Gran festejo artístico y turístico en Tiberíades

Publicado 13/11/2011
LÍNEA DIRECTA
Segundo Festival Doña Gracia

Gran festejo artístico y turístico en Tiberíades

Autor: Chiquita Levov (texto y fotos)

Tiberíades es una de las ciudades más adecuadas para ser visitadas en esta época del año pues conserva un clima muy calido y más aun cuando el invierno no parece llegar. Pero no por el clima solamente sino también por algunas novedades que agregan atracción a la ciudad. Se trata de actividades culturales, culinarias, deportivas, artísticas que convergen en lo turístico y que conviene tener en cuenta.
La ciudad de Tiberíades, fundada por Herodes Antipas hace 2000 años para honrar al Cesar Tiberios, fue el centro más importante de Israel y del mundo entero por un período de 500 años, desde la creación del templo de Jerusalén, y es una de las cuatro ciudades santas del pueblo judío, (junto a Jerusalén, Safed y Hebrón). Fue gobernada además de los romanos, por judíos musulmanes, drusos, cruzados, turcos y británicos.
Actualmente Tiberíades, que fue centro de grandes atracciones veraniegas realiza actividades muy atractivas para recuperar el turismo que antaño era tan grande. Entre las actividades se halla el festival Doña Gracia, que cumple su segunda edición. Es un evento que comenzó el año pasado y fue coronado con un éxito inesperado. Por lo cual se repite y será tradición anual. Es realmente un acontecimiento que únicamente Tiberíades es la ciudad que puede realizarlo por su significado y un festival que honra al sexo femenino.
En esta hermosa ciudad de Tiberíades se llevará a cabo el Festival Doña Gracia que durará este año cuatro muy festivos días y tres noches 14 al 17 de noviembre. Este año tiene como tema central el Liderazgo y el Poder Femenino. Con un rico programa de paseos guiados, actuaciones de artistas y músicos de la primera línea, conferencias, 3 eventos multitudinarios de músicos y bailarines endos escenarios centrales, todo esto evocando la cultura y las costumbres del judaísmo español y su posterior dispersión.
Este segundo festival que es más amplio que el primero, se realiza como verdadero tributo a esta heroína con los auspicios de Amsalem Tours, el Museo Doña Gracia, la intendencia de la ciudad de Tiberíades, la Asociación Hotelera, el ministeriode Turismo y en el marco del Desarrollo de la Galilea.
Y seguramente también este año como el anterior, serán estos cuatro días en los que el público podrá empaparse de las costumbres culinarias, la música, el vestuario, los bailes, colores y sabores del judaísmo español y de aquella época. El programa artístico se ofrece en diferentes espacios de la ciudad. Estarán en este festejo la flor y nata del panorama sefardí, y las más populares cantantes de la música nacional
Tales como Keren Peles, Miri Messica, Anat Atzmon, Sarit Jadad, Iona Elian Keshet, Meital Travelsi, Maya Buskila y Shiri Maimon con su nuevo show junto a Shimón Buskila.
La mayoría

de los espectáculos son gratuitos (no todos). Pero la apertura es una Fiesta Popular con artistas locales y los más grandes del país se llevan a cabo en la rambla de Tiberíades, se espera público en masa. El resto de los shows también en el Parque Berko, en las calles de la ciudad y en los vestíbulos de los hoteles.
Junto a los grandes cantantes habrá bailarines que intentarán llevar al público por una travesía en el tiempo hacia el siglo 16. Para este festival se han puesto en campaña también los distintos hoteles de la ciudad (reserva previa), que ofrecen el programa y el festival incluido en el hospedaje a precios muy atractivos.
La Historia de Doña Gracia y el Museo
Haciendo historia, recordemos que la ciudad de Tiberíades, fue adquirida por Doña Gracia de manos del Sultán Otomano en el siglo XVI a fin de convertirla en refugio del pueblo judío, disperso tras el edicto de expulsión de España y Portugal, por lo cual es natural que la ciudad se vista de gala para homenajear a esta gran mujer, en un festival multitudinario.
Doña Gracia fue una poderosa mujer, de una personalidad avasallante, avanzada a su época, propietaria del segundo banco de Europa en el siglo XVI, dirigente de un imperio comercial de vinos y especias, 300 años antes de Teodoro Herzly con su pecunia adquirió esta cuidad de Tiberíades en Eretz Israel e incitó a los judíos a llegar allí.

Gracia Mendes (nacida Hana Nasi) fue una dama de la aristocracia portuguesa en el siglo 16, poseedora de la mayor riqueza de esa época, provenía de una familia judía expulsada de España. Aprovechó sus contactos y fortuna para dedicarse a ayudar al pueblo judío. Asistida por el sultán turco, luchó para darle su propio lugar en Tiberíades.

En los días del festival se ofrece también una visita al Museo “Casa de Doña Gracia”, vista que se puede realizar todo el año, pero precisamente en estos días es más importante para entender la historia. Este museo, que es también un centro de cultura, fue abierto por la familla Amsalem, dueños del hotel homónimo, diseñado en base a la personalidad de Doña Gracia. Es un museo viviente único en su estilo: una réplica del Castillo de la familia Mendes – Nasi en Estambul, donde se refugió al ser expulsada de Portugal por la Inquisición. Doña Gracia no llegó nunca a Israel ni a esta ciudad pero continúa siendo un emblema de su historia.
Cada una de las salas del museo está dedicada a alguna de las ciudades en las que Gracia vivió, con moblaje y decoración que cuentan la historia. Se llevan a cabo visitas guiadas por el museo, en las cuales se relata la interesante historia de esta mujer, se proyecta un film.
Más información en el sitio: www.festival.donagracia.com

Masá, una educacion judeo sionista

 

Educación judeo-sionista

 
Una investigación de Masá halló que la participación de jóvenes en programas de largo plazo en el Estado Judío está directamente relacionada con un mayor compromiso como Judíos, con el liderazgo en su comunidad, y con desposar a Judíos. Israel cierra las brechas si tienen debilitados sus antecedentes Judíos.

 

 
La participación en programas semestrales o de un año en Israel está directamente vinculada con la afiliación Judía y el liderazgo, sin contar lo que significa como valoración de su origen y antecedentes Judíos, según resultados de un estudio encomendado por Viaje por Israel (Masá).

 

Masá, un proyecto conjunto de la Agencia Judía para Israel y el gobierno israelí, y que ofrece 180 programas semestrales y anuales en Israel, encargó ese estudio a fin de medir su eficacia con miras a la futura afiliación y compromiso de los participantes con el Judaísmo.

La investigación estuvo a cargo del profesor Steven M.Cohen, Director del Berman Jewish Policy Archive en la Wagner NYU, y  profesor de Jewish Social Policy en el Hebrew Union College,  y del doctor  Ezra Kopelowitz, director de Research Success.

Los investigadores observaron que cuanto más prolongado es el programa en Israel, y más las experiencias vividas por los participantes, mayor es el nivel de su identificación con el Judaísmo.

