Surgimiento del Nacionalismo, Imperialismo, Antisemitismo y Sionismo

*Por Alicia Benmergui

Nos hallamos en la conmemoración del ciento cincuenta aniversario del nacimiento de Theodor Biniamin Zeev Hertzl, el Fundador del Sionismo que llevó a la creación del Estado de Israel. Las celebraciones y conmemoraciones dan lugar a las reflexiones y a un intento de retorno al escenario de los hechos, al contexto histórico donde comenzaron los procesos que derivaron en la existencia de este presente.

Para 1880 el antisemitismo europeo comenzó a extenderse con gran virulencia por todo el continente, a la vez que el creciente nacionalismo, con un profundo rechazo por el racionalismo y con una apelación a viejas posturas románticas donde la sangre y la tierra eran dos de los componentes esenciales de la nacionalidad. Fue en Francia donde Maurice Barrés difundió en numerosos textos el mensaje del nuevo nacionalismo “integral” y Edouard Drumont añadió con su libro “La France Juive (1886) el componente antisemita que llegaría a su punto culminante con el “Caso Dreyfus”. La Emancipación sobre todo en Europa había dado lugar a una integración y una participación judías en la sociedad, especialmente de Europa Occidental desconocida hasta entonces.

En la carrera del talento y el ascenso social los judíos alcanzaron puestos y lugares muy importantes, que antes les estaban absolutamente vedados. Esto generó profundos rencores y resentimientos en los que se consideraban relegados o postergados por esta nueva presencia judía. En tanto que una vieja demanda tradicional reclamaba la asimilación judía y su renuncia a sus rasgos religiosos y culturales otros sectores exigían la exclusión lisa y llana, en algunos casos con la expulsión y en otros con la amenaza del exterminio para aquellos que no se marcharan. Se había puesto en marcha un proceso que tuvo varias consecuencias, en diferentes expresiones, el Imperialismo derivó en la Gran Guerra, en tanto que para los judíos, los pogroms en el Imperio Zarista y el Caso Dreyfus, marcarán una división cuyos efectos y consecuencias son aún visibles en la actualidad .

Una fuente sobre este tema, extremadamente interesante, es una carta de Federico Engels, enviada a un destinatario desconocido, hablando del antisemitismo desde y como lo consideraba él. Por supuesto está profundamente relacionado con su posición ideológica y sobre su visión sobre el capitalismo. Federico Engels (1820-1895), fue un profundo conocedor de las ciencias y de la política de su tiempo, en principio profundamente influido en su formación por Heine y Hegel, su aproximación al comunismo surgió a través del estudio de las teorías de Moses Hess, un socialista y temprano sionista. En 1844 adhirió definitivamente al socialismo y entabló una larga y profunda amistad con Karl Marx. En lo sucesivo, ambos pensadores colaborarían estrechamente, publicando juntos obras como La Sagrada Familia (1844), La ideología alemana (1844-46) y el Manifiesto Comunista (1848). Como era un hombre muy solvente económicamente ayudó a su amigo que pasaba gran necesidad y pobreza, para mantenerse y escribir El Capital; e incluso publicó los dos últimos tomos de la obra después de la muerte de su amigo.

Carta de Engels a un corresponsal desconocido, 19 de abril de 1890

Esta es la respuesta de Engels a un corresponsal desconocido opinando sobre sobre ,

“. . .El antisemitismo es la característica de una civilización atrasada y por ello se lo encuentra en Prusia y en Austria o en Rusia. Si se hiciera un intento de antisemitismo en Inglaterra o en Norteamérica sería simplemente ridiculizado, y en París, Herr y efímera sensación con sus escritos (que son incomparablemente superiores en inteligencia a los de los antisemitas alemanes). A esto se agrega que, ahora que se presenta como candidato al Consejo Municipal, el mismo tendrá que declarar que está tanto contra el capital cristiano como contra el judío! Y aun cuando mantuviere el punto de vista opuesto, la gente seguiría leyendo a Herr Drumont.

” En Prusia es la pequeña nobleza, son los junkers – que con rentas de 10.000 marcos gastan 20.000, cayendo así en manos de los usureros – quienes fomentan el antisemitismo; y tanto en Prusia como en Austria el pequeño burgués, el artesano, el pequeño comerciante, que se hunden en la ruina debido a la competencia del capitalismo en gran escala, son quienes forman el coro y chillan al unísono con los junkers. . .”

