La primera sinagoga de America

Sinagoga Kahal Zur Israel de Recife

En su discurso el dia de la Shoa, Lula de Silva hizo referencia a la Sinagoga Kahal Zur Israel de Recife. El nombre significa “Roca de Israel” y fue la primera sinagoga en toda América (siglo XVII). Tiene una historia extraordinaria, ya que comenzó, al establecerse la Inquisicion en Brasil, los primeros Judios que colonizaron (tras una serie de vicisitudes que incluyen haber sido capturados por los piratas en el Caribe) la para entonces llamada Nueva Ámsterdam, hoy Nueva York, la mayor ciudad judía de nuestros dias. El periplo de esta comunidad no se había iniciado allí, porque un gran número de ellos provenían de la “vieja” Amsterdam (el noreste de Brasil fue ocupado por Holanda durante la mayor parte del siglo XVII) y eran sefarditas que a su vez, habían huido de la Península Ibérica durante la expulsión de los Reyes Católicos y posteriormente de Portugal.

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http://www.pernambuco.com/diario/2004/01/05/especialholandesesf272_0.html

George Chaya: una conferencia magistral

Por Dori Lustron

Cuando se prepara un evento como el de la conferencia de George en la Universidad de Tel Aviv, se sabe que la calidad del disertante dará realce al momento.

Ayer tuve el honor de ser panelista junto al Dr. Yoav Tenembaum en la esclarecedora conferencia de George Chaya en Israel. Fue una charla impecable donde George hizo un recorrido muy completo de los temas que nos interesan: islamismo, yihadismo, la problemática actual en Medio Oriente, Europa, Latinoamérica, la guerra de las ideas, los medios y su desempeño solventados por los petrodólares… George abarco en una hora un análisis muy profesional y didáctico de los temas que nos ocupan.

Al finalizar nos tocó a Yoav y a mi comenzar con las preguntas para después seguir con las del público. Yoav le pidió que definiera a qué se refiere cuando habla del conflicto de ideas y también sobre el fenómeno de la coalición de la izquierda latinoamericana con el islam radical y la actitud en relación a Israel y a lo judío a las que respondió puntualmente, aclarando dudas.

El Dr. Yoav Tenembaum es Docente del Programa de Diplomacia en la Universidad de Tel Aviv, tiene el Master en Relaciones Internacionales en la Universidad de Cambridge y es Doctor en Historia Moderna de la Universidad de Oxford. Es notorio su profesionalismo y su conocimiento de estos temas. George le agradeció profundamente su participación en el panel.

En cuanto a mí, conociendo la obra de George en profundidad, compartiendo el mismo pensamiento y trabajando en la difusión de sus artículos, quise preguntar sobre los medios y la función de la prensa, especialmente la española como El País y El Mundo, que mal informan según sus intereses y son formadores de opinión. También le pregunté sobre los piratas somalíes que son yihadistas y la gente no lo sabe. George respondió sobre la importancia de la yihad del mar esclareciendo un tema muy poco conocido.

De las preguntas inteligentes del público puedo decir que no me sorprendieron. Muy buen nivel y preguntas muy puntuales que contestó sin titubeos.

Jaime Einstein, vicepresidente de Yad beYad

Quiero destacar la presencia en la sala del Ex-Embajador Dr. Dov Schmorak, del Embajador de Perú, Sr. José Luis Salinas; de Celia Michonik, Delegada de WIZO en la comisión de DDHH de la ONU; del Encargado de la Cooperación Militar Internacional de Tzahal con las FFAA de América Latina y África, Capt. Roni Kaplan, siete agregados militares latinoamericanos; dos becarios de la Embajada de España; presidentes de organizaciones de diversos países latinoamericanos en Israel; Jaime Einstein, autor del libro “El Esplendor” y vicepresidente de Yad BeYad, y la presencia de periodistas en lengua castellana como Jose Danor de Aurora y Gabriel Ben Tasgal de Guysen.con/es en español. Asimismo estaban presentes, el Presidente de los Amigos de Habla hispana de la UTA, Sr. Guillermo Sverdlin, Joseph Lavi como moderador de la jornada y Eduardo Bigio, Nomi Hasson, Zila Chelminsky y Eial Bluer*, entre los organizadores del evento.

