Carta al mundo desde Jerusalén

Carta al mundo desde Jerusalén
por Eliezer ben Yisrael (Stanley Goldfoot) de The Times de Israel

Ante el Muro de los Lamentos, únicos restos del Templo del Rey Salomón, el 7 de junio de 1967, durante la Guerra de los Seis Días, cuando la recuperación de la zona de Jerusalem que había permanecido en manos jordanas desde la Guerra de la Independencia.

El 24 de noviembre de 2006, a la edad de 92 años, falleció un hombre llamado Stanley Goldfoot. Es recordado por familiares y amigos por su amor y devoción a Israel y el pueblo judío.

Stanley Goldfoot nació en Johannesburgo, Sudáfrica. Después de oir un discurso acerca de la visión sionista de Zeev Jabotinsky, se dirigió hacia Palestina, donde, a la edad de 18 años, se unió a la guerrilla LECHI contra la ocupación británica que Yair Stern fundó. Después del renacimiento del Estado judío de Israel, su principal objetivo, que finalmente materializó, era fundar un periódico Inglés sionista, “The Times of Israel”.

En el primer número de “The Times of Israel”, Goldfoot Stanley escribió su famosa y controvertida “Carta a la Organización Mundial de Jerusalén”, que causó un gran revuelo. El artículo sigue siendo pertinente.
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Carta a la Organización Mundial de Jerusalén, 1969
por Eliezer ben Yisrael (Goldfoot Stanley)

No soy una criatura de otro planeta como parece que ustedes creen. Soy un jerosolimitano que luce como ustedes, un hombre de carne y hueso. Un ciudadano de mi ciudad, una parte integral de mi pueblo.

Necesito sacar de mi pecho algunas cosas. Porque no soy un diplomático no tengo que usar eufemismos. No tengo que complacerlos, ni siquiera persuadirlos. No les debo nada. Ustedes no construyeron esta ciudad, ustedes no vivieron en ella, ni la defendieron cuando vinieron a destruirla. Y seremos maldecidos si dejamos que ustedes nos la quiten.

Hubo una Jerusalem antes que hubiera una New York. Cuando Berlín, Londres y París eran bosques y pantanos infectos había una próspera comunidad judía aquí. Le dio algo al mundo que ustedes, naciones, han rechazado inclusive desde antes que se establecieran, un código moral humano.

Aquí caminaron los profetas y sus palabras brillaron como si fueran relámpagos. Aquí, un pueblo que no quería otra cosa más que estar a solas, luchó contra olas de paganos con deseos de conquista, sangraron y murieron en las batallas, se arrojaron al fuego de su templo en llamas antes que rendirse, y cuando finalmente fueron sobrepasados en número y llevados en cautiverio, juraron que antes de olvidar a Jerusalem, preferían que sus lenguas se clavaran en su paladar y su brazo derecho se secara.

Durante dos milenios, llenos de dolor, mientras fuimos vuestros indeseados invitados, nosotros rezamos diariamente por poder regresar a esta ciudad. Tres veces al día pedíamos al Altísimo: ¨Reúnenos desde los cuatro extremos del mundo, tráenos a nuestra tierra, vuélvenos misericordiosamente a Jerusalem, La Ciudad, y crezcamos en ella como Tu prometiste¨. En cada Yom Kippur y Pesaj, fervientemente expresamos la esperanza que el próximo año nos encontrara a todos en Jerusalem.

Vuestras inquisiciones, pogromos, expulsiones, los ghetos en los que nos apiñaron, los bautismos forzosos, los sistemas de cuotas, su refinado antisemitismo, y el innombrable horror final, el holocausto, (y peor, vuestro terrorífico desinterés en él) todo eso no nos quebró. Quizá debilitó la pequeña moral que ustedes aún poseían, pero a nosotros nos fraguó en acero. ¿Piensan que pueden quebrarnos ahora después de todo por lo que hemos pasado? ¿Verdaderamente creen que después de Dachau y Auschwitz estamos asustados por vuestras amenazas, bloqueos y sanciones? Hemos estado en el infierno y volvimos, un infierno hecho por ustedes. ¿Qué más es posible que puedan tener en vuestro arsenal que sirva para asustarnos?

