Tiberíades es una de las ciudades más adecuadas para ser visitadas en esta época del año pues conserva un clima muy calido y más aun cuando el invierno no parece llegar. Pero no por el clima solamente sino también por algunas novedades que agregan atracción a la ciudad. Se trata de actividades culturales, culinarias, deportivas, artísticas que convergen en lo turístico y que conviene tener en cuenta.
La ciudad de Tiberíades, fundada por Herodes Antipas hace 2000 años para honrar al Cesar Tiberios, fue el centro más importante de Israel y del mundo entero por un período de 500 años, desde la creación del templo de Jerusalén, y es una de las cuatro ciudades santas del pueblo judío, (junto a Jerusalén, Safed y Hebrón). Fue gobernada además de los romanos, por judíos musulmanes, drusos, cruzados, turcos y británicos.
Actualmente Tiberíades, que fue centro de grandes atracciones veraniegas realiza actividades muy atractivas para recuperar el turismo que antaño era tan grande. Entre las actividades se halla el festival Doña Gracia, que cumple su segunda edición. Es un evento que comenzó el año pasado y fue coronado con un éxito inesperado. Por lo cual se repite y será tradición anual. Es realmente un acontecimiento que únicamente Tiberíades es la ciudad que puede realizarlo por su significado y un festival que honra al sexo femenino. En esta hermosa ciudad de Tiberíades se llevará a cabo el Festival Doña Gracia que durará este año cuatro muy festivos días y tres noches 14 al 17 de noviembre. Este año tiene como tema central el Liderazgo y el Poder Femenino. Con un rico programa de paseos guiados, actuaciones de artistas y músicos de la primera línea, conferencias, 3 eventos multitudinarios de músicos y bailarines endos escenarios centrales, todo esto evocando la cultura y las costumbres del judaísmo español y su posterior dispersión.
Este segundo festival que es más amplio que el primero, se realiza como verdadero tributo a esta heroína con los auspicios de Amsalem Tours, el Museo Doña Gracia, la intendencia de la ciudad de Tiberíades, la Asociación Hotelera, el ministeriode Turismo y en el marco del Desarrollo de la Galilea.
Y seguramente también este año como el anterior, serán estos cuatro días en los que el público podrá empaparse de las costumbres culinarias, la música, el vestuario, los bailes, colores y sabores del judaísmo español y de aquella época. El programa artístico se ofrece en diferentes espacios de la ciudad. Estarán en este festejo la flor y nata del panorama sefardí, y las más populares cantantes de la música nacional
Tales como Keren Peles, Miri Messica, Anat Atzmon, Sarit Jadad, Iona Elian Keshet, Meital Travelsi, Maya Buskila y Shiri Maimon con su nuevo show junto a Shimón Buskila.
La mayoría
de los espectáculos son gratuitos (no todos). Pero la apertura es una Fiesta Popular con artistas locales y los más grandes del país se llevan a cabo en la rambla de Tiberíades, se espera público en masa. El resto de los shows también en el Parque Berko, en las calles de la ciudad y en los vestíbulos de los hoteles.
Junto a los grandes cantantes habrá bailarines que intentarán llevar al público por una travesía en el tiempo hacia el siglo 16. Para este festival se han puesto en campaña también los distintos hoteles de la ciudad (reserva previa), que ofrecen el programa y el festival incluido en el hospedaje a precios muy atractivos.
La Historia de Doña Gracia y el Museo
Haciendo historia, recordemos que la ciudad de Tiberíades, fue adquirida por Doña Gracia de manos del Sultán Otomano en el siglo XVI a fin de convertirla en refugio del pueblo judío, disperso tras el edicto de expulsión de España y Portugal, por lo cual es natural que la ciudad se vista de gala para homenajear a esta gran mujer, en un festival multitudinario.
Doña Gracia fue una poderosa mujer, de una personalidad avasallante, avanzada a su época, propietaria del segundo banco de Europa en el siglo XVI, dirigente de un imperio comercial de vinos y especias, 300 años antes de Teodoro Herzly con su pecunia adquirió esta cuidad de Tiberíades en Eretz Israel e incitó a los judíos a llegar allí.
Gracia Mendes (nacida Hana Nasi) fue una dama de la aristocracia portuguesa en el siglo 16, poseedora de la mayor riqueza de esa época, provenía de una familia judía expulsada de España. Aprovechó sus contactos y fortuna para dedicarse a ayudar al pueblo judío. Asistida por el sultán turco, luchó para darle su propio lugar en Tiberíades.
En los días del festival se ofrece también una visita al Museo “Casa de Doña Gracia”, vista que se puede realizar todo el año, pero precisamente en estos días es más importante para entender la historia. Este museo, que es también un centro de cultura, fue abierto por la familla Amsalem, dueños del hotel homónimo, diseñado en base a la personalidad de Doña Gracia. Es un museo viviente único en su estilo: una réplica del Castillo de la familia Mendes – Nasi en Estambul, donde se refugió al ser expulsada de Portugal por la Inquisición. Doña Gracia no llegó nunca a Israel ni a esta ciudad pero continúa siendo un emblema de su historia.
Cada una de las salas del museo está dedicada a alguna de las ciudades en las que Gracia vivió, con moblaje y decoración que cuentan la historia. Se llevan a cabo visitas guiadas por el museo, en las cuales se relata la interesante historia de esta mujer, se proyecta un film.
Más información en el sitio: www.festival.donagracia.com
Israel es el país al que me siento orgulloso de defender. No, nunca diría que es perfecto. Tiene sus defectos y flaquezas. Ha incurrido en errores, varios de ellos muy grandes. Pero todos los países democráticos, liberales y amantes de la paz que conozco también los han cometido. Por David Harris
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Estaba sentado en el auditorio de una universidad británica. Aburrido por el orador, comencé a mirar a mi alrededor. Vi a alguien que me resultó familiar de una encarnación académica anterior. Cuando terminó la sesión me presenté, preguntándome si después de años que se podían contar en décadas, me recordaría.
Dijo que sí, momento en el cual comenté que los años no habían pasado para él. Su respuesta fue: “Pero usted cambió muchísimo”.
“¿Le parece?”, pregunté con un cierto grado de turbación, sabiendo que, más allá del autoengaño, no es lo mismo tener 60 que 30.
Mirándome a los ojos, proclamó, mientras otros asistentes que estaban cerca prestaban atención, “Leo lo que usted escribe sobre Israel, y me disgusta. ¿Cómo puede defender a ese país? ¿Qué le pasó al muchacho liberal que conocí hace 30 años?”
Respondí: “Ese muchacho liberal no ha cambiado su punto de vista. Israel es una causa liberal, y estoy orgulloso de hablar a su favor”.
Si, estoy orgulloso de hablar a favor de Israel. Un viaje reciente me recordó una vez más el por qué.
Algunas veces, son las cosas aparentemente pequeñas, aquellas que muchos ni siquiera notan, o dan por sentadas, o quizás deliberadamente ignoran por temor a que afecten su mentalidad hermética.
