Periodistas, pemios y respeto

Sobre Israel opinamos todos: Periodistas, pemios y respeto.

 

Hablar bien de Israel no es delito. Todavía.

Sunday, October 10, 2010

Periodistas, pemios y respeto

Aviso a los navegantes. Aunque hable de los dos, la entrada de hoy va más sobre periodismo que sobre Israel.

A Pilar Rahola le han dado el Premio Daniel Pearl por “su código periodístico a favor de la verdad y su lucha contra el antisemitismo”. Daniel Pearl era un periodista del Wall Street Journal que tiene el triste honor de haber inaugurado como víctima los degollamientos ante la cámara con los que los islamistas nos chantajean a todos. Este premio internacional reconoce un comportamiento comprometido con la libertad de expresión y los derechos humanos. Y se lo ha llevado una periodista española (ella se define como catalana, pero no nos perdamos en el asunto)… Y la prensa española (salvo el diario en el que escribe y alguna agencia) no ha dicho ni una palabra.

El que en España los periodistas despreciemos y ninguneemos premios y premiados que no son nuestros, o de nuestra cuerda, es desgraciadamente el pan nuestro de cada día. No entraré en detalles sobre la miríada de premios periodísticos y cómo se otorgan porque sería patear el avispero (y además noto que el terreno resbala, joder, si hasta yo tengo uno) pero apuntaré a que reflejan el estado de la profesión: un oficio que ha perdido el respeto por sí mismo y por los que lo ejercen. Donde el rebaño está por encima de todo y ojito con el que vaya por libre… como Pilar Rahola. Es una desgraciada realidad que la cantidad de premios periodísticos aumenta conforme disminuye la calidad del trabajo; la de sus condiciones y la de su resultados.

Uno ha tenido la suerte de dar sus primeros pasos en esta profesión en un país donde los periodistas se respetan a sí mismos y eso lo tienen ya ganado cuando se exponen ante el resto de la sociedad. Una manera de entender el oficio y de entenderse a uno mismo que consideraría el desprecio hecho por la profesión española al premio de Pilar como un comportamiento tacaño, miserable y de poca clase. Somos muy valientes dando estas cuchilladas al colega pero luego nos callamos como siervos cuando aparece cualquier político convoca a un grupo de los nuestros y se permite largarles un coñazo de media hora que lleva escrito y terminar sin admitir preguntas. Y nosotros salimos del acto con los pantalones por los tobillos.

Danierl Pearl fue un periodista ejemplar que murió en el ejercicio de su profesión y que trabajaba para un medio donde la mayoría de esos satisfechos que sonríen de medio lado no serían admitidos ni como porteros. La Liga Antidifamación, que otorga el premio, lucha mucho más activamente y con mayor eficacia contra la discriminación que cualquier discurso de los que se largan nuestros gurús de la comunicación. Y Pilar Rahola es una periodista que en su estilo denuncia sistemáticamente contra viento y marea el resurgimiento del antisemitismo en Europa. Siempre ha sido de izquierdas y nacionalista catalana y de ahí no se ha movido. Y era respetada en la izquierda hasta el día en que se le ocurrió hablar bien de Israel. Desde entonces para muchos medios es, sencillamente, una apestada.

Y nosotros como si nada de esto existiera. Pues nada, sigamos así que vamos bien.

 

 

 

Sequía informativa

Hace días que los medios de comunicación españoles carecen de noticias gruesas que poder insertar en sus páginas sobre el conflicto entre israelíes y palestinos. Las últimas publicadas son un retrato obsceno y burdo por cómo se trató la noticia, la del día a día en la zona. La joven soldado burlándose del preso palestino, el joven soldado haciendo lo mismo con una detenida palestina, los soldados patrullando ejercitando una especie de baile coral en medio de una calle palestina. A estas tres noticias se reduce todo cuanto los medios en España han podido recoger de importancia en los últimos tres meses. Ahora se suman unas imágenes que dicen lo que algunos quieren que digan pero nada más.

