Anusim o Crypto judíos. Crónicas de una travesía judía

 

¿Quiénes son los “anusim” en nuestros días?

Anusim o Crypto judíos
Crónicas de una travesía judía


Rab. Eliahu Birnbaum

En términos generales, solemos pensar que los anusim son una especie extinguida, que sólo se conserva en los libros de historia y los documentos polvorientos de tiempos de la Inquisición. Pero no es así; hay anusim y descendientes de anusim que viven hasta el presente en todo el mundo y que quieren volver a unir sus destinos al del pueblo judío.

El fenómeno de la vida oculta del judaísmo de España constituye probablemente uno de los capítulos más apasionantes de la historia judía, y sus testimonios siguen siendo vigentes hasta el presente. A pesar de las numerosas dificultades, los descendientes de anusim lograron preservarse y preservar los lazos con sus raíces judías y la sensación de pertenencia al pueblo judío durante más de 600 años.

Como se sabe, los anusim son judíos que en tiempos de la Inquisición fueron forzados a convertirse al cristianismo, pero que siguieron cumpliendo los preceptos judaicos en secreto.
Los anusim se caracterizan por diversos nombres y diferentes historias. El concepto conocido en España y Portugal era el de “marranos” (un apodo despectivo que compara a los anusim con cerdos). También estaba muy difundido el término de “criptojudíos”, cristianos judíos o conversos, es decir, judíos que habían cambiado de religión. En otros lugares los llamaban “cristianos nuevos” para señalar su reciente incorporación al cristianismo. En Palma de Mallorca (una isla al sur de España) los llaman “chuetas”. Hoy en día, los descendientes de los marranos, chuetas o cristianos nuevos prefieren definirse como “anusim” o descendientes de anusim. El denominador común a todos estos nombres es el hecho de que fueron forzados a abandonar el judaísmo y obligados a aceptar la fe cristiana contra su voluntad, a pesar de que en sus corazones y en sus hogares seguían manteniendo la fe y la tradición judía a diferentes niveles.

Cabe suponer que no todos saben que las leyes de la Inquisición y sus iniquidades subsistieron hasta el siglo XIX. Las leyes de la Inquisición se revocaron formal y definitivamente en España sólo en 1834; de hecho, en algunos países de América del Sur y en Angola las persecuciones prosiguieron hasta fines del siglo XIX.

Han pasado más de 600 años desde la aparición del fenómeno de una vida judía oculta en la Península Ibérica, y menos de 200 años desde la revocación de las leyes de la Inquisición en España, Portugal y el continente americano. A pesar de eso, las huellas de los descendientes de anusim no sólo que no desaparecieron de la historia, sino que siguieron existiendo activamente hasta el presente.

Hoy en día se conoce con certeza la existencia de grupos de anusim y descendientes de anusim en diferentes lugares: algunos siguen viviendo en España y Portugal y se consideran descendientes de judíos de tiempos de la Inquisición; otros siguieron manteniendo su fe y su identidad en los países de dispersión de los anusim que huyeron de la conversión forzada, como Brasil, México, Nueva México en los Estados Unidos y varios países en América del Sur.

Los descendientes de anusim están recuperando a nivel individual y comunitario la conciencia del vínculo de pertenencia con sus antepasados. Miles de ellos se encuentran actualmente en proceso de búsqueda espiritual y nacional, a fin de retornar a sus raíces judías.

Muchos estudian judaísmo en seminarios y clases, participan en la vida comunitaria y en debates y estudios en sitios de Internet creados para ellos. En general, el judaísmo se mantuvo a nivel individual, fundamentalmente en zonas rurales en las cuales las características sociales les permitían preservar su identidad.