“. . . En toda Norteamérica, donde hay millonarios cuyas riqueza apenas pueden expresarse en nuestros miserables marcos, gulden o francos, no hay un solo judío entre esos millonarios y los Rothschild son vulgares limosneros comparados con esos norteamericanos. E incluso aquí, en Inglaterra, Rothschild es una persona de medios modestos comparado, por ejemplo, con el Duque de Westminster. Y aun entre nosotros, en la Renania, – donde, con ayuda de los franceses, hemos expulsado a la nobleza hace noventa y cinco años y creado una industria moderna por nuestros medios – ¿Dónde están los judíos? ”

“El antisemitismo no es en consecuencia, sino la reacción de las capas medievales y decadentes de la sociedad contra la sociedad moderna . . . A estos se agrega que el antisemitismo falsea todo el estado de cosas. Ni siquiera conoce a los judíos contra los cuales vocifera. De otro modo sabría que en Inglaterra y Norteamérica, gracias a los antisemitas del Oriente europeo, y en Turquía gracias a los antisemitas y a la Inquisición Española, hay miles y miles de proletarios judíos, y que esos obreros judíos son de hecho los más explotados y miserables de todos. En Inglaterra hemos tenido en el último años tres huelgas de obreros judíos ¿y después de estos se pretende que hagamos antisemitismo como lucha contra el capital?

Y aparte de esto, mucho es lo que debemos a los judíos. Sin hablar de Heine y Börne, Marx era de la más pura sangre judía: Lasalle era judío. Muchos de nuestros mejores camaradas son judíos. Mi amigo Vïctor Adler, quien paga actualmente con la prisión, en Viena su devoción a la causa del proletariado; Eduard Bernstein, director del Social-Demockrat de Londres, Paul Singer, uno de nuestros mejores hombres del Reischtag, personas de cuya amistad estoy orgulloso , ¿ no son todos judíos! ¿Acaso yo mismo no he sido convertido en judío por la Gartenlaube? Y por cierto que si tuviera que elegir preferiría ser judío a “Herr von. . .”!

*Federico Engels
(1820-1895)

*Karl Marx

Fuente:

Carlos Marx correspondencia Federico Engels, Edit. Cartago, Buenos Aires 1972

La época del Imperialismo – Europa 1885-1918-Wolfgang J. Mommsen – Editorial Andrómeda / 1989

Fuente: http://www.milimcultural.com.ar

“¿Quieren ayudar a la paz de Israel y Palestina? Vengan”

Por Jorge Marirrodriga

11/02/2010

Los dos hombres abrazados en la fotografía han sido enemigos mortales. Uno es Daniel Atar, quien llegó a coronel de la Brigada Golani, la más prestigiosa del Ejército israelí. En 1982, Atar iba en la avanzada de la invasión israelí de Líbano con una misión muy concreta: liquidar a militantes del movimiento palestino. El otro es Qadura Musa. Periodista. Fue el máximo responsable de Al Fatah en la zona de Yenín y pasó 12 años en las cárceles de Israel. Viendo cómo, tras la cena, Musa se saca del bolsillo unos palillos y, en un gesto de familiaridad indudable, le pasa uno a Atar, la cuestión de cuál es la clave de la paz entre israelíes y palestinos obtiene una respuesta automática: la voluntad de personas dispuestas a arriesgarse.

Los alcaldes de Yenín y Gilboa han puesto en pie un proyecto de convivencia

“Lejaim [por la vida]”, alza su copa de vino el israelí en el restaurante marroquí que ha elegido porque es un tipo de comida con el que se siente “como en casa”. El palestino responde entrechocando su copa de agua. Ambos son muy diferentes. Atar come en mangas de camisa, mientras Musa no se quita la chaqueta ni la corbata. El primero es de respuestas cortas, mientras el segundo se alarga. Pero ambos se sientan juntos en el mismo lado de la mesa y se tocan mientras hablan. Atar se refiere siempre al palestino como Abu Musa, que refleja familiaridad y respeto. El palestino utiliza Danny para referirse al ex militar.