 

El estudio abarcó a 13.000 participantes de ambos sexos, más de 11.000 norteamericanos;  la mayoría tuvo breves experiencias en Israel o participó en programas de Masá desde 2005. Los investigadores compararon tres grupos que se inscribieron en programas de corto plazo: 1) los que estuvieron en Birthright y no regresaron a Israel; 2)  los que retornaron a Israel para otro programa corto, y 3) los que estuvieron enBirthright y después se registraron para un programa deMasá.

La investigación otros dos grupos de jóvenes que  participaron sólo en programas de largo plazo: 4) jóvenes adultos no ortodoxos que estuvieron en Masá sin pasar por Birthright, y 5) educados en la ortodoxia y que estuvieron en Masá Ortodoxo. Los integrantes de estos dos últimos grupos contaban con  antecedentes Judíos mucho más fuertes, y obtuvieron educación Judía en la infancia, a diferencia de los participantes en los otros tres grupos de Birthright.

 

El estudio, asimismo, encontró que con cada experiencia subsiguiente en Israel, fue  aumentando significativamente el nivel de su solidaridad Judía. Por ejemplo, entre los casados interrogados, que asistieron a Birthright pero no volvieron a Israel, el 50 por ciento de ellos se casaron con Judíos; entre los que pasaron por Birthright, y que regresaron en otras ocasiones a Israel por corto tiempo, el 70 por ciento se casaron con Judíos; los que hicieron el programa de Birthright y después otro de Masá, el 91 por ciento de los participantes se casaron con Judíos.

 

En otras palabras, entre los que terminaron programas de corto plazo y nunca más regresaron a Israel, el porcentaje de casamientos mixtos se acerca al promedio nacional Judío para personas de su edad. En cambio, por el contrario, los participantes en programas de Masá estuvieron mucho más cerca de desposar a Judíos, y de hecho lo hicieron en nueve de cada diez casos.

Este patrón  se repitió en otras numerosas mediciones relacionadas con el compromiso como Judíos, así sea por su adhesión a organizaciones Judías, el tomar parte en funciones directivas en la comunidad Judía, interés en trabajar profesionalmente para ella,  su apego a Israel, y – para una pequeña pero significante minoría- haciendo aliá.

En síntesis, la investigación permitió encontrar en esas mediciones acerca de su compromiso como judíos, queBirthright unido con Masá, pueden, en efecto, proporcionar una viable ruta alternativa para alcanzar altos niveles de solidaridad con el mundo Judío para jóvenes adultos con pocos o sin antecedentes Judíos.

 

Por ejemplo, al preguntárseles si pensaron en seguir una carrera como profesionales dentro de la comunidad Judía, 45 por ciento de los que hicieron Birthright seguido por Masádijeron que sí, porcentaje casi idéntico al de los ortodoxos que egresaron de alguno de sus programas. Entre los que sólo participaron en Birthright, un 12 por ciento indicó que considerarían seguir una carrera para servir a la comunidad Judía; este porcentaje se duplicó a 26 por ciento entre los que pasaron por Birthright y volvieron después a Israel por corto tiempo; y volvió a duplicarse hasta el 45 por ciento entre los que, además de Birthright, participaron en algún programa de mediano o largo plazo de Masá.

Estas muestras son similares a las evidencias halladas en un reciente estudio de Avi Jai acerca de dirigentes Judíos que describe a los programas de largo plazo en Israel como una de las más amplias experiencias compartidas por jóvenes dirigentes Judíos de Estados Unidos junto con los días de escuela y la participación en campamentos Judíos.

 

´En la senda correcta´

En cuanto a su apego a Israel, las marcas entre la cohorte deBirthrightMasá es similar a los de Masá Ortodoxo, calculados según otras medidas. Cuando les preguntaron si recientemente fuerona escuchar una conferencia o a una clase relacionada con Israel, el 72 por ciento de los que participaron en BirthrightMasá respondieron afirmativamente, en tanto que entre los que siguieron un programa de Masá Ortodoxo lo hizo un 80 por ciento. (Si se habla de la lectura de periódicos israelíes, la cohorte de BirthrightMasá supera al grupo deMasá Ortodoxo por 61 por ciento a 43 por ciento). Entre  los que terminaron el programa de Birthrighy y uno de Masá, significativamente, el 18 por ciento está viviendo actualmente en Israel, un poco más, el 17 por ciento, entre los que graduados de Masá Ortodoxo.

“A lo largo de los años, un conjunto de evidencias ha servido para determinar el valor de los viajes de corto plazo a Israel.  Este estudio es uno de un pequeño número que apunta al valor agregado del viaje de largo plazo”, declaró el profesor Cohen, co-autor de la investigación.

“Si unos días en Israel son muy buenos para instilar el compromiso judío, y así es, una estancia de 10 meses en Israel es mucho mejor -agregó-. Estos hallazgos destacan el gran interés que reviste la promoción del retorno a Israel entre los alumnos de los programas de Birthright , y un interés aun mayor será fomentar los viajes de largo plazo, como los auspiciados por Masá Israel Journey”.

La semana última, la Junta de Gobernadores de la Agencia Judía  aprobó las partes operativas de su plan estratégico, que llama a la organización a centrar su labor en dos áreas principales, la primera de ellas una espiral de la experiencia israelí para jóvenes adultos. Esto tendría que comenzar con programas de corto plazo, como Birthright, los de largo plazo como los de Masá, e incluir programas de desarrollo de plazo intermedio, como la escuela de verano en Israel, con el objetivo de fortalecer la identidad Judía e intensificar el apego a Israel entre los jóvenes de hoy.

 

“Los datos de este estudio muestran que estamos en el camino correcto con nuestro plan estratégico”, dijo el doctor Misha Galperin, presidente y gerente ejecutivo del Departamento Internacional de Desarrollo de la Agencia Judía. “Estamos persuadidos  – y los datos de este estudio lo confirman- que continuar brindandoles la posibilidad de conocer  la  vida israelí a los jóvenes adultos guarda correlación directa con sus sentimientos, su pensamiento y con el hacer cosas Judías con cada paso que den por la espiral de la experiencia que vayan haciendo en Israel”.

 

 

Keren Hayesod

 

Italia y los Judíos

Arco de Tito – Foro Romano

Italia es el único país, además de Palestina y regiones limítrofes que tiene una continuada presencia e historia judía

ininterrumpida…

Italia es el único país, además de Palestina y regiones limítrofes que tiene una continuada historia judía, ininterrumpida. La Comunidad judía de Roma es la más antigua de Europa luego de la de Grecia: existen pruebas de su presencia en el Siglo II a.n.e.

Después del año 63 llegó otro grupo numeroso, llegó con Pompeyo, conquistador de Judea. La Sinagoga de Ostia es la más antigua de Europa y del Papado, los judíos estaban allí aun antes del surgimiento del cristianismo ( como estaban en Babilonia, Alejandría y en comunidades pequeñas dispersas a lo largo de la costa mediterránea y antes de que  Roma se convirtiera en un Imperio. Los judíos romanos son los italianos más antiguos..  Julio Cesar respetaba la observancia de las prescripciones hebreas: en el año sabático estaban eximidos del pago de sus tributos al Estado Romano, cuyo valor enviaban regularmente a Judea como contribución para el mantenimiento del Templo. En el año 66 d.n.e la población judía de la provincia de Judea, exasperada de los abusos y humillaciones que les imponían los procuradores romanos, se rebeló, así comenzó la Guerra de los Judíos, que duró cuatro años.