Recientemente me encontré en España con un hombre de más de 70 años que nació y vivió toda su vida en el pueblo de Sirat. Según todos los datos, en esa región de España (Castellón) no había judíos desde que los reyes les dieron la posibilidad de convertirse al cristianismo o abandonar el país. Pero ese hombre llevaba en el brazo… un talit que su madre le había tejido a mano 60 años atrás para que supiera de dónde venía y a qué pueblo pertenecía. Era un talit blanco con franjas azules, que conservaba para legarlo a sus hijos. Ese hombre, Francisco Bellido, sabía recitar (con gran emoción) las plegarias Shma Israel y Modé Aní en hebreo, tal como se las había enseñado su abuelo. En su casa había una mezuzá de arcilla del siglo XVII, no en la puerta exterior, por miedo a las autoridades, sino en una puerta interna; al pasar por ella la familia solía besarla. Esta tradición había pasado de generación en generación, sin libros, ni rabinos ni instituciones de estudio de la Torá…

La historia se repite… Lo que los reyes Fernando e Isabel trataron de hacer en España en el siglo XV –borrar todo rastro de los judíos y el judaísmo a través de la expulsión y la conversión forzada en España y Portugal– vuelve a despertar… Un número considerable de descendientes de estas víctimas resurge de la historia y quiere fortalecer al pueblo judío y enmendar aquel capítulo amargo de la Inquisición… Cabe suponer que los reyes de España y Portugal se revolverían en sus tumbas ante esta noticia…
Por supuesto, la historia de los anusim no es un bloque uniforme. Hay diferentes grupos y muchas divisiones entre ellos, y no todos son descendientes biológicos de los anusim de España y Portugal; pero la mayor parte puede ser considerada como sus descendientes espirituales, teniendo en cuenta las proyecciones halájicas aplicables a cada grupo.

Hoy en día existen anusim concretos, que han vivido hasta ahora como judíos ocultos, preservando la fe en un solo D-os, cumpliendo los preceptos en secreto y contrayendo matrimonios endogámicos durante más de 600 años. Ellos saben que son judíos y que su identidad judía se preservó a pesar de que durante siglos pensaron que todo el pueblo judío había sido aniquilado y que ellos eran sus últimos remanentes sobre la faz de la tierra. Hay anusim según la Halajá, cuyas familias conservaron la continuidad biológica, pero no la identidad judía: mantenían algunas costumbres y se casaban entre sí, pero no sabían explicar por qué lo hacían… Los viernes encendían velas en secreto y contraían matrimonios endogámicos, pero no lo veían como un acto religioso o judío. Por otra parte, hay anusim con identidad judía que saben que descienden desde hace siglos de una familia judía, que probablemente no conservaron la identidad biológica y se casaron con no judíos, pero que se sienten descendientes de anusim y orgullosos de sus raíces judías, y quieren reavivarlas. (Con respecto a esta clase de anusim, Abrabanel escribió que “los consideramos no judíos”; en su opinión “habrán de retornar al judaísmo; D’os no ha desesperado de ellos y con su inmensa misericordia los hará retornar a su Torá”). Hay algunos anusim que descienden de madre judía, y otros de padre judío, pero que se sienten judíos en todo sentido (como los judíos de Rusia, país que determina la religión de una persona según la de su padre). Lamentablemente, también hay cristianos evangelistas y mesiánicos que tratan de infiltrarse en el pueblo judío diciendo que descienden de anusim.

El tema de los anusim y sus descendientes no ha sido examinado a fondo por los estudiosos rabínicos de nuestro tiempo. No abundan las respuestas y los dictámenes que se refieren a ellos y que tratan de proponer una forma de hacerlos retornar al seno de nuestro pueblo en estos tiempos. Cabe suponer que la razón principal de ello es que los anusim siguen replegados sobre sí mismos, como desde hace siglos. Sólo después del cambio de gobierno en España (la muerte de Franco) y Portugal (el fin de la dictadura y el comienzo de la democracia en 1975), los descendientes de anusim se sintieron libres para exponer sus sentimientos y pedidos.

El Rabino Yehuda Halevi Ushpizai z-”l, rabino y titular del Tribunal Rabínico de Ramat Gan, escribió: “Ahora creemos que D’os ha recordado a su pueblo y su tierra, y que hemos tenido el privilegio de despertar del exilio, tal como lo prometiera el profeta Ezequiel: ‘Pero vosotros, montes de Israel, echaréis vuestras ramas y produciréis vuestro fruto para mi pueblo Israel; porque pronto vendrán”… Debemos despertar a los anusim de España y decirles que el D’os de Israel los llama, que retornen al pueblo judío… En su libro sobre la Torá eterna, Don Isaac Abrabanel los ha perpetuado y ha prometido que los anusim de España volverán al judaísmo”.

