Recuerden Farhur. Una extensión de la guerra de exterminio nazi

05.06.2011 23:02  |  Aryeh Tepper  |   | Fuente: Jewish Ideas Daily/Cidipal

Al cabo de diez años, casi toda la comunidad judía de Irak huyó.
Dejando a un lado su nombre exótico, Farhud no fue una erupción aislada de violencia anti-judía en un rincón alejado del mundo. Según los historiadores Shmuel Moreh y Robert Wistrich fue, al menos en parte, una extensión de la guerra de exterminio nazi desencadenada contra los judíos.
El final de 2.500 años de vida judía en Irak comenzó durante dos días de junio de 1941. Durante 30 horas, turbas aterradoras de saqueadores árabes iraquíes, soldados y civiles, mataron a 137 judíos e hirieron a miles, dejando decenas de casas saqueadas y destruidas más de 600 empresas de propiedad judía. El caso llegó a ser conocido como el Farhud,  término kurdo que alude a una ruptura mortal de la ley y el orden.
Al cabo de diez años, casi toda la comunidad judía de Irak huyó.
Dejando a un lado su nombre exótico, Farhud no fue una erupción aislada de violencia anti-judía en un rincón alejado del mundo. Según los historiadores Shmuel Moreh y Robert Wistrich fue, al menos en parte, una extensión de la guerra de exterminio nazi desencadenada contra los judíos. Moreh fue el editor de una colección de ensayos sobre Farhud, publicado originalmente en 1992, y que, hace poco, fue revisada y actualizada para su traducción al inglés. Marcando el septuagésimo aniversario del ataque, Moreh y Wistrich (historiador del antisemitismo), presidieron  un coloquio titulado provocativamente “El nazismo en Irak”, con la esperanza de elevar la conciencia pública sobre ese  evento y la lucha contra la “negación del Farhud” entre los árabes- iraquíes actuales.
En el simposio, Wistrich señaló que, en 1941, los judíos iraquíes “se encontraron en el fuego cruzado de tres formas convergentes de antisemitismo”:
1- el antisemitismo de los nacionalistas iraquíes,
2- el antisemitismo de los exiliados palestinos en Iraq y
3-  el propio antisemitismo de los nazis alemanes.
Tanto los iraquíes como los diferentes grupos de palestinos estaban profundamente influenciados por el nazismo.
Consideremos el caso de Yunus al-Sabawi, periodista iraquí que se convirtió en ministro de Economía y gobernador de Bagdad. Al-Sabawi resultó ser el autor de una traducción, al árabe, del Mein Kampf de Hitler. En el prefacio,  celebraba al “gran aventurero, al gran líder alemán que pasó de ser un simple soldado al liderazgo de una de las naciones más avanzadas y desarrolladas cultural y científicamente del mundo”. Durante el mismo Farhud, los grupos paramilitares organizados por al-Sabawi, recibieron la orden de participar en los ataques. O consideren el papel desempeñado por los exiliados palestinos. Alrededor de unas 400 acomodadas familias palestinas se trasladaron  a Irak,  después de los disturbios anti-judíos promovidos en Palestina entre  1936-39. El exiliado palestino más destacado fue el mismo orquestador de los disturbios: Haj Amin al-Husseini, mufti de Jerusalén, cuyas conexiones con el nazismo en general, y con Hitler en particular, están bien documentadas. Sin embargo, el mufti no estaba solo en la canalización de los ideales nazis: en su propio relato de los acontecimientos, que condujeron al Farhud, los propios oficiales británicos – que gobernaron Irak  desde 1914 a 1955- observaron el efecto electrizante de los grupos de jóvenes iraquíes y sus profesores pro-nazis palestinos.
Luego está el papel desempeñado por los nazis alemanes por sí mismos en el Farhud. El Dr. Fritz Grobba fue el enviado alemán destinado en Bagdad, hablando con fluidez árabe, persa y turco, difundió, con éxito, el mensaje nazi adaptándolo a las sensibilidades locales. Ya en 1939, Grobba predecía, en un informe a Berlín, que “un día la ira de las masas entrará en erupción, y el resultado será una masacre de judíos”.
El nazismo ejerció una doble atracción para los árabes palestinos e iraquíes. Su antisemitismo contactó con ciertas poderosas corrientes de la tradición árabe e islámica y su animadversión contra los británicos resonó en el anti-imperialismo, promovido por los nacionalistas árabes, los cuales despreciaban a esos ocupantes británicos empeñados en frustrar sus aspiraciones. Irónicamente, muchos judíos en Palestina veían, a los británicos, en términos similares (lo cual no les impidió ponerse del lado de los británicos en la lucha contra Hitler). Sin embargo, los judíos de Irak fueron más favorables a Gran Bretaña, y considerados por los nacionalistas iraquíes como  quinta columna.
También existieron afinidades más profundas entre el nazismo y el nacionalismo árabe. Con respecto a los baasistas (el partido Baas), el grupo nacionalista que pasaría a dominar el país durante las últimas cuatro décadas del siglo XX, Wistrich afirmó en una entrevista: “El tipo de personas que fundaron el movimiento baasista… se inspiraron en la Alemania nazi. El renacimiento nacional alemán, incluyendo su ideología anti-judía,  les apelaba. El Tercer Reich representaba el militarismo, la gloria, la obediencia, la unidad nacional, una fe mesiánica-política… y la eliminación de los judíos”.
Todo esto arroja luz para la comprensión de la historia contemporánea de los conflictos palestino-israelíes. De acuerdo a la narrativa convencional, sus raíces  se encuentran en la ocupación de Israel de los “territorios palestinos” a partir de 1967. Sin embargo, una descripción más precisa y mejor pondría la cuestión en el contexto de los 100 años de continua guerra, librada por la parte dominante dentro del mundo árabe-musulmán (es decir, los árabes y musulmanes) para liberar al Oriente Medio de sus minorías: de los bereberes a los kurdos y los judíos, y en los últimos tiempos, los cristianos.
Situándonos en esa perspectiva, las consecutivas intifadas orquestadas contra Israel por la OLP de Arafat representan, según escribe Moreh, “la continuación de los apedreamientos de los judíos de Irak por parte de los palestinos del mufti Haj Amin al-Husseini y sus asociados, tras recalar en Bagdad”.
Tanto Moreh como Wistrich argumentan que Farhud debe ser contemplado como una parte de la Shoah. Esa es una propuesta discutible. En el simposio se expresaron las objeciones al considerar que, a diferencia de Europa, los judíos de Irak, a efectos prácticos, no fueron objeto de exterminio. Pero no hay duda  que, la propia matanza, y el papel del nazismo en su promoción y complicidad, merecen un lugar prominente en la conciencia colectiva judía.
Setenta años después, resulta sorprendente y aterrador considerar como los nacionalistas árabes, los nacionalistas pan-árabes y los islamistas (apoyados por sus partidarios europeos), siguen considerando a Israel como un puesto avanzado del “imperialismo occidental” en  Oriente Medio.

Fácil de entender, difícil de arreglar

Marcos Aguinis | Ver perfil
El conflicto entre árabes e israelíes en Medio Oriente

Fácil de entender, difícil de arreglar

Marcos Aguinis
Para LA NACION

Lunes 30 de mayo de 2011 | Publicado en edición impresa
Fácil de entender, difícil de arreglar

Foto Archivo

Acabo de escuchar una breve exposición de Dennis Prager, célebre experto en asuntos de Medio Oriente, que enseña en cinco idiomas y, además de sus actividades académicas, dirige orquestas de música clásica. Ha participado en innumerables cursos y mesas redondas sobre el conflicto árabe-israelí. Me sorprendió al afirmar que es uno de los más fáciles de entender, aunque difícil de resolver. Prager es también una figura relevante en los diálogos interreligiosos. Lo hizo con católicos en el Vaticano, con musulmanes del golfo Pérsico, con hindúes en la India y con protestantes de diversas denominaciones. Durante diez años, condujo un programa radial con casi todas las creencias del mundo. Se lo respeta como una voz seria, muy informada y ecuánime.

