El amigo ke no ayuda y el kuçiyo que no korta, ke se piedran poco emporta. – (El amigo que no ayuda y el cuchillo que no corta, que se pierdan poco importa)
Kien kome i suda, no tiene kalyentura. – (Quien come y suda, no tiene calentura)
El peşe esta en la mar i eyos ya fizieron bazar.
Pujados ke no amenguados. (Muchos y no tristes).
Munços me dieron i munços me daran, ¡guay! kuando de mi no ay. – (Muchos me dieron, muchos me darán, “ay de mí” cuando no dé).
Kien munço se lo pyensa non se va en Yeruşalayim.
El meoyo del adam es una tela de sevoya. – (El cerebro del hombre es una tela de cebolla). Hace alusión a la debilidad humana. Meoyo, meolyo – seso, juicio. Cerebro
Kada uno konose las koles de su guerta. – (Cada uno conoce las coles de su huerta)
Fyero ke da al vidro, ¡guay del vidro! Vidro ke da al fyero, ¡guay del vidro!-(Fierro que golpea al vidrio, ¡Ay del vidrio!, Vidrio que golpea al Fierro, ¡Ay del Vidrio!) Alude a una pelea o situacion perdida de una manera u otra.
Pan ke ayga en el sesto, ke sea blanko, ke sea preto. – (Pan que haya en el cesto, que sea blanco, que sea moreno)
Şabat lo aharvaron, Alhad yoro – (El sábado lo golpearon, el domingo lloró). – Hace alusión al respeto, irónicamente, que los judíos tienen por el sábado.
Kaveza abokada no le akoza filo de espada.
El ke munço se aboka, el kulo amostra.
El ke se eça kon kriyaturas se alevanta pişado. (Quien se acuesta con niños amanece meado). Hace alusión a evitar involucrarse en negocios o planes con jóvenes.
El ke se eça kon gatos se alevanta areskunyado. (Quien se acuesta con gatos, arañado se levanta)
La ida esta en mi mano, la vinida no se kuando.
No digas mal del dia fista ke escurese.
Kien del rey se kome la gayina flaka, godra la paga.
Kien de ajenos vestira, en medyo de la kaye le kitaran.
El mosafir no kome, ma la mesa se kompone. Mosafir (del turco misafir): viajero
La tizna dize a la kaldera, ¡vate! ¡vate!, ke sos preta.
El dia ke no barri, vino kien no asperi.
Amigos i hermanos semos, a la bolsa no tokemos.
Lo ke fazes kon tu mano, no lo faze ni tu ermano.
Kada kualo kere yevar el agua a su muelino, i deşar en seko el del vizino.
El ke se kema kon la çorba, asopla en el yoğurt. (Quien se quema con la sopa, sopla en el yogurt).
Gayegos semos i no mos entendemos. (Gallegos somos y no nos entendemos).
Nadie save del mal de la oya, mas ke la kuçara ke la menea.
Aremyenda tus panyos, los yevaras sien anyos.
Lo ke tienes de fazer el Martes, fazelo el dia de antes.
No digas ¡höşt! al perro, ke te modre.
Kada gargajo a su paladar es savrozo.
Lo ke no pari, ke no kreşka.
De boka en boka la pulga se fizo gamelyo. Gamelyo – camello.
Bueno, barato i kon las paras en la mano. – Paras – dinero.
Kulevra ke no modre, ke biva mil anyos.
Biva el devdor ke la devda esta en pyes.
Komo turko ke se eço a bever.
Al sultan, un yeşil yaprak. Yeşil – verde, Yaprak – hoja. Hace alusión a la insignificancia de ciertos regalos.
Por la kaveza fyede el peşe.
Basta ke es mi nombre Abravanel, alevanto la colça y me eço sin komer.
Kien no tenga meoyo, kale ke tenga paças. Paças – Patas. Kaler – ser necesario, ser preciso. Meoyo, meolyo – seso, juicio. Cerebro
Toma haber, sube un eskalon, toma mujer abaşa un eskalon. Hace alusión a que se busque un socio de mejor nivel social y una mujer de clase inferior.
¿Para ken es esta paparrona? Para mi senyora suegra. ¿Para ken es esta paparrica? Para mi nuera. – Paparrona – aumentativo de patata. Paparrica – diminutivo de patata. Hace alusión al trato inequitativo entre suegras y nueras.
Ken no esta ambezado a yevar bragas, la kostura le faze yaras. – Bragas – Pantalón, Yaras – llagas.
Kien ve al guerko, le keda el cesto. – Guerko – Diablo, infierno. Cesto – gesto.
¿Para ke keres las paras? ¿Para la vejez o la mensevez? – Paras – dinero, Mensevez – mancebez, juventud.
Lo ke no se faze el dia de la boda, no se faze a ninguna ora.
Kon kaza yena, presto se giza la sena.
Vos te fraguas kastiyos en Sefarad (España) – Hace referencia a hacerse de falsas ilusiones.
¡Guay! de la barka ke tiene munços kapitanes.
Asegun la barka, biene la fortuna. – Fortuna (del turco fırtın – tormenta, percance, sinsabor, infortunio).
Munços i buenos anyos i de novia ke te veyamos. – Fórmula de agradecimiento que se da a las jóvenes casamenteras.
Yo se un salmo, el hazán save dos. – Hazán – Cantor de la sinagoga.
Entre toma el gayo y daka el gayo kedan plumas en la mano.
Según Wikipedia:
Haquetía (חקיטייה) es el particular dialecto del norte de Marruecos y las ciudades españolas de Ceuta y Melilla del idioma judeoespañol que hablan los judíos sefarditas.
Haketia, haketilla, haquitía, jakitía, jaquetilla, haketiya, hakitiya, distintos maneras de llamar a ese código ancestral y genético que identifica a todos los sefaradíes del norte de Marruecos.
