Gran festejo artístico y turístico en Tiberíades

Publicado 13/11/2011
LÍNEA DIRECTA
Segundo Festival Doña Gracia

Gran festejo artístico y turístico en Tiberíades

Autor: Chiquita Levov (texto y fotos)

Tiberíades es una de las ciudades más adecuadas para ser visitadas en esta época del año pues conserva un clima muy calido y más aun cuando el invierno no parece llegar. Pero no por el clima solamente sino también por algunas novedades que agregan atracción a la ciudad. Se trata de actividades culturales, culinarias, deportivas, artísticas que convergen en lo turístico y que conviene tener en cuenta.
La ciudad de Tiberíades, fundada por Herodes Antipas hace 2000 años para honrar al Cesar Tiberios, fue el centro más importante de Israel y del mundo entero por un período de 500 años, desde la creación del templo de Jerusalén, y es una de las cuatro ciudades santas del pueblo judío, (junto a Jerusalén, Safed y Hebrón). Fue gobernada además de los romanos, por judíos musulmanes, drusos, cruzados, turcos y británicos.
Actualmente Tiberíades, que fue centro de grandes atracciones veraniegas realiza actividades muy atractivas para recuperar el turismo que antaño era tan grande. Entre las actividades se halla el festival Doña Gracia, que cumple su segunda edición. Es un evento que comenzó el año pasado y fue coronado con un éxito inesperado. Por lo cual se repite y será tradición anual. Es realmente un acontecimiento que únicamente Tiberíades es la ciudad que puede realizarlo por su significado y un festival que honra al sexo femenino.
En esta hermosa ciudad de Tiberíades se llevará a cabo el Festival Doña Gracia que durará este año cuatro muy festivos días y tres noches 14 al 17 de noviembre. Este año tiene como tema central el Liderazgo y el Poder Femenino. Con un rico programa de paseos guiados, actuaciones de artistas y músicos de la primera línea, conferencias, 3 eventos multitudinarios de músicos y bailarines endos escenarios centrales, todo esto evocando la cultura y las costumbres del judaísmo español y su posterior dispersión.
Este segundo festival que es más amplio que el primero, se realiza como verdadero tributo a esta heroína con los auspicios de Amsalem Tours, el Museo Doña Gracia, la intendencia de la ciudad de Tiberíades, la Asociación Hotelera, el ministeriode Turismo y en el marco del Desarrollo de la Galilea.
Y seguramente también este año como el anterior, serán estos cuatro días en los que el público podrá empaparse de las costumbres culinarias, la música, el vestuario, los bailes, colores y sabores del judaísmo español y de aquella época. El programa artístico se ofrece en diferentes espacios de la ciudad. Estarán en este festejo la flor y nata del panorama sefardí, y las más populares cantantes de la música nacional
Tales como Keren Peles, Miri Messica, Anat Atzmon, Sarit Jadad, Iona Elian Keshet, Meital Travelsi, Maya Buskila y Shiri Maimon con su nuevo show junto a Shimón Buskila.
La mayoría

de los espectáculos son gratuitos (no todos). Pero la apertura es una Fiesta Popular con artistas locales y los más grandes del país se llevan a cabo en la rambla de Tiberíades, se espera público en masa. El resto de los shows también en el Parque Berko, en las calles de la ciudad y en los vestíbulos de los hoteles.
Junto a los grandes cantantes habrá bailarines que intentarán llevar al público por una travesía en el tiempo hacia el siglo 16. Para este festival se han puesto en campaña también los distintos hoteles de la ciudad (reserva previa), que ofrecen el programa y el festival incluido en el hospedaje a precios muy atractivos.
La Historia de Doña Gracia y el Museo
Haciendo historia, recordemos que la ciudad de Tiberíades, fue adquirida por Doña Gracia de manos del Sultán Otomano en el siglo XVI a fin de convertirla en refugio del pueblo judío, disperso tras el edicto de expulsión de España y Portugal, por lo cual es natural que la ciudad se vista de gala para homenajear a esta gran mujer, en un festival multitudinario.
Doña Gracia fue una poderosa mujer, de una personalidad avasallante, avanzada a su época, propietaria del segundo banco de Europa en el siglo XVI, dirigente de un imperio comercial de vinos y especias, 300 años antes de Teodoro Herzly con su pecunia adquirió esta cuidad de Tiberíades en Eretz Israel e incitó a los judíos a llegar allí.

Gracia Mendes (nacida Hana Nasi) fue una dama de la aristocracia portuguesa en el siglo 16, poseedora de la mayor riqueza de esa época, provenía de una familia judía expulsada de España. Aprovechó sus contactos y fortuna para dedicarse a ayudar al pueblo judío. Asistida por el sultán turco, luchó para darle su propio lugar en Tiberíades.

En los días del festival se ofrece también una visita al Museo “Casa de Doña Gracia”, vista que se puede realizar todo el año, pero precisamente en estos días es más importante para entender la historia. Este museo, que es también un centro de cultura, fue abierto por la familla Amsalem, dueños del hotel homónimo, diseñado en base a la personalidad de Doña Gracia. Es un museo viviente único en su estilo: una réplica del Castillo de la familia Mendes – Nasi en Estambul, donde se refugió al ser expulsada de Portugal por la Inquisición. Doña Gracia no llegó nunca a Israel ni a esta ciudad pero continúa siendo un emblema de su historia.
Cada una de las salas del museo está dedicada a alguna de las ciudades en las que Gracia vivió, con moblaje y decoración que cuentan la historia. Se llevan a cabo visitas guiadas por el museo, en las cuales se relata la interesante historia de esta mujer, se proyecta un film.
Más información en el sitio: www.festival.donagracia.com

Recuerden Farhur. Una extensión de la guerra de exterminio nazi

05.06.2011 23:02  |  Aryeh Tepper  |   | Fuente: Jewish Ideas Daily/Cidipal

Al cabo de diez años, casi toda la comunidad judía de Irak huyó.
Dejando a un lado su nombre exótico, Farhud no fue una erupción aislada de violencia anti-judía en un rincón alejado del mundo. Según los historiadores Shmuel Moreh y Robert Wistrich fue, al menos en parte, una extensión de la guerra de exterminio nazi desencadenada contra los judíos.
El final de 2.500 años de vida judía en Irak comenzó durante dos días de junio de 1941. Durante 30 horas, turbas aterradoras de saqueadores árabes iraquíes, soldados y civiles, mataron a 137 judíos e hirieron a miles, dejando decenas de casas saqueadas y destruidas más de 600 empresas de propiedad judía. El caso llegó a ser conocido como el Farhud,  término kurdo que alude a una ruptura mortal de la ley y el orden.
Al cabo de diez años, casi toda la comunidad judía de Irak huyó.
Dejando a un lado su nombre exótico, Farhud no fue una erupción aislada de violencia anti-judía en un rincón alejado del mundo. Según los historiadores Shmuel Moreh y Robert Wistrich fue, al menos en parte, una extensión de la guerra de exterminio nazi desencadenada contra los judíos. Moreh fue el editor de una colección de ensayos sobre Farhud, publicado originalmente en 1992, y que, hace poco, fue revisada y actualizada para su traducción al inglés. Marcando el septuagésimo aniversario del ataque, Moreh y Wistrich (historiador del antisemitismo), presidieron  un coloquio titulado provocativamente “El nazismo en Irak”, con la esperanza de elevar la conciencia pública sobre ese  evento y la lucha contra la “negación del Farhud” entre los árabes- iraquíes actuales.
En el simposio, Wistrich señaló que, en 1941, los judíos iraquíes “se encontraron en el fuego cruzado de tres formas convergentes de antisemitismo”:
1- el antisemitismo de los nacionalistas iraquíes,
2- el antisemitismo de los exiliados palestinos en Iraq y
3-  el propio antisemitismo de los nazis alemanes.
Tanto los iraquíes como los diferentes grupos de palestinos estaban profundamente influenciados por el nazismo.
Consideremos el caso de Yunus al-Sabawi, periodista iraquí que se convirtió en ministro de Economía y gobernador de Bagdad. Al-Sabawi resultó ser el autor de una traducción, al árabe, del Mein Kampf de Hitler. En el prefacio,  celebraba al “gran aventurero, al gran líder alemán que pasó de ser un simple soldado al liderazgo de una de las naciones más avanzadas y desarrolladas cultural y científicamente del mundo”. Durante el mismo Farhud, los grupos paramilitares organizados por al-Sabawi, recibieron la orden de participar en los ataques. O consideren el papel desempeñado por los exiliados palestinos. Alrededor de unas 400 acomodadas familias palestinas se trasladaron  a Irak,  después de los disturbios anti-judíos promovidos en Palestina entre  1936-39. El exiliado palestino más destacado fue el mismo orquestador de los disturbios: Haj Amin al-Husseini, mufti de Jerusalén, cuyas conexiones con el nazismo en general, y con Hitler en particular, están bien documentadas. Sin embargo, el mufti no estaba solo en la canalización de los ideales nazis: en su propio relato de los acontecimientos, que condujeron al Farhud, los propios oficiales británicos – que gobernaron Irak  desde 1914 a 1955- observaron el efecto electrizante de los grupos de jóvenes iraquíes y sus profesores pro-nazis palestinos.
Luego está el papel desempeñado por los nazis alemanes por sí mismos en el Farhud. El Dr. Fritz Grobba fue el enviado alemán destinado en Bagdad, hablando con fluidez árabe, persa y turco, difundió, con éxito, el mensaje nazi adaptándolo a las sensibilidades locales. Ya en 1939, Grobba predecía, en un informe a Berlín, que “un día la ira de las masas entrará en erupción, y el resultado será una masacre de judíos”.
El nazismo ejerció una doble atracción para los árabes palestinos e iraquíes. Su antisemitismo contactó con ciertas poderosas corrientes de la tradición árabe e islámica y su animadversión contra los británicos resonó en el anti-imperialismo, promovido por los nacionalistas árabes, los cuales despreciaban a esos ocupantes británicos empeñados en frustrar sus aspiraciones. Irónicamente, muchos judíos en Palestina veían, a los británicos, en términos similares (lo cual no les impidió ponerse del lado de los británicos en la lucha contra Hitler). Sin embargo, los judíos de Irak fueron más favorables a Gran Bretaña, y considerados por los nacionalistas iraquíes como  quinta columna.
También existieron afinidades más profundas entre el nazismo y el nacionalismo árabe. Con respecto a los baasistas (el partido Baas), el grupo nacionalista que pasaría a dominar el país durante las últimas cuatro décadas del siglo XX, Wistrich afirmó en una entrevista: “El tipo de personas que fundaron el movimiento baasista… se inspiraron en la Alemania nazi. El renacimiento nacional alemán, incluyendo su ideología anti-judía,  les apelaba. El Tercer Reich representaba el militarismo, la gloria, la obediencia, la unidad nacional, una fe mesiánica-política… y la eliminación de los judíos”.
Todo esto arroja luz para la comprensión de la historia contemporánea de los conflictos palestino-israelíes. De acuerdo a la narrativa convencional, sus raíces  se encuentran en la ocupación de Israel de los “territorios palestinos” a partir de 1967. Sin embargo, una descripción más precisa y mejor pondría la cuestión en el contexto de los 100 años de continua guerra, librada por la parte dominante dentro del mundo árabe-musulmán (es decir, los árabes y musulmanes) para liberar al Oriente Medio de sus minorías: de los bereberes a los kurdos y los judíos, y en los últimos tiempos, los cristianos.
Situándonos en esa perspectiva, las consecutivas intifadas orquestadas contra Israel por la OLP de Arafat representan, según escribe Moreh, “la continuación de los apedreamientos de los judíos de Irak por parte de los palestinos del mufti Haj Amin al-Husseini y sus asociados, tras recalar en Bagdad”.
Tanto Moreh como Wistrich argumentan que Farhud debe ser contemplado como una parte de la Shoah. Esa es una propuesta discutible. En el simposio se expresaron las objeciones al considerar que, a diferencia de Europa, los judíos de Irak, a efectos prácticos, no fueron objeto de exterminio. Pero no hay duda  que, la propia matanza, y el papel del nazismo en su promoción y complicidad, merecen un lugar prominente en la conciencia colectiva judía.
Setenta años después, resulta sorprendente y aterrador considerar como los nacionalistas árabes, los nacionalistas pan-árabes y los islamistas (apoyados por sus partidarios europeos), siguen considerando a Israel como un puesto avanzado del “imperialismo occidental” en  Oriente Medio.

