¿Cómo defender a Israel?

28/3/2011
¿Cómo defender a Israel?
Israel es el país al que me siento orgulloso de defender. No, nunca diría que es perfecto. Tiene sus defectos y flaquezas. Ha incurrido en errores, varios de ellos muy grandes. Pero todos los países democráticos, liberales y amantes de la paz que conozco también los han cometido. Por David Harris
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Estaba sentado en el auditorio de una universidad británica. Aburrido por el orador, comencé a mirar a mi alrededor. Vi a alguien que me resultó familiar de una encarnación académica anterior. Cuando terminó la sesión me presenté, preguntándome si después de años que se podían contar en décadas, me recordaría.

Dijo que sí, momento en el cual comenté que los años no habían pasado para él. Su respuesta fue: “Pero usted cambió muchísimo”.

“¿Le parece?”, pregunté con un cierto grado de turbación, sabiendo que, más allá del autoengaño, no es lo mismo tener 60 que 30.

Mirándome a los ojos, proclamó, mientras otros asistentes que estaban cerca prestaban atención, “Leo lo que usted escribe sobre Israel, y me disgusta. ¿Cómo puede defender a ese país? ¿Qué le pasó al muchacho liberal que conocí hace 30 años?”

Respondí: “Ese muchacho liberal no ha cambiado su punto de vista. Israel es una causa liberal, y estoy orgulloso de hablar a su favor”.

Si, estoy orgulloso de hablar a favor de Israel. Un viaje reciente me recordó una vez más el por qué.

Algunas veces, son las cosas aparentemente pequeñas, aquellas que muchos ni siquiera notan, o dan por sentadas, o quizás deliberadamente ignoran por temor a que afecten su mentalidad hermética.

Es la lección de manejo en Jerusalén: la alumna es una mujer musulmana devota que está detrás del volante, y el profesor es un israelí que usa kipá. A juzgar por los informes de los medios sobre los interminables conflictos entre las comunidades, tal escena sería imposible. Sin embargo, era tan rutinaria que nadie excepto yo le echó una mirada al pasar. Es obvio que la misma mujer no se hubiera podido dar el lujo de tomar lecciones de manejo, mucho menos con un profesor judío ortodoxo, si viviera en Arabia Saudita.

Son los dos hombres homosexuales que caminan de la mano por la costanera de Tel Aviv. Nadie los miraba, ni cuestionaba su derecho a exhibir su afecto. Imaginen tratar de repetir la escena en alguno de los países vecinos.

Es la multitud de un viernes en la mezquita de Yaffo. Los musulmanes tienen la libertad de ingresar, según les plazca, a orar o reafirmar su fe. La escena se repite en todo Israel . Entretanto, los cristianos en Irak están expuestos a la muerte; los coptos en Egipto enfrentan a diario la marginación; Arabia Saudita prohíbe la exhibición pública del cristianismo; y en gran medida se ha echado a los judíos del Medio Oriente árabe.

Es la estación central de autobuses de Tel Aviv. Allí se encuentra una clínica gratuita para los miles de africanos que han ingresado a Israel, algunos legalmente y otros no. Provienen de Sudán, Eritrea y otros sitios. Son cristianos, musulmanes, y animistas. Claramente, saben algo que desconocen los detractores de Israel, que despotrican y vociferan sobre un supuesto “racismo”. Saben, que si tienen suerte, podrán empezar una nueva vida en Israel. Por eso eluden los países árabes, por temor a la cárcel o las persecuciones. Y mientras el diminuto Israel se pregunta cuántos más de esos refugiados podrá absorber, los profesionales médicos israelíes se ofrecen como voluntarios para esa clínica.

Es “Save a Child’s Heart”, otra institución israelí que mayormente no llega a los medios internacionales, si bien merece una nominación al Premio Nobel de la paz. Allí llegan, muchas veces clandestinamente, niños que necesitan tratamientos cardíacos avanzados. Llegan desde Irak, Cisjordania, Gaza y otros lugares árabes. Reciben tratamiento de primer nivel. Es gratis y lo brindan médicos y enfermeras que desean afirmar su compromiso con la convivencia. Sin embargo, estos mismos individuos saben que, en muchos casos, no se reconocerá su trabajo. Las familias temen admitir que buscaron ayuda en Israel, incluso cuando gracias a los israelíes a sus hijos la vida les ha hecho un nuevo contrato.