Es posible que la palabra Haquetía derive de Haquito, apócope de Ishaquito, diminutivo de Ishac (Isaac), nombre muy usado entre los judíos de España. Podría decirse que la Haquetía es el idioma de los Haquitos, como se denominaba habitualmente a los miembros de la comunidad judía en Sefarad aunque ningún indicio corrobora esta teoría.
Luego de varios años de investigaciones se planteó como segunda
hipótesis acerca de su origen y es que proviene de una raíz árabe y de una terminación castellana derivada del verbo hak’a que significa: conversar, decir, hablar, narrar. Asimismo existen diferentes versiones respecto de la época y del lugar de origen de este dialecto-lengua. Por un lado están los que sostienen que no existen dudas respecto a que es muy antiguo, y que era utilizado por los judíos de la península ibérica bastante tiempo antes de la expulsión en el año 1492 para evitar así ser comprendidos por los españoles (cristianos) y los musulmanes (moros), aunque paradójicamente, en sus expresiones se mantiene constante una conjunción de las tres lenguas habladas por la población: el castizo (castellano antiguo), los hebraísmos y los arabismos utilizados en España y Portugal.
Hay referencias que el castellano hablado por los judíos antes de la expulsión en España, era diferente al que hablaban los cristianos. En España durante siglos habían convivido cristianos, judíos y árabes. Aún no se sabe bien si es que se trató de una buena convivencia, como tampoco si “reinaba la tolerancia y el respeto” hacia el otro que era diferente, sólo se sabe que en determinado momento las relaciones se deterioraron a tal punto de llegar a una ruptura definitiva, primero con la expulsión de los judíos y más tarde con la de los musulmanes, la mayoría de ellos
de origen marroquí. Se trataba de tres culturas, religiones y lenguas diferentes que marcaron esos siglos de coexistencia y que se consideran siglos de oro para el judaísmo español.
Otra versión afirma por lo contrario, que la Haquetía era el dialecto único de los judíos ibéricos establecidos en Marruecos después de la expulsión de España y considerablemente distinto del que hoy es hablado por los judíos orientales. En este sentido, la Haquetía es un compuesto de castellano antiguo más o menos bien conservado, de árabe y de hebreo.
Justamente, se afirma que es una creación de los expulsados de
Sefarad en 1492 que se fueron asentando, radicando y formando comunidades en diferentes lugares del norte de Marruecos: Tánger, Tetuán, Xauen, Arcilah, Alcazarquivir, Larache, Ceuta y Melilla.
Previo a la expulsión de los judíos de España, en Marruecos ya se contaba con la presencia de una población judía: los toshabim (residentes) cuya lengua era árabe o bereber, dependiendo de las regiones en que habitaban, y por supuesto el hebreo utilizado en las ceremonias religiosas. Con la llegada de los expulsados: los morashim, la población se fusionó y creció considerablemente, gracias a los aportes que ellos hicieron, en cuanto a sus conocimientos intelectuales, religiosos (especialmente en estudios Talmúdicos), sus cuentos, refranes, romances, sus tradiciones culinarias, su literatura específica, sus tradiciones sefaradíes y su bagaje lingüístico, desconocido hasta ese momento por los toshabim.
Nuestros antepasados, los expulsados de Castilla, los nuestros, no
solo se llevaron consigo el idioma, sino también sus costumbres
ancestrales, la religión y las tradiciones sefaradíes.
Los sobrevivientes de la barbarie de la Inquisición, a pesar de su
desarraigo y de habitar una nueva tierra, no se sentían extraños a
las costumbres islámicas ni a su lengua (lo cual quizás abonaría la
primera hipótesis mencionada respecto al origen del dialecto).
Ellos podrían haber adoptado el árabe, el berebere, o quizás alguno de los dialectos utilizados en el lugar donde se asentaron, pero no lo hicieron y así mantuvieron su “idioma”, con sus expresiones propias aunque fuera la combinación de tres idiomas distintos.
Los judíos del norte de Maruecos utilizaban la Haquetía, la lengua a la que se aferraron y usaban para comunicarse con sus familiares, con sus amigos y vecinos, así como también en sus relaciones comerciales con otros judíos. En cambio utilizaron el árabe o bereber para entenderse con los moros (expresión aún utilizada en la actualidad para identificar a los musulmanes), quienes eran los habitantes originales de la región y que representaban la mayoría de la población.
La utilización de varios idiomas a la perfección: el español, el
hebreo, el árabe, el berebere y su Haquetía, facilitó el establecimiento de un vínculo estrecho de los expulsados con el resto de los miembros de la sociedad a la que arribaron.
En sus comienzos la actividad central de los judíos en Marruecos fue el comercio, predominando como actividad la de los viajantes que recorrían las diferentes ciudades del país llevando sus artesanías y también parte de su dialecto. Era muy común las bendiciones que daban a sus compradores por las operaciones comerciales efectuadas, expresiones éstas que en algunas otras ciudades se fueron incorporando.
No se puede dejar de mencionar que las ciudades de Marruecos a que hacemos referencia, fueron cuna de grandes Rabinos y Sabios, que fundaron importantes centros de estudios talmúdicos. Entre ellos quiero mencionar especialmente al primer Gran Rabino de Tetuán: Haim Bibas (Z.L’), nieto de su homónimo el Gran Rabino de Fez, quien en el año 1530 fuera el Guía Espiritual de la Comunidad y fundador de la primera Yeshivá y quien hiciera construir la Gran Sinagoga, que en 1667 fuera incendiada por los musulmanes. Su hijo, los hijos de su hijo, sus nietos, bisnietos, fueron todos prestigiosos y destacados Rabbanim y Jajamin establecidos en Tetuán, luego en Sale, Rabat,
Casablanca y Gibraltar y más tarde en Livorno, Amsterdam, Jerusalem, de quienes tengo el orgullo de ser descendiente por mi rama materna. De igual forma se destacan otros grandes Rabbanim, entre ellos, los Marache, los Toledano, Serfaty, Pinto, Nahón , Rabí Isaac Bengualid, el Justo. Se dice que la Haquetía tiene una entonación musical que algunos denominan “música del habla”, que la distingue por sobre cualquier otra lengua o forma de expresión oral. En ocasiones, para las actividades comerciales predomina el tono árabe y en otras, el tono Rabínico que se utiliza en estudios talmúdicos y en la comunicación entre judíos.