El Rabino Haim David Halevi z”l escribió:

“A partir de ahora, una de las maravillas de la futura redención milagrosa del pueblo judío será el retorno de los hijos perdidos y extraviados al seno del judaísmo. Y si también los descendientes de los anusim de España y América quieren retornar al judaísmo, veremos en ello parte del ‘inicio de la redención’…”

El Rabino Mordejai Eliahu Shelita escribió: “Puesto que pasado mucho tiempo desde la época de los anusim hasta el presente, y existe el temor de que se hayan mezclado con no judíos, ‘debemos atraerlos con benevolencia’, es decir, se los debe elogiar porque quieren cumplir abiertamente con los preceptos de la Torá”…

También el Primado de Sion, el Rabino Shlomo Moshe Amar Shelita anunció la creación de una comisión que examine la pertenencia de los anusim al pueblo judío y la forma adecuada de hacerlos retornar.

Rab. Eliahu Birnbaum

Rabino principal de la organización Shavei Israel, que se ocupa de tender una mano a descendientes de judíos que desean retornar al judaísmo y director del Instituto Amiel, que envía Rabinos a comunidades en la Diáspora con el objetivo de reforzarlas.

 


 

Miles de “marranos” buscan regresar al judaísmo


También este año pasó su seder de Pesaj Antonio López (41),natural de Toledo, en soledad…casi a escondidas. Ya hace tres años que se encuentra López, descendiente de marranos, en proceso de GUIUR (conversión al judaísmo) aunque todavía se lo esconde a sus padres:” Carezco de valentía para contarles esto”-y prosigue-”Para mi significa volver a cavar un pozo en nuestra historia familiar, un pozo de inmenso dolor. Mi familia es lo mas importante en mi vida y no estoy seguro si D-s querría que les confiese lo de la conversión, eso les causaría aún mas dolor ”.
López trabaja en el Banco Central de España, es experto en descubrir billetes falsos y su cargo consiste en ayudar a la policía a desbaratar redes mafiosas de falsificación de dinero que pululan por toda Europa.
La kippa blanca y los tziztiot que usa cotidianamente, parecen una obligatoria vestimenta de trabajo, pero el toma el asunto de su conversión con absoluta seriedad. Últimamente sacó turno en el sanatorio para que le realicen la circuncisión quirúrgica.

En los últimos dos años ya se habla de este fenómeno en España, Brasil, y Portugal: Miles de personas que averiguaron su origen ”marrano” abarrotan las rabbanutz locales con el propósito de convertirse al judaísmo.

Para entender este fenómeno debemos retroceder en la historia hasta el año 1391.La floreciente comunidad judía española despertó celos en el corazón de la iglesia medieval, la que incitó a la gente a realizar pogromos o matanzas de judíos. Este proceso encontró su punto culminante en el año 1492 ,con el decreto de la inquisición ,conversión forzosa ,o muerte por torturas, o expulsión. Según algunos historiadores expertos en el tema, aproximadamente 300.000 personas fueron salvajemente asesinadas, otras 300.000 se convirtieron al cristianismo, y otros 300.000 alcanzaron a huir del país.
Dos tercios de los expulsados se refugiaron en Portugal hasta el año 1497,en que el Rey portugués a través de engaños, y prometiéndoles que los dejaba salir, les congregó a todos en el puerto de Lisboa, y una vez allí envío un ejercito de curas que les arrojó cubos de ”agua bendita” para convertirlos por la fuerza.”Eso les produjo un terrible trauma ”-cuenta Mijael Froiner, fundador de la liga ”Shavei Tzion”.