Es la lección de manejo en Jerusalén: la alumna es una mujer musulmana devota que está detrás del volante, y el profesor es un israelí que usa kipá. A juzgar por los informes de los medios sobre los interminables conflictos entre las comunidades, tal escena sería imposible. Sin embargo, era tan rutinaria que nadie excepto yo le echó una mirada al pasar. Es obvio que la misma mujer no se hubiera podido dar el lujo de tomar lecciones de manejo, mucho menos con un profesor judío ortodoxo, si viviera en Arabia Saudita.
Son los dos hombres homosexuales que caminan de la mano por la costanera de Tel Aviv. Nadie los miraba, ni cuestionaba su derecho a exhibir su afecto. Imaginen tratar de repetir la escena en alguno de los países vecinos.
Es la multitud de un viernes en la mezquita de Yaffo. Los musulmanes tienen la libertad de ingresar, según les plazca, a orar o reafirmar su fe. La escena se repite en todo Israel . Entretanto, los cristianos en Irak están expuestos a la muerte; los coptos en Egipto enfrentan a diario la marginación; Arabia Saudita prohíbe la exhibición pública del cristianismo; y en gran medida se ha echado a los judíos del Medio Oriente árabe.
Es la estación central de autobuses de Tel Aviv. Allí se encuentra una clínica gratuita para los miles de africanos que han ingresado a Israel, algunos legalmente y otros no. Provienen de Sudán, Eritrea y otros sitios. Son cristianos, musulmanes, y animistas. Claramente, saben algo que desconocen los detractores de Israel, que despotrican y vociferan sobre un supuesto “racismo”. Saben, que si tienen suerte, podrán empezar una nueva vida en Israel. Por eso eluden los países árabes, por temor a la cárcel o las persecuciones. Y mientras el diminuto Israel se pregunta cuántos más de esos refugiados podrá absorber, los profesionales médicos israelíes se ofrecen como voluntarios para esa clínica.
Es “Save a Child’s Heart”, otra institución israelí que mayormente no llega a los medios internacionales, si bien merece una nominación al Premio Nobel de la paz. Allí llegan, muchas veces clandestinamente, niños que necesitan tratamientos cardíacos avanzados. Llegan desde Irak, Cisjordania, Gaza y otros lugares árabes. Reciben tratamiento de primer nivel. Es gratis y lo brindan médicos y enfermeras que desean afirmar su compromiso con la convivencia. Sin embargo, estos mismos individuos saben que, en muchos casos, no se reconocerá su trabajo. Las familias temen admitir que buscaron ayuda en Israel, incluso cuando gracias a los israelíes a sus hijos la vida les ha hecho un nuevo contrato.
Es la vitalidad del debate israelí sobre casi todo, incluyendo, principalmente, el conflicto permanente con los palestinos. Se dice que el presidente de Estados Unidos Harry Truman se reunió con el presidente de Israel Haim Weizmann poco después de la creación de Israel en 1948. Comenzaron a analizar quién tenía la tarea más difícil. Truman dijo: “Con todo respeto, yo soy el presidente de 140 millones de personas”. Weizmann retrucó: “Es cierto, pero yo soy el presidente de un millón de presidentes”.
Ya sea en los partidos políticos, la Knéset , los medios, la sociedad civil o la gente de la calle, los israelíes son enérgicos, autocríticos y exhiben una extensa gama de opiniones.
Son los israelíes quienes están planeando la recuperación del Bosque de Carmel, después de que un voraz incendio mató 44 personas y destruyó 8.000 acres de naturaleza exquisita. Los israelíes recibieron un territorio árido y yermo y a pesar de condiciones inconcebiblemente duras, plantaron amorosamente un árbol tras otro para que Israel pueda actualmente aseverar que es uno de los pocos países con más tierras forestadas de las que tenía un siglo atrás.
Son los israelíes que, con silenciosa determinación y coraje, están decididos a defender su pequeña porción de tierra contra cualquier amenaza concebible – el creciente arsenal de Hamás en Gaza; la peligrosa acumulación de misiles por Hezbolá en Líbano; los llamamientos de Irán – con aspiraciones nucleares – a un mundo sin Israel; la hospitalidad de Siria a líderes de Hamás y al trasbordo de armas a Hezbolá; y enemigos que desvergonzadamente usan a civiles como escudos humanos. O la campaña global que cuestiona la legitimidad de Israel y su derecho a la autodefensa; la extraña coalición antisionista entre la izquierda radical y los extremistas islámicos; la mayoría numérica automática en la ONU dispuesta a avalar, sin mediar preaviso, incluso las acusaciones más rebuscadas contra Israel; y los miembros de la punditocracia que no pueden – o quieren – comprender los inmensos desafíos estratégicos que enfrenta Israel.
Sí, son los israelíes que, después de enterrar a 21 jóvenes asesinados por terroristas en una discoteca de Tel Aviv, visten el uniforme de las fuerzas armadas para defender a su país y proclamar que “Tampoco impedirán que bailemos”.
Ese es el país al que me siento orgulloso de defender. No, nunca diría que Israel es perfecto. Tiene sus defectos y flaquezas. Ha incurrido en errores, varios de ellos muy grandes. Pero todos los países democráticos, liberales y amantes de la paz que conozco también los han cometido, si bien son pocos los que han enfrentado a diario, desde su nacimiento, amenazas a su existencia.
Se dice que lo perfecto es el peor enemigo de lo bueno. Israel es un buen país. Y al mirarlo con detenimiento y desde cerca, y no a través del filtro de la BBC o de The Guardian, siempre recuerdo por qué. (Argentina.co.il/The Huffington Post)
La pretensión de los palestinos de erigir su propio estado unilateralmente, con Jerusalén Oriental como su capital, sin las indispensables negociaciones con Israel, necesita para cobrar un carácter épico, pergeñar una historia fraguada que los vincule con la milenaria Tierra Santa y la citada ciudad judía, con las que tanto ellos como el Islam no tienen ninguna ligazón fehaciente, a pesar de su vasta imaginación para respaldar una torpe y mendaz inventiva.Se ha escrito profusamente acerca de la absurda y ficticia versión de la historia a la que son afectos los palestinos, particularmente sobre el origen de Palestina, que fue la Tierra de Israel y Judea, hasta que su nombre fue cambiado por los romanos en el año 135 de la EC. Los sobrevivientes de la rebelión judía del año 70 DC fueron sometidos a vejaciones y provocaciones similares a las que causaron otra rebelión en el año 132 DC. Los romanos vencieron otra vez, y la revuelta terminó en el 135 DC. El Emperador Romano Adriano (Publios Aelios Adrianos) castigó a los judíos sobrevivientes. Adriano renombró a Jerusalén con su nombre y como el dios Júpiter Capitolinos—Aelia Capitolina, e impuso la pena de muerte a cualquier judío que entrara en la ciudad. Algunos historiadores dicen que posiblemente en ese periodo, fue cuando los romanos le cambiaron el nombre a Judea, por el de Palestina. Otros creen que el cambio ocurrió más o menos como un siglo más tarde, después que Constantino estableció la parte del este, o la parte Bizantina del Imperio Romano. Así que, el término romano de “Palestina” llegó a la existencia mucho después que las Escrituras habían sido canonizadas. El término “Aelia Capitolina” no duró para Jerusalén, pero “Palestina” de alguna forma persistió y posibilitó que permaneciera en la región, incluida Judea y sus alrededores.