Un auto circulando por una calle de Jerusalén recibe piedras de niños palestinos, en su huida atropella a uno de ellos sin mayores consecuencias. Pues bien el retrato del incidente y los comentarios adjuntos publicados en prensa de Aragón inciden en lo mismo de siempre, la visión torticera, patética, manipulada del momento vivido por un ciudadano israelí que tuvo la mala fortuna de pasar en aquel momento por en medio de unos niños que debieran haber estado en sus colegios estudiando en vez de tirar piedras contra vehículos y personas. Esta situación suministra un material de fondo que a su opinión merece ser destacado como noticia de alcance en sus páginas. Así, Heraldo de Aragón, con foto a todo color incluida, muestra el momento en que el niño atropellado cae sobre el parabrisas del coche y a continuación comenta como titular y cito textualmente: “Un ultraderechista israelí atropella a dos menores palestinos” Si lo desean pueden leerlo dos veces porque es tal cual lo citamos aquí. Y añade : “David Be´eri (sic), líder de una organización de ultraderecha israelí, los arrolló mientras lanzaban piedras” El dramatismo de la imagen no hace justicia alguna a lo que realmente sucedió pero deja en la retina más de lo de siempre: ¡Qué perversos son los israelíes y en mayor medida si son ultraderechistas!

Pues bien, ¿Qué hacía el citado “ultra” conduciendo su coche en una zona donde los niños juegan a tirar piedras contra los autos que circulan? ¿Qué derecho tiene el ocupante “ultra” a interrumpir la práctica del deporte nacional palestino que como todos sabemos es tirar piedras contra bienes y personas? ¿Por qué no detuvo su auto y dejó que los inocentes niños saciaran sus apetitos rompiendo cristales, ruedas, incluso abriendo la crisma a sus ocupantes? ¿Es que acaso el valor de un auto es mayor que el derecho a jugar los niños palestinos al mejor entretenimiento de que disponen? ¿Qué español en su sano juicio haría lo mismo? Cualquier españolito dejaría que los imberbes le dejaran su auto como puré. ¿Usted no?

Siguiendo las tesis del articulista de Heraldo, lo natural hubiera sido que los ocupantes dejaran el auto tirado en plena calle, salieran corriendo y si alguna piedra les abría la cabeza, es por su culpa, porque a los niños palestinos solo les quedan las piedras para jugar, ya se sabe que el “cerco” les impide disfrutar de juguetes como a cualquier niño mortal en Occidente. Además se lo buscó por “ultraderechista” y como en España los “ultras” están erradicados, no hay razón para que sobrevivan en Israel. Como sea y por los medios que sean, incluso a pedradas.

Pero citemos aunque de pasada cómo lo aborda “El Periódico de Aragón”. Misma foto pero en blanco y negro, brevedad textual pero agárrense bien los cinturones: “Atropello brutal. Un colono israelí que después huyó embistió con su vehículo a dos niños palestinos que lanzaban piedras” ¿Dónde lanzaban las piedras, ¡Al aire, al cielo, a las moscas, a los murciélagos, a cualquier cosa! ¿Y si estaban haciendo juegos malabares como sucede en numerosos semáforos en España? El problema es que el “colono” se metió por medio y casi estuvo a punto de suceder un crimen de colonos contra niños inocentes palestinos que sosegadamente tiran piedras contra autos, personas y cosas. Vamos, que el “colono” debió quedarse quieto y esperar la lluvia de piedras hasta morir bajo las mismas. La vida de un “colono” no vale la de los niños tira-piedras palestinos.

Si no es manipulación, es ignorancia. Si no hay más datos, hay desinformación. Si no existe contraste de noticias, hay malicia. Si se muestra una sola cara de la noticia, es intoxicación. Si solo salen noticias así, menudeadas, con cuenta gotas, lo que hay es judeofobia y antisemitismo. Si a semejante “notición” se le otorga tal relevancia, estamos ante periodismo frívolo. Fijar una imagen y hacer de la misma foco informativo, es mal periodismo, mala comunicación y lo que es peor, se perpetra una demostración evidente de que son malos profesionales de la comunicación. Que se lo hagan mirar, que buena falta les hace. Este es el periodismo actual, el que sostiene contra toda razón y lógica que: “Si non e vero, e ben trovato”.

Y en esas seguimos, estamos y nunca salimos de ahí.

Miguel Martín

Zaragoza

Seguir

Recibe cada nueva publicación en tu buzón de correo electrónico.

Únete a otros 81 seguidores