Viajar por Israel

Recién llegados de un viaje por Israel en familia, traemos como resultado una panorámica muy esclarecedora y sorprendente de lo que hemos visto y contemplado con nuestros propios ojos y oídos. No hemos regresado con el mismo equipaje que salimos, es otro, seguro.
Esclarecedor porque nada tiene que ver lo visto y vivido con lo que la mayor parte, la gran mayoría diría yo, de los medios de comunicación españoles proyecta día tras día sobre la realidad de Israel, en tanto que moderno Estado como también en cuanto a su sociedad. Esclarecedor porque viajar por su geografía urbana, rural, social y humana por extensión aporta una perspectiva ignorada para muchos españoles que tienen una visión nada equilibrada, poco objetiva y algo distorsionada del Estado judío actual. Esclarecedor porque uno se halla ante una sociedad moderna, potente, avanzada, creativa, democrática y modélica, y que comparada con la realidad española presenta terrenos comunes y distancias evidentes, diferencias que en modo alguno deben servir como valores a juzgar desde el desconocimiento y la ignorancia. Esclarecedor en suma frente a la imponente falta de información que pesa sobre la opinión pública española que carente de la misma elabora juicios con lo que le llega a través de los medios de comunicación en general, poco propicios a extenderse en las genuinas realidades del Israel del siglo XXI o cuando menos vertidos con cuentagotas.

Sorprendente porque llegando con la mochila cargada de prejuicios e ideas, (No es nuestro caso, pero es así hoy para cualquier españolito que viaje hasta Israel) salpicada de tópicos y juicios comunes poco vinculados con la realidad israelí, el viajero descubre el otro lado de la cuestión y queda boquiabierto y extrañado. Sorprende comprobar cómo se vive la seguridad en este pequeño pero estable país rodeado de enemigos por tres costados, Líbano y Siria al Norte, Jordania por el centro y Egipto al Sur más el problema de Gaza, la relajación con que se vive la presencia de militares uniformados por sus calles y carreteras y el orgullo de los israelíes hacia “nuestros soldados” como gusta llamarlos. Sorprendente resulta la calidad de vida que gran parte de sus habitantes disfrutan en muchos sentidos y que en algunos aspectos compite y supera a la española. Sorprende la naturalidad con que viven las diferencias existentes dentro de su sociedad y que reflejan el envidiable equilibrio de que disfrutan, diferencias en todos los ámbitos, en lo político, lo religioso, lo cultural, lo social, pasando por el mosaico de gentes y culturas tan dispares que dan color y vivacidad a una sociedad civil que asume en general su compromiso con el país, su bandera que exhiben con orgullo, unos valores en común que a pesar de ser discutidos y debatidos, no son obstáculo alguno que impida el sentido de pertenencia nacional para la inmensa mayoría de sus ciudadanos, excluida claro está aquella parte que niega la condición del Estado como judío, como son algunos árabes israelíes, no todos y esto debe quedar claro, más las excepciones de algunos sectores religiosos minoritarios judíos contrarios a la existencia misma del Estado del que viven subvencionados y sostenidos, paradoja donde las haya. Hay libertad, se vive en libertad y eso se palpa a cada paso.

Nada en Israel resulta indiferente para un español que viaje allí. Nada en Israel le resulta ajeno, el paisaje humano, su estilo de vida, el paisaje geográfico que en algunas partes recuerda muchísimo a España, en suma cuanto sucede allí tiene que ver con nosotros mismos porque uno se ve reflejado en las hebras e hilos del tejido social israelí. Lo israelí resulta por tanto familiar por su proximidad y cercanía humana. Pero si no se pisa tierra y habla con sus gentes no se entiende ni se ve nada, solo hay distorsión y manipulación, la cruda realidad hoy para la mayor parte de la opinión pública española.

Puede parecer una idealización, sublimación del contraste y la visión, pero no es así, es más bien la clarificación que procede tras la conexión con una realidad escamoteada y hurtada tras décadas de mala prensa y peor opinión. Ahora disponemos de razones para manifestar a cuantos todavía sostienen opiniones prestadas que hay que ir y ver porque en España se ha edificado una opinión que ofende a la inteligencia por su condición primaria y elemental.

Habría más qué contar y hablar sobre el viaje pero basten estas primeras pinceladas generales y aclaratorias a fin de poner ciertas cuestiones en su debido lugar antes de abordar otras de mayor calado y enjundia, porque haberlas las hay. Insisto, el Israel que nos pinta la prensa española nada tiene que ver con el que hemos visto y viajado, nada tiene que ver con el cuadro que nos ofrecen algunos destacados relatores informativos sobre la zona. Lo que hemos visto con nuestros propios ojos y escuchado con nuestros propios oídos nos abre el apetito para más viajes y encuentros, somos de una sociedad que tiene mucho en común con una cultura y un pueblo con el que tenemos más vínculos de los que imaginamos y podemos discurrir.