Es la vitalidad del debate israelí sobre casi todo, incluyendo, principalmente, el conflicto permanente con los palestinos. Se dice que el presidente de Estados Unidos Harry Truman se reunió con el presidente de Israel Haim Weizmann poco después de la creación de Israel en 1948. Comenzaron a analizar quién tenía la tarea más difícil. Truman dijo: “Con todo respeto, yo soy el presidente de 140 millones de personas”. Weizmann retrucó: “Es cierto, pero yo soy el presidente de un millón de presidentes”.

Ya sea en los partidos políticos, la Knéset , los medios, la sociedad civil o la gente de la calle, los israelíes son enérgicos, autocríticos y exhiben una extensa gama de opiniones.

Son los israelíes quienes están planeando la recuperación del Bosque de Carmel, después de que un voraz incendio mató 44 personas y destruyó 8.000 acres de naturaleza exquisita. Los israelíes recibieron un territorio árido y yermo y a pesar de condiciones inconcebiblemente duras, plantaron amorosamente un árbol tras otro para que Israel pueda actualmente aseverar que es uno de los pocos países con más tierras forestadas de las que tenía un siglo atrás.

Son los israelíes que, con silenciosa determinación y coraje, están decididos a defender su pequeña porción de tierra contra cualquier amenaza concebible – el creciente arsenal de Hamás en Gaza; la peligrosa acumulación de misiles por Hezbolá en Líbano; los llamamientos de Irán – con aspiraciones nucleares – a un mundo sin Israel; la hospitalidad de Siria a líderes de Hamás y al trasbordo de armas a Hezbolá; y enemigos que desvergonzadamente usan a civiles como escudos humanos. O la campaña global que cuestiona la legitimidad de Israel y su derecho a la autodefensa; la extraña coalición antisionista entre la izquierda radical y los extremistas islámicos; la mayoría numérica automática en la ONU dispuesta a avalar, sin mediar preaviso, incluso las acusaciones más rebuscadas contra Israel; y los miembros de la punditocracia que no pueden – o quieren – comprender los inmensos desafíos estratégicos que enfrenta Israel.

Sí, son los israelíes que, después de enterrar a 21 jóvenes asesinados por terroristas en una discoteca de Tel Aviv, visten el uniforme de las fuerzas armadas para defender a su país y proclamar que “Tampoco impedirán que bailemos”.

Ese es el país al que me siento orgulloso de defender. No, nunca diría que Israel es perfecto. Tiene sus defectos y flaquezas. Ha incurrido en errores, varios de ellos muy grandes. Pero todos los países democráticos, liberales y amantes de la paz que conozco también los han cometido, si bien son pocos los que han enfrentado a diario, desde su nacimiento, amenazas a su existencia.

Se dice que lo perfecto es el peor enemigo de lo bueno. Israel es un buen país. Y al mirarlo con detenimiento y desde cerca, y no a través del filtro de la BBC o de The Guardian, siempre recuerdo por qué. (Argentina.co.il/The Huffington Post)

“Recordando y continuando damos vida” Eduardo Bigio


Acto de Recordación del Día del Holocausto y el Heroísmo


Universidad de Tel Aviv


6 de Mayo de 2011

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El  acto de hoy es un homenaje a la vida y a los sueños truncados de hombres, mujeres y niños inocentes que fueron inmolados en la Shoah y a quienes recordando y continuando damos vida.

Los guardamos en nuestra memoria como mártires de su pueblo para quienes el nazismo inventó la industria de la muerte  y arrancarlos de la historia, no por lo que hicieron sino porque eran judíos, ante un mundo que les dio la espalda, les cerró las puertas y los dejo atrapados en un infierno.

Honramos a los héroes de la resistencia judía que mostraron su temple y dignidad luchando contra la ignominia de sus opresores y nos inclinamos ante los Justos entre las Naciones que arriesgaron sus vidas para salvar judíos y rescataron nuestra fe en la nobleza y la solidaridad humana.