En este sentido, la Haquetía tiene un ritmo que se marca por las
subidas y bajadas de voz y también por la velocidad de las frases que tiene relación directa con el alargamiento de las sílabas de cada una de las palabras utilizadas. De esta forma también se observa una tendencia a curvas ascendentes en la entonación de la persona que la habla y a veces, estos cambios se los relaciona con el modo interrogativo que tiende a expresarse, y con el sentido de lo que está diciendo.
La Haquetía tiene la particularidad que sus expresiones siempre se relacionan con imágenes de la vida cotidiana, la emoción y también la vehemencia. Por este motivo es que se observa
continuamente el uso de bendiciones para expresar el afecto, amor, amistad, dirigidas a todas las personas muy queridas, pero así también es frecuente el uso de una variedad de maldiciones
(baldiciones), a veces humorísticas y otras no tanto.
Desde la llegada de los expulsados a Marruecos, no hay indicios para afirmar que haya habido una buena convivencia con los musulmanes. Si bien hay antecedentes que en algunas ciudades y en algunas épocas históricas, “los nuestros” recibieron un trato igualitario respecto del resto de la población, lo cierto es que la población judía fue considerada como de segunda y siempre doblegados a las discriminaciones y malos tratos de los sultanes de turno y de la población en general. A partir de fines del siglo XVIII, comenzó muy lentamente la emigración hacia América Latina.
En ocasión de la guerra entre Marruecos y España en 1860, se produce la primera gran ola emigratoria que prosiguió con regularidad hasta 1914, víspera de la Primera Guerra Mundial. Se reanudó en 1918 hasta 1939 y luego en 1956 a causa de la inestabilidad causada por las luchas por la independencia de Marruecos. Los judíos marroquíes trajeron hacia nuestros países su cultura, tradiciones y por supuesto, la Haquetía, conservando así su contexto socio-lingüístico.
Además del proceso emigratorio, hubo un fenómeno importante a partir del año 1860 y es que se produjo una mayor hispanización de la Haquetía, a tal punto que se perdió el sentido de hablar en un idioma diferente. En 1862, con la creación de la 1º Alianza Israelita en Tetuán que más tarde se instaló en casi todas las ciudades de Marruecos, y posteriormente en el siglo XX con la ocupación de Francia, se genera otro fenómeno similar en algunas ciudades, especialmente en Tánger y es que se comienza a dejar de usar la Haquetía en las conversaciones sociales, comerciales y hasta en las familiares, para tomar el francés como idioma. Este proceso fue paulatino, a tal punto que poco a poco se fue abandonando el uso de la Haquetía.
Durante muchos siglos la Haquetía no sólo representó a los judíos
marroquíes, sino también su propia identidad y el orgullo de su
ascendencia sefaradí. Sin embargo a partir de la identificación y
adopción del idioma francés, es que algunos comenzaron a considerarla como una forma de expresión de los iletrados, de los incultos, de los atrasados, como una lengua vulgar, lo que produjo fuertes barreras sociales entre los que sí la hablaban y los que negaban conocerla, aún sabiendo que es parte de su cultura, de su pasado.
Aunque algunos sostienen que hoy en día está en período de extinción, en las últimas décadas se evidencia en algunos de los países el estudio, el uso y la preservación de la Haquetía deseando un “retorno” a este idioma como símbolo representativo de nuestros ancestros y como respeto a
nuestras costumbres.
La Haquetía fue esencialmente una lengua oral, lo que significa que
hasta hace poco tiempo no había dejado documentación escrita. En la actualidad hay antecedentes de muchos investigadores y filólogos.
Para mencionar algunos: José Benoliel, quien fue el precursor y quien escribió el primer diccionario de Haquetía, publicado en 1977 (50 años después de su fallecimiento), Manuel Alvar, Jacob Hassan, Larrea Palacín, Josef Martínez Ruiz, Haim Vidal Sephila, Alegría Bendayan de Bendelac, Ana Benarroch.
Se dice que: “Una vez que la gente deje de hablar en Haquetía, se va…..”. En lo personal deseo profundamente que esto no suceda y que nuestras costumbres marroquíes sean preservadas, así como lo hicieron nuestros antepasados por tantos siglos.
* A La Menasem Barujú – Bendito sea (El nombre de Dios).
* Ada – Tradición.
* Adafina – Guiso judeomarroquí de carne, usualmente de cordero.
* Adolo – A dónde.
* Adrear – Hablar.
* Ainará – Mal de ojo.
* Aiwa – ¿Qué pasó?
* Ajshoma – Vergüenza.
* Alboronía o almoronía – Plato judeomarroquí hecho con berenjenas, cebollas y pollo picado.
* Arián – Glotón.
* Así kedemos – Dios nos cuide.
* Así kedes tu – Dios te cuide.
* Äyana – Bicho de la familia de los saltamontes. Persona inquieta.
* Azno – Tonto.
* Awed(i) – Otra vez.
* Berajá se te haga – en el caso de comer, buen provecho.
* Baadá – Ni siquiera.
* Bienmesabe – Torta esponjosa dulce.
* Boril – Fastidio, fastidioso.
* Caído de mazal, demudado del mazal, enfollinado del mazal, kefreado del mazal – Todos significan “mala suerte”.
* Cashquear – Entender.
* Castilla – España.