Reconoce que los estudios, debates y cursos sobre el tema crearon la falsa noción de su complejidad. No hay tal cosa, dice. En 1948, Gran Bretaña fue obligada a retirarse de Palestina por el anhelo independentista de los judíos. Previamente, las Naciones Unidas habían votado la partición del territorio en dos Estados: uno árabe y otro judío. Los judíos aceptaron y los árabes no, porque preferían “echar a los judíos al mar” mediante la invasión de siete ejércitos, con el apoyo de la ex potencia mandataria. El resultado de esa guerra fue prodigioso. Aunque el pueblo judío acababa de emerger -muy quebrado- del Holocausto nazi, pudo vencer. Desprovisto casi de armas, abrumado por el ingreso de sobrevivientes enloquecidos, carente de recursos naturales y alimentos, se empeñó en salir adelante. Sus vecinos se negaron a firmar la paz y sólo hubo fronteras de armisticio, provisionales. Después sucedieron nuevas guerras, cuyo propósito respondía al mismo eslogan: “Echar a los judíos al mar”.

Israel es más pequeño que la provincia argentina de Tucumán, que el estado norteamericano de Nueva Jersey y que la república de El Salvador. No obstante, su carácter democrático y pluralista lo ha convertido en una espina que hiere a dictaduras y teocracias. En 1967, el dictador egipcio Gamal Abdel Nasser, con el apoyo de Jordania y Siria, inició acciones para demoler al joven Estado. Entre otras medidas, forzó el retiro de las tropas de las Naciones Unidas para poder invadirlo. Israel atacó primero y obtuvo una impresionante victoria en la Guerra de los Seis Días. Fue entonces -recién entonces y bajo circunstancias no deseadas- que la actual Cisjordania, hasta ese momento parte integral de Jordania, pasó a estar bajo control israelí. Durante las casi dos décadas que duró la ocupación jordana, nunca se había propuesto convertirla en un Estado Palestino. Curioso, ¿verdad? Recién empezó esa demanda cuando la ocupó Israel. Porque el propósito de fondo -la conclusión resulta obvia- no era establecer un Estado Palestino, sino borrar del mapa a Israel, aunque sea arrancándole pedazo tras pedazo. Se puede decir que en esa etapa comenzó el tan publicitado conflicto palestino-israelí. Hasta entonces, era árabe-israelí.

Apenas terminada esa Guerra de los Seis Días, hubo una conferencia de los jefes de Estado árabes en la capital de Sudán, donde se juramentaron los tres noes: No reconocimiento, no negociaciones, no paz con Israel.

¿Qué debía hacer Israel? Todos los caminos estaban cerrados, hasta que un nuevo presidente egipcio, Anwar el-Sadat, se mostró dispuesto a la conciliación. Entonces, Israel le dio la bienvenida y aceptó la fórmula “tierras por paz”. Se retiró de la península del Sinaí, dos veces más grande que su propio territorio, dejando a Egipto pozos de petróleo, aeropuertos, carreteras y nuevos centros turísticos. Hasta sacó por la fuerza a los israelíes que habían construido la ciudad de Yamit en el sur de Gaza, para que la devolución fuese completa.

¿Fue apreciado semejante gesto? No. Tras el asesinato del presidente Sadat, Egipto mantuvo una paz fría e incluso produjo programas televisivos antisemitas y antiisraelíes porque -respondía ante los reclamos- allí “se respeta la libertad de expresión”… Más adelante, Yasser Arafat insinuó un acercamiento, saludado enseguida con alborozo por Israel, y se firmaron los Acuerdos de Oslo, que dieron lugar al nacimiento de la Autoridad Nacional Palestina.

En las negociaciones de Camp David, presididas por Bill Clinton, el premier israelí aceptó casi todas las demandas palestinas. Pero Arafat siempre decía que no. Clinton, impaciente, le exigió que hiciera propuestas. Arafat no las hizo. Regresó triunfante -por haber hecho fracasar la conferencia- y lanzó otra Intifada.

Para acercarse a la difícil paz, Israel se retiró de la Franja de Gaza. Allí no quedó un solo judío (sólo uno, Gilaad Shalit, que las autoridades palestinas mantienen secuestrado y no permiten siquiera la visita de las Naciones Unidas, entidades de derechos humanos o de beneficencia). Los palestinos tenían la ocasión de poner las bases de un Estado pacífico y venturoso. Pero en lugar de ello, usaron la enorme ayuda internacional que reciben para proveerse de armas, bombas y misiles que usan para asesinar a los israelíes de las localidades vecinas. Si de veras quisieran un Estado exitoso al lado de Israel, esta conducta lo desmiente de forma categórica. Su objetivo mayor es la extinción de Israel. Una consigna elocuente de Hamas (la organización terrorista que controla Gaza) dice: “Nosotros amamos la muerte como los judíos aman la vida”. Confirma una clásica declaración de Golda Meir: “Habrá paz cuando los árabes amen a sus hijos más de lo que nos odian a nosotros”.

¿Se puede lograr la paz con quien sólo desea matar al enemigo? Las emisoras de casi todos los países árabes y muchos musulmanes niegan los derechos judíos sobre Israel, incluso reconocidos en el Corán. Palestina (nombre inadecuado, porque se refiere a los filisteos que ocuparon sólo una franja costera) no tuvo jamás un Estado árabe independiente ni un Estado musulmán independiente. En cambio, allí, a lo largo de la historia, se han establecido varios Estados judíos independientes. Israel es el tercero. La trascendencia de ese pequeño territorio se debe a los judíos. Allí consolidaron el monoteísmo, escribieron la Biblia, dieron origen al cristianismo y ahora convirtieron su ínfimo espacio en una potencia tecnológica.

Insiste Dennis Prager en que es irracional culpar a Israel de casi todos los males del mundo. Si llegase un extraterrestre, no comprendería cómo una nación tan pequeña, trabajadora, creativa, estudiosa, democrática y anhelante de paz, pueda ser la causa de tantos conflictos, generadora de tantos males y tantos abusos. ¿No será que la usan de chivo expiatorio? ¿No será que se le tiene demasiada envidia? ¿No será que su ejemplo hace temblar a los totalitarismos? Es curioso que ahora, cuando los pueblos árabes por fin se levantan contra sus tiranos, haya casi desaparecido Israel de las noticias. No la pueden acusar de haber generado la rebelión, aunque existieron intentos y posiblemente se vuelva a ese recurso.

Por último, ¿qué pasaría si Israel destruyese su armamento y decidiera abandonar la lucha? ¿Qué pasaría si los árabes destruyeran sus armamentos y decidieran abandonar la lucha? Prager responde: en el primer caso, habría una invasión inclemente que convertiría a Israel en una cordillera de cenizas. En el segundo caso, se firmaría la paz el próximo miércoles.

Por lo tanto -cierra Dennis Prager-, el conflicto es difícil de solucionar, pero uno de los más fáciles para comprender.

© La Nacion

El Holocausto en persa

Campaña israelí en idioma persa

Alegando que el Holocausto es un “mito”, es imprescindible elevar voces claras y conceptos fundamentados en hechos y procesos verídicos.
El 27 de enero, en el día mundial de Recordación del Holocausto, el Museo del Holocausto de Jerusalén anunció el lanzamiento de una importante campaña de lucha contra la negación de la tragedia judía que será transmitida en idioma persa. Yad Vashem ya cuenta con un sitio cibernético en persa desde hace varios años que goza de gran popularidad y el nuevo canal se sumará a las señales de Yad Vashem en hebreo, inglés, árabe y español.

