Los sefardíes en la independencia de Venezuela

Por: Gerardo Dorante

La presencia de judíos en territorio venezolano fue detallada por el historiador Manuel Pérez Vila, quien señaló, que en 1569 llegó a Borburata el conquistador Pedro Malavé De Silva, al frente de unos 300 hombres, los cuales la mayoría eran “marranos conversos,” expulsados de varias ciudades europeas de dominio español por orden de los reyes católicos Fernando de Aragón e Isabel de Castilla, ningún judío negado a convertirse al catolicismo, podía permanecer en territorio español después del 30 de junio de 1492. Hubo una prórroga hasta el 2 de agosto de ese año por lo que es bastante probable que también hubiese judíos entre los aventureros que acompañaron a Colón en su primer viaje.
Por distintas razones, llegaron más tarde judíos de Livorno (Italia), para radicarse en la isla de Cayenne (de posesión holandesa). La conquista de Recife por los portugueses que traían las Leyes del Santo Oficio, y la conquista de Cayenne por los franceses, poco tolerantes con los judíos, empujaron a muchos de éstos a emigrar a Nueva York y Curazao. Pero algunos de estos judíos originarios de Livorno, viajaron desde Curazao hasta Tucacas para establecer en 1693 la primera comunidad judía registrada en Venezuela. A partir de 1708 comienzan a llegar a Tucacas, que era el puerto comercial más importante de Venezuela, judíos holandeses provenientes de Curazao. Son hostigados por los españoles y se marchan, pero regresan un tiempo después para organizarse como comunidad bajo la presidencia de Samuel Hebreo. En Tucacas se erige la primera sinagoga en tierra venezolana, pero en 1720 las autoridades españolas arrasan con el poblado judío y le prenden fuego.
La historiadora Paulina Gamus Gallegos, señala: “En un documento español fechado en 1743 se pide vigilar la presencia de judíos que en gran cantidad se trasladaban entre las orillas del Amazonas y del Orinoco. Eran judíos establecidos en Nueva Zelandia, nombre de una posesión holandesa ubicada en la región del Esequibo.”
Bolívar y Mordechay Ricardo

Cuando se inicia la guerra de independencia en Venezuela, la simpatía de la comunidad hebrea en la isla de Curazao, estaba a favor de los patriotas venezolanos. En su mayoría eran comerciantes que se oponían a las políticas monopólicas de la corona española, aunado a ello los sentimientos de los judíos expulsados de España y Portugal eran contrarios a los intereses del imperio español en el nuevo continente. La prueba de ello se presentó en el año 1812, año duro para la causa patriótica; por la pérdida de la primera República y la capitulación del general Francisco de Miranda con Monteverde el 25 de julio de 1812.
Entre las causas que condujeron a la capitulación figura la caída de Puerto Cabello, fortaleza que estaba a cargo del joven Simón Bolívar. El libertador es obligado a huir a Curazao, el escritor Lovera De Sola en su obra: “Curazao, escala en el primer destierro del libertador” lo estampa de la siguiente manera: “Cuando la goleta Jesús, María y José, tomó rumbo a Curazao y se alejó del puerto de La Guaira, su pasajero Bolívar, viendo las montañas que se perdían en el horizonte, necesitó pensar acerca de su futuro.
Bolívar permanece en la isla y se hospeda en Curazao en la casa del judío Abraham de Meza. Surge entonces un personaje estudiado con cautela y respeto por quienes a él se refieren: se trata del abogado Mordechay Ricardo, de origen sefardita y quien, según todos los indicios, facilitó a Bolívar su propia residencia en la cual parece haber existido una excelente biblioteca.”
La amistad de Mordechay Ricardo con Bolívar fue mantenida a través del tiempo y mostrada en activa correspondencia. El abogado Ricardo, años más tarde (1814), también dio albergue a las hermanas de Bolívar, María Antonia y Juana Bolívar, cuando ambas huían del terror desatado por José Tomás Boves.
Por su parte el historiador y catedrático venezolano Roberto J. Lovera De Sola resalta la gran influencia positiva a las ideas bolivarianas de su amigo sefardí Ricardo en Bolívar. “Durante su permanencia de dos meses en Curazao, Bolívar logró curar, gracias a Mordechay Ricardo y sus amigos curazoleños, su angustia, su interior enfermo, recobrar nuevas fuerzas y ponerse de nuevo, con los hondos bríos, en aquello a lo cual había jurado dedicar su vida: la independencia de Sudamérica”.
Judíos con ideales bolivarianos

En la rica biblioteca de Mordechai Ricardo, Bolívar pasa días enteros consultando libros y documentos hasta escribir el Manifiesto de Cartagena.
David Castillo Montefiore, también judío de Curazao, fue uno de los importantes financistas de la Guerra de Independencia y Joshua Naar le hacía llegar dinero a Bolívar, por intermedio del Almirante Brión.
Ya en 1818, Joseph Curiel, quien años más tarde sería uno de los fundadores de la comunidad judía de Coro, se presentó ante Bolívar en Angostura, para ofrecerle el apoyo de los judíos del Caribe, hecho que no se limitó al aspecto económico ya que en la guerra de Independencia intervinieron, como militares activos: Benjamín Henríquez, nacido en la isla en 1784, participó en la Campaña Admirable y en la expedición de los Cayos. En 1816 fue enviado a Curazao por Simón Bolívar con el fin de reclutar hombres para el ejercito patriota trabajando activamente por la independencia de Venezuela, por lo que fue detenido, posteriormente fue dejado en libertad por petición del Consejo de la isla y enviado al exilio por considerarlo el gobierno insular persona peligrosa. De regreso a Venezuela se incorpora al ejército del libertador y en 1818 fue ascendido a teniente coronel. Samuel Henríquez otro judío que alcanzó el grado de capitán y Juan Bartolomé De Sola, general de brigada.
Durante toda la guerra de independencia, los comerciantes de Curazao, incluyendo a los judíos, jugaron un papel importante en el suministro de armas y pertrechos a los ejércitos patriotas
Azriel Bibliowicz: profesor de la universidad nacional de Colombia, señala que el 6 de mayo de 1819 el gobierno de la Nueva Granada emitió un decreto por el cual se acordaba a los “miembros del pueblo hebreo” el derecho de establecerse en su territorio con garantías de libertad religiosa, lográndose que el 22 de agosto de 1821 fuese abolido el Tribunal de la Inquisición, permitiendo que numerosas familias judías de Curazao, donde se vivía una fuerte depresión económica, se trasladaron a Colombia y Venezuela estableciendo estructura a la nueva comunidad.
Luego de una larga y cruenta guerra, la independencia de Venezuela quedó sellada en el campo de Carabobo el 24 de junio de 1821. El gobierno de la naciente república hubo de enfrentar el construir el devastado país, repoblar los vastos espacios de su geografía y normar la nueva legislación de acuerdo a los principios de igualdad y justicia dones preciados por los cuales dieron sus vidas nuestros libertadores. Ese mismo año, en el mes de agosto específicamente, el nuevo gobierno bolivariano decretó la abolición de la inquisición. La libertad religiosa fue garantizada posteriormente en 1830, al modificarse el artículo 22 de la Constitución vigente en ese entonces.
Ya para 1829, se había firmado un tratado entre Holanda y la Gran Colombia (incluida Venezuela), según el cual se garantizaba a los súbditos holandeses en el territorio de la Gran Colombia, la libertad de practicar la religión sin ser molestado. Esto permitió que muchos judíos curazoleños buscaran nuevos horizontes en otros lugares.
Los judíos sefardíes fueron llegando a Caracas como a otras ciudades de las costas venezolanas como Puerto cabello y Barcelona, pero fue en Coro, donde tuvo lugar el asentamiento judío más grande e importante.
En el año 1988, el Gobierno de Venezuela agradeció el apoyo de Curazao y a la comunidad judía, por su participación a la gesta independentista, con la emisión de tres estampillas relacionadas con el gran amigo del Libertador, Mordechai Ricardo.
Comunidad judía en Coro