Resulta curioso, o cuanto menos llamativo, que en el Corán, escrito unos 2000 años después de los textos de la Biblia, se pretenda hacer creer que el hijo de Abraham, ofrecido en sacrificio a Dios, fue Ismael y no Isaac. Hogaño, los palestinos insisten que habitaron la tierra de Canaán antes que Dios se la diera al hijo de Isaac, Jacob (Israel). Pero ellos están seriamente mal informados o son, deliberadamente, tenaces mentecatos. La palabra Palestina no aparece en el hebreo original o en la traducción Griega de la Biblia. El término hebreo Pelesheth, se refiere a la tierra antigua de los Filisteos—Filistea.
Insistiendo en la tesitura de distorsión histórica, la Autoridad Nacional Palestina (ANP) al dirigirse a su pueblo recientemente por la televisión oficial hizo alarde de un magín sorprendente. El Instituto de investigación “Palestina Media Watch” presentó en su sitio Web un video emitido en la TV de la ANP el 14 de mayo, como parte de los actos oficiales en Ramallah y en la Franja de Gaza para conmemorar el ‘Día de Nakba’ – fecha en la que los palestinos lamentan lo que ellos llaman la “catástrofe” de la creación del Estado de Israel. El vídeo muestra que en el delirante discurso del Presidente de la ANP, Mahmoud Abbas, éste negó que los judíos tengan una historia en la tierra de Israel y reclamó el reconocimiento de ficticios 9000 años de historia palestina, (como si fueran los antiguos cananeos) que se remontan a 7000 AC. “Esta historia, -dijo Abbas sin ruborizarse- hizo a los palestinos los propietarios de la historia”. Cabe mencionar que los cananeos al igual que otros pueblos que habitaron las regiones de la tierra de Israel, salvo los judíos, desaparecieron como naciones distinguibles hace miles de años, pero conociendo la propensión a fabular de los árabes, no sería extraño que declarasen que hay evidencias que los hombres de la prehistoria eran palestinos.
En otra grotesca revisión de la historia, a la que sólo pueden dar crédito los excesivamente ignorantes, los palestinos, en una burda distorsión de la Biblia que ofende y pretende quitar legitimidad a las religiones judía y cristiana, inventan descaradamente que el patriarca Abraham, el primer monoteísta, era islamista y que la Virgen María y Jesús de Judea eran palestinos. “Abraham no era ni un judío, ni cristiano, pero él era un Hanifa (seguidores de Abu Hanifa el fundador de la escuela Hanifita) verdadero musulmán, y no era de los politeístas” – Corán 3:67.
Contrariamente a lo que muchos creen, nunca hubo un estado palestino. Cuando la ONU, en una resolución de 1947, ordenó la partición de la tierra en dos Estados, esto fue rechazado por la parte árabe (incluida la futura Palestina). Por consiguiente, de acuerdo con el Derecho Internacional, Palestina nunca existió. Israel declaró su independencia, el 14 de Mayo de 1948; lejos de declarar la suya, la coalición árabe atacó al día siguiente al recién creado Estado de Israel.
En contraposición a los desesperados intentos de encontrar una conexión inexistente de los palestinos con la historia y con Jerusalén, la capital eterna de Israel que celebra los 44 años de su reunificación, la Doctora Eilat Mazar, en un magnífico reportaje de Jenny Hazan publicado en el portal AishLatino, (que reproduzco parcialmente) está revelando de manera tangible las huellas de la historia bíblica judía en Jerusalén. Después de excavar la Ciudad de David en las décadas del 70 y 80 y desenterrar finalmente la joya arqueológica de 3,000 años que es el palacio del Rey David en 2005, la destacada arqueóloga de la Universidad Hebrea de Jerusalén, Dra. Eilat Mazar acaba de descubrir otro tesoro de la Ciudad Vieja de una increíble importancia histórica y bíblica: un recinto real que data del siglo 10 AEC.
De acuerdo a Mazar, autora de “The Complete Guide to the Temple Mount Excavations” (2002), esta última excavación, que es el primer hallazgo de este período en el área, provee evidencia convincente de la descripción bíblica del reino de Salomón. Siguiendo los pasos de su abuelo, el reconocido arqueólogo, Dr. Benjamín Mazar, la Dra. Mazar ha revelado las huellas de la historia bíblica judía.
Respondiendo más en detalle sobre su descubrimiento, la Dra. Mazar dijo que “encontramos dos secciones de una muralla, una de 70 metros de largo y seis de alto, y la otra de 35 metros de largo y cinco de alto, entre la Ciudad de David y el muro sur del Monte del Templo. Dentro de las paredes encontramos los restos de una casa de guardia de 6 metros de alto, una estructura real adyacente a la casa de guardia, y una torre de vigilancia de 8 metros de largo y 6 de alto, construida de piedras esculpidas de una belleza inusual, que mira desde arriba al valle Kidrón.
Probamos con un cierto grado de certidumbre que toda la estructura fue erigida en el siglo 10 AEC y que estuvo en uso durante todos los siglos hasta la destrucción del Primer Templo en 586 AEC.
En el piso encontramos una abundancia de material que prueba que las estructuras fueron utilizadas con propósitos reales, públicos o administrativos: puntas de flechas, cuentas, joyería, estatuillas, y un archivo de docenas de sellos con decoraciones, nombres hebreos y la inscripción de “el rey” atestiguando su uso dentro de la monarquía.
En los años 80 ya habíamos descubierto in situ el mayor depósito de jarrones –de 1,15 metros de alto— alguna vez encontrado en Jerusalén. En uno de ellos había una inscripción parcial en hebreo antiguo indicando que le había pertenecido a un oficial gubernamental de alto rango, la persona responsable de supervisar la provisión de alimentos horneados a la corte real”. “La muralla que fue descubierta atestigua la presencia de un gobierno. Su fortaleza y la forma de construcción indican un alto nivel de ingeniería. Una comparación de estos últimos hallazgos de murallas y puertas del período del Primer Templo, tanto como la alfarería encontrada en el lugar, nos permite presuponer con un alto grado de certidumbre que la pared que ha sido revelada fue construida por el Rey Salomón en Jerusalén en la última parte del siglo 10 AEC.
Podemos presuponer con un alto grado de certidumbre que la muralla fue construida por el Rey Salomón en Jerusalén en la última parte del siglo 10 AEC.
Esta es la primera vez que se encuentra una estructura de aquel período de tiempo que guarda correlación con las descripciones escritas de las construcciones del Rey Salomón en Jerusalén. La Biblia nos dice que él, junto con la ayuda de los fenicios, construyó un templo, luego su propio palacio, y que los rodeó con murallas para protegerlos. El tercer capítulo del libro de Reyes dice: “…hasta que él (Salomón) hizo su objetivo construir su propia casa, y la casa de Dios, y la muralla de Jerusalén alrededor.