Se develaron las raíces judías de Lenin en un museo ruso

24.05.2011 10:02  | 

La exhibición revela una carta escrita por la hermana del revolucionario que decía que el abuelo materno era un ucraniano judío. Stalin le había dicho a la mujer que mantuviera el escrito en secreto.Los documentos que aparentemente confirman los rumores de que Vladimir Lenin tenía ancestros judíos pueden ser ahora vistos en el Museo de Historia Estatal de Rusia, según informó AP ayer.
Entre los nuevos documentos publicados puestos en exhibición en el museo está una carta escrita por la hermana de Lenin, Anna Ulyanova, que dice que su abuelo materno era un judío de Ucrania que se convirtió al cristianismo para escapar de la persecución en la Zona de Residencia y tener acceso a una mejor educación, dijo el informe.
“Vino de una familia judía pobre y fue, según su certificado de bautismo, el hijo de Moses Blank, un nativo de Zhitomir (una ciudad occidental de Ucrania)”, escribió Ulyanova en 1932 en una carta citada por AP.
En la carta escrita a Josef Stalin, que reemplazó a Lenin luego de su muerte en 1924, Ulyanova escribió: “Vladimir Ilych siempre ha pensado de los judíos altamente. Lamento mucho el hecho de que el hecho de su origen, el cual yo he sospechado, no fuese sabido mientras él vivía”.
Lenin, que nació como Vladimir Ilych Ulyanov en 1870, se identificaba a sí mismo como un ruso bajo el régimen zarista en el país, durante el cual el antisemitismo era rampante. Adoptó el nombre de Lenin en 1901 durante su exilio en Siberia.
Según el informe de AP, Lenin supervisó un corto período de promoción de la cultura judía que terminó a principios de los años 30, cuando Stalin incentivó purgas antisemitas y creó un plan para relocalizar a todos los judíos soviéticos.
Ulyanova pidió que Stalin diera a conocer el antecedente judío de Lenin para combatir el aumento del antisemitismo, informó AP. Ella escribió: “Escucho que en los recientes años el antisemitismo ha estado haciéndose fuerte otra vez, incluso entre comunistas. Estaría mal esconder el hecho a las masas”.
Stalin ignoró el pedido de Ulyanova y le dijo que “mantenga silencio absoluto” sobre la carta, según la curadora de la exhibición, Tatyana Koloskova.
Los documentos recogen información presentada en la biografía oficial de Lenin, escrita por su sobrina Olga Ulyanova, en la que reclama que su familia tenía solamente raíces rusas, alemanas y suecas.
La carta de Anna Ulyanova fue descubierta por los historiadores rusos a principios de los años 90, pero su autenticidad fue cuestionada.

Historia de un libro infame

Historia de un libro infame

En 1923 se redactó «Mein Kampf», el catálogo de odios personales de Hitler. El título, sin embargo, fue un «best seller» y convirtió a su autor en un hombre rico. Anagrama publica la historia que Antoine Vitkine ha escrito de este libro detestable.

El rastro político. En la década de los años treinta muchos políticos y periodistas se preguntaban si las ideas de este libro (primera página a la derecha) constituían un ideario político real o no. Muchos optaron por creer las falsas promesas de paz de s

7 Marzo 11 – Madrid – J. Ors

El historiador Olaf Simons descubrió con inquietud que la actitud de su abuela no había sido una excepción. En 1945, muchos hogares alemanes prefirieron esconder ese libro antes que destruirlo. Cuando las tropas aliadas entraron en el pueblo, ella «envolvió su ejemplar con papel aceitado» y lo enterró en el jardín. «¿Por qué no haberlo quemado simplemente en la chimenea? “Me dije que quizá fuera un objeto de valor”, respondió a su nieto».  Dos años después, esa misma anciana lo desentierra, cambia el papel que lo protege y lo vuelve a guardar. El peso de la conciencia por el horror del genocidio judío, o el de la culpabilidad por el desencadenamiento de la contienda que se abrió en1939, no resultaba suficientemente fuerte para que esa mujer renegara de él y lo rompiera, a pesar de que las ciudades de su país estaban reducidas a cenizas. En la posguerra, además, tenerlo en casa, o reconocer que se había leído, implicaba de manera directa que se conocían las intenciones genocidas del Tercer Reich. Sin embargo, la mayoría de la población prefirió olvidarlo en un rincón del sótano o el desván antes que entregarlo a las llamas.

Un ideario político

Es imposible deslindar el «Mein Kampf», uno de los libros más detestables que jamás se han escrito, de la memoria colectiva europea. Adolf Hitler expuso en sus páginas la doctrina y las ideas del nacionalsocialismo que después ejecutaría sin pudor ni dudas. El volumen, aunque cueste creerlo, fue un «best seller». Ese cabo sin ejército, ese pintor frustrado, el vagabundo resentido por la guerra que había perdido, escribió en 1923, en la cárcel-fortaleza de Landsberg, uno de los panfletos políticos más indignantes de la historia. El escritor Antoine Vitkine, en «Mein Kampf. Historia de un libro» (Anagrama) revela, sin embargo, que fue «uno de los libros políticos más comprados de todos los tiempos. Antes del ascenso de su autor al poder, en 1933, lo adquieren centenares de miles de personas». Asegura que «su difusión alcanza la colosal cifra de doce millones de ejemplares. Calificado de “biblia nazi”, ofrecido a todas las parejas que se casan, enseñado a los niños, promovido por medio de campañas publicitarias innovadoras, es impreso incluso en alfabeto braille».

Pero hay más. En los años treinta es traducido a más de veinte lenguas y se convierte en un «best seller» en el mundo entero. La historia de su éxito se prolonga más allá de la derrota nazi. «A partir de 1945 se vende en el extranjero por millones. Según la revista norteamericana “cabinet”, se habían vendido 20.000 ejemplares anuales en versión inglesa». En Francia sigue difundiéndose ahora y en ciertos países está entre los más vendidos: «En Turquía se agotaron 80.000 ejemplares en un año; en India es objeto de un entusiasmo sin precedentes; en Rusia, Indonesia, Egipto o Líbano su éxito es indiscutible». En 1999, el diario «The guardian» descubre que el libro figura entre las tres obras que más compraban los alemanes en «Amazon.com» (después de la denuncia, este sitio dejó de enviar el libro a direcciones alemanas). Pero tampoco es difícil conseguirlo. «En la librería alemana de Ibiza, centro de vacaciones muy apreciado por los alemanes, se venden todos los veranos  un número considerable de ejemplares de “Mein Kampf” en versión original». Hitler, que creía en «los protocolos de los sabios de Sión», convirtió sus postulados en una fuente de ingresos. A finales de 1932 había vendido 230.000 ejemplares. En enero de 1933, otros 13.000. «El  Führer ya es un hombre rico. Apenas necesita un sueldo, pues recibe el 10 por ciento del precio de venta y, a partir de 1933, el 15 por ciento». Según la documentación, «“Mein Kampf” habría reportado al Führer 15 millones de Reichsmarks, o sea, decenas de millones de euros actuales».

Una cuenta en Suiza

Un informe desclasificado de la CIA afirmaba que el editor del libro había abierto una cuenta para Hitler «en un banco de Ginebra, el UBS, y que millones de marcos dormían allí tras la finalización de la guerra…». Por eso, el filósofo y filólogo Victor Klemperer aporta una lúcida reflexión que recoge Vitkine: «Cómo fue posible difundir este libro en la opinión pública y cómo, pese a ello, fue posible el reinado de Hitler, puesto que la biblia del nacionalsocialismo ya estaba en circulación varios años antes de la toma de poder: éste será siempre para mí el mayor misterio del Tercer Reich». Vitkine repasa la recepción de este libro en Francia, Inglaterra y Estados Unidos en los años siguientes a que saliera a la venta. Sobre todo se centra en la disputa, por derechos de autor, que el sello que publica a Hitler en Alemania mantiene con un editor francés de tendencias políticas fascistas. El dictador alemán ganaría la demanda en contra del francés: «En materia de propiedad literaria, los alemanes tienen en Francia los mismos derechos que los nacionales». Una ironía de la Justicia de un país que enseguida sería invadido por ese mismo demandante y con el ideario contenido en ese volumen. «Una derrota en nombre de las normas ordinarias de la civilización y a causa de ellas. Una derrota jurídica que anuncia las derrotas políticas y militares futuras. Al presentar su demanda ante el tribunal, Hitler muestra una vez más hasta qué punto sabe volver contra sí mismas las armas de las democracias. Lo mismo ocurre con la naturaleza particular, única, de la empresa hitleriana: un mal resultado de la propia democracia». Este capítulo es importante porque desvela cómo el  «Mein Kampf»  se recibió en Francia, nación que en esos años jamás dispuso, lamentablemente, de una traducción fidedigna para que se cerciorara de la amenaza que suponía ese líder político. La mayoría subestimó el libro, otros, aferrados a las promesas de paz de Hitler, lo despreciaron; y, la extrema derecha, se aferró a su mensaje antisemita, pasando por alto las advertencias que incluía contra Francia.

Una pregunta queda suspendida: ¿Los lectores de este libro habían podido percibir el extermino de los judíos? No hacía falta leerlo. Vitkine recoge el discurso que Hitler pronunció el 30 de enero de 1939 y en el que advierte de lo que supondría una guerra en el viejo continente: «La aniquilación de la raza judía en Europa». Los socialista alemanes ya conocían este plan, y, en 1940, la prensa alemana anuncia que «el distrito de Dantzig-Prusia Oriental es el primero en no tener judíos en su territorio». En el «Mein kampf»  abundan los pasajes que se refieren a esta locura de su autor. Pero «la reacción será la indiferencia».