En cuanto a la comunidad hebrea en Coro, Paulina Gamus Gallegos, escribió: “En Coro ya había algunos judíos desde el siglo XVIII. Para el año de 1831 vivían allí David Maduro, Joseph Curiel, Isaac Abenatar, Gabriel Abenatar, Samuel Maduro, Joshua López, Elías Curiel y familias de apellido Brandao, Álvarez, Henríquez, Correa, Fonseca, De Lima, Salcedo, Morón, Pereira, López, Capriles, Hoheb, Sénior, etcétera. Pronto estos judíos asentados en Coro alcanzarían gran prominencia comercial e industrial y por su participación estelar en la vida científica, cultural, en la política, en la diplomacia y en el periodismo. Destacan las figuras de Elías David Curiel, autor del himno del Estado Falcón, poeta, periodista, colaborador de El Cojo Ilustrado. Salomón López Fonseca, uno de los mejores poetas de su generación, David Curiel, promotor de la ciencia farmacéutica, José David Curiel, su hijo, Presidente de la Corte Suprema del Estado Falcón y de la Asamblea Legislativa. En Coro se inaugura, en 1832, el primer cementerio judío en tierra venezolana, que es hoy patrimonio histórico de la ciudad.”
En la misma, la catedrática Paulina Gamus, continúa señalando: En un país asolado, primero por la guerra de Independencia y luego por las luchas intestinas que llevaron a la Guerra Federal, la prosperidad de los judíos de Coro provocó no pocas envidias. En 1833 y en 1855 se producen violentos ataques contra esta comunidad, con saqueos y destrucción de sus propiedades.
Según Isidoro Aizemberg, en su importante obra “La comunidad judía de Coro, 1824 – 1900. Una historia.”Reseña que los disturbios anti judíos ocurridos en esa ciudad tuvieron su origen, en gran medida en la herencia católica de la población coriana. En situación de crisis económica o de malestar político y social se busca el chivo expiatorio a quien culpar, en este caso a la minoría judía que habitaban en Coro”. Por la situación muchos regresaron a Curazao; pero en 1859 el gobierno venezolano, por presiones de Holanda, los indemnizó y los invitó a regresar. Volvieron para continuar en su emprendedora labor en todas las áreas del quehacer humano.
Como elemento curioso, nunca construyeron una sinagoga sino que los rezos se hacían en las casas de las familias más prominentes. Tampoco crearon alguna escuela que les permitiera educarse en su tradición. Con el paso del tiempo fueron perdiendo sus nexos con la fe de sus antepasados y entraron en un proceso asimilatorio hasta desaparecer como comunidad judía. De ella apenas quedan unos pocos que se mantienen como judíos, pero sus apellidos de trascendencia no solo local sino nacional son testimonio perenne de la influencia determinante que tuvo esa comunidad.
Judíos de todos los tiempos en el desarrollo de Venezuela

En la segunda mitad del siglo XIX, hubo marcado interés de los gobiernos de Antonio Guzmán Blanco y Joaquín Crespo por atraer inmigrantes al país. Se hacía mediante contratos que el gobierno otorgaba y con la designación de agentes consulares idóneos. Los judíos Abraham J. Lasry, Enrique B. Levy y Alejandro Mondolfi, este último de origen italiano, cumplieron esas tareas. En las dos últimas décadas de ese siglo, comenzó a llegar al país una inmigración judía proveniente del norte de Marruecos, especialmente de Tetuán. Enrique B. Levy será uno de los fundadores, en 1907, de la Sociedad Benéfica Israelita que apenas tiene una duración de dos años. En 1930, Alejandro Mondolfi preside la Asamblea que acordará la constitución de la Asociación Israelita de Venezuela, institución que hasta hoy agrupa a la comunidad sefardí del país.
Los apellidos de esos nuevos inmigrantes son, entre otros, Levy, Cohén, Taurel, Obadía, Benacerraf, Sabal, Ettedgui, Pariente, Coriat, Benshimol, Bendayán, Sananes, Benzecri, Benmergui, Benaim, Pilo, Carciente, Benarroch. Se encuentran con una comunidad judía, la de origen curazoleño holandés, en vías de extinción por el proceso asimilatorio, pero el choque cultural impide los nexos entre ellos. Los recién llegados se establecen mayormente en Caracas, como también en La Guaira, Puerto Cabello, Carúpano, San Fernando de Apure, Río Chico, Valle de la Pascua, Maracaibo, Barcelona, Villa de Cura, Barquisimeto, Los Teques, La Victoria y Maracay.
A finales de los años veinte y mediados de los treinta del siglo pasado, la crisis económica que se vive en el mundo, adquiere dimensiones de miseria en el Medio Oriente. Comienzan a llegar al país, judíos provenientes de Palestina (Israel), Siria, Líbano y también de Turquía, Grecia y Bulgaria. Se les llama bajo el nombre de “turcos” ya que provenían de los antiguos dominios del Imperio Otomano.
El mismo año de 1930, llegan algunas familias askenazíes, es decir judíos originarios de Europa que en su mayoría se expresaban en idish, una lengua derivada del alemán ó bien en este idioma. Las relaciones intercomunitarias eran difíciles, por razones idiomáticas, culturales y hasta por el acento y entonación de sus oraciones.
A finales de la década de los 30, logran arribar al país algunos judíos que han podido escapar de lo que ya se vislumbraba como el propósito del régimen nazi de exterminarlos.
Una circular girada por la Cancillería venezolana a todos sus consulados en el Exterior, prohíbe expresamente otorgar visas a judíos. Al concluir la Guerra en 1945, llegó un número importante de sobrevivientes originarios de Rumania, Polonia, Hungría, Checoslovaquia, Yugoslavia, Grecia, Austria y Alemania. Muchos cambiaron sus apellidos para poder ingresar al país ya que se mantenía vigente la antes mencionada circular emanada por la Chancillería del país.
A partir de 1948, con la creación del Estado de Israel, se produce una emigración masiva de judíos desde países musulmanes, en donde la presencia de estas comunidades había sido milenaria. Llegan a Venezuela desde Egipto, Siria y Líbano, y al proclamarse la independencia de Marruecos, en 1956, se produce una importante inmigración de judíos que venían de Tetuán, Tánger, Melilla, Ceuta y otras ciudades del Norte de África donde el español era el idioma predominante. Los nuevos inmigrantes se encontraron con instituciones ya consolidadas, con sinagogas y con un colegio comunitario. De inmediato se incorporaron a la vida judía y a las actividades comerciales e industriales.
Los integrantes de las distintas inmigraciones judías que llegaron a Venezuela, se dedicaron en su gran mayoría, al comercio, pronto, muchos incursionaron en actividades industriales y financieras.
El primer banco del país, llamado Banco de Venezuela y creado por decreto del Presidente José Antonio Páez, fue fundado por Isaac José Pardo Abendana, judío sefardí proveniente de Altona, ciudad alemana cercana a Hamburgo. Llegó a Venezuela, con solo 17 años de edad en el año 1841. Además de banquero, fue un prominente jurista con participación protagónica en la redacción del Código de Comercio, lo que le valió una condecoración del presidente de la época Guzmán Blanco.
En todas y cada una de las diferentes disciplinas, ha sido notable el aporte de profesionales judíos en las diversas áreas del desarrollo y de la modernización del país.
Los avatares de la historia y los cambios sufridos por el pueblo judío a lo largo de su accidentada y sorprendente historia, condujeron a estos hombres y mujeres emprendedores a un largo periplo que los trajo a tierras venezolanas, donde efectivamente han dejado huellas. La mayoría no profesan la fe judía, pero conocen sus orígenes y están orgullosos de ello. En el presente viven entre nosotros una comunidad con deseo de seguir aportando para el desarrollo sustentable y productivo de la nación con ideas de libertad como los de sus antepasados que también dieron sus vidas por los ideales bolivarianos, dejando sendas imborrables que muchos ignoran, pero otros los recordaran como los héroes desconocidos de la independencia.
Bibliografía:
Benshimol Levy Abraham: Los Sefardíes, vinculo entre Curaçao y Venezuela.
Gallegos Gamus Paulina: La Comunidad Judía de Venezuela, distintas culturas, una sola fe.
Tomás Polanco Alcántara: Simón Bolívar: ensayo de una interpretación biográfica a través de sus documentos. Mérida, Venezuela.
Lovera De Sola, Curaçao, Escala en el primer destierro del Libertador.
Isidoro Aizemberg, “La comunidad judía de Coro, 1824 – 1900. Una historia.

 

Italia: El Papa y el rabino de Roma visitaron las Fosas Ardeatinas

29/03/2011

Italia: El Papa y el rabino de Roma visitaron las Fosas Ardeatinas

El papa Benedicto XVI visitó las Fosas Ardeatinas, una mina abandonada al sur de Roma donde los nazis fusilaron en 1944 a 335 romanos, un gran número de ellos judíos, y calificó al nazismo como el “mal más horrendo”.

