventajas de la soberanía israelí en la ciudad. Pero los diferentes sectores de la población que la componen, viven en mundos diferentes, totalmente extraños entre si. A nuestro criterio, permitir a judíos construir en barrios puramente árabes-inclusive si éstos eran antes , históricamente, barrios de mayoría judía- equivale, en la constelación política actual, a una provocación innecesaria que debilita a Jerusalén en lugar de confirmarla en la visión del mundo todo como lo que es : la capital indiscutida del Estado de Israel y del pueblo judío.

Cada tanto estallan hacia afuera las tensiones entre la población secular o al menos no religiosa (hay muchos matices de por medio) y sectores entre los ultraortodoxos, que desean imponer su forma de vida a los demás. No son todos y sería injusto generalizar. Pero como sucede en general, los fanáticos manchan a los demás y son los que hacen más ruido. Así sucedió meses atrás en las protestas violentas por la apertura de un estacionamiento municipal durante el shabat en Jerusalén, aunque no se trataba de un barrio religioso cerrado al tráfico.

Esa división no va a desaparecer.

En medio de este complejo mosaico y aún sin olvidar ninguno de estos problemas, aún con preocupación por el futuro, Jerusalén sigue siendo un verdadero tesoro.

El hecho es que sus calles están llenas de israelíes, árabes y extranjeros, de judíos, cristianos y musulmanes, estudiantes jóvenes que la colmaron de cantinas y clubs nocturnos en los últimos años, de cafés repletos de gente a toda hora con una sensación de vida vibrante . En sus hospitales, médicos judíos y árabes atienden a pacientes judíos y árabes y en la Universidad Hebrea comparten las salas jóvenes de las más variadas procedencias y religiones. El Teatro Jerusalén y otras instituciones culturales de la capital, presentan variados espectáculos y son un foco de atracción a nivel mundial.

Las callejuelas de la Ciudad vieja, con su historia milenaria y sus peregrinos emocionados, se combinan con los mercados multicolores y con la construcción moderna. Y eso que ni comentamos todavía sobre los atardeceres en Jerusalén, el shabat tan singular en la ciudad, las callecitas con sus historias…y el lugar que a pesar de todo y por todo, ocupará siempre Jerusalén, en nuestro corazón. Por su historia, por su significado, por su importancia desde siempre para el pueblo judío.

Por todo eso, auguremos a Jerusalén, en su día, que no sea símbolo de conflicto sino de entendimiento. Que no sea vista como el obstáculo para un acuerdo político, sino que sirva de ejemplo para lograrlo. Y que tenga paz, mucha paz. Para todos sus hijos. Amén.

Carta al mundo desde Jerusalén

Carta al mundo desde Jerusalén
por Eliezer ben Yisrael (Stanley Goldfoot) de The Times de Israel

Ante el Muro de los Lamentos, únicos restos del Templo del Rey Salomón, el 7 de junio de 1967, durante la Guerra de los Seis Días, cuando la recuperación de la zona de Jerusalem que había permanecido en manos jordanas desde la Guerra de la Independencia.

El 24 de noviembre de 2006, a la edad de 92 años, falleció un hombre llamado Stanley Goldfoot. Es recordado por familiares y amigos por su amor y devoción a Israel y el pueblo judío.

Stanley Goldfoot nació en Johannesburgo, Sudáfrica. Después de oir un discurso acerca de la visión sionista de Zeev Jabotinsky, se dirigió hacia Palestina, donde, a la edad de 18 años, se unió a la guerrilla LECHI contra la ocupación británica que Yair Stern fundó. Después del renacimiento del Estado judío de Israel, su principal objetivo, que finalmente materializó, era fundar un periódico Inglés sionista, “The Times of Israel”.

En el primer número de “The Times of Israel”, Goldfoot Stanley escribió su famosa y controvertida “Carta a la Organización Mundial de Jerusalén”, que causó un gran revuelo. El artículo sigue siendo pertinente.
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Carta a la Organización Mundial de Jerusalén, 1969
por Eliezer ben Yisrael (Goldfoot Stanley)

No soy una criatura de otro planeta como parece que ustedes creen. Soy un jerosolimitano que luce como ustedes, un hombre de carne y hueso. Un ciudadano de mi ciudad, una parte integral de mi pueblo.

Necesito sacar de mi pecho algunas cosas. Porque no soy un diplomático no tengo que usar eufemismos. No tengo que complacerlos, ni siquiera persuadirlos. No les debo nada. Ustedes no construyeron esta ciudad, ustedes no vivieron en ella, ni la defendieron cuando vinieron a destruirla. Y seremos maldecidos si dejamos que ustedes nos la quiten.

Hubo una Jerusalem antes que hubiera una New York. Cuando Berlín, Londres y París eran bosques y pantanos infectos había una próspera comunidad judía aquí. Le dio algo al mundo que ustedes, naciones, han rechazado inclusive desde antes que se establecieran, un código moral humano.

Aquí caminaron los profetas y sus palabras brillaron como si fueran relámpagos. Aquí, un pueblo que no quería otra cosa más que estar a solas, luchó contra olas de paganos con deseos de conquista, sangraron y murieron en las batallas, se arrojaron al fuego de su templo en llamas antes que rendirse, y cuando finalmente fueron sobrepasados en número y llevados en cautiverio, juraron que antes de olvidar a Jerusalem, preferían que sus lenguas se clavaran en su paladar y su brazo derecho se secara.

