Shavuot – Uno de los días más sagrados del año judío, y también uno de los menos conocidos. ¿De qué se trata Shavuot realmente?

Es irónico que Shavuot sea una festividad tan poco conocida. Porque en realidad, Shavuot conmemora el evento más importante en la historia judía – la entrega de la Torá en el Monte Sinai.

Shavuot es la culminación de la “cuenta del Omer” de siete semanas de largo, que comienza después de Pesaj. El mismo nombre “Shavuot” significa “semanas”, en reconocimiento a las semanas de expectación que nos llevan a la experiencia en Sinai. (Dado que Shavuot ocurre 50 días después del primer día de Pesaj, es a veces conocida como “Pentecostés”, una palabra griega que significa “la festividad de 50 días”).

3.300 años atrás, después de haber dejado Egipto en la noche de Pesaj, los judíos viajaron hacia el Desierto del Sinai. Ahí, el Pueblo Judío completo – 3 millones de hombres, mujeres y niños – experimentaron directamente la revelación divina:

Dios les habló de en medio del fuego; ustedes estaban oyendo el sonido de palabras, pero no estaban viendo una forma, sólo un sonido. Él les dijo de su pacto, ordenándoles cumplir los Diez Mandamientos, y Él los grabó en dos tablas de piedra (Deuteronomio 4:12-13).

La entrega de la Torá fue un evento de inmensas proporciones que grabó indeleblemente al Pueblo Judío con un carácter, fe y destino únicos. Y en los 3.300 años desde que ocurrió este evento, los ideales de Torá – monoteísmo, justicia, responsabilidad – se han convertido en la base moral de la civilización occidental.

¿Cómo Celebrar Shavuot?

Quizás la razón para el relativo desconocimiento de Shavuot es porque esta festividad no tiene “símbolos” obvios del día – es decir, no hay Shofar, no hay Sucá, no hay Janukiá.

En Shavuot, no hay símbolos que nos distraigan del foco central de la vida judía: la Torá. ¿Entonces como conmemoramos Shavuot? Es una altamente expandida costumbre quedarse despierto toda la noche estudiando Torá. Y ya que la Torá es el camino a la auto-perfección, el estudio de la noche de Shavuot es llamadoTikún Leil Shavuot, que significa “un acto de auto-perfección en la noche de Shavuot”.

En los servicios de la sinagoga en la mañana de Shavuot leemos el libro bíblico de Ruth. Ruth era una mujer no-judía cuyo amor por Dios y la Torá la llevaron a convertirse al judaísmo. La Torá indica que las almas de los eventuales conversos también estuvieron presentes en Sinai, como dice: “Yo estoy haciendo [el pacto] con aquellos que están aquí hoy, y también con aquellos que no están hoy aquí” (Deuteronomio 29:13).

Ruth tiene otra conexión más con Shavuot, y es que ella se convirtió en ancestro del Rey David, quien nació en Shavuot, y murió en Shavuot.

En Shavuot es costumbre decorar la sinagoga con ramas y flores. Esto es porque el Monte Sinai floreció el día en que se entregó la Torá. La Biblia también asocia a Shavuot con la cosecha de trigo y frutas, y marca el momento en que se traían los primeros frutos al Sagrado Templo, como una expresión de gracias (ver Éxodo 23:16, 34:22 y Números 28:26).

Alimentos Lácteos

Hay una costumbre judía universal de comer alimentos lácteos en Shavuot. Varias razones han sido dadas por los sabios, siendo algunas más convincentes que otras. Aquí ofrecemos una selección:

  1. El libro bíblico Cantar de los Cantares (4:11) se refiere al dulce valor nutritivo de la Torá diciendo: “La dulzura de la Torá mana de tus labios, como miel y leche yace bajo tu lengua”.
  2. El versículo en Éxodo 23:19 yuxtapone la festividad de Shavuot con la prohibición de mezclar leche y carne. En Shavuot, por lo tanto comemos cenas separadas – una de leche y una de carne.
  3. Con la recepción de la Torá en el Monte Sinai, los judíos inmediatamente se vieron obligados a cumplir las leyes de Shejitá – matanza de animales. Ya que no tuvieron tiempo de preparar carne casher, ellos comieron lácteos en su lugar.