El detalle: ECO EN EL MUNDO ÁRABE

El «Mein Kampf» tiene aún hoy eco en el mundo islámico, según Antoine Vitkine. El libro de Hitler, aburrido y repetitivo, que tuvieron que corregir y depurar varios colegas suyos, contiene frases aborrecibles, como esta: «El judío sigue su camino, ese camino que lo conduce a penetrar disimuladamente en los pueblos y vaciarlos de su sustancia; y combate con sus armas, que son la mentira y la calumnia, el envenenamiento y la descomposición, que acentúan la lucha hasta el exterminio cruento del adversario detestado». El conflicto con Israel es el motivo del  éxito del libro en los países musulmanes. En 2005 se vendieron 80.000 ejemplares en Turquía. Para el autor, «El “Mein Kampf” se nutre tanto del antisemitismo como de los magmas ideológicos que se crean en el terreno de las tensiones políticas y la incultura». Vitkine incluye el testimonio de un egipcio que intenta explicar este hecho: «Permite saber cómo piensan los sionistas. Eso no tiene nada de malo». El veneno de Hitler parece que todavía está activo.

Fuente: LA RAZÓN Madrid 7 Marzo 11

Estudiantes israelíes realizarán estudio sobre la colonización judía

 

ACUERDO. La intendente, Blanca Rossi, junto a funcionarios y concejales, recibió en la sede del gobierno comunal a miembros de la Asociación Israelita de Basavilbaso.

Basavilbaso fue la primera colonia judía en el país y pionera en impulsar la Cooperativa Agrícola Sudamericana Lucienville. Por esa razón y por el rico patrimonio histórico de la ciudad del riel, es que estudiantes universitarios de Israel harán un relevamiento y estudio completo de los descendientes de los gauchos judíos.

“Se hará un estudio completo, familia por familia y monumento por monumento. Es para mí una emoción muy grande estar planeando un trabajo tan ambicioso aquí en la Argentina”, afirmó Rebecca Sullum, al presentar a la Municipalidad de Basavilbaso, departamento Uruguay, el trabajo que realizarán en la ciudad unos 20 estudiantes avanzados de universidades israelíes.
La tarea de los extranjeros contará con la colaboración de la Municipalidad y de la Provincia, ya que la idea es preservar la historia y el patrimonio arquitectónico de la ciudad del riel.
La intendente, Blanca Rossi, en compañía de funcionarios de su gabinete, técnicos y profesionales del Municipio, concejales y el titular del Instituto Autárquico Provincial de la Vivienda (IAPV), Julio Aldaz, en representación del Gobierno de Entre Ríos, recibió en la sede del gobierno comunal a miembros de la Asociación Israelita de Basavilbaso, encabezados por Miguel Bajaroff, y a Rebecca Sullum, coordinadora de la Jewish Heritage de Israel, y sus colaboradores.
“Estamos honrados de contar con vuestra visita. Nuestro pueblo nació con el ferrocarril y la colonización judía por lo que no podemos menos que ponernos a entera disposición para apoyar todo lo que ustedes realizarán por rescatar la historia”, dijo Rossi.
RESCATE. Por su parte, Bajaroff aseguró que su comunidad celebra que una universidad, de una fundación de Israel, con el auspicio del Gobierno de esa Nación, esté interesada en conocer y rescatar la rica historia de una comunidad judía de la diáspora como lo es la de Basavilbaso. “Nos sentimos honrados porque en el marco comunitario nacional hemos sido elegidos para hacer este trabajo de investigación, siendo una segunda experiencia a nivel mundial porque la primera fue en Sarajevo”, afirmó.
“El trabajo que se encarará nos ayudará a despertar el entusiasmo que nos transmitió Julio Aldaz de poder concretar que la sinagoga ubicada en calle Ramírez, se convierta en museo, algo que no ocurrió antes y hasta ahora en el país y una de las pocas en todo el continente, de la comunidad judía argentina”, opinó el titular de la Asociación Israelita de Basavilbaso.
“Siento una enorme alegría que esto se pueda hacer. Muchas veces hemos conversado con los dirigentes de la comunidad judía de Basavilbaso de la necesidad de impulsar este tipo de iniciativas. No hace mucho el presidente de la empresa provincial de energía (Enersa) dijo estar dispuesto a financiar los estudios técnicos para preservar la centenaria sinagoga de la Colonia Nº 1, y el ministro de Planificación, Guillermo Federik, no sólo está interesado sino que me pidió se los transmita con el compromiso de hacer todo lo que esté al alcance de la cartera a su cargo por preservar el patrimonio arquitectónico de la colonización judía”, acotó.
Por su parte, el ex intendente y titular del IAPV, recordó –según publicó el portal de FM Riel– que vive en el barrio donde está emplazada la sinagoga que se pretende convertir en museo y dijo que la historia que hay de los inmigrantes, y no solo judíos, “es muy rica”, y “merece y debe ser institucionalizada y con un espacio adecuado donde preservarlas, por su gran valor histórico, para nosotros y también para quienes vienen a visitarnos, evitando que se pierdan o que terminen en manos de coleccionistas”.
La intendente Rossi advirtió que a partir de este trabajo la ciudad, que tiene más de 120 años y no cuenta con un museo, estará más cerca de concretarlo y que su administración apoyará decididamente que esto ocurra.
TRABAJO. Rebecca Sullum precisó que entre 18 a 20 personas, todos estudiantes avanzados de universidades israelíes, que integrarán un equipo interdisciplinario, tendrán a su cargo el trabajo de campo, que demandaría unas tres semanas, en el mes de febrero de 2012.
La directora del proyecto adelantó que las conclusiones del trabajo, que será presentado a toda la comunidad de Basavilbaso, estarán en tres idiomas. “Se hará un estudio completo, familia por familia y monumento por monumento. Es para mí una emoción muy grande estarplaneando un trabajo tan ambicioso aquí en la Argentina”, afirmó.
Luego dijo que está acompañada de especialistas en preservaciones, con los que sostienen al proyecto, el que tiene 8 años y con el cual ha trabajado en Europa del Este, y que es la avanzada –para conocer el terreno– en donde se concretará la nueva misión, para lo que será necesario “aceitar” muchos aspectos de la logística. “Serán 30 los estudiantes universitarios, de las más diversas especialidades, sobretodo arquitectura, fotografía, historia, arte que llegarán a Basavilbaso, quienes fueron seleccionados entre más de 200 que habían manifestado su interés en venir, para hacer su aporte multidisciplinario”, detalló.

El Holocausto en persa

Campaña israelí en idioma persa

Alegando que el Holocausto es un “mito”, es imprescindible elevar voces claras y conceptos fundamentados en hechos y procesos verídicos.
El 27 de enero, en el día mundial de Recordación del Holocausto, el Museo del Holocausto de Jerusalén anunció el lanzamiento de una importante campaña de lucha contra la negación de la tragedia judía que será transmitida en idioma persa. Yad Vashem ya cuenta con un sitio cibernético en persa desde hace varios años que goza de gran popularidad y el nuevo canal se sumará a las señales de Yad Vashem en hebreo, inglés, árabe y español.

La iniciativa es una clara respuesta a las reiteradas declaraciones del presidente de Irán, Mahmoud Ahmadinejad, poniendo en duda el alcance del exterminio nazi llevado a cabo durante la Segunda Guerra Mundial, negando que dejó un saldo de seis millones de judíos muertos e insistiendo que el Holocausto era “exagerado” por el movimiento sionista y por Israel para justificar el “robo” de los territorios palestinos. El tema no es sólo lo que declaman los líderes persas: por ejemplo, recordemos con sorpresa y dolor que recientemente se informó que el Reino Unido borró al Holocausto de su programa de estudios porque “ofendió” a la población musulmana que afirma que nunca ocurrió. Y esto ocurre después que las expresiones antiisraelíes y antisionistas de Ahmadinejad tuvieron mucho eco en Europa, que se manifestó profundamente preocupada por el contenido y por el tono de ellas.
Para Europa, deslegitimar al Holocausto es negar la moralidad europea. Pero los ingleses prefieren convivir con los millones de musulmanes que habitan en las islas británicas.
¿Quién más seguirá el “ejemplo” británico?

Antecedentes
Desde el establecimiento del Estado de Israel, sus problemas regionales, tanto existenciales como estratégicos, estuvieron siempre íntimamente ligados a las actitudes de los países vecinos. En los últimos años se sumó a esos países árabes la República Islámica de Irán, país con el cual Israel no comparte fronteras comunes.
Todo hace que la hora aparenta propicia para expandir y fortalecer la hegemonía regional iraní. Debemos recordar que la diplomacia iraní es muy experimentada, goza de una tradición centenaria y ha acumulado una sofisticada habilidad profesional que aplica con amplia inteligencia.
Desde la elección de Ahmadinejad como Presidente de Irán, este país expandió su influencia regional habiendo incrementado notablemente su ingerencia en el Medio Oriente después de haberse afirmado, inicialmente, como fuerza dominante en el Golfo Pérsico.
¿Cómo llegó a esta situación? ¿También el Golfo Pérsico y también el Medio Oriente?
Podemos señalar cuatro tipos de razones:
* el afianzamiento de los sectores radicales en la conducción de Irán;
* el alza de los precios del petróleo;
* los planes de energía nuclear que gozan de fuerte consenso en la opinión pública iraní;
* la serie de erróneas o fracasadas medidas de la administración americana: los EEUU vencieron al Talibán en el 2002 y derrocaron a Sadam Hussein en Irak en el 2003, los dos acérrimos enemigos del país persa; las complicaciones de los EEUU en Afganistán contribuyeron a que Irán se afianzara como “potencia” regional con aspiraciones internacionales.
¿Es factible un bloque shiíta en el corazón del Medio Oriente? La aspiración de un eje shiíta conducido por Irán hoy se ve reflejada en Líbano, por el Hizbollah; en Gaza, por el Hamás; en Irak, donde la composición del gobierno, con apoyo americano, tienen mayoría shiíta por primera vez en la historia; en Siria, país árabe que se considera asimismo país laico, pero que cuenta con un importante apoyo económico de Irán a su vez país shiíta y religioso; sumemos el 70% de Bahrein, el 60% de Kuwait, parte de Yemen, etc.
De aquí que existe una profunda preocupación entre los dirigentes de los distintos países árabes, casi todos sunitas, que temen que en definitiva Irán logrará hacer caer en sus redes a la mayor parte de la región.
Las opiniones en Washington se contraponen en cuanto a la interpretación de las actitudes iraníes, disienten en cuanto a la magnitud de la amenaza, resultan contradictorias en cuanto a las apreciaciones del tiempo aún disponible, son indecisas en cuanto a las medidas adecuadas conducentes a evitar que Irán llegue a tener armamento nuclear. Esta discusión apasiona dentro de la Administración, como así también dentro de los partidos, agita a la opinión pública, cautiva al análisis académico. Los norteamericanos toman en cuenta también, que si se utilizarían medidas de fuerza militares, inmediatamente habría reacciones terroristas

en todo el mundo y se afectaría aún más la opinión pública árabe en contra de los EEUU.
Paralelamente, Irán continúa firme en sus proyectos y en sus declaraciones y en sus avances. 