Marchamos de la oscuridad a la libertad junto a los sobrevivientes de la barbarie, testigos del horror inenarrable de los campos de concentración y de exterminio y de las chimeneas de los crematorios arrojando las cenizas de nuestros niños; y desfilamos al lado de los soldados de la Brigada Judía, que combatieron junto a los aliados y retornaron a casa entonando Am Israel Jai – El Pueblo de Israel vive.

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Las ideologías totalitarias del siglo XX sucumbieron, pero sus prejuicios y libelos antisemitas se han insertado en quienes con nuevo ropaje demonizan y cuestionan la legitimidad de Israel, que encarna las libertades y valores democráticos de Occidente y han penetrado con toda su ponzoña en la teología del islam radical y violento, que es un retroceso de la civilización, como fue el nazismo.

A 66 años de Auschwitz el mundo no ha aprendido a enfrentar a tiempo a las tiranías y a las organizaciones extremistas – como vemos hoy – ni a creer en la amenazas de líderes fanáticos que niegan el holocausto, proclaman destruirnos e interpretan que cuando el mundo calla y no reacciona es señal de conformidad cuando no de apoyo.

Estamos aquí también para recordar por que, después de la Shoa, el advenimiento de Israel es tan importante para los judíos.

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El judío encorvado del gueto y el shtetl, que llevo a cuestas su infortunio arrastrando una carreta con su legado, pasó a la historia y no será más escarnio de los antisemitas.

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En su aventura por recrear al judío en su viejo-nuevo país, los pioneros sionistas y kibutznikim lo irguieron y trazaron una nueva ruta que nos devolvió la dignidad y la libertad.

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Sus continuadores, los soldados, maestros, científicos, empresarios, estudiantes y trabajadores – hombres, mujeres y niños de Israel – que han mostrado que a la adversidad y los desafíos de un camino empedrado se les enfrenta con creatividad y audacia, le han puesto alas a la carreta…

El acto de esta mañana es para reafirmarles a nuestros mártires, a los luchadores de los guetos y de la Brigada Judía y a los Justos entre la Naciones, que ellos vuelan con nosotros en la carreta.

Muchas gracias

Difusion: www.porisrael.org

 

Seguimos de pie…

Honrando a nuestros héroes…

Coreanos bailan y cantan hora

Bosque del KKL a nombre de Pilar Rahola

Recientemente la CIB (Comunidad Israelita de Barcelona) y el KKL organizaron una cena de homenaje a Pilar Rahola, periodista destacada, comentarista de TV y escritora. En ese marco se cumplió la ceremonia de entrega del certificado de plantación de un bosquecillo en Israel que lleva el nombre de Pilar Rahola.
El proyecto se hizo posible por la excelente colaboración de donantes particulares, tanto judíos como gentiles, mayormente de Cataluña.
Las autoridades de la Comunidad judía, encabezada por Laurence Franks, pusieron

de relieve el incondicional apoyo de la reconocida periodista al pueblo judío e Israel y su constante lucha contra el antisemitismo.
Ya en la entrevista que Aurora realizó a Franks meses atrás, el ejecutivo anuncio la intención de concretar este homenaje, recurriendo no solamente a la judeidad de Barcelona sino a las comunidades de América Latina, donde los artículos y entrevistas de Pilar Rahola son muy difundidos.
En la foto, que envió Michael De Castro, Rahola exhibe el certificado de la plantación del bosque a su nombre.

Masá, una educacion judeo sionista

 

Educación judeo-sionista

 
Una investigación de Masá halló que la participación de jóvenes en programas de largo plazo en el Estado Judío está directamente relacionada con un mayor compromiso como Judíos, con el liderazgo en su comunidad, y con desposar a Judíos. Israel cierra las brechas si tienen debilitados sus antecedentes Judíos.

 

 
La participación en programas semestrales o de un año en Israel está directamente vinculada con la afiliación Judía y el liderazgo, sin contar lo que significa como valoración de su origen y antecedentes Judíos, según resultados de un estudio encomendado por Viaje por Israel (Masá).

 

Masá, un proyecto conjunto de la Agencia Judía para Israel y el gobierno israelí, y que ofrece 180 programas semestrales y anuales en Israel, encargó ese estudio a fin de medir su eficacia con miras a la futura afiliación y compromiso de los participantes con el Judaísmo.

