Iom Haatzmaut. El presidente de Israel y el jefe de la FDI honraron a 120 soldados destacados

Itongadol/AJN.- Esta mañana se llevó a cabo una ceremonia en la Residencia Presidencial en Jerusalem, donde se honró a 120 soldados destacados en un evento que marca el 67º aniversario de la creación del Estado de Israel.

Presidente Rivlin saludando a los soldados

Por primera vez como jefe de la Fuerza de Defensa de Israel, el Teniente General Gadi Eisenkot saludó a los hombres y mujeres de uniforme cuando cada uno se acercaba a recibir una mención y una beca de educación superior.
“Hoy celebramos a todas las voces de la sociedad. Celebramos nuestra libertad de honrar a todas las voces juntas, sin importar nuestras diferencias”, dijo, por su parte, el presidente israelí, Reuven Rivlin, informó el medio The Jerusalem Post. Esta también es su primera ceremonia en su puesto.
“Tenía nueve años cuando se elevó por primera vez la bandera de Israel, una imagen que quedará grabada en mi memoria por siempre. Cada vez que veo una bandera israelí ondeando, mis ojos se llenan de lágrimas. Hoy Israel celebra 67 años de independencia y nuestros corazones se llenan de orgullo”, agregó.
“El Estado de Israel nació de la esperanza”, dijo, invocando las palabras inmortales de Naphtali Herz Imber, poeta judío que escribió el himno nacional. “Od lo avdah tikvatenu (nuestra esperanza todavía no está perdida). Hatikvah bat shnot alpayim” (la esperanza de dos mil años)”, dijo, recitando el Hatikva.
Mirando a los soldados, expresó desde el podio: “Son prueba de que la excelencia de la FDI no se encuentra en su poder sino en su espíritu. El espíritu que pulsa a través de ustedes es esencial no solo para nuestra supervivencia sino para toda nuestra sociedad”.
Más tarde habrá un show musical bajo el título “Todo Israel de Jerusalem”. La atención del público también estará desviada durante el tradicional vuelo del equipo de acróbatas de la Fuerza Aérea de Israel.

¿Cómo defender a Israel?

28/3/2011
¿Cómo defender a Israel?
Israel es el país al que me siento orgulloso de defender. No, nunca diría que es perfecto. Tiene sus defectos y flaquezas. Ha incurrido en errores, varios de ellos muy grandes. Pero todos los países democráticos, liberales y amantes de la paz que conozco también los han cometido. Por David Harris
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Estaba sentado en el auditorio de una universidad británica. Aburrido por el orador, comencé a mirar a mi alrededor. Vi a alguien que me resultó familiar de una encarnación académica anterior. Cuando terminó la sesión me presenté, preguntándome si después de años que se podían contar en décadas, me recordaría.

Dijo que sí, momento en el cual comenté que los años no habían pasado para él. Su respuesta fue: “Pero usted cambió muchísimo”.

“¿Le parece?”, pregunté con un cierto grado de turbación, sabiendo que, más allá del autoengaño, no es lo mismo tener 60 que 30.

Mirándome a los ojos, proclamó, mientras otros asistentes que estaban cerca prestaban atención, “Leo lo que usted escribe sobre Israel, y me disgusta. ¿Cómo puede defender a ese país? ¿Qué le pasó al muchacho liberal que conocí hace 30 años?”

Respondí: “Ese muchacho liberal no ha cambiado su punto de vista. Israel es una causa liberal, y estoy orgulloso de hablar a su favor”.

Si, estoy orgulloso de hablar a favor de Israel. Un viaje reciente me recordó una vez más el por qué.

Algunas veces, son las cosas aparentemente pequeñas, aquellas que muchos ni siquiera notan, o dan por sentadas, o quizás deliberadamente ignoran por temor a que afecten su mentalidad hermética.

Es la lección de manejo en Jerusalén: la alumna es una mujer musulmana devota que está detrás del volante, y el profesor es un israelí que usa kipá. A juzgar por los informes de los medios sobre los interminables conflictos entre las comunidades, tal escena sería imposible. Sin embargo, era tan rutinaria que nadie excepto yo le echó una mirada al pasar. Es obvio que la misma mujer no se hubiera podido dar el lujo de tomar lecciones de manejo, mucho menos con un profesor judío ortodoxo, si viviera en Arabia Saudita.