Miguel Martín

Zaragoza

Sequía informativa

Hace días que los medios de comunicación españoles carecen de noticias gruesas que poder insertar en sus páginas sobre el conflicto entre israelíes y palestinos. Las últimas publicadas son un retrato obsceno y burdo por cómo se trató la noticia, la del día a día en la zona. La joven soldado burlándose del preso palestino, el joven soldado haciendo lo mismo con una detenida palestina, los soldados patrullando ejercitando una especie de baile coral en medio de una calle palestina. A estas tres noticias se reduce todo cuanto los medios en España han podido recoger de importancia en los últimos tres meses. Ahora se suman unas imágenes que dicen lo que algunos quieren que digan pero nada más.

Un auto circulando por una calle de Jerusalén recibe piedras de niños palestinos, en su huida atropella a uno de ellos sin mayores consecuencias. Pues bien el retrato del incidente y los comentarios adjuntos publicados en prensa de Aragón inciden en lo mismo de siempre, la visión torticera, patética, manipulada del momento vivido por un ciudadano israelí que tuvo la mala fortuna de pasar en aquel momento por en medio de unos niños que debieran haber estado en sus colegios estudiando en vez de tirar piedras contra vehículos y personas. Esta situación suministra un material de fondo que a su opinión merece ser destacado como noticia de alcance en sus páginas. Así, Heraldo de Aragón, con foto a todo color incluida, muestra el momento en que el niño atropellado cae sobre el parabrisas del coche y a continuación comenta como titular y cito textualmente: “Un ultraderechista israelí atropella a dos menores palestinos” Si lo desean pueden leerlo dos veces porque es tal cual lo citamos aquí. Y añade : “David Be´eri (sic), líder de una organización de ultraderecha israelí, los arrolló mientras lanzaban piedras” El dramatismo de la imagen no hace justicia alguna a lo que realmente sucedió pero deja en la retina más de lo de siempre: ¡Qué perversos son los israelíes y en mayor medida si son ultraderechistas!

Pues bien, ¿Qué hacía el citado “ultra” conduciendo su coche en una zona donde los niños juegan a tirar piedras contra los autos que circulan? ¿Qué derecho tiene el ocupante “ultra” a interrumpir la práctica del deporte nacional palestino que como todos sabemos es tirar piedras contra bienes y personas? ¿Por qué no detuvo su auto y dejó que los inocentes niños saciaran sus apetitos rompiendo cristales, ruedas, incluso abriendo la crisma a sus ocupantes? ¿Es que acaso el valor de un auto es mayor que el derecho a jugar los niños palestinos al mejor entretenimiento de que disponen? ¿Qué español en su sano juicio haría lo mismo? Cualquier españolito dejaría que los imberbes le dejaran su auto como puré. ¿Usted no?

Siguiendo las tesis del articulista de Heraldo, lo natural hubiera sido que los ocupantes dejaran el auto tirado en plena calle, salieran corriendo y si alguna piedra les abría la cabeza, es por su culpa, porque a los niños palestinos solo les quedan las piedras para jugar, ya se sabe que el “cerco” les impide disfrutar de juguetes como a cualquier niño mortal en Occidente. Además se lo buscó por “ultraderechista” y como en España los “ultras” están erradicados, no hay razón para que sobrevivan en Israel. Como sea y por los medios que sean, incluso a pedradas.

Pero citemos aunque de pasada cómo lo aborda “El Periódico de Aragón”. Misma foto pero en blanco y negro, brevedad textual pero agárrense bien los cinturones: “Atropello brutal. Un colono israelí que después huyó embistió con su vehículo a dos niños palestinos que lanzaban piedras” ¿Dónde lanzaban las piedras, ¡Al aire, al cielo, a las moscas, a los murciélagos, a cualquier cosa! ¿Y si estaban haciendo juegos malabares como sucede en numerosos semáforos en España? El problema es que el “colono” se metió por medio y casi estuvo a punto de suceder un crimen de colonos contra niños inocentes palestinos que sosegadamente tiran piedras contra autos, personas y cosas. Vamos, que el “colono” debió quedarse quieto y esperar la lluvia de piedras hasta morir bajo las mismas. La vida de un “colono” no vale la de los niños tira-piedras palestinos.

Si no es manipulación, es ignorancia. Si no hay más datos, hay desinformación. Si no existe contraste de noticias, hay malicia. Si se muestra una sola cara de la noticia, es intoxicación. Si solo salen noticias así, menudeadas, con cuenta gotas, lo que hay es judeofobia y antisemitismo. Si a semejante “notición” se le otorga tal relevancia, estamos ante periodismo frívolo. Fijar una imagen y hacer de la misma foco informativo, es mal periodismo, mala comunicación y lo que es peor, se perpetra una demostración evidente de que son malos profesionales de la comunicación. Que se lo hagan mirar, que buena falta les hace. Este es el periodismo actual, el que sostiene contra toda razón y lógica que: “Si non e vero, e ben trovato”.

Y en esas seguimos, estamos y nunca salimos de ahí.

Miguel Martín

Zaragoza

Miedo no, cobardía

http://www.pilarrahola.com/3_0/ARTICULOS/default.cfm?SUBFAM=&ID=1852

Se pregunta Pilar Rahola si hay miedo o crítica tras lo sucedido con el pastor Terry Jones y las amenazas incendiarias islámicas de empezar su particular fuego purificador de la humanidad perdida -o sea todos menos ellos- o se debe al exceso de celo que produce en las escrupulosas sociedades occidentales ofender y provocar al mundo islámico cuando se hace uso de unas libertades que para ellos resulta un insulto solo ejercerlas.