¿Cómo reacciona ante aquellos que niegan éste y otros importantes hallazgos bíblicos?
No tengo que reaccionar. Es muy importante apegarse a los hechos y dejar que estos hablen por sí mismos. Esos hechos hablan de un poder central en el siglo 10 AEC. Puedes ignorar lo que la Biblia nos dice sobre el Rey Salomón, pero no puedes negar el hecho de que en aquella época Jerusalén era muy importante y estaba liderada por un monarca, y aquellos que niegan la descripción bíblica todavía tienen que lidiar con esa realidad. Todo el mundo es libre de sugerir sus propias interpretaciones, pero la fecha no miente. La historia del pueblo judío en Jerusalén es un hecho científico, y no puedes cambiar la historia.
Siempre hay gente que trata de deformar la evidencia de una manera u otra y siempre habrán intentos de reescribir la historia. La Waqf [la autoridad religiosa que administra el Monte del Templo] ha estado afirmando por años que nunca hubo un templo allí. Como miembro del Comité Público en Contra de la Profanación de Antigüedades en el Monte del Templo, he hecho lo mejor que pude para alertar al mundo de las intenciones de la Waqf de destruir toda evidencia de soberanía judía en Jerusalén.
Están destruyendo la evidencia más importante de la historia de los judíos.
Lo expresado por la Dra. Mazar desenmascara la intención de un documental emitido por la televisión de la ANP el 3 de mayo de 2009, llamado “Las sinagogas que cercan Al Aqsa”, en el cual se afirmaba que los judíos lloran y lloran sobre el muro occidental de la mezquita Al-Aqsa, ya que por autoengaño y debido a una falsificación, creen que se trata de un vestigio de la pared del imaginario Templo. Disparatadamente afirmaba también que la zona del Muro de los Lamentos, es parte de Al- Aqsa, a pesar que hay una distancia de más de 80 metros entre ambos sitios. También se había pronunciado al respecto el Presidente del Tribunal Supremo de los tribunales religiosos de La Autoridad Nacional Palestina, el Dr. Tayseer Al- Tamimi, diciendo que “Jerusalén es la capital religiosa, política y espiritual de Palestina y los judíos no tienen derecho a ella”. El jeque Tamimi dijo que ”ninguna de las excavaciones llevadas a cabo por las autoridades de ocupación desde 1967 han revelado ningún hallazgo que confirme que los judíos tienen una historia en Jerusalén, o la existencia de su supuesto Templo, y esto es reconocido por los arqueólogos judíos. Las reclamaciones por los rabinos judíos y sus organizaciones extremistas no son más que mentiras y engaños y falsas afirmaciones, sin verdad en ellas”.
La relación histórica de los islamistas con Jerusalén comenzó en el año 638, cuando los musulmanes conquistaron la ciudad. Para los árabes, que rezan en dirección a La Meca dándole la espalda a Jerusalén, la importancia religiosa de ésta, data del año 691 EC, cuando el califa Al Malik construyó la Cúpula de la Roca y con la erección de la mezquita Al Aqsa en el año 715. Para el Islam, Jerusalén no es una ciudad santa en el sentido en que la conciben los judíos. Los musulmanes tienen un solo lugar sagrado en Jerusalén y ello es suficiente para que la “ciudad santa” deba formar parte de “Dar al Islam.”
Jerusalén, ha sido capital de un Estado judío en cuatro períodos de la historia y nunca de un Estado árabe o islámico.
No obstante la enorme acumulación de datos históricos, arqueológicos y religiosos, que demuestran inequívocamente la relación milenaria de los judíos con Jerusalén, los palestinos, maestros en el arte de la distorsión y la mentira, pretenden negar esos hechos y escribir su propia e inventada versión de la historia.
Parafraseando algunos conceptos del ganador del Premio Nobel, y sobreviviente del Holocausto Elie Wiesel, quien sacó un aviso de página completa en el Wall Street Journal en forma de carta abierta al Presidente Obama,- con quien él visitó el campo de muerte de Buchenwald el año pasado-: “Para mí, el judío que soy, Jerusalén está más allá de la política.
Está mencionada más de seiscientas veces en las Escrituras Sagradas, y ni una vez en el Corán. Su presencia en la historia judía es abrumadora. No hay una plegaria más conmovedora en la historia judía que la que expresa nuestro anhelo por retornar a Jerusalén. “Cuando un judío visita Jerusalén por primera vez, es un regreso a casa”. “Jerusalén debe continuar siendo la capital espiritual judía del mundo, no un símbolo de angustia y amargura, sino un símbolo de confianza y esperanza. Como dijo el maestro jasídico Rebe Najman de Breslov: “Todo en este mundo tiene un corazón; incluso el corazón mismo tiene su propio corazón”. “Jerusalén es el corazón de nuestro corazón, es el alma de nuestra alma.”
Acabo de escuchar una breve exposición de Dennis Prager, célebre experto en asuntos de Medio Oriente, que enseña en cinco idiomas y, además de sus actividades académicas, dirige orquestas de música clásica. Ha participado en innumerables cursos y mesas redondas sobre el conflicto árabe-israelí. Me sorprendió al afirmar que es uno de los más fáciles de entender, aunque difícil de resolver. Prager es también una figura relevante en los diálogos interreligiosos. Lo hizo con católicos en el Vaticano, con musulmanes del golfo Pérsico, con hindúes en la India y con protestantes de diversas denominaciones. Durante diez años, condujo un programa radial con casi todas las creencias del mundo. Se lo respeta como una voz seria, muy informada y ecuánime.
Reconoce que los estudios, debates y cursos sobre el tema crearon la falsa noción de su complejidad. No hay tal cosa, dice. En 1948, Gran Bretaña fue obligada a retirarse de Palestina por el anhelo independentista de los judíos. Previamente, las Naciones Unidas habían votado la partición del territorio en dos Estados: uno árabe y otro judío. Los judíos aceptaron y los árabes no, porque preferían “echar a los judíos al mar” mediante la invasión de siete ejércitos, con el apoyo de la ex potencia mandataria. El resultado de esa guerra fue prodigioso. Aunque el pueblo judío acababa de emerger -muy quebrado- del Holocausto nazi, pudo vencer. Desprovisto casi de armas, abrumado por el ingreso de sobrevivientes enloquecidos, carente de recursos naturales y alimentos, se empeñó en salir adelante. Sus vecinos se negaron a firmar la paz y sólo hubo fronteras de armisticio, provisionales. Después sucedieron nuevas guerras, cuyo propósito respondía al mismo eslogan: “Echar a los judíos al mar”.
