Justa de las Naciones (hebreo)

Irena Sendler

Januca, la fiesta de la luminaria

¿Qué es Januca?
januca_velasCada año, cuando llega Januca, los judíos nos hacemos la misma pregunta. ¿Qué significa Januca? ¿Qué celebramos en Januca? Hemos oído hablar de la gesta de los Macabeos, de su hazaña militar, de la victoria de una minoría sobre una mayoría, pero, eso no basta para convertirla en una fiesta que haya perdurado a través de los siglos. El pueblo judío, con una experiencia histórica milenaria, ha pasado por tantas pruebas a lo largo de su historia que ¿qué sentido tendría festejar esta victoria militar?

Los líderes espirituales se han decantado por ensalzar más el milagro de Januca que no las victorias militares. Si bien los actos de los Macabeos siempre despertaron un sentimiento de orgullo nacional en el pueblo, Januca celebra más la idea del milagro.

Un poco de historia.
Nos situamos en el año 152 AC. Judea está bajo el dominio del imperio sirio-heleno. Los sirio-griegos llevan años intentando doblegar la fe de los judíos, les prohíben cumplir con la Torá, les obligan a adorar a otros ídolos, profanan el Templo. Con la conquista de Jerusalem, entran en el Templo y colocan allí un ídolo para que lo idolatren. El anciano Matitiahu, Gran Sacerdote, destruye el ídolo y mata al oficial sirio que lo había colocado, dando pie así a una rebelión armada que lleva a cabo junto a sus 8 hijos. Esta familia de Jashmonaim, todos cohanim, o sea sacerdotes, son de la tribu de Levi y viven en la ciudad de Modiin, ciudad que existe en la actualidad en Israel. La guerra, cruenta y desigual, dura 3 años y acaba con la victoria de los judíos, lo cual no deja de ser un “milagro”, representando así la victoria de los débiles, la victoria de la fe.

La guerra acaba con la reconquista de Jerusalem. Los Macabeos limpian el Templo de impurezas para rehabilitarlo para el culto judío y encuentran un pequeño recipiente con aceite sacramental suficiente para hacer arder la Menorá del Templo durante un día. Milagrosamente la llama arde durante 8 días. Por eso la Janukiá consta de 8 brazos + 1. Uno por cada día que ardió la menorá y uno para el shamash, el bedel del Templo, ya que las otras velas no pueden usarse con ningún otro propósito. La menorá tradicional consta de 7 brazos, uno para cada día de la semana.

Según la tradición judía no se puede reproducir símbolos del Templo. Durante años se mantuvo la discusión si se podía reproducir la menorá y al final se solventó creando la de Januca con más brazos para distinguirla de la del Templo.

No pudiendo acudir al Templo, los judíos supieron encontrar su camino para seguir practicando la fe y convirtieron cada hogar en un pequeño templo y cada judío se convirtió en sacerdote. Se encendieron menorot en todos los hogares judíos, de ahí que a esta fiesta se la llame fiesta de la Iluminaria. Durante 8 días todos los hogares judíos, con su menorá encendida en un lugar visible, iluminaban los pueblos donde residían.

La fiesta se celebra tanto en Israel como en la diáspora, durante 8 días. Es festivo escolar pero no laboral. La primera vela se enciende la primera noche y cada noche se añadiendo una, repitiendo las de los días anteriores. A medida que pasan los días la casa está más iluminada. Las velas tienen que arder al menos media hora después de que oscurezca para que su brillo sea visible, ya que se proclama el milagro con orgullo. La janukiá debe estar junto a la ventana o a la entrada de la casa, en el recibidor.

El mensaje de Januca, por tanto, se centra en el aspecto de la soberanía restaurada, y el milagro de Januca se extrapola al milagro de convertir la historia pasada en una realidad actual, que es el surgimiento del Estado de Israel, renovando así la gesta de los Macabeos.

Al encender las velas recordamos a los héroes y mártires de todas las generaciones, que sacrificaron sus vidas por el pueblo, por nuestra libertad y dignidad, por nuestros derechos y convicciones, por la fe, por el Estado de Israel.

En estos días evocamos hechos ocurridos en 165 AC y la 2ª instauración del Templo, 350 años después de la 1ª inauguración.