Sostiene que es precisamente el temor a sus amenazas que genera tanta autocensura por parte nuestra llegando al histerismo con que se ha tratado el asunto, con equiparaciones tan burdas y absurdas entre el Pastor Jones y las irracionales manifestaciones multitudinarias que en mundo musulmán se han producido. A las imágenes nos remitimos.

Tiene razón Rahola, pero en parte solamente. Porque el Pastor Jones no es nadie, no tiene media bofetada, nunca soñó verse envuelto en una cosa tan tonta y pueril en la que arriesgando tan poco ha sacado tanto provecho. Todavía no se lo acaba de creer Jones.

No es el miedo el factor que más atenaza a nuestras sociedades, sino la cobardía, la pusilanimidad, la interpretación de una peculiar “tocata y fuga” en clave occidental y en gran parte de los escenarios donde nos estamos jugando algo más que la opinión. En suma y por decirlo de una vez el “acojone” que nuestras débiles sociedades tienen asumido frente a quienes nada tienen que perder en nombre de un dios a la altura del felpudo donde se inclinan y al que dicen estar dispuestos a dar la vida por este orden, primero la de los demás, luego la suya propia.

Es la cobardía de quienes no desean perder de la noche a la mañana su cómoda existencia y su nivel de vida sólo por la ocurrencia de un iluminado evangélico. Es la cobardía de cuantos no quieren ver el fuego que arde y se extiende sin parar desde finales del siglo pasado, cuantos niegan su verdadera dimensión y peligro, cuantos ceden al chantaje y extorsión como sucedió con los secuestrados catalanes en Mauritania que fueron a hacer turismo para niños bien y pagamos su fiesta los demás. Es la cobardía de no llamar a las cosas por su nombre, es decir, llamar asesinos y criminales no sólo a los terroristas sino también a los figurantes, sean palestinos, iraquíes, afganos, turcos, sirios, libaneses, sudaneses, cuantos forman parte de la tramoya y están ocultos y dispuestos a darlo todo por su carcomida fe y su deplorable cultura. En esta comedia cruel nadie se queda fuera del reparto y cada cual tiene su papel, ellos los ofendidos, nosotros los ofensores, ellos los agredidos, nosotros los patéticos miedosos. ¡Qué gilipollez más seria y grave! La paz de los cobardes.

Cobardía en fin porque no es otra cosa, sino recréense ustedes en los sucesos de Melilla, tras los cuales se urden con los mismos mimbres el acoso y desafío a toda una sociedad débil, genuflexa, arrodillada desde hace años, que pierde terreno ideológico y moral ante el imparable avance de otra que no ha dejado de ir hacia atrás en todos los ámbitos menos en el del terror y que cree llegada la hora de tomarse la revancha por todas las humillaciones recibidas (¿De qué hablan estos asnos?) el ascenso de una disciplina en la que han adquirido cátedra por derecho propio los hijos de Alá y que no ha sido superada por nadie hasta la fecha: El terror indiscriminado y en masa, tarea en la que son expertos.

No es miedo Pilar, es pura cobardía, puro canguelo, como se le llama en mi tierra. Eso es lo que nos queda y nadie se engañe, ¡Hoy en Occidente huele que apesta!

Miguel Martín

Zaragoza

YO, MIHAEL BAR HAIM SEGURA, YA FORMO PARTE DE LA COMUNIDAD JUDIA DE LAS ISLAS BALEARES

Por Miquel Segura

YA SOY MIEMBRO DE PLENO DERECHO DE LA COMUNIDAD JUDIA DE BALEARES

El hecho se produce tras la aceptación de mi Retorno por parte del Consejo Superior Rabínico Español

Un hecho trascendental -al menos para los estudiosos del judaísmo mallorquín- que se saldó con la lectura de una notificación. Así podría definirse el “acto” -si es que así puede llamársele- que tuvo lugar en la sinagoga de Palma en la noche del viernes 19 de febrero. Allí, antes de empezar la celebración del “kabalat shabat”, el vicepresidente de la Comunidad, Abraham Barchilón, leyó la resolución del Consejo Superior Rabínico Español. Mihael Bar Haim Segura -Miquel Segura para los no judíos- era aceptado como miembro de pleno derecho de la Comunidad Judía de las Islas Baleares. Dicha resolución se fundamenta en el “Documento de Retorno al a fe de sus Ancestros” expedido y firmado en su día por el rabino Mordejai Mark Àngels, de la Comunidad Shearit Israel de Nueva York.
De modo tan simple y sencillo yo, Miquel Segura, hijo de Jaume y de María, perteneciente -y son palabras del documento original firmado por Àngels- a la comunidad chueta de Mallorca”, me convertí en el primer descendiente de judíos conversos mallorquines que, tras ser aceptado como judío por una alta institución rabínica de Estados Unidos y por el Consejo Superior Rabínico Español, pasaba a formar parte de una comunidad judía. ¿Se abría un paréntesis o se cerraba? Para mi, finalizaba una época y empezaba otra. La “Comunidad Judía de las Islas Baleares”, a la que ya pertenezco, nunca había acogido a un chueta como “judío de pleno derecho”, por decirlo de alguna forma. Ahora ya cuento como minián -así se denomina en el judaísmo el “quorum” necesario para poder llevar a cabo determinadas celebraciones- leer la Torà y -espero que dentro de muchos años- ser enterrado en un cementerio judío. Mi larga marcha hacia el judaísmo ha finalizado y empieza una nueva etapa. Ahora debo estudiar Torà, aprender hebreo, aprender a vivir como lo que soy -en realidad siempre lo fui- un judío mallorquín.