Israel es más pequeño que la provincia argentina de Tucumán, que el estado norteamericano de Nueva Jersey y que la república de El Salvador. No obstante, su carácter democrático y pluralista lo ha convertido en una espina que hiere a dictaduras y teocracias. En 1967, el dictador egipcio Gamal Abdel Nasser, con el apoyo de Jordania y Siria, inició acciones para demoler al joven Estado. Entre otras medidas, forzó el retiro de las tropas de las Naciones Unidas para poder invadirlo. Israel atacó primero y obtuvo una impresionante victoria en la Guerra de los Seis Días. Fue entonces -recién entonces y bajo circunstancias no deseadas- que la actual Cisjordania, hasta ese momento parte integral de Jordania, pasó a estar bajo control israelí. Durante las casi dos décadas que duró la ocupación jordana, nunca se había propuesto convertirla en un Estado Palestino. Curioso, ¿verdad? Recién empezó esa demanda cuando la ocupó Israel. Porque el propósito de fondo -la conclusión resulta obvia- no era establecer un Estado Palestino, sino borrar del mapa a Israel, aunque sea arrancándole pedazo tras pedazo. Se puede decir que en esa etapa comenzó el tan publicitado conflicto palestino-israelí. Hasta entonces, era árabe-israelí.
Apenas terminada esa Guerra de los Seis Días, hubo una conferencia de los jefes de Estado árabes en la capital de Sudán, donde se juramentaron los tres noes: No reconocimiento, no negociaciones, no paz con Israel.
¿Qué debía hacer Israel? Todos los caminos estaban cerrados, hasta que un nuevo presidente egipcio, Anwar el-Sadat, se mostró dispuesto a la conciliación. Entonces, Israel le dio la bienvenida y aceptó la fórmula “tierras por paz”. Se retiró de la península del Sinaí, dos veces más grande que su propio territorio, dejando a Egipto pozos de petróleo, aeropuertos, carreteras y nuevos centros turísticos. Hasta sacó por la fuerza a los israelíes que habían construido la ciudad de Yamit en el sur de Gaza, para que la devolución fuese completa.
¿Fue apreciado semejante gesto? No. Tras el asesinato del presidente Sadat, Egipto mantuvo una paz fría e incluso produjo programas televisivos antisemitas y antiisraelíes porque -respondía ante los reclamos- allí “se respeta la libertad de expresión”… Más adelante, Yasser Arafat insinuó un acercamiento, saludado enseguida con alborozo por Israel, y se firmaron los Acuerdos de Oslo, que dieron lugar al nacimiento de la Autoridad Nacional Palestina.
En las negociaciones de Camp David, presididas por Bill Clinton, el premier israelí aceptó casi todas las demandas palestinas. Pero Arafat siempre decía que no. Clinton, impaciente, le exigió que hiciera propuestas. Arafat no las hizo. Regresó triunfante -por haber hecho fracasar la conferencia- y lanzó otra Intifada.
Para acercarse a la difícil paz, Israel se retiró de la Franja de Gaza. Allí no quedó un solo judío (sólo uno, Gilaad Shalit, que las autoridades palestinas mantienen secuestrado y no permiten siquiera la visita de las Naciones Unidas, entidades de derechos humanos o de beneficencia). Los palestinos tenían la ocasión de poner las bases de un Estado pacífico y venturoso. Pero en lugar de ello, usaron la enorme ayuda internacional que reciben para proveerse de armas, bombas y misiles que usan para asesinar a los israelíes de las localidades vecinas. Si de veras quisieran un Estado exitoso al lado de Israel, esta conducta lo desmiente de forma categórica. Su objetivo mayor es la extinción de Israel. Una consigna elocuente de Hamas (la organización terrorista que controla Gaza) dice: “Nosotros amamos la muerte como los judíos aman la vida”. Confirma una clásica declaración de Golda Meir: “Habrá paz cuando los árabes amen a sus hijos más de lo que nos odian a nosotros”.
¿Se puede lograr la paz con quien sólo desea matar al enemigo? Las emisoras de casi todos los países árabes y muchos musulmanes niegan los derechos judíos sobre Israel, incluso reconocidos en el Corán. Palestina (nombre inadecuado, porque se refiere a los filisteos que ocuparon sólo una franja costera) no tuvo jamás un Estado árabe independiente ni un Estado musulmán independiente. En cambio, allí, a lo largo de la historia, se han establecido varios Estados judíos independientes. Israel es el tercero. La trascendencia de ese pequeño territorio se debe a los judíos. Allí consolidaron el monoteísmo, escribieron la Biblia, dieron origen al cristianismo y ahora convirtieron su ínfimo espacio en una potencia tecnológica.
Insiste Dennis Prager en que es irracional culpar a Israel de casi todos los males del mundo. Si llegase un extraterrestre, no comprendería cómo una nación tan pequeña, trabajadora, creativa, estudiosa, democrática y anhelante de paz, pueda ser la causa de tantos conflictos, generadora de tantos males y tantos abusos. ¿No será que la usan de chivo expiatorio? ¿No será que se le tiene demasiada envidia? ¿No será que su ejemplo hace temblar a los totalitarismos? Es curioso que ahora, cuando los pueblos árabes por fin se levantan contra sus tiranos, haya casi desaparecido Israel de las noticias. No la pueden acusar de haber generado la rebelión, aunque existieron intentos y posiblemente se vuelva a ese recurso.
Por último, ¿qué pasaría si Israel destruyese su armamento y decidiera abandonar la lucha? ¿Qué pasaría si los árabes destruyeran sus armamentos y decidieran abandonar la lucha? Prager responde: en el primer caso, habría una invasión inclemente que convertiría a Israel en una cordillera de cenizas. En el segundo caso, se firmaría la paz el próximo miércoles.
Por lo tanto -cierra Dennis Prager-, el conflicto es difícil de solucionar, pero uno de los más fáciles para comprender.
Al celebrar los 63 años de la Independencia, podemos mirar hacia atrás y contemplar el histórico milagro del nacimiento de una nación: el Estado de Israel. Podemos también ensalzar a uno de nuestros mayores líderes, David Ben-Gurion, por haber declarado el establecimiento de un Estado judío, una patria judía, en esa trascendental fecha de mayo de 1948. Inmediatamente fuimos atacados por fuerzas que nos superaban en número y armamento.
De los escombros de la Guerra de la Independencia se levantó uno de los mejores ejércitos del mundo, uno de los más decentes y virtuosos. El desierto se convirtió en un modelo de la agricultura más avanzada, admirada por todos. El desarrollo de Israel en áreas como la tecnología, la ciencia y la medicina, le ha colocado en la primera línea de estos campos en el mundo entero.
Junto con la proclamación del Estado de Israel, se declaró que esta nación recién establecida se fundamentaría en la libertad, la justicia y la paz, acorde con la visión de los Profetas de Israel. Respetamos el código judío de valores morales que nos han inculcado.
Seguimos haciendo frente a fuerzas malignas, especialmente las que emanan de Irán. Este desafío de un régimen, que constituye un peligro para el mundo entero, debe ser enfrentado mediante la movilización sin concesiones de la comunidad internacional. Estamos decididos, junto a nuestros aliados de todas partes, a luchar contra el antisemitismo y la deslegitimación.
El Estado de Israel está preparado para contribuir con su parte, aunque sea a un precio doloroso, a la concertación de la paz con sus vecinos. Esperemos que los vientos de cambio que soplan en nuestra región anuncien nuevas oportunidades de paz, seguridad y prosperidad para todos.
Todos alentamos la esperanza de que Guilad Shalit vuelva a reunirse inmediatamente con sus seres queridos.