Catacumbas judías – Venosa

Jerusalém resistió valerosamente el asedio romano, pero el 9 de Av, del año 70 d.n.e Tito destruyó el Templo que cayó presa de las llamas. Una parte de los judíos derrotados fueron enviados a Cesárea, para morir en el circo, otra como mineros a Cerdeña donde nadie podía sobrevivir durante mucho tiempo y otra a Roma, para la construcción del Coliseo.  Luego del levantamiento de Bar Kojba (132-135) durante el reinado del Emperador Adriano, muchos otros miles de judíos fueron vendidos como esclavos luego de la derrota. Esto determinó  la práctica entre los judíos que vivían en Europa de utilizar el dinero que anteriormente se enviaba al Templo de Jerusalem para el rescate y la liberación de judíos. Esta colecta permitió que numerosos judíos sometidos a la esclavitud, a lo largo de los siglos, fueran liberados.

Además de la comunidad de Roma que era muy numerosa había otras comunidades en Venosa y Siracusa, especialmente en Nápoles y sus alrededores, y en todo el sur de Italia. Aparte de las catacumbas descubiertas cerca de la pequeña ciudad de Matera, se descubrieron otras, judías, en el año 1853, en  Venosa. El principal interés de las catacumbas de Venosa se encuentra en sus inscripciones, grabadas en parte en latín y en parte en griego, el uso de ambas lenguas era incorrecto, en general la mayor parte de los epitafios estaban escritos totalmente en hebreo y los caracteres utilizados son muy sorprendentes. En uno de ellos se lee:

( “Lugar de descanso de Beta, hijo de Faustino. Paz a su alma! Que su espíritu pueda compartir en la vida eterna!” ) Un epitafio cuya segunda parte está en riego escrito en caracteres hebreos también es notable. (“La paz a su lugar de descanso.”) (¡Sic!)Los judíos habitaban en otras ciudades del Imperio Romano por esa  época, (Ostia, Ravena, Ferrara, Bologna, Milan, Capua, Nápoles). El Emperador Constantino en el año 313 impone el Edicto de Milán, que prohíbe las persecuciones contra los cristianos, y la tolerancia hacia los otros cultos.  En ese momento los cristianos comienzan a perseguir a los judíos, cuya existencia en el Imperio Romano estará determinada por las relaciones entre los judíos y el papado. Los Judíos de Roma nunca fueron expulsados de ella, de acuerdo a lo establecido por uno de los Padres de la Iglesia, San Agustín los judíos debían ser dejados en paz, de acuerdo a los Evangelios, en una medida ejemplarizadora para demostrar al mundo como era la vida de aquellos que habían rechazado la creencia en que Jesús era el Mesías, ese sería su castigo.

 

Con la conquista de Sicilia por parte de los árabes se formaron importantes comunidades judías en la Isla. En 1088 cayó Noto, el último baluarte de la Sicilia musulmana frente al asedio de los Normandos. El  Regnum que resultó fue considerado un modelo sin igual entre los Estados europeos de aquellos siglos; una dinastía normanda que hundía sus raíces en la Francia septentrional, había logrado en un tiempo relativamente breve dominar y gobernar culturas muy diferentes entre si.  Latinos, griegos, judíos y sarracenos convivían, en mutuo respeto por sus religiones y tradiciones en un suelo común bajo el dominio normando.  Dándose cuenta de la fuerza de las tradiciones, el conde Ruggero supo gobernar con habilidad obteniendo un éxito que muy pocos soberanos de esa época lograron. En 1282 Sicilia pasa a quedar bajo la dominación del reino de Aragón, desde ese momento la suerte de los judíos sicilianos quedará ligada a la historia de Cataluña.

El primero en dar noticias sobre los judíos de Sicilia, fue Benjamín de Tudela (Navarra), cuya visita tuvo lugar en el siglo XII. Alrededor de 1160 Benjamín de Tudela partió de Zaragoza, directo a Marsella y a Génova, de allí fue a la Toscana, donde visitó Lucca y Pisa,  Bologna y Roma, luego se dirigió a Otranto, desde se embarcó para Corfù.  A su retorno de Oriente, llegó a Sicilia,y de ahí dio interesantes informes sobre la vida de los judíos sicilianos, que se dedicaban al arte del tejido y de las tinturas, además de otras tareas, muy importantes como fueron la pesca y la elaboración del coral.

 

Fuente: Milim Cultural

YouTube – JERUSALEM 2111 INTERNATIONAL SCI-FI CONTEST – AEREAL VIEW

YouTube – JERUSALEM 2111 INTERNATIONAL SCI-FI CONTEST – AEREAL VIEW.

Impresionante video de Jerusalem al completo. Vista aérea.

No dejes de verlo.

http://www.youtube.com/v/xfjszIcjs0s

YouTube – JERUSALEM 2111 INTERNATIONAL SCI-FI CONTEST – AEREAL VIEW

JERUSALEM 2111 INTERNATIONAL SCI-FI CONTEST – AEREAL VIEW.

Concurso Internacional de Ciencia Ficción 2111 – Vista aérea
http://www.youtube.com/v/xfjszIcjs0s

Viajar por Israel

Recién llegados de un viaje por Israel en familia, traemos como resultado una panorámica muy esclarecedora y sorprendente de lo que hemos visto y contemplado con nuestros propios ojos y oídos. No hemos regresado con el mismo equipaje que salimos, es otro, seguro.
Esclarecedor porque nada tiene que ver lo visto y vivido con lo que la mayor parte, la gran mayoría diría yo, de los medios de comunicación españoles proyecta día tras día sobre la realidad de Israel, en tanto que moderno Estado como también en cuanto a su sociedad. Esclarecedor porque viajar por su geografía urbana, rural, social y humana por extensión aporta una perspectiva ignorada para muchos españoles que tienen una visión nada equilibrada, poco objetiva y algo distorsionada del Estado judío actual. Esclarecedor porque uno se halla ante una sociedad moderna, potente, avanzada, creativa, democrática y modélica, y que comparada con la realidad española presenta terrenos comunes y distancias evidentes, diferencias que en modo alguno deben servir como valores a juzgar desde el desconocimiento y la ignorancia. Esclarecedor en suma frente a la imponente falta de información que pesa sobre la opinión pública española que carente de la misma elabora juicios con lo que le llega a través de los medios de comunicación en general, poco propicios a extenderse en las genuinas realidades del Israel del siglo XXI o cuando menos vertidos con cuentagotas.