Acompañado del rabino jefe de Roma, Riccardo Di Segni, y del cardenal Andrea Cordero Lanza di Montezemolo, de 86 años, hijo del coronel partisano Giuseppe Cordero Lanza di Montezemolo, uno de los fusilados en ese lugar, Benedicto XVI dijo que lo ocurrido en las Fosas Ardeatinas es “una gravísima ofensa a Dios”.
“Lo que aquí sucedió el 24 de marzo de 1944 es una gravísima ofensa a Dios, porque es una violencia intencionada del hombre contra el hombre. Es el efecto más execrable de la guerra, de cualquier guerra, mientras Dios es verdad y vida, paz y unidad”, afirmó el Pontífice.
El Papa alemán agregó que había venido a este lugar donde los nazis perpetraron unas de las mayores matanzas en Italia para que no se olvide lo ocurrido e invocar la Misericordia Divina, “que es la única que puede colmar los vacíos, los abismos abiertos por los hombres cuando empujados por la violencia ciega reniegan de la dignidad de hijos de Dios y hermanos entre ellos”.
Recordó que las Fosas Ardeatinas se encuentran muy cerca de las catacumbas romanas y afirmó que en ese “lugar de violencia y de muerte” se encontró un papel donde uno de los fusilados invocaba a Dios que protegiera a los judíos “de las bárbaras persecuciones”.
El Obispo de Roma aseguró que “Dios es la segura garantía de la esperanza, la posibilidad de un futuro diferente, libre de odio y de venganza, un futuro de libertad para todo el mundo”.
Benedicto XVI exhortó a decir sí al bien y rechazar el mal, a creer en el Dios del amor y de la vida.
“En este lugar, doloroso memorial de mal más horrendo, la auténtica respuesta es darse la mano como hermanos y decir Padre nuestro, creemos en Ti y con la fuerza de tu amor queremos caminar juntos, en paz, en Roma, Italia, Europa y en el mundo entero”.
Benedicto XVI comenzó su visita saludando a los familiares de las víctimas. Después colocó un gran cesto de flores ante la lápida que recuerda la matanza, recorrió las grutas de las Fosas Ardeatinas y rezó de rodillas ante las tumbas de las 335 víctimas.
El Papa rezó por los “hermanos asesinados sin piedad”. Su plegaria estuvo precedida de otra en hebreo por el rabino jefe de Roma.
Ratzinger es el tercer papa que visita las Fosas Ardeatinas, tras Pablo VI, que lo hizo en 1965, y Juan Pablo II, en 1982.
El Pontífice alemán -que fue enrolado a la fuerza cuando era un seminarista de 16 años en el cuerpo de los auxiliares para la defensa aérea, como ocurría en aquella época a todos los jóvenes alemanes, y nunca perteneció a las Juventudes Hitlerianas- siempre ha condenado el nazismo, al que denomina “ideología demoníaca”.
Durante su visita en 2009 al Memorial del Holocausto “Iad Vashem”, en Jerusalem, abogó para que “nunca más un horror similar pueda deshonrar a la humanidad”.
En 2006 visitó los campos de concentración nazi de Auschwitz y Birkenau, en Polonia, donde se presentó como “hijo del pueblo alemán” y pronunció una frase que quedará para la historia: “¿Dónde estaba Dios en aquellos días, por qué calló, cómo pudo tolerar ese exceso de destrucción, ese triunfo del mal?”.
La matanza de la Fosas Ardeatinas ocurrió el 24 de marzo de 1944 cuando 335 italianos -en su mayoría presos políticos recluidos en la cárcel romana de Regina Coeli y 75 judíos escogidos al azar- fueron fusilados por los nazis en represalia por la muerte de 33 soldados alemanes ocurrida un día antes en una calle de Roma, en un atentado partisano en la romana Via Rasella, sede de la GESTAPO.
Los fusilamientos se ejecutaron en las Fosas Ardeatinas, a 14 kilómetros al sur de Roma.
La ejecución fue dirigida por el teniente coronel Herbert Kappler, jefe de la GESTAPO en Roma durante la ocupación, y en la misma participaron el capitán de las SS Erich Priebke y el mayor Karl Hass.
Priebke, que actualmente tiene 98 años, fue localizado en 1984 en Bariloche (Argentina). Tras ser detenido y extraditado a Italia, fue condenado a cadena perpetua, que cumple actualmente bajo arresto domiciliario en Roma.
Hass también fue condenado a cadena perpetua y falleció en Roma en 2004 a los 92 años.

Fuente: 
http://noti.hebreos.net/enlinea/2011/03/29/7798/

Estudiantes israelíes realizarán estudio sobre la colonización judía

 

ACUERDO. La intendente, Blanca Rossi, junto a funcionarios y concejales, recibió en la sede del gobierno comunal a miembros de la Asociación Israelita de Basavilbaso.

Basavilbaso fue la primera colonia judía en el país y pionera en impulsar la Cooperativa Agrícola Sudamericana Lucienville. Por esa razón y por el rico patrimonio histórico de la ciudad del riel, es que estudiantes universitarios de Israel harán un relevamiento y estudio completo de los descendientes de los gauchos judíos.

“Se hará un estudio completo, familia por familia y monumento por monumento. Es para mí una emoción muy grande estar planeando un trabajo tan ambicioso aquí en la Argentina”, afirmó Rebecca Sullum, al presentar a la Municipalidad de Basavilbaso, departamento Uruguay, el trabajo que realizarán en la ciudad unos 20 estudiantes avanzados de universidades israelíes.
La tarea de los extranjeros contará con la colaboración de la Municipalidad y de la Provincia, ya que la idea es preservar la historia y el patrimonio arquitectónico de la ciudad del riel.
La intendente, Blanca Rossi, en compañía de funcionarios de su gabinete, técnicos y profesionales del Municipio, concejales y el titular del Instituto Autárquico Provincial de la Vivienda (IAPV), Julio Aldaz, en representación del Gobierno de Entre Ríos, recibió en la sede del gobierno comunal a miembros de la Asociación Israelita de Basavilbaso, encabezados por Miguel Bajaroff, y a Rebecca Sullum, coordinadora de la Jewish Heritage de Israel, y sus colaboradores.
“Estamos honrados de contar con vuestra visita. Nuestro pueblo nació con el ferrocarril y la colonización judía por lo que no podemos menos que ponernos a entera disposición para apoyar todo lo que ustedes realizarán por rescatar la historia”, dijo Rossi.
RESCATE. Por su parte, Bajaroff aseguró que su comunidad celebra que una universidad, de una fundación de Israel, con el auspicio del Gobierno de esa Nación, esté interesada en conocer y rescatar la rica historia de una comunidad judía de la diáspora como lo es la de Basavilbaso. “Nos sentimos honrados porque en el marco comunitario nacional hemos sido elegidos para hacer este trabajo de investigación, siendo una segunda experiencia a nivel mundial porque la primera fue en Sarajevo”, afirmó.
“El trabajo que se encarará nos ayudará a despertar el entusiasmo que nos transmitió Julio Aldaz de poder concretar que la sinagoga ubicada en calle Ramírez, se convierta en museo, algo que no ocurrió antes y hasta ahora en el país y una de las pocas en todo el continente, de la comunidad judía argentina”, opinó el titular de la Asociación Israelita de Basavilbaso.
“Siento una enorme alegría que esto se pueda hacer. Muchas veces hemos conversado con los dirigentes de la comunidad judía de Basavilbaso de la necesidad de impulsar este tipo de iniciativas. No hace mucho el presidente de la empresa provincial de energía (Enersa) dijo estar dispuesto a financiar los estudios técnicos para preservar la centenaria sinagoga de la Colonia Nº 1, y el ministro de Planificación, Guillermo Federik, no sólo está interesado sino que me pidió se los transmita con el compromiso de hacer todo lo que esté al alcance de la cartera a su cargo por preservar el patrimonio arquitectónico de la colonización judía”, acotó.
Por su parte, el ex intendente y titular del IAPV, recordó –según publicó el portal de FM Riel– que vive en el barrio donde está emplazada la sinagoga que se pretende convertir en museo y dijo que la historia que hay de los inmigrantes, y no solo judíos, “es muy rica”, y “merece y debe ser institucionalizada y con un espacio adecuado donde preservarlas, por su gran valor histórico, para nosotros y también para quienes vienen a visitarnos, evitando que se pierdan o que terminen en manos de coleccionistas”.
La intendente Rossi advirtió que a partir de este trabajo la ciudad, que tiene más de 120 años y no cuenta con un museo, estará más cerca de concretarlo y que su administración apoyará decididamente que esto ocurra.
TRABAJO. Rebecca Sullum precisó que entre 18 a 20 personas, todos estudiantes avanzados de universidades israelíes, que integrarán un equipo interdisciplinario, tendrán a su cargo el trabajo de campo, que demandaría unas tres semanas, en el mes de febrero de 2012.
La directora del proyecto adelantó que las conclusiones del trabajo, que será presentado a toda la comunidad de Basavilbaso, estarán en tres idiomas. “Se hará un estudio completo, familia por familia y monumento por monumento. Es para mí una emoción muy grande estarplaneando un trabajo tan ambicioso aquí en la Argentina”, afirmó.
Luego dijo que está acompañada de especialistas en preservaciones, con los que sostienen al proyecto, el que tiene 8 años y con el cual ha trabajado en Europa del Este, y que es la avanzada –para conocer el terreno– en donde se concretará la nueva misión, para lo que será necesario “aceitar” muchos aspectos de la logística. “Serán 30 los estudiantes universitarios, de las más diversas especialidades, sobretodo arquitectura, fotografía, historia, arte que llegarán a Basavilbaso, quienes fueron seleccionados entre más de 200 que habían manifestado su interés en venir, para hacer su aporte multidisciplinario”, detalló.