Un juego típico de estas fechas es el svivon o perinola o trompo, que consta de 4 caras planas, cada una con una inicial que representan el mensaje de “aquí ocurrió un gran milagro”. (nes gadol haiá po).

Leyes de Janucá

Para recordar y publicar a todos nuestros hermanos el gran milagro de Janucá, fijaron nuestros Sabios encender las velas de Janucá (al decir velas, nos referimos preferentemente, al aceite de oliva), durante las ocho noches de la festividad, colocando la Janukiá en el umbral de la puerta o sobre una ventana dirigida hacia la vía pública, siempre que esté ubicada a una altura menor de 20 Amot (aproximadamente 10 metros, que es hasta un tercer piso) de manera que sea visible por los transeúntes. En caso contrario, se la coloca del lado izquierdo de la puerta de entrada a la casa, frente a la Mezuzá, para así estar rodeados de mitzvot.

La Mitzvá del encendido de las velas de Janucá es muy apreciada, a tal punto que los pobres que no tienen recursos suficientes para su sustento, deben vender algo de sus pertenencias y comprar aceite para encenderlas.

La luz de la Janukiá (candelabro de ocho luces más una adicional para encenderlas) es sagrada, debido a que con ella recordamos el encendido del candelabro del Templo. Por esta razón no puede ser utilizada para otro fin como, por ejemplo, para hacer algún trabajo o leer. Por este mismo motivo agregamos una vela accesoria llamada Shamash, con la que encendemos las restantes, y cuya luz puede ser utilizada en caso de necesidad.

En la primera noche de Janucá (la que queda enmarcada por el veinticuatro y el veinticinco de Kislev) se enciende una vela; en la siguiente, dos; en la tercera, tres, y así sucesivamente hasta la octava noche en la que se encienden las ocho velas, excluída la vela piloto o “shamash”. Así lo fijó Bet Hilel, para que los transeúntes pudieran reconocer, según el número de velas, en que día de la festividad se encontraban. De cualquier modo, el que posea una sóla vela, podrá encenderla con la bendición correspondiente.

El horario del encendido de las velas comienza con la aparición de las estrellas y se debe tratar de encenderlas precisamente, al llegar esta hora. En la víspera de Shabat se encienden las velas de Janucá, antes que las de Shabat, con aceite suficiente para que queden encendidas hasta media hora después de “Tzet Hacojabim” (salida de las estrellas). Si se utilizan velas, éstas deberán ser suficientemente grandes para que duren hasta esa hora, de lo contrario, utilizando las velas comunes, no se cumple con la mitzvá en la noche de Shabat.

Si una vela se apaga en el transcurso de la media hora desde la salida de las estrellas, se acostumbra (excepto en Shabat) reencenderla sin pronunciar las respectivas bendiciones. Está permitido apagar las velas después de que ardieron el tiempo necesario (a excepción del viernes por la noche, cuando está prohibido hacerlo debido a la santidad del Shabat, como también moverlas de su lugar).

Aún cuando son aceptables distintos tipos de aceite o velas, se recomienda encender con aceite de oliva, puesto que con él sucedió el milagro y era el aceite que se usaba en la Menorá del Bet Hamikdash; las velas deben quedar encendidas por lo menos media hora. Durante esta media hora debe procurarse no realizar ningún trabajo (especialmente las mujeres), por respeto al encendido de las velas. En Motzaé Shabat (Sábado por la noche), las luminarias se encienden después de la Havdalá.

Las luminarias deben estar alineadas en una misma hilera y a la misma altura, para que puedan ser reconocidas a distancia; no deben estar demasiado cerca una de la otra para que las llamas no se toquen y se asemejen a una fogata. El Shamash (vela piloto) debe estar colocado más alto o al costado de las otras, para denotar la diferencia con las demás.

Las comunidades sefaradíes acostumbran encender una Janukiá por casa; preferentemente debe ser encendida por el jefe de la familia, en presencia de todos.

Las mujeres tienen la misma obligación que los hombres de encender las luces de Janucá, por lo tanto en el lugar en donde sólo se encuentran mujeres, una de ellas debe encender la Janukiá y recitar las bendiciones correspondientes.

Las comunidades ashkenazíes acostumbran a que cada miembro de la familia participe en el encendido de las velas, excepto la mujer, la cual cumple con este precepto cuando el marido lo realiza.