Peregrinaje al Muro Occidental

En 1967 concluyó la Guerra de los Seis Días, sólo unos pocos días antes de Shavuot. Israel había recuperado el Muro Occidental, y por primera vez en 19 años los judíos tenían acceso al área que rodea al Monte del Templo, el sitio más sagrado del judaísmo. En Shavuot mismo, el Muro Occidental se abrió para los visitantes, y en ese memorable día más de 200,000 judíos viajaron a pie al Muro Occidental (en Jerusalem los autobuses no transitan en las festividades judías).

En años siguientes, este “peregrinaje peatonal” se ha vuelto una tradición recurrente. Temprano en la mañana de Shavuot – luego de una noche completa de estudio de Torá – las calles de Jerusalem están llenas de decenas de miles de judíos caminando hacia el Muro Occidental.

Esta tradición tiene un precedente bíblico. Shavuot es una de las tres festividades de peregrinaje del judaísmo, cuando todo el pueblo se reunía en Jerusalem para celebrar y estudiar.

http://www.aishlatino.com/h/sh/a/48418712.html

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Saludo del Presidente del Estado de Israel a las comunidades judías de la diáspora, con motivo de la celebración del 63 Aniversario de la Independencia de Israel

Queridos amigos:
bandera de israel
Al celebrar los 63 años de la Independencia, podemos mirar hacia atrás y contemplar el histórico milagro del nacimiento de una nación: el Estado de Israel. Podemos también ensalzar a uno de nuestros mayores líderes, David Ben-Gurion, por haber declarado el establecimiento de un Estado judío, una patria judía, en esa trascendental fecha de mayo de 1948. Inmediatamente fuimos atacados por fuerzas que nos superaban en número y armamento.
De los escombros de la Guerra de la Independencia se levantó uno de los mejores ejércitos del mundo, uno de los más decentes y virtuosos. El desierto se convirtió en un modelo de la agricultura más avanzada, admirada por todos. El desarrollo de Israel en áreas como la tecnología, la ciencia y la medicina, le ha colocado en la primera línea de estos campos en el mundo entero.
Junto con la proclamación del Estado de Israel, se declaró que esta nación recién establecida se fundamentaría en la libertad, la justicia y la paz, acorde con la visión de los Profetas de Israel. Respetamos el código judío de valores morales que nos han inculcado.
Seguimos haciendo frente a fuerzas malignas, especialmente las que emanan de Irán. Este desafío de un régimen, que constituye un peligro para el mundo entero, debe ser enfrentado mediante la movilización sin concesiones de la comunidad internacional. Estamos decididos, junto a nuestros aliados de todas partes, a luchar contra el antisemitismo y la deslegitimación.
El Estado de Israel está preparado para contribuir con su parte, aunque sea a un precio doloroso, a la concertación de la paz con sus vecinos. Esperemos que los vientos de cambio que soplan en nuestra región anuncien nuevas oportunidades de paz, seguridad y prosperidad para todos.
Todos alentamos la esperanza de que Guilad Shalit vuelva a reunirse inmediatamente con sus seres queridos.
Los lazos de familia que vinculan al Estado de Israel con las comunidades judías del mundo son esenciales para nosotros. Ustedes participan plenamente en nuestros logros. Mirando hacia atrás comprobamos que tenemos mucho de qué enorgullecernos, y mirando adelante vemos que queda mucho por hacer. Juntos podremos alcanzar cualquier objetivo, juntos podemos triunfar. Y juntos seguiremos celebrando muchos aniversarios de la Independencia en los días venideros.
Jag Atzmaut Sameaj
Shimon Peres

Portales añejos de Pesaj y Pascua

Por el Rabino Marcelo Polakoff de la kehila de Cordoba, Argentina.
Portales añejos de Pesaj y Pascua

Rabino Marcelo Polakoff

Algunos, sin saberlo, suponen que son alarmas. Parecen, pero no. En todo caso, es otro tipo de dispositivo pero con una función similar: la de dar cuenta acerca de movimientos importantes a través de las casas.

Es que en la mayoría de los hogares de las familias judías, sobre el marco de la puerta de entrada (tal vez en otras puertas internas también) es muy probable que se encuentre una pequeña cajita de aproximadamente unos 10 centímetros de largo por unos 3 centímetros de ancho, cuyo contenido principal está oculto en su interior.