La negación del Estado de Israel
En este contexto encontraremos la razón por la cual Irán enarboló la bandera de la destrucción de Israel al triunfar la revolución islámica en 1979. Este es un eslabón importante en la lucha del Islam contra Occidente, etapa importante en el afianzamiento de la hegemonía regional shiíta sobre la mayoría árabe sunita.
Para ellos no existe justificación alguna, ni moral ni histórica, para las reclamaciones de soberanía de los Judíos o de los Sionistas. La presencia de Israel es señalada como una cuña de la cultura occidental insertada en el corazón del mundo islámico para dificultar su expansión.
Desde el ascenso de Mahmud Ahmadinejad al poder, el 3 de Agosto de 2005, el mundo escucha sus repetidas declaraciones en cuanto a la negación del Holocausto como hecho histórico. La diferencia con sus antecesores reside en la frecuencia y no en el contenido de esas declaraciones. Se agrava, al salir de boca de la máxima autoridad política de la nación persa.
¿A qué se debe esta insistencia en el tema? ¿Por qué el Holocausto preocupa tanto al Islam iraní?

Deslegitimación

El objetivo es claro: anular la base ideológica del Sionismo, negación destinada a probar que “los judíos no tienen necesidad de modificar su propia historia, y deben dejar de presentarse como merecedores de lástima” (Khamenei, abril 2001).

Religiones no necesitan Estados

Los iraníes repiten a menudo que su desprecio hacia Israel no tiene bases antisemitas, no es contra los judíos. Lo demuestran señalando que los aproximadamente 20 mil judíos que residen en Irán son la mayor comunidad judía del Medio Oriente, fuera de Israel.
Pero insisten que el judaísmo es sólo una religión y las religiones como tales no tienen ni necesitan estados soberanos.

Agresividad Occidental
Según ellos, el sionismo es la última etapa de la agresividad occidental contra el Islam. El desarrollo comienza con la Primera Guerra Mundial que provocó la caída del Imperio Islámico Otomano (1917), continuó con la declaración Balfour y concluyó con la idea de establecer un estado judío (1948). Por si faltaran pruebas, la votación conjunta de los EEUU y Unión Soviética en pro del nuevo estado judío es la confirmación de dicha conjura occidental.

Sionismo Culpable
El sionismo es presentado como el apoyo fundamental a la globalización que atenta a la cultura y a la coherencia social islámica. El sionismo es el culpable y el brazo activo de la usurpación del territorio palestino. “El carácter racista y genocida del sionismo es la razón que lo conducirá a su propia destrucción”. De esta manera, desde el punto de vista ideológico está prohibido hacer la paz con los sionistas: “no se puede hacer paz con la maldad absoluta…”.

Los palestinos como víctimas
El demonizar al sionismo los lleva también a enunciar que fueron los mismos judíos que incitaron a Occidente en la lucha contra los alemanes a fin de poder obtener su estado en Palestina. Por otra parte, sostienen que Ben Gurión colaboró con los alemanes en sus planes de exterminio de judíos, a fin de alentarlos a que se trasladaran a Palestina.
De esta manera, presentan a los palestinos como víctimas de la Segunda Guerra Mundial, de la que no participaron pero se ven obligados a cargar con sus consecuencias: por lo tanto, los judíos residentes de Israel deben regresar a sus países de origen y/o los países europeos los culpables del Holocausto y son ellos los que deben ofrecer solución de residencia a los judíos.
Tal vez olvida, tal vez desconoce Ahmadinejad, que la idea del retorno judío a su patria ancestral no es consecuencia del Holocausto. La aspiración al retorno y la reconstrucción existe desde que Tito destruyó el Templo de Jerusalén en el año 70 de la era común; el retorno fue implementado en 1882 con las primeras colonias agrícolas de judíos religiosos, se fortaleció con el surgimiento del sionismo en 1897, fue reconocido por la Declaración Balfour en 1917, la población judía de Palestina pasó de 60 mil en 1918 a 600 mil en 1945. El Holocausto fue el brutal y sangriento “impulso final” para el reconocimiento político de la comunidad internacional expresado el 29 de noviembre de 1947: la creación de dos Estados, uno judío y otro árabe, en Palestina.
La Declaración de Independencia del Estado de Israel de 1948 basa su legitimidad en el derecho natural de los Pueblos a expresar territorialmente su soberanía y en el reconocimiento del concierto de Naciones.

Judíos en el Nuevo Mundo

LA PRIMERA LUZ DEL AMANECER

El amanecer de la vida judía en el Nuevo Mundo llegó con la embarcación de los barcos de Colón intentando llegar a India. Muchos han conjeturado que el mismo Colón ha sido un marrano judío. Lo que no se sabe tanto es que entre su personal había seis judíos quienes fueron los primeros en pisar las tierras del Nuevo Mundo!

LOS JUDÍOS EN LA EXPEDICIÓN DE COLÓN
Los judíos en la expedición de Colón fueron: Rodrigo De Triana, el marinero que vio tierra por primera vez; Roderigo Sánchez de Segovia, cirujano (SURGEON); Maestre Bernal, médico; y Alfonso De La Calle, marinero.

ZARPARON EN TISHA B´AV
Colón registró que, “después de que los monarcas españoles echaron a los judíos de sus reinos y tierras, me encomendaron realizar el viaje a India con una flota equipada.” La fecha para salir había sido fijada para el 2 de agosto de 1492, que también era la fecha final para la expulsión de los judíos de España. Miles de judíos congestionaron la zona de Palos de la Frontera, la entrada (INLET) marítima al Golfo de Cadiz. Aquí también Colón estaba reuniendo a su flota que consistía en las famosas Nina, Pinta y Santa María. Parte de su personal eran conversos – judíos que habían sido bautizados por la fuerza, pero permanecían judíos. Entre ellos estaba Alfonso de la Calle, un BURSAR que estaba viviendo en Hispaniola; Rodrigo Sánchez de Segovia, un SURGEON. Otro SURGEON, Maestro Bernal de Tortosa, recién había escapado de la Inquisición. Luis de Torres era un judío que había aceptado el bautismo justo a tiempo para anotarse en la flota de Colón.

LUIS DE TORRES
De Torres sabía hebreo, arameo y algo de árabe. Simon Wiesenthal especula que “después de pisar América por primera vez, las primeras palabras que fueron dirigidas a los nativos eran hebreas.” Lo que se sabe con seguridad es que Torres fue el primer colono europeo en el Nuevo Mundo. Armó su pequeño imperio en Cuba, luego de llevar una expedición a su interior y ganarse la amistad del rey indio.
Como gobernador independiente de un territorio español, Torres recibió un préstamo anual de la familia real española.

EL PRIMER COLONO JUDÍO EN NORTEAMÉRICA (1654)
El primer grupo de judíos sefaradí y ashkenazi llegaron a Nueva Ámsterdam en septiembre de 1654, escapándose de la Inquisición en Recife, Brasil. Pero no fueron bienvenidos en la colonia holandesa de Nueva Ámsterdam. Peter Stuyvesant intentó negarse a darle refugio a los refugiados, y protestó ante la Dutch West India Company en contra de la “raza miserable” que profesaba una “religión abominable”. Afortunadamente, algunos de los directores de la compañía eran judíos y utilizaron su influencia.

ASSER LEVY:
INSISTE EN SERVIR EN LA GUARDIA CIUDADANA

Los judíos bajo el gobierno de Peter Stuyvesant en la Nueva Ámsterdam no podían servir en la milicia por “la falta de voluntad del resto de los soldados de estar en guardia junto a dicha nación (los judíos).” En cambio, los judíos tenían que pagar un vergonzoso impuesto.
Asser Levy, uno de los primeros colonos judíos, luchó y ganó el derecho de participar de la guardia ciudadana en noviembre de 1655.
Después de que Levy también ganó el derecho de tener un comercio en la comunidad, construyó un próspero negocio y abrió una carnicería kosher. Se convirtió en el ciudadano más prominente de Nueva York en el siglo 17.

LAS PRIMERAS SINAGOGAS (1730 Y 1834)
Bajo la influencia de Stuyvesant, los judíos no tenían el permiso de construir sinagogas. Esta situación cambió después de que Nueva Ámsterdam se rindió ante los británicos en 1664. A pesar de que había pruebas de que se realizaban servicios en secreto ya desde 1695, la primer congregación, Shearith Israel – fue organizada alrededor de 1706.
En 1730, los judíos construyeron una pequeña sinagoga en Mill Lane. En aquel entonces, habían sólo 30 judíos en la ciudad de Nueva York. La sinagoga se expandió y volvió a inaugurarse en 1818.
Cuando la congregación creció, se mudó y construyó una nueva sinagoga en la calle Crosby, que ocupó entre 1834-1860. Los restos históricos de la primer sinagoga aun se pueden ver en el edificio actual de Shearith Israel en West 70th en Manhattan.

JUDAH TOURO:
Soldado y filántropo (1775-1854)
Judah Touro nació el 16 de junio de 1775. Creció en Newport, Rhode Island, segundo hijo de Isaac Touro, un jazan en la sinagoga sefaradí de Newport. Cuando los Estados Unidos adquirieron Nueva Orleáns en 1803, su economía floreció y Judah se estableció como un comerciante, marinero y líder en la vida social local. Durante la guerra con Inglaterra en 1812, Touro luchó como voluntario bajo el comando del general Andrew Jackson. Resultó gravemente herido, y luego de una dolorosa recuperación, se dedicó a sus negocios.

EL DESPERTAR DE LA CONCIENCIA JUDÍA
En sus 50 y 60 años la mayor parte de la caridad de Touro fue dirigida a causas no judías. Por ejemplo, donó los u$s 10.000 que hacían falta para completar el Monumento Bunker Hill en Boston. Cuando entró en los 70, su vida se vio significativamente influenciada por su relación con dos líderes judíos – Gershom Kursheedt y Rabí Isaac Leeser. Estos hombres profundizaron la conciencia judía de Touro y como resultado él construyó una sinagoga, una escuela judía religiosa, un hospital judío y un cementerio en Nueva Orleáns.
Durante el último año de su vida, Touro donó toda su fortuna para fortalecer la vida judía en los Estados Unidos. Dio u$s 10.000 a la congregación de Newport, que luego pasó a llamarse Touro Synagogue. El dinero que dejó fue la suma más grande que alguien había dejado hasta ese momento.

Filántropo generoso
El epitafio en la lápida de Judah Touro dice: “Está anotado en el libro de la filantropía, será recordado para siempre.” El nombre de Touro está fuertemente asociado con la filantropía y la generosidad de los judíos norteamericanos.