Hoy día, según cálculos de los expertos, en Portugal casi un 30% de la población del país es descendiente de ”marranos”.
Rafael Valenzuela (48),empleado de una empresa de trabajos transitorios en Madrid, descubrió su origen cuando se lo reveló su madre antes de morir:”Provenimos de una familia judía, la  familia Toledano, de Córdoba”. Desde ese momento, decidió convertirse al judaísmo.
Sus amigos cristianos ya se acostumbraron a verlo judío y lo aceptan como tal:”El problema aquí en España es que la población es mayoritariamente enemiga de Israel, yo creo que nosotros, los b’nei anusim ,podemos ayudar mucho a la propaganda israelí en ese sentido”.
Aproximadamente 50 descendientes de anusim estudian en el seminario que organiza ”Shavei Tzion”,en Costa del Sol, en el primer hotel kasher de España.
Ira Dutra(34),diseñadora de modas nacida en Lisboa y residente en Barcelona, cuenta que también en su caso la familia guardo el secreto de la judeidad durante siglos:”Contrariamente a la costumbre de nuestros vecinos, nunca en casa hemos comido carne de cerdo. En nuestra ciudad, una vez por año, hacen un desfile tradicional hasta la plaza de la ciudad donde queman un muñeco que representa a los judíos, en conmemoración de la inquisición, mi madre nos ordenaba cerrar las persianas para no ver semejante barbaridad”.
Después que una amiga suya pasó el ”guiur”,decidió Dutra acercarse a sus raíces : ”Yo no pienso en convertirme, por respeto a mi marido católico que no desea ser judío, pero cuando tenga hijos los educare según la tradición judía”.
Por lo menos la mitad de los seminaristas respetan el Sábado y comen kasher. ”Yo le s cuento que por culpa de un accidente histórico ellos salieron del pueblo judío, cuenta el Rab Biremboim, y ellos me responden:’’somos hijos de anusim y queremos retornar a nuestro pueblo”.

Fuente: http://www.anajnu.cl/marranosguiur.htm

 

 

 

 

 

 

Juego de naipes para OCULTAR la identidad judía

Por Art Benveniste

Adaptado de un artículo en HaLapid, Verano de 1999

En su presentación ante la Conferencia SCJS de 1999, en Los Angeles, Seth Ward contó acerca de una mujer del norte de Nuevo México, a quien había entrevistado.

Ella estaba describiendo las prácticas criptojudías de su familia y relató su juego de naipes, cada mes de septiembre, con su abuela. Jugar a los naipes era un ritual anual de la familia que estaba relacionado, de alguna manera, con las Altas Fiestas Judías.

Me recordó una historia contada por el rabino Baruj Garzón, de España: Hace varios años, la comunidad judía de España quería comprar un terreno en la zona de Barcelona, para un campamento de verano judío. El rabino Garzón condujo hasta allí desde Madrid, para negociar con el propietario. Fue a finales de septiembre. El precio fue convenido y el rabino le dijo al propietario que iba a volver a Madrid para hablar con la Junta de Directores y que podrían firmar los papeles a la semana siguiente.
De vuelta en Madrid esa noche, Garzón recibió una llamada del hombre de Barcelona. El propietario le dijo que había ciertos días de la semana siguiente en los cuales no podría firmar los papeles. El rabino tomó nota de las fechas y se fue a la cama. Al día siguiente estaba a punto de poner las fechas en su calendario, cuando se dio cuenta de que coincidían con las Altas Fiestas Judías. Llamó a Barcelona y preguntó por qué el hombre no podía firmar en esas fechas. Se le dijo que la familia del hombre tenía un “extraño” calendario y que había algunos días de cada año cuando no trabajaban ni manejaban dinero. El rabino preguntó qué hacía la familia en esos días. Se le dijo que jugaban a los naipes. Al controlar el extraño calendario del hombre para los años siguientes, encontró que los días siempre caían en las Altas Fiestas. El hombre no tenía ninguna explicación para el juego de naipes.

El Juego de Naipes Disfraza la Oración
El rabino explicó que, durante la época de la Inquisición, los judíos secretos se reunían para orar sentándose alrededor de una mesa con naipes sobre la mesa y libros de oración sobre sus regazos. Cuando los extraños pasaban por ahí, jugaban a los naipes y cuando estaban solos, volvían a los libros de oración.
En abril pasado repetí esta historia en una charla que di en Tucson, Arizona. Mi presentación fue reseñada en el Tucson Jewish Chronicle.