Durante dos milenios, llenos de dolor, mientras fuimos vuestros indeseados invitados, nosotros rezamos diariamente por poder regresar a esta ciudad. Tres veces al día pedíamos al Altísimo: ¨Reúnenos desde los cuatro extremos del mundo, tráenos a nuestra tierra, vuélvenos misericordiosamente a Jerusalem, La Ciudad, y crezcamos en ella como Tu prometiste¨. En cada Yom Kippur y Pesaj, fervientemente expresamos la esperanza que el próximo año nos encontrara a todos en Jerusalem.

Vuestras inquisiciones, pogromos, expulsiones, los ghetos en los que nos apiñaron, los bautismos forzosos, los sistemas de cuotas, su refinado antisemitismo, y el innombrable horror final, el holocausto, (y peor, vuestro terrorífico desinterés en él) todo eso no nos quebró. Quizá debilitó la pequeña moral que ustedes aún poseían, pero a nosotros nos fraguó en acero. ¿Piensan que pueden quebrarnos ahora después de todo por lo que hemos pasado? ¿Verdaderamente creen que después de Dachau y Auschwitz estamos asustados por vuestras amenazas, bloqueos y sanciones? Hemos estado en el infierno y volvimos, un infierno hecho por ustedes. ¿Qué más es posible que puedan tener en vuestro arsenal que sirva para asustarnos?

He visto a esta ciudad bombardeada dos veces por naciones que se llaman a sí mismas civilizadas. En 1948, mientras ustedes miraban apáticamente, vi a mujeres y niños hechos añicos después que nosotros aceptamos vuestro requerimiento de internacionalizar la ciudad. Fue una mortal combinación la que hizo el trabajo: oficiales británicos, pistoleros árabes y cañones de fabricación americana. Y después, el salvaje saqueo de la Ciudad Vieja, la carnicería, la destrucción de cada sinagoga y escuela religiosa, la profanación de cementerios judíos, la venta, por un diabólico gobierno, de lápidas para ser usadas como materiales de construcción para gallineros, cuarteles e inclusive letrinas.

Y ustedes nunca dijeron una palabra.

Ni siquiera musitaron la más leve protesta cuando los jordanos aislaron el más sagrado de nuestros lugares, el Muro Occidental, en violación de la solemne promesa que hicieron después de la guerra, una guerra que ellos mismos lanzaron, en contra de la decisión de la UN. Tampoco un sólo murmullo provino de ustedes cuando los legionarios, con sus puntiagudos cascos, abrieron fuego de cuando en cuando sobre nuestros ciudadanos desde detrás de los muros.

Vuestros corazones sangraron cuando Berlín fue cercado. Ustedes rápidamente enviaron provisiones para salvar a los gallardos berlineses. Pero no enviaron una onza de comida cuando los judíos se hambreaban en la sitiada Jerusalem. Ustedes vociferaron contra el muro que los alemanes del este construyeron en medio de la capital de Alemania, pero nadie escuchó de ustedes el más leve murmullo acerca del otro muro, el que partió el corazón de Jerusalem.

Y cuando ocurrió lo mismo 20 años después, y los árabes desataron un asalto salvaje, un bombardeo no provocado, otra vez, sobre la Ciudad Sagrada, ¿alguno de ustedes hizo algo?

La única vez que aparecieron vivos fue cuando la ciudad fue finalmente reunificada. Entonces apretaron sus manos y exaltadamente hablaron de ¨justicia¨ y de la necesidad de la cualidad ¨cristiana¨ de dar la otra mejilla.

La verdad -y lo saben profundamente en sus entrañas- ustedes preferirían que la ciudad fuera destruida antes de ser gobernada por los judíos. No importa cuán diplomáticamente ustedes lo digan, los viejos prejuicios afloran en cada palabra.

Si nuestro regreso a la ciudad enredó vuestra teología, quizá sería mejor que reexaminaran vuestros catecismos. Después de todo lo que hemos pasado, no vamos a acomodarnos pasivamente a la retorcida idea que somos nosotros los que hemos de sufrir la eterna carencia de un hogar hasta que aceptemos a vuestro salvador.

Por primera vez desde el año 70, hay ahora completa libertad religiosa para todos en Jerusalem. Por primera vez desde que los romanos pusieron una antorcha en el Templo, todos tienen los mismos derechos. (Ustedes preferirían que algunos los tuvieran más iguales que otros). Nosotros detestamos la espada, pero fueron ustedes quienes nos obligaron a levantarla. Nosotros anhelamos la paz pero no volveremos a la paz de 1948, como ustedes lo desearían.

Estamos en casa. Tiene un amoroso sonido para una nación a la que ustedes obligaron a vagar por sobre la faz del globo. No nos estamos yendo. Estamos redimiendo la promesa hecha por nuestros ancestros: Jerusalem está siendo reconstruida. ¨El año que viene¨ y el año siguiente, y después, y después, hasta el fin de los tiempos, ¡¨en Jerusalem¨!

http://ana-ana2008.blogspot.com/2009/06/371-jerusalen-de-oro.html

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