Fue muy emotivo al final, el agradecimiento de George hacia nosotros, los panelistas. A Yoav todo su reconocimiento, y a mi, que tengo el honor de ser su amiga y difundir su obra desde hace varios años, en los que he aprendido sobre muchos temas que él domina.

Quiero hacer notar que tanto George como Yoav pertenecen al equipo de colaboradores de Porisrael demostrando el nivel del trabajo que hacemos. Agradezco en forma personal a toda la gente que se acercó para demostrarme su afecto y reconocimiento por los envíos de Porisrael.

Sin lugar a dudas, éste fue un evento de jerarquía y felicito a la Universidad de Tel Aviv por traer conferencistas de tan alto nivel. Hemos tenido un excelente espacio de presentaciones especiales: Pilar Rahola, Andrés Oppenheimer, Carlos Alberto Montaner, Henrique Cymerman y ahora George Chaya, como así también Igal Palmor, Rafael Barak, Ilana Dayan, Yoav Tenembaum, Jack Bigio y otros. La lista es larga y es un significativo aporte de los Amigos de Habla Hispana de la Universidad de Tel Aviv a la difusión de la hasbará en español.

Vaya para todos ellos nuestro agradecimiento.

Dori Lustron**
Porisrael Foundation
www.porisrael.org

* Eial Bluer es Director del Dept. Tecnológico-Empresarial de Yad beYad.

** Dori Lustron y Yad beYad son mutuos colaboradores

La mentira que se resiste a morir

Por Juan Forn

Hay dos libros que nunca faltan en los kioscos de revistas del subte porteño y que hacen que uno repare de golpe en el aire viciado que se respira ahí abajo: uno es Mi lucha, el otro es Los Protocolos de los Sabios de Sión. Esta semana tuve que ir a Buenos Aires a ayudar a mi madre con unos trámites y, en uno de mis traslados subterráneos por la ciudad, purgué el malhumor encarando a uno de esos kiosqueros para preguntarle si todavía quedaban imbéciles que compraban esos libros. Parece que sí, especialmente los Protocolos: “Será porque es más cortito, y sale más barato”, me contestó el kiosquero sin que se le moviese un pelo. También podría haber citado al epónimo autor de Mi lucha, quien escribió en su epónimo libro: “El hecho de que se insista tanto en probar la falsedad de Los Protocolos de los Sabios de Sión es prueba incuestionable de su autenticidad”. Notable razonamiento, teniendo en cuenta que, cuando Hitler leyó los Protocolos, ya estaba completamente demostrado su origen espurio. Pero ésa es, según la jurista Hadassa Ben-Itto (quien dejó su puesto en la Corte Suprema israelí a los setenta años para dedicarse a escribir el libro definitivo sobre el tema), la característica emblemática de los Protocolos: son “la mentira que se resiste a morir”.

La primera noticia de los Protocolos data de 1903, cuando aparece por entregas en un periódico ruso llamado La Bandera. Pero la versión que ha perdurado, traducida a casi todos los idiomas de Occidente, se debe a un santón llamado Serguei Alexandrovich Nilus, que aspiraba a convertirse en el sucesor de Rasputín. Nilus incluye los Protocolos como apéndice de su libro El Advenimiento del Anticristo y el Dominio de Satán en la Tierra. Allí anuncia que han llegado hasta sus manos las actas de un plan secreto para dominar al mundo, “urdido por los jefes del pueblo judío durante los siglos de su dispersión y presentado por Theodor Hertzl al Congreso Sionista reunido por él en Basilea en 1897”. El zar Nicolás queda tan impresionado con la manera en que Nilus revela quiénes “manejan los hilos del mal en el mundo”, que ordena que se lean fragmentos de los Protocolos en los oficios religiosos de las 368 iglesias de Moscú. Pero es otro el motivo que potenciará su difusión: un ejemplar del libro de Nilus es el único volumen que la zarina Alexandra pudo poner a salvo antes de ser ejecutada por los bolcheviques. Presintiendo su inevitable fin, la zarina dibujó en su cubierta el símbolo de la gracia divina (una cruz gamada, más conocida como esvástica) y partió a enfrentar su destino.