* Chalao – Loco.
* Charmila – Pescado típico.
* Cocho(a) – Rojo.
* Darbeado – Loco.
* De las castas se traen las reinas – De tal palo, tal astilla.
* Dembaĵo – Espíritu maligno.
* Dichoso, desdichado – Con suerte, sin suerte.
* Dulce lo vivas – Que lo disfrutes.
* Echar – Dormir.
* El Dio te jadee de malos caminos – “Que Dios te proteja”.
* (El) Semitbaráj – Dios.
* Endiamantado – Muy bueno.
* Ensalada Cocha – Ensalada típica de pimientos rojos y tomates.
* Entortarse – Cambiar de estado de animo para mal.
* Esso no hamlea a nadie – A este no le gusta nadie.
* Estar em Alef Bet – Estoy empezando.
* Fetnear – Darse cuenta.
* Ferazmal – Ser querido.
* Fishuelas – Galletas típicas.
* Guezerá – Calamidad.
* Guezerá negra – Tragedia, una calamidad muy grande.
* Gial – Guapo.
* Golor – Olor.
* Guo por ti se haga! – ¡Maldito!
* Hacer kabod – Honrar.
* Hamako – Loco.
* Harduar, Arrevolver – Maquinar, inventar.
* Hazimazal – Sin suerte.
* Hechos güenos se te hagan – Te pase todo lo bueno.
* Jadear – Irse. Terminarse.
* Jalampear – Robar.
* Jale que … – Como si…
* Jalufo – Gordo.
* Janona – Narizota.
* Jamor, Jamorice – Tonto, Tontería.
* Jará – Mierda.
* Jarbe – Perol.
* Jarrear – Heces, defecar (palabra tabú), hacer mierda.
* Jamear – Pensar.
* Jelkeado – Cansado.
* Josmin – De apariencia barata.
* Kefseada – nada buena, aburrida (una fiesta), rota.
* Kefsear – Dañar, malo.
* Laister – Expresión de sorpresa.
* Maklear – Comer.
* Magrear – Tener relaciones sexuales.
* Mano de refuá — Gran ayuda necesitada.
* Manzía – Lástima.
* Matenat Yadó – “Con lo que puedas colaborar”.
* Mate – Pene, Palo, Garrote.
* Me telfié el camino – Cometí un error.
* Meará – Cementerio.
* Meerra – Avaro.
* Mejorado para los tuyos – Buen deseo en una Simjá.
* Mejorado ciento viente años – Que vivas hasta los ciento veinte años (como el Moshé Rabenu).
* Meldar – Rezar, estudiar.
* Mel-ok – Loco.
* Meollo – Cabeza, cerebro.
* Meshear – Distraerse.
* Meshkin(a) – Pobre.
* Me vaya capara por ti – Daría mi vida por ti
* No (es) jobá – No hace falta.
* No haya mal – Expresión de sorpresa.
* No me da el meollo – No me da la cabeza (el cerebro).
* ¡No sepamos del mal! – “¡Que estemos protegidos contra el mal!”.
* Onde se arremató el sol – Donde se pone el sol, en el fin del horizonte (queriendo decir “lejos”).
* Oriza – Guiso típico sabático que contiene trigo, carne y papas principalmente.
* Paitan – Cantor.
* Paitnear – Cantar.
* Pescado cocho – Pescado guisado a la manera marroquí.
* Preto mazal – Mala suerte.
* Quebrar o cortar el taanit – Romper el ayuno.
* Rabi Shimón! – Equivalente a “Oh Dios mío!”.
* Rajlear – Irse.
* Refuá shelemá – Que te cures.
* Sajén(á) – Gentil.
* Safón, safonear – Pedo, peerse (tabú).
* Se te kefsee el mazal – Tengas mala suerte.
* Selkear – Evadir, dejar de hacer.
* Shaäta – Lluvia muy fuerte.
* Shajor, Shajorá – Hombre Negro, Mujer Negra (término despectivo).
* Sharfo – Anciano.
* Shelear – Beber, ponerse ciego.
* Shenfear – Enojarse.
* Shufear – Mirar.
* Sote(a)(illo)(illa) – Tonto(a).
* ¡Su boca en la rogerá! – ¡No digas cosas malas!
* Suaj – Culo.
* Tarnón – Tonto.
* Tarsha – Bofetada.
* Treja – Paliza.
* Trocado – Mala persona, Roto, tipo (término despectivo).
* Xaxo – Vagina (tabú).
* Vehemet – Verdad.
* Vive onde se arremató el sol – Vive muy lejos.
* Ya que estás ai, kadmei y merkí – Ya que estás ahí, ayúdate.
* Walo – Cero, nada.
* Zaama – Expresión de incredulidad.
* Zamel – Homosexual.
* Zorear – Rezar en la tumba de un Zadik.
Hay grandes verdades que no aparecen en ningún diario pues hay tantos intereses creados para ignorarlos. No es nada nuevo en nuestra historia pero duele igual. El semanario telavivense “Hair” publicó un artículo del escritor palestino-israelí Anton Shamas, quien despliega una acostumbrada fluidez idiomática.
“Señoras y Señores” -escribió Shamas- “la hora ha llegado, en este día festivo, de admitir con todo candor, sin avergonzarse ni bajar la mirada, que todo este asunto ha salido mal. La aventura sionista ha terminado en un fracaso”.
Está muy bien que Shamas haya salido a decir eso. Porque un artículo como ese, de la pluma de un intelectual árabe reconocido, ofrece una oportunidad de plantear algunas verdades que uno dudaría de decir sin tener un buen pretexto. Shamas, amigo mío: El sionismo constituye el máximo éxito del siglo XX.
Cincuenta años después de la derrota de Hitler y del mufti de Jerusalem, el sionismo florece en el corazón del Cercano Oriente, en un estado con 5 millones de judíos -judíos cuya supervivencia estuvo en duda por momentos.