Los lazos de familia que vinculan al Estado de Israel con las comunidades judías del mundo son esenciales para nosotros. Ustedes participan plenamente en nuestros logros. Mirando hacia atrás comprobamos que tenemos mucho de qué enorgullecernos, y mirando adelante vemos que queda mucho por hacer. Juntos podremos alcanzar cualquier objetivo, juntos podemos triunfar. Y juntos seguiremos celebrando muchos aniversarios de la Independencia en los días venideros.
de Silvia Schnessel, el miércoles, 25 de mayo de 2011 a las 0:17
“Mis amigos, antes de hablar de cosas acerca de Israel, quiero decir algo acerca de las escenas que he visto hoy en la televisión y que seguramente han visto ustedes. Cuando la tragedia golpea a Estados Unidos, Israel siente una identificación inmediata. Y la tragedia ha golpeado a Estados Unidos. En los últimos días las inundaciones y los tornados se han cobrado la vida de cientos de estadounidenses, incluso hoy en Joplin, Missouri. Todo lo que puedo decir es: Estados Unidos, estamos con ustedes en este día, y todos los días.
Y eso resulta evidente en las cosas que acabamos de escuchar de mis dos amigos cercanos: el Portavoz de la Casa del Presidente John Boehner, y líder de la Mayoría del Senado Harry Reid, vosotros guiaréis a los muchos amigos que están aquí hoy, distinguidos senadores y congresistas, hombres y mujeres, de los Estados Unidos de América.
Quiero saludar al presidente de AIPAC, Lee Rosenberg. Rosy, me enteré el otro día que si te gano en algo, no será en baloncesto. Será en fútbol. Y al director ejecutivo Howard Kohr – Howard, que no voy a ganarte en nada.
Quiero dar la bienvenida también a los representantes del Gobierno de Israel, los miembros de la Knéset, al Embajador de EE.UU. en Israel Jim Cunningham, al Embajador designado Dan Shapiro, a mi amada esposa y madre de nuestros dos hijos, Sara, y, por último, a nuestro fantástico embajador en los Estados Unidos, un hombre que sabe unas cuantas cosas sobre la alianza entre Estados Unidos e Israel, Michael Oren.
A todos los que nos apoyan en esta gran sala y a los millones de seguidores de esta gran tierra, el pueblo de Israel os da las gracias. Gracias por su firme compromiso con la seguridad de Israel. Gracias por defender el derecho de Israel a defenderse. Gracias por apoyar a Israel en su búsqueda de una paz segura.
Ahora, he oído esta noche de todos los portavoces algo que ustedes saben – que Israel es el aliado indispensable de Estados Unidos. Ustedes entienden que Israel y Estados Unidos están hombro con hombro luchando contra enemigos comunes, protegiendo intereses comunes. Ustedes saben que los innovadores israelíes ayudan a los equipos de energía a combatir las enfermedades, conservar el agua, limpiar el planeta. El apoyo de ustedes a Israel fluye del corazón.
Vean, no es sólo lo que hace Israel. Es lo que Israel es. Ahora, permítanme explicar eso. Ayer tuve un gran día. Me dejaron salir. Sara y yo pudimos ir a dar un paseo. Y tengo que felicitar a los servicios de seguridad estadounidenses. Son un poco más generosos que los nuestros. Así que caminamos junto al Potomac, y llegamos a visitar monumentos majestuosos de Washington. Leí las palabras eternas de Jefferson, “Sostenemos que estas verdades son evidentes por sí mismas, que todos los hombres son creados iguales.” He leído la frase inmortal de Lincoln, “gobierno del pueblo, para el pueblo, por el pueblo.”
Ahora, déjenme decirles por qué estas palabras resuenan con tanta fuerza en mí y en todos los israelíes – porque están arraigados en las ideas defendidas por primera vez por nuestro pueblo, el pueblo judío, la idea de que todos los hombres son creados a imagen de Dios, que ningún gobernante está por encima de la ley, que toda persona tiene derecho a la justicia. Estas son ideas revolucionarias judías, y que fueron pronunciadas hace miles de años – cuando vastos imperios dominaban la tierra, vastos imperios de esclavos gobernaban el mundo. Y los Judios dijeron estas verdades.
Israel es la cuna de nuestra civilización común. Es el crisol de nuestros valores comunes. Y el estado moderno de Israel fue fundado precisamente en estos valores eternos. Y esta es la razón de que en Israel más de 1 millón de musulmanes disfruten de plenos derechos democráticos. Por ello, el único lugar en el Oriente Medio donde los cristianos son completamente libres de practicar su fe es el democrático Estado de Israel. Y esta es la razón por la cual se puede confiar en Israel y sólo Israel, para garantizar la libertad de todos los credos en nuestra capital eterna, la ciudad de Jerusalén unida.
Mis amigos, Israel y Estados Unidos se han elaborado a partir de estos profundos manantiales de valores comunes. Hemos forjado una amistad duradera no sólo entre nuestros gobiernos, sino entre nuestros pueblos. El apoyo a Israel no divide a Estados Unidos. Une a los Estados Unidos. Une a los demócratas, de edad y jóvenes, liberales y conservadores, y los republicanos. Y, sí, Joe Lieberman, incluso une a los independientes. Quiero aprovechar esta oportunidad para saludar a uno de los grandes senadores en mi vida, un hombre que ha prestado un servicio increíble a su país, Estados Unidos, y ha estado increíblemente dedicado a Israel y el pueblo judío. Gracias, Joe Lieberman.
Verán, este amplio apoyo a Israel de los Estados Unidos es una gran ayuda y le da una fuerza tremenda a mi país. Y desde Harry Truman, Israel ha tratado con presidentes de Estados Unidos que la apoyaron mientras nos enfrentábamos a los problemas de un mundo cambiante.
Ayer el presidente Obama habló de su compromiso férreo con la seguridad de Israel. Dijo con razón que nuestra cooperación para la seguridad no tiene precedentes. Habló del compromiso no sólo frente a AIPAC. Habló sobre ello en dos discursos escuchados en todo el mundo árabe. Y ha respaldado las palabras con hechos.
Yo sé que estos son tiempos económicos difíciles. Por eso quiero dar las gracias al presidente y al Congreso por proveer a Israel con una asistencia vital a fin de que Israel pueda defenderse sola por sus propios medios. Quiero agradecerles a todos por el apoyo al sistema de defensa antimisiles Cúpula de Hierro. Hace unas semanas, los terroristas de Hamas en Gaza lanzaron ocho cohetes contra nuestras ciudades, en Ashkelón y Beer Sheva. Bien, estos cohetes nunca alcanzaron sus objetivos. Cúpula de Hierro los interceptó en el aire. Por primera vez, se puso en funcionamiento un sistema de defensa antimisiles en el combate. Eso es un precedente en la historia militar. Y quiero dar las gracias, Estados Unidos.