La iniciativa es una clara respuesta a las reiteradas declaraciones del presidente de Irán, Mahmoud Ahmadinejad, poniendo en duda el alcance del exterminio nazi llevado a cabo durante la Segunda Guerra Mundial, negando que dejó un saldo de seis millones de judíos muertos e insistiendo que el Holocausto era “exagerado” por el movimiento sionista y por Israel para justificar el “robo” de los territorios palestinos. El tema no es sólo lo que declaman los líderes persas: por ejemplo, recordemos con sorpresa y dolor que recientemente se informó que el Reino Unido borró al Holocausto de su programa de estudios porque “ofendió” a la población musulmana que afirma que nunca ocurrió. Y esto ocurre después que las expresiones antiisraelíes y antisionistas de Ahmadinejad tuvieron mucho eco en Europa, que se manifestó profundamente preocupada por el contenido y por el tono de ellas.
Para Europa, deslegitimar al Holocausto es negar la moralidad europea. Pero los ingleses prefieren convivir con los millones de musulmanes que habitan en las islas británicas.
¿Quién más seguirá el “ejemplo” británico?

Antecedentes
Desde el establecimiento del Estado de Israel, sus problemas regionales, tanto existenciales como estratégicos, estuvieron siempre íntimamente ligados a las actitudes de los países vecinos. En los últimos años se sumó a esos países árabes la República Islámica de Irán, país con el cual Israel no comparte fronteras comunes.
Todo hace que la hora aparenta propicia para expandir y fortalecer la hegemonía regional iraní. Debemos recordar que la diplomacia iraní es muy experimentada, goza de una tradición centenaria y ha acumulado una sofisticada habilidad profesional que aplica con amplia inteligencia.
Desde la elección de Ahmadinejad como Presidente de Irán, este país expandió su influencia regional habiendo incrementado notablemente su ingerencia en el Medio Oriente después de haberse afirmado, inicialmente, como fuerza dominante en el Golfo Pérsico.
¿Cómo llegó a esta situación? ¿También el Golfo Pérsico y también el Medio Oriente?
Podemos señalar cuatro tipos de razones:
* el afianzamiento de los sectores radicales en la conducción de Irán;
* el alza de los precios del petróleo;
* los planes de energía nuclear que gozan de fuerte consenso en la opinión pública iraní;
* la serie de erróneas o fracasadas medidas de la administración americana: los EEUU vencieron al Talibán en el 2002 y derrocaron a Sadam Hussein en Irak en el 2003, los dos acérrimos enemigos del país persa; las complicaciones de los EEUU en Afganistán contribuyeron a que Irán se afianzara como “potencia” regional con aspiraciones internacionales.
¿Es factible un bloque shiíta en el corazón del Medio Oriente? La aspiración de un eje shiíta conducido por Irán hoy se ve reflejada en Líbano, por el Hizbollah; en Gaza, por el Hamás; en Irak, donde la composición del gobierno, con apoyo americano, tienen mayoría shiíta por primera vez en la historia; en Siria, país árabe que se considera asimismo país laico, pero que cuenta con un importante apoyo económico de Irán a su vez país shiíta y religioso; sumemos el 70% de Bahrein, el 60% de Kuwait, parte de Yemen, etc.
De aquí que existe una profunda preocupación entre los dirigentes de los distintos países árabes, casi todos sunitas, que temen que en definitiva Irán logrará hacer caer en sus redes a la mayor parte de la región.
Las opiniones en Washington se contraponen en cuanto a la interpretación de las actitudes iraníes, disienten en cuanto a la magnitud de la amenaza, resultan contradictorias en cuanto a las apreciaciones del tiempo aún disponible, son indecisas en cuanto a las medidas adecuadas conducentes a evitar que Irán llegue a tener armamento nuclear. Esta discusión apasiona dentro de la Administración, como así también dentro de los partidos, agita a la opinión pública, cautiva al análisis académico. Los norteamericanos toman en cuenta también, que si se utilizarían medidas de fuerza militares, inmediatamente habría reacciones terroristas

en todo el mundo y se afectaría aún más la opinión pública árabe en contra de los EEUU.
Paralelamente, Irán continúa firme en sus proyectos y en sus declaraciones y en sus avances. 

La negación del Estado de Israel
En este contexto encontraremos la razón por la cual Irán enarboló la bandera de la destrucción de Israel al triunfar la revolución islámica en 1979. Este es un eslabón importante en la lucha del Islam contra Occidente, etapa importante en el afianzamiento de la hegemonía regional shiíta sobre la mayoría árabe sunita.
Para ellos no existe justificación alguna, ni moral ni histórica, para las reclamaciones de soberanía de los Judíos o de los Sionistas. La presencia de Israel es señalada como una cuña de la cultura occidental insertada en el corazón del mundo islámico para dificultar su expansión.
Desde el ascenso de Mahmud Ahmadinejad al poder, el 3 de Agosto de 2005, el mundo escucha sus repetidas declaraciones en cuanto a la negación del Holocausto como hecho histórico. La diferencia con sus antecesores reside en la frecuencia y no en el contenido de esas declaraciones. Se agrava, al salir de boca de la máxima autoridad política de la nación persa.
¿A qué se debe esta insistencia en el tema? ¿Por qué el Holocausto preocupa tanto al Islam iraní?

Deslegitimación

El objetivo es claro: anular la base ideológica del Sionismo, negación destinada a probar que “los judíos no tienen necesidad de modificar su propia historia, y deben dejar de presentarse como merecedores de lástima” (Khamenei, abril 2001).

Religiones no necesitan Estados

Los iraníes repiten a menudo que su desprecio hacia Israel no tiene bases antisemitas, no es contra los judíos. Lo demuestran señalando que los aproximadamente 20 mil judíos que residen en Irán son la mayor comunidad judía del Medio Oriente, fuera de Israel.
Pero insisten que el judaísmo es sólo una religión y las religiones como tales no tienen ni necesitan estados soberanos.

Agresividad Occidental
Según ellos, el sionismo es la última etapa de la agresividad occidental contra el Islam. El desarrollo comienza con la Primera Guerra Mundial que provocó la caída del Imperio Islámico Otomano (1917), continuó con la declaración Balfour y concluyó con la idea de establecer un estado judío (1948). Por si faltaran pruebas, la votación conjunta de los EEUU y Unión Soviética en pro del nuevo estado judío es la confirmación de dicha conjura occidental.

Sionismo Culpable
El sionismo es presentado como el apoyo fundamental a la globalización que atenta a la cultura y a la coherencia social islámica. El sionismo es el culpable y el brazo activo de la usurpación del territorio palestino. “El carácter racista y genocida del sionismo es la razón que lo conducirá a su propia destrucción”. De esta manera, desde el punto de vista ideológico está prohibido hacer la paz con los sionistas: “no se puede hacer paz con la maldad absoluta…”.

Los palestinos como víctimas
El demonizar al sionismo los lleva también a enunciar que fueron los mismos judíos que incitaron a Occidente en la lucha contra los alemanes a fin de poder obtener su estado en Palestina. Por otra parte, sostienen que Ben Gurión colaboró con los alemanes en sus planes de exterminio de judíos, a fin de alentarlos a que se trasladaran a Palestina.
De esta manera, presentan a los palestinos como víctimas de la Segunda Guerra Mundial, de la que no participaron pero se ven obligados a cargar con sus consecuencias: por lo tanto, los judíos residentes de Israel deben regresar a sus países de origen y/o los países europeos los culpables del Holocausto y son ellos los que deben ofrecer solución de residencia a los judíos.
Tal vez olvida, tal vez desconoce Ahmadinejad, que la idea del retorno judío a su patria ancestral no es consecuencia del Holocausto. La aspiración al retorno y la reconstrucción existe desde que Tito destruyó el Templo de Jerusalén en el año 70 de la era común; el retorno fue implementado en 1882 con las primeras colonias agrícolas de judíos religiosos, se fortaleció con el surgimiento del sionismo en 1897, fue reconocido por la Declaración Balfour en 1917, la población judía de Palestina pasó de 60 mil en 1918 a 600 mil en 1945. El Holocausto fue el brutal y sangriento “impulso final” para el reconocimiento político de la comunidad internacional expresado el 29 de noviembre de 1947: la creación de dos Estados, uno judío y otro árabe, en Palestina.
La Declaración de Independencia del Estado de Israel de 1948 basa su legitimidad en el derecho natural de los Pueblos a expresar territorialmente su soberanía y en el reconocimiento del concierto de Naciones.