La investigación estuvo a cargo del profesor Steven M.Cohen, Director del Berman Jewish Policy Archive en la Wagner NYU, y  profesor de Jewish Social Policy en el Hebrew Union College,  y del doctor  Ezra Kopelowitz, director de Research Success.

Los investigadores observaron que cuanto más prolongado es el programa en Israel, y más las experiencias vividas por los participantes, mayor es el nivel de su identificación con el Judaísmo.

 

El estudio abarcó a 13.000 participantes de ambos sexos, más de 11.000 norteamericanos;  la mayoría tuvo breves experiencias en Israel o participó en programas de Masá desde 2005. Los investigadores compararon tres grupos que se inscribieron en programas de corto plazo: 1) los que estuvieron en Birthright y no regresaron a Israel; 2)  los que retornaron a Israel para otro programa corto, y 3) los que estuvieron enBirthright y después se registraron para un programa deMasá.

La investigación otros dos grupos de jóvenes que  participaron sólo en programas de largo plazo: 4) jóvenes adultos no ortodoxos que estuvieron en Masá sin pasar por Birthright, y 5) educados en la ortodoxia y que estuvieron en Masá Ortodoxo. Los integrantes de estos dos últimos grupos contaban con  antecedentes Judíos mucho más fuertes, y obtuvieron educación Judía en la infancia, a diferencia de los participantes en los otros tres grupos de Birthright.

 

El estudio, asimismo, encontró que con cada experiencia subsiguiente en Israel, fue  aumentando significativamente el nivel de su solidaridad Judía. Por ejemplo, entre los casados interrogados, que asistieron a Birthright pero no volvieron a Israel, el 50 por ciento de ellos se casaron con Judíos; entre los que pasaron por Birthright, y que regresaron en otras ocasiones a Israel por corto tiempo, el 70 por ciento se casaron con Judíos; los que hicieron el programa de Birthright y después otro de Masá, el 91 por ciento de los participantes se casaron con Judíos.

 

En otras palabras, entre los que terminaron programas de corto plazo y nunca más regresaron a Israel, el porcentaje de casamientos mixtos se acerca al promedio nacional Judío para personas de su edad. En cambio, por el contrario, los participantes en programas de Masá estuvieron mucho más cerca de desposar a Judíos, y de hecho lo hicieron en nueve de cada diez casos.

Este patrón  se repitió en otras numerosas mediciones relacionadas con el compromiso como Judíos, así sea por su adhesión a organizaciones Judías, el tomar parte en funciones directivas en la comunidad Judía, interés en trabajar profesionalmente para ella,  su apego a Israel, y – para una pequeña pero significante minoría- haciendo aliá.

En síntesis, la investigación permitió encontrar en esas mediciones acerca de su compromiso como judíos, queBirthright unido con Masá, pueden, en efecto, proporcionar una viable ruta alternativa para alcanzar altos niveles de solidaridad con el mundo Judío para jóvenes adultos con pocos o sin antecedentes Judíos.

 

Por ejemplo, al preguntárseles si pensaron en seguir una carrera como profesionales dentro de la comunidad Judía, 45 por ciento de los que hicieron Birthright seguido por Masádijeron que sí, porcentaje casi idéntico al de los ortodoxos que egresaron de alguno de sus programas. Entre los que sólo participaron en Birthright, un 12 por ciento indicó que considerarían seguir una carrera para servir a la comunidad Judía; este porcentaje se duplicó a 26 por ciento entre los que pasaron por Birthright y volvieron después a Israel por corto tiempo; y volvió a duplicarse hasta el 45 por ciento entre los que, además de Birthright, participaron en algún programa de mediano o largo plazo de Masá.

Estas muestras son similares a las evidencias halladas en un reciente estudio de Avi Jai acerca de dirigentes Judíos que describe a los programas de largo plazo en Israel como una de las más amplias experiencias compartidas por jóvenes dirigentes Judíos de Estados Unidos junto con los días de escuela y la participación en campamentos Judíos.