Sorprendente porque llegando con la mochila cargada de prejuicios e ideas, (No es nuestro caso, pero es así hoy para cualquier españolito que viaje hasta Israel) salpicada de tópicos y juicios comunes poco vinculados con la realidad israelí, el viajero descubre el otro lado de la cuestión y queda boquiabierto y extrañado. Sorprende comprobar cómo se vive la seguridad en este pequeño pero estable país rodeado de enemigos por tres costados, Líbano y Siria al Norte, Jordania por el centro y Egipto al Sur más el problema de Gaza, la relajación con que se vive la presencia de militares uniformados por sus calles y carreteras y el orgullo de los israelíes hacia “nuestros soldados” como gusta llamarlos. Sorprendente resulta la calidad de vida que gran parte de sus habitantes disfrutan en muchos sentidos y que en algunos aspectos compite y supera a la española. Sorprende la naturalidad con que viven las diferencias existentes dentro de su sociedad y que reflejan el envidiable equilibrio de que disfrutan, diferencias en todos los ámbitos, en lo político, lo religioso, lo cultural, lo social, pasando por el mosaico de gentes y culturas tan dispares que dan color y vivacidad a una sociedad civil que asume en general su compromiso con el país, su bandera que exhiben con orgullo, unos valores en común que a pesar de ser discutidos y debatidos, no son obstáculo alguno que impida el sentido de pertenencia nacional para la inmensa mayoría de sus ciudadanos, excluida claro está aquella parte que niega la condición del Estado como judío, como son algunos árabes israelíes, no todos y esto debe quedar claro, más las excepciones de algunos sectores religiosos minoritarios judíos contrarios a la existencia misma del Estado del que viven subvencionados y sostenidos, paradoja donde las haya. Hay libertad, se vive en libertad y eso se palpa a cada paso.

Nada en Israel resulta indiferente para un español que viaje allí. Nada en Israel le resulta ajeno, el paisaje humano, su estilo de vida, el paisaje geográfico que en algunas partes recuerda muchísimo a España, en suma cuanto sucede allí tiene que ver con nosotros mismos porque uno se ve reflejado en las hebras e hilos del tejido social israelí. Lo israelí resulta por tanto familiar por su proximidad y cercanía humana. Pero si no se pisa tierra y habla con sus gentes no se entiende ni se ve nada, solo hay distorsión y manipulación, la cruda realidad hoy para la mayor parte de la opinión pública española.

Puede parecer una idealización, sublimación del contraste y la visión, pero no es así, es más bien la clarificación que procede tras la conexión con una realidad escamoteada y hurtada tras décadas de mala prensa y peor opinión. Ahora disponemos de razones para manifestar a cuantos todavía sostienen opiniones prestadas que hay que ir y ver porque en España se ha edificado una opinión que ofende a la inteligencia por su condición primaria y elemental.

Habría más qué contar y hablar sobre el viaje pero basten estas primeras pinceladas generales y aclaratorias a fin de poner ciertas cuestiones en su debido lugar antes de abordar otras de mayor calado y enjundia, porque haberlas las hay. Insisto, el Israel que nos pinta la prensa española nada tiene que ver con el que hemos visto y viajado, nada tiene que ver con el cuadro que nos ofrecen algunos destacados relatores informativos sobre la zona. Lo que hemos visto con nuestros propios ojos y escuchado con nuestros propios oídos nos abre el apetito para más viajes y encuentros, somos de una sociedad que tiene mucho en común con una cultura y un pueblo con el que tenemos más vínculos de los que imaginamos y podemos discurrir.

Miguel Martín

Zaragoza

Magnífico espectáculo en la costa de Tveria

WOW -מופע מים מרהיב בכנרת בטיילת של טבריה

Todas las noches durante el mes de agosto en 3 sesiones a las 20:00, 21:00 y 22:00, este maravilloso espectáculo de agua en el Paseo Marítimo de la ciudad de Tveria (Tiberíades) sobre el Kineret (Mar de Galilea)

ENTRE LA SANGRE Y LA ESPERANZA

(Reflexiones surgidas a raíz de un viaje a Israel)
Por Manuel S.Pérez Millos

Hace unos pocos días hice realidad un viejo anhelo: conocer Israel. Desde luego, deseaba enterarme de primera mano, sobre el terreno y por mi propia experiencia, sobre la realidad de un país que, hasta el presente, se me pintó con colores muy poco edificantes. En mi caso, he de reconocerlo, por ser de natural poco crédulo, tantas y tan continuas acusaciones contra esa nación, me hacían propender a desconfiar de mis habituales informantes, sobre todo, porque las noticias que me llegaban al respecto, adolecían de flagrantes contradicciones. Se me juntaban, además, el hambre con las ganas de comer, esto es, que siendo visceralmente célibe cuanto a opinión –es decir, que no me caso con nadie-, rehuyo hacer mías, sin más, las consignas al uso, los puntos de vista impuestos y, en general, cualquier especie de manipulación interesada, tanto más, si estos manejos se engarzan en afectos espurios o en posicionamientos y juicios manifiestamente parciales. Pienso, como Quevedo, que no siempre se ha de sentir lo que se dice, sino que se debe decir lo que se siente. Por todo ello, al inicio del viaje y en los días precedentes, estaba expectante.

Tal vez, si en lugar de ir a Israel me desplazase a otro sitio, lo normal sería omitir lo que son detalles sobre el mero traslado desde el punto de partida hasta el de llegada. Por regla general, cualquiera que sea el medio de transporte empleado, el tránsito es tan semejante como anodino. Pero hete aquí que, en este viaje que refiero, las sorpresas comenzaron en el mismo aeropuerto de Madrid-Barajas. En efecto, era la primera vez que sufría un interrogatorio por parte de personal de seguridad de una línea aérea. El muy cortés pero firme examen a que me sometió el agente de seguridad de compañía El-Al, me hizo recordar abruptamente que iba a volar hacia un país cuya existencia está violenta, reiterada y públicamente amenazada, hasta tal punto, que los perpetradores de tales amenazas ya tienen borrado de sus mapas al pequeño estado judío. Pero en fin, que se superó sin ninguna incidencia este trámite poco usual y, tras pasar los controles policiales ordinarios, embarcamos en la aeronave que cubre el servicio regular de Madrid a Tel-Aviv.

Tras un vuelo de unas cuatro horas, aterrizamos en el aeropuerto Ben Gurion. Como durante el trayecto –a pesar de viajar con algunos conocidos- me cupo en suerte ir solo, entretuve parte del tiempo en diseñar una especie de Diario de Viaje que me proponía llevar a término. Tras analizar varias posibilidades, opté, siempre tan poco original, por hacerlo al estilo más tradicional, esto es: anotar meramente fechas, itinerarios y sencillas descripciones étnico-topográficas.