Irán y el arresto a opositores.

Cuando el desenlace de lo que sucede en Libia y las revueltas en varios países de mayoría musulmana concitan la atención de la prensa internacional, en las ciudades de Teherán, Shiraz y en Tabriz, las fuerzas de seguridad de la República Islámica de Irán- que teme correr la misma suerte-  reprimieron violentamente el 10 de Esfand en el calendario iraní, martes 1 de marzo en el gregoriano, con gases lacrimógenos y  de acuerdo a testigos también con armas de fuego, a miles de manifestantes quienes  coreaban “muerte al dictador” por Mahmoud Ahmadinejad y “Muerte a Jamenei”, refiriéndose al Líder Supremo de Irán,  y pedían la liberación de los líderes opositores iraníes Mir Hossein Mousavi y Mehdi Karoubi.
Sin embargo el sitio del diario gubernamental de Irán desmintió la existencia de incidentes y afirmó que “todas las informaciones que vienen de distintos barrios de Teherán hablan de una situación tranquila y normal”. Los anteriormente nombrados- ambos ex candidatos a presidentes-  que el gobierno había reconocido que estaban en arresto domiciliario desde mediados de febrero después de negarlo inicialmente, fueron según informa  Pars Daily News, un sitio de noticias persa, transferidos en secreto y confinados de manera arbitraria en la cárcel de máxima seguridad en la zona militar de Parchin, el viernes 27 de febrero pasado. Desde hace más de diez días, los agentes de seguridad iraníes habían acordonado las residencias de Mousavi y Karoubi para impedir cualquier contacto de ellos con el exterior y  ahora se  puede colegir, como preparativo del traslado llevado a cabo.
El presidio de Parchin es tristemente célebre además del trato cruel que dispensa a los presos, porque rara vez salió de allí algún detenido. Un rumor, sustentado en la declaración que hicieron en octubre de 2003  tres ex diplomáticos iraníes funcionarios de inteligencia residentes en Europa, infiere que Ron Arad, el piloto israelí  que desapareció el 16 de octubre de 1986 en una misión en el Líbano meridional y del que no ha habido noticias desde entonces, está vivo y prisionero allí al igual que Robert Levinson, un ex agente del FBI que desapareció en Irán en marzo de 2007 durante una visita a la isla de Kish. Las esposas de Mousavi, Zahra Rahnavard y la de Karoubi, Fatemeh Karroubi, también arrestadas, fueron trasladadas a la prisión de Heshmatieh en la capital iraní.
Un informe posterior difundido por otro sitio denominado “Irán Siasat”, (la política de Irán) ubica a la cárcel en las instalaciones industriales de Shahid Hemat, subordinada a la Organización de Industrias Aeroespaciales  de Irán (AIO) responsable de los programas de misiles balísticos de combustible líquido como el de mediano alcance Shahab- 3 basados en el misil de Corea del Norte “Dong”, desarrollo que fue  sancionado por Estados Unidos en septiembre de 2007 por participar en actividades de proliferación.
En un parte dado a conocer por la Casa Blanca el 27 de febrero, Estados Unidos condenó la “campaña de intimidación organizada” del Gobierno iraní y las detenciones de figuras políticas de la oposición, defensores de los derechos humanos, activistas, líderes estudiantiles, periodistas y blogueros. El comunicado agregaba: “Estados Unidos y el mundo seguirán siendo testigos de las violaciones flagrantes que el Gobierno iraní hace de los derechos universales de sus ciudadanos y su continuada hipocresía”
El portavoz del Consejo Nacional de Seguridad estadounidense Tommy Vie, condenó las detenciones, sin curiosamente nombrar a Mousavi ni a Karoubi. “El Gobierno iraní continúa además negando a sus ciudadanos el acceso a la información al obstruir las transmisiones por satélite y bloquear sitios de Internet”. Expresando su disidencia con las autoridades de su país, el ex presidente iraní Muhammad Jatami  pidió el sábado 26 de febrero la puesta en libertad de los dos opositores y recordó que ambos han sido figuras destacadas de la Revolución Islámica. La reacción oficial no se hizo esperar. El Ministerio de Relaciones Exteriores iraní dijo el martes que las autoridades judiciales se encargarán de la cuestión y no puede ser éste “un pretexto para  que América y algunos países occidentales interfieran en los asuntos internos iraníes”.
Exhortando a que dejen libres a Mousavi y Karoubi, Francia llamó a su liberación y Alemania pidió que se les permita comunicarse con su familia y tomar un abogado.
El presidente del Parlamento europeo, Jerzy Buzek, denunció por su parte un “atentado a la integridad personal de los más altos representantes de la oposición democrática en Irán”. También se pronunció el Primer Ministro de Israel Binyamín Netanyahu, preocupado  por la travesía de dos buques de guerra iraníes en el Mar Rojo y su paso posterior en el Mediterráneo a través del Canal de Suez, que atracaron en Siria el jueves pasado: “Libia viola sistemáticamente los derechos humanos y por lo tanto no merece ninguna inmunidad. Irán también sistemáticamente viola los derechos humanos y no merece inmunidad. Si la comunidad internacional aplica presión especial a Libia y advierte a sus soldados y líderes sobre violaciones de los derechos humanos, la misma advertencia debe ser dirigida a los líderes de Irán. Si la comunidad internacional está estudiando medidas muy enérgicas contra Libia, estas mismas medidas  se deberán tomar contra Irán también.” “Mientras que Gaddafi  sigue matando a quienes se le oponen, el régimen del ayatolá en Irán sistemáticamente ejecuta a sus oponentes. Por lo tanto, la respuesta de Occidente debe ser igualmente firme en ambos lugares. Creo que una respuesta de este tipo sería enviar un mensaje muy claro de aliento y esperanza para el pueblo iraní en su lucha por la libertad”.
La cuasi oficial Agencia de noticias Fars, cercana a la poderosa Guardia Revolucionaria, al igual que cuando desmintió que se hubieran producido incidentes, negó que hayan sido encarcelados Mousavi y Karoubi. Fars citó a un funcionario judicial sin nombre como diciendo que los dos líderes de la oposición estaban todavía bajo arresto domiciliario y no han sido autorizados a abandonar sus hogares o ponerse en contacto con el mundo exterior.
Con igual descaro y  con dudosa verosimilitud, el fiscal general de Irán, Gholam Hossein Mohseni Ejeie, desmintió las versiones sobre el arresto de los dos principales líderes de la oposición.
Occidente  alberga fundados temores por el intento denodado de Irán para desarrollar armas nucleares. El régimen teocrático, que miente permanentemente, niega la acusación, diciendo que su programa nuclear es para producir electricidad. El día lunes, Janne Kristiansen, Director General del Servicio de Seguridad de Policía  de Noruega, dijo a Reuters  que Irán ha estado intentando sin éxito obtener tecnología de misiles noruego para su posible uso en la entrega de las armas nucleares y que se ha dirigido a pequeñas empresas noruegas que venden “componentes especiales que pueden ser usados en las armas de destrucción masiva y para la construcción de misiles”.
Ya sea como elemento de distracción o fruto de la vesania de sus gobernantes, Irán protestó ante el Comité Olímpico Internacional (COI) por el logotipo oficial de los Juegos Olímpicos de Londres-2012, estimando que es “racista” ya que se puede leer la palabra “Sion”.