Si por cualquier motivo una persona no pudo encender las velas de Janucá alguna de las noches, puede y debe continuar el encendido la noche siguiente como corresponda. Por ejemplo, si no encendió en la cuarta noche de Janucá, deberá encender cinco velas en la quinta noche.

También en la sinagoga se deben encender las velas de Janucá, proclamando así el milagro ocurrido, pero ninguno de los presentes (ni siquiera el encargado de hacerlo) queda por ello exento de encender las velas en su hogar.

Por su parte, en los tres rezos diarios (Shajarit, Minjá y Arbit), como también en el Birkat Hamazón (agradecimiento después de las comidas), se agrega “Al HaNisim”, (“Por los Milagros”).

Durante los ocho días de Janucá se dice el Halel (oraciones de alabanza al Eterno), con su respectiva bendición, y se lee una sección especial de la Torá.

Funete: http://www.mesilot.org

Simon Peres, a Abu Mazen: ‘¡No te vayas!, ¡No tires la toalla!’

Sal Emergi | Tel Aviv
08/11/2009

En el homenaje a Isaac Rabin14 años de Rabin
En el decimocuarto aniversario del asesinato de su primer ministro, Isaac Rabin, miles de israelíes han llenado la principal plaza de Tel Aviv —que lleva su nombre— para reivindicar su recuerdo y exigir la reanudación de las negociaciones de paz. Si en la noche del 4 de noviembre de 1995, Rabin defendía el proceso iniciado con los Acuerdos de Oslo, 14 años después su entonces número dos y hoy presidente, Simón Peres, ha lanzado un dramático llamamiento para salvar dicho camino.

En un emotivo mensaje dirigido a su viejo socio y líder palestino, Abu Mazen, ha pedido que rectifique su decisión de no presentarse a las elecciones presidenciales previstas el 24 de enero.

“Me dirijo a ti, presidente Abu Mazen. Los dos firmamos los Acuerdos de Oslo. Te pido como compañero, ¡no te vayas! ¡No tires la toalla! Durante 50 años has luchado por el bien del pueblo palestino. Muchos años con decepciones y no pocas frustraciones pero conociendo a mi pueblo y a mi Gobierno, te digo que Israel desea realmente la paz. Es posible que en tu 51 años traigas la independencia a tu pueblo y la paz para el Estado de Israel. Abu Mazen, el próximo año será crucial”, exclamó el veterano dirigente israelí.

Y añadió: “Es mejor una paz imperfecta que una inacabable guerra completa. Isaac Rabin fue asesinado pero su camino venció”.

Los aplausos que recibió Peres contrastaron con algunos silbidos al líder laborista y ministro de Defensa, Ehud Barak. Muy criticado por colaborar con el Gobierno de Benjamín Netanyahu, Barak hizo un llamamiento a los palestinos y al presidente sirio, Bashar Assad:

“Vuelvan a la mesa de negociaciones. Israel está dispuesta a negociar sin condiciones previas. Nuestra responsabilidad ante la historia y ante nuestros hijos e hijas nos obliga a tener valentía y superar las frustraciones del pasado. Nuestro deber como dirigentes es cambiar la realidad y traer la paz”, afirmó.

Consciente de las críticas en su propio partido, Barak fue más rotundo que nunca: “Ha llegado el momento que se acabe la ocupación iniciada en la guerra del 67″.

obamaEmocionante recuerdo de Obama

Cantantes y políticos han llorado las tres balas que hace 14 años el extremista Igal Amir disparó a Rabin, acabando con su vida, traumatizando al país e hiriendo el proceso de Oslo. “En Israel, es legítimo discutir sobre los caminos para llegar a la paz. Es sin duda una discusión muy dura sobre qué hacer y cómo negociar con los palestinos pero en ningún caso se puede matar por tener ideas diferentes”, afirmó el ministro de Educación, Guideon Sar, el único miembro del Gobierno de Netanyahu.

Saar habló en “campo contrario”, en una plaza llena principalmente de militantes de los movimientos de la izquierda y centro como Meretz, Paz Ahora, laborismo y Kadima. La líder de este partido,, Tzipi Livni, tocó uno de los temores que más se analizan en la prensa local: “Debemos elegir entre un Estado judío y seguro en la Tierra de Israel o la Gran Tierra de Israel sin un Estado judío”.