Tal intención resultó vana, ya que me pareció un desperdicio de tiempo describir algo tan prosaico. Este cambio de intención al que me estoy refiriendo, fue provocado por el hecho de descubrir que más que recuerdos de excursiones, me interesaba consignar sensaciones. La primera de ellas, fue constatar que Israel es, a pesar de lo que se informe habitualmente al respecto, un país moderno y normal, equiparable a cualquier otro de nuestro entorno cultural. Que haga gala de modernidad no es cosa extraña, ya que fue constituido a finales de 1948, lo que equivale a decir que el actual Israel y yo tenemos casi la misma edad. Sí me impactó más verificar que es una nación, hablando en términos meramente sociales, perfectamente homologable con España, Francia, Gran Bretaña, o cualquier otro estado democrático y civilizado. Así, pues, el primer infundio que se desmoronó ante el golpe contundente de la evidencia, es que “los judíos son, sino cerradamente obtusos, cuando menos bastante raros”. Esta condición de normalidad a la que aludo, es tanto más notoria si se tiene en cuenta que se trata de un territorio que sufre persistentemente el azote del terrorismo. Pese a ello, ni me sentí constreñido por cohortes de agentes secretos, ni sometido a especial vigilancia policial, ni atemorizado por la presencia anormal de efectivos militares (de hecho, en la terminal de vuelos internacionales, solamente vi a un soldado de servicio, armado, en la calle, delante de la puerta de salida). Teniendo en cuenta que se trata de un Estado al que combaten ferozmente sus vecinos, me pareció cosa en verdad extraordinaria que pudiera sentirme tan cómodo allí como en mi propio país.

Lo segundo que me llamó poderosa y muy favorablemente la atención, fue el orden y la laboriosidad. Fue la misma sensación que tuve –lo recuerdo muy bien- hace muchos, muchos años, en una entidad bancaria en Ámsterdam. Era realmente grato ver como la gente trabajaba sin estridencias, con eficacia. Posteriormente, algún israelí me dijo que el funcionamiento del aeropuerto es muy mejorable. Tal vez es que no haya visto como andan estas cosas en otras partes. A modo de anécdota, referiré que el único incidente fue que a un matrimonio que viajaba en el mismo vuelo, se les extravió una maleta que, según supe luego, les fue entregada al día siguiente en el hotel donde nos alojamos en Jerusalén.

Ya que menciono el hotel, no quiero omitir que parte del servicio estaba a cargo de palestinos, lo que me abrió nuevas ambiciones informativas, que me propuse satisfacer más adelante, en cuanto tuviera una oportunidad propicia.

La tercera cosa que me sorprendió fue la percepción de estar en una democracia real y amplia. Me percaté de que en Israel no hay ningún tipo de cortapisa que limite la libertad de opinión. Entre la ciudadanía del país hay quienes apoyan y quienes critican las decisiones gubernamentales, y unos y otros lo hacen con el entusiasmo que da el saber que nadie te va a enjuiciar u ocasionarte cualquier otro tipo de molestia por ello. De hecho, alguna de las más altas autoridades del Estado están siendo encausadas por la Justicia que, por cierto, funciona con total independencia de los poderes políticos o legislativos de la nación, hasta tal punto que se permite enmendar la plana con decisiones de inexcusable cumplimiento, al propio ejecutivo. Por su parte, la prensa actúa con entera capacidad analítica, informativa y de opinión; solamente hay un pacto tácito concertado entre los propios medios de comunicación, que les obliga a someterse voluntariamente a una especie de censura militar por razón de salvaguardar la seguridad nacional. Esto también tuve oportunidad de constatarlo sobre el terreno, con lo cual, la acusación de que Israel sea una especie de gestor de los intereses USA en la región, es otra leyenda que se viene abajo. Que el Estado de Israel es una plena democracia lo prueban todas las circunstancias, desde la más próxima, tal que no hay limitación de derechos ciudadanos impuesta por el Estado, ya sea por razón de sexo, religión o cualquier otra particularidad, o la más solemne, por ejemplo, que en la Kneset o parlamento unicameral israelí, haya diputados árabes que, juntamente con el resto de la oposición, controlan al Gobierno de la nación y defienden soberanamente los legítimos intereses de sus votantes. Otra prueba empírica de la completa democracia israelí, es que hay un laicismo de facto que permite vivir a cada cual según le plazca, lo mismo en materia de atuendo, que en cuanto a confesionalidad religiosa o relativo a cualquier otra índole personal. En Israel se puede ser libremente ultraortodoxo judío, ateo o practicante de la religión que se elija, con la única limitación que impone el respeto a los demás. En cuanto a lo que se está tratando, el propio Estado se compromete a garantizar el ejercicio de tales derechos individuales. Pienso que, curiosamente, desde la izquierda política, se anatematiza a Israel y se defienden impúdicamente otros regímenes vecinos dominados por la dictadura de posiciones confesionales que, incluso, llegan a perseguir con saña a los practicantes de otros cultos, acosan a las mujeres por el hecho de serlo e intervienen en esferas tan privadas como la orientación sexual de cada persona. Tales comparaciones, solamente me permiten lamentarme ante tan agraviante ceguera diciendo, como el Hidalgo de La Mancha, ¡cosas veredes!

Otra, a mi juicio, feliz característica de Israel, es su amor por la cultura. Uno se extasía visitando sus museos, que aúnan la sencillez de la presentación con la profundidad de la información. Desgraciadamente, no tuve oportunidad de asistir a ningún concierto, ni de acceder a sus bibliotecas. Si pude ver in situ la calidad de alguna de sus universidades, sobre las que puedo afirmar que no desdicen de ninguna de las occidentales. A la vista de tal caldo de cultivo, no extraña la continua eclosión de Premios Nobel o de galardonados de semejante rango que aportan los judíos.

Me impresionó muy gratamente el respeto que los israelíes sienten por su Historia. Me faltaría tiempo para tratar acerca de las perseverantes indagaciones arqueológicas, la conservación de zonas como Masada, los Museos Yaz Vashem, de La Diáspora o Hertzl, el Museo-Exposición del Arma de Caballería, el histórico kibbutz de Rejovot, Qumram y su complemento del Museo del Libro, y tantos otros lugares que publican plástica y elocuentemente, los diversos avatares gratos o penosos del pueblo hebreo. Habiendo visto estas cosas, estoy persuadido de que un pueblo tan conocedor y estudioso de su pasado, necesariamente tiene asegurado su futuro.

De la observación de cómo funciona, por lo menos aparentemente, la sociedad israelí, saqué la conclusión de que su éxito radica en que tienen un objetivo común: la supervivencia; saben cómo alcanzarlo: mediante la eficacia y una sabia distribución de funciones; y, por último, poseen los medios para lograrlo: a través de una esforzada y responsable dedicación a la tarea que corresponde a cada uno. Es decir: Israel, según me parece, forma un equipo con todos sus componentes perfectamente capaces, enteramente al corriente de las funciones que les son propias y totalmente entregados al bien común. Así, desde el soldado hasta el industrial; del jubilado al asalariado; del científico al artesano, todos se saben piezas necesarias y aportan lo que poseen: conocimientos, experiencia, fuerza, juventud, tiempo o esfuerzo. Ese y no otro es, a mi modesto entender, el secreto de los notables éxitos que, en todos los campos, alcanza el Estado de Israel.