El estómago del mundo

¿Dónde están los flotilleros de otros mares y otros pueblos? ¿Por qué no aparecen las pancartas en las universidades, los ruidos en las calles, los gritos en las rabias? ¿Será que Israel no tiene la culpa de los muertos de Gadafi? ¿Será que cuando no huelen a perversos “sionistas” no saben por qué movilizarse? Ni me imagino el lío que tendríamos montado si hubiera un solo judío implicado.
La respuesta a esta pregunta de Pilar pueden contestarla en su Web:www.pilarrahola.com

indiferencia.bmpEl estómago del mundo
por Pilar Rahola
¿Por qué no hay pancartas en las universidades, ruidos en las calles, gritos en las rabias

Alguien le preguntó al venerable presidente Shimon Peres qué opinaba de la nueva flotilla que dicen que se prepara contra Israel. Y con su templanza habitual, nos respondió a los periodistas que tuvimos ayer la oportunidad de charlar con él: “¿Por qué envían flotillas? Hagan algo más fácil. Cojan el teléfono y pidan a los líderes de Hamas que se acabe el terrorismo. Verán qué fácil resulta todo a partir de entonces”. No hubo tiempo de explicarle que algunos de estos libertadores de bolsillo no miran el conflicto con dos ojos, sino con la mirada tuerta de la ideología que superponen. Y esa ideología sólo sabe que el mundo es muy malo porque existe Israel, y que todo lo que palpita bajo la piel palestina –islamismo fanático y terrorismo incluidos– es muy bueno. El maniqueísmo elevado a la categoría de método de análisis, la consigna elevada a la categoría de pensamiento y la propaganda prejuiciosa como corolario de la acción social.

Sobra decir, por supuesto, que este tipo de entidades siempre son más mimadas por el dinero público para “solidaridad” cuando se presentan como propalestinas. Que vayan a buscar dinero de según qué gobiernos “de izquierdas” si lo suyo es Darfur o Ruanda o las víctimas del terrorismo fundamentalista, porque ni todas las causas interesan ni todas las víctimas conmueven. Como tantas otras veces, no estamos ante causas humanitarias, sino ante objetivos ideológicos. Pero tendremos tiempo de hablar cuando se perpetre la enésima acción de estos grupos que basan en el “contra Israel” su única razón de ser. El tema ahora se sitúa algo más cerca de Israel, aunque más lejos de las obsesiones políticas de algunos. Libia explota por los descosidos, las gentes mueren bajo las balas de la dictadura y en la sombra del mal aparece el viejo fantoche que subió al poder con la revolución socialista y acabó siendo el oligarca que financiaba grupos terroristas, enriquecía a los suyos y atormentaba a su pueblo. Su alargada maldad no movilizó la indignación de los indignados de siempre durante las décadas de su dictadura y no parece que tampoco ahora, que masacra a su albur, se movilicen los asfaltos. ¿Dónde están los flotilleros de otros mares y otros pueblos? ¿Por qué no aparecen las pancartas en las universidades, los ruidos en las calles, los gritos en las rabias? ¿Será que Israel no tiene la culpa de los muertos de Gadafi? ¿Será que cuando no huelen a perversos “sionistas” no saben por qué movilizarse? Ni me imagino el lío que tendríamos montado si hubiera un solo judío implicado.

Siempre me llamará poderosamente la atención esta sangrante dualidad que levanta el dedo acusatorio contra este conflicto, con la misma pasión que eleva un beatífico silencio ante otros conflictos.

Quizás un día de estos, entre flotilla y flotilla, se acuerden de los muertos libios. Será un fugaz pero bello momento.


Pilar Rahola
La Vanguardia. Barcelona.
25/02/2011

Islam: Revolución sí, democracia, no

Ratificando que el Islam y la democracia como se concibe en Occidente son irreconciliables y antagónicos, noventa predicadores y estudiosos islámicos de diferentes países musulmanes, Arabia Saudita, Yemen, Sudán, Bahrein, Kuwait y Líbano entre otros, emitieron una declaración conjunta donde alaban y dan su apoyo a las revoluciones populares que derrocaron a las dictaduras de Túnez y Egipto, a la par que fustigan a la democracia y a los partidos comunistas o seculares, considerados por ellos, contrarios al Islam.
Al-Arabiya el canal de televisión en lengua árabe que transmite noticias las 24 horas desde Dubái, Emiratos Árabes Unidos, dio a conocer en su versión impresa online, la declaración -de la que obtuvo una copia- donde se transcribe parte del documento que criticó a Zein El Abedin Ben Ali y Hosni Mubarak, los ex presidentes de Túnez y Egipto, respectivamente, por humillar y arrastrar a sus pueblos a una situación de pobreza extrema. En el informe se vaticina que a partir de ahora se verá el “alumbramiento de una nueva era de justicia y libertad”. La declaración también señaló el papel de los otrora presidentes en la corrupción política, administrativa y financiera que prevalece en sus países, así como la tortura de prisioneros.
En el manifiesto de los predicadores y ulemas, en el que se omitió naturalmente señalar los atropellos análogos y aún mucho peores a los ciudadanos de los países islámicos  regidos por la Sharia, se criticó el llamamiento de los revolucionarios para alcanzar democracias plenas. Los clérigos advirtieron que  la democracia permite al pueblo tener la última palabra en los asuntos de sus países, hecho que conduce a la prevalencia de varias prácticas anti- islámicas
“En las democracias, la gente puede votar por las cosas que están prohibidas en el Islam como el establecimiento de burdeles, lo que permite la homosexualidad, el consumo de alcohol, y la usura, y la prohibición de la llamada para la oración o el velo.”
La alternativa, según ellos, es aplicar el concepto de la “shura”, (consulta para la toma de decisiones en las sociedades islámicas) sólo en los temas que son sancionados en el Islam, mientras que los asuntos prohibidos deben estar fuera de la cuestión.
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Los signatarios de la declaración exhortaron a las mujeres de Túnez para volver al Islam después de la salida de Ben Ali, quien promovió la laicidad, y empezar a acatar el código de vestimenta islámico que fue prohibido por el depuesto presidente.
Existe un pensamiento extendido y  erróneo de suponer que las justificadas revueltas en los países islámicos, cruel y ferozmente reprimidas y con cientos de muertos y heridos como vemos en los casos emblemáticos de Egipto Irán y Libia por ejemplo, conllevarán el advenimiento de sistemas democráticos cabales. En el caso del país africano bajo la férula del dictador Muamar al Gadafi desde hace 42 años, su hijo y heredero, Saif al Islam al Gadafi,  formado en la London School of Economics de Gran Bretaña y supuesto demócrata, ordenó bombardear a su propio pueblo en Trípoli para sofocar la sublevación.
Por su visión miope de la naturaleza del Islam, Occidente se ilusiona con la irrupción de la democracia en los países islámicos. Lamentable y paradójicamente, el derrocamiento de las tiranías, coadyuvará al fortalecimiento de regímenes teocráticos y fundamentalistas.
Rubén Kaplan
http://www.rkpress.com.ar/

“Reflexiones de un convaleciente”

Intentando salir (tímida y lentamente) de una molesta y transitoria enfermedad  (que me mantiene alejado del área laboral y del mundanal ruido)  y con la invalorable ayuda de mis abnegados antibióticos, analgésicos y de mi querida esposa, me he entregado a investigar seriamente desde mi serena convalecencia hogareña,  los muy recientes  brotes de epidemia revolucionaria  ocurrido en Túnez, Egipto, Marruecos, Argelia, Yemen, Siria, Jordania Palestina, Irán y toda esta región de “las mil y una noche” , considerados en este contaminado medio oriente como los episodios epidemiológicos de mayor trascendencia en lo que va en estos últimos siglos.

“La ironía de la historia es muy fuerte. Hace un par de semanas, el coronel Gadafi hizo un discurso y dijo que quería un Oriente Próximo sin Israel. Hoy todo parece que va en camino de una Libia sin Gadafi. Le importaba tanto Israel a Gadafi que se olvidó de ocuparse de su propio pueblo y lo mismo les está sucediendo a todos los tiranos”.Shimon Peres, Presidente de Israel.

He arribado a la  ineludible conclusión de que los mas probables focos de contagio han residido principalmente en las miles y miles de notebooks y computadoras familiares que han aflorado en estos novedosos tiempos, potenciados fundamentalmente por  nuevos agentes etiológicos, tipificados por los investigadores como:  Google, Facebook y Twitter .