Hoy en día, Atar y Musa son los respectivos alcaldes de Gilboa y Yenín. Ciudades vecinas y hermanadas pero separadas, primero por años de violencia y luego por la barrera construida por Israel. Y son los impulsores de un proyecto que en poquísimo tiempo está consiguiendo unos resultados espectaculares y que ahora explican por todo el mundo. Atar, que milita en el Partido Laborista y es admirador del asesinado Isaac Rabin, ha logrado que el Gobierno israelí acceda a abrir la separación entre ambas ciudades y el resultado es un intercambio sin precedentes. Más de 10.000 israelíes cruzan cada semana al lado palestino. Ahora quieren que Yenín sea conocido en Europa no por los violentos combates de 2002, sino por ser un ejemplo de convivencia y seguridad. “Hace poco estuvo Tony Blair comiendo falafel en la calle. No llevábamos escolta y no se lo podía creer”, explica Musa. “El mensaje es éste: hemos logrado cambiar las cosas en muy poco tiempo. Yenín es uno de los lugares más ordenados del mundo gracias al coraje y la visión de Abu Musa”, dice Atar mientras ordena al periodista que tome menos notas y coma más. “Danny Atar está dando un ejemplo de convivencia excepcional entre judíos y árabes. Ha comprendido la necesidad de dos pueblos en dos Estados”, replica Musa.

Las familias de ambos alcaldes se conocen y Atar hace encendidos elogios de la hospitalidad de su amigo. El israelí ha sido elegido por sus vecinos en cuatro ocasiones consecutivas. En 1995 conoció a Musa en un kibutz. El palestino había sido enviado allí por Yasir Arafat para estudiar ese modelo de productividad. “Hay mucha gente en Europa que dice que quiere ayudar a la paz. Yo les digo: vengan, pasen varias noches en Yenín, gasten allí su dinero y ayuden a su economía”, subraya Atar.

Antes de irse, Abu Musa resume lo que piensa. “Danny conoce la guerra y no quiere que sus hijos la padezcan. Yo conozco la cárcel y no la quiero para mis hijos”.

Fuente: http://www.elpais.com/articulo/ultima/Quieren/ayudar/paz/Israel/Palestina/Vengan/elpepiult/20100211elpepiult_2/Tes
Reenvio: http://www.porisrael.org

Felíz Purim!!!!

En Purim festejamos que el pueblo judío se salvó del exterminio de los Persas bajo el dominio del Rey Ajashverosh (Asuero).

Lo celebramos enviando regalos a los amigos, haciendo donaciones a los pobres y con un banquete de abundante bebida y comida.

Purim es una fiesta muy popular, más que todas las otras festividades. Tal vez sea porque se refiere a la existencia misma del pueblo judío al recordarnos que cuando nos mantuvimos unidos ante una amenaza conseguimos salvarnos de una catástrofe.

Purim es la única festividad que no requiere un marco religioso. Se hace una pausa de los pensamientos austeros y profundos del resto del año y se da rienda suelta al aspecto lúdico, amable de la vida. Se permite la diversión, y hasta una copita de más, (“ad-lo-iadá”, “hasta no saber… discernir” – “bein arur Hamán uvaruj Mordejái”, entre el malvado Hamán y el bendito Mordejái.

Los niños hacen un desfile público llamado “Adloiada” (“Hasta no saber”), con máscaras y disfraces, por las calles de Israel.

En ídish dicen “Púrim iz kain ióntev nit” (Purim no es ninguna fiesta). Significa que Purim no es un día sagrado, sino un día de esparcimiento; que no se celebra con oraciones sino más bien con algarabía. Se hacen sonar las matracas, se bebe una copa, se canta, y las comparsas de enmascarados recorren las calles.

Algunos judíos orientales festejan Purim con un tumultuoso desfile alrededor de una figura que representa a “Hamán Harashá” (Hamán el Malvado). Por la mañana, luego de la lectura del Libro de Ester (llamado “Meguilá” por hallarse escrito en un rollo), los niños clavan una estaca en medio del patio y cuelgan de ella un muñeco relleno de paja y trapos. Luego rodean al muñeco, baten palmas y gritan: “¡Hamán Harashá!” (¡Hamán el Malvado!). También durante la lectura del texto bíblico “Meguilat Ester”, el rollo que contiene el bíblico Libro de Ester, los niños, junto con el resto del público, baten palmas, dan golpes con los pies y hacen sonar sus matracas cada vez que se menciona el nombre de Hamán.