Judíos en el Nuevo Mundo

LA PRIMERA LUZ DEL AMANECER

El amanecer de la vida judía en el Nuevo Mundo llegó con la embarcación de los barcos de Colón intentando llegar a India. Muchos han conjeturado que el mismo Colón ha sido un marrano judío. Lo que no se sabe tanto es que entre su personal había seis judíos quienes fueron los primeros en pisar las tierras del Nuevo Mundo!

LOS JUDÍOS EN LA EXPEDICIÓN DE COLÓN
Los judíos en la expedición de Colón fueron: Rodrigo De Triana, el marinero que vio tierra por primera vez; Roderigo Sánchez de Segovia, cirujano (SURGEON); Maestre Bernal, médico; y Alfonso De La Calle, marinero.

ZARPARON EN TISHA B´AV
Colón registró que, “después de que los monarcas españoles echaron a los judíos de sus reinos y tierras, me encomendaron realizar el viaje a India con una flota equipada.” La fecha para salir había sido fijada para el 2 de agosto de 1492, que también era la fecha final para la expulsión de los judíos de España. Miles de judíos congestionaron la zona de Palos de la Frontera, la entrada (INLET) marítima al Golfo de Cadiz. Aquí también Colón estaba reuniendo a su flota que consistía en las famosas Nina, Pinta y Santa María. Parte de su personal eran conversos – judíos que habían sido bautizados por la fuerza, pero permanecían judíos. Entre ellos estaba Alfonso de la Calle, un BURSAR que estaba viviendo en Hispaniola; Rodrigo Sánchez de Segovia, un SURGEON. Otro SURGEON, Maestro Bernal de Tortosa, recién había escapado de la Inquisición. Luis de Torres era un judío que había aceptado el bautismo justo a tiempo para anotarse en la flota de Colón.

LUIS DE TORRES
De Torres sabía hebreo, arameo y algo de árabe. Simon Wiesenthal especula que “después de pisar América por primera vez, las primeras palabras que fueron dirigidas a los nativos eran hebreas.” Lo que se sabe con seguridad es que Torres fue el primer colono europeo en el Nuevo Mundo. Armó su pequeño imperio en Cuba, luego de llevar una expedición a su interior y ganarse la amistad del rey indio.
Como gobernador independiente de un territorio español, Torres recibió un préstamo anual de la familia real española.

EL PRIMER COLONO JUDÍO EN NORTEAMÉRICA (1654)
El primer grupo de judíos sefaradí y ashkenazi llegaron a Nueva Ámsterdam en septiembre de 1654, escapándose de la Inquisición en Recife, Brasil. Pero no fueron bienvenidos en la colonia holandesa de Nueva Ámsterdam. Peter Stuyvesant intentó negarse a darle refugio a los refugiados, y protestó ante la Dutch West India Company en contra de la “raza miserable” que profesaba una “religión abominable”. Afortunadamente, algunos de los directores de la compañía eran judíos y utilizaron su influencia.

ASSER LEVY:
INSISTE EN SERVIR EN LA GUARDIA CIUDADANA

Los judíos bajo el gobierno de Peter Stuyvesant en la Nueva Ámsterdam no podían servir en la milicia por “la falta de voluntad del resto de los soldados de estar en guardia junto a dicha nación (los judíos).” En cambio, los judíos tenían que pagar un vergonzoso impuesto.
Asser Levy, uno de los primeros colonos judíos, luchó y ganó el derecho de participar de la guardia ciudadana en noviembre de 1655.
Después de que Levy también ganó el derecho de tener un comercio en la comunidad, construyó un próspero negocio y abrió una carnicería kosher. Se convirtió en el ciudadano más prominente de Nueva York en el siglo 17.

LAS PRIMERAS SINAGOGAS (1730 Y 1834)
Bajo la influencia de Stuyvesant, los judíos no tenían el permiso de construir sinagogas. Esta situación cambió después de que Nueva Ámsterdam se rindió ante los británicos en 1664. A pesar de que había pruebas de que se realizaban servicios en secreto ya desde 1695, la primer congregación, Shearith Israel – fue organizada alrededor de 1706.
En 1730, los judíos construyeron una pequeña sinagoga en Mill Lane. En aquel entonces, habían sólo 30 judíos en la ciudad de Nueva York. La sinagoga se expandió y volvió a inaugurarse en 1818.
Cuando la congregación creció, se mudó y construyó una nueva sinagoga en la calle Crosby, que ocupó entre 1834-1860. Los restos históricos de la primer sinagoga aun se pueden ver en el edificio actual de Shearith Israel en West 70th en Manhattan.

JUDAH TOURO:
Soldado y filántropo (1775-1854)
Judah Touro nació el 16 de junio de 1775. Creció en Newport, Rhode Island, segundo hijo de Isaac Touro, un jazan en la sinagoga sefaradí de Newport. Cuando los Estados Unidos adquirieron Nueva Orleáns en 1803, su economía floreció y Judah se estableció como un comerciante, marinero y líder en la vida social local. Durante la guerra con Inglaterra en 1812, Touro luchó como voluntario bajo el comando del general Andrew Jackson. Resultó gravemente herido, y luego de una dolorosa recuperación, se dedicó a sus negocios.

EL DESPERTAR DE LA CONCIENCIA JUDÍA
En sus 50 y 60 años la mayor parte de la caridad de Touro fue dirigida a causas no judías. Por ejemplo, donó los u$s 10.000 que hacían falta para completar el Monumento Bunker Hill en Boston. Cuando entró en los 70, su vida se vio significativamente influenciada por su relación con dos líderes judíos – Gershom Kursheedt y Rabí Isaac Leeser. Estos hombres profundizaron la conciencia judía de Touro y como resultado él construyó una sinagoga, una escuela judía religiosa, un hospital judío y un cementerio en Nueva Orleáns.
Durante el último año de su vida, Touro donó toda su fortuna para fortalecer la vida judía en los Estados Unidos. Dio u$s 10.000 a la congregación de Newport, que luego pasó a llamarse Touro Synagogue. El dinero que dejó fue la suma más grande que alguien había dejado hasta ese momento.

Filántropo generoso
El epitafio en la lápida de Judah Touro dice: “Está anotado en el libro de la filantropía, será recordado para siempre.” El nombre de Touro está fuertemente asociado con la filantropía y la generosidad de los judíos norteamericanos.