Son los dos hombres homosexuales que caminan de la mano por la costanera de Tel Aviv. Nadie los miraba, ni cuestionaba su derecho a exhibir su afecto. Imaginen tratar de repetir la escena en alguno de los países vecinos.

Es la multitud de un viernes en la mezquita de Yaffo. Los musulmanes tienen la libertad de ingresar, según les plazca, a orar o reafirmar su fe. La escena se repite en todo Israel . Entretanto, los cristianos en Irak están expuestos a la muerte; los coptos en Egipto enfrentan a diario la marginación; Arabia Saudita prohíbe la exhibición pública del cristianismo; y en gran medida se ha echado a los judíos del Medio Oriente árabe.

Es la estación central de autobuses de Tel Aviv. Allí se encuentra una clínica gratuita para los miles de africanos que han ingresado a Israel, algunos legalmente y otros no. Provienen de Sudán, Eritrea y otros sitios. Son cristianos, musulmanes, y animistas. Claramente, saben algo que desconocen los detractores de Israel, que despotrican y vociferan sobre un supuesto “racismo”. Saben, que si tienen suerte, podrán empezar una nueva vida en Israel. Por eso eluden los países árabes, por temor a la cárcel o las persecuciones. Y mientras el diminuto Israel se pregunta cuántos más de esos refugiados podrá absorber, los profesionales médicos israelíes se ofrecen como voluntarios para esa clínica.

Es “Save a Child’s Heart”, otra institución israelí que mayormente no llega a los medios internacionales, si bien merece una nominación al Premio Nobel de la paz. Allí llegan, muchas veces clandestinamente, niños que necesitan tratamientos cardíacos avanzados. Llegan desde Irak, Cisjordania, Gaza y otros lugares árabes. Reciben tratamiento de primer nivel. Es gratis y lo brindan médicos y enfermeras que desean afirmar su compromiso con la convivencia. Sin embargo, estos mismos individuos saben que, en muchos casos, no se reconocerá su trabajo. Las familias temen admitir que buscaron ayuda en Israel, incluso cuando gracias a los israelíes a sus hijos la vida les ha hecho un nuevo contrato.

Es la vitalidad del debate israelí sobre casi todo, incluyendo, principalmente, el conflicto permanente con los palestinos. Se dice que el presidente de Estados Unidos Harry Truman se reunió con el presidente de Israel Haim Weizmann poco después de la creación de Israel en 1948. Comenzaron a analizar quién tenía la tarea más difícil. Truman dijo: “Con todo respeto, yo soy el presidente de 140 millones de personas”. Weizmann retrucó: “Es cierto, pero yo soy el presidente de un millón de presidentes”.

Ya sea en los partidos políticos, la Knéset , los medios, la sociedad civil o la gente de la calle, los israelíes son enérgicos, autocríticos y exhiben una extensa gama de opiniones.

Son los israelíes quienes están planeando la recuperación del Bosque de Carmel, después de que un voraz incendio mató 44 personas y destruyó 8.000 acres de naturaleza exquisita. Los israelíes recibieron un territorio árido y yermo y a pesar de condiciones inconcebiblemente duras, plantaron amorosamente un árbol tras otro para que Israel pueda actualmente aseverar que es uno de los pocos países con más tierras forestadas de las que tenía un siglo atrás.

Son los israelíes que, con silenciosa determinación y coraje, están decididos a defender su pequeña porción de tierra contra cualquier amenaza concebible – el creciente arsenal de Hamás en Gaza; la peligrosa acumulación de misiles por Hezbolá en Líbano; los llamamientos de Irán – con aspiraciones nucleares – a un mundo sin Israel; la hospitalidad de Siria a líderes de Hamás y al trasbordo de armas a Hezbolá; y enemigos que desvergonzadamente usan a civiles como escudos humanos. O la campaña global que cuestiona la legitimidad de Israel y su derecho a la autodefensa; la extraña coalición antisionista entre la izquierda radical y los extremistas islámicos; la mayoría numérica automática en la ONU dispuesta a avalar, sin mediar preaviso, incluso las acusaciones más rebuscadas contra Israel; y los miembros de la punditocracia que no pueden – o quieren – comprender los inmensos desafíos estratégicos que enfrenta Israel.