 

´En la senda correcta´

En cuanto a su apego a Israel, las marcas entre la cohorte deBirthrightMasá es similar a los de Masá Ortodoxo, calculados según otras medidas. Cuando les preguntaron si recientemente fuerona escuchar una conferencia o a una clase relacionada con Israel, el 72 por ciento de los que participaron en BirthrightMasá respondieron afirmativamente, en tanto que entre los que siguieron un programa de Masá Ortodoxo lo hizo un 80 por ciento. (Si se habla de la lectura de periódicos israelíes, la cohorte de BirthrightMasá supera al grupo deMasá Ortodoxo por 61 por ciento a 43 por ciento). Entre  los que terminaron el programa de Birthrighy y uno de Masá, significativamente, el 18 por ciento está viviendo actualmente en Israel, un poco más, el 17 por ciento, entre los que graduados de Masá Ortodoxo.

“A lo largo de los años, un conjunto de evidencias ha servido para determinar el valor de los viajes de corto plazo a Israel.  Este estudio es uno de un pequeño número que apunta al valor agregado del viaje de largo plazo”, declaró el profesor Cohen, co-autor de la investigación.

“Si unos días en Israel son muy buenos para instilar el compromiso judío, y así es, una estancia de 10 meses en Israel es mucho mejor -agregó-. Estos hallazgos destacan el gran interés que reviste la promoción del retorno a Israel entre los alumnos de los programas de Birthright , y un interés aun mayor será fomentar los viajes de largo plazo, como los auspiciados por Masá Israel Journey”.

La semana última, la Junta de Gobernadores de la Agencia Judía  aprobó las partes operativas de su plan estratégico, que llama a la organización a centrar su labor en dos áreas principales, la primera de ellas una espiral de la experiencia israelí para jóvenes adultos. Esto tendría que comenzar con programas de corto plazo, como Birthright, los de largo plazo como los de Masá, e incluir programas de desarrollo de plazo intermedio, como la escuela de verano en Israel, con el objetivo de fortalecer la identidad Judía e intensificar el apego a Israel entre los jóvenes de hoy.

 

“Los datos de este estudio muestran que estamos en el camino correcto con nuestro plan estratégico”, dijo el doctor Misha Galperin, presidente y gerente ejecutivo del Departamento Internacional de Desarrollo de la Agencia Judía. “Estamos persuadidos  – y los datos de este estudio lo confirman- que continuar brindandoles la posibilidad de conocer  la  vida israelí a los jóvenes adultos guarda correlación directa con sus sentimientos, su pensamiento y con el hacer cosas Judías con cada paso que den por la espiral de la experiencia que vayan haciendo en Israel”.

 

 

Keren Hayesod

 

“¿Cómo puedes defender a Israel?”

Executive Director, AJC, and Senior Associate, St. Antony's College, Oxford University

Yo estaba sentado en una sala de conferencia en una universidad británica. Aburrido por el orador, empecé a mirar alrededor de la sala. Vi alguien que me resultaba bastante familiar de una encarnación académica anterior.  Cuando la sesión terminó, me presenté y me pregunté a mí mismo si, después de años que se podían contar en décadas, se acordaba de mí.

Él dijo que sí, y en ese momento comenté que los años habían sido benévolos con él. Su respuesta fue: “Pero tú has cambiado mucho.”

“¿Cómo es eso?” -Pregunté con un cierto grado de temor, sabiendo que, dejando el auto-engaño delado, 60 años no es exactamente lo mismo que 30.

Mirándome fijamente a los ojos, proclamó, mientras otros que estaban cerca escuchaban, “leí las cosas que escribiste sobre Israel. Los odio. ¿Cómo se puede defender a ese país? ¿Qué pasó con el chico bueno liberal que conocí hace 30 años? “

Yo le respondí: “Ese buen muchacho  liberal no ha cambiado su punto de vista. Israel es una de las causas liberales, y estoy orgulloso de defenderlo.”

Sí, estoy orgulloso de hablar en favor de Israel. Un reciente viaje una vez más, me recordó por qué.

A veces, son las cosas aparentemente pequeñas, las cosas que muchos casi ni observan, o simplemente dan por sentado, o tal vez ignoran deliberadamente, por si eso estropea su pensamiento hermético.

Es la lección de conducción en Jerusalén, con la estudiante al volante una devota mujer musulmana, y el profesor un israelí con un casquete.  A juzgar por los informes de los medios de comunicación sobre el interminable conflicto entre las comunidades, una escena así debería ser imposible. Sin embargo, era tan mundana que nadie, al parecer, más que yo le concedió una mirada. Ni qué decir tiene que la misma mujer no habría tenido el lujo de clases de conducir, y mucho menos con un profesor judío ortodoxo, de haber estado viviendo en Arabia Saudita.