Poco después el Chronicle recibió una carta de Emma Moya de La Herencia del Norte de Nueva Mexico.

Decía:
En Nuevo México los naipes se llaman Barajas y en otras zonas del suroeste los naipes se llaman Cartas. Nuestra Academia Hebraica de Albuquerque ha investigado y registró la siguiente información, que puede o no relacionarse con la declaración del Sr. Benveniste en la crónica: La palabra “baraja” alude a la palabra “Brajá”, que significa “bendicion” en hebreo.

Además, recientemente recibí un correo electrónico de Judith Crystal Pirkle, quien describió sus costumbres familiares.

Decía:
Todas las historias que me fueron transmitidas por mi madre y su familia, todas verificadas. También la costumbre de jugar a los naipes en la víspera del sábado, (Erev Shabat) fue transmitida a través de nuestra familia. Cuando los soldados mexicanos inspeccionaban las casas en la noche del viernes, para asegurarse de que nadie estuviera observando el Shabat, los criptojudíos jugaban a los naipes y contaban historias de la Torá utilizando los naipes; se colocaba un grueso mantel sobre la mesa con una vela grande encendida; a la hora de acostarse, la vela se colocaba debajo la mesa, para que no fuera vista por las ventanas.
Desde entonces, he recibido varios otros ejemplos de criptojudíos que usaban el juego de naipes como una estratagema para ocultar una conmemoración de los rituales judíos.

Judíos en El Brasil

El paraíso tropical fue descubierto en el año 1500 por Pedro Alvárez Cabral. Debe tenerse presente que cuatro años antes ( 25-12-1496) por pedido de la prometida del Rey Manuel, Isabel, hija de los reyes católicos de España, se había decretado la expulsión o la conversión forzada de los judíos de Portugal con plazo de diez meses.

El nombre de nuestro vecino del norte viene de un árbol, el Palo Brasil del cual se obtiene un colorante textil. El precio de esta sustancia se quintuplicaba cuando desembarcaba en Flandes en el siglo XVI. Por esa época Portugal se avocaba a la explotación de la India careciendo de recursos e interés en sus posesiones americanas. Por ello un judío converso, Fernando de Noronha logró un contrato para la explotación y colonización de dicha colonia. ( 1501). Con él vinieron numerosos criptojudíos que conforme se vieron libres del peligro de la inquisición, trajeron la toráh a Sudamérica. Los primeros asentamientos se ubicaron en Pernambuco y Bahía . En 1595 los comisarios de la inquisición denunciaron (en el primer lugar nombrado) a numerosos de ellos quienes poseían una sinagoga.

La caña de azúcar, alimento proveniente de Asia, fue introducido, explotado y desarrollado por estos colonos con el uso del trabajo esclavo. Pero esta paz solo duró tres décadas dado que con el establecimiento de las Capitanías Generales, el Brasil deja de ser explotado y colonizado por particulares. En 1579 desembarcan los comisarios de la inquisición pero ello no sería el fin definitivo de la presencia judía franca colonial.

Los historiadores no descartan que la persecución de los semitas por parte de los portugueses haya influido en la voluntad holandesa de conquistar dicha región (1630. Bajo el dominio holandés de Pernambuco nació la primera comunidad judía franca de Sudamérica con un número que superaba las mil almas, donde se crearon escuelas y sinagogas. Esta felicidad duró hasta 1654 cuando los luso-españoles recuperan para el catolicismo dichas posesiones. Dichos judíos, pese a las promesas de tolerancia emigraron a Nueva Ámsterdam (hoy Nueva York), Holanda y a las colonias hispanas, incluido el Río de la Plata, donde ocultando u olvidando su fe, se convirtieron en ascendientes de muchas tradicionales familias de estos lugares.

Bibliografía. ( Lewin Boleslao, Los criptojudíos un fenómeno religioso y social, Saban Mario Javier, Judíos conversos, la influencia hebrea en los orígenes de las familias tradicionales argentinas ).

Fuente: Judios en Uruguay, América Central, Arg., Vene, Chi, Colom y demás.