Estados Unidos e Israel están colaborando de muchas otras maneras también. Estamos cooperando en la ciencia, en tecnología, en el comercio, la inversión. No sólo empresas estadounidenses invierten en Israel. Empresas israelíes invierten en América. En la última década, las empresas israelíes han invertido más de $ 50 mil millones en los Estados Unidos…
(Se oye la protesta de una actiivsta… Netnyahu: Creéis que habrías tenido esas protestas en Gaza? )
Así, una de esas empresas está invirtiendo en la propia calle Richmond. Es una empresa que está construyendo una fábrica de alimentos. Bien, lo que significa es – más negocios, más empleos, y, sí, más humus.
Bueno, no es sólo alimentos lo que estamos trayendo a Estados Unidos. Por ejemplo en medicina. Israel está avanzando en la cura para la esclerosis múltiple, el Alzheimer, el cáncer. Hemos desarrollado medios mecánicos para que los parapléjicos vuelvan a caminar. Hemos colocado una pequeña cámara de diagnóstico dentro de una píldora. Yo no lo he tragado, pero entiendo que es bastante eficaz.
Y acabáis de oir hablar de este vendaje milagroso desarrollado por una empresa israelí que ha ayudado a salvar la vida de la congresista Giffords Gabby. Deseo a Gabby, una gran amiga de Israel, “refuá shlemá”, una feliz, rápida y expedita recuperación.
Israel y Estados Unidos también están cooperando para poner fin a la peor adicción del mundo, la adicción al petróleo. Esta dependencia de los combustibles del terrorismo envenena el planeta. Para ello hemos puesto en marcha un programa de 10 años en Israel para dejar el hábito, para encontrar un sustituto de la gasolina. Y si tenemos éxito, podemos cambiar el mundo. Podemos cambiar la historia.
Mis amigos, el apoyo del pueblo estadounidense para Israel se refleja en mi invitación para hacer frente a una reunión conjunta del futuro Congreso. Gracias, John Boehner, por esa invitación. Voy a hablar de la gran convulsión que tiene lugar en el Oriente Medio, los riesgos y las oportunidades. Y voy a hablar de los peligros de un Irán con armas nucleares. Y también voy a esbozar una visión para una paz segura entre israelíes y palestinos. Tengo la intención de decir la verdad sin adornos, porque ahora más que nunca, lo que necesitamos es claridad.
Y los acontecimientos en nuestra región están abriendo los ojos a una verdad sencilla. Los eventos en la región están abriendo los ojos a una verdad simple: los problemas de la región no tienen su origen en Israel. Las escenas notables que estamos presenciando en las plazas de todo el Oriente Medio y África del Norte se producen por una simple razón: La gente quiere libertad. Quiere progreso. Quiere una vida mejor.
Para muchos de los pueblos de la región, el siglo 20 les pasó por encima. Y ahora la tecnología del siglo 21 es decirles lo que se perdieron entonces. ¿Recuerdan ese proveedor de alimentos desesperado en Túnez? ¿Por qué se prendió fuego? No por Israel. Él se prendió fuego debido a décadas de humillación, décadas de corrupción intolerables.
Y los millones que salieron a las calles de Teherán, Túnez, El Cairo, Saná, Bengasi, Damasco, no están pensando en Israel. Están pensando en la libertad. Tienen anhelo de oportunidades. Anhelo de esperanza para sí mismos y para sus hijos. Así que es hora de dejar de culpar a Israel por todos los problemas de la región.
Permítanme subrayar una cosa. La paz entre israelíes y palestinos es un interés vital para nosotros. Sería la realización de un sueño poderoso y eterno. Pero no es una panacea para los problemas endémicos de Oriente Medio. No va a dar a las mujeres en algunos países árabes el derecho a conducir un coche. No va a evitar que las iglesias sean bombardeada. No va a evitar que los periodistas vayan a la cárcel.
¿Qué va a cambiar esto? Una palabra: democracia – la democracia real, auténtica. Y por democracia no me refiero sólo a las elecciones. Me refiero a la libertad de expresión, libertad de prensa, libertad de reunión, derechos de las mujeres, los homosexuales, las minorías, para todos. Lo que el pueblo de Israel quiere es que la gente de Medio Oriente tenga lo que tienen ustedes en América, lo que tenemos en Israel – democracia. Así que es hora de reconocer esta verdad básica. Israel no es lo que está mal en Oriente Medio. Israel es lo que está bien en Oriente Medio.
Mis amigos, queremos la paz porque concemos el dolor del terrorismo y conocemos la agonía de la guerra. Queremos la paz, porque sabemos las bendiciones que la paz podría traer – lo que podría traer para nosotros y para nuestros vecinos palestinos. Pero si queremos avanzar en la paz con los palestinos, entonces es hora de que admitamos otra verdad. Este conflicto se ha prolongado durante casi un siglo, porque los palestinos se niegan a ponerle fin. Se niegan a aceptar el Estado judío.
Ahora bien, esto es lo que este conflicto ha sido siempre. Hay muchos temas vinculados a este conflicto que deben resolverse entre israelíes y palestinos. Podemos, debemos resolverlos. Pero repito: sólo podemos hacer la paz con los palestinos si ellos están dispuestos a hacer la paz con el Estado judío.
Mañana en el Congreso, voy a describir qué aspecto podría tener la paz entre un Estado palestino y el Estado judío. Pero quiero asegurarles de una cosa. Debe mantener a Israel en la seguridad. Y por lo tanto, Israel no puede volver a las líneas indefendibles de 1967.
Voy a hablar sobre estos y otros aspectos del futuro de paz en el Congreso. Pero esta noche quiero expresar la gratitud de Israel por todo lo que están haciendo para contribuir al fortalecimiento de Israel y la gran alianza que Israel tiene con Estados Unidos. Ustedes ayudaron a mantener nuestra ventaja militar cualitativa. Ustedes respaldaron las sanciones contra Irán. Usted han defendido la paz verdadera. Se opusieron a Hamas. Y se unieron al presidente Obama y a mí en la denuncia de Hamás exigiendo que liberen a nuestro soldado cautivo, Gilad Shalit. Ese es otro crimen atroz de Hamas. Imagínense tener a un joven soldado encerrado en un calabozo oscuro durante cinco años sin ni siquiera una sola visita - ni una sola visita de la Cruz Roja. Creo que la comunidad civilizada debe unirse a Israel y los Estados Unidos y todos nosotros en una simple demanda de Hamas: la liberación de Gilad Shalit.
Mis amigos, pasé mis años de secundaria en Filadelfia. Entiendo que se ha desarrollado bastante desde entonces. Pero durante esos años, cuando era un pueblo soñoliento, solía ir a visitar la Campana de la Libertad. Ahora, como Primer Ministro de Israel, puedo caminar por la calle y ver una réplica exacta de la campana en el Parque de la Libertad de Jerusalén. En ambas campanas está la misma inscripción. Viene de la Biblia, del libro de Levítico, “U’kratem Dror BaAretz L’chol Yoshveha”, “Proclamad la libertad por todo el país para todos sus habitantes”.
Mis queridos amigos, esta es la esencia de la gran alianza entre nuestras dos naciones – dos los pueblos unidos en la libertad y buscando la libertad y la paz para todos. Eso es de lo que esta alianza se trata. Y ustedes son parte de ella. Ustedes la mantienen.