MORDEJAI MANUEL NOAH
Periodista, patriota norteamericano, sionista (1785 – 1851)
Mordejai Manuel Noah fue un periodista y político norteamericano. Nació en Filadelfia el 19 de julio de 1785. Mordejai era el hijo mayor de Manuel Noah, un inmigrante de Mannheim, Alemania, y de Tzipora Phillips, cuyo padre sirvió como jazan en la Congregación de Shearith Israel en Nueva York. A pesar de que tres de sus abuelos eran ashkenazim, Noah remarcó siempre su identidad sefaradí, ya que le dio raíces más profundas en Norteamérica y un estado de mayor aristocracia en la comunidad judía.
Noah fue el judío más influyente de los Estados Unidos en el siglo 19. Era editor, periodista, PLAYWRIGHT, político, abogado, juez de la corte de apelaciones, SURVEYOR del puerto de Nueva York, tenía cargo alto en el ejército de Nueva York y un zionista utópico.

Periodista
A los 26 años, Noah escribió artículos en un diario de Charleston sobre la guerra de 1812 contra Inglaterra. Como resultado de estos artículos, lo nombraron Cónsul de los Estados Unidos en Túnez. En 1815, se fue a vivir en Nueva York y trabajó en el periodismo y la publicación. Escribió obras populares que reflejaban su patriotismo, y fundó y editó diarios, entre ellos el New York Enquirer y el Evening Star.
Noah apoyó la educación y el cuidado médico. Fue el fundador de la Universidad de Nueva York y tuvo la visión del Hospital Mt. Sinai que fue construido después de su muerte.

Inaugura la primer sinagoga
La primer sinagoga de Nueva York, Shearith Israel, fue construida en 1706. La sinagoga fue expandida y reinaugurada en 1818 cuando Mordejai Manuel Noah hizo un discurso en el cual reclamó que “hasta que los judíos puedan recuperar sus derechos antiguos y el dominio (en la Tierra de Israel), este será su país elegido. Aquí pueden descansar de las persecuciones, estarán protegidos de la tiranía y la opresión, y tendrán igualdad de derechos e inmunidad.”

Visión Utópica: La isla de los judíos en el río Niagara
Al estar profundamente atento a los problemas judíos, Noah persuadió a un benefactor rico a comprar una grande porción de Grand Island para que sea la ciudad temporaria para refugiar a los judíos del mundo. Grand Island estaba ubicada en el río Niagara cerca de Búfalo. Esperaba construir una colonia judía ahí llamada Ararat! A pesar de que el proyecto despertó interés, fue un fracaso.

Sionista ardiente
Después de su desilusión con la creación de un refugio para los judíos en Grand Island, comprendió que la Tierra de Israel era la única respuesta para un hogar para los judíos. Dio charlas y escribió sobre esta necesidad de un hogar, expresando ideas que precedieron a las de Leo Pinsker y Teodoro Herzl. Sus planes y su grandioso estilo fueron tratados con ridiculez por los judíos prominentes de la época, y terminó siendo un visionario que tenía la razón frente al resto del mundo que se estaba equivocando.
Noah apoyó activamente a la congregación de Mikveh Israel en Filadelfia y Shearith Israel en Nueva York. Fue el judío más conocido de Norteamérica cuando murió en 1851.

Las propuestas sionistas de Noah
En las propuestas de Noah encontramos aciertos proféticos que recién fueron aceptados por el pueblo algunas generaciones más tarde:
- Los judíos están en una condición favorable para volver a poseer la tierra prometida y organizar un gobierno libre y liberal.
- Cada intento de colonizar a los judíos en otros países ha fallado.
- El primer paso es solicitar al Sultán de Turquía el permiso para que los judíos compren y posean la tierra.
- Aquellos que desean vivir en la Tierra Santa y no tienen los medios para hacerlo, pueden recibir ayuda de sociedades… que los ayuden a alcanzar dicho objetivo.
- Los puertos del Mediterráneo serán ocupados por judíos. El valle del Jordán será ocupado con agricultores de Alemania, Polonia y Rusia.

Noah escribió estas palabras medio siglo antes de que Teodoro Herzl escribió Der Judenstaat, y más de un siglo antes del establecimiento del Estado de Israel!
Esta fascinante figura de la historia judía es prácticamente desconocida hoy en día. Espero que se investigue más y que su historia sea conocida.

 

Fuente: http://www.delacole.com/

Auschwitz nunca fue liberado

Jueves, 27 de enero de 2005

Por Jack Fuchs*

Birkenau

Para la narración de la historia –los historiadores usan aquí mayúsculas que evito– sesenta años es nada más que un parpadeo del tiempo, para un hombre es casi todo su tiempo. De modo que un hombre, aunque sólo sea por una mínima razón de perspectiva, no habla como historiador o como filósofo, por más que el filósofo o el historiador no sean más que un hombre. Hace sesenta años que la historiografía, y casi la entera totalidad de la literatura que se ocupó de pensar el campo de concentración como objeto, viene diciendo que el 27 de enero de 1945 Auschwitz fue liberado. Yo mismo usé esa terminología. Pero liberar supone una acción voluntaria, una decisión política, militar, una forma de intervención específica y concreta. Y no fue eso lo que ocurrió en Auschwitz. Auschwitz, del ’41 al ’45 fue ignorado por los aliados. Los campeones de la libertad, de la democracia y el progreso humano, los líderes del antinazismo estaban ocupados en asuntos de más vasto alcance: se trataba de ganar la guerra. De conquistar hegemonía política, económica y militar en ese escenario europeo devastado por la misma lógica de la guerra. Y en la guerra, como se sabe, las personas no cuentan, no tienen valor.
Los aviones aliados sobrevolaron los campos desde 1944: jamás bombardearon una sola cámara de gas, los hornos crematorios jamás fueron concebidos como objetivos militares de guerra. Bombardearon Munich, pero no bombardearon Dachau, que está al lado, o Slesia, un verdadero objetivo militar porque allí se concentraba parte de la industria alemana de guerra, pero no bombardearon Auschwitz, a muy pocos kilómetros de distancia.
Habría que decir: hace sesenta años que Auschwitz no fue liberado. Hace sesenta años que el Ejército Rojo encontró huellas de las víctimas, barracas vacías, montañas de zapatos, de pelo humano, de anteojos, de juguetes que habían estado en manos de los niños, cadáveres sin enterrar. El general soviético Petrenko cuenta en sus memorias (Antes y después de Auschwitz) que él “liberó” el campo, pero reconoce que hasta un día antes, hasta el 26 de enero, no tenía información acerca de su existencia y que, en realidad, se dirigía a localidades cercanas cumpliendo el plan de reconquistar zonas ocupadas. Sin embargo, durante 1941 las primeras víctimas del gas en Auschwitz fueron oficiales y soldados del Ejército Rojo, fue con prisioneros soviéticos con quienes se puso a prueba el funcionamiento maquinal de las cámaras y la incineración en los crematorios. De modo que el ejército de la revolución proletaria sabía muy bien qué era Auschwitz. ¿Cómo podía pasar inadvertido que desde el otoño de 1941 hasta noviembre del ‘44 Auschwitz había producido un millón seiscientas mil víctimas? ¿Cómo se pudo mantener ocultos los trenes con carga humana, que salían de París, de Roma, de Budapest, de Praga, de Berlín, de Viena, de Amsterdam y llegaban por la mañana con miles de personas vivas que unas horas después, más bien durante la noche, quedaban convertidas en ceniza? No, no fue ningún secreto. No podía serlo. Porque los grandes movimientos de transporte, la enorme energía desplegada en esa máquina de muerte era enteramente visible.
Los gobiernos aliados sabían muy bien lo que pasaba. Lo mismo en el frente inglés-americano que en el frente soviético. Los ingleses se atribuyen haber “liberado” Bergen Belsen y los norteamericanos, Dachau. Pero tampoco fue así. Los ingleses y los americanos encontraron los campos. Antes de que el ejército soviético llegara a Auschwitz, los alemanes habían huido llevándose con ellos a los prisioneros en lo que se conoce como la Marcha de la Muerte, camino de Alemania. El comandante de Auschwitz, Rudolph Hoss, fue apresado en Alemania, enviado a Polonia, juzgado y colgado frente a una de las barracas de Auschwitz en 1947.
En el ’45 yo estaba en Dachau, providencialmente me habían llevado ahí desde Auschwitz, y ningún soldado americano vino a rescatarme, los alemanes nos metieron en un tren que después abandonaron a mitad de camino; literalmente, a mí me encontraron en el cobertizo de una casa de campo en Baviera. Cuando terminó la guerra me gustaba decir que los aliados me habían liberado de Dachau. La juventud es más épica. Tardé años en comprender que no había sido así. No hubo ninguna intención de terminar con los campos. Los sobrevivientes fuimos encontrados en la ruta de los distintos ejércitos, mientras cumplían el único objetivo que se habían propuesto: derrotar a Alemania. La prioridad, la única finalidad, diría, fue la de derrotar al nazismo, y nunca la de rescatar a las víctimas. Los aliados permitieron que durante toda la guerra la matanza se ejecutara sin obstáculos.
Hoy, escribo esta nota y me es difícil retroceder en el tiempo y verme en el planeta Auschwitz (digo planeta irónicamente, para evocar la idea de que la tierra, los hombres, no podrían dar forma a una máquina semejante de muerte, pero sin embargo fue en la tierra y son los hombres), donde los SS eran dioses siniestros que decidían sobre la vida y la muerte a cada momento.
Henry Ibsen dijo que la mayoría no siempre tiene razón. Las Naciones Unidas, todas las organizaciones que preparan actos para la ocasión, la mayor parte de la prensa mundial hablan en estos días de la “Liberación” de Auschwitz, para mí se trata de una ironía de mal gusto, no puedo pensarlo de otro modo, quizá se trata sólo de una imprecisión en el lenguaje, quizá las cosas van más rápido que el lenguaje, pero no creo en esta interpretación, las palabras siguen hablando y a su modo dan cuenta siempre, fatalmente, de la verdad que ponen a cada momento en juego: las palabras y la verdad de lo que dicen y ensombrecen. Yo pregunto (me gustaría escribir como Zola: yo acuso, pero me reservo esa gravedad y ese entusiasmo ya un poco anacrónicos), ahora, 60 años más tarde, señores: ¿por qué los campos nunca fueron liberados? Y más, pregunto: ¿es la misma persona, soy el mismo, que hace 60 años, hasta unos meses antes, caminaba, si puede llamarse a eso caminar, entre los pabellones?
En la entrada de Auschwitz hay una placa escrita en 19 lenguas (hasta 1991 ese texto no figuraba ni en idish ni en hebreo), pretende dar testimonio universal de la tragedia, como cuando el turista se pasea por Le Marais, en París y lee “aquí vivió Victor Hugo”, el turista se detiene, se estremece, dice “Ah, la casa de Victor Hugo”, y después sigue, hay muchas otras cosas para ver, se hace tarde y quiere volver a su cuarto de hotel, sacarse los zapatos y tomar una ducha.

 

* Intelectual, pedagogo y escritor. Sobreviviente de Auschwitz.

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Corrientes del judaísmo – Judaísmo Caraita

Caraísmo
De Wikipedia, la enciclopedia libre

El caraísmo proviene del término hebreo bené mikrá, que significa
“Seguidores (o ‘lectores’) de la Escritura”.

