La banalidad del bien

La Banalidad del BienDEAGLIO, Enrico La banalidad del bien.
Historia de Giorgio Perlasca
Barcelona: Editorial Herder. 1997. 213 p.
Por: Camila Herrera Pardo. Estudiante Facultad de Derecho.

Tema: El italiano Giorgio Perlasca, quien, sin ser diplomático, arriesgó su vida salvando de una muerte segura a miles de judíos refugiados en las ocho «casas de protección» de la legación española.

“La banalidad del bien” de Enrico Deaglio es, como el autor mismo lo señala desde la introducción, un esfuerzo por salvar la historia de un simple comerciante italiano que, sin estar obligado a ello, se convierte en salvador de la comunidad judía de Budapest entre 1944 y 1945, del deliberado olvido impuesto por un acuerdo tácito de sepultar los recuerdos de los horrores de la segunda guerra mundial y, muy especialmente, del cruento exterminio de la población hebrea durante esa época.

Se trata por lo tanto de una obra que primariamente es una reivindicación, en justicia, de la memoria que merece el heroísmo, y la exaltación la una cierta “banalización del bien”, es decir, cierta connaturalización con la grandeza y el heroísmo, que contrastaría abiertamente con la trivialización de lo perverso y la
convivencia con lo inaceptable, que Hannah Arendt llama “banalidad del mal”.

La historia de Perlasca, que Deaglio narra de modo ameno e interesante, tiene dos peculiaridades que el autor se esfuerza en resaltar a lo largo de toda la obra. En primer lugar, es una gesta de heroísmo en la que el personaje principal no está en una posición que le obligue –al menos institucionalmente- a asumir los riesgos que tuvo que afrontar para proteger a la población judía de la persecución llevada a cabo por el gobiernos filonazis de Horthy y Szálasi. En segundo lugar, la historia en cuestión llegó a ser realmente conocida solamente hasta los años noventa, casi
cincuenta años después de los acontecimientos y dos años antes de la muerte del protagonista en 1992.

De modo muy sucinto los hechos que se relatan en el libro son los siguientes: Giorgio (Jorge) Perlasca, un comerciante italiano establecido en Budapest desde 1942, se ve repentinamente obligado a acudir a la legación española ante el gobierno húngaro,
después de que la situación de los ciudadanos italianos en ese país quedara en el limbo tras la incursión de los aliados en el Sur de Italia.

A raíz de este problema, Perlasca tuvo la oportunidad de involucrarse en las actividades que los países neutrales (Portugal, España, Suiza, Suecia y la Santa Sede) realizaban para intentar proteger a la comunidad judía de Budapest contra la inclemencia de las leyes y políticas antisemitas vigentes en Hungría.

Concretamente, la labor que Perlasca desempeñaba bajo la dirección del Cónsul español Ángel Sanz del Briz, consistía en otorgar tantos pasaportes españoles como fuera posible a los judíos que lo solicitaran, valiéndose de la ley Rivera, que en 1928 concedió la ciudadanía española a todos los descendientes de los judíos sefarditas.

El punto central del relato, en el que la figura de Perlasca adquiere real protagonismo, tiene lugar a finales de 1944 cuando, tras la caíd a del gobierno de Horthy, el gobierno español decide retirar su representación diplomática en Budapest, con lo que los numerosos judíos que estaban bajo la protección española quedaban totalmente desprotegidos. En este momento, que por el cambio de gobierno coincide con la agudización del antisemitismo en Hungría, Perlasca

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