El violín, un invento sefardí

Gustavo D. Perednik
El autor del libro Violín a cuestas se explaya
sobre el vínculo de los judíos con el instrumento musical por excelencia.

Gustavo D. Perednik, Violín a cuestas, Universidad ORT, Uruguay.

En un reciente artículo, publicado llamativamente en el diario El País (El malestar español, 22 de julio), Basilio Baltasar se pregunta «por qué somos la sociedad menos competitiva de la Europa moderna» y termina respondiendo que «España ha sido el único país sin judíos… La desgraciada ocurrencia de la expulsión nos privó, en el crucial instante del renacimiento europeo, de una fuerza que se revelaría decisiva en el proceso de reinvención cultural propio de la modernidad… Una comunidad inclinada, por necesidad y vocación, a impugnar los dictados de la tiranía».
La opinión de Baltasar parece ser revalidada por una tesis académica que viene difundiéndose desde hace dos décadas, según la cual uno de los grandes logros que España habría perdido debido a la «desgraciada ocurrencia»… fue el violín.

La probable invención de este instrumento por parte de judíos sefarditas comenzó a investigarse hacia 1983 cuando Roger Prior, de la Universidad de Belfast, recogió un dato sugestivo: el instrumento antecesor del violín, la viola da gamba («pierna» en italiano) fue inventado en España antes de la expulsión y, apenas consumada ésta, el instrumento apareció en Italia para convertirse rápidamente en el violín.

En otras palabras, el violín se originó en Italia cuando aquí se asentaron los expulsados de España y, a pesar de sus raíces españolas, toda referencia al instrumento durante el siglo XVI fue solamente italiana. La viola da gamba habría seguido el mismo recorrido que los expulsados.

Al rastrear ese itinerario entre España e Italia, Prior llegó a la conclusión de que los principales violagambistas habían sido judíos expulsados quienes, una vez que se asentaron en Italia, crearon el violín.

Durante su sondeo, Prior se dedicó a dos detalles históricos elocuentes: uno referido a la familia Amati de Cremona, y el otro vinculado a dos desdichados músicos criptojudíos en Londres, apellidados Moyses y Almaliah respectivamente.
Los Amati fueron célebres lutieres: el padre Andrea (1520-1578) estableció la forma del violín moderno; su obra fue continuada por sus dos hijos y llevada a la perfección por su nieto Nicolò, quien fuera maestro de Andrea Guarneri y Antonio Stradivari (1644-1737). Según Prior, el nombre original de los Amati era «Haviv» («amado» en hebreo, y eventualmente italianizado).
En cuanto a los misteriosos Moyses y Almaliah, la historia comienza con la coronación en 1509 de Enrique VIII, quien decidió enaltecer la corte inglesa importando a Londres músicos italianos. En 1540, un grupo de violagambistas se presentó en su palacio.

Un año después, a fin de congraciarse con Carlos V, Enrique VIII hizo encarcelar a algunos hombres denunciados como observantes clandestinos del judaísmo, práctica prohibida también en Inglaterra. Los criptojudíos detenidos eran de familias expulsadas de España, y procedían de Milán, precisamente desde donde habían inmigrado los violagambistas.

La intuición de Prior de identificar a los malogrados criptojudíos con los violagambistas importados, se vio confirmada en una de las numerosas cartas que escribiera Eustace Chapuys, a la sazón en Londres como embajador de Carlos V para defender a la tía del emperador, Catalina de Aragón, ante su esposo Enrique VIII{1}.

En 1542, Chapuys, que había elogiado los arrestos, se refirió a los judíos arrestados: «Aunque canten muy bien, no podrán escaparse en vuelo de sus jaulas, sin dejar algunas de sus plumas».

Estos «pájaros», los violagambistas de la corte de Enrique VIII, fueron finalmente liberados, menos dos de ellos que murieron en la cárcel: John Anthony y Romano de Milán, cuyos nombres originales figuraron como Anthonii Moyses y Ambrosius Deolmaleyex (probablemente un derivado «de Almaliah»).
Los músicos se habían cambiado los apellidos por hebraicos, pero cuando fueron acusados de judaizantes ya no quedaba mucho por ocultar, y decidieron en la cárcel recuperar su identidad.
Roger Prior llegó de casualidad a la interesante información, mientras indagaba la identidad de la «Dama oscura» que aparece en los últimos veinticinco sonetos de Shakespeare (1609) –los más eróticos de su colección de 154.