Allí dentro, muy bien enrollado, descansa un diminuto pergamino de cuero animal que contiene dos párrafos bíblicos (tomados de Deuteronomio 6 y 11) que comienzan con una declaración de fe en la existencia de un único Dios.

Es la llamada “mezuzá”, un objeto que –con más de tres mil años de tradición encima–, persiste a través del tiempo y del espacio, más allá de todo estilo arquitectónico.

Su ubicación no tiene nada de fortuito, y está completamente entroncada con la fiesta de Pesaj.

Para comprender su sentido es menester remontarnos a tierras egipcias bajo el dominio de un tirano faraón que venía esclavizando por centurias al pueblo hebreo. El libro del Éxodo nos relata en detalle cómo fue esta primera gesta libertadora registrada por la historia y que –conducida por Moisés– tenía como objetivo central la constitución de una nación enraizada bajo el imperio de la ley divina, concentrada en la recepción de los Diez Mandamientos.

La salida de la servidumbre se produjo recién después de las 10 famosas plagas que azotaron al imperio más poderoso de la época con todo tipo de calamidades. La última de ellas –la muerte de los primogénitos– tenía como condición para los hebreos marcar con sangre de cordero el borde de sus puertas a fin de que la mortandad se “saltee” (“pesaj” en hebreo o “pascua” en griego ya latinizado) sus hogares.

¿Por qué precisamente en la puerta? Porque es el límite exacto entre el dominio privado y el dominio público. Porque es lo que conecta intimidad con comunidad. Porque es la frontera entre lo que se es puertas adentro y lo que se es puertas afuera.

Toda mezuzá, de alguna manera, recuerda aquel momento fundacional, un momento de temor supremo ligado taxativamente a la idea de la muerte, y en el que la puerta estaba indefectiblemente cerrada.

Sin embargo, ya a partir del primer aniversario de este hecho, en plena travesía por el desierto, y de allí en más sin interrupción alguna hasta hoy, más de tres milenios y tanto después, en las noches de Pesaj, en medio del encuentro de la cena familiar que reactualiza en cada generación la salida de Egipto, las puertas de los hogares paradójicamente requieren ser abiertas.

Al iniciarse el ritual –y mientras se abre la puerta de casa– se recita una antiquísima plegaria en arameo que reza: “Este es el pan de la pobreza que comieron nuestros antepasados. Quien tenga hambre que venga y que coma. Todo el que tenga necesidad, que venga y celebre con nosotros”.

No se puede festejar en plenitud la libertad a puertas cerradas. No se puede celebrar judaicamente Pesaj (y me atrevo a decir que tampoco la Pascua cristiana) sin compartir el alimento con quien le falta, y la compañía con quien está solo.

Casi al finalizar la cena, el seder, la puerta debe volver a abrirse una segunda vez. En este caso es para dejar entrar –simbólicamente– al profeta Elías, el responsable de anunciar la redención final, cuando todos los hombres y mujeres del mundo puedan convivir sin ningún tipo de opresión.

Portales añejos, cargados de sentido, que nos invitan una vez más a asomarnos al prójimo y, a través del prójimo, también asomarnos a Dios.

¡Jag Sameaj!

¡Me entiende, Sr. Secretario!