Aunque la gran ovación de la noche se la llevó el presidente de Estados Unidos, Barack Obama. Fue el momento de mayor emoción. En un mensaje grabado y difundido en las pantallas gigantes de la plaza, Obama afirmó: “Rabin era un estadista que vio el mundo como es y como podría ser. La misión de todos es dar significado a su muerte”.

Obama garantizó el apoyo de su país a “una paz justa y duradera entre Israel, Palestina y los países árabes” y recordó que “la relación de Estados Unidos con su aliado israelí es inquebrantable”.

Anat, de tan solo 17 años, aplaude la intervención de Obama. Acompaña a su madre en un ritual que se repite cada año. Un ritual que empezó trágicamente el 4 de noviembre del 95. En la noche del asesinato, Anat, con apenas 3 años, vio y escuchó por primera vez a Rabin. “Ese día fue trágico para la historia de Israel y para mí. Su memoria siempre estará conmigo. Aunque todos son muy pesimistas, espero que pronto celebramos la paz con los árabes”, nos dice ante la mirada de su madre. Una afirmación que seguramente se repetirá el próximo año en el decimoquinto aniversario del asesinato del general y primer ministro, Isaac Rabin.

Fuente: http://www.elmundo.es

No pasan los años…

Israel

Jon JuaristiPor Jon Juaristi

En el sexagésimo aniversario de la fundación del Estado de Israel, los periódicos españoles recuerdan la inmediatez de su reconocimiento por los Estados Unidos, y no paran de hablar de Al Nakba, la mítica catástrofe fundacional de la identidad palestina. Antiamericanismo subrogado y victimismo arcaico. Para eso da la efemérides. Para una cobertura periodística sudanesa.

Israel es una nación. Probablemente, una de las dos únicas naciones dignas de tal nombre que quedan en el mundo (la otra es los Estados Unidos, por supuesto). Los palestinos son menos nacionalidad hoy que hace diez años. Parece que se cumple trágicamente en ellos aquel viejo principio aplicable al mundo árabe en su conjunto: nada provoca en él mayores divisiones fratricidas que la aspiración a la unidad. Culpar a Israel de las tensiones -seamos, por una vez, eufemistas- entre Hamás y la OLP resultará todo lo progresista que se quiera, pero ni los mismos árabes se tragan ya semejante patraña. Los que simpatizan con la Autoridad Nacional Palestina culpan a Hamás, y a la inversa. Aquí, la prensa proárabe (que, como es sabido, desprecia a los árabes) ni se entera.

Que Israel sea una nación tiene ventajas e inconvenientes para los israelíes. Entre las ventajas, la mayor sigue siendo, hoy como en 1948, la posibilidad de vivir la condición judía con la relativa normalidad asegurada por un Estado que se define como judío y una población que mayoritariamente se reconoce en esa identidad. O sea, que un ciudadano no tiene que andar dando explicaciones de por qué es judío, lo que, si hasta en Newark, New Jersey, se hace difícil, a pesar de la abundancia de judíos en el vecindario, para qué hablar de cómo se sobrelleva en Madrid. En cambio, el Estado de Israel ha conseguido reducir el antisemitismo ambiental a un mínimo soportable.

Por otra parte, los israelíes comparten un proyecto: subsistir como una nación democrática. No es poco, habida cuenta del panorama, y pocos países lo tienen tan claro. Que, además de todos los esfuerzos invertidos en esa tarea, les quede energía suficiente para convertirse en una referencia mundial en nuevas tecnologías e incluso haya producido una literatura de calidad más que respetable dice bastante a favor de la fórmula nacional, tan desacreditada en Europa. El inconveniente más grave se deriva de que tratan de sacar adelante dicho proyecto en medio de países que no han conocido la democracia y donde la sola idea de nación es impugnada o violentamente combatida por el islamismo. Hace veinte años, las principales amenazas para el proyecto israelí venían de un nacionalismo árabe, incluido el palestino, que hoy se bate (en retirada) con el mismo enemigo que persigue la aniquilación de Israel.