Hay quienes sostienen que la «Dama oscura» era un personaje de ficción, aunque la mayoría de los historiadores se inclina por identificarla con personas reales como Mary Fitton, Elizabeth Wriothesley y Emilia Bassano. Ésta última fue esposa del músico Alfonso Lanier y autora de un poemario titulado Salve Dios al Rey de los Judíos (1611). Si ella fuera en efecto la «Dama oscura» de Shakespeare (como sostiene el historiador Alfred Rowse) el epíteto podría explicarse por su origen español.

Cuando Prior exploró la biografía de la Bassano, notó que el lenguaje con el que Shakespeare la mencionaba aludía a una hebrea. Adicionalmente, descubrió que varios miembros de la familia Bassano pertenecían a la orquesta de cámara de la corte de Enrique VIII. Prior fue coautor del libro «Los Bassanos: músicos venecianos y hacedores de instrumentos en Inglaterra 1531-1665» en el que incluyó un capítulo sobre Emilia Bassano identificada con la «Dama oscura».
Su tesis sobre la génesis del violín volvió a difundirse hace unos días (20-8-09) en el diario israelí Jerusalem Post, el que desgrana cómo la revelación de Prior fue ampliamente presentada en un simposio sobre violín que se llevó a cabo en mayo pasado en la centenaria escuela Juilliard de Nueva York –el centro más prestigioso en artes escénicas. Durante el congreso, la violinista barroca inglesa Monica Huggett –quien dirige el programa artístico de la Juilliard– dictaminó en su exposición: «El violín no parece ser de origen italiano sino judío».

Un idilio de medio milenio
El vínculo de los judíos con el violín se extendió a lo largo de los siglos. Hacia 1600, nació en Mantua la primera gran escuela de violinistas, bajo la dirección de Salamone Rossi, cuyas obras han perdurado. Comenzó con una veintena de cancionetas (1589), y en 1623 publicó una colección de liturgia judaica de estilo barroco, cuyo título parafrasea al de uno de los libros bíblicos: «Los cánticos de Salomón».
La hermana de Rossi era cantante de ópera; él, durante cuatro décadas sirvió en la corte de Mantua, por contrato del duque Vincenzo con el fin de entretener a los huéspedes. Allí ejerció de violinista para la duquesa Isabella d’Este Gonzaga (también el maestro de danzas de Isabella, Gugliemo Ebreo Pesaro, era judío). Rossi murió en 1630, cuando las tropas austriacas invasoras destruyeron el gueto de Mantua.

En el siglo XVIII surgió el jasidismo, un movimiento entonces renovador de la religión judía, en base de las melodías y el júbilo. El violín protagonizó la jasídica celebración musical, y penetró con el clarinete en cada villorrio («shtétel» en ídish) y barrio judío, donde ambos instrumentos alegraban nacimientos y bodas. En las bandas klezmer de arte judío, el violinista y el clarinetista constituyen la parte más visible.

En el siglo XIX, muchas aldeas judías de la «Zona de Residencia» (fuera de la cual los judíos tenían prohibido radicarse) albergaban escuelas de música en las que los niños aprendían violín desde temprana edad, y en las que se producían para ese instrumento composiciones judaicas originales. Durante ese siglo tres de los principales violinistas fueron israelitas: Joseph Joachim (a quien Johannes Brahms dedicó su concierto de violín), Ferdinand David (a quien Félix Mendelssohn dedicó el suyo) y Henryk Wieniawski.
En 1980, el musicólogo Vitally Zemtsofsky localizó a uno de aquellos violinistas «graduado» de los conservatorios del shtétel. El gran pedagogo de esa música fue Leopold Auer, quien abrió camino a los principales violinistas del siglo XX, la mayoría de los cuales fueron judíos: Jascha Heifetz, Isaac Stern, Yehudi Menuhin, David Oistrakh, Nathan Milstein, Mischa Elman, Pinchas Zukerman, Joshua Bell, Joseph Szigeti, Bronislaw Huberman, Leonid Kogan, Arnold Steinhardt, Paul Zukofsky… la lista es interminable. (Cabe agregar que Albert Einstein era bastante virtuoso en el violín, que había estudiado desde los seis años).