Hasta el día de hoy, se me pintó a Israel como un estado imperialista, victimario implacable de inocentes y desalmado abusador de su fuerza militar. Esta iconografía pavorosa comprobé personalmente que es falsa. Ciertamente, sus fuerzas armadas, el Tsahal, son de un poder y una eficacia formidables; pero es gracias a ello que el pequeño estado, territorialmente hablando, subsiste en la actualidad. Es una patraña (y algún día se conocerán los motivos reales que la sustentan) que practique ningún tipo de dominación hegemónica. He aquí una prueba: ¿qué nación con ínfulas imperialistas y carente de recursos energéticos propios, devuelve a su vecino el único territorio con bolsas de petróleo? Pues eso hizo Israel con Egipto al entregarle la península del Sinaí. Se acusa a la nación hebrea de masacrar a civiles y de torpedear cuantas acciones humanitarias pueda. Si esto es así, ¿qué explicación cabe dar a los miles (digo bien miles, y no pocos) de misiles que cayeron y siguen cayendo sobre población civil? ¿A qué se destinan las enormes cantidades de explosivos que se introducen en territorio palestino, clandestinamente y de manera continua? ¿Serán acaso para hacer invisibles obras públicas? ¿Son imaginarios los episodios de la Villa Olímpica de Munich (5 de septiembre de 1972), o el secuestro de Entebbe (27 de junio de 1976), o tantos otros ejemplos de acciones terroristas contra los judíos? Las amenazas de Ahmadineyad, ¿son baladronadas de inofensivo matón tabernario o son declaraciones de intenciones de un jefe de estado poseedor de un impresionante poderío militar y, acaso, en breve tiempo potencia nuclear? ¿Son, tal vez, fruto de un mal sueño las noticias acerca de los incesantes llamados desde las mezquitas a acabar con Israel? Los cinturones de explosivos que portan los suicidas, ¿serán, acaso, para montar inocentes jaranas en mercados o autobuses?

Pero no se debe perder de vista que aunque la supervivencia de Israel es competencia de su milicia, su general progreso y bienestar provienen, especialmente, de un espíritu emprendedor, de una estrategia económica y comercial encomiable y de una ejemplar política de apoyo a la inversión, tanto a través de la concesión de determinados apoyos por parte de la Administración, como del desarrollo de iniciativas privadas. Tuve ocasión de visitar la Bolsa de Diamantes, bodegas de vinos y diversas industrias, así como también obtener información en cuanto a la gestión de “viveros” de empresas. Todos estos esfuerzos, toda esta laboriosidad, hacen que Israel dependa cada vez más de sí mismo y, al tiempo, que vaya consolidando sus exportaciones, especialmente en tecnologías punteras, tales que la informática, la electrónica o la industria farmacéutica, entre otras varias.

Sobre este aspecto que trato, pude constatar que el milagro económico y tecnológico israelí no es fruto del fantasmal lobby judío, como se intentó hacerme creer machaconamente. El dinero de Israel procede de su esfuerzo y de sus capacidades aplicadas a lo productivo. De hecho, el dinero está, naturalmente enterrado bajo las arenas en forma de hidrocarburos, en poder de los países árabes de la zona.

Ya que menciono la actitud de Israel con sus vecinos, no puedo omitir dos detalles sorprendentes: el uno, que los territorios que se compromete a entregar a la ANP, son dados con unas magníficas dotaciones en cuanto a infraestructuras, hospitales y otras instalaciones de utilidad. Que nadie trate de inducirme a creer lo contrario, ya que yo mismo he circulado por una excelente autopista que está construyendo en territorio de Cisjordania, previo a su transferencia a la Autoridad Nacional Palestina. A lo dicho, cabe añadir las diversas edificaciones que son gozosamente arrasadas por sus receptores, según se ha visto a través de imágenes difundidas por elementos tan poco sospechosos de simpatizar con los judíos, como son las cadenas de televisión españolas. Esto constituye, dicho con amarga ironía, una nueva evidencia del “malsano imperialismo sionista”. El segundo detalle asombroso fue la visita al Hospital Hadasa, con magníficas vidrieras pintadas por Chagall, por cierto. En este centro sanitario constaté, con la modestísima autoridad que me da mi oficio, el excelente trato que reciben los pacientes…¿israelíes? No, señor. Mayormente palestinos que acuden a Israel a curarse. Otra evidencia del “crudelísimo” trato que reciben los oprimidos por parte del opresor (según versión de los medios de comunicación españoles). ¡Ah! y del terrible muro, como de la riqueza y de la santidad: la mitad de la mitad. Solamente hay muro en contados sitios; el resto es una valla de alambre. Por otra parte, todo este dispositivo se desmantelaría en el momento en que los agentes del terror decidieran dejar de pasar a Israel con el puñetero propósito de destripar judíos. Así de claro.

Durante mi periplo, visité Belén, en territorio palestino. Omito describir las diferencias entre Cisjordania e Israel, porque no hacen al caso de este breve recordatorio. Si quiero, sin embargo, que me quede constancia de lo siguiente: Israel divide los territorios que administra en varios órdenes. Uno de ellos, es lo que llaman territorios B, esto es, que Israel renuncia a ellos y que serán entregados a la jurisdicción Palestina tan pronto como los compromisos tocantes a la seguridad nacional israelí, estén debidamente garantizados. A estas zonas no pasan los israelíes, por expresa prohibición de su Gobierno. En el caso de, por ejemplo, guías de turismo, se pretende, además, no perjudicar el medio de sustento de los autóctonos. En Belén, digo, estuve en la iglesia de Natividad, contigua al Convento franciscano. No pude por menos que recordar que quienes montaron una tremenda lucha como respuesta a una cierta visita a un lugar público al pie de Al-Aqsa, o dispensaron órdenes de asesinato contra los caricaturistas de Mahoma, no tuvieron inconveniente, sin embargo, en orinar y defecar en el lugar sagrado –bien que de otros- donde estaban acogidos. Tampoco hicieron ascos a asaltar la despensa del convento, pese a que –a las imágenes de prensa me remito- eran surtidos cotidianamente con raciones de comida por los crueles israelíes. Seguramente, estos desajustes de conducta se resolverán con la Alianza de Civilizaciones, que logrará ser culminada con éxito no más tarde, pero tampoco antes, de un par de semanas después de que la Luna fije su residencia permanente en el Lago de Sanabria.

Tuve ocasión de relacionarme con algunos palestinos que trabajan en Israel. De sus manifestaciones, extraje las siguientes impresiones: primera, que no se sienten en absoluto discriminados en cuanto a derechos ciudadanos o cualesquiera otras ventajas sociales. Segunda, que ni renuncian a su condición de palestinos, ni se sienten compelidos a ello por nadie. Tercera, que trabajan en Israel porque las condiciones laborales son muy superiores a las que disfrutarían en su tierra. Alguno de mis nuevos amigos palestinos viven en Israel, otros residen en Cisjordania e, inclusive, los hay propietarios de prósperos negocios en Israel. Los árabes no carecen de ninguno de los derechos laborales de que gozan los israelíes, y los que tienen ciudadanía en el estado hebreo, poseen los mismos privilegios que los judíos, si bien no están sujetos a las mismas obligaciones, como por ejemplo, a la prestación del servicio militar. ¿Por discriminación? En absoluto, puesto que los árabes drusos y los beduinos, toda vez que han reclamado su participación en las fuerzas armadas, cumplen con esta imposición en las mismas condiciones que un judío. Sobre lo que estoy tratando, es gratificante ver en algunas poblaciones que pude visitar, la armonía que reina entre árabes y judios.