Obviamente, Israel no puede esperar nada de los restos del nacionalismo árabe. ¿Es razonable suponer que las democráticas sociedades occidentales se mostrarán hoy más sensibles y comprometidas hacia el Israel amenazado directamente por el régimen iraní y por la marea fundamentalista de Oriente Medio? Pues tampoco, y España es un perfecto ejemplo. La extensión de la democracia «social» debilita la nación-estado y suscita antipatías espontáneas, más o menos trufadas de mala fe, contra los Estados nacionales que quieren persistir en su ser. El antisemitismo clásico, de derechas, odiaba a los judíos por su supuesto rechazo de la nación. La nueva judeofobia de izquierdas condena a los israelíes a causa del apego de éstos a la forma nacional. ¿Cabe esperar una actitud distinta en los nacionalismos secesionistas? A la vista está que no. Las izquierdas nacionalistas son abiertamente hostiles al Estado de Israel, y los nacionalismos de derechas, que buscan desesperadamente votos en el electorado radical, se cuidan mucho de no desempolvar la retórica pro-israelí que en otro tiempo caracterizó a fuerzas como el PNV o CiU. En conjunto, los españoles, como la mayoría de los europeos no alemanes, optan por la irresponsabilidad suicida. Pues Israel ya no es el gran obstáculo para el Estado palestino (bastante obstáculo tienen los palestinos con ellos mismos), sino la barrera que necesita romper el islamismo para merendarse a Europa

El sensor que envia un SMS cuando la planta tiene sed

AGUA | Tecnología israelí

SMS aguaUn agricultor israelí abona sus cultivos.
(Foto: Reuters)
12/03/2009

Investigadores del Instituto Vulcani de Israel han desarrollado un sensor que mide los niveles de humedad en plantas y árboles y, en caso de necesidad, envía un SMS al agricultor advirtiéndole que sus cultivos necesitan riego.

La nueva aplicación tecnológica, que ayudará a los agricultores a tener una vida más relajada y menos pendiente de su huerta, da la alerta cuando las plantas requieren agua, enviando un mensaje de texto al teléfono móvil o un mensaje electrónico por internet.

Con forma de martillo, el dispositivo es implantado en el árbol o en la raíz de la planta, donde controla las corrientes eléctricas mediante pulsos, y cuando estas son bajas el sensor emite una señal de alerta, informa el diario Haaretz.

Según los dos encargados del proyecto, Eran Raveh y Arie Nadler, expertos en biología de las plantas y suelos, el dispositivo “será extremadamente ventajoso para agricultores de frutas y verduras” y les ahorrará “hasta un 50% en los gastos de riego”.

Los dos científicos han tardado siete años en ver materializada su idea, para permitir que “con este sensor, el nivel de irrigación, y sobre todo sus plazos, sean controlados por los agricultores”, en palabras de Nadler.

El Instituto Vulcani, situado unos kilómetros al sureste de Tel Aviv, es una institución dependiente del Ministerio de Agricultura de Israel y dedicado a la investigación agropecuaria.

El germen de esta institución se remonta a 1921, poco después de que los primeros inmigrantes sionistas comenzaran a dedicarse a la agricultura, con la que los judíos casi no tuvieron relación durante veinte siglos.

El nuevo sensor fue presentado al público en una exhibición del Ministerio de Agricultura en el valle de la Arava, con motivo de una conferencia para celebrar el cincuenta aniversario de la repoblación de esa zona desértica del sur de Israel.

Hasta ahora, los agricultores no disponían de un dispositivo barato y eficiente para medir los niveles de humedad.

Para tener una idea clara de cuándo es necesario regar, los agricultores deben realizar en la actualidad una verificación en, por lo menos, 26 puntos alrededor de la planta.

Ese trabajo lo pueden hacer ahora los sensores, con un notable ahorro para los agricultores, que no se verán obligados a desplazarse hasta los cultivos y verificar el índice de sequedad del suelo.

Un ejemplo innovador a imitar: Israel

@Jesús Banegas – 06/11/2009

Tras los recortes que han sufrido las partidas presupuestarias referentes a la investigación y desarrollo tecnológico en los Presupuestos Generales del Estado, es necesario insistir en la imposibilidad del desarrollo en este campo sin una decidida y apropiada – como veremos a continuación – intervención de las instituciones públicas.

Si tomamos como ejemplo el caso israelí, vemos como un país con limitadísimos recursos naturales y con una situación geopolítica comprometida, fue capaz de desarrollar una industria de desarrollo e innovación tecnológica reconocida mundialmente, de alto valor añadido, que le permite, gracias a sus exportaciones, mantener una balanza exterior equilibrada.