Si el pueblo judío hubiese llevado una vida tranquila, tal vez, con el tiempo, Purim habría perdido popularidad. Pero siempre surgen nuevos Hamanes, como aquel ministro persa del que habla el Libro de Ester, deseosos de oprimir a nuestro pueblo. Es lo que contribuyó a afianzar la festividad de Purim en el sentimiento popular.

El “Libro de Ester”.

“Meguilat Ester” no es un idilio apacible, a la manera del Libro de Rut, por ejemplo. Se trata de un drama ágil y animado en forma de novela. Todo lo que narra se mueve a un ritmo acelerado, a una curiosa velocidad, propios de un espectáculo. Las escenas se suceden trayendo cambios inesperados. Así, la reina Vashti, esposa del rey Asuero (Ajashvérosh), ofrece un gran banquete en el palacio, y a renglón seguido la vemos enjuiciada. Ester es una huérfana humilde, y cuando queremos acordarnos, ciñe la corona real. Hamán, el Gran Visir, deberá conducir a Mordejái, montado en su caballo, por las calles de la ciudad. Los judíos del reino, que en todas las provincias ayunan y se lamentan amargamente, pasan a festejar en medio del mayor regocijo. Y todo esto no transcurre calladamente, sino con gran alharaca: Hamán conduce a Mordejái como en un desfile; los heraldos corren alborotados llevando el decreto real; en medio de una tumultuosa alegría en todo Shushán, capital de Persia, sale Mordejái del palacio envuelto en manto de púrpura y luciendo corona de oro; y así desde el comienzo al fin de la “Meguilá”, se pasa raudamente de un climax a otro.
Así como la “Meguilá” es un relato dramático, también la celebración de Purim conforma un drama en varios actos, con su prólogo y su epílogo. Desde el sábado que precede a la festividad, se percibe una atmósfera de vísperas. Se trata del sábado en que corresponde leer en las sinagogas la “Parashá” (episodio, fragmento de la Torá) que se titula “Zejor”: “¡Recuerda!”. El tema es recordar a Amalek, un pueblo que en el desierto hostigó a los israelitas y fue vencido por éstos al mando de Moisés. El fragmento contiene la frase: “Ki majó emjé et zéjer Amalek mitájat hashamáim” (“Pues habré de borrar, ciertamente, la memoria de Amalek debajo del cielo”). Amalek representa a todos los enemigos del pueblo judío a través de los tiempos. Por eso, en la ocasión mencionada, hay judíos observantes que dan golpes de puño en las mesas y las paredes cuando se lee dicha frase.


¿Y qué comemos en Purim?

¡Las orejas de Amán! (Haman Taschen)

Silvia Ginerman nos enseña a preparar estos deliciosos triángulos de amapola que solo comemos en Purim.

HAMAN TASHEN (o EL SOMBRERO O el BOLSILLO o LAS OREJAS DE HAMAN)

Ingredientes

3 huevos
¾ taza de azúcar
¾ taza de aceite
2 cucharaditas de polvo de hornear
½ cucharadita de sal
l cucharadita de esencia de vainilla
l cucharada de zumo de limón
3 y ½ taza de harina

Para el relleno:

1 taza de amapola molida
½ taza de mermelada espesa de fresa
¼ taza de azúcar
una pizca de sal
¾ taza de pasas de uva
1 cucharada de chocolate en polvo (a gusto)

Elaboración

Empezamos haciendo la masa, mezclando con cuchara de madera los huevos, azúcar, aceite, polvo de hornear, sal, vainilla y limón.

Agregamos la harina de a poco y la vamos incorporando hasta formar el bollo firme y tierno. En un día húmedo, necesitarás más cantidad de harina para lograr el punto deseado. Estiramos bien finita y cortamos en triángulos.

Preparamos el relleno, mezclando la amapola molida con ½ taza de agua hirviendo, la mermelada, azúcar, sal, y pasas y cocinamos a fuego lento, revolviendo hasta que espese.

Distribuímos el relleno en cada triángulo de masa y cerramos los bizcochos uniendo las aristas para formar triángulo nuevamente.

Pintamos con yema y los cocinamos en horno moderado hasta que se doren.

Los servimos con una sonrisa y recordamos al saborearlos, la historia de Purim.

FREEZER
Los conservamos hasta 4 meses, bien envueltos.

¡Feliz Purim a Todos!

Fuentes: delacole / bangitot / judaicaforkids

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