Esta semana celebramos Pesaj, la fiesta de la libertad. Una original narrativa de David Ben Gurión, escrita en su diario, nos ayuda a comprender su imponente significado y su extraordinaria magnitud.
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Cuenta Ben Gurión que en 1954, siendo primer ministro, viajó a EE.UU para reunisrse con el presidente Eisenhower y solicitar apoyo y ayuda en momentos difíciles para el joven Estado de Israel.
En uno de sus encuentros con el entonces Secretario de Estado, John Fuster Dulles, éste lo encaró con un alto grado de soberbia: “-Dígame, Primer Ministro, ¿a quién usted y su Estado representan realmente? ¿Acaso los judíos de Polonia, Yemen, Rumania, Marruecos, Irak, la Unión Soviética o Brasil son una misma cosa? ¿Después de 2.000 años de diáspora es posible hablar de un solo pueblo judío, de una única cultura, tradición o costumbre judía?”
Ben Gurión le respondió: “-Mire Sr. Secretario: hace 200 años atrás zarpó de Inglaterra el navío Mayflower que transportaba a los primeros colonos que se instalaron en lo que hoy es la gran potencia democrática de los Estados Unidos de América. Le ruego que salga a la calle y pregunte a diez niños norteamericanos lo siguiente: -¿Cuál era el nombre del capitán del barco?; ¿Cuánto tiempo duró la travesía?; ¿Qué comieron los tripulantes durante el viaje? y ¿Cómo se comportó el mar durante el trayecto? Seguramente no recibirá respuestas puntuales.
Ahora fíjese usted: Hace ya más de 3.000 años que los judíos salieron de Egipto. Le pido que en algunos de sus viajes por el mundo, trate de encontrarse con diez niños judíos en diferentes países y pregúnteles: -¿Cómo se llamaba el capitán de dicha salida?; ¿Cuánto tiempo duró la travesía?; ¿Qué comieron durante el recorrido? y ¿Cómo se comportó el mar? Cuando tenga las respuestas y se sorprenda, trate de recordar y evaluar la pregunta que me acaba de formular. ¿Me entiende, Sr. Secretario?”

La Festividad de Shavuot

Por: Moshé Korin

“Shavuot” forma, con Pésaj y Sucot, el conjunto de festividades llamado “Shalosh Regalim” ( Las tres Fiestas de Peregrinación), ya que en las fechas citadas los Hijos de Israel debían hacerse presentes en el Templo de Jerusalem.

Las tres guardan relación con las labores agrícolas. “Shavuot” es mencionada en el Pentateuco (Torá) como la Fiesta de las PrimiciasFiesta de la Maduración (“Jag Habikurim“), en la que el agricultor lleva como ofrenda los primeros frutos del año.

Actualmente en Israel, los “Bikurim“, se entregan, con un fervor festivo muy particular, al “Keren Kayemet Leisrael” (el Fondo Agrario de la Organización Sionista).

Fiestas Judías: Shavuot


Las siete semanas entre “Pésaj”“Shavuot” constituyen un período de intensa y difícil labor. Es el tiempo de la cosecha. Por ello, “Shavuot” se llama también “Jag Hakatsir” (Fiesta de la Siega). Su sentido más profundo no es la alegría por el mero acto de cosechar, sino por las leyes que rigen esas tareas.

La tradición judaica no admite la posibilidad de que el hombre quede absorbido totalmente por su labor, que se convierta en un esclavo de la naturaleza. En la Torá queda claramente establecido que es un deber observar el “Shabat” en la época en que se trabaja el campo. “Seis días trabajarás y en el séptimo descansarás y dejarás de arar”.

Para que el hombre agotado por su tarea, no olvide cuándo cae el “Shabat“, la Torá ordena calcular los días y semanas entre “Pésaj”“Shavuot”“Siete semanas contarás desde el comienzo de la labor de la guadaña en la mies”. “Cada séptimo día se debe interrumpir la tarea y luego de haber contado siete semanas se debe observar el Festejo de las Semanas. (Shavuot).

De esta manera, “Shavuot” se ha constituido en un símbolo de la libertad del trabajador. No es la naturaleza la que determina las leyes de la cosecha y del trabajo, sino el hombre.

Las leyes de la cosecha se han ocupado no sólo del trabajo y del descanso, sino también de la relación y la actitud del hombre hacia el resultado del trabajo y su pertenencia.

El enfoque judío tradicional de este problema posee rasgos muy especiales: El hombre debe expresar su agradecimiento al Creador, llevando al Templo los primeros frutos del suelo, como ofrenda. De importancia mayor aún era otra costumbre: para que la gente pobre y el extranjero (“guer“) residente en el país pudieran obtener su parte de los frutos del campo, se determinó que todos los trabajadores dejarán sin cosechar una franja en los límites del campo ( “peá“), no volvieran a recoger las espigas caídas (“léket“) ni aquéllas que hubieran sido olvidadas (“shijejá“).

Así, los mandamientos de hermandadsolidaridad pertenecen también a las leyes que rigen la cosecha.

Otros nombres.

Fiestas Judías: Shavuot
Completando la lista de nombres, encontramos esta festividad mencionada en elTalmud como la -Fiesta de la Conclusión (“Jag Haatzéret” encuentro festivo de multitudes del pueblo), dado que para nuestros sabios el 6 del mes de Siván, concluía la festividad de Pésaj.