En este proceso, el Estado ha jugado un decidido e inteligente papel junto a un sector empresarial realmente emprendedor. Juntos han sabido aprovechar la necesaria inversión tecnológica en defensa, la recepción de talento proveniente de la extinta URSS, y la calidad emprendedora de la sociedad israelí, para conseguir llevar al mercado, productos y servicios con un alto grado en innovación tecnológica (podemos mencionar aquí el caso de las cámaras que los doctores utilizan para inspeccionar el interior del cuerpo humano, herederas de las de reconocimiento y seguimiento de objetivos instaladas en los misiles).

La acción más decisiva adoptada por Israel se basa en la creación de una red de incubadoras donde los proyectos de desarrollo e innovación, después de una muy exigente evaluación de su viabilidad, tanto científica, como comercial y de un profundo análisis de las cualidades personales del propio emprendedor, son tutelados y apoyados desde sus inicios, gracias a subvenciones e incentivos a la inversión. Estas cubren hasta un 85% del presupuesto inicial, con un máximo de 145 mil $ anuales, requiriendo una contraprestación del 20% de las acciones y un porcentaje sobre ventas, recursos éstos que, posteriormente son reinvertidos en nuevos proyectos tutelados por la incubadora, en un proceso de generación continua de proyectos.

Un hecho clave es que el emprendedor no debe restituir estos fondos si el proyecto no logra ser viable, y que este fracaso no le invalida para comenzar de nuevo otro proyecto, bien en cambio, es valorado positivamente por el aprendizaje que conlleva, y que le hará mejorar en nuevos procesos. Si comparamos este hecho con la realidad española, nos resulta impensable imaginarnos una situación similar en la que un emprendedor fracasado genere la confianza necesaria para recibir financiación para posteriores iniciativas.

Aquí se muestra la inteligente decisión por parte del Estado de asumir una parte del riesgo empresarial, consiguiendo el progreso y la proliferación de estas iniciativas, conformando a Israel como uno de los principales destinos para las inversiones extranjeras.

Otra experiencia israelí, no menos importante que la red de incubadoras, tiene su origen en la identificación de la escasez de financiación como uno de los mayores problemas a los que se enfrentan los proyectos en su desarrollo, dando su apoyo decidido a la creación de una potente industria de Venture Capital, gracias a atractivas e ingeniosas condiciones en instrumentos de co-inversión, y a su posterior refuerzo en momentos clave, como la crisis punto.com, que sometió a este tipo de inversiones a un periodo de parálisis, llegando a competir, en la atracción de inversión extranjera, con el “paraíso tecnológico”” californiano de Sillicon Valley.

Uno de los programas pioneros fue el Yozma, promovido por las instituciones israelíes, nos marca el punto de partida; aquí, el gobierno participa en la “construcción” de diez fondos de Capital Riesgo, aportando un 40% del capital de éstos, un total de 100 millones de $ del año 1993. Estos diez fondos invierten en start-ups, concediendo el gobierno la posibilidad a los inversores privados de recomprar el porcentaje en manos públicas a su valor inicial, ofreciéndoles un plus de rentabilidad muy atractivo. Tal fue el éxito alcanzado por este programa que en 1998 se completó la privatización de los diez fondos iniciales. Los hitos conseguidos por los proyectos financiados por estos fondos generaron la posterior retroalimentación y generación de fondos adicionales. En España, programas similares como Neotec, mantienen la postura de no intervención en el mercado inversor, no potenciando unas inversiones frente a otras, por lo que el Capital Riesgo es mucho más conservador, apostando por su entrada en los proyectos en etapas más avanzadas y seguras.

Es en Israel donde se produce una mayor inversión en las fases iniciales de los proyectos, donde el riesgo que se asume por el inversor es mucho mayor, y se completa el cierre del ciclo inversor, desde la generación de atractivas oportunidades de inversión hasta la necesidad de encontrar salidas a las mismas, potenciando la liquidez del sistema.

El prestigio de ambas industrias israelíes queda refrendado por ser el primer país tras los EEUU en poseer compañías que cotizan en el índice Nasdaq de la bolsa americana, hecho que gana relevancia si recordamos la población de Israel, apenas siete millones de habitantes.