He visto a esta ciudad bombardeada dos veces por naciones que se llaman a sí mismas civilizadas. En 1948, mientras ustedes miraban apáticamente, vi a mujeres y niños hechos añicos después que nosotros aceptamos vuestro requerimiento de internacionalizar la ciudad. Fue una mortal combinación la que hizo el trabajo: oficiales británicos, pistoleros árabes y cañones de fabricación americana. Y después, el salvaje saqueo de la Ciudad Vieja, la carnicería, la destrucción de cada sinagoga y escuela religiosa, la profanación de cementerios judíos, la venta, por un diabólico gobierno, de lápidas para ser usadas como materiales de construcción para gallineros, cuarteles e inclusive letrinas.

Y ustedes nunca dijeron una palabra.

Ni siquiera musitaron la más leve protesta cuando los jordanos aislaron el más sagrado de nuestros lugares, el Muro Occidental, en violación de la solemne promesa que hicieron después de la guerra, una guerra que ellos mismos lanzaron, en contra de la decisión de la UN. Tampoco un sólo murmullo provino de ustedes cuando los legionarios, con sus puntiagudos cascos, abrieron fuego de cuando en cuando sobre nuestros ciudadanos desde detrás de los muros.

Vuestros corazones sangraron cuando Berlín fue cercado. Ustedes rápidamente enviaron provisiones para salvar a los gallardos berlineses. Pero no enviaron una onza de comida cuando los judíos se hambreaban en la sitiada Jerusalem. Ustedes vociferaron contra el muro que los alemanes del este construyeron en medio de la capital de Alemania, pero nadie escuchó de ustedes el más leve murmullo acerca del otro muro, el que partió el corazón de Jerusalem.

Y cuando ocurrió lo mismo 20 años después, y los árabes desataron un asalto salvaje, un bombardeo no provocado, otra vez, sobre la Ciudad Sagrada, ¿alguno de ustedes hizo algo?

La única vez que aparecieron vivos fue cuando la ciudad fue finalmente reunificada. Entonces apretaron sus manos y exaltadamente hablaron de ¨justicia¨ y de la necesidad de la cualidad ¨cristiana¨ de dar la otra mejilla.

La verdad -y lo saben profundamente en sus entrañas- ustedes preferirían que la ciudad fuera destruida antes de ser gobernada por los judíos. No importa cuán diplomáticamente ustedes lo digan, los viejos prejuicios afloran en cada palabra.

Si nuestro regreso a la ciudad enredó vuestra teología, quizá sería mejor que reexaminaran vuestros catecismos. Después de todo lo que hemos pasado, no vamos a acomodarnos pasivamente a la retorcida idea que somos nosotros los que hemos de sufrir la eterna carencia de un hogar hasta que aceptemos a vuestro salvador.

Por primera vez desde el año 70, hay ahora completa libertad religiosa para todos en Jerusalem. Por primera vez desde que los romanos pusieron una antorcha en el Templo, todos tienen los mismos derechos. (Ustedes preferirían que algunos los tuvieran más iguales que otros). Nosotros detestamos la espada, pero fueron ustedes quienes nos obligaron a levantarla. Nosotros anhelamos la paz pero no volveremos a la paz de 1948, como ustedes lo desearían.

Estamos en casa. Tiene un amoroso sonido para una nación a la que ustedes obligaron a vagar por sobre la faz del globo. No nos estamos yendo. Estamos redimiendo la promesa hecha por nuestros ancestros: Jerusalem está siendo reconstruida. ¨El año que viene¨ y el año siguiente, y después, y después, hasta el fin de los tiempos, ¡¨en Jerusalem¨!

http://ana-ana2008.blogspot.com/2009/06/371-jerusalen-de-oro.html

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7 comentarios

  1. Estoy muy de acuerdo con el texto, pero apenas se entiende por la malísima traducción. El original es en hebreo o inglés???

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    • Esimado javer Eliezer, cartas como esta que acabas de publicar, con tanto realismo, con lugares, nombres, personas, ciudades, etc., etc., y en esos dias que en Israel y la Diaspora conmemoramos, un AÑO MAS DEL HOLOCAUSTO, como tu mencionas, Eliezer, con millones de judios desaparecidos y ante la indolencia de la mayoria de Paises que mucho hablan de PAZ Y ARMONIA… Porqué no despiertan de su letargo, ante otra amenaza igual o peor ?
      Claro esta, que es mucho mas facil y barato que el otro se ocupe; Cuanta vergüenza, Elohim !!!!!