“Escudriñad a fondo la Torá [Ley escrita de Dios] y no confiéis en mi
opinión”, estas palabras las mencionó Anán ben David, judío secesionista que proclamaba el derecho de todo judío a estudiar las
Escrituras Hebreas de un modo libre, sin tener en cuenta la interpretación rabínica ni el Talmud; debido al énfasis que le daban a
las Escrituras, se les llamó desde el siglo VIII “Qara’ìm” (en hebreo “lectores”) a los seguidores de Anán, que se oponían a la autoridad religiosa de los rabinos y a sus creencias.

1 Inicio de la controversia
2 Desarrollo
3 Algunos rasgos entre caraítas y rabinos
4 Historia
5 Doctrina
6 Referencias

Inicio de la controversia
Dentro del judaísmo de la Diáspora babilónica de la época talmúdica
surgió una nueva filosofía. La idea siempre había sido que Dios había
dado dos Leyes (Torá)en el Sinaí una Oral y otra Escrita. Ya durante
la época del Segundo Templo de Jerusalén aparecieron sectas (los
Saduceos y los Esenios), que iban en contra de las enseñanzas de los
Prushim (Fariseos), que eran considerados como la corriente ortodoxa,
en cuestión del valor divino de la Ley Oral, pero con la destrucción
del Templo, las sectas heterodoxas desaparecieron.

El Caraísmo apareció en el siglo VIII, con la figura de Anán ben David.

Anán procedía de una familia noble judía, descendientes del Rey David,
y por ello aspiraba al título de ‘Jefe de la Diáspora’, que le fue
negado.

Desde aquel momento se convirtió en el líder del movimiento heterodoxo
que predicaba que la Ley (Torá) Oral no era palabra divina. Escribió
un Libro de los Mandamientos en el cual concentraba sus ideas y
enseñanzas (bastante divergentes de lo que actualmente se considera la
doctrina caraíta) que se negaban a la obediencia de las tradiciones
rabínicas y declaraba el poder de cualquier judío a explicar y
practicar los mandamientos bíblicos a su propio modo de ver, cada uno
según sus capacidades.

Desarrollo
Después de la muerte de Anán ben David, el desarrollo de los caraítas
se hace patente, alcanza popularidad e influencia extendiéndose fuera
de la comunidad judía de Babilonia por Oriente Medio y en la misma
Jerusalén, en esta ciudad se abre un centro caraíta importante. Los
siglos IX y X experimenta su época dorada, período de rápido
crecimiento. El proselitismo del judaísmo caraíta supuso una clara
amenaza al judaísmo rabínico. Aunque hubo desacuerdos entre guías
caraítas y no se reconocía a un líder en particular, el peligro vino
de Saadia Gaon del judaísmo rabínico el cual comenzaría a derrotar a
los caraítas con sus propias armas a saber: “la Ley escrita”. Acabaría
imponiéndose el judaísmo rabínico, a la manera de Saadia, pero el que
daría el golpe mortal a este movimiento fue Maimónides, destacado
talmudista del siglo XII, que debido a su eficiente erudición, actitud
tolerante con los caraítas se ganó la admiración de éstos, cosa que
hizo que se debilitase la posición de los líderes caraítas. Con el
tiempo perderían fuerza modificando criterios y principios, en esencia
perdieron el objetivo principal y se adaptaron en parte al judaísmo
rabínico.

Algunos rasgos entre caraítas y rabinos
Los caraítas consideran sagradas a las ‘Escrituras Hebreas’, pero no
las ‘Tradiciones orales’; todo lo contrario de los rabinos, la
Tradición en primer lugar las Escrituras secundario. Los caraítas dan
lectura e interpretación personal a las Escrituras a diferencia de los
rabinos

Algunos ejemplos

Éxodo 23:19 dice:

“No cocerás un cabrito en la leche de su madre”.

Los caraítas entendían estas palabras al pie de la letra. Sin embargo
los rabinos para este versículo entendían que hablaba de la
prohibición de comer carne y leche juntas.

En Deuteronomio 6: 8, 9 los caraítas le daban a estos versículos el
significado figurado y simbólico, sin embargo los rabinos afirmaban
que los varones judíos debían llevar las Filacterias cuando oraban y
tenían que colocar la Mezuzá en la jamba de su puerta.

Historia
En el siglo VIII Anan ben David, un líder judío de la Mesopotamia,
organizó a diversos elementos anti-talmúdicos y presionó al Califato
para que estableciera una segunda organización autónoma de judíos en
el exilio o Exilarcado para aquellos que rechazaban por completo el
Talmud, y por ende a los rabanitas que lo imponían. Los musulmanes
concedieron a Anán y sus partidarios la libertad religiosa para
practicar el judaísmo a su modo. Reunió Anan en derredor suyo, a un
amplio grupo de seguidores, quienes fueron conocidos como ananitas.
Poco tiempo después de la muerte de Anan, sus seguidores se fusionaron
con otros grupos anti-talmúdicos y tomaron el nombre de “Seguidores de
la Biblia”, o en hebreo Benei Mikrá. Más tarde se abrevió a Qa’raím, o
en castellano, “caraítas”. En el siglo X el principal dirigente de
judaísmo rabínico en el Oriente Medio, Sa’adiah Gaón, los excomulgó.

Sin embargo, los caraítas se expandieron por Palestina, Siria y
Egipto. Algunos llegaron también a Al-Ándalus, parte meridional de la
Península Ibérica de predominio musulmán durante la Edad Media. Desde
el siglo IX floreció la comunidad caraíta de Jerusalén. Los cruzados
los expulsaron y quemaron allí sus sinagogas en el 1099, pero fueron
restauradas cuando la ciudad fue retomada por los musulmanes. Muchos
caraítas se radicaron en el imperio jázaro, desde que a finales del
siglo VIII el rey se convirtió al judaísmo. El número de judíos
aumentó allí especialmente desde el 944 cuando el emperador de
Bizancio pretendió obligar a los judíos a convertirse al cristianismo.
Tras la decadencia y desaparición de “Jazaria” en el siglo XI, el
mayor número de caraítas se radicó en Crimea, de donde pasaron a
Lituania y Polonia.

Actualmente viven unos 50.000 adherentes al caraísmo. Cerca de 2.000
de ellos viven en Estados Unidos, la mayoría en Daly City, California.
Actualmente la mayoría de los caraítas viven en Ramle, una pequeña
ciudad al occidente de Tel Aviv, Israel, a donde llegaron procedentes
de Egipto, Turquía, Rusia y el resto de Europa. Algunos residen en
Ashdod y Be’er Sheva.

] Doctrina

Sinagoga Caraíta Bnei Yisrael.Los caraítas se guían solamente por una
interpretación literal de la Biblia Hebrea y de la Ley Mosaica,
rechazando innovaciones posteriores tales como la Ley Oral Rabínica.
Rechazan la forma de judaísmo más practicada hoy día, que en sus tres
corrientes se guía por el Talmud. Creen que “los talmudistas”
adulteran el verdadero mensaje de las Escrituras Hebreas agregando las
enseñanzas de los Rabinos que encontramos en el Talmud. Enfatizan en
el mandato de Deuteronomio 4:2 No añadiréis a la palabra que yo os
mando ni disminuiréis de ella, para que guardéis los mandamientos de
YHWH, vuestro Dios, que yo os ordeno..

Consideran la era actual de la historia humana como el periodo del
Gran Exilio. Interpretan que las Escrituras Hebreas describen esta era
y predicen que en ella la nación de Israel abandonará el verdadero
camino del Creador por la religión de fabricación humana. Dicen que
los profetas enseñan que esta era acabará con el retorno de Israel al
Creador bajo el liderazgo del ungido Rey de la Casa de David y con
adopción de la religión de las Escrituras Hebreas por toda la raza
humana.

El caraísmo no es una fe monolítica en la que cada creyente está de
acuerdo en todos los detalles, pues el peso de la interpretación recae
en el individuo y no en una autoridad central. Los caraítas mantienen
que cada ser humano tiene la obligación de estudiar las Escrituras
Hebreas y determinar por sí mismo el significado correcto de los
mandamientos de Dios basándose en su propio razonamiento y
entendimiento. A cada persona le exigen tomar responsabilidad personal
en la interpretación de la Biblia hebrea pues es cada individuo quien
va a ser llamado a dar cuenta de sus propias acciones en el Día de
Juicio. Enseñan a investigar con cuidado las Escrituras sin confiar en
la opinión de nadie y piensan que “aquel que se apoya en cualquiera de
los maestros del Exilio sin investigación personal, es como si hubiera
cometido idolatría”.

Referencias
Astren, Fred Karaite Judaism and Historical Understanding ISBN 1-57003-518-0
Lasker, Daniel J. The Dead Sea Scrolls in the Historiography and
Self-Image of Contemporary Karaites Dead Sea Discoveries, Nov 2002,
Vol. 9 Issue 3, p. 281, 14p-294; DOI: 10.1163/156851702320917832; (AN
8688101)
Mourad el-Kodsi 1987: Karaite Jews of Egypt
2002: Just for the record in the history of the Karaite Jews of Egypt
in modern times.
Nemoy, Leon 1987: Karaite Anthology ISBN 0-300-03929-8
Wieder, N. 1962: The Judean Scroll and Karaism; London, 1962.
Yaron, et. al. An Introduction to Karaite Judaism ISBN 0-9700775-4-8

El nombre de las cosas, nuestros nombres

jaime naifleisch

El Hombre nombra. Se estima que aún son millones las especies de la flora y de la fauna que no ha incorporado subjetivamente al mundo, que “no ha descubierto”, esto es, que no ha nombrado. Aunque objetivamente esas honduras marinas abisales, esas forestas cerradas, sean ya parte del mundo. Toda vez que el mundo es creatura del Mercado y es éste ya mundial, con sus límites coincidiendo con los del planeta… Todo tipo de ondas y sustancias producidas reptan y se infiltran hasta lo inimaginable. Y desbordando hacia el espacio exterior, donde llegan si no sus manos sí artilugios que su mano ha obrado.

Pocas actividades humanas más lejos de la noción de criterio, de Razón, más lejos de lo universal, que la nominativa. Puro capricho es la norma. Rara vez se verifica que el nombre de la cosa esté contenido en ella, haya brotado de ella revelándose al Hombre, que la llamará de cualquier modo.
La etimología auxilia, sabemos que decimos tal para dar nombre a algo, porque un día, o en la lengua que nos prestó la palabra se decía tel o til. Y poco más.

La pereza intelectual ha vencido a la curiosidad, la maravilla, y abundan nombres burdos incluso para lo que tenía ya otros que cabe considerar más apropiados. O quizás no más apropiados, pero sí menos bobos. ¿A quién se le ocurre llamar piña al fruto que los que vivían con él llamaban ananás o abacaxí? ¿cuál es la relación entre el fruto duro, seco y este que rezuma jugos y ternuras?
Cabe buscar el tortuoso sendero del que llamó piña al ananás para trazar un perfil de quien iba a apoderarse de todo, y legislar, gestionar, administrar, mandar sobre los seres y las cosas, disfrutar de ellos. ¿Ese? pues sí, ese que descerrajó el estúpido nombre al maravilloso fruto. ¿Hay que sorprenderse luego del resultado de su trabajo, de lo que hizo con el honor que la fuerza le confirió de dirigir los destinos colectivos?

