Concejo de los Torcidos Humanos de la ONU

David Harris
Director Ejecutivo del Comité Judío Americano
16 de Octubre, 2009

balanzaAlgunos votos son eminentemente olvidable. Otros no lo son.

La votación de hoy en el erróneamente llamado Consejo de Derechos Humanos de la ONU es el último. A pesar de que las denuncias de Israel se han vuelto comunes en el Consejo, esta votación proporciona una ventana a las almas de los 47 estados miembros que actualmente pertenecen a este organismo con sede en Ginebra, y lo que vemos será recordado durante mucho tiempo.

En efecto, a los países se les preguntó un conjunto de preguntas más bien sencillas.
¿Podrían distinguir entre un estado democrático, Israel, y una entidad terrorista, Hamás?
¿Pueden recordar que una nación, Israel, había dejado completamente de Gaza en 2005, mientras que otro grupo, Hamas, había tomado el control, dos años después con la destitución de la Autoridad Palestina y reforzar los lazos con la financiación del terrorismo, el suministro de armas a Irán?

¿Podrían reconocer el derecho legítimo de una nación, Israel, a la defensa propia en contra de un actor no estatal, de Hamas, que declara abiertamente su deseo de borrarlo?
¿Pueden diferenciar entre el incendiario en el conflicto, Hamas, y el bombero, Israel?
¿Podrían captar el desafío que conlleva para un militar, en este caso Israel, para arrancar una infraestructura terrorista, la de Hamas, profundamente arraigada en una población civil?”

Podrían reconocer lo que era evidente para un oficial superior del ejército británico, el coronel Richard Kemp, que una de las partes en el conflicto, Israel, había tomado medidas extraordinarias para evitar las bajas civiles?

Podían admitir que el Consejo de Derechos Humanos fue tan visceralmente anti-Israel, como lo demuestra el hecho sorprendente de que el 80 por ciento de sus resoluciones aprobadas en los últimos tres años se han centrado solo en Israel, al punto de no poder considerarse un órgano objetivo?

Podrían reconocer que el mandato del juez Richard Goldstone y sus tres colegas, entre ellos uno que había condenado públicamente a Israel antes de unirse al grupo, estaba inherentemente sesgado, encargado de investigar lo que ya eran considerados los “crímenes de guerra”, haciendo caso omiso de los miles de misiles de Hamas y los ataques de mortero que precedieron a la entrada de Israel en Gaza?

Y podían aceptar que la resolución que tenían delante les hablaba sólo de Israel, no de Hamas?

El veredicto ya está incorporado.

Veinticinco países votaron a favor de la resolución.

En la mayoría de los casos, no hubo sorpresas.

Todos los miembros de la Liga Árabe y la mayor parte de la Organización de la Conferencia Islámica votaron hombro con hombro condenar a Israel. Sin novedades.
Y los peores delincuentes contra los derechos humanos, como es natural, apoyan la resolución, feliz de tener la atención una vez más desviada de sus propios vergonzosos informes. De nuevo, no hay novedades.

Pero hubo algunas sorpresas desgraciadas, en particular Argentina, Brasil y Chile.
Como países democráticos, deberían haber sabido más. ¿Tenían más a ganar oponiéndose a Israel que apoyándolo, o, en última instancia, absteniéndose? ¿O estaban motivados por una fantasiosa idea de los derechos humanos en abstracto, completamente desconectados de la realidad sobre el terreno a miles de kilómetros de distancia en Oriente Medio?

Luego estaban los seis países – Hungría, Italia, Países Bajos, Eslovaquia, Ucrania y los Estados Unidos – que se enfrentaron a la mafia y votaron en contra de la resolución. Su claridad moral y principios políticos eran evidentes. Merecen aprecio y reconocimiento.

Debemos recordar a estos seis países, al igual que recordamos a los que se enfrentaron a la mentalidad de la manada en Ginebra en la llamada Conferencia de Durban II en abril, que igualmente destacó la denuncia de Israel – Australia, Canadá, la República Checa, Alemania, Italia, Países Bajos, Nueva Zelanda, Polonia y los Estados Unidos.

Y luego están los otros 16 países que no votaron a favor de la resolución, unos se abstuvieron, otros se ausentaron.

En un marco multilateral, las acciones pueden ser a veces los actos de valentía. No siempre, sin embargo.

Fue lamentable que el Reino Unido y Francia, con su profundo conocimiento de las realidades de Oriente Medio, no estuvieran en la sala para emitir un voto “no”. Deberían haber estado.

Por otra parte, elogios para México y Uruguay, los únicos países de América Latina en el Consejo de Derechos Humanos que votaron a favor.

Y fue gratificante ver a varios países africanos – Angola, Burkina Faso, Camerún y Gabón – romper filas del grupo y no respaldar una resolución unilateral que incluso Richard Goldstone mismo condenó hoy por la injusticia que conlleva.

El valor y los principios son siempre escasos.
Cuando son evidentes, tal como varios países demostraron en Ginebra, se les debe reconocer. Pero cuando son sustituidos, y la injusticia y la conveniencia se convierten en normas habituales, hay que alto y claro.

Fuente: http://www.huffingtonpost.com/david-harris/un-human-wrongs-council_b_324102.html

Traducción: Silvia Schnessel

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Una respuesta

  1. YA UN TANGO LO DECIA: “LA HISTORIA VUELVE A REPETIRSE…”
    LA SOLUCION: “LADRAN SANCHO….”
    AL FINAL, DESDE ISRAEL SALDRA LUZ AL MUNDO… Y TODO ESTO PASARA A LA HISTORIA.
    USEMOS OPTIMISMO, PENSAMIENTO POSITIVO, HUMOR… Y RIAMONOS DE TODO Y DE TODOS!!!!

    TIRTZU O LO TIRTZU… ENZO AGADA!!!!!!

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