Increíblemente, los hechos trascendentales suceden a veces de esa manera: discretamente, calladamente, he atravesado la puerta de Sión. Siempre seré un chueta, pero ya no seré -al menos hasta que me sepulten- simple material de archivo. Ser el primero no tiene para mi más mérito que el de haber sido merecedor de una gracia muy especial. Ahora, como judío que soy, ni siquiera puedo instar a otros chuetas a que me sigan. Sin embargo, he marcado un camino, pese a quien pese. He cerrado un paréntesis pero he abierto una puerta. Baruj Hashem.

Fuente: http://www.miquelsegura.com/

EL MENU DEL TRIBUNAL RUSSELL

Hay colectivos sociales que de forma disciplinada o colectiva aceptan deglutir sin reservas cualquier porquería que se les ofrezca, masticar todo tipo de casquería y basura, logran con creces elevarse a la categoría de seres coprófagos, capaces de comerse su propia mierda (con perdón).

Los componentes de un autotitulado Tribunal Russell, celebrado en Barcelona del 3 al 5 de Marzo, se han sentado a una mesa con un menú exclusivo: Carne judía. Y en el fondo lo que terminan por digerir son sus propias heces, han perdido la capacidad de discernir entre lo hediondo y lo limpio, confunden el hedor con la higiene, les fascina meter sus narices en asuntos que por el maltrato con que los juzgan se convierten en malolientes. El Tribunal Russell dicta sentencia y juicio parcial contra Israel mientras acomete un festín pestilente que le sabe a gloria, a ambrosía, manjar de los dioses.

Dice el citado Tribunal mientras celebra el aquelarre de Barcelona, donde los enemigos de Israel parecen estar concentrados en cónclave funesto para celebrar una orgía típica de los pogromos más vetustos conocidos, que la situación en los territorios palestinos es inaceptable y todo por culpa de la ocupación israelí y el muro con que ha cercado y castiga a la población civil.

Que el citado Tribunal no incluya en sus deliberaciones ningún punto sobre la situación en los territorios palestinos, concretamente Gaza, mientras se la pela arremetiendo contra Israel como si la cuestión palestina fuera asunto de una parte, revela el lamentable estado al que han llegado algunos en su deriva hacia la ingesta de cualquier cosa siempre que en el plato cuando menos caiga algún tropiezo de carne judía, ¡Y sin olvidar que también hay judíos que forman parte de tan suculento festín!

Ni un solo párrafo, ni una línea, ni una sola referencia al drama que viven los palestinos de Gaza, en manos de unos desalmados y asesinos que son sus principales verdugos. Nada tiene el Tribunal que decir al respecto, pero sí y mucho sobre Israel al que dedica en su documento final 17 páginas con sus correspondientes conclusiones que elevan a instancias internacionales para su consideración y análisis. Y a continuación se han sentado a engullir lo que quedaba de la pitanza.

Son de una desvergüenza y desfachatez inauditas las referencias y análisis de la situación que dicen tratar y sólo cabe esperar cuando menos que el papel empleado para redactar las conclusiones pueda servir para mejores usos, sugiero que una vez hecha la digestión se use para asear convenientemente esa zona de la anatomía humana por donde se eliminan los restos de tan voraz ingesta porque otra utilidad no le veo. Lo peor de este hecho es que festines como el convocado por el Tribunal Russell puedan menudear, les sale barato montar la mesa y guisar un menú tan surrealista como feroz.

Miguel Martin
Zaragoza.

Hipótesis

Hay que permanecer atentos ante los acontecimientos que en fechas próximas nos pueda tocar vivir, tal vez necesitemos despertar de la somnolencia y letargo general de este modo. No hay nada seguro aunque todo es previsible, casi real, tangible.

De desencadenarse un ataque preventivo desde Israel contra Irán, siempre respaldado por los EEUU, el mundo tendrá la sensación de vivir al borde del abismo, suspendidos del mismo, conteniendo el aliento y sumidos en el aturdimiento propio de quienes no terminan por creer que la realidad se imponga sobre la incredulidad y el escepticismo. Pero todo parece ser hoy un escenario donde lo previsible resulta ya casi ineludible. Solo queda por parte de los actores fijar el momento y la ocasión del acontecimiento porque razones para que no suceda no existen, negar la evidencia es pecar de ceguera incluso de irresponsabilidad, no faltan y todas vienen proporcionadas por parte de quienes las provocaron hasta hoy, que no son otros sino el propio régimen iraní.