La lengua hebrea (una de las maravillas del sionismo) ha unido a sabras y refugiados, sefaradim y judíos orientales.
En medio siglo, los sionistas, partiendo casi de la nada, hemos forjado un estado que lanza sus propios satélites y suministra a la armada de los Estados Unidos aviones sin piloto.
Exportamos programas de computación sofisticados y enseñamos a algunos latinoamericanos a cultivar melones.
Cada mes, este estado exporta productos por valor de un billón de dólares o más, a Europa occidental, a los Estados Unidos e incluso a Japón; tiene una democracia ejemplar, en la cual los ministros temen al ombudsman y los jueces temen solo a Dios.
Este estado ha creado un ejército considerado uno de los mejores del mundo, hay muy poca delincuencia violenta, y en cambio hay muchos excelentes conciertos.
Las personas detodaslas religiones encuentran libertad de culto y losno creyentes también son bienvenidos.
Un diez por ciento de los ciudadanos de este país son nuevos inmigrantes y el 89% piensa que, a pesar de todas las dificultades, es un buen lugar para vivir.
Es un país en el cual un Anton Shamas tiene la libertad de publicar, en un día festivo, un ataque virulento contra todo aquello que los judíos que vivimos en este país consideramos importante y respetable. Shamas podría tal vez ser capaz de disculparnos por esto. Pero lo que no puede tolerar es el hecho que, a la luz de los logros del sionismo, el fracaso de los árabes aparece tan humillante y deprimente.
Cuántos palestinos hay, amigo mío? Un millón?, dos?, tres?. ¿Y cuantos estados árabes hay alrededor? ¿veinte?. Veinte países de reyes y dictadores, de terror y derramamiento de sangre.
No existe un solo país árabe democrático, uno con libertad de expresión y derechos civiles.
Usted habla acerca del fracaso del Estado de Israel. Comparado con que? Argelia? Egipto? Iraq?
Cuántos árabes viven entre el Océano Atlántico y el Golfo Pérsico?
Cien millones? doscientos millones? Y cuántos musulmanes hay? un billón ?
Todos ellos le rezan al mismo Alá, en nombre del mismo profeta, Mahoma. Y todos ellos no pueden resolver el problema de las cloacas de Gaza.
Durante 47 años se han estado preparando para la independencia palestina y a pesar de ello, aún no recogen la basura en Jericó.
Con todo el petróleo de que disponen, no logran reunir la colaboración necesaria para construir un hospital en Deir-el-Balah.
Y todas las canillas de oro en Arabia Saudita y los jacuzzi en Kuwait no son suficientes para proveer agua potable para Jebelya.
En resumen, amigo mío, usted sabe muy bien que si casi un millón de judíos viviera en Gaza, rodeado de 20 estados judíos, Gaza judía sería un paraíso en la tierra.
Los trabajadores palestinos estarían haciendo cola en el paso de Erez, mirando hacia Gaza, en busca de trabajo.
Si hubiera un billón de judíos creyentes en el mundo, los judíos de Gaza no necesitarían la ayuda de las Naciones Unidas.
Los judíos del mundo habrían colaborado con los judios de Gaza y ya haría tiempo que Gaza se habría convertido en la perla del Mediterráneo.
Esta carta circula entre mi familia de origen marroquí. No me dirán ustedes que no es un documento increíble.
Que lo disfruten.
Ferasmal hermano Chimhon, calle del Jarbush numero 5075
Telefono descolgado y engrichado por falta de filo preto, numero que no se kachea por causa de la melhoka de la gripe,
Director y Apoderado de las ficinas de Tetuan, ingeniero tecnico de las monteras del foi, importador y exportador de letuario, azuda fresca, turmitas, fijjuelas, makrotes, bujanun y lechinas jamdas.
Ferasmal hermano Chimhon, vos zermeare que ya recibi vuestra carta en las corridas de´ste mes preto, no saboy que si despues que la escribiste, la enchaguates con agua de lechia o segun lo curtida que´staba yo nada kajcheaba y todo lo kelkeaba la preta escuraña, hatta que acudio Imma y nos la jatfeo de las manos, con los gritos acudio mi´rmano Chemaia que estaba sentado en la jasva del palacio y nos la kemleo, se vaya kemleado.
Sabris que desposi a mi hijja Lunica con Yechovito, hijjo de Paloma de Bentata, un jial, uafi, kabal y cumplido, kailea todo el dia en la Snoga, meldando y pitneando, tiene dos zarahueles y una belha de bonetes y chavo que gana, chavo que arjota en ca del requibrador de laduana, beni y vos farjeareis por los regalos que la mando:
una motfia de confites
una mejerma de colores azavaches y una cajjita que adrea con electricidad enchufada y canta a lo loco.
Sabris que a Yaacovito mi hijjo le pico un hakrav y se nos echkalveo de la cama, de la patalina que le entro, no sepais de mal por el rodeo que se me rodeo esta semana, no hayi mas que montarme en un vapor para visitarle por adientro, daca ahuera que el vapor se echkalveaba por el mizraj y yo me echkalveaba por el maarav y de pronto uzi mis ochos a los Chamaim del Dio y te miri un sajtelaj, y espantada le dichi al señor Capitan: te admi a la chejina de tu padre, ma dime lo que ven mis ochos, had me dicho que era un viplano, ajlas, se los caiga el mazal a estos inventotes por cuantos y cuantos emjayen pueden sacar, hasta un pedazo de fierro le haran volar por los cielos.
Sin mas por ahuera, recibis un mishaberaj del rebi Chabro de los cordeles que enseña a los crios de la kalejja y vos hermano, recibis un fuerte ahoguicho de vuestra hermana, la cistada el mazal que desea ver vuestra cara con la felicidad del Olam.