Sí, son los israelíes que, después de enterrar a 21 jóvenes asesinados por terroristas en una discoteca de Tel Aviv, visten el uniforme de las fuerzas armadas para defender a su país y proclamar que “Tampoco impedirán que bailemos”.

Ese es el país al que me siento orgulloso de defender. No, nunca diría que Israel es perfecto. Tiene sus defectos y flaquezas. Ha incurrido en errores, varios de ellos muy grandes. Pero todos los países democráticos, liberales y amantes de la paz que conozco también los han cometido, si bien son pocos los que han enfrentado a diario, desde su nacimiento, amenazas a su existencia.

Se dice que lo perfecto es el peor enemigo de lo bueno. Israel es un buen país. Y al mirarlo con detenimiento y desde cerca, y no a través del filtro de la BBC o de The Guardian, siempre recuerdo por qué. (Argentina.co.il/The Huffington Post)

“Recordando y continuando damos vida” Eduardo Bigio


Acto de Recordación del Día del Holocausto y el Heroísmo


Universidad de Tel Aviv


6 de Mayo de 2011

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El  acto de hoy es un homenaje a la vida y a los sueños truncados de hombres, mujeres y niños inocentes que fueron inmolados en la Shoah y a quienes recordando y continuando damos vida.

Los guardamos en nuestra memoria como mártires de su pueblo para quienes el nazismo inventó la industria de la muerte  y arrancarlos de la historia, no por lo que hicieron sino porque eran judíos, ante un mundo que les dio la espalda, les cerró las puertas y los dejo atrapados en un infierno.

Honramos a los héroes de la resistencia judía que mostraron su temple y dignidad luchando contra la ignominia de sus opresores y nos inclinamos ante los Justos entre las Naciones que arriesgaron sus vidas para salvar judíos y rescataron nuestra fe en la nobleza y la solidaridad humana.

Marchamos de la oscuridad a la libertad junto a los sobrevivientes de la barbarie, testigos del horror inenarrable de los campos de concentración y de exterminio y de las chimeneas de los crematorios arrojando las cenizas de nuestros niños; y desfilamos al lado de los soldados de la Brigada Judía, que combatieron junto a los aliados y retornaron a casa entonando Am Israel Jai – El Pueblo de Israel vive.

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Las ideologías totalitarias del siglo XX sucumbieron, pero sus prejuicios y libelos antisemitas se han insertado en quienes con nuevo ropaje demonizan y cuestionan la legitimidad de Israel, que encarna las libertades y valores democráticos de Occidente y han penetrado con toda su ponzoña en la teología del islam radical y violento, que es un retroceso de la civilización, como fue el nazismo.

A 66 años de Auschwitz el mundo no ha aprendido a enfrentar a tiempo a las tiranías y a las organizaciones extremistas – como vemos hoy – ni a creer en la amenazas de líderes fanáticos que niegan el holocausto, proclaman destruirnos e interpretan que cuando el mundo calla y no reacciona es señal de conformidad cuando no de apoyo.

Estamos aquí también para recordar por que, después de la Shoa, el advenimiento de Israel es tan importante para los judíos.

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El judío encorvado del gueto y el shtetl, que llevo a cuestas su infortunio arrastrando una carreta con su legado, pasó a la historia y no será más escarnio de los antisemitas.

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En su aventura por recrear al judío en su viejo-nuevo país, los pioneros sionistas y kibutznikim lo irguieron y trazaron una nueva ruta que nos devolvió la dignidad y la libertad.

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Sus continuadores, los soldados, maestros, científicos, empresarios, estudiantes y trabajadores – hombres, mujeres y niños de Israel – que han mostrado que a la adversidad y los desafíos de un camino empedrado se les enfrenta con creatividad y audacia, le han puesto alas a la carreta…

El acto de esta mañana es para reafirmarles a nuestros mártires, a los luchadores de los guetos y de la Brigada Judía y a los Justos entre la Naciones, que ellos vuelan con nosotros en la carreta.