Por ello estamos en un momento del drama que rebasa los límites de cualquier hipótesis, de si será cierto o no que al final se acometerá la destrucción del programa nuclear y la capacidad de Irán para hacerse con la bomba atómica, la hora ha llegado y se ha rebasado con creces.

La hipótesis por tanto no esta en saber si sucederá o no, la hipótesis reside en conocer la postura de Europa al respecto, la de Rusia y China en particular, si se pondrán de perfil o de frente, si adoptarán la condición del avestruz o se implicarán de forma activa en una crisis que está en ciernes y sin remedio, hacia qué lado oscilarán o si vacilarán, porque esa es y no otra la verdadera cuestión de fondo y donde cualquier hipótesis hoy aparenta niebla y oscuridad. No son hipótesis por tanto los apoyos que Israel va a tener en medio del dilema, tanto los EEUU, como Canadá, Reino Unido, algunos países europeos que no todos, e implícitamente aunque con la boca pequeña, la mayor parte de las naciones árabes que también se sienten afectadas por el potencial nuclear en manos de los clérigos iraníes, del temor que les asiste y la necesidad que tienen de alguien que haga el trabajo sucio que ellos no parecen dispuestos a llevar a cabo.

Hipótesis es también el sufrimiento que Israel estará dispuesto a soportar, cuànto va a padecer y el precio a pagar por culpa de la cobardía occidental así como la respuesta de la opinión pública europea, en permanente disposición contra la pequeña pero gran nación.

El resto de las hipótesis pertenecen al mundo de la especulación, cruel y dura. Hoy es imposible saber de forma calculada el precio que todos pagaremos, pero de lo que no cabe duda alguna es que aquí, cada cual tiene que echar cuentas y la factura del enredo tiene muchos destinatarios, seria indecente que la culpa se la llevara Israel cuando nadie hizo nada para evitar el escenario actual de callejón sin salida en que todos sin excepción estamos instalados. Alguien tiene que hacer la tarea que se dejo sin terminar porque nunca se inició ni hubo la suficiente gallardía para ello y nadie mejor para desatascar la situación que quienes serán a la postre los paganos de tanta ineficacia e incompetencia: Israel, aunque los dedos acusadores, hipócritas y falaces, les señalen como causantes del drama en ciernes. Hubo un tiempo y se perdió, ya no es hora de elucubraciones sino de hechos. Hágase y sin tardar. Y dejemos a un lado cualquier hipótesis que no encaje con el verdadero final del drama que no es otro sino poner fecha de caducidad al sueño fascista irani antes que sea demasiado tarde.

Y que el Eterno guarde a Israel.

Am Israel jai!

Miguel Martin

Zaragoza

Fastos y Fiestas

El 27 de Enero nuestras sociedades reiteran por enésima vez su firme deseo de que no vuelva a repetirse otro Holocausto. Se sucede todo tipo de manifestaciones y declaraciones oficiales llamando a no olvidar y desde ámbitos muy diversos se estimula la memoria para permanecer alertas ante cualquier intento de resucitar un nuevo antisemitismo que se cree controlado y desgastado porque no hay sociedad que admita su presencia en su seno. Cadenas de televisión, prensa escrita y radiada, convocatorias cívicas, declaraciones todas que pretenden demostrar la sensibilidad en esta materia tan lejana pero tan próxima, porque siempre ha encontrado la ocasión para asomar sus fauces y dejarse ver.

Sin embargo nunca antes como ahora se pone de manifiesto que juzgar al nazismo resulta cómodo y fácil de pagar, la condena del fascismo y el nazismo tiene muchos seguidores porque es un lugar común, no tiene precio fijo y está al alcance de cualquier bolsillo de la conciencia, no cuesta nada arremeter contra estos feroces sistemas políticos y si alguien sostuviese lo contrario, se le consideraría simpatizante y eso es incómodo de sobrellevar. También cabe decir que aquellos que condenan el nazismo y el fascismo por instigar el Holocausto, hoy no tienen empacho alguno en condenar con la misma rotundidad al Estado de Israel como si de asuntos similares se tratara. La condena de Israel supone en términos de valores progresistas, estar del lado de las víctimas que dicen ocasiona la política sionista de golpear al terrorismo que persigue su destrucción como Estado. Condenar al Israel de hoy, que al fin es hogar para cualquier judío tras siglos de exilio, se sitúa así al mismo nivel que la condena del nazismo por el Holocausto. El 27 de Enero constituye una jornada en la que se condena el crimen, el asesinato en masa, las masacres indiscriminadas, las injusticias contra la población civil indefensa, las persecuciones y progromos, el nazismo y el fascismo, pero no sirve para denunciar las verdaderas pretensiones del Holocausto y que casi lo consigue: La destrucción de todo un pueblo, su exterminio y aniquilación, su expulsión de la historia de la Humanidad mediante el asesinato con métodos industriales sofisticados, creados para ese objetivo y meta. El Holocausto se ideó exclusivamente para este fin y no para otro y si se empleó para lo demás fue por simple utilidad y provecho.