Son los dos hombres gays caminando de la mano por la playa de Tel Aviv. Nadie los miró, y nadie puso en duda su derecho a mostrar su afecto. Pruebe a repetir la misma escena en algunos países vecinos.

Es la multitud del viernes en una mezquita de Yafo. Los musulmanes son libres de entrar a su antojo, para orar, para afirmar su fe. La escena se repite en todo Israel. Mientras tanto, los cristianos en Irak son blanco de la muerte, los coptos en Egipto todos los días enfrentan la marginación, Arabia Saudita prohíbe cualquier exhibición pública del cristianismo, y los Judíos han sido  expulsado en gran medida fuera del Medio Oriente árabe.

Es la estación central de autobuses en Tel Aviv.  Hay una clínica de salud gratuita creada por los miles de africanos que han entrado en Israel, algunos legalmente y otros ilegalmente. Son de Sudán, Eritrea y otros lugares. Son cristianos, musulmanes y animistas. Es evidente que ellos saben algo que los detractores de Israel, que despotrican por el supuesto “racismo”, ignoran.  Ellos saben que, si tienen suerte, podrán empezar de nuevo en Israel. Es por eso que atraviesan los países árabes, temiendo caer presos o ser perseguidos.  Y mientras el pequeño Israel se pregunta cuántos de estos refugiados puede absorber, los profesionales médicos israelíes ofrecen voluntariamente su tiempo en la clínica.

Es Salva el Corazón de un Niño, otra institución israelí que pàra los medios de comunicación internacionales no hace casi nada, a pesar de que merece una nominación para el Premio Nobel de la Paz. Aquí, los niños que necesitan atención cardiaca avanzada vienen, a menudo por debajo del radar. Ellos llegan de Irak, Cisjordania, Gaza y otros lugares árabes. Reciben el tratamiento de clase mundial. Es gratuito, ofrecido por los médicos y las enfermeras que desean afirmar su compromiso con la convivencia.  Sin embargo, estos mismos individuos saben que, en muchos casos, su trabajo no será reconocido. Las familias tienen miedo de admitir que buscaron ayuda en Israel, aún cuando, gracias a los israelíes, sus hijosrecibieron una nueva oportunidad de vida.

Es la vitalidad del debate israelí en casi todo, incluyendo, de forma centralizada, el actual conflicto con los palestinos. Cuentan que el presidente Harry Truman  de EE.UU. se reunió con el presidente israelí, Chaim Weizmann, poco después del establecimiento de Israel en 1948.  Se enzarzaron en una discusión sobre quién tenía el trabajo más difícil. Truman dijo: “Con todo respeto, yo soy presidente de 140 millones de personas.”  Weizmann respondió: “Es cierto, pero yo soy presidente de un millón de presidentes”.

Ya se trate de los partidos políticos, la Knesset, los medios de comunicación, la sociedad civil, o la calle, los israelíes son asertivos, autocríticos y reflexivos desde una amplia gama de puntos de vista.

Son los israelíes que ahora están planificando la restauración del Bosque Carmel, después de un incendio letal que mató a 44 personas y destruyó 8.000 hectáreas de naturaleza exquisita. Los Israelíes cogieron una tierra árida y estéril y, a pesar de las condiciones increíblemente duras, plantaron con amor un árbol tras otro, por lo que Israel puede afirmar con razón que hoy en día es uno de los pocos países con más tierras boscosas de las que había hace un siglo.

Son los israelíes que, con serena determinación y valentía, están decididos a defender su pequeño trozo de tierra contra todas las amenazas imaginables – el creciente arsenal de Hamas en Gaza, la peligrosa acumulación de misiles de Hezbolá en el Líbano; los llamamientos de Irán con aspiraciones nucleares por un mundo sin Israel, la hospitalidad de Siria a los líderes de Hamas y el transbordo de armas a Hezbolá, y los enemigos que sin vergüenza utilizan a civiles como escudos humanos. O la campaña mundial para cuestionar la legitimidad misma de Israel y su derecho a la legítima defensa, la extraña coalición antisionista entre la izquierda radical y los extremistas islámicos, la mayoría numérica automática en Naciones Unidas, lista para respaldar en cualquier momento, incluso las más inimaginables acusaciones contra Israel, y los de la expertocracia que no pueden – o no quieren- comprender los inmensos desafíos estratégicos que enfrenta Israel.