“Lo que está ocurriendo en Oriente Próximo está lleno de esperanza, los moderados, los jóvenes, los que quieren la democracia sean los que ganen, y no los tiranos, los dictadores, ni los corruptos. Una generación joven que haya actuado de forma espontánea, sin estar organizada por nadie, ni por la religión, ni por un ejército, ni por un partido. Internet, los ordenadores, facebook… les han mostrado en sus propios pantallas la pobreza, la corrupción, la falta de libertad, y han dicho: ya no más”. Shimon Peres, Presidente de Israel.

Una epidemia revolucionaria puede partir del crecimiento de una rebelión endémica de conflictos que aparecen en países donde el fenómeno estaba antes ausente o puede reflejar también la aparición de una mutación de un ente aparentemente no activo que hace visible la gravedad de los síntomas que antes aparecían como hechos asintomáticos.

“Esto no se trata sólo de los Hermanos Musulmanes y no se trata sólo de política. Esto es sobre hambre, sobre pobreza, sobre producción de alimentos, sobre un cambio de la economía mundial. Esta es una gran franja de 10 mil millas de inestabilidad potencial”. Prof. Jeffrey D. Sachs. Director, Earth Institute at Columbia University.

El significado de epidemia revolucionaria comenzó a utilizarse en épocas de los antiguos griegos (epi, por sobre y demos, pueblo), como un fenómeno que ocurre cuando una gran necesidad de cambio afecta a una masa muy numerosa de individuos, superiores al esperado en esa misma población durante tiempos prolongados.

En caso en que la epidemia revolucionaria se extienda por varias regiones geográficas extensas en varios continentes o de todo el mundo se trata de una pandemia revolucionaria. Pudiendo ocurrir también, rebeliones localizadas que afectan en una zona determinada que se mantengan en el tiempo, estaríamos hablando en este caso de endemia revolucionaria.

Entre las blancas y suaves sabanas hogareñas, algún insistente y tenue dolorcillo de cabeza y de las epidemias revolucionarias que barren monstruosos dictadores comparto plenamente el pensamiento de nuestro sabio y querido Shimon:

“Que los países de Oriente Próximo se hagan democráticos para no malgastar nuestra energía en matar, luchar o dominar, sino que nuestros jóvenes puedan construir un futuro de libertad.” Shimon Peres, Presidente de Israel.

En las próximas entregas y bajo estrictas normas de salubridad pública (Certificados de Ausencia total de patologías y Seguridad completa en prevención de contagios cibernéticos) me permitiré continuar esta instructiva charla contigo, sobre Sanidad Internacional y  “Las ironías de las epidemias”

Salud para todos.

Guido Maisuls
Kiriat Bialik, Israel, IL

http://cartasdesdeisrael.blogspot.com/

Si no soy yo ¿quién?, si no es ahora ¿cuando?
si es solo para mí, ¿de que sirve? 

(Hillel)

Jaime Dromi frente a la prepotencia terrorista recuerda a José Martí

Nota: Este texto se extrae del comentario que el Dr. Jaime S. Dromi,

realiza cada domingo en el espacio radial SHALOM ISRAEL
por la 670 AM de Miami Florida
y reproducido semanalmente en nuestro Portal

¡Shalom a todos mis amigos!

El súbito desarrollo de la situación en Egipto y por todo el Medio Oriente árabe, permite hoy ver claramente  cuan importante es la alianza entre los Estados Unidos e Israel.  Los cambios brutales que se notan en las políticas árabes es parte integral de su forma de ser y tratar de basar una integración estratégica con ellos es sumamente difícil, sino imposible.  Egipto ha recibido decenas de miles de millones de dólares de los Estados Unidos y aún tenemos esperanzas de que el ejército asuma las responsabilidades por el país y los tratados internacionales sean respetados.  Pero es imposible no estar nervioso debido a los supermodernos sistemas militares que los Estados Unidos le proveyeron y que en cualquier momento pueden caer en manos islámicas extremas. Podemos hoy sentir el gusto de este caso en la autorización de Egipto al permitir pasar el Canal de Suez a dos naves de guerra iraníes que van camino a Siria, uno de sus grandes aliados y que eventualmente podría ser el anuncio de una nueva campaña del Hezboláh.  El peligro no está solo en Egipto, pero la extensa cantidad de armas que se enviaron a Saudi Arabia y su débil régimen, pueden también representar el lado flojo del hilo que está por romperse.

El aire está caliente, ¡está muy caliente! No solo con respecto a Israel, pero mucho más para los Estados Unidos.  Debemos entender, bien profundamente, que nosotros, los Estados Unidos, estamos en un terrible peligro, porque Israel estuvo y está siempre en peligro, pero ellos lo saben y se cuidan, pero aquí, en los Estados Unidos ya nos olvidamos, simplemente no queremos permitirnos el recordar el ataque suicida y cobarde contra las Torres Gemelas el 9-11 del 2001.  Nadie prestó atención a los avisos que nos daban los mismos árabes en aquel entonces y hoy nos siguen dando avisos y nosotros no prestamos atención.

El incremento constante del terrorismo islámico, la amenaza nuclear iraní, la penetración rusa y china en los países árabes, sumado a la posible y cercana salida de las fuerzas americanas de Irak y Afganistán, definitivamente subrayan la importancia de Israel para los Estados Unidos.  La estabilidad, la capacidad, la seriedad y la democracia imperante en Israel como asimismo su alianza única con los Estados Unidos, la establecen como la aliada especial de nuestro país y esperamos que el veto en las Naciones Unidas de este último jueves, haya sido una muestra del reconocimiento de los Estados Unidos al valioso asociado. Asimismo podemos observar la pusilanimidad y la vergüenza de los otros 14 países del Consejo de Seguridad que votaron en contra de Israel, como siempre lo hacen.

Algunos entre nosotros, podemos distinguir la diferencia entre seguir viviendo normalmente y el peligro que se avecina, a una velocidad increíble – desde el Eje cuyo centro es Irán. Según informaciones fidedignas recibidas, parte del plan iraní es una bomba nuclear sucia de alto magnetismo electrónico, que tirarían desde una barca a unos 150 millas de la costa para que explote a alta altura, lo más cerca que pueden del centro de los Estados Unidos, a fin de inutilizar toda la red de comunicaciones internas o, alternativamente usarían uno de los misiles, que ya tienen, desde una de sus bases en el Líbano, Siria o incluso Venezuela , cuya distancia hasta los Estados Unidos es mucho menor y está aliado al Irán en forma total, por intermedio del bastardo tirano local, Hugo Chávez.

Los humanos tenemos defectos genéticos que parece no podemos superar, uno de ellos es nuestra facilidad de dejarnos engañar de una manera, que ningún otro animalito de la creación se dejaría. Por supuesto si ponen comida en una jaula y un animal está hambriento, va a entrar solito a la trampa, pero nosotros…   ¿qué comida nos han puesto en la trampa que nuestro presidente dice que hablaría con Ahmadinejad sin condiciones? ¿Qué miel encontró en la jaula que le permite al Irán seguir desarrollando sus planes?  ¿Es que todo nuestro sistema de inteligencia no le informa al Presidente Obama sobre los planes enemigos?

También tenemos que tomar en cuenta que a lo mejor sigue pensando lo que expresó en la Universidad Al-Azahr, delante de los representantes de la Hermandad Musulmana, que él quiere abrir una nueva página con los árabes.  Sr. Presidente, ellos declararon la guerra have 1.400 años y para ellos la misma continúa.

Otro problema nuestro, es que creemos que ellos piensan como nosotros.  Queridos lectores, ellos son árabes y piensan como árabes, nosotros somos americanos y pensamos como occidentales. Nosotros amamos la vida, ellos aman la muerte.  El suicidio, matando infieles (todos nosotros lo somos para ellos), es el camino hacia el paraíso, donde cada hombre recibe 72 huríes, vírgenes jovencitas y bonitas de ojos negros y allí podrán hacer de todo, todo lo quetienen prohibido hacer aquí en la tierra: Alcohol, podrán beber lo que quieran, sexo, todo lo que quieran. ¿Trabajar? eso no existe en el cielo. ¿Comer? Cuanto quieran de todo lo que quieran.  Y con todo esto, no se necesita incentivo adicional para que se maten matando. Es muy difícil parar a un suicida prácticamente imposible.  Para tomar semejante obligación, ellos tienen fe en Aláh y ningún temor de los otros humanos.  ¿Qué le pueden hacer, matarlo? A eso estaba dispuesto todo el tiempo…  Lo único que existe es la prevención y el tamaño de la prevención, debe de estar a la altura, a la urgencia y el calibre del peligro.