En el siglo XX, el violín fue consolidándose como parte de la cultura de los judíos, y su desproporcionada presencia entre los máximos violinistas podría explicarse ahora en base de la tesis de Roger Prior.

Un adicional aporte violinístico de los judíos fue la incorporación del instrumento a la música de tango. Miguel Gadea Sandler, un estudioso del tango, ha señalado esta peculiaridad: el violín, «típico entre las comunidades judías de Europa del Este» inmigró con ellas a Hispanoamérica.

Desde el tejado
Cuando el pintor Marc Chagall retrató a su tío Neuch, lo colocó con su violín subido al techo de su casa. Hace medio siglo, Joseph Stein adaptó la obra de Scholem Aleijem Tevie y sus hijas ó Tevie el lechero (1894), y recogió aquella imagen para producir su memorable éxito musical: El violinista sobre el tejado.

Un violinista como representativo del destino hebreo es muy atinado. En el remolino de la historia, el judío se encarna a quien se esfuerza por destilar armonía a pesar de su precaria ubicación en un tejado, lo que exige habilidad para el equilibrio e inveterado optimismo.

La pieza fue la primera de las comedias musicales famosas que abordó una temática seria como era la persecución y pobreza: las penurias de los hebreos en el shtétel de Anatevka en la Rusia zarista de 1905; y las dificultades de Tevie, su esposa Golde y sus cinco hijas para mantener la tradición en un mundo velozmente cambiante.

Vale recordar la novela Gambrinus (1907) de Alexander Kuprin, que trata de un violinista judío en Odessa que deleita a los marineros con su música hasta que le cortan las manos en un pogromo (notablemente, Kuprin quiso hacer una oda a la entereza humana, por lo que el violinista manco, aprende a tocar las mismas melodías en un silbato).

Acerca del violinista prodigio Fritz Kreisler, su hermano Hugo ironizaba: «Yo soy judío, pero no sé si mi hermano lo es». En efecto, Fritz ocultaba su judeidad debido a la judeofobia de su esposa Harriet. Cuando ésta insistió en que «Fritz no tiene en sus venas ni una gota de sangre judía», Leopold Godowsky repuso: «Debe de estar muy anémico».

A fin de eludir la animadversión del medio durante la primera mitad del siglo XX, muchos músicos judeoalemanes desdibujaron su origen. En muchos casos la huída fracasaba porque en alguna medida a los violinistas los delataba la profesión.

Una de las explicaciones más tempranas del ubicuo idilio entre los israelitas y el violín está en el libro La distribución comparativa de la habilidad judía (1886) en el que Josef Jacobs enumera cuatro preeminencias de los judíos: dos debidas a un impulso interno de su propia cultura (la música y la metafísica) y dos resultantes de actividades impuestas por el medio circundante (la filología y las finanzas). En lo que se refiere a la proclividad musical, su causa última sería «el carácter hogareño de la religión judía, que necesariamente hace que la música forme parte de sus hogares».
La célebre película de Steven Spielberg La lista de Schindler puso una vez más al violín en un rol central y simbólico, con la música de John Williams interpretada por el israelí Itzhak Perlman. Cuando éste cumpliera sesenta años, se editaron en Israel sus interpretaciones más famosas de klezmer, música jasídica y litúrgica, bajo el elocuente título de Un violín judío (2005).

Hoy en día, la nómina de violinistas de renombre internacional ha sido ampliada por varios otros israelíes como Gil Shaham, Vadim Gluzman y Shlomo Mintz. En este país se alienta la educación musical desde numerosos conservatorios y escuelas, y consecuentemente el violín constituye un instrumento primordial. Los jóvenes secundarios israelíes pueden optar por el violín como materia para rendir sus exámenes finales. Acaso se contribuye así a mantener al Estado judío devoto de un instrumento en el que su tradición halló un asiduo referente.

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