MORDEJAI MANUEL NOAH
Periodista, patriota norteamericano, sionista (1785 – 1851)
Mordejai Manuel Noah fue un periodista y político norteamericano. Nació en Filadelfia el 19 de julio de 1785. Mordejai era el hijo mayor de Manuel Noah, un inmigrante de Mannheim, Alemania, y de Tzipora Phillips, cuyo padre sirvió como jazan en la Congregación de Shearith Israel en Nueva York. A pesar de que tres de sus abuelos eran ashkenazim, Noah remarcó siempre su identidad sefaradí, ya que le dio raíces más profundas en Norteamérica y un estado de mayor aristocracia en la comunidad judía.
Noah fue el judío más influyente de los Estados Unidos en el siglo 19. Era editor, periodista, PLAYWRIGHT, político, abogado, juez de la corte de apelaciones, SURVEYOR del puerto de Nueva York, tenía cargo alto en el ejército de Nueva York y un zionista utópico.

Periodista
A los 26 años, Noah escribió artículos en un diario de Charleston sobre la guerra de 1812 contra Inglaterra. Como resultado de estos artículos, lo nombraron Cónsul de los Estados Unidos en Túnez. En 1815, se fue a vivir en Nueva York y trabajó en el periodismo y la publicación. Escribió obras populares que reflejaban su patriotismo, y fundó y editó diarios, entre ellos el New York Enquirer y el Evening Star.
Noah apoyó la educación y el cuidado médico. Fue el fundador de la Universidad de Nueva York y tuvo la visión del Hospital Mt. Sinai que fue construido después de su muerte.

Inaugura la primer sinagoga
La primer sinagoga de Nueva York, Shearith Israel, fue construida en 1706. La sinagoga fue expandida y reinaugurada en 1818 cuando Mordejai Manuel Noah hizo un discurso en el cual reclamó que “hasta que los judíos puedan recuperar sus derechos antiguos y el dominio (en la Tierra de Israel), este será su país elegido. Aquí pueden descansar de las persecuciones, estarán protegidos de la tiranía y la opresión, y tendrán igualdad de derechos e inmunidad.”

Visión Utópica: La isla de los judíos en el río Niagara
Al estar profundamente atento a los problemas judíos, Noah persuadió a un benefactor rico a comprar una grande porción de Grand Island para que sea la ciudad temporaria para refugiar a los judíos del mundo. Grand Island estaba ubicada en el río Niagara cerca de Búfalo. Esperaba construir una colonia judía ahí llamada Ararat! A pesar de que el proyecto despertó interés, fue un fracaso.

Sionista ardiente
Después de su desilusión con la creación de un refugio para los judíos en Grand Island, comprendió que la Tierra de Israel era la única respuesta para un hogar para los judíos. Dio charlas y escribió sobre esta necesidad de un hogar, expresando ideas que precedieron a las de Leo Pinsker y Teodoro Herzl. Sus planes y su grandioso estilo fueron tratados con ridiculez por los judíos prominentes de la época, y terminó siendo un visionario que tenía la razón frente al resto del mundo que se estaba equivocando.
Noah apoyó activamente a la congregación de Mikveh Israel en Filadelfia y Shearith Israel en Nueva York. Fue el judío más conocido de Norteamérica cuando murió en 1851.

Las propuestas sionistas de Noah
En las propuestas de Noah encontramos aciertos proféticos que recién fueron aceptados por el pueblo algunas generaciones más tarde:
- Los judíos están en una condición favorable para volver a poseer la tierra prometida y organizar un gobierno libre y liberal.
- Cada intento de colonizar a los judíos en otros países ha fallado.
- El primer paso es solicitar al Sultán de Turquía el permiso para que los judíos compren y posean la tierra.
- Aquellos que desean vivir en la Tierra Santa y no tienen los medios para hacerlo, pueden recibir ayuda de sociedades… que los ayuden a alcanzar dicho objetivo.
- Los puertos del Mediterráneo serán ocupados por judíos. El valle del Jordán será ocupado con agricultores de Alemania, Polonia y Rusia.

Noah escribió estas palabras medio siglo antes de que Teodoro Herzl escribió Der Judenstaat, y más de un siglo antes del establecimiento del Estado de Israel!
Esta fascinante figura de la historia judía es prácticamente desconocida hoy en día. Espero que se investigue más y que su historia sea conocida.

 

Fuente: 
http://www.delacole.com/

JUDÍA? PRESIDENTE DE BRASIL

Dilma Rouseff

Dilma Rousseff es hija de Dilma Koimbra Silva y del empresario y abogado búlgaro Pedro Rousseff (en búlgaro Петър Русев/Petar Rusev), de orígen judío y miembro activo del Movimiento Comunista Búlgaro que tuvo que migrar a Francia por razones políticas en 1929, donde vivió hasta el comienzo de la Segunda Guerra Mundial. Posteriormente se mudó a Argentina y finalmente a Brasil, donde se casó con Dilma Koimbra Silva. 

Integró el movimiento terrorista contra el gobierno de Brasil en los años ’60, actuando primero en la organización de izquierda Política Operária y posteriormente en uno de los más sangrientos grupos guerrilleros de la época, “Vanguardia Armada Revolucionaria Palmares”. Fue detenida en 1970, siendo condenada por un tribunal militar, solo estuvo presa durante 3 años de 1970 a 1973

Será esta nueva presidente de Brasil amiga de Iran siendo su origen 100 % judio?… Para bien o para mal pronto se develará la incógnita….


GIGANTE ISRAELI TEVA PHARMACEUTICALS ADQUIERE LABORATORIO PERUANO INFARMASA

GIGANTE ISRAELI TEVA PHARMACEUTICALS
ADQUIERE LABORATORIO PERUANO INFARMASA
La gigantesca compañía farmacéutica israelí TEVA, propietaria de Corporación Medco en el Perú anunció el pasado 27 de enero, la compra del laboratorio peruano Infarmasa a las empresas Altra Investments y The Rohatyn Group, con lo que aumenta considerablemente el monto de la inversión de empresas israelíes en el Perú.
La adquisición del laboratorio peruano, expande la actividad de Teva Pharmaceutical Industries en América Latina y pone en relieve su estrategia de crecimiento para los próximos años. 

Asimismo, esta reciente actividad comercial aumentará en gran medida la cartera de Teva en el mercado peruano, especialmente en el área de antibióticos y medicamente genéricos. Sumada a la actividad que desarrolla actualmente en el Perú la Corporación Medco, ambas empresas de capital israelí se convertirán en las principales compañías farmacéuticas del Perú.

Cabe mencionar que esta inversión se agrega a las ya existentes inversiones israelíes en el Perú, como por ejemplo, la de la empresa Inkia Energy que pertenece al grupo israelí Israel Corp. y que funciona en el Perú a través de la empresa Kallpa Generación con una inversión actual de 700 millones de dólares.
Kallpa anunció recientemente que pronto se iniciarán las operaciones de la futura central hidroeléctrica de Cerro del Aguila en el departamento de Huancavelica. Este proyecto demandará una inversión adicional de otros 700 millones de dólares. 

Se estima que para el año 2015, la inversión de Inkia Energy llegará a los 1,400 millones de dólares.

Otra empresa de capital israelí presente en el Perú,  es la transnacional Gilat, la cual tiene una inversión de aproximadamente 65 millones de dólares. Gilat Perú utiliza tecnología VSAT (comunicación satelital) y es una empresa líder en servicios de telecomunicaciones, telefonía y servicios de comunicación rural. Su portal de telefonía rural está conformado por más de 6,000 estaciones VSAT distribuidas a lo largo de todo el territorio peruano.
Es importante destacar que también existen otras empresas israelíes con importante participación en el Perú, las mismas que desarrollan sus actividades en otros sectores de la economía peruana como el agua, agricultura, educación y seguridad ciudadana.
 

Cobertura del anuncio de Teva Pharmaceutical de la compra
del laboratorio peruano Infarmasa en la prensa local :

DIARIO EL COMERCIO

DIARIO EL PERUANO

DIARIO GESTION

- DIARIO EXPRESO

- RADIO PROGRAMAS DEL PERU

1012-La Circular Número 11 del año 1938

La Circular 11 estaba destinada específicamente a detener la entrada al país de judíos europeos que huían del régimen nazi.

La Circular Número 11 del año 1938 fue uno de los secretos más celosamente custodiados por el Estado argentino. Firmada por el canciller José
María Cantilo el 12 de julio de 1938 y enviada a todas las delegaciones de este país en el mundo, la Circular 11 estaba destinada específicamente a detener la entrada al país de judíos europeos que huían del régimen nazi. La instrucción negaba tácitamente la visa a ciudadanos de origen judío, en tiempos en que la Alemania nazi ponía en marcha el Holocausto.