Israel me mostró, visto desapasionadamente, que, pese a los infundios que sobre él se vierten, es un país amante de la paz y que practica un escrupuloso respeto por la vida. Nada que ver, desde luego, con las informaciones deformadas, falaces y torticeras con las que nos hacen desayunar, almorzar y cenar los informativos nacionales, así como las proclamas de muchos –o al menos de algunos- colectivos y partidos políticos. Por lo sensible de las pruebas, me abstengo de consignarlas por escrito, pero dispongo de evidencias que corroboran mi afirmación, de las cuales espero no olvidarme en el futuro pese a lo poco fiable de mi memoria. He visto lo que he visto, he comprobado lo que he comprobado y, por consiguiente, ya no me dejo engañar.

La situación en Israel actualmente tiene mucho de desconcertante. Es inconcebible que un país que se aviene a negociar con sus adversarios, que devuelve territorios, que trata con exquisita humanidad a los habitantes de territorios hostiles, que practica una democracia ejemplar, donde la mujer es respetada, donde ni animales ni persona alguna son acosados o maltratados, con un sistema social y político avanzado, cuya pujanza se basa en el trabajo y la cultura, que se ve hostigado cruel y permanentemente, que garantiza el libre ejercicio de los derechos de cualquier persona, que encarcela terroristas solamente tras ser juzgados con todas las garantías procesales, que pese a adornarse de tales virtudes sea, sin embargo, permanentemente vilipendiado. Curiosamente, en vez de tomar ejemplo de sociedades así, nos esforzamos en justificar actitudes que reprobamos teóricamente, o callamos vergonzosamente ante ellas.

Es tanto más sorprendente por cuanto estos modos se perciben especialmente en ambientes progresistas, o así autocalificados. En Israel triunfó el socialismo como no lo hizo ni en la Rusia soviética ni en cualquier otro país comunista. En el ámbito de los kibbutzs se viven los paradigmas socialistas plenamente. Desde los establecimientos de atención y ocio para la tercera edad, hasta los refugios antibombardeo donde tienen, por razones lamentablemente obvias, preferencia los niños. Reitero lo dicho: no me engañan más los corifeos fascistas y pseudoizquierdistas, porque estuve viviendo en un kibbutz y, por consiguiente, pude obtener información de primera mano sobre el particular, y ver con mis propios ojos lo que refiero.

En resumen: si tuviera que identificar a Israel con algún material de uso más o menos común, lo asimilaría al cristal blindado de un escaparate: transparente y resistente a los golpes y a la presión.

Israel me demostró que ama la paz, aunque no le dejan disfrutarla. Es un país, un gran país, que vive entre la sangre que le derraman y la esperanza de un futuro inevitablemente brillante.

Fuente: http://galiza-israel.blogspot.com/2007/11/entre-o-sangue-e-esperanza.html

‘Lo que nunca me contaron sobre Israel y ni siquiera podía imaginar”

El viaje de un periodista español al país que ama la vida

Recientemente, veintidós gallegos de todas las edades y profesiones, todos ellos miembros de la Asociación Gallega de Amistad con Israel, viajaron al país hebreo para conocer in situ qué había de mito y qué de realidad en todo lo que nos cuentan y en todo lo que nos dejan de contar los medios de comunicación occidental.

En el grupo había seis periodistas, dos médicos, tres empresarios, cinco estudiantes y dos enfermeras, de todas las ideologías políticas posibles; casi todos cristianos y algún ateo.

La Asociación de la que forman parte se fundó el 1 de diciembre de 2006 y ya es una de las más activas de Galicia, donde han conseguido que su Parlamento Autonómico aprobara una moción en memoria del Holocausto, han llevado a conferenciantes israelíes como Yehoshúa, Perednik o Alona Fisher y han organizado un encuentro de autoridades de Israel en España con empresarios gallegos para preparar lo que será una cumbre bilateral de negocios.

Por si fuera poco, su presidente, Pedro Gómez Valadés, a quien su partido (los independentistas del Bloque Nacionalista Gallego) abrió un expediente de expulsión por ser amigo de Israel (sin embargo ponen a Irán como ejemplo de país a imitar), fue recibido por Dalia Itzik.

A la vuelta de tu viaje por Israel, la gente, en España, te pregunta si no te ha ocurrido nada, si no te has expuesto a peligros, si no has vivido riesgos innecesarios. Te preguntan si por la calle se nota la violencia, la guerra, los efectos del terrorismo. Si hay psicosis, si no se huele el miedo, si nos han estado escoltando todo el tiempo, si hemos podido visitar lo que quisimos o nos obligaron a hacer determinados itinerarios, si hemos podido salir por las noches, si hemos visto tanques en las calles.

Una experiencia única
Y cuando les respondes que no has tenido nunca sensación de peligro, ni de inseguridad, ni de riesgo, ni un poquito de miedo siquiera, los decepcionas. Y no digamos cuando les dices que aquello (Jerusalén sobre todo, pero también Galilea y los Lugares Santos de la vida de Jesús) estaba lleno de viejitos cristianos españoles encantados de la vida y ajenos a todos los prejuicios que, sobre Israel, Occidente crea y difunde.

Tal vez, también, porque en el subconsciente de muchos de esos integrantes de la tercera edad no existe un equivalente entre Israel y Tierra Santa. Para ellos Israel es un lugar en guerra y Tierra Santa es otro lugar donde nunca pasa nada ni puede pasar

Para nosotros, los que quisimos ir a Israel y no a Tierra Santa, nos encontramos con un país ejemplar y maravilloso en muchos sentidos. En un estado del tamaño de nuestra Galicia sin la provincia de Lugo, vivimos la experiencia única e insuperable de dejar nuestro pedido en el Muro de las Lamentaciones, de flotar en las aguas del Mar Muerto, pisar todos y cada uno de los lugares por los que transitó Cristo desde que nació hasta que fue crucificado y emocionarse en el Museo que recuerda el Holocausto de seis millones de judíos a manos de los nazis.

Arboles y telenovelas en la cuna del mundo
La expedición gallega, que incluso plantó un árbol, y así lo certifica un documento oficial del Keren Kayemet Leisrael, se fotografíó con las soldadas que pasean como civiles por las tranquilas calles de Jerusalén, departió con más de un israelí que conoce el castellano gracias a las telenovelas sudamericanas que allí triunfan, se remojó en el lugar del Jordán donde Juan Bautista bautizó a Jesús, ascendió a las alturas épicas de Masada donde los últimos judíos resistieron hasta el suicidio frente al sitio de los romanos, y atravesó el Mar de Galilea para subir a los Altos del Golán.

Con las banderas de Galicia e Israel en ristre, los viajeros sellamos nuestra amistad con ese pueblo trabajador y amante de la vida, comprobamos el milagro israelí de haber convertido el desierto en un vergel, y nos sentimos en todo momento seguros y emocionados de estar en la cuna del mundo. Lo que no es poco en un país amenazado diariamente por el terrorismo islamista que le niega su derecho a existir.

