EMMA LAZARUS – LA HISTORIA DE UN POEMA

En 1654, veinte y tres judíos de origen hispano-portugués llegaban al pequeño puerto holandés de New Amsterdam. Eran judíos salidos de Recife, Pernambuco, en Brasil, después de la expulsión de los holandeses de la región. Ya habían sufrido los horrores del cerco de Recife por las tropas hispano-portuguesas, tan dolorosamente descritos por el Rabino Isaac Aboab da Fonseca, en un poema en hebreo, que se tornó, históricamente, la primera obra escrita en la lengua sagrada en tierras de América.
Era natural que hubieran escogido el puerto holandés por el hecho de que eran todos originarios de la gran colectividad judía-portuguesa de Amsterdam. No fueron bien recibidos por el gobernador holandés Peter Stuyvesand, que deseaba repatriarlos. Entretanto, gracias al peso económico y político de la comunidad de Amsterdam y su influencia junto a la Compañía Holandesa de las Indias Occidentales, fue obligado el gobernador a aceptarlos y darles protección.
Pasando, más tarde, el dominio de la región a manos de los ingleses, New Amsterdam se transformó en Nueva York. Así es que quedó como un marco en la historia la llegada de los primeros judíos a América del Norte, representado por ese pequeño grupo de veintitres personas que, a pesar de tempestades, capturas por piratas y después de mil peripecias, consiguió llegar a la isla de Manhattan. Son ellos los Costa, los Benjamim, los Cardozo, los Córdoba, los Gomes, los Henriques, los Levy, los Mendoça, los Nathan, los Pinto, teniendo como líder el Rabino Seixas. No tardaron en fundar la Congregación Shearith Israel que, después de diversos cambios, a través del tiempo, existe hasta hoy, noble y bella, en la Calle 70 con Central Park West, en Nova York. Han conservado siempre el rito portugués en sus oraciones y una rigurosa línea ortodoxa.
Por vuelta de 1875, encontramos como uno de los miembros de la Congregación Shearith Israel, a Emma Lazarus. Era hija de Moses y Esther (Nathan) Lazarus. La familla Nathan siempre hizo cuestión de declarar que podían trazar directamente sus ascendientes hasta el grupo de los veintitres judíos de Pernambuco que llegaron a lo que era entonces New Amsterdam. Aunque de descendencia sefaradí y ostensiblemente ortodoxa, la familla no participaba activamente de la vida comunitaria judía en la sinagoga.
Emma Lazarus nació en Nueva York en 22 de julio del 1849, y murió en la misma ciudad en 19 de noviembre del 1887. Aún muy joven, educada por tutores particulares, demostró su talento para la literatura. Se reveló como una poetisa de extrema sensibilidad y, sin duda alguna, forma parte de la galería de los grandes poetas americanos. Dedicó poemas a Ralph Waldo Emerson, a quien llamaba amigo.
Los infortunios, las persecuciones, los pogroms que sufrieron los judíos de Rusia, despertaron en Emma una profunda emoción y la llevó a sugerir y, en parte ejecutar, planes de beneficencia para aquellos que, miserables, hambrientos, enfermos y en trapos, llegaban a las orillas americanas.
Despertada para el judaísmo y los destinos de su pueblo, se dedicó seriamente al estudio de la Biblia y de la lengua hebrea. Escribió, entonces, varios trabajos, como The Banner of the Jew, The Choice, The New Ezequiel. En el año de su muerte, escribió el emocionado poema Por las Aguas de Babilonia: Pequeños Poemas en Prosa. En ese poema Emma hace brillar el fuego solemne de la literatura profética del judaísmo, y es él su mayor grito de afirmación de la historia de su pueblo ahora ligado a América. Fue también una notable traductora de Heine y sus versiones de los poemas del gran poeta judío alemán, para el inglés son consideradas las mejores que se hicieron hasta hoy.
Emma Lazarus fue una gran luchadora por los derechos del hombre y escribió diversos artículos para las más importantes revistas americanas. Debemos destacar “Una Epístola a los Hebreos” (The American Hebrew), artículo en el cual considera urgente una educación técnica y judía para los judíos y se coloca entre aquellos que luchaban por una nacionalidad judía independiente y la emigración de los judíos para Palestina.

Emma Lazarus era prima-hermana de Benjamim Nathan Cardozo, también descendiente del famoso grupo de los veintitres, y que llegó al mas alto grado en el mundo jurídico norteamericano al tomar parte como miembro de la Corte Suprema de los Estados Unidos de América. Benjamim Cardozo, de mente abierta y espíritu liberal, fue uno de los grandes pilares de la formación de la jurisprudencia americana en numerosos casos de importancia nacional. Sus decisiones son hasta hoy consultadas por los estudiosos, que admiran su cultura y su comprensión del alma humana y de los derechos de ciudadanía y del rol del Estado.

En cierta ocasión, la Congregación Shearith Israel pasó por una crisis con respecto de la orientación religiosa que debería adoptar. Una parte de la comunidad era favorable al reformismo judío, exigía una mudanza de rumbo. Fue entonces que Benjamim Cardozo, ardorosamente, con emoción y calor, defendió la permanencia de la Congregación dentro de los principios ortodoxos: “Quedaremos y seguiremos los caminos que nuestros padres nos enseñaron.”

Emma Lazarus tuvo el honor póstumo de tener su poema escogido para ser corporificado en la base de la Estatua de la Libertad en el año del 1901. Con los ojos hacia las muchedumbres de refugiados y miserables que venían a las tierras de América, escribió:

“EL NUEVO COLOSO”

No como el gigante de bronce de la fama griega
De conquistadores miembros a horcajadas de tierra a tierra;
Aquí en nuestras puertas del ocaso bañadas por el mar, se yergue
Una poderosa mujer con una antorcha, cuya llama
Es el relámpago aprisionado, y su nombre,
Madre de los exiliados. Desde su mano de faro
Brilla la bienvenida para todo el mundo; sus apacibles ojos dominan
El puerto de aéreos puentes que enmarcan las ciudades gemelas,
“¡Guarden, antiguas tierras, su pompa legendaria!” grita ella
Con silenciosos labios. “Dame tus cansadas, tus pobres,
Tus hacinadas multitudes anhelantes de respirar en libertad,
El desdichado desecho de tu rebosante playa,
Enviá a estos, los desamparados que botó la ola, a mi’
¡Yo alzo mi lámpara detrás de la puerta dorada!”

Y así quiso el destino y la voluntad del Eterno que una judía sefaradí, de descendencia portuguesa, a las márgenes del río Hudson haya escrito el poema cantando a la libertad que ya había soñado hace muchos siglos para sus ascendientes que salieron de las orillas del río Capiberibe en Recife. Que esta unión entre el Recife de Pernambuco y de Brasil y la antorcha de la libertad de Nueva York, de la libertad soñada por Emma Lazarus, se consubstancie en la tolerancia por el diferente y en el entendimiento entre los hombres de buena voluntad.

Fuente: http://www.sionlatino.hostzi.com/

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