Sí, son esos israelíes, los que después de enterrar a 21 jóvenes asesinados por terroristas en una discoteca de Tel Aviv, se ponen el uniforme de las fuerzas armadas israelíes para defender su país, y anunciar, a renglón seguido, que, “Tampoco impedirán que bailemos.”

Ese es el país que me siento orgulloso de defender. No, yo nunca diría que Israel es perfecto. Tiene sus defectos y debilidades. Ha cometido su cuota de errores. Pero, una vez más, lo mismo ha hecho todo país democrático, liberal y pacifista que conozco, aunque pocos de ellos se han enfrentado a desafíos existenciales todos los días desde su nacimiento.

Lo perfecto es enemigo de lo bueno, se dice. Israel es un buen país. Y viéndolo de cerca, en lugar de a través del filtro de la BBC o The Guardian, nunca deja de recordarme por qué.

Traducción: Silvia Schnessel

Fuente: http://www.huffingtonpost.com/david-harris/how-can-you-defend-israel_b_801765.html

José Brechner – ¿Quién es judío? – Ideas

José Brechner – ¿Quién es judío? – Ideas.

¿Quién es judío?

Por José Brechner

¿Quiénes son los judíos, esos singulares individuos que vienen siendo el centro de atención de la humanidad desde hace casi 6.000 años, y que, pese a las adversidades que han sufrido, han contribuido al desarrollo humano como ningún otro pueblo?
Desde la refundación de Israel, el significado de ser judío ha tomado un nuevo cariz, puesto que hay israelíes que no son judíos y hay millones de judíos que no son israelíes. Esa unión étnico-religiosa que caracterizó a la nación israelita de la diáspora está tomando un nuevo rumbo.

Existe, evidentemente, un factor genético, transmitido ancestralmente. Desde la perspectiva talmúdica, para ser judío hay que nacer de madre judía. Pero el judaísmo también acepta la conversión; de hecho, grandes rabinos, exégetas y místicos fueron conversos, o descendientes de conversos: por ejemplo, el rabí Akiva. De manera que los judíos por elección son tan judíos como los que lo son desde la cuna.

No existe pueblo que se haya mezclado más con los demás. Hace 3.000 años había tantos judíos como chinos. Considerando todas las masacres y desgracias padecidas por los judíos, más aquellas que afectaron a la humanidad en general, debería haber por lo menos 300 millones de judíos; pero su número apenas llega a los trece millones: y es que la mayoría se diluyó en otras culturas.

Siendo un grupo tan reducido, su significativa relevancia es desproporcionada. Es su influencia en ámbitos como el cultural y el científico lo que hace que parezca que los judíos son más de los que de hecho son.

Muchos europeos tienen sangre judía. Sus mismos apellidos son una revelación ineludible. El Schwartz alemán y el Suárez español son apellidos que comparten su origen judío.

La controversia acerca de quién sea judío ha llevado también a la pregunta opuesta: ¿quién no lo es? Tanto la una como la otra han dado lugar a incontables argumentos, estudios, observaciones y revelaciones.

En una entrevista de Luis Amiguet a Sergio Della Pergola, profesor de Demografía Judía de la Universidad de Jerusalén, para La Vanguardia de Barcelona se descubren datos novedosos acerca del presente y el futuro del pueblo judío.

“Cada vez hay menos judíos en el mundo, y son más viejos”, afirma Della Pergola, un judío italiano que emigró a Israel. De acuerdo con el profesor, “judío es quien se reconoce judío”.

Esta definición, que difiere de la talmúdica, es la que acabará predominando; entre otras cosas, porque, recordemos, existen judíos antisemitas como Noam Chomsky y judíos antiisraelíes como George Soros y David Axelrod. A su vez, existen israelíes que reniegan de todo vínculo religioso con el judaísmo, y hay judíos ultra-ortodoxos, como los miembros de Neturei Karta, que no reconocen la existencia de Israel. En contraparte, existen gentiles sionistas que se sienten identificados con los judíos y con Israel. Y, claro, están los israelíes no judíos: cristianos, musulmanes, budistas o ateos, que forman parte activa de la sociedad israelí.