En una fase acelerada de ese proceso de mundialización del planeta, que es eje de la historia humana, un sabio sueco, Carl Nilsson Linaeus o, latinizado, Carolus Linnaeu o Carl von Linné, o Carlos Lineo, 1707-1787, ideó la nomenclatura binómica, en el espiritu de la Enciclopedia, para organizar y clasificar el fastuoso mundo de las plantas y los animales que pueblan la Tierra. Seres cuyas especies –que el Hombre integraba a gran velocidad en el mundo-uno– recibían mil y un nombres distintos según la comarca en que tuvieran su habitat: todas y cada una tendrían un nombre, además, de los que hubiese recibido en las generaciones y las distancias. Un nombre, en lengua latina, por el que cada una sería reconocida inequívocamente por todos en el mundo entero, aunque en casa se las conociera por el particular, que no hay razón para su olvido.

No fue el de Linneo un manotazo totalitario destinado a abrogar las culturas, las lenguas, dando un nombre único a la experiencia humana.
Gigantesco aporte a las lenguas fue, al conocimiento, a la procura de la verdad. En la antípoda de lo obrado por aquél primario que vio el abacaxi y con la boca llena se puso a gritar ¡piña. piña! como si se tratara del caudillo Berlusco chillando “¡bunga, bunga!”

El Hombre siempre quiso nombrar y lo consideró necesario, al punto que atribuyó a la divinidad el mandato. Los libros que compilados siglos después forman la Torá, tenían ciertamente un nombre, tomado de la frase que lo inicia. Bereshit, En el principio, que los griegos llamaron Genesis, es el primero de ellos. Un relato maravilloso que los escribas ofrecieron a su gente para que tuviesen a su disposición algunas preguntas y respuestas capaces de inteligir, sobre el origen de lo real, de los seres vivos –incluyéndolo a él mismo– y de todo lo que él ve cuando dirige la mirada: el cielo, el mar, el bosque. Y la oferta, que incluye variantes fundando la noción de interpretación, y conscuente libertad de interpretar, refiere también a la labor de nombrar:

“YHVH, pues, formó de la tierra todos los animales del campo y todas las aves del cielo, y los trajo al hombre para ver cómo los llamaría. Lo que el hombre llamó a los animales, ése es su nombre.
El hombre puso nombres a todo el ganado, a las aves del cielo y a todos los animales del campo. Pero para Adán no halló ayuda que le fuera idónea.
Entonces YHVH hizo que sobre el hombre cayera un sueño profundo; y mientras dormía, tomó una de sus costillas y cerró la carne en su lugar.
Y de la costilla que YHVH tomó del hombre, hizo una mujer y la trajo al hombre.
Entonces dijo el hombre: “Ahora, ésta es hueso de mis huesos y carne de mi carne. Esta será llamada Mujer, porque fue tomada del hombre.”
Por tanto, el hombre dejará a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer, y serán una sola carne.
Estaban ambos desnudos, el hombre y su mujer, y no se avergonzaban”.

Este párrafo es parte del inicio. Dar nombre a los seres y las cosas cuenta como tarea inicial, fundacional, al nivel de la mismísima creación de todo, y en él, del hombre y la mujer. Ignoramos qué significa ishá, “mujer”, qué significa ish, “varón”, antes de ser nombres de la mujer y del hombre. Pero sin duda significaban, en la conciencia del real, algo muy preciso. Se deduce de la preocupación de los escribas por el acto de dar nombre.

Izquierda y derecha, tanto más recientes, deberían así mismo significar algo, antes de simplemente designar a los partidos que en estos dos siglos han gobernado los seres y las cosas en Occidente.
Pero no, nada izquierdista o derechista están contenidos en esos nombres. De todos modos no los envuelve enigma alguno, como en el caso de ish e ishá. A la izquierda y a la derecha del hemiciclo donde se celebraraban las sesiones de la Asamblea, vistos desde la perspectiva del presidente, se sentaban los diputados de los partidos que debatían sobre los quehaceres de la política que merecían los franceses en esos tiempos de revolución. Sin ánimo de bromear, igual podrían haberse llamado guitarra y zapato, si hubiese habido españoles a un lado, y gentes bien calzadas al otro, y ser “guitarristas” los fieles del SPD alemán y “zapateristas” lo que siguen a José María Aznar. Tiene más sentido que en Colombia llamen “pianista” a cierto ladrón que jamás vio un piano… pero que mueve con habilidad de pianistas los dedos con los que va a apoderarse de la cartera de un incauto. Sí, el que imaginó este nombre, es un par de los que escribieron la Biblia, de Linneo, pero un adversario de los que llamaron “piña” al jugoso ananás, o llaman “matrimono” a la pareja de hecho no compuesta por un varón y una mujer, sino por dos varones o dos mujeres, u otros.

Como quiera que sea esos nombres de izquierda y derecha acabaron por identificar, a una con la procura de justicia –como proclama la Torá ¡justicia, justicia perseguirás! ¡para vivir!–, de la protecció colectiva del más débil (la viuda y el huérfano, en tiempos de las Escrituras), y de la abolición de la desigualdad (sociedad sin clases) que, en el mejor de los casos (¡!) los recorta a todos a fin de que adquieran la altura del más enano, y en el peor hace iguales a todos… menos a una casta reducida.
Y a la otra  como defensora de la libertad individual en el reconocimiento de la “natural” desigualdad, que parte del respeto a la desigualdad de la propiedad que detentan los individuos. Lo que acaba siendo la libertad del zorro en el gallinero y el lema ¡que se cuide el comprador!” que preside a toda infección empresarial mafiosa. Una libertad de privilegiados que vive hoy su apoteosis en los Golpes financieros y el pillaje político de derechos adquiridos, con los que se acelera la más terrible desigualdad entre pueblos y entre segmentos de población en todos ellos.

Más o menos así se han vendido en dos siglos las derechas y las izquierdas, coprotagonistas de la decadencia civilizatoria occidental. Al fascismo, grotesco remedo de socialismo stalinista sin socialistas, a su desborde en el nazismo racista, y a la actual pinza entre nazis islamistas de la yijad y ultra avaros destructores de factura neoliberal –que arrebatan la riqueza a las naciones y a los individuos no cooptados– los dejamos para otra ocasión, fuera de las derechas civilizadas, como dejamos fuera de las izquierdas a los kampucheanos de Pol Pot o coreanos de Kil Il Sng & dinastía. Tendencias estas inscritas en la más feroz antiutopía.

Las derechas liberales evocan a Thomas Jefferson, uno de los cuatro padres de la Constitucion de los EEUU, que defendió la “ley natural” de la desigualdad, en un país ubérrimo, enorme, despoblado, en pleno inicio de la expansión, donde se podía soñar con una sociedad de granjeros propietarios, como los socialistas utópicos (premarxistas) podían con una sociedad
de falansterios y comunidades austeras ante el fracaso radical de los modelos establecidos en Europa, donde el producto del saqueo colonial y el trabajo esclavo campesino se traducía en el más obsceno despilfarro.

Pero “olvidan” esos jeffersonianos que el maestro hizo algo más que soltar frases que hoy pueden ser esgrimidas como consignas en favor, al fin, de los más fuertes.
Veamos que dice este magister del liberalismo, que no del socialismo:

“Cuando en un país hay tierra inculta y pobres sin empleo, está claro que las leyes de la propiedad se han extendido tanto que han violado el derecho natural”. Y “Otro medio para reducir silenciosamente la desigualdad de la propiedad consiste en eximir de impuestos a todos los que estén por debajo de un límite determinado y gravar con impuestos las proporciones mayores de propiedad en progresión geométrica a medida que crecen”, escribe en una carta a James Madison, con fecha 25 de octubre de 1785, donde relataba su visión de la Francia Absolutista y proponía reformas para paliar el  hambre y la pobreza.

¿Qué nombre le ponemos a Jefferson? ¿Era de izquierdas? ¿de derechas? Las cosas han caído tanto que publicar y salir a vender copias de la Declaración de Independencia en Central Park o a la puerta de un casino de Las Vegas, conlleva el peligro de ser agredido con la Patriot Act –la ley que emana de los atentados del 11 de septiembre contra el terrorismo. Y tanto más si consolidadas con el ideario del prócer.

Yo propongo una mirada antropológica que nos retire del frasco en el que todos estamos enfrascados, el frasco con etiqueta, en la que el nombre, vuelto marca, hace las veces de reliquia santa vaciada de cualquier contenido.
Me niego, por ejemplo, a reconocer la condición de izquierda, socialista, comunista a todo quisque que ostente la etiqueta. Corrían los 60 cuando decía “Brezhnev es quien tiene que demostrar que es comunista, no yo que no lo es”. Hoy, cuando el PSOE gestiona como gestiona dicen sus amigos y sus enemigos que es socialismo… porque el presidente se dice socialista. Y eso basta, para defenderlo…y para convocar al odio al socialismo, es igual.
¿Quién más que los dirigentes del Mercado Internacional llamaba socialista o comunista a la URSS, con su Mercado relativamente autárquico, su Economía de guerra sostenida por el sobretrabajo, el subconsumo, y el miedo a la policía, su capitalismo burocrático de Estado stalinista? El enemigo era quien nombraba socialismo a lo que allí regía, y le daba su legitimidad. De modo complementario las miserias y los espantos de “Occidente” se atribuían en el Este… a la democracia.

El cataclismo geopolitico de los 90 que dejó al Mercado autárquico COMECON en manos del Mercado Internacional, dando una colosal vuelta de tuerca al multimilenario proceso de globalización con la fundación del Mercado Mundial, proporcionando emocionado amor entre los anticomunistas por el FSB, como si no fuese la vieja y denostada KGB con otro nombre ¿no nos ha curado de espanto ante las trifulcas verbales, nominativas, en las que entramos al trapo como toros ciegos?

Detrás del nombre de la izquierda y la derecha sólo hubo una locación, luego el equívoco, y así pudimos llamar al XX Siglo del Equívoco. Decenas de millones murieron detrás de las banderas de quienes los parasitaban. ¿Que nada importa, que todo es igual, es la enseñanza que nos deja?
¿Y si comenzamos por asistir a la cancha, o la emisión televisiva con ánimo y actitud de disfrutar del fútbol, de las buenas jugadas, reconociendo penalties y fuera de juego sin importar el nombre de los actores?
Esto no es igual que no preferir la victoria de uno u otro equipo. Las condiciones de la vida social, de la marcha real de la sociedad, nos exigen tomas de partido ¿por eso, por el nombre de los partidos, que chillamos contra las tropelías y latrocinios de unos y nos hacemos los idiotas ante las de los otros? ¿O lo mejor es decir “que se vayan todos” y tan tranquilos?