Hadassah ben-Itto

Así fue como los Protocolos se convirtieron en el libro de cabecera del Ejército Blanco: una edición popular, con la cruz gamada en la cubierta, se repartió entre la tropa y se leía cada noche en voz alta en todos sus campamentos. Los nobles rusos en el exilio colaboraron a su manera: realizaron también ellos su propia edición, una en Berlín y otra en París, pero traducida al alemán y al francés, y la distribuían a manera de propina entre taxistas, botones de hotel y camareros. Europa necesitaba saber que la revolución bolchevique era un paso más de la conjura judía por conquistar el mundo. Así llegamos al año 1921, momento en que Alfred Rosenberg introduce a Hitler en la lectura de los Protocolos, mientras que, desde Londres, The Times revela al mundo que los Protocolos son un burdo plagio de un panfleto antimonárquico francés llamado Diálogo en el Infierno entre Maquiavelo y Montesquieu, escrito por un tal Maurice Joly en 1864 desde su exilio en Suiza. Originales de ambos en posesión del Museo Británico demuestran inequívocamente que el texto ruso repite casi al pie de la letra la argumentación del original francés, pero adjudicando a los judíos los argumentos con que Maquiavelo demostraba a Montesquieu por qué el mal vencería siempre al bien.

El Times debía la revelación a su corresponsal en Estambul, Phillip Graves, quien a su vez la había recibido de un ex miembro de la Ojrana (la policía secreta zarista), devenido oficial del Ejército Blanco y varado en Turquía luego de la desbandada de las tropas fieles al zar. A través de este informante irrumpe en escena el verdadero artífice de los Protocolos de los Sabios de Sión: el temible Piotr Ivanovich Rachkovsky. Cuenta Danilo Kis en un extraordinario relato sobre los Protocolos, incluido en su Enciclopedia de los Muertos, que Rachkovsky había desarrollado desde sus días de estudiante un auténtico don para los anónimos injuriantes, que le ganó un lugar entre los conspiradores nihilistas de Petersburgo. Apresado por la policía zarista, no tuvo empacho en entregar a sus compañeros a cambio de un puesto en la filial de la Ojrana en París. En 1895 logró coronar su carrera con el puesto de jefe de la Policía Secreta Imperial en el Exterior, al desbaratar una organización clandestina que fabricaba bombas en un taller de los suburbios de París. Sesenta y tres terroristas fueron expulsados de Francia y enviados a Siberia por esa causa. Los deportados llevaban años bajo tierra cuando se supo que aquel taller estaba alquilado a nombre de Rachkovsky y que gran parte de los atentados anarquistas realizados por esos años en París habían sido ordenados por él, “para arrastrar a Francia hacia la duda y estimular una alianza santa de Europa con el zar en la lucha contra el judío”.

Poco después, cuando cayó en sus manos un ejemplar del librito de Joly y sus informantes le avisaron que Hertzl organizaba el primer congreso sionista en Basilea, Rachkovsky fraguó los Protocolos y se los envió anónimamente a Nilus a Rusia. El resto es historia. Aquella obra maestra de la calumnia se extendió por el mundo a la velocidad de las plagas. Para cuando Hitler llegó al poder, en 1933, la editorial alemana Der Hammer celebraba con un cóctel la venta del ejemplar número doscientos mil de los Protocolos. Su traducción al inglés alcanzó los cien mil ejemplares en 1925, gracias al apoyo público que le dio Henry Ford con su libro El judío internacional. Cifra similar alcanzó la traducción italiana realizada por Preziosi y también la francesa, apadrinada con un prólogo de monseñor Junius titulado “Quién horada los cimientos de la humanidad” (de esa versión francesa proviene la primera traducción a nuestro idioma).

Vale la pena señalar que la explosión internacional de los Protocolos no ocurrió antes sino después de que el Times hiciera público su origen espurio y que se hubieran publicado tres libros puntillosamente documentados confirmando esa revelación (Los Protocolos Falsificados de Sión, de Simon Wolf, La Historia de una Mentira, de Herman Bernstein y Los Protocolos Críticamente Iluminados, de Benjamin Segel). Pero, como dijo la venerable Hadassa Ben-Itto cuando publicó su titánico trabajo, luego de cumplir ochenta años: “Quizás equivocamos el camino, y hubiera sido más eficaz revelar la falsedad de los Protocolos a través de los pasquines de la época, anónimamente. Es triste reconocerlo, pero el antídoto contra ciertos venenos sólo puede obtenerse del veneno mismo”.

Fuente: http://www.pagina12.com.ar/diario/contratapa/13-138865-2010-01-22.html

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