No es esa la única cuestión para el pensamiento progresista ya que no solo es propio de la izquierda sino de cualquier pensamiento moderno afectado por la filosofía de la equidistancia, los valores universales y la indefinición subjetiva. El subjetivismo actual no soporta que el asunto del Holocausto quede reducido en los verdaderos límites en que realmente aconteció, porque niega que como tal tuviera que ver exclusivamente con los judíos. Y es que la metodología que se empleó para lograr la tenebrosa efectividad que la maquinaria de exterminio nazi alcanzó, tuvo su principal inspiración en el propósito exclusivo de erradicar de Europa y del Mundo al judío, excluir y liquidar cualquier vestigio que tuviera el más mínimo vínculo con un pueblo al que se le adjudicó ser el más perverso y pernicioso, capaz de contaminar con su existencia a toda la humanidad. Esa es la verdadera cuestión que no se valora en profundidad en este 27 de Enero porque arremeter contra el nazismo y el Holocausto queda muy bien, ¿Quién sería capaz de negarlo? Pero defender al judaísmo como valor fundamental de la humanidad es otra cuestión que pocos se atreven a sostener porque en el fondo todavía quedan demasiados rescoldos antisemitas de un fuego que nunca llegó a ser apagado del todo, residuos que están agazapados en nuestras hipócritas sociedades bienpensantes, las mismas que se ponen de los nervios cuando un niño de Haití sufre y pasa calamidades mientras otro niño, el israelí, vive su infancia llena de beneficios y riquezas de todo tipo gracias a que el niño palestino paga una factura que no es suya y que además es pobre. El camino que va del 27 de Enero de 1945 al 27 de Enero de 2010 todavía está sembrado de imprecisiones por mucho fasto y memoria que se haga, por mucho que se nos haga creer que al fin nuestras sociedades se han liberado de sus fantasmas, que parecen haber aprendido la lección y tomado conciencia. Falta mucho si es que alguna vez se inició dicho camino correctamente y si alguien cree que está superada la cuestión, léase los informes presentados por el Foro de Coordinación de la Lucha contra el Antisemitismo del año 2009, resultan tan demoledores que celebración como la de este día, hace unos años impensable, hace justicia parcial a la realidad.

Las cosas están empeorando lentamente y pocos parecen admitirlo mientras fastos y fiestas nos ciegan la visión de campo. El fuego de las calderas de Auschwitz se apagó, pero el odio hacia el judío no, y ese es el verdadero drama de la humanidad hoy.

Hay que explicar a las generaciones venideras el verdadero Holocausto, el de hoy sólo explica parcialmente lo que sucedió y lo hace de forma cómoda para que no haga daño recordarlo. Muchas conciencias sensibles no lo soportarían.

Miguel Martin

Zaragoza

¿Qué teme Suiza?

Tras el espectáculo y bochornoso esperpento del referéndum sobre la altura del minarete, a los suizos sólo les queda reponerse en silencio de sus neuras y prejuicios.

Y Suiza, la amable, trabajadora y nada ociosa nación del “nunca-pasa-nada” se viste de democracia y sublima sus temores a través de un referéndum con el que persigue ahuyentar sus propios miedos y ponerse la venda antes de la herida. Europa, que en el fondo subyace como madre en todo este asunto aparenta despreocupación por sus hijos, parece estar mirando hacia otra parte mientras ellos en desbandada general toman sus decisiones al margen del espíritu de la familia a la que pertenecen.

Los hijos de Europa están hoy en fuga, no hay por dónde encontrar uno en pie con sus convicciones firmes y en defensa de un legado milenario que proporciona base y sustancia a su presente mientras amenaza de ruina todo su futuro. Los hijos de Europa están en medio de una profunda confusión y convulsión, con un alma perdida, atrofiada por la apatía, cuando no auto odio, sus dirigentes políticos son una generación perversa y degenerada hasta la nausea. Algunos hijos sospechan que ante la confusión general ha llegado la hora de tomar cartas en los asuntos de familia, envejecidos tras décadas sin solucionar y deciden la peor de las componendas: Justificar mediante un referéndum decisiones al margen del resto de la familia. Pero la cuestión ahora es esta: ¿Quién lo hace? ¿Quién es el “guapo” que ejecuta la resolución de demoler los minaretes de mezquitas ya construidas que se ven desde la distancia como una amenaza? ¿Por qué ahora son una amenaza y no antes? ¿Qué ha cambiado sustancialmente en los últimos dos o tres años que no haya cambiado hace diez o veinte años atrás? Los hijos de Europa están logrando de forma aventajada ser los mayores hipócritas de la humanidad, los cínicos más melodramáticos y los más aventajados funambulistas del equilibrio, porque en el fondo lo que más les preocupa a estos hijos es su propio estilo de vida, no el que hace décadas viene siendo anunciado y combatido firmemente sin fisuras ni debilidades por Israel, sometido al terror más bárbaro y sanguinario conocido, al islámico fanático que presiona mediante el terror y la sangre a toda una sociedad a la que odia de forma enfermiza, esa es la verdadera faz y proa de la nave islamista que ahora parece estar resultando insoportable para estos hijos de Europa, la blanda, floja y pusilánime sociedad europea, espejo de la suiza que pretende ser modelo y arquetipo para el resto de la humanidad. Europa ha estado muda ante el empuje asesino de las bandas islamistas fanáticas que año tras año ponen contra las cuerdas a una sociedad diminuta y valiente que decidió no ceder un palmo ante el terror plantándole cara y devolviéndole golpe por golpe. Suiza teme que la fiebre de Europa contamine sus limpio país, sus verdes valles, su cabaña ganadera vacuna, teme que sus productos lácteos pasen a manos islámicas, que los afamados relojes suizos no marquen su hora cantonal, que su próspero negocio bancario se arruine, que el lago Leman se seque, que en ciudades como Ginebra, Lausana, Berna, Zurich las mujeres tengan que colocarse el chador y los hombres dejarse crecer la barba. Pero el miedo de Suiza es el propio de un hijo que contempla estupefacto cómo su madre se desentiende de sus preocupaciones y de su futuro. Suiza teme descubrir que en el fondo es tan solo una mala madre, una madrastra, incapaz de cuidar y proteger a sus hijos, a los que abandona prostituyéndose por petróleo, gas y seguridad. Porque Europa ha dejado de ser madre de los europeos y desnaturalizada como está proyecta en sus hijos la sensación de abandono y dejadez, consintiendo que extraños vayan tomando posesión de la casa, destruyendo la familia y sembrando un nuevo estilo de vida que nada tiene que ver con lo que conocían de su madre. Europa se muere y algunos quieren abandonar el barco pero si se hunde naufragamos todos al mismo tiempo, contribuyendo a ello el Islám, el retrógrado, fanático y cruel sistema que solo progresa cuando sustituye mediante la eliminación y el exterminio a todos sus enemigos, suizos incluidos.