Mis señas son:
Oro la de Plati, hijja de Lunica
Calle de los que se feron y no volvieron, cuarto piso del Foki, entrada por devacho, como el chitan, Jauma fabricada con ladrillos de fierro.
Gustavo D. Perednik
El autor del libro Violín a cuestas se explaya
sobre el vínculo de los judíos con el instrumento musical por excelencia. Gustavo D. Perednik, Violín a cuestas, Universidad ORT, Uruguay.
En un reciente artículo, publicado llamativamente en el diario El País (El malestar español, 22 de julio), Basilio Baltasar se pregunta «por qué somos la sociedad menos competitiva de la Europa moderna» y termina respondiendo que «España ha sido el único país sin judíos… La desgraciada ocurrencia de la expulsión nos privó, en el crucial instante del renacimiento europeo, de una fuerza que se revelaría decisiva en el proceso de reinvención cultural propio de la modernidad… Una comunidad inclinada, por necesidad y vocación, a impugnar los dictados de la tiranía».
La opinión de Baltasar parece ser revalidada por una tesis académica que viene difundiéndose desde hace dos décadas, según la cual uno de los grandes logros que España habría perdido debido a la «desgraciada ocurrencia»… fue el violín.
La probable invención de este instrumento por parte de judíos sefarditas comenzó a investigarse hacia 1983 cuando Roger Prior, de la Universidad de Belfast, recogió un dato sugestivo: el instrumento antecesor del violín, la viola da gamba («pierna» en italiano) fue inventado en España antes de la expulsión y, apenas consumada ésta, el instrumento apareció en Italia para convertirse rápidamente en el violín.
En otras palabras, el violín se originó en Italia cuando aquí se asentaron los expulsados de España y, a pesar de sus raíces españolas, toda referencia al instrumento durante el siglo XVI fue solamente italiana. La viola da gamba habría seguido el mismo recorrido que los expulsados.
Al rastrear ese itinerario entre España e Italia, Prior llegó a la conclusión de que los principales violagambistas habían sido judíos expulsados quienes, una vez que se asentaron en Italia, crearon el violín.
Durante su sondeo, Prior se dedicó a dos detalles históricos elocuentes: uno referido a la familia Amati de Cremona, y el otro vinculado a dos desdichados músicos criptojudíos en Londres, apellidados Moyses y Almaliah respectivamente.
Los Amati fueron célebres lutieres: el padre Andrea (1520-1578) estableció la forma del violín moderno; su obra fue continuada por sus dos hijos y llevada a la perfección por su nieto Nicolò, quien fuera maestro de Andrea Guarneri y Antonio Stradivari (1644-1737). Según Prior, el nombre original de los Amati era «Haviv» («amado» en hebreo, y eventualmente italianizado).
En cuanto a los misteriosos Moyses y Almaliah, la historia comienza con la coronación en 1509 de Enrique VIII, quien decidió enaltecer la corte inglesa importando a Londres músicos italianos. En 1540, un grupo de violagambistas se presentó en su palacio.
Un año después, a fin de congraciarse con Carlos V, Enrique VIII hizo encarcelar a algunos hombres denunciados como observantes clandestinos del judaísmo, práctica prohibida también en Inglaterra. Los criptojudíos detenidos eran de familias expulsadas de España, y procedían de Milán, precisamente desde donde habían inmigrado los violagambistas.
La intuición de Prior de identificar a los malogrados criptojudíos con los violagambistas importados, se vio confirmada en una de las numerosas cartas que escribiera Eustace Chapuys, a la sazón en Londres como embajador de Carlos V para defender a la tía del emperador, Catalina de Aragón, ante su esposo Enrique VIII{1}.
En 1542, Chapuys, que había elogiado los arrestos, se refirió a los judíos arrestados: «Aunque canten muy bien, no podrán escaparse en vuelo de sus jaulas, sin dejar algunas de sus plumas».
Estos «pájaros», los violagambistas de la corte de Enrique VIII, fueron finalmente liberados, menos dos de ellos que murieron en la cárcel: John Anthony y Romano de Milán, cuyos nombres originales figuraron como Anthonii Moyses y Ambrosius Deolmaleyex (probablemente un derivado «de Almaliah»).
Los músicos se habían cambiado los apellidos por hebraicos, pero cuando fueron acusados de judaizantes ya no quedaba mucho por ocultar, y decidieron en la cárcel recuperar su identidad.
Roger Prior llegó de casualidad a la interesante información, mientras indagaba la identidad de la «Dama oscura» que aparece en los últimos veinticinco sonetos de Shakespeare (1609) –los más eróticos de su colección de 154.
Hay quienes sostienen que la «Dama oscura» era un personaje de ficción, aunque la mayoría de los historiadores se inclina por identificarla con personas reales como Mary Fitton, Elizabeth Wriothesley y Emilia Bassano. Ésta última fue esposa del músico Alfonso Lanier y autora de un poemario titulado Salve Dios al Rey de los Judíos (1611). Si ella fuera en efecto la «Dama oscura» de Shakespeare (como sostiene el historiador Alfred Rowse) el epíteto podría explicarse por su origen español.
Cuando Prior exploró la biografía de la Bassano, notó que el lenguaje con el que Shakespeare la mencionaba aludía a una hebrea. Adicionalmente, descubrió que varios miembros de la familia Bassano pertenecían a la orquesta de cámara de la corte de Enrique VIII. Prior fue coautor del libro «Los Bassanos: músicos venecianos y hacedores de instrumentos en Inglaterra 1531-1665» en el que incluyó un capítulo sobre Emilia Bassano identificada con la «Dama oscura».
