El racismo de Israel

De esclavo a oficial de las FDI:
La historia de un guineano

Cuando sólo tenía 15 años, Avi Be’eri fue vendido a traficantes de esclavos que lo introdujeron de contrabando a Israel desde Guinea, se las arregló para cambiar su vida y ahora se convertirá en un oficial de las FDI

Smadar Shir

Ynetnews

Publicado: 05.03.11 / Israel News

AVI BE'ER EL OFICIAL DE GUINEA.jpg

[Avi Be’eri: yo era un niño inocente (Foto: Portavoz de las FDI)]

La historia de la vida de Avi Be’eri podría, fácilmente, convertirse en una exitosa telenovela. Comenzó con la muerte de sus padres en Guinea, continuó con los traficantes de esclavos contrabandeándolo a Israel y llega hasta el curso de oficiales de las FDI, que debe completar el martes.

El joven de 21 años, cuyo verdadero nombre es en realidad Ibrahim, nació en la ciudad de Labe, en Guinea. Cuando tenía un año de edad, su padre murió de cáncer y él y su madre fueron a vivir con su tío. Su madre siempre hizo hincapié en la importancia de una educación e, incluso, ahorró dinero para mandarlo a la escuela. Pero murió cuando él tenía sólo 13 años de edad y se quedó solo en el mundo.

La vida en casa de su tío fue dura y por eso se escapó al mercado local, ayudando a los comerciantes a cambio de un lugar para dormir por la noche. Un día sintió que su suerte estaba a punto de cambiar, uno de los comerciantes le dijo que en Israel era posible ganar $3,000 por mes. El comerciante se ofreció a pagarle el pasaje de avión a cambio de un porcentaje del sueldo mensual de Ibrahim.

“No sabía nada acerca de Israel”, dice en su fluido hebreo. “Era un niño inocente y pensaba que realmente quería ayudarme”.

Avi llegó a El Cairo con sólo una pequeña mochila y nada más. El contacto local lo estaba esperando. “Éramos ocho africanos, nos puso bajo una gran frazada en un camión y comenzó a conducir”, recuerda Avi.

“Durante todo el viaje la voz de mi madre estuvo haciendo eco en mi cabeza diciendo ‘te vendieron como esclavo’”. El viaje a Israel fue un infierno permanente. “Por la noche viajábamos y, a lo largo del día, beduinos armados nos vigilaban. Una noche llegamos a Eilat y de allí a Tel Aviv.”

En la estación central de autobuses de Tel Aviv se quedó solo. “Tenía 15 años, el único tipo negro entre los blancos”, dijo. “Me di cuenta de alguien era del mismo color que yo y le pregunté dónde dormían los trabajadores migrantes”. Avi comenzó a trabajar como lavaplatos y otros trabajadores migrantes le dijeron que enviara una carta al Comité de Refugiados de las Naciones Unidas en Jerusalem.



Salvadores especiales

La respuesta fue que no reunía los requisitos para el estatus de refugiado, ya que “no hay guerra en Guinea”. Entonces fue enviado a Shanti House en Tel Aviv – un hogar para niños en riesgo. “Tuve que escapar para ganar dinero”, recuerda. “Sabía que si era deportado a Guinea sin el dinero que le debía, el comerciante que me compró el pasaje de avión me mataría”.

Sin embargo, poco tiempo después de su llegada, Avi fue arrestado por la policía de inmigración. Fue trasladado a un centro de acogida como candidato a la deportación. Parecía que sus peores temores estaban a punto de hacerse realidad.

Los salvadores de Avi fueron Susana y Azion Oshri, del asentamiento comunal de Massad. Ellos le dieron la bienvenida en su casa. Bajo su patrocinio Avi regresó a la escuela y apeló al entonces Ministro del Interior acerca de su estatus. El ministro decidió darle al caso una consideración especial y le otorgó una ciudadanía israelí.

Cuando recibió su documento de identidad cambió su nombre a Avi – haciéndolo oficial. Después de completar sus estudios y recibir su diploma de la escuela secundaria, Avi se enroló en las FDI.

El martes completará el curso de oficiales y entonces será promovido al grado de Teniente Segundo. “Realmente me siento como alguien que está haciendo historia”, dice con orgullo. “¿Quién hubiera creído que yo, que llegó a este país sin nada, estuvo en prisión y estuvo cerca de ser deportado, se convertiría en un oficial de las FDI, serviría como edecán de las FDI y ayudaría a israelíes a integrarse en el ejército?”

Avi ya tiene grandes planes para su futuro. “Siento que todas las puertas están abiertas para mí y me veo como un judío en todos los sentidos. Mi siguiente desafío es convertirme, casarme y formar una familia. Quiero ir a la universidad y estudiar Relaciones Internacionales y luego trabajar en el Ministerio de Relaciones Exteriores para promover las relaciones de Guinea con Israel. Mi sueño es contribuir tanto como pueda a este país. No hay suficientes palabras para expresar mi agradecimiento”.


http://www.ynetnews.com/articles/0,7340,L-4063352,00.html

Traducido para por israel.org por José Blumenfeld

Gentileza: www.porisrael.org

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Una respuesta

  1. Samantha dejó aquí un comentario que no he podido postear debido a que su dirección contenía un virus. Si toma medidas y desea volver a postearlo será aceptado.

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