Miguel Martín
Zaragoza

Cuestión de imágenes

http://www.paltoday.com:80/arabic/News-64161.html

Visitar la página web del grupo informativo palestino “Paltoday” (Palestina Hoy) es el mejor ejercicio para curarse del error consistente en hacer de los civiles palestinos una especie en extinción por culpa del “brutal cerco” a que están sometidos por las autoridades militares israelíes. Todo se viene abajo cuando uno se pasea displicentemente por la citada página y que nos revela con prodigalidad de detalles las muchas “vicisitudes” y “carencias” que los palestinos “sufren” a manos de los israelíes.
Todo un ejercicio de realismo para escapar de la imbecilidad que nos acosa de forma permanente y que nos exige la unilateralidad de conceptos sobre la verdadera situación del conflicto entre ambas sociedades, que no pueblos.

Es necesario pues dejarse atrapar con estas imágenes y dejar de escuchar el corifeo y mariachi polifónico mediático que en muchas ocasiones nos llega desde la misma zona y nos pretende vender su basura ideológica sustentada en imágenes manipuladas, juicios falsos y razonamientos torticeros, retorciendo de este modo la verdadera dimensión de los acontecimientos en la zona que en modo y manera algunos son los que nos cuentan sino los que son. Esta galería es un golpe duro contra cuantos sostienen la mentira del palestino hambriento, económicamente empobrecido, socialmente triturado y machacado por el cerco. Nunca un cerco hizo tanto por un pueblo como el de Gaza. Así de rotundo y cierto. Gracias al cerco viven como ilustran los fotogramas y sostener lo contrario es de incultos y mendrugos, aunque de eso por desgracia no vamos a liberarnos fácilmente. En España cuando menos ya no caben más, el cupo por metro cuadrado está cubierto por demás, no queda sitio.

Hoy ya no queda espacio para la prosa, las imágenes nos sitúan en el lugar correcto o sacan de la dimensión equivocada. Para seguir creyendo lo que muchos nos “cuentan” nos tienen que demostrar que no nos mienten ni nos manipulan ofreciéndonos para eso la parte contraria, la que desmonta sus argumentos. La verdad ha dejado de ser unilateral, hoy se cuece en medio del contraste y el contrapeso. No basta con que el periodista nos lo diga, presente y muestre, la cuota de mentira la tiene adjudicada de antemano y si de verdad quiere ser creído y admitido en el “olimpo” del periodismo de verdad ha de quedar expuesto al juicio de sus lectores y seguidores acompañando sus crónicas con las tesis contrarias a las suyas decoradas convenientemente de imágenes ilustrativas. Hablar y contar ya no basta porque el mundo virtual le hace un roto a cualquier gurú de la información por mucho crédito que posea y exhiba.

Lo más lamentable de esto es la sensación final de ser más creíble la imagen del niño arrojando piedras contra el tanque israelí o la del niño Al Durra allá por los comienzos de la segunda Intifada, que las de estos puestos llenos de todo tipo de bienes a disposición de los ciudadanos de Gaza, “padeciendo” como sufren el “terrible” y “vergonzoso muro de aislamiento y separación” que les toca sufrir.

¡Pobrecitos ellos! ¡Si tan sólo asesinan lo que pueden! ¡Ay si les dejaran! ¡Es que Occidente no presiona lo suficiente para terminar con esta “terrible humillación”! Como decía mi admirado humorista Miguel Gila: “Si no son capaces de soportar una broma, ¡que se vayan del pueblo!”