Su tesis sobre la génesis del violín volvió a difundirse hace unos días (20-8-09) en el diario israelí Jerusalem Post, el que desgrana cómo la revelación de Prior fue ampliamente presentada en un simposio sobre violín que se llevó a cabo en mayo pasado en la centenaria escuela Juilliard de Nueva York –el centro más prestigioso en artes escénicas. Durante el congreso, la violinista barroca inglesa Monica Huggett –quien dirige el programa artístico de la Juilliard– dictaminó en su exposición: «El violín no parece ser de origen italiano sino judío».
Un idilio de medio milenio
El vínculo de los judíos con el violín se extendió a lo largo de los siglos. Hacia 1600, nació en Mantua la primera gran escuela de violinistas, bajo la dirección de Salamone Rossi, cuyas obras han perdurado. Comenzó con una veintena de cancionetas (1589), y en 1623 publicó una colección de liturgia judaica de estilo barroco, cuyo título parafrasea al de uno de los libros bíblicos: «Los cánticos de Salomón».
La hermana de Rossi era cantante de ópera; él, durante cuatro décadas sirvió en la corte de Mantua, por contrato del duque Vincenzo con el fin de entretener a los huéspedes. Allí ejerció de violinista para la duquesa Isabella d’Este Gonzaga (también el maestro de danzas de Isabella, Gugliemo Ebreo Pesaro, era judío). Rossi murió en 1630, cuando las tropas austriacas invasoras destruyeron el gueto de Mantua.
En el siglo XVIII surgió el jasidismo, un movimiento entonces renovador de la religión judía, en base de las melodías y el júbilo. El violín protagonizó la jasídica celebración musical, y penetró con el clarinete en cada villorrio («shtétel» en ídish) y barrio judío, donde ambos instrumentos alegraban nacimientos y bodas. En las bandas klezmer de arte judío, el violinista y el clarinetista constituyen la parte más visible.
En el siglo XIX, muchas aldeas judías de la «Zona de Residencia» (fuera de la cual los judíos tenían prohibido radicarse) albergaban escuelas de música en las que los niños aprendían violín desde temprana edad, y en las que se producían para ese instrumento composiciones judaicas originales. Durante ese siglo tres de los principales violinistas fueron israelitas: Joseph Joachim (a quien Johannes Brahms dedicó su concierto de violín), Ferdinand David (a quien Félix Mendelssohn dedicó el suyo) y Henryk Wieniawski.
En 1980, el musicólogo Vitally Zemtsofsky localizó a uno de aquellos violinistas «graduado» de los conservatorios del shtétel. El gran pedagogo de esa música fue Leopold Auer, quien abrió camino a los principales violinistas del siglo XX, la mayoría de los cuales fueron judíos: Jascha Heifetz, Isaac Stern, Yehudi Menuhin, David Oistrakh, Nathan Milstein, Mischa Elman, Pinchas Zukerman, Joshua Bell, Joseph Szigeti, Bronislaw Huberman, Leonid Kogan, Arnold Steinhardt, Paul Zukofsky… la lista es interminable. (Cabe agregar que Albert Einstein era bastante virtuoso en el violín, que había estudiado desde los seis años).
En el siglo XX, el violín fue consolidándose como parte de la cultura de los judíos, y su desproporcionada presencia entre los máximos violinistas podría explicarse ahora en base de la tesis de Roger Prior.
Un adicional aporte violinístico de los judíos fue la incorporación del instrumento a la música de tango. Miguel Gadea Sandler, un estudioso del tango, ha señalado esta peculiaridad: el violín, «típico entre las comunidades judías de Europa del Este» inmigró con ellas a Hispanoamérica.
Desde el tejado
Cuando el pintor Marc Chagall retrató a su tío Neuch, lo colocó con su violín subido al techo de su casa. Hace medio siglo, Joseph Stein adaptó la obra de Scholem Aleijem Tevie y sus hijas ó Tevie el lechero (1894), y recogió aquella imagen para producir su memorable éxito musical: El violinista sobre el tejado.
Un violinista como representativo del destino hebreo es muy atinado. En el remolino de la historia, el judío se encarna a quien se esfuerza por destilar armonía a pesar de su precaria ubicación en un tejado, lo que exige habilidad para el equilibrio e inveterado optimismo.
La pieza fue la primera de las comedias musicales famosas que abordó una temática seria como era la persecución y pobreza: las penurias de los hebreos en el shtétel de Anatevka en la Rusia zarista de 1905; y las dificultades de Tevie, su esposa Golde y sus cinco hijas para mantener la tradición en un mundo velozmente cambiante.
Vale recordar la novela Gambrinus (1907) de Alexander Kuprin, que trata de un violinista judío en Odessa que deleita a los marineros con su música hasta que le cortan las manos en un pogromo (notablemente, Kuprin quiso hacer una oda a la entereza humana, por lo que el violinista manco, aprende a tocar las mismas melodías en un silbato).
Acerca del violinista prodigio Fritz Kreisler, su hermano Hugo ironizaba: «Yo soy judío, pero no sé si mi hermano lo es». En efecto, Fritz ocultaba su judeidad debido a la judeofobia de su esposa Harriet. Cuando ésta insistió en que «Fritz no tiene en sus venas ni una gota de sangre judía», Leopold Godowsky repuso: «Debe de estar muy anémico».
A fin de eludir la animadversión del medio durante la primera mitad del siglo XX, muchos músicos judeoalemanes desdibujaron su origen. En muchos casos la huída fracasaba porque en alguna medida a los violinistas los delataba la profesión.
Una de las explicaciones más tempranas del ubicuo idilio entre los israelitas y el violín está en el libro La distribución comparativa de la habilidad judía (1886) en el que Josef Jacobs enumera cuatro preeminencias de los judíos: dos debidas a un impulso interno de su propia cultura (la música y la metafísica) y dos resultantes de actividades impuestas por el medio circundante (la filología y las finanzas). En lo que se refiere a la proclividad musical, su causa última sería «el carácter hogareño de la religión judía, que necesariamente hace que la música forme parte de sus hogares».