El mito de la miseria más triste del mundo
A la vuelta del viaje, muchos de mis amigos se quedaban con la boca abierta cuando les decía que en Belén o en Ramala o en cualquier sitio de Cisjordania la gente no vive en tiendas de campaña, sin agua, ni luz, con niños descalzos y letrinas comunales para hacer sus necesidades. El cliché de los medios de comunicación europeos en general y españoles en particular nos ha dibujado un escenario como el descrito, donde la población palestina siempre está al borde del colapso, de la muerte por hambruna y por falta de medicinas El cliché es el que se corresponde con el país más pobre del mundo; más que Rwanda, Guinea, Tanzania, Costa de Marfil, o incluso Haití o Bolivia.

Cuando les cuento que he visto ciudades sin tiendas de campaña y con edificios, con carreteras, escuelas, restaurantes, hospitales y que la gente tiene celulares y coches, y que los comercios están más surtidos que en La Habana, pues les cuesta creerme. Vale, que Gaza es otra cosa, pero tampoco es Mozambique, ni mucho menos.

Del miedo, al ejemplo
Los derechos humanos no existen en los territorios que controlan Hamás o Al Fatah, pero a los europeos nos pareció que a pesar de celebrarse sin libertades, ni derechos fundamentales, ni candidaturas de todas las tendencias; y a pesar de que no se considerarían válidas en ningún país occidental, las elecciones palestinas fueron democráticas. No importa que nunca homologaríamos algo así si tuviera lugar en Israel.

Es decir, si mañana, por ejemplo, la mayoría cualificada de los israelíes decidieran apoyar a un partido ultra nacionalista en cuyo programa figurara expulsar a todos los árabes de los territorios ocupados, entonces Europa pondría el grito en el cielo porque no lo consideraría democrático. (Ya no decimos ético, siquiera).

Está claro que los europeos usan dos varas de medir, según se trate de Israel o de sus enemigos.
Así que a los israelíes, de derechas y de izquierdas, les llevan todos los demonios que nosotros, los europeos, los expedidores de los auténticos certificados democráticos king size o extra luxury’, miremos con lupa todas sus acciones, pasemos por alto todos los abusos anti democráticos de los dirigentes palestinos y nos comportemos como si nos importara una higa que las mujeres palestinas vivan sojuzgadas mientras las cómicas españolas se iban a fotografiar con Arafat.

La paz es posible
Pero no solo los israelíes. Hay palestinos con nacionalidad israelí, como el comerciante Anuar S. o el taxista Ahmed J. nos dicen con la boca pequeña (y por separado) que ellos lo que quieren es que acabe la violencia, y que si participan en movilizaciones o actos de la intifada es porque si no serán represaliados por los islamistas. “Queremos trabajar y mejorar, y que nuestros hijos tengan futuro”’, dice Anuar, que bien podría ser habitante de Nazaret, donde árabes y judíos coexisten desde 1948. O de la laureada Nevé Shalom (Oasis de Paz), una villa cooperativista situada entre Jerusalén y Tel Aviv que visitamos para comprobar la ejemplar convivencia entre 50 familias, la mitad judíos y la otra palestinos, y de la que se han hecho lenguas desde Hillary Clinton al líder palestino Faisal al-Husseini, pasando por el Premio Nobel Elie Wiesel o el escritor marroquí Taher Ben Jalún.

El amor a la vida
Tan ejemplar como Nevé Shalom, pero en otro ámbito, fue que durante las décadas de los ’70, ’80 y ’90 ingresaran cada día en Israel 150.000 palestinos para trabajar. Naturalmente, Europa siempre exigió que Israel empleara mano de obra palestina, pero nunca pidió lo mismo de Jordania y Egipto, igualmente limítrofes con los palestinos, de quienes son hermanos de sangre y de religión. Eso sí, si les daban trabajo se criticaba a los judíos por tener colapsados en las colas fronterizas a los pobres palestinos, pero si no se lo daban, entonces Israel era un país sin entrañas.

Lejos de ser un país malvado, pudimos visitar el Hospital Hadassa, donde los médicos tratan por igual a víctimas y a verdugos. A personas heridas en un atentado y al terrorista que las atacó. Fue así como supimos que para un israelí, o al menos para un judío, lo importante es, siempre, la vida. Porque salvar una vida es salvar al mundo.

Y nos impresionó, vaya si no, lo que está haciendo la red de voluntarios más grande de Israel en cuestión de servicios de asistencia y cuidados en el hogar, a través de Yad Sará. Impresionante. Una institución que no recibe ayuda del Estado y que le ahorra 300 millones de dólares en costes de internamiento hospitalario y cuidados intensivos.

Así que, visto lo visto y vivido lo vivido, uno se vuelve con la sensación de que acaba de conocer de primera mano todo lo que nunca le contaron sobre Israel y ni siquiera se podía imaginar.

*El autor es licenciado en Ciencias de la Información (Periodismo) por la Universidad de Navarra (1978) y está haciendo un doctorado en Ciencias de la Información en las Universidades Complutense (Madrid) y de Vigo.
Fue redactor y director en medios de prensa, escribió numerosos artículos y varios libros. Últimamente se publicaron sus obras “La Correspondencia Gallega”, “El desastre del ’98”’ y “Abreviatura”’.
Es uno de los fundadores y primer secretario general de la Asociación Gallega de Amistad con Israel.

Por Miguel Boó, Galicia

VIAJE A ISRAEL DESDE LAS JUDERIAS DE ESPAÑA

Con el apoyo de la Embajada de Israel en Madrid, Red de Juderías, Casa Sefarad, Instituto Cervantes y Embajada de España en Tel Aviv, se ha creado este proyecto de hacer un viaje enriquecedor desde todo punto de vista: turístico, cultural y sobre todo de “encuentro” entre las diversas juderías de España y sus raices en Israel. La primera experiencia fue siguiendo los pasos de BENJAMIN DE TUDELA, llevando una exposición de fotografías, además de un encuentro con el gobierno de Navarra y el Alcalde de Tudela en el ayuntamiento de Tiberiades.

Este año es SAFED quien nos recibe en un encuentro muy especial en recordación de Moisés de León, así como el Ayuntamiento de JERUSALEN nos da la bienvenida a la ciudad y es el Instituto Cervantes quien acoge la historia de las juderías para hacerlas conocer a su público en Israel.

Tomando en cuenta que el viaje se efectúa en la semana del puente de la Constitución, resulta imprescindible tener información sobre los posibles interesados a la brevedad.

Si los interesados son de Catalunya la salida podría ser desde Barcelona y el contacto deberá ser hecho directamente con nuestra empresa, a los teléfonos y mails que figuran a pie del presente correo.

Mónica Stilman

Directora Madrid

MUEVETE CON VENTAJAS

Pº de la Castellana 123 – esc derecha 7º B

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Teléfonos: 91 5551180/91 5980837/ 91 5568809/

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ISRAEL – JUDERIAS DICIEMBRE

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