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      • Es la segunda vez que leo este magnífico manifiesto. No es solamente una carta. El título queda demasiado pequeño, sin ánimo de poner tinte peyorativo a la palabra “pequeño”, sino al contrario, magnificando las expresiones tan reales y pertinentes de lo que el mundo y su insensibilidad ha hecho con Israel, Jerusalén y cada rincón que le pertenece, según la promesa hecha a Habraam, Isaac, Jacob, David, y los máximos límites alcanzados en tiempos del rey Salomón. El paganismo, el título de religión ha servido para escudarse y hacer de este santo territorio, un campo de sangre, se ha comercializado con sus Sacras posesiones y prácticas religiosas (como el Arca sagrada y las producciones de Hollywood), y aún la historia y sus anales le deben un espacio en cada libro que se publique.
        Animo a conocer la historia de Israel, sus grandes reyes, sus santos profetas y sus inimagiables historias.
        Dios bendiga a Israel.

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  2. Felicidades por quienes no tienen temor de identificarse como descendientes de judíos. Desde pequeño, tuve el deseo de saber mi origen. Siempre me avergoncé porque no conocí a mi padre. Aunque él vive aún, no se hizo cargo de mí. No lo culpé nio lo culpo. Pero mi apellido es una deformación de algo como HASHKIN, o HASHKEEN, realmente no lo sé, pero me identifiqué por afinidad, (como dicen por mi país, que LA SANGRE TIRA, JALA O ATRAE), aprecio mucho a los judíos, aun sin saberlo, me siento uno de ellos, y hasta a veces me animo a decir que soy descendiente de judíos. AMO SER DESCENDIENTE DE JUDÍOS. Crecí en una extrema opobreza, estudié casi hasta el desmayo por falta de alimentos, pero hoy soy profesional, maestro de Filosofía y Literatura. Si alguien se da la molestia de leer esto. UN MILLÓN DE GRACIAS.
    HATIKVA. YERUSHALAIM SHEL SAH HAV. GOD BLESS ISRAEL

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  3. No hay por que preocuparse, ya que todos los “vosotros” del mundo, salvo una pequena minoria de gente como la gente, no van a cambiar nunca de idea, especialmente si esta ha sido trallada y vuelta a trallar por la siempre presencia de una iglesia vitriolicamente antisemita apoyada hoy dia por un brutal musulmanismo retrograda que le da la razon y la ayuda en continuar difamando a la unica minoria que nunca le fue permitido defenderse.
    No hay por que preocuparse: un antisemita es un antisemita es un antisemita y ni mill millones de palabras ni todo el te de China le van a hacer cambiar de opinion.
    De manera que a todos aquellos que andan pataleando y dando coces contra Israel les podemos ir diciendo que por mas que lo hagan, “aqui estamos y de aqui no nos moveremos, cueste lo que cueste y caiga quien caiga”.

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  4. De veras que el eco de las palabras escritas repercuten.
    Puede ser cierto que un antisemita será siempre un antisemita. El odio político nunca ha sido tan fuerte como el odio religioso. Hubo un judío pequeño al q

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  5. De veras que el eco de las palabras escritas repercuten.
    Puede ser cierto que un antisemita será siempre un antisemita. El odio político nunca ha sido tan fuerte como el odio religioso. Hubo un judío pequeño al que conocí casi toda mi vida. Pasó casi desapercibido de la sociedad que lo rodeaba, no por culpa de su timidez, sino porque dentro de la “religiosidad” se decúia que “quien escupía en el suelo” como parte de la cultura de desprecio por otra persona, era “judío”, que los “judíos” habían matado al Señor, y esto se acentuaba en “semana santa” de cada año. Sólo quedaba el silencio en los labios de este judío. Pero aunque no eran antisemitas, la religión contribuyó en muchos sentidos a “marginar” a “estas personas” ¿por qué? casi 50 años más tarde lo supe…porque era mi sangre…

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