Muchas gracias

Difusion: www.porisrael.org

 

Seguimos de pie…

Honrando a nuestros héroes…

Coreanos bailan y cantan hora

Bosque del KKL a nombre de Pilar Rahola

Recientemente la CIB (Comunidad Israelita de Barcelona) y el KKL organizaron una cena de homenaje a Pilar Rahola, periodista destacada, comentarista de TV y escritora. En ese marco se cumplió la ceremonia de entrega del certificado de plantación de un bosquecillo en Israel que lleva el nombre de Pilar Rahola.
El proyecto se hizo posible por la excelente colaboración de donantes particulares, tanto judíos como gentiles, mayormente de Cataluña.
Las autoridades de la Comunidad judía, encabezada por Laurence Franks, pusieron

de relieve el incondicional apoyo de la reconocida periodista al pueblo judío e Israel y su constante lucha contra el antisemitismo.
Ya en la entrevista que Aurora realizó a Franks meses atrás, el ejecutivo anuncio la intención de concretar este homenaje, recurriendo no solamente a la judeidad de Barcelona sino a las comunidades de América Latina, donde los artículos y entrevistas de Pilar Rahola son muy difundidos.
En la foto, que envió Michael De Castro, Rahola exhibe el certificado de la plantación del bosque a su nombre.

Masá, una educacion judeo sionista

 

Educación judeo-sionista

 
Una investigación de Masá halló que la participación de jóvenes en programas de largo plazo en el Estado Judío está directamente relacionada con un mayor compromiso como Judíos, con el liderazgo en su comunidad, y con desposar a Judíos. Israel cierra las brechas si tienen debilitados sus antecedentes Judíos.

 

 
La participación en programas semestrales o de un año en Israel está directamente vinculada con la afiliación Judía y el liderazgo, sin contar lo que significa como valoración de su origen y antecedentes Judíos, según resultados de un estudio encomendado por Viaje por Israel (Masá).

 

Masá, un proyecto conjunto de la Agencia Judía para Israel y el gobierno israelí, y que ofrece 180 programas semestrales y anuales en Israel, encargó ese estudio a fin de medir su eficacia con miras a la futura afiliación y compromiso de los participantes con el Judaísmo.

La investigación estuvo a cargo del profesor Steven M.Cohen, Director del Berman Jewish Policy Archive en la Wagner NYU, y  profesor de Jewish Social Policy en el Hebrew Union College,  y del doctor  Ezra Kopelowitz, director de Research Success.

Los investigadores observaron que cuanto más prolongado es el programa en Israel, y más las experiencias vividas por los participantes, mayor es el nivel de su identificación con el Judaísmo.

 

El estudio abarcó a 13.000 participantes de ambos sexos, más de 11.000 norteamericanos;  la mayoría tuvo breves experiencias en Israel o participó en programas de Masá desde 2005. Los investigadores compararon tres grupos que se inscribieron en programas de corto plazo: 1) los que estuvieron en Birthright y no regresaron a Israel; 2)  los que retornaron a Israel para otro programa corto, y 3) los que estuvieron enBirthright y después se registraron para un programa deMasá.

La investigación otros dos grupos de jóvenes que  participaron sólo en programas de largo plazo: 4) jóvenes adultos no ortodoxos que estuvieron en Masá sin pasar por Birthright, y 5) educados en la ortodoxia y que estuvieron en Masá Ortodoxo. Los integrantes de estos dos últimos grupos contaban con  antecedentes Judíos mucho más fuertes, y obtuvieron educación Judía en la infancia, a diferencia de los participantes en los otros tres grupos de Birthright.

 

El estudio, asimismo, encontró que con cada experiencia subsiguiente en Israel, fue  aumentando significativamente el nivel de su solidaridad Judía. Por ejemplo, entre los casados interrogados, que asistieron a Birthright pero no volvieron a Israel, el 50 por ciento de ellos se casaron con Judíos; entre los que pasaron por Birthright, y que regresaron en otras ocasiones a Israel por corto tiempo, el 70 por ciento se casaron con Judíos; los que hicieron el programa de Birthright y después otro de Masá, el 91 por ciento de los participantes se casaron con Judíos.

 

En otras palabras, entre los que terminaron programas de corto plazo y nunca más regresaron a Israel, el porcentaje de casamientos mixtos se acerca al promedio nacional Judío para personas de su edad. En cambio, por el contrario, los participantes en programas de Masá estuvieron mucho más cerca de desposar a Judíos, y de hecho lo hicieron en nueve de cada diez casos.