Cuestión de imágenes, pero de las que no salen a menudo no obstante ser reales.

Miguel Martín
Zaragoza

Filosofía vs. Historia

Europa y los palestinos
El problema de Oriente Próximo fue creado por los europeos en su origen, y por eso somos responsables.

herzl“ESPAÑA debería recordar, en efecto, que el pueblo judío se vio obligado a ocupar la tierra palestina cuando llegó a la conclusión de que no podía vivir pacíficamente en el seno de otros estados porque en ellos no había lugar para un pueblo diferente. Como decía el filósofo judío Moses Mendelssohn, durante siglos o milenios el ideal judío de existencia era la diáspora, es decir, la renuncia expresa a un Estado propio y la voluntad de vivir pacíficamente con otros pueblos. Una vez intentaron construir un Estado a la altura de sus ideales religiosos y el experimento salió mal porque aquello acabó en teocracia. Eso y la experiencia de los diferentes exilios les llevó al convencimiento de que la forma apropiada de ser ellos mismos era vivir sin Estado, mezclados con otros pueblos. De la fecundidad de esa concepción diaspórica de la vida da fe la historia de muchos pueblos, empezando por el nuestro.

Manuel Reyes Mate. Valladolid (1942)
Filósofo. Premio Nacional de Ensayo.

Filosofía vs. Historia

Se puede ser filósofo, experto en todas las variables y etapas del devenir del pensamiento a lo largo de la historia, estar en posesión de claves del pensamiento moderno, contemporáneo o antiguo, sostener tesis innovadoras que analizan en profundidad la evolución del mismo o que descubren nuevos e importantes avances en la disciplina. Se puede ser todo eso y mucho más, pero lo que no se puede deducir de todo ello es que quién es experto en la síntesis de la razón y sus posibilidades, lo sea también en la historia, y en ese rubro, Reyes Mate comete pecados imperdonables no tanto por ignorarla sino por una defectuosa interpretación de la historia.

¿De dónde saca Reyes Mate que el pueblo judío renunció a poseer su propia tierra, cuando la tuvo y fue desposeído de ella “manu militari” por Roma y sus ejércitos de ocupación? Que Moshes Mendelssohn tuviera su notable influencia en el pensamiento judío a través de la Haskala y su profunda corriente renovadora de la vida y cultura judías no mengua su intenso interés en que los judíos no perdieran su identidad en medio de las condiciones que entre los siglos XVIII y XIX tuvo que soportar el pueblo judío disperso por Europa y Rusia. Nada dice que la Haskala por otra parte fue la ocasión y la herramienta perfectas para introducir una demoledora corriente de absorción que diezmó mediante conversiones al cristianismo a la parte más ilustrada del judaísmo europeo. Y lo que es peor, como la misma historia ha demostrado, de nada sirvió sacrificar su pasado asimilándose a las culturas europeas que con precio tan terrible pagaron semejante genuflexión por parte de los judíos europeos.

Como tampoco debería ignorar Reyes Mate la importante contraposición que también existió a la asimilación cultural y religiosa a través de movimientos renovadores de signo distinto que con el mismo ímpetu y dedicación trabajaron a favor del retorno de Israel a la tierra de sus ancestros. No debería olvidar Reyes Mate a Theodor Hertz y el Congreso de Basilea en 1897 donde movimientos de toda índole y con objetivos diferentes se pusieron de acuerdo en que tras siglos de vivir perseguidos, agredidos, masacrados, vilipendiados, ya estaban dispuestos por fin a regresar a su tierra eterna, Eretz Israel. Reyes Mate toma la figura de Mendelssohn para construir una “Itaca” peculiar y disparatada sobre la trayectoria de Israel. Ni siglos, ni persecuciones, ni matanzas han impedido que el sueño permanente de Israel haya sido a través de los siglos y para la inmensa mayoría de sus hijos, volver a pisar las calles de Yerushalayim, llorar ante sus muros, recuperar su hogar y hasta en sus ritos ancestrales como la fiesta de Pesaj y por siglos, mantienen viva la meta de retornar allí. ¿De dónde saca Reyes Mate esta idea sino de una cierta imperdonable ignorancia y dosis no pequeñas de petulancia? Casi mejor dejar la cosa así porque creer que se debe a otra intención, casi resulta más difícil de entender y digerir. Por ahí andan demasiados en su desvarío intelectual y particular negando que Israel pudo vivir en tiempos pasados en Oriente Próximo alguna vez. ¿Cómo se niega hoy? Pues negando la mayor, que los descendientes actuales que pueblan y habitan como judíos Israel lo sean de verdad. Es decir, continuar con un discurso antisemita por otros medios y con otros argumentos a los de siempre aunque con la misma mala fe y el mismo odio de siempre.

Sobre el resto de su extraño y confuso magma con que argumenta y expone sus aparentes y sesudos razonamientos habría que tomarle las medidas oportunas para hacerle un buen traje pero lo dejamos para otra ocasión.

Ser Filósofo, con todos los respetos y reconocimientos, no hace de Reyes Mate alguien que posea la razón en este asunto. Ni de lejos.

Miguel Martín
Zaragoza

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