De acuerdo con la tradición, “Shavuot”, es la fiesta de la “Torá“: “Zman Matán Torateinu” (el tiempo en que se nos otorgó la “Torá“). Fue cuando el pueblo se congregó frente al monte Sinaí para percibir el Verbo del Creador, y respondió “Naasé Venishmá” (así lo haremos y obedeceremos), sometiéndose a leyes de moralidad y convivencia que son modelo para la humanidad.


 

Como se festeja.

 

La festividad de “Shavuot” ha tenido menos suerte que otras fiestas judías. Ha quedado como una festividad un tanto discriminada.

Su duración es de tan sólo dos días (en Israel uno): ni bien tomamos conciencia de ella- la fiesta ha terminado.

Están ausentes los elementos exteriores, tales como el “séder“, la “sucá“, el “etrog“, el “lulav” y la “janukiá“: es decir, todo lo que agrega calidez multicolor a otros días festivos.

 

Lácteos.

En “Shavuot” se acostumbra ingerir alimentos lácteos. La tradición popular lo explica de diferentes maneras:

—Al recibir la Torá, los judíos fueron informados de las leyes de “cashrut” y, en consecuencia, los utensilios que habían utilizado hasta ese momento debían ser adaptados a las nuevas exigencias.

Como no pudieron hacerlo inmediatamente porque era Shabat, entretanto comieron lácteos.

—Además, la palabra “jalav” (leche) tiene el valor numérico de 40, y simboliza los 40 días que Moshé pasó en el Monte Sinaí estudiando la Torá que sería entregada a los judíos en “Shavuot”.

Moshé fue rescatado de las aguas del Nilo por la princesa egipcia el 6 de Siván, día de “Shavuot”. Se recuerda el mérito de Moisés por haberse negado a recibir alimento hasta que se encontró una nodriza judía (su propia madre Iojéved).

—La leche es símbolo de pureza y además es alimento para infantes. Su ingestión simboliza que no importa lo mucho que se haya estudiado “Torá“: siempre se es como un niño frente a lo que queda por aprender.

 

“Tikún Leil Shavuot”

 

En la noche de “Shavuot” acostumbran los judíos ortodoxos mantenerse despiertos toda la noche y ocuparse del estudio de la Torá. Ésta es una tradición y, según el “Zóhar” (libro fundamental de la Cábala), los primeros “jasidim” se mantenían esa noche en vigilia estudiando las Sagradas Escrituras. No se conoce cuándo ni dónde, exactamente, comenzó el “Tikún” ni cómo adquirió su nombre. Pero el primer registro es del siglo XVI en la ciudad de Tzfat (Safed).

En base a esta costumbre se escribió el libro “Tikún Leil Shavuot, una recopilación de fragmentos del “Tanaj” (Biblia), el Talmud y el “Zóhar“.

El “Tikún” se divide en trece partes y después de cada una se dice el “Kádish Derabanán” (“Kádish” común con un agregado en el que se honra a los sabios de Israel).

Hasta hoy en día es tradición, la primera noche de “Shavuot”, reunirse y estudiar temas de dicha fiesta. Y en la mañana de la festividad, con el rezo suplementario llamado “Musaf“, se leen las “Azharot“, cánticos acerca de los 613 preceptos (“Mitzvot“).

La idea de Shavuot.

 

La festividad de la cosecha no debía ser celebrada sólo por aquéllos que poseían campos: “Y te alegrarás ante tu Dios, tú y tu hija y tu servidora y tu esclavo y el levita que está morando en tus predios y el extranjero y la viuda”.

La idea de “Shavuot” podría condensarse en el humanismo: el ser humano que ejerce su control sobre la naturaleza; esto expresado en el trabajo, en las leyes laborales, en la manera de vivir.

“Shavuot” es el símbolo de la “Torá” y el trabajo, de una “Torá” que enaltece al trabajo y de una manera devivir que se purifica mediante las leyes.

La educación judía comienza con los días sábado y las festividades. Los días festivos son llamados a ocupar un lugar de importancia en la vida familiar. No son sólo días de buen pasar y de descanso, sino también días de estudio.