En su primer párrafo, la circular se refiere a la Conferencia de Evian, que sesionó del 6 al 13 de julio de ese mismo año en Francia, donde más de 30 países, incluyendo Estados Unidos y Argentina, firmaron un acuerdo buscando un destino seguro para los refugiados judíos que huían de Alemania y Austria. O sea que al mismo tiempo que participaba en una conferencia sobre estos refugiados, Argentina dictaba una norma prohibiendo su ingreso al país.

Así, la circular neutralizaba secretamente los “compromisos… que puedan derivar de nuestra participación en las Conferencias y organizaciones internacionales que estudian en estos momentos una solución general al respecto”. La “organización internacional” referida era nada menos que la Liga de las Naciones, que a principios de ese mismo año trató también el tema de los refugiados judíos que huían de la Alemania nazi.

La circular citaba asimismo “los convenios bilaterales últimamente celebrados para la admisión de agricultores extranjeros”, una clara alusión a los acuerdos de colonización que Argentina había firmado para la admisión de agricultores judíos alemanes.19Para detener el influjo que pudiera resultar de estos acuerdos, la circular ordenó a los cónsules argentinos “negar la visación… a toda persona que fundadamente se considere que abandona o que ha abandonado su país de origen como indeseable o expulsado”.
La referencia “indeseable” como sinónimo de judío era de uso corriente en documentos de Cancillería de la época. El archivo de Cancillería guarda también cartas en las que los cónsules argentinos invocaron la ”Circular 11″ como justificativo para la negación de visas a judíos.
Así, sin emplear explícitamente la palabra “judíos”, la circular dejó bien en claro su objetivo.

La Circular Número 11 del año 1938 fue descubierta en 1998 por la investigadora Beatriz Gurevich durante su paso por la Comisión de Esclarecimiento de las Actividades del Nazismo en la Argentina (CEANA), una entidad creada por el canciller Guido Di Tella durante el gobierno de Carlos Menem. La señora Gurevich encontró la circular «perdida» entre los cajones de la embajada argentina en Estocolmo (Suecia).

Sin embargo, la investigadora decidió abandonar su cargo luego que reportó su hallazgo y las autoridades de entonces decidieran nuevamente archivarlo y, presumiblemente, destruirlo y no revelar su contenido.20Fue sólo desde que la Fundación Wallenberg decidió hacer pública una copia en su sitio de internet cuando la Circular 11 comenzó a ser conocida de modo masivo en Argentina y el resto del mundo.

La orden secreta también vio la luz cuando se presentó en el libro La auténtica Odessa del investigador argentino Uki Goñi, publicado en 2002.

Finalmente la medida, que estaba en desuso pero vigente desde 1938, fue derogada después de casi setenta años el 8 de junio de 2005 durante el gobierno del entonces presidente Néstor Kirchner, quien estuvo presente en el acto en que el canciller Rafael Bielsa derogó la circular secreta de su ministerio.

En el acto de derogación, realizado en el Salón Sur de la Casa de Gobierno, también se encontraban el Ministro del Interior argentino, Aníbal Fernández, y Natalio Wengrower, vicepresidente de la Fundación Wallenberg.

‘Jubanos’, documental revela la historia de la comunidad judía

Por SARAH MORENO

smoreno@elnuevoherald.com

Para la mayoría de los cubanos nacidos después de 1959, la sinagoga Beth Shalom era sólo un bello edificio de arquitectura modernista en el barrio habanero de El Vedado que, como los templos de otras denominaciones religiosas en la capital habanera, casi siempre permanecía desierto de feligreses.

Según el documental Jubanos: the Jews of Cuba, realizado por el joven cineasta de Nueva York Milos Silber, para los 20,000 judíos que antes de 1959 constituían una sólida comunidad en Cuba, Beth Shalom tenía un significado más profundo y entrañable. No era sólo la sede del Patronato de la Casa de la Comunidad Hebrea de Cuba, sino el espacio donde tenían un teatro, una escuela dominical y un restaurante kosher, y donde, sobre todo, compartían con amigos y familiares.

Con la llegada de la Revolución, esa comunidad no sólo sufrió una considerable pérdida en propiedades y miembros –se redujo en un 90 por ciento– sino que tuvo que intentar sobrevivir en un mundo donde no había espacio para las manifestaciones exentas de significado político.

Jubanos: the Jews of Cuba recoge el esfuerzo de los 1,500 judíos que hoy quedan en la isla después de tantos éxodos, para celebrar su fe y legar sus tradiciones a los más jóvenes y, por otra parte, reconstruir sus deteriorados cementerios en los que un día reposarán sus mayores.

“Me quedé maravillado con las pequeñas comunidades del interior de Cuba, formadas a veces por 10 personas, que celebran el Sabbath y las fiestas y tratan de estar conectados, en algunos casos sin contar con una sinagoga”, contó Silber, que hoy asistirá a la proyección de Jubanos: The Jews of Cuba en el cine Regal de Miami Beach.

El evento, parte del 14to Festival de Cine Judío de Miami (MJFF), contará con una sesión de preguntas y respuestas en las que el director podrá dar detalles de su recorrido por La Habana, Cienfuegos, Santa Clara, Camagüey y otras ciudades de Cuba donde estableció contactos con los “jubanos”, nombre que eligió para llamar a los judíos de Cuba.

” ‘Jubanos’ es un invento de mis amigos, que me lo sugirieron cuando estaba editando el filme, porque en Cuba los judíos no se llaman así”, precisó Silber, de 24 años, quien vivió tres meses en Cuba en el 2008 como parte de un programa de estudios en el extranjero de la Universidad de Nueva York (NYU), donde se graduó de Producción de cine y televisión en Tisch School of the Arts.

Nacido en Río de Janeiro y descendiente de sobrevivientes del Holocausto, Silber llegó a Estados Unidos a los ocho años y creció en el condado de Westchester, Nueva York. ‘‘De mi sinagoga [en Westchester] todos los años van a Cuba 20 o 40 personas que llevan libros, ropas y medios para ayudar a la comunidad judía de Cuba”, contó el cineasta, en español, sobre un aspecto fundamental para el renacimiento de la comunidad en la isla.

Según se muestra en el documental, la comunidad judía de Cuba recibe importantes contribuciones en medicina y otros enseres de organizaciones de Canadá y Estados Unidos. Hasta el momento del rodaje, el American Jewish Distribution Committee (JDC), que tiene su sede en Nueva York y la misión de ayudar a judíos en todo el mundo, había enviado a la isla a siete parejas judías que se encargaron de enseñar a los cubanos las ceremonias y tradiciones judaicas, según expresó el argentino Fernando Lapiduz, quien junto a su esposa Patricia servía desde el 2007 como coordinador de la JDC en Cuba.

“El principal aspecto de nuestra cultura y religión es ‘ayuda a tu vecino’ ”, recalcó Silber, indicando que no le molesta que una de las posibles razones del crecimiento de la comunidad judía en la isla sea la ayuda que brindan para aliviar las necesidades de la población.

Silber, que inicia el documental con una frase pronunciada por Fidel Castro en su visita a la sinagoga Beth Shalom en diciembre del 1998 con motivo de la celebración de Janucá, destaca que Jubanos no tiene una intención política.

“Es fascinante que [el entonces] presidente de un país haya visitado a la comunidad judía”, opinó el joven, que recoge además en su material fílmico la anécdota de cómo se produjo la invitación.

Adela Dworin, presidenta de la Comunidad Hebrea de Cuba, aprovechó una reunión de líderes religiosos para invitar a Castro a visitar la sinagoga Beth Shalom. Cuando Dworin le dijo que “una buena oportunidad” sería Janucá, Castro confesó su ignorancia sobre la fecha, la cual Dworin, “en pocas palabras”, definió como ‘‘la Revolución de los judíos”. Esa visita de Castro fue el preludio de la efectuada por Raúl Castro el pasado diciembre a la misma sinagoga.

Además de otros miembros y colaboradores del Patronato, como la doctora Rosa Behar –encargada de la farmacia que reparte medicinas a la comunidad–, se entrevista a líderes religiosos no vinculados con esta organización, como Rebeca Langus –que recibe en su propia casa a la pequeña comunidad judía de Cienfuegos. También ofrece su testimonio David Pernas, cuya misión es continuar la restauración y ampliación del Cementerio Israelita de Camagüey, fundado en 1924 y actualmente bastante deteriorado.