Buena parte del éxito debe serle atribuido a la figura política del “Chief Scientist”; que asume y lidera todo el “engranaje” del sistema de innovación, siendo nombrado por el Knesset (parlamento israelí), pero liberado de la presión partidista al mantener periodos de vigencia independientes, aunando tanto recursos como políticas en una misma dirección.

Lejos de este modelo queda el complejo sistema español, donde conviven tanto diversas organizaciones, instituciones y distintos niveles de administración (estatal y autonómica), como distintas sensibilidades políticas, que muestran una cierta indefinición en los objetivos y en los métodos, produciéndose un peor aprovechamiento de los recursos de los que disponemos.

Si nuestro país quiere asumir, de una manera clara y manifiesta, la senda de la innovación y desarrollo tecnológico, y apostar por el cambio de modelo tan publicitado desde instancias gubernamentales, debería imitar el ejemplo israelí, accionando los resortes financieros público-privados que tanto éxito están teniendo allí.

Para poder avanzar en la buena dirección es preceptivo, además, apoyar la formación científica aplicada, y sobre todo el espíritu empresarial emprendedor derivado de aquélla, rompiendo los moldes de una sociedad tan proclive a considerar el “funcionariado” como meta profesional y potenciando la inversión privada, relajando la fiscalidad en este campo y subordinando el beneficio monetario de los proyectos al beneficio económico y social que generaría la existencia de una industria avanzada tecnológicamente, que generase puestos de trabajo de alto valor añadido, que no sufrieran los avatares de las crisis con su masiva destrucción, como, desgraciadamente, observamos impávidos, en la actual situación.

Lamentablemente, por lo que trasciende de la nueva política presupuestaria, no parece que sea así.

Con la colaboración de Oscar Gregori Rodríguez, Raúl Morcillo Ortega, Sergio Fernández Santas

Fuente: http://www.cotizalia.com/

Israel y la Unión Europea firman un acuerdo agrícola

05.11.2009
Comunicado del Ministerio de Relaciones Exteriores.

UEUn nuevo acuerdo agrícola fue firmado en Bruselas entre Israel y la Unión Europea. El acuerdo, que actualiza el acuerdo agrícola original firmado en 1970, es el resultado de largas negociaciones que llevaron por Israel el Ministerio de Agricultura y el Ministerio de Industria, Comercio y Trabajo.

Desde la firma original, el acuerdo se ha actualizado varias veces para reflejar los cambios significativos en las necesidades de ambas partes.

El acceso a los mercados de ambas partes se mejoró mucho en el marco del nuevo acuerdo. En el sector de transformados de productos agrícolas, más del 95% de los productos estarán exentos de impuestos o gravámenes.

La liberalización se amplió en lo que respecta a todas las áreas de productos frescos y aproximadamente el 80% estarán exentos de todas las restricciones aduaneras.

El embajador de Israel en la Unión Europea, Ran Curiel, y Christian Danielsson, Embajadora de Suecia, el actual presidente de la Unión Europea, firmaron el acuerdo.

Constituye un elemento de la amplia gama de acuerdos existentes entre Israel y la UE, que incluyen el Acuerdo de Asociación entre Israel y la Unión Europea, el Plan de acción comunitario en el marco de la Política Europea de Vecindad, la asociación euro-mediterránea, así como la participación de Israel en una veintena de programas y agencias europeas, como el Séptimo Programa de Investigación y Desarrollo Tecnológico.

Aproximadamente mil millones de dólares en productos agrícolas y alimentarios transformados israelíes son exportados a la UE cada año.

Europa es el socio comercial más importante de Israel en el ámbito agrícola, con más de 25% del producto agrícola y más del 75% del total de los productos agrícolas frescos exportados a Europa.

El Ministerio de Agricultura prevé que el nuevo acuerdo servirá para ampliar las exportaciones agrícolas, un avance importante dado que más del 60% de las exportaciones a Europa proceden de la Arava y regiones del Néguev.

Israel utiliza las tecnologías más importantes del mundo en la producción intensiva de frutas, verduras y flores. La mayoría de las actividades agrícolas de Israel se llevan a cabo en la periferia y las zonas desérticas.

Fuente: aurora-israel.co.il/

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