La célebre película de Steven Spielberg La lista de Schindler puso una vez más al violín en un rol central y simbólico, con la música de John Williams interpretada por el israelí Itzhak Perlman. Cuando éste cumpliera sesenta años, se editaron en Israel sus interpretaciones más famosas de klezmer, música jasídica y litúrgica, bajo el elocuente título de Un violín judío (2005).
Hoy en día, la nómina de violinistas de renombre internacional ha sido ampliada por varios otros israelíes como Gil Shaham, Vadim Gluzman y Shlomo Mintz. En este país se alienta la educación musical desde numerosos conservatorios y escuelas, y consecuentemente el violín constituye un instrumento primordial. Los jóvenes secundarios israelíes pueden optar por el violín como materia para rendir sus exámenes finales. Acaso se contribuye así a mantener al Estado judío devoto de un instrumento en el que su tradición halló un asiduo referente.
Herminia Rodríguez elabora en su tahona dulces judíos artesanales desde 1990
PEPE VARELA – Ribadavia – 18/12/2009
Según cuenta la tradición, pues aún no se ha encontrado documento alguno que así lo demuestre, los primeros judíos que se instalaron en Ribadavia lo hicieron allá por el siglo XI, cuando el rey don García decidió convertir a la hoy localidad ourensana en capital del Reino de Galicia. Desde entonces, y hasta que los Reyes Católicos firmaron el edicto de expulsión en 1492, muchos de los judíos de la comunidad estuvieron al cargo de los asuntos financieros de la autoridad, ya fuera esta rey, señor o conde, o empleados en los negocios artesanos que ellos mismos poseían: joyeros, ceramistas, hilanderos… o panaderos, como Herminia Rodríguez, la obradora que, muchos siglos después, ha recuperado parte del saber repostero sefardí.
Rabinos de largos tirabuzones acuden habitualmente a su establecimiento
Es la única tahona en el mundo que produce ciertas especialidades
Con el legado de una de las aljamas (juderías) mejor conservadas de España como escenario, a finales de agosto de cada año, las calles ribadavienses, de irregular trazado y estrechas trazas, se prestan a ser el escenario ideal para la Festa da Istoria, una deliciosa teatralización de la Ribadavia en la que vivieron los judíos. Y fue precisamente en una de las ediciones de la Festa, concretamente la celebrada en 1990, cuando los organizadores invitaron a un grupo de música sefardita canadiense. Quisieron agasajarles. Pensaron cómo… y decidieron hacerlo pidiéndole a Herminia, artesana panadera de la villa, que montara un tenderete callejero de repostería sefardita. La cosa fue tan bien que, quien ya tenía fama en la comarca por sus roscas y hogazas, decidió seguir elaborando dulces hebraicos todo el año en su panadería.
“Un grupo de comerciantes de Vigo me envió un recetario judío. Además, pasé bastante tiempo buscando algunas otras recetas. También, sobre todo para recibir ingredientes que no se podían encontrar aquí, me ayudaron mucho desde la Embajada de Israel en Madrid”, afirma Herminia.
Nada más atravesar Porta Nova de Arriba, espera Herminia en su comercio a los clientes. Seguramente la hayan conocido ya por un pequeño folleto que entregan en la oficina de turismo y que reza: “Tafona da Herminia, doce artesanal especialidade en doces hebreos”. Acodada en su mostrador de gastada madera, y rodeada de recortes de prensa y postales enviadas desde medio mundo, explica la panadera, con paciencia, los ingredientes con los que prepara cada uno de los dulces de su carta: bocaditos de almendras, elaborados con almendras y canela; Kamisch-Broit, hecho con nueces y almendras; Mamul, cuyos ingredientes básicos son frutos secos, pétalos de amapola y agua de azahar; Ma’Amul, con crema de dátiles y agua de rosas como ingredientes básicos… y así hasta once productos distintos.
Claro que una cosa es que Herminia sea profusa en explicaciones sobre ingredientes y otra, muy distinta, es que revele los secretos de su recetario o, aún menos, que permita la presencia de testigos mientras, de madrugada, “cada madrugada”, trabaja. A las dos de la mañana, la panadera enciende el horno y comienza a amasar… pero nadie más que ella está presente para verlo. Ni su marido, ni su hijo. Nadie. Es un secreto… y el secreto son las recetas con las que Herminia Rodríguez Carballal elabora, amasa y hornea sus masitas de semilla de amapola y cardamomo o sus muy solicitados mostachudos (dulce elaborado con nueces, azúcar, clavo y canela).
Herminia explica, sin ocultar su orgullo, que los visitantes que llegan a su tahona, desde todos los rincones del planeta, repiten que, hoy por hoy es el único establecimiento “en el mundo” donde han podido encontrarse con ciertas especialidades de galletas hebreas. Además, según asegura la propia Herminia, ella es la única panadera en el mundo que hace dulces totalmente artesanales (en el propio Estado de Israel, la repostería se hace en fábricas, por lo que recibe muchos pedidos de clientes hebreos). Parece mentira, pero es totalmente cierto. Si uno permanece un buen rato en la tienda, no será raro que vea llegar, hasta el mostrador, rabinos de largos tirabuzones que, atraídos por la fama de la repostera, vienen hasta aquí en busca de sus dulces desde el mismísimo Jerusalén.
El uso en la tahona de Herminia de ingredientes tan particulares, pero nada exóticos (si por exótico deducimos lejanía), representa una realidad creativa y distinta. “Hay que ser original para que el negocio funcione”, comenta esta panadera e que ha conseguido hermanarse con la sabiduría de los antiguos obradores sefarditas. Y es que Herminia, en su tahona, es celosa custodia de los dulces que, unos reservados para la liturgia, otros, parte de la cotidiana dieta, degustaron los viejos judíos ribadavienses… los expulsados judíos de la provincia de Ourense.