Este patrón  se repitió en otras numerosas mediciones relacionadas con el compromiso como Judíos, así sea por su adhesión a organizaciones Judías, el tomar parte en funciones directivas en la comunidad Judía, interés en trabajar profesionalmente para ella,  su apego a Israel, y – para una pequeña pero significante minoría- haciendo aliá.

En síntesis, la investigación permitió encontrar en esas mediciones acerca de su compromiso como judíos, queBirthright unido con Masá, pueden, en efecto, proporcionar una viable ruta alternativa para alcanzar altos niveles de solidaridad con el mundo Judío para jóvenes adultos con pocos o sin antecedentes Judíos.

 

Por ejemplo, al preguntárseles si pensaron en seguir una carrera como profesionales dentro de la comunidad Judía, 45 por ciento de los que hicieron Birthright seguido por Masádijeron que sí, porcentaje casi idéntico al de los ortodoxos que egresaron de alguno de sus programas. Entre los que sólo participaron en Birthright, un 12 por ciento indicó que considerarían seguir una carrera para servir a la comunidad Judía; este porcentaje se duplicó a 26 por ciento entre los que pasaron por Birthright y volvieron después a Israel por corto tiempo; y volvió a duplicarse hasta el 45 por ciento entre los que, además de Birthright, participaron en algún programa de mediano o largo plazo de Masá.

Estas muestras son similares a las evidencias halladas en un reciente estudio de Avi Jai acerca de dirigentes Judíos que describe a los programas de largo plazo en Israel como una de las más amplias experiencias compartidas por jóvenes dirigentes Judíos de Estados Unidos junto con los días de escuela y la participación en campamentos Judíos.

 

´En la senda correcta´

En cuanto a su apego a Israel, las marcas entre la cohorte deBirthrightMasá es similar a los de Masá Ortodoxo, calculados según otras medidas. Cuando les preguntaron si recientemente fuerona escuchar una conferencia o a una clase relacionada con Israel, el 72 por ciento de los que participaron en BirthrightMasá respondieron afirmativamente, en tanto que entre los que siguieron un programa de Masá Ortodoxo lo hizo un 80 por ciento. (Si se habla de la lectura de periódicos israelíes, la cohorte de BirthrightMasá supera al grupo deMasá Ortodoxo por 61 por ciento a 43 por ciento). Entre  los que terminaron el programa de Birthrighy y uno de Masá, significativamente, el 18 por ciento está viviendo actualmente en Israel, un poco más, el 17 por ciento, entre los que graduados de Masá Ortodoxo.

“A lo largo de los años, un conjunto de evidencias ha servido para determinar el valor de los viajes de corto plazo a Israel.  Este estudio es uno de un pequeño número que apunta al valor agregado del viaje de largo plazo”, declaró el profesor Cohen, co-autor de la investigación.

“Si unos días en Israel son muy buenos para instilar el compromiso judío, y así es, una estancia de 10 meses en Israel es mucho mejor -agregó-. Estos hallazgos destacan el gran interés que reviste la promoción del retorno a Israel entre los alumnos de los programas de Birthright , y un interés aun mayor será fomentar los viajes de largo plazo, como los auspiciados por Masá Israel Journey”.

La semana última, la Junta de Gobernadores de la Agencia Judía  aprobó las partes operativas de su plan estratégico, que llama a la organización a centrar su labor en dos áreas principales, la primera de ellas una espiral de la experiencia israelí para jóvenes adultos. Esto tendría que comenzar con programas de corto plazo, como Birthright, los de largo plazo como los de Masá, e incluir programas de desarrollo de plazo intermedio, como la escuela de verano en Israel, con el objetivo de fortalecer la identidad Judía e intensificar el apego a Israel entre los jóvenes de hoy.

 

“Los datos de este estudio muestran que estamos en el camino correcto con nuestro plan estratégico”, dijo el doctor Misha Galperin, presidente y gerente ejecutivo del Departamento Internacional de Desarrollo de la Agencia Judía. “Estamos persuadidos  – y los datos de este estudio lo confirman- que continuar brindandoles la posibilidad de conocer  la  vida israelí a los jóvenes adultos guarda correlación directa con sus sentimientos, su pensamiento y con el hacer cosas Judías con cada paso que den por la espiral de la experiencia que vayan haciendo en Israel”.

 

 

Keren Hayesod

 

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