Les doy las gracias en nombre del pueblo de Israel y del gobierno de Israel. Gracias por la alianza estadounidense-israelí. Gracias, AIPAC.
Cuando sólo tenía 15 años, Avi Be’eri fue vendido a traficantes de esclavos que lo introdujeron de contrabando a Israel desde Guinea, se las arregló para cambiar su vida y ahora se convertirá en un oficial de las FDI
Smadar Shir
Ynetnews
Publicado: 05.03.11 / Israel News
[Avi Be'eri: yo era un niño inocente (Foto: Portavoz de las FDI)]
La historia de la vida de Avi Be’eri podría, fácilmente, convertirse en una exitosa telenovela. Comenzó con la muerte de sus padres en Guinea, continuó con los traficantes de esclavos contrabandeándolo a Israel y llega hasta el curso de oficiales de las FDI, que debe completar el martes.
El joven de 21 años, cuyo verdadero nombre es en realidad Ibrahim, nació en la ciudad de Labe, en Guinea. Cuando tenía un año de edad, su padre murió de cáncer y él y su madre fueron a vivir con su tío. Su madre siempre hizo hincapié en la importancia de una educación e, incluso, ahorró dinero para mandarlo a la escuela. Pero murió cuando él tenía sólo 13 años de edad y se quedó solo en el mundo.
La vida en casa de su tío fue dura y por eso se escapó al mercado local, ayudando a los comerciantes a cambio de un lugar para dormir por la noche. Un día sintió que su suerte estaba a punto de cambiar, uno de los comerciantes le dijo que en Israel era posible ganar $3,000 por mes. El comerciante se ofreció a pagarle el pasaje de avión a cambio de un porcentaje del sueldo mensual de Ibrahim.
“No sabía nada acerca de Israel”, dice en su fluido hebreo. “Era un niño inocente y pensaba que realmente quería ayudarme”.
Avi llegó a El Cairo con sólo una pequeña mochila y nada más. El contacto local lo estaba esperando. “Éramos ocho africanos, nos puso bajo una gran frazada en un camión y comenzó a conducir”, recuerda Avi.
“Durante todo el viaje la voz de mi madre estuvo haciendo eco en mi cabeza diciendo ‘te vendieron como esclavo’”. El viaje a Israel fue un infierno permanente. “Por la noche viajábamos y, a lo largo del día, beduinos armados nos vigilaban. Una noche llegamos a Eilat y de allí a Tel Aviv.”
En la estación central de autobuses de Tel Aviv se quedó solo. “Tenía 15 años, el único tipo negro entre los blancos”, dijo. “Me di cuenta de alguien era del mismo color que yo y le pregunté dónde dormían los trabajadores migrantes”. Avi comenzó a trabajar como lavaplatos y otros trabajadores migrantes le dijeron que enviara una carta al Comité de Refugiados de las Naciones Unidas en Jerusalem.
Salvadores especiales
La respuesta fue que no reunía los requisitos para el estatus de refugiado, ya que “no hay guerra en Guinea”. Entonces fue enviado a Shanti House en Tel Aviv – un hogar para niños en riesgo. “Tuve que escapar para ganar dinero”, recuerda. “Sabía que si era deportado a Guinea sin el dinero que le debía, el comerciante que me compró el pasaje de avión me mataría”.
Sin embargo, poco tiempo después de su llegada, Avi fue arrestado por la policía de inmigración. Fue trasladado a un centro de acogida como candidato a la deportación. Parecía que sus peores temores estaban a punto de hacerse realidad.
Los salvadores de Avi fueron Susana y Azion Oshri, del asentamiento comunal de Massad. Ellos le dieron la bienvenida en su casa. Bajo su patrocinio Avi regresó a la escuela y apeló al entonces Ministro del Interior acerca de su estatus. El ministro decidió darle al caso una consideración especial y le otorgó una ciudadanía israelí.
Cuando recibió su documento de identidad cambió su nombre a Avi – haciéndolo oficial. Después de completar sus estudios y recibir su diploma de la escuela secundaria, Avi se enroló en las FDI.
El martes completará el curso de oficiales y entonces será promovido al grado de Teniente Segundo. “Realmente me siento como alguien que está haciendo historia”, dice con orgullo. “¿Quién hubiera creído que yo, que llegó a este país sin nada, estuvo en prisión y estuvo cerca de ser deportado, se convertiría en un oficial de las FDI, serviría como edecán de las FDI y ayudaría a israelíes a integrarse en el ejército?”
Avi ya tiene grandes planes para su futuro. “Siento que todas las puertas están abiertas para mí y me veo como un judío en todos los sentidos. Mi siguiente desafío es convertirme, casarme y formar una familia. Quiero ir a la universidad y estudiar Relaciones Internacionales y luego trabajar en el Ministerio de Relaciones Exteriores para promover las relaciones de Guinea con Israel. Mi sueño es contribuir tanto como pueda a este país. No hay suficientes palabras para expresar mi agradecimiento”.
Católica india que salvó a un niño judío
será distinguida en Israel
En los atentados terroristas de mayo de 2011
Fuente:
JERUSALÉN, miércoles 4 de mayo de 2011 (ZENIT.org).- Sandra Samuel, quien salvara la vida del niño Moshé Holtzberg, de solo dos años de edad, durante los ataques terroristas en Mumbai, India, en noviembre de 2008, será distinguida en Israel.El homenaje tendrá lugar en un acto conmemorativo del Holocausto que organizan el 6 de mayo la Fundación Internacional Raoul Wallenberg, Casa Argentina en Israel Tierra Santa y los Amigos de la Universidad de Tel Aviv de Habla Hispana.Sandra, católica nacida en la India, trabajaba desde 2003 para el rabino Gavriel Holtzberg y su esposa Rivka, en la Casa Jabad de Mumbai y era la niñera del pequeño Moshe desde su nacimiento.El 26 de noviembre de 2008 Sandra demostró un coraje excepcional al rescatar al niño mientras un grupo de terroristas asesinaba a sus padres.
Danny Rainer, vicepresidente de la Fundación Wallenberg, será el encargado de entregar la distinción especial.
Previamente, el mundialmente consagrado periodista Henrique Cymerman presentará el documental “Juanito”, una entrevista filmada que narra la notable historia del doctor Zalman Shiffer y de su “hermano”, Juanito, investigada por la Fundación Wallenberg en 2010.
En 1942, en Bélgica, Zalman recibió refugio en la casa de Louise and Joseph Materne, una pareja cristiana que ya escondía a un niño español llamado Juanito, escapado de la guerra civil española.
La entrevista cuenta la historia de esos dos hermanos por accidente y el modo en que la experiencia cambió la vida de ambos para siempre.
Por estas acciones y gracias a una profunda investigación llevada a cabo por la Fundación Raoul Wallenberg, el matrimonio Materne recibió el título de Justos entre las Naciones.
El evento tendrá lugar el viernes 6 de mayo de 2011 a las 10:30 a.m. en el Auditorio Bar Shira, Universidad de Tel Aviv, George Wise Street.