Son, sin embargo, los jóvenes judíos entrevistados, cuyos bisabuelos emigraron de Turquía o vinieron de Europa huyendo de guerras y epidemias, los que mejores anécdotas ofrecen. Ellos reconocen que siempre supieron que eran “distintos” porque sus familiares usaban la kippah sólo en la casa o intentaban comer alimentos típicos en las fiestas judías. Estas declaraciones confirman la persecución de las prácticas religiosas en Cuba hasta fecha muy reciente y niegan los testimonios de algunos entrevistados de generaciones más viejas, quienes afirman que nunca la hubo.

Desde el punto de vista sociológico, resulta interesante comprobar la voluntad de estos jóvenes de expresarse en un español depurado en las entrevistas. “La comunidad judía tiene mucho amor por el aprendizaje. Estos jóvenes reciben visitas de otras comunidades del mundo y toman clases de inglés en el Patronato. Viven experiencias que no tienen otros cubanos”, expresó Silber que durante su estancia pudo comprobar las dificultades de los judíos cubanos para seguir una dieta kosher.

“Tienen una carnicería ‘kosher’ muy pequeña en La Habana Vieja donde pueden conseguir pollo y carne de vez en cuando”, añadió Silber, que pudo filmar sin dificultades y asistir a la sinagoga llevando la kippah, pero nunca estuvo seguro de llegar a un lugar si su medio de transportación era un autobús regular.

Estreno en Miami de ‘Jubanos: The Jews of Cuba’, hoy 6 p.m. en Regal Cinema, South Beach, 1100 Lincoln Rd.

Fuente: http://www.elnuevoherald.com/2011/01/25/

Matthias Sindelar, la dignidad primero

Elegido ‘Futbolista Austríaco del Siglo XX’, su legado va mucho más lejos de la maravillosa selección que comandó: fue un canto a la dignidad.
Por PABLO ARO GERALDES

Austria quedaba más lejos de Uruguay en 1930 y, como otros países europeos, decidió no acudir al primer Campeonato Mundial. Sobran crónicas que lo señalan como el mejor fútbol de entonces. La Selección guiada por Hugo Meisl era llamada Wunderteam, el equipo maravilla. En su estilo fino y coordinado, comparado con una orquesta vienesa, se destacaba un largo y desgarbado violinista: Matthias Sindelar.
Era tan flaco y alto que parecía quebrarse, su imagen débil le valió el apodo de Papierene, el hombre de papel. Pero su fragilidad no importaba cuando paseaba la pelota junto a su pie derecho.
Había nacido el 8 de febrero de 1903 en Kozlov, una aldea morava que pertenecía al Imperio Austro-Húngaro. Único hijo varón entre tres hermanas, tuvo su mejor amigo en un balón que hacía correr por las calles de Viena, donde no pasó desapercibido… A los 15 años empezó a vestir la casaca del Herta y a los 20 ya era la figura del gran FK Austria, con el que ganó tres copas nacionales en los primeros tres años. En el club, ligado a la comunidad judía de Viena, conoció a su mujer, Camila Castagnola, hija de judíos italianos.
En 1926 debutó en la Selección, donde empezó a deslumbrar a Europa. En 1931 fue el summum: Austria humilló a Escocia 5-0 en Glasgow. Para el Mundial de 1934, el Wunderteam era candidato al título mundial, pero tuvo un escollo mayor que la gran Selección Italiana en semifinales. Varios testigos aseguraron que el régimen fascista de Roma había amenazado a los árbitros, y el gol de Guaita fue el único que figuró en el score. Los dos de Sindelar no fueron cobrados por offsides. Mal sancionados, claro.
Los sueños del equipo austríaco debían esperar cuatro años, hasta el Mundial Francia ‘38. Pero no pudo ser. En marzo de ese año, el III Reich invadió Austria y en abril hubo un referéndum entre la población: el 99,73 % de los austríacos estuvo de acuerdo con la anexión. Claro, en la papeleta se debía poner una cruz en un gran casillero que decía o en uno más pequeño el NO… ¿Manipulación? Eso no era nada, se debía votar delante de los oficiales de la SS y entregarles la boleta en la mano. Austria se convirtió en la provincia de Ostmark. Ya no era un país, no podía jugar el Mundial.
Para Hitler, tal como pretendió hacerlo con los Juegos Olímpicos de Berlín en 1936, una victoria germana sería una gran propaganda para su delirio de la ‘raza superior’. Como los mejores futbolistas eran los austríacos, podía echar mano a ellos. Ahora, Alemania era la favorita para el Mundial. Pero Sindelar, de 35 años, alegó una lesión para no ponerse la camiseta con la cruz swastika ni hacer el repugnante saludo nazi.
Antes de la copa, el Führer organizó un ‘amistoso’ para celebrar el Anschluß, la ‘unificación’: Alemania (con los mejores jugadores del Wunderteam) contra Austria. Sindelar se curó de golpe para vestir la casaca de su país, aun en condiciones desiguales. Sabía que si Austria ganaba ante los ojos de Hitler, estaría en problemas. Pero a veces el hombre prefiere ser leal a su corazón: el viejo Matthias jugó el mejor partido de su vida y marcó los dos goles ante la escuadra nazi.
Lo ‘invitaron’ nuevamente a jugar el Mundial para Alemania, pero se negó. Entró a las listas negras. Nausch, el capitán de Austria, logró huir a Suiza junto a su esposa judía. Sindelar y su mujer no pudieron. Ya no lo dejaron jugar, tampoco andar por la calle… Los nazis ofrecieron recompensa a quien los delatara. Tuvieron que esconderse. La persecución se hizo feroz, insoportable. Los judíos encarcelados eran llevados a campos de concentración; el futuro era negro.
Todo se hubiera ‘resuelto’ poniéndose la camiseta alemana, pero el deseo de ser digno fue más fuerte. El holocausto estaba por comenzar, pero él no lo iba a conocer. Era 23 de enero de 1939; sabía que girando la llave del gas no podía impedir el tremendo horror que se venía. Pero ya no iban a sufrir. Cuando la policía nazi encontró los dos cuerpos, prohibió todo tipo de manifestaciones: 40 mil vieneses desafiaron al terror y acompañaron a Sindelar y a Camila hasta el cementerio. El correo colapsó ante los miles de telegramas de condolencia que llegaron desde toda Europa.
Como pudo, de un modo triste y sin retorno, el mejor jugador del mundo le hizo una gambeta al horror y a la locura de Hitler.

Hitler y los alemanes

La reconciliación de una nación con un pasado oscuro y doloroso

Juan Manuel Palacio Para LA NACION Viernes 21 de enero de 2011 | Publicado en edición impresa

El autor es historiador, investigador del Conicet y profesor en la Universidad Nacional de San Martín

Desde el 15 de octubre y hasta el 27 de febrero próximo puede verse en la ciudad de Berlín la exposición que lleva el título de este artículo (Hitler und die deutschen). Situada en el subsuelo del imponente palacio que alberga el Museo de Historia de Alemania, en la avenida Unter den Linden, la exposición tiene como propósito mostrar, a través de documentos de la época, diarios, fotos y videos, así como objetos diversos de la vida cotidiana (uniformes, souvenirs, artículos de consumo), “la interrelación entre el poder carismático de Hitler y las expectativas y comportamientos del pueblo” alemán o -como explica en otro pasaje el folleto que acompaña la muestra- “las condiciones políticas y sociales y las sensibilidades mentales del pueblo alemán” de entonces, que explican el fenómeno del nazismo.

Organizada cronológicamente, la muestra abarca desde la construcción del liderazgo de Hitler dentro del nacionalsocialismo en los años veinte, hasta su caída, en1945, y destaca algunos temas como la construcción de la “comunidad nacional” luego de la toma del poder en 1933, la vida durante los años de la guerra y la sociedad frente a la segregación racial y la campaña de exterminio.