El motivo central de todas las festividades judías es la renovación: un nuevo comienzo.

En “Shavuot” se renueva el drama del Sinaí: estamos recibiendo la Torá, nos estamos convirtiendo en judíos. Es por eso que en “Shavuot” se da lectura al Libro de Ruth, que es el texto bíblico de los “Guerim” (de los que se están convirtiendo al judaísmo).

 

El libro de Ruth.

 

Es la historia de una familia judía. Hubo una hambruna en la Tierra de Israel, en la Época de los Jueces, y un hombre llamado Elimélej, junto con su esposa Noemí y sus dos hijos, abandonó el poblado de Bet Léjem, en Judea, y se asentó en los campos de Moab.

En ese país extranjero falleció Elimélej. Sus dos hijos se casaron con mujeres moabitas, y luego de vivir allí unos diez años, también ellos murieron. Noemí, entonces, tomo la decisión de emprender el retorno a Judea.Noemí habló con sus nueras: “-¿ Para qué han de ir conmigo a un país que les es ajeno? Retornen a sus familias y vayan en busca de su suerte y su felicidad en su propio país -…”

Una de ellas, Orpá volvió a su tierra natal, mientras que la otra, de nombre Ruth, no quiso separarse de Noemí: “Adonde vayas tú iré también yo y donde tú pernoctes, pernoctaré yo. Tu pueblo es mi pueblo y tu Dios, mi Dios. Donde tú mueras, moriré yo y ahí encontraré mi lugar de descanso. Juro por Dios que tan sólo la muerte nos separará“.

De esta manera, Ruth abandonó su país y su pueblo y se unió al pueblo de Israel. Ruth encontró en la tierra de Judea su felicidad y su hogar. Se casó con uno de los más cercanos familiares de su extinto esposo: Bóaz, como era la costumbre, y le fue dada la felicidad de fundar una familia en Israel. Su hijo, llamado Oved, fue el padre de Ishái, padre, a su vez, del Rey David.

La historia tiene dos protagonistas: RuthNoemí. En un país extraño, la solitaria Noemí logró preservar las costumbres del pueblo de Israel. Las cuidó con tanto amor, que también su nuera se convirtió en hija fiel de ese pueblo.

Noemí no predicó el judaísmo. No se ocupó de la propaganda religiosa. No obstante, toda su vida fue la mejor propaganda para el Dios y el pueblo de Israel. Ruth, al seguirla, se convirtió en hija espiritual de Noemí, reconfortándola por la pérdida de su esposo y de sus hijos.

Cuando Ruth fue madre, Noemí se ocupó de la crianza de su hijo, diciéndoles a sus vecinas: “nolad benleNoomi” (le nació un hijo a Noemí). El niño de Ruth fue también hijo de Noemí, puesto que Ruth era su “hija”.

 

Los problemas de Noemí y de Ruth no han perdido actualidad. Hasta en los momentos en que el destino traesufrimientos y amarguras, uno no debe someterse a la desesperación. Y mientras se dedique a realizar buenas acciones, su vida no se perderá ni caerá en el olvido.

Fuente: http://www.delacole.com/fiestas/shavuot.shtml

Fallece la esposa de Shimon Peres

Sonia Gelman de Péres ( 1924 – 2011) Z”L

Por Dr. David Malowany

Shimon y Sonia Peres

Shimon  Persky (en el futuro Péres en homenaje a un pájaro que avistó cuando estaba detenido por los británicos)  nació el 21 de agosto de 1923 en un Shtetl (1) de Bielorrusia  llamado Vishneva cerca de Volozhin a orillas del Río Olshanky donde residían 1500 judíos. Sus abuelos eran personas religiosas. Su padre era un  barraquero que aburrido de los impuestos discriminatorios y el antisemitismo decidió emigrar con su familia  a Palestina en 1932. Al terminar el  noveno grado, el joven inmigrante fue matriculado en el internado agrícola de Ben Shemen. Poco después fue captado por la Hagannah (2), donde a la luz de la vela, juró sobre la Biblia la lealtad a esta organización militar clandestina.  Haciendo guardia para esa organización, muy cerca de la casa del profesor de carpintería de apellido Gelman, salió una joven descalza con largas trenzas castañas y rostro de elegancia griega. Su nombre era Sonia. Para conquistarla, el adolescente Shimon no tuvo mejor idea que leerle a la luz de luna, pasajes seleccionados de Das Capital de Karl Marx.  Todo un romántico… Graduados de su entrenamiento agrícola los jóvenes terminaron formando parte del Kibbutz Alumot, cerca del Kineret (3).