Ya para ir terminando, quisiera recordarles el plan estratégico de la Hermandad Musulmana para América del Norte, que era un secreto árabe de primer grado, hasta que el FBI lo descubrió en el 2004 durante una búsqueda en un sótano secreto en una casa de Annandale, Virginia, aquí en los Estados Unidos.   Los agentes del FBI descubrieron los documentos del Ikhwan incluyendo el Plan, titulado: “Memorandum Explanatorio Sobre los Objetivos de la Estrategia General del Grupo”.   El plan estratégico escrito por un mimbro del Directorio de la Hermandad Musulmana en los Estados Unidos y uno de los líderes más altos del Hamas llamado Mohammed Akram, fue aprobado por el Consejo de la Shura de la Hermandad durante la Conferencia Organizativa en 1987.  El plan establece “que la misión de la Hermandad Musulmana en los Estados Unidos es establecer un proceso de civilización Jihadista, con todo lo que esto significa.  El Ikhwan debe entender que la labor principal en América era establecer un Gran Jihad que destruya y elimine la civilización occidental desde adentro y sabotear con sus propias manos y las manos de sus leales hermanos musulmanes, toda esta miserable Casa de Infieles y poder imponer la verdadera religión victoriosa de Aláh en América, sobre todas las otras religiones“.

Mis amigos, miremos nuestro destino sin temores, la guerra que ellos iniciaron have 1.400 años no terminó aún, recuerden las palabras de José Marti: “Respetaremos a quien respete”.  Seguiremos con nuestra conversación, si D-os lo permite, el próximo domingo en este mismo lugar.  ¡Shalom!

Jaime S. Dromi 

JSD222@aol.com

Carta a un intelectual egipcio

por Yair Lapid

Amigo,
Hace varias semanas que estoy sentado frente a la televisión y busco tu rostro entre la multitud. Por un momento veo a alguien y me parece verte en la Plaza Tahrir rodeado de caras extrañas, fotografiando a los soldados con tu celular; pero quizás sea mi desarrollada imaginación oriental.
Como numerosos israelíes, tu revolución me inspira esperanza pero también preocupación.
Espero que tenga éxito porque te lo mereces – como también se lo merece cualquier persona en el mundo; ser un hombre libre que vive en un régimen democrático en el que pueda decidir sobre su destino.
Te mereces votar en elecciones cuyos resultados no sean fruto de una trampa, sustentarte sin que la mayor parte de tu sueldo vaya a parar a los bolsillos de burocráticos corruptos, escribir y exponer tu opinión sin el temor de que te envíen a la cárcel. Todos estos son derechos básicos por los que vale la pena luchar, y en ocasiones hasta morir por ellos.
Y sin embargo, estoy preocupado. Dado que precisamente tú y tus colegas, los intelectuales de Egipto, promueven durante años el odio y el temor en el país del Nilo contra Israel, y no puedo dejar de preguntarte: ¿Acaso quieres que el nuevo Egipto desemboque en ello?
¿Acaso anularás el acuerdo de paz? ¿Será que también tú te preparas a continuar culpándonos a nosotros del fracaso de tu país? ¿Acaso te unirás a los “Hermanos Musulmanes” para construir otro Estado en Oriente Medio que  fomente  la discriminación de la mujer, el repudio a la democracia y el odio a los judíos?
O quizás debo adelantarme y formularte otra pregunta: ¿Qué es para ti un intelectual?
Ni por un instante espero que estés de acuerdo con nuestra política hacia los palestinos; en muchas ocasiones yo tampoco la comparto; pero los intelectuales son personas capaces de responder preguntas como “¿Quién soy?” no sólo contestando “¿Contra quien estoy?”. Los intelectuales saben analizar el interrogante ¿Cuál es el Dios en el que creo? Sin el cuestionamiento “¿De qué Dios soy hereje?
Intelectuales pueden responder a la pregunta “¿Cuál es mi bandera? Y sin tener que contestar “¿Cuál es la bandera que quemo?”
Egipto existe hace más de 5000 años, la pirámide escalonada del Faraón Zoser se yergue desde el año 2700 antes de la era cristiana; inventaron la geometría, la astronomía, el sistema decimal y el papel; ustedes son un pueblo antiguo y orgulloso, cuyo destino está en sus manos. Ninguno de ustedes es responsable de lo que les ocurrió. Ninguno de ustedes es responsable de lo que aún sucederá.
Leo las publicaciones en vuestros periódicos reclamando el boicot, los claros párrafos antisemitas; y en lugar de enojarme me pregunto: ¿Cómo es que no te ofende el reclamo de que nosotros somos los culpables de todas vuestras desgracias?
Amigo, tú eres una persona inteligente, leíste todos los grandes clásicos, comenzando por “El Contrato Social” de Rousseau y hasta la “Trilogía de El Cairo” de Najib Machpuz. Tú sabes tanto como yo – quizás mejor que yo – que el odio es el mediocre y peligroso consuelo de aquellos que no saben amarse a si mismos.
Mírate por un momento, observa tu interior y dime: ¿Israel es en realidad la fuente de todos los problemas en Egipto? ¿Acaso no sabes, en lo profundo de tu corazón, que ésta es una acusación ridícula?
¿Israel es la que no permite a los jóvenes de tu pueblo encontrar un trabajo digno con un sueldo decente? ¿Somos nosotros los que originamos que los funcionarios de tu gobierno se metan la plata en los bolsillos? ¿Nosotros falsificamos los resultados de vuestras elecciones? ¿Nosotros les prohibimos crear un sistema de salud pública? ¿Un sistema de educación? ¿Agricultura moderna? ¿Desarrollar la industria?
Incluso si hubiéramos querido hacerlo ¿Tú piensas que hubiésemos podido?
Amigo, créeme, nosotros no somos tan exitosos. También tenemos nuestros propios problemas, y nuestros propios indigentes; incluso las balas de nuestras pistolas que matan a líderes que se atreven a soñar.
Los intelectuales son personas que rigen al mundo con sus cerebros. Ellos contemplan la vida y tratan de ver en ella alguna ínfima verdad; y si no la encuentran, tratan de crearla. Tienes la oportunidad de reconstruir tu país, ¿Quieres edificarlo sobre la verdad, o sobre la triste y cruel mentira que te depare otros cien años de indignación?
Nuestro patriarca común, Abraham, dijo: “Ruégote no haya pelea entre los dos ni entre mis pastores y los tuyos, porque somos hermanos”.  No propiciamos la guerra contigo, amigo. Tampoco tenemos la pretensión de decidir cómo se verá tu país o quien debe gobernarlo. Nosotros te proponemos nuestra amistad, la continuidad de la paz entre iguales, nuestro reconocimiento de que nadie que no sea tú puede dirigir tu vida como un hombre libre.
Tu respuesta representará mucho más que el futuro de las relaciones con un pequeño país con un desierto de por medio.
Después que termines de luchar por un nuevo régimen, comenzará una contienda mucho más grande: ¿En qué país quieres vivir? ¿Cuáles serán sus principios? ¿Qué características tendrá? ¿Elegirá la solución fácil y culpará a otros por sus desgracias, o una solución valiente y difícil que te comprometa a presentarte ante el pueblo y decirle: ¡De nosotros depende!?
Pensé detenidamente cómo finalizar mi carta, amigo, y encontré la respuesta en el final de una corta historia que escribió un coterráneo tuyo Najib Machpuz, galardonado con el Premio Nobel de Literatura, que apoyó incondicionalmente la paz con Israel.  La historia se titula “La plaza y el café” y culmina con las siguientes palabras proféticas:
“Entre las horas vespertinas y el anochecer las criaturas humanas se apresuraron a dispersarse y a desaparecer. Dentro del tumulto la explosión de nervios se dilató y así despuntaron las contiendas de mentiras y los derramamientos de sangre. 