El argumento central de la exhibición sostiene dos tesis centrales, que son repetidas una y otra vez en los textos que acompañan cada conjunto de objetos o fotografías. La primera es que Hitler no era una persona con cualidades personales demasiado excepcionales, una especie de genio o líder innato que encandiló al pueblo alemán gracias a esas virtudes, sino un “emergente” de ese pueblo, que tuvo la habilidad de aglutinar y poner tras de sí voluntades, ideas, expectativas, pero también prejuicios y frustraciones prevalecientes en grandes sectores de la sociedad alemana de entonces. La segunda tesis es que tanto el ascenso de Hitler al poder, como su permanencia en él y el éxito de sus políticas (desde sus campañas militares hasta su campaña antisemita y de limpieza étnica) no hubieran sido posibles sin el acompañamiento de la inmensa mayoría del pueblo alemán, que fue expresado de distintas formas, que iban desde el fanatismo hasta el consenso pasivo, pasando por entusiasmos más o menos moderados. Fotos y videos (de los actos multitudinarios, de la gente que espontáneamente se abalanzaba al paso del Führer para vivarlo y abrazarlo) así como postales diversas que exhiben a una sociedad que orgullosamente celebraba los triunfos militares, el poder de la nación alemana y el optimismo del progreso material, reflejan muy vivamente esa compenetración entre Hitler y la sociedad que lo engendró y los apoyos masivos con que contó durante los años que ocupó el poder.

Y es en ese mensaje, en el momento y la forma en que se emite, así como en los efectos que provoca su visita, donde radica el enorme significado histórico de esta exposición. Los alemanes esperaron 65 años para tener una exhibición así. N oes que no haya otras que tratan esos años y exhiban partes de los efectos del nazismo (desde museos del Holocausto hasta la misma “Topografía del terror”, también en Berlín, pasando por la parte dedicada a los años del nazismo en la colección permanente del museo de historia alemana). Me refiero a una sobre Hitler, así, con nombre y apellido, en un país en que ese nombre y todos los símbolos ligados a él -de la esvástica al bigote- están cubiertos no sólo por un grueso manto de tabúes (el nombre Adolfo sencillamente ha dejado de usarse en ese país, al igual que ese corte de bigote), sino de protecciones y prohibiciones legales, gracias a las cuales, entre otras cosas, la preparación de la muestra tomó casi diez años. Me refiero también a que, llegado el momento y superados todos los obstáculos, la exhibición se realiza en la capital del país y, dentro de ella, en un lugar central, no sólo por la ubicación geográfica, sino porque ocupa un lugar en el museo más importante de historia de Alemania. Es decir, que es Hitler, nombrado, apropiado -como un exponente del pueblo alemán de entonces- y exhibido en y con la historia de Alemania.

También son importantes los efectos que provoca la muestra. Si visitándola uno se detiene por un minuto y se da vuelta hacia el público, el espectáculo que ve es sobrecogedor. Lo primero que se ve es mucha gente -el día que lo visité era un día de semana a media tarde- y una proporción mayoritaria de alemanes (al revés de lo que ocurre en la colección permanente del museo). Desde una pareja de ancianos con una mueca indescifrable en el rostro contemplando una foto en la que se ve a Hitler abrazado a su paso por mujeres y niños, hasta jóvenes y niños acompañados por sus padres y abuelos, todos recorren la muestra con gesto adusto y un silencio de misa que emociona. Como si se tratara de una procesión, un pasaje necesario, una ceremonia de catarsis colectiva en la que es difícil no sentirse un convidado depiedra, un intruso que espía algo que es a la vez colectivo y muy privado.

Como argentino, es imposible salir de esa exposición y no quedarse reflexionando. No se trata de extraer fáciles moralejas ni de volver a decir “¡qué bien hacen las cosas los alemanes!”. Pero creo que hay que tomar nota de la seriedad, el cuidado y el tiempo que se han tomado para tratar de frente el tema más delicado de su historia. Tiempo que no ha sido en vano, ya que el resultado e simpecable: una exposición que tiene un claro propósito de reconciliar a los alemanes con ese pasado oscuro, doloroso,vergonzoso y hasta ahora innombrable, pero que no por eso deja de contener un mensaje duro, que sin embargo es transmitido con delicadeza, sin adjetivos innecesarios (las expresiones “solución final” o “exterminio” no necesitan, además, ser adjetivadas) ni pancartas condenatorias que, sin duda, sobrarían. Es evidente que se trata de una muestra organizada por un equipo de gente que tiene una doble distancia con los hechos que narra: la que da el tiempo transcurrido y esa otra que es “técnica” o profesional (ya que, además de los curadores, es evidente la participación de historiadores en la elaboración del texto).

Creo que los argentinos (todos, en la primera persona del plural, no éste o aquel gobierno) estamos todavía muy lejosde poder tener un museo o una exhibición que hable, no de la dictadura, no de los desaparecidos, sino de Videla (o Massera o la dictadura) y los argentinos. Y es probable que lo estemos por buenas razones, entre las cuales no es menor el hecho de que es muy difícil -diría “casi imposible”- pensar en semejante muestra con buena parte de los protagonistas vivos y, por así decirlo, la sangre todavía tibia de nuestros muertos. Lo máximo que podemos lograr está a la vista y es, a lo sumo, exhibiciones que muestran el horror, pero como caído del cielo y no como algo en lo que desembocó y provocó la sociedad argentina toda; algo que pasó y generó víctimas y desaparecidos, pero cuya relación con el drama general de esos años no sabemos, no importa o no se nos cuenta, así como tampoco el grado de acompañamiento, consenso o aval de la sociedad con que contó la dictadura militar.

Hace unas semanas, el semiólogo e historiador Tzvetan Todorov fue invitado a la Argentina a visitar algunos lugares destinados a  conservar la memoria del terrorismo de Estado (la ESMA, el Parque de la Memoria). Las conclusiones que sacó de la visita y de la manera en que los argentinos lidiamos con ese pasado doloroso las volcó en una nota muy crítica en el diario El País del 7 de diciembre pasado, que La Nación también publicó. En ella básicamente sostiene que la memoria que en esos lugares se preserva está sesgada y olvida (u oculta) partes enteras de la historia, en particular el contexto en el que ese horror tuvo lugar, y que por lo tanto, en ese camino, estamos condenados a no comprender nunca la historia. Es la impresión de ese extranjero calificado(y, yo me temo, la de muchos otros también) sobre lo que hacemos los argentinos con la memoria de años traumáticos. Exactamente lo opuesto que siente un extranjero luego de visitar esta exhibición en Berlín.

© La Nacion

ABC Madrid 27/11/2010
Sociedad / VADE MECUM
Nuremberg y la justicia
Las guerras injustas y los crímenes contra la humanidad, tarde o pronto, deben tener su justa respuesta judicial
JORGE TRIAS SAGNIER

Día 27/11/2010

El 20 de noviembre de 1945 se iniciaron en el Palacio de Justicia de Nuremberg las sesiones del Tribunal Militar Internacional que terminaron con la condena a muerte, y a otras penas menores, de un puñado de dirigentes políticos y militares, entre ellos Goering, Ribbentrop y Hess, de los miles y miles que durante doce años gobernaron Alemania y Europa. Se trataba de que no quedase impune la inhumana conducta de sus principales responsables. Además, con la liberación de los campos de exterminio, se comenzó a tener documentación gráfica de algo que ya conocía el mundo entero desde hacía años: el genocidio contra el pueblo judío.

Organizado por la Casa Sefarad Israel nos hemos encontrado en la Sala 600 —la Sala del Tribunal del Pueblo— un grupo de españoles para reflexionar sobre «Shoah, genocidios y crímenes de lesa humanidad», así como su proyección en los actuales tribunales internacionales y el concepto de justicia universal. Jueces y fiscales de la Audiencia Nacional, parlamentarios, abogados, el Instituto de Cultura Gitana, el ex Defensor del Pueblo Enrique Mugica, y miembros del Consejo General del Poder Judicial llevamos días debatiendo sobre estas cuestiones, primero en Francia y ahora en Alemania. El martes nos reunimos con Benjamin Ferencz, de 90 años, fiscal estadounidense de los juicios de Nuremberg, para conocer de primera mano algunos detalles sobre sus sesiones.

Las guerras injustas y los crímenes contra la humanidad, tarde o pronto, deben tener su justa respuesta judicial. En los años pasados, gracias a la labor de un puñado de jueces y fiscales de la Audiencia Nacional, se sentó en el banquillo a Pinochet y a algunos de los responsables de la dictadura argentina. El ejemplo fue seguido por otros países como Alemania. La llamada Justicia Universal está todavía en sus inicios; y el tratado que creó la Corte Penal Internacional aún no ha sido ratificado por algunas naciones. Pero Nuremberg, que durante años desfiló al paso de la oca, es hoy un lugar de referencia sobre la justicia en su más elevada acepción.

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