Recrean en un parque la vida de los israelitas

03/12/2009

Ubicado entre las ciudades de Jerusalem y Tel Aviv, Neot Kedumim recrea la vida de los israelitas de hace 2.000 años atrás, combinando los hallazgos arqueológicos con la vegetación característica de la época bíblica.

Se trata de una superficie de colinas, valles y llanuras que comprende 253 hectáreas y en la que el visitante puede comprobar de primera mano cómo el pueblo judío se servía de rústicas técnicas de agricultura para obtener aceite de oliva, vino o trigo.

Numerosos restos arqueológicos como cisternas, baños rituales, presas, molinos de piedra y construcciones fortificadas que datan de un período de entre 2.000 y 1.500 años, atestiguan la presencia de una población rural bien organizada.

Los expertos sitúan en la zona el viejo emplazamiento de Modiín, lugar de residencia de una familia de la casta sacerdotal judía que se levantó en armas contra los gobernantes griegos que dominaban la zona desde los días de Alejandro Magno.

“Hablamos del año 164 AEC, un período en el que el gran imperio griego ha conquistado toda la zona. Y una de las descripciones históricas del cronista judío Flavio Josefo relata que las personas que vivían aquí eran conocidas como hasmoneos o macabeos, que más adelante se convirtieron en reyes”, explica la responsable del departamento de visitas del parque, Ronit Maoz.

Lo hace junto a un altozano coronado por una construcción de piedra que incluye varias habitaciones y un pozo, desde la que se observa a lo lejos la ciudad de Tel Aviv.

Este particular parque temático cuenta además con centenares de variedades de árboles y arbustos que han sido trasplantados y aparecen recogidos en distintas fuentes como el Antiguo Testamento, el Talmud, los Evangelios o las crónicas de Josefo.

Los árboles más populares en tiempos bíblicos eran el sicomoro, conocido como la “higuera egipcia”, y el olivo, cuya rama fue portada por una paloma tras el Diluvio Universal (Génesis) y es considerado símbolo internacional de paz.

También abunda la “moriá”, planta que sirvió de inspiración para el diseño del candelabro de siete brazos (Menorá) utilizado en el antiguo templo de Jerusalem y que es emblema del Estado de Israel.

El visitante también puede degustar en Neot Kedumim un menú típico de la época y comprobar cómo se fabricaban utensilios como lámparas de aceite.

En conjunto, un parque que trata de arrojar luz sobre uno de los períodos más turbulentos y a la vez apasionantes de Tierra Santa.

Fuente: Efe – Noti-Israel

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