Las olas se retiraron, y a raíz de enorme flujo llegó el colosal reflujo. Las voces desaparecieron. La plaza quedó totalmente vacía.

Pensé en levantarme para preguntarle al policía, pero me contuve de hacerlo cuando observé su rostro tenso y enfurecido. De repente se cerraron las puertas de los negocios y las ventanas de las casas. La desesperanza y el mutismo dominan todo. Los comensales del café se entrecruzan miradas confusas:

¿Qué le ha pasado al mundo?
He aquí los periódicos; no informan nada…
Pero seguro que hay algo en el ambiente.
Debemos irnos. ¿Por qué debemos permanecer aquí?
Esperemos quizás las novedades.
Es preferible permanecer juntos.
¿Y nuestros hogares? ¿Y los que están en las casas?
Un hombre se paró desde su lugar y dijo:
Mi corazón me dice…
No terminó la frase. Hizo un movimiento misterioso con su mano y se marchó. 

Aquellos que titubearon, se repusieron; uno detrás de otro se fueron yendo.
Me fui con mi amigo, ambos preocupados.

“Mi cabeza me da vueltas. Dime, por tu vida, ¿qué sucedió? “dijo.

“Lo que pasó, pasó”, dije; mi paciencia se agota; “¿pero que sucederá con lo que aún no ocurrió?”

Yediot Aharonot, 10/02/2011
Traducción de Lea Dassa para Argentina.co.il

Egipto, Irán y el tiro por la culata

La presurosa adhesión de la República Islámica de Irán a las multitudinarias protestas de gran parte de la población egipcia ,que culminaron con el golpe militar embozado, que derrocó al el ex presidente Hosni Mubarak, actuó como un bumerán contra el país persa, que fue escenario de la concentración de una miríada de manifestantes opositores (que fueron atacados con fiereza)  al régimen del Ayatolá Jamenei y del presidente Mahmoud Ahmadinejad.
Indignados por el doble rasero del régimen teocrático, que apoyó la sublevación popular en Egipto mientras reprime brutalmente a sus propios ciudadanos, miles de iraníes, muchos de los cuales eran hombres mayores que acudieron junto a sus esposas e hijos, se congregaron en Teherán y otras 30 ciudades de Irán cantando consignas y portando pancartas con la leyenda “muerte al dictador”.

Cabe consignar que hace poco más de una semana, Irán alababa las manifestaciones callejeras en Egipto, calificándolos de una revolución islámica que estaba imitando a la del ayatolá Jomeini en 1979.
Al igual que en las protestas por las elecciones fraudulentas del 2009,  que duraron varios meses y donde murieron decenas de personas y miles fueron encarceladas,  las temibles fuerzas para-policiales “Basij”, desplazándose en motos, fueron partícipes de la represión que en principio causó la muerte de una persona y decenas de heridos. En virtud de la censura que impera en Irán, no se precisó el lugar de la capital donde se registraron los incidentes y sólo se consignó que las víctimas fueron atacadas con armas de fuego.  En ocasión de los comicios tramposos referidos anteriormente, las autoridades iraníes arrestaron a cientos de personas acusadas de conspirar con fuerzas extranjeras para tratar de derribar al régimen. Muchas de ellas fueron juzgadas y condenadas a diferentes penas de prisión y, en algunos casos, a la pena capital.
Luego de un período de ostracismo por la implacable persecución de la que es objeto, la oposición iraní  emergió, difundiendo un comunicado a través de la página web Kaleme.org,- consustanciada con el líder reformista Mir Hussein Mousavi- en el que instaba a la población a manifestarse en el centro de Teherán en apoyo de Túnez y Egipto, acto prohibido por el régimen en una grosera dicotomía. En la convocatoria, los opositores criticaban, además, la “hipocresía” del régimen iraní, que ha apoyado públicamente los alzamientos en el norte de África al tiempo que impide las manifestaciones en su propio territorio. Prueba de ello, es que en esta oportunidad, la oposición iraní denunció que un número indeterminado de personas fueron igualmente arrestadas en la ciudad de Isfahan, en el centro del país, y en Teherán, donde se produjeron enfrentamientos entre efectivos de las fuerzas de seguridad y manifestantes.
Testigos en el lugar de los acontecimientos declararon que estos últimos, que se habían reunido sigilosamente en la famosa plaza Azadi- cercana a la Torre del mismo nombre desde cuyo mirador posibilita ver con amplitud la ciudad capital de Teherán-  fueron dispersados por gases lacrimógenos y balas de salva y plomo. Como consecuencia de los disturbios, como es de rigor, Irán procedió al arresto de numerosas personas. Entre los detenidos se encontraba el Cónsul de España en Teherán, Ignacio Pérez Cambra, quien fue privado de su libertad por cuatro horas, hecho que el país ibérico considera que viola el Convenio de Viena que regula las relaciones diplomáticas entre los países. El Cónsul, fue arrestado en  la puerta de su propia Embajada, sin cargos formales, tras haber estado, junto al Embajador, en la zona en que se desarrollaban las manifestaciones convocadas por la oposición al régimen iraní, algo que las autoridades españolas consideran forma parte de sus obligaciones inherentes al cargo.
La hipocresía  y doble discurso del gobierno de Irán se manifiesta en muchas de sus actitudes y políticas. Cualquier disconformismo o protesta legítima en su país, lo atribuye a la insostenible teoría de la conspiración que tiene como brazo ejecutor a EE.UU. y a la “Entidad Sionista” como eufemísticamente denomina al Estado de Israel ,que se empecina en desconocer y al que reiteradamente amenaza con destruir.
El martes 15 de febrero, en la televisión estatal, el líder supremo iraní ayatolá Ali Jamenei, tras un encuentro que mantuvo el presidente Mahmoud Ahmadinejad con su homólogo turco Abdullah Gul -de visita en el país persa- elogió al Gobierno de Turquía por haberse distanciado de Israel. “Los cambios en la situación política de Turquía, sobre todo tomando distancia del régimen sionista ha llevado a este país más cerca del mundo islámico”. Las relaciones carnales entre iraníes y turcos, no fueron óbice para que Abdullah Gul, en el segundo día de su visita oficial a Teherán aceptase una invitación de los manifestantes a unirse a ellos. Pero cuando se disponía a viajar en un convoy para saludar a la multitud, Ahmadinejad ordenó al  servicio de Seguridad que impidiese el contacto de Gul con la gente, aunque implicase un malestar y fricción diplomática con Ankara. El presidente turco según informó Debkafile, desistió de su intención, pero la tensión entre él y su par iraní se palpaba cuando se dirigían a una conferencia conjunta al final del día.
La caída de Mubarak fue recibida con alborozo por Irán, ya que consideraba al ex presidente egipcio uno de los principales aliados de Estados Unidos en Medio Oriente, además de ser una valla a la pretensión hegemónica islámica de Irán en la región. Los mayores enconos contra Egipto fueron sin duda el tratado de paz que suscribió el Presidente Anwar el-Sadat con Israel en 1978 y el asilo político concedido al depuesto Sha de Irán.
El 6 de octubre de 1981, el asesinato del presidente Anwar el-Sadat por parte de la Yihad egipcia en el transcurso de un desfile militar en El Cairo fue ejecutado por radicales islámicos. Los responsables del asesinato fueron inmediatamente detenidos: los hermanos Tarek y Abud Al Zomor, pertenecientes al movimiento integrista Al Yihad, recibieron la pena de cadena perpetua. El principal acusado, Jaled Eslambuli,  quien fue condenado a muerte, tiene una calle con su nombre en Teherán como premio al magnicidio que cometió.
Rubén Kaplan
http://www.rkpress.com.ar/

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