Releamos la Historia y veamos quiénes abogaron por la justicia posible, por la libertad del individuo en el colectivo libre, por la contención de la atroz desigualdad, por la protección de los más débiles… y luego pongámosles nombre. Dejemos de hacerlo al revés. Veamos a los Hombres en sus esfuerzos, en sus limitaciones, veamos qué intentan, y luego apoyémoslos o no, no según los nombres que se adjudican, o que otros les asestan o atribuyen.

Es del Hombre que se trata, no de clubes o partidos. ¿Estaba González a la izquierda de Suárez? ¿Era socialdemócrata Massera como pretendía? ¿Es saludable y natural el producto que nos venden, porque eso dice la etiqueta?

Estoy harto, y no es de hoy que, fuera de los judeófobos obviamente, el genocidio nazi de los europeos acusados de ser judíos… sea cosa de judíos. “Cómo debes estar sufriendo” me dijo amorosamente una pareja, cuando veíamos juntos Shoá, de Lanzman. “Murieron judíos e inocentes” soltó un tarado, micrófono en mano, ante las ruinas humeantes de la AMIA.
Prácticamente a patadas me echaron de una marcha de decenas de chicas bravas un 8 de marzo en que habiéndomelas encontrado me uní a ellas. Las obreras huelguistas quemadas en el incendio de una fábrica textl de Nueva York, en 1857, o las afiliadas al sindicato de costureras de la compañía textil de Lower East Side, de Nueva York, que reclamaban una jornada laboral de sólo 10 horas, que están en el origen del Día de la Mujer Trabajadora, les patearían el culo a estas genderistas ignorantes de la estupida progresía basura. Si alguien pretende que odie y desprecie a todo musulmán, por lo que su nombre implica, y que no vaya al cine con Q, ni me acueste con L, ni le envíe este texto a A, lo tiene claro. Que me niegue a chapurrear alemán, regalándole graciosamente a los nazis esa lengua hermosa y potente –que tanto maltrataron y maltratan– o que apruebe a quien siendo español de Euskadi o Cataluña renuncia y repudia el castellano… no son actitudes ni conductas, ni guardan significados y valores, que merezcan el menor respeto. Secondo me.

Las experiencias de los Hombres deben ser puestas a trabajar, todas las verdades eternas merecen ser revisadas por verlas en su vigencia actual, Lo contrario no es sino guardarlas en un relicario, como se guarda la Declaración de Independencia de los EEUU, o el bello nombre de Boca Juniors que fue el de un impulso asociativo, deportivo, vecinal, integrador, antes de ser el de una mafia.

Sabemos que actúan entre nosotros Hombres –hombres y mujeres– perversos, que medran perjudicando a otros, o cosechando delicioso acíbar de la desgracia ajena.
Narcotraficantes, prevaricadores, traficantes de armas, tratantes de niños y jóvenes mujeres para la esclavitud sexual, mentirosos de a tanto la falsía entre los prostituidos escribas que ofrecen un relato de lo real, torturadores y asesinos, destructores del ecosistema y de la salud de los seres…
Aquellos que dijeron Lo que el hombre llamó a los animales, ése es su nombre, sabían lo que decían. Pero no esperaban la falsificación. Descubrimiento de los peores
El hombre está condicionado por el nombre que llevan las cosas, y los otros, y el mismo. Sabe que hay nombres peyorativos y meliorativos. Los peores lo aprendieron.
¿Podría el político criminal que ansía arruinar un país para engordar sus cuentas bancarias, confesar “voy a bombardear Belgrado porque me da la gana y me dará ganancias? ¿Cómo no entender que a esa agresión antihumana la llamara “guerra humanitaria”?
El oxímoron sorprende un poco, pero enseguida halla lugar en el contexto: el otro no puede nombrar, los medios que reproducen y propagan las palabras, se cerraron para ellos. En las Redacciones se acumulan los peyorativos que se refieren a él, y hasta el que tiene mil experiencias que le enseñan que cuando dos disputan la verdad puede estar repartida, acaba aceptando el varapalo totalitario que allí mata y rompe para someter, y aquí somete sin esfuerzo alguno. Bastó con poner el nombre “humanitario” a la barbarie, y con no dejar al otro que dijese “esta boca es mía”.

El bombardeo fue precedido por un cambio en la percepción. Y para esto, en un saqueo de las lenguas y sus sustancias. Es tarea que no admite dilación, todo se pudre. Recoger y guardar el nombre verdadero de los seres y las cosas, liberarse del nombre cuando esclaviza, confunde, y queda reducido a la condición de arma arrojadiza.

Incluso cuando uno de los arrastrados al crimen que destruía Yugoslavia, el premier italiano D´Alema, sopló sobre los que aullaban “piña, piña”, derribándoles el castillo de nombres falsos (“naciones cristianas entregando a una de ellas al Islam”, dijo), las gentes a las que YHVH adjudicó el poder y el deber de dar nombre, de entenderlo, de atenerse a él, hundieron sus jetas en el ombligo, se pusieron a pensar en la conservación del empleo, y la maldita hipoteca, y se entregaron a la función coreana (de coro y de súbdito de Kim Il Sung): ¡humanitaria, humanitaria, guerra humanitaria! ¡pasen y traguen, ciudadanos!

El papa Dámaso, luego san Dámaso, felicitó a Jerónimo, luego san Jerónimo, porque había conseguido que su versión latina de la Torá (“Antiguo Testamento”) no se pareciera al original hebreo. Eran muchos los que querían saber qué decía aquel libro que había sido de Jesús, circulaban muchas vulgatas (versiones populares en latín tomadas del griego) y resultaba en extremo peligroso. Podía leerse “no llamarás señor sino al Señor”, “el séptimo día descansarás, tu, tu mujer, el que trabaja para tí, el forastero que mora en tu casa, tus animales y herramientas de labranza, y hasta la misma tierra”, “no adorarás representación alguna de Dios”… cuando en el 325 Roma había declarado al cristianismo salido de Nicea, religión oficial y única autorizada del imperio y ya estábamos en el 386.
Y las gentes se resistían a aceptar sin más el producto del corte epistemológico que realiza ese concilio fundacional por el que los cristianos dejaban de ser parte de la judeidad –los iudeos en christos– y la ecclesia dejaba de ser una red de comunidades de Hombres libres para convertirse en institución del imperio, homogeneizada, jerarquizada— dueña de todos los nombres y el derecho de nombrar.
Y pasaba a ser judeófoba, iniciando centurias, por el pecado de los judíos que no reconocen en Jesús al cristo, al mesías, anunciado en la Torá, el que vendría a liderar a todos los justos en la batalla final contra la injusticia, por la justicia universal… cuando hubiese suficientes justos.
La protesta de los cristianos ante el corte fue mayúscula. De ahí la locución “se armó la de Dios es Cristo”, que aún se usa, causada por la nueva ideología trinitaria (Dios es tres pero es uno) que, de un plumazo sacaba a la interpretación helenística, platónica, del judaísmo –una entre tantas– del monoteísmo.
Aquellos cristianos no tragaron sin esfuerzo lo que éstos, que aceptan lo de la guerra humanitaria, sin ir más lejos. La Vulgata de Jerónimo no puedo ser versión oficial, hasta pasado un milenio largo, cuando Roma tuvo que presentar una alternativa a la traducción de Lutero, que si se parecía al original, y se desempolvó aquella. Para entonces ¿cuántos conocían el original?

Mucha agua, y sangre, lágrimas, sudor, han corrido desde entonces. Muchos conocimientos técnicos pensados por Hombres libres para hacer más libres a los Hombres, como la Psicología, la Electrónica, la Historia, para que los nombres de las cosas, de todas y cada una, encierren la posibilidad del engaño, y la sumisión barata a lo peor. Y hoy izquierdistas repiten la consigna nazi: judíos genocidas. Hoy se tragan sapos y se los cree perdices, porque “perdices” pone en la etiqueta. Acaso el papa Dámaso y Jerónimo puedan ser recordados como los inventores de la mentira masiva, la tergiversación: es bueno, ni se parece al original

El viejo vientre inmundo es aún fértil, dice Bertolt Brecht refiriéndose al nazismo en la posguerra. Pero mucho más atrás hay que ir para encontrar el trabajo de incidir en la conciencia a fin de obtener la necesaria cosecha de siervos voluntarios, obedientes debidos, fóbicos, psicópatas, fanáticos, pusilánimes, Hombres sin atributos, que ofrece la masa social
Todos conocemos el lema de gobernación de Göbbels, ministro de propaganda del III Reich: miente, miente siempre, que algo queda, pero había sido formulada doscientos años antes, por el mísero Voltaire, en una carta del 21 de octubre de 1736, dirigida a su amigo Nicolas-Claude Thieriot y recopilada en sus obras completas: «calumniad, calumniad que siempre algo queda».

La generación de comunicadores sociales que rodeó a Stalin en su propio concilio de Nicea, los Tres Juicios de Moscú (1936-1938) sabía que mentía, naturalmente, cuando le ofrecía a la gente la esperpéntica versión oficial: “nosotros somos los bolcheviques, los que tomaron el poder en 1917 odiaban tanto a los obreros que iban de noche a las fábricas y envenenaban el agua de las cisternas. Por eso los matamos”.
La generación siguiente ya no sabía, a menos que buscara a riesgo de su vida. La siguiente se limitaba a copiar y pegar. A la siguiente, la última, ya nada le importaba, salvo la posibilidad de que la democracia les proporcionara, no sé ¿un coche? O, al menos, les guardara el empleo. Con ella llegó Yeltsin.

¿Cómo si no podrían medrar las mafias que gestionan la transgenia, la farmacopea, la coca y la heroina, la anorexia/bulimia, la judeofobia, el racismo, la guerra de sexos, las armas, la yijad, el negacionismo, las falsas memorias históricas, la esclavitud infantil, el arrebato de derechos adquiridos por las generaciones previas… en nombre del progreso, la libertad, los derechos humanos, el pueblo, la democracia, el socialismo…?
Sin desinfodemia, epidemia de desinformación, de pensamiento único fragmentado hasta parecer libertad de expresión, envuelta en una marea de informacion masiva en Occidente, y de censura y fuego en las periferias sometidas a la mayor simplicidad, mucho mayor sería el esfuerzo de los enemigos del Hombre y de la Tierra, sometidos ellos mismos a la codicia desbordada y la irresponsabilidad extrema.

Hiela la sangre el entusiasmo libertario con que se saludan los acosos y derribos de las castas instaladas en el mundo árabe, que abren las puertas a un gran salto adelante del islamismo, en la ruta abierta por los clérigos y el bazaar (la casta de mercaderes) en Irán desde 1979 y Turquía desde el 2003.

No estamos desnudos, pero nos avergonzamos, porque estamos despojados. Defendamos la lengua con uñas y dientes. Hagámoslo críticamente (sabiendo qué hacemos). Nos va la vida en ello. O anunciemos ya sin rubor que todo nos importa nada, y esto es lo que hay, lema civil que equivale en barbarie al policíaco de Göbbels.

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