En Israel se convierten anualmente al judaísmo unas 1.500 personas. La cifra no parece significativa, pero no olvidemos que el judaísmo no hace proselitismo. Quien quiera hacerse judío será bienvenido, pero que nadie espere que el rabino vaya a ir a buscarle. La convicción, para ser legítima, tiene que brotar de uno mismo. Y la conversión implica observancia plena de las leyes y costumbres judías.

Las tergiversaciones acerca de quién sea judío, o qué sea serlo, surgen del hecho de que, en los últimos dos mil años, quienes definían lo judío eran los no judíos. Hoy, en cambio, tal y como explica Della Pergola, son los propios judíos quienes dirimen la cuestión.

Hay judíos de padre y madre judíos que no se consideran judíos. Según la ley mosaica, son cien por ciento judíos, pero están en su derecho de elegir lo que quieren ser. Sea como fuere, no deja de ser irónico el que tanto los judíos como los judeófobos los consideren judíos. Hitler no perdonó a nadie con ascendencia judía hasta la quinta generación.

La tasa de crecimiento de la población judía es negativa; y en Israel, por cada cuatro niños árabes nacen 2,7 judíos. La idea de los musulmanes es dominar Israel y el mundo a través del crecimiento demográfico. Para 2020, uno de cada tres austríacos será musulmán. Austria, la cuna de Hitler y de la mayoría de los jerarcas nazis que clamaban por la supremacía aria, será de las primeras en caer bajo el dominio étnico-religioso árabe.

Demografía, identidad y territorio son los tres vectores que definen el futuro de un pueblo. La globalización económica es imparable, pero los vientos de la identidad soplan en muy otras direcciones: cada vez somos y necesitamos más a nuestro grupo, dice Della Pergola. De ahí que el número de judíos ortodoxos y tradicionalistas esté aumentando tanto en Israel como en el resto del mundo.

© Diario de América

Pilotos cubanos trasladaron a miles de judíos a Israel

Cinco pilotos cubanos transportaron en dos años a Israel a unos 150.000 refugiados judíos en Irak, Irán, India y Yemen, tras la fundación del Estado hebreo en 1948, en un hecho que ha permanecido “inédito durante 60 años”, afirmó este domingo un historiador cubano. “Cinco pilotos de la desaparecida compañía Aerovías Cubanas Internacionales S.A.” transportaron a Israel entre 1951 y 1952 a “cerca de 150.000 judíos”, entre ellos ‘‘unos 115.000 refugiados procedentes de Irak” y “25.000 de Irán”, contó al diario Juventud Rebelde el historiador de la Aviación Rolando Marrón.

También a “algunos centenares de la India y de Yemen”, añadió Marrón, según quien ese “complejo plan” ha “permanecido inédito durante 60 años”.

El historiador explicó que a partir de 1948 comenzaron a llegar a Israel “grandes núcleos de emigrantes desde Europa”, pero “la situación de los judíos en los países árabes era difícil por las históricas confrontaciones”.

Ante la negativa de “los gobiernos árabes a aceptar una migración de judíos por tierra” y la imposibilidad de hacerlo por mar -Egipto bloqueaba el Canal de Suez-, las autoridades de Tel Aviv planearon “una de las emigraciones en masa por avión más grande que recuerda la historia”, enfatizó Marrón.

El traslado fue confiado a la compañía Intercontinental Aérea de Cuba S.A. debido a los “fuertes vínculos de amistad” que unían entonces a “un importante personaje de la misión comercial de Israel en Nueva York” con un empresario cubano, que también era piloto aviador.

“A fines de 1952 decreció considerablemente en Israel el tráfico https://yadbeyad.wordpress.com/wp-admin/post-new.phpde inmigrantes judíos” y los cinco pilotos cubanos regresaron a Cuba a comienzos de 1953, puntualizó Marrón.

Fuente: AFP

Mr Lonely

Video creado por Oskar Yaniv
(en base a la canción “Mr. Lonely” interpretada por Bobby Vinton)
cuya letra adaptó magistralmente al caso de Guilad Shalit.

Subtitulos en castellano por Samuel (Milo) Auerbach

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