Durante la Segunda Guerra Mundial, Sonia, se alistó en el ejercito británico como enfermera y sirvió principalmente en Egipto. Entre tanta catástrofe mundial, el amor fue primero y el idealista Shimon con 21 años,  no podía elegir una mejor fecha para su boda: 1ero. de Mayo. Dicha fecha tendría un cuádruple contenido: se esperaba que fuese además el fin de la guerra en Europa, cosa que aconteció una semana después y  coincidía con la festividad judía de Lag BaOmer, además de representar el aniversario de los mártires de Chicago.

A los que piensan que preparar su boda no les fue tarea fácil debemos agregar que el padre de Shimón se había alistado en el ejercito británico y no se supo nada más de él. Todo lo que sabían, merced a una pobre correspondencia, era que había caído cautivo de los alemanes a principios de la guerra.

Se casaron en Ben Shemen pero Shimon solo era un javer (4) kibbutz.  Todo el vestuario que poseía el contrayente para su vida era dos pares de pantalones caqui, uno para trabajar y otro para el Shabbat y dos camisas. En cuanto al calzado solo un par de botas de trabajo. Todo el Kibbutz en conjunto y para uso colectivo en ocasiones especiales reservaba una franela gris, una camisa blanca y una chaqueta del ejército británico. Dicha chaqueta fue teñida de negro y con esas prenda se casó el joven idealista.

Para la luna de miel los camaradas del Kibbutz construyeron una cabaña a orillas del Jordán.  Varías semanas después, la novel pareja tuvo la feliz noticia del regreso del  padre de Shimon que había sobrevivido al nazismo gracias a haber tomado la identidad de un compañero de armas neozelandés no judío, fallecido en uno de los varios intentos de escapada de la valerosa brigada.

La primera hija nació en 1946 y se llama Zviya que luego tendría dos hermanos más.  Celebrándose ese año un nuevo Congreso Sionista en Basilea, el Mapai ( 5) mechó en su delegación a dos jóvenes. Uno de ellos era Moshé Dayan. El otro, el joven secretario del Kibbutz Alumot, nuestro querido Shimon. Así se inició la carrera política de este prócer israelí, primer ministro ( 1984-1986), Ministro de RREE responsable de los acuerdos de Oslo de 1993 con la OLP, ganador del Premio Nobel por dicha circunstancia y actualmente presidente de Israel. Sonia fue siempre su fiel esposa durante 65 años.

Falleció mientras dormía en su casa particular de Tel Aviv,  de la cual no se alejó para acompañar a Péres a Jerusalém cuando el antedicho accedió a la Presidencia.

Las noticias internacionales expresaron las siguientes condolencias. Benjamín Netanyahu:  “En su vida tranquila y modesta, Sonia representó su buen corazón y se convirtió en un símbolo y un ejemplo de modestia y amor al hombre”.

Ehud Barak:  Sonia  era una mujer muy especial constituyendo la  personificación de la modestia, la sencillez y la bondad.

Que su recuerdo sea  eterno.

(1) Aldea judía. (2) Principal organización armada clandestina judía en Palestina. (3) Mar de Galilea. (4) miembro de un Kibbutz. (5) Partido laborista israelí.

Fuente: http://www.mensuarioidentidad.tk/

¿Cuándo se celebra Tu Bishvat?

Tu Bishvat es el décimo quinto (15) día del mes de Shvat. Es el año nuevo de los árboles. En Israel comienzan a florecer los árboles en esa fecha dando inicio a la primavera. Generalmente ocurre en el mes de enero o febrero del Calendario Gregoriano.
D-os renueva la fertilidad de la tierra de Israel y el pueblo judío está contento y se lo agradece. En esa ocasión se plantan árboles y se comen frutas de Eretz Israel.

¿Qué se hace en Tu Bishvat?

En Tu Bishvat (Rosh Hashana LaIlanot-Año nuevo de los árboles), se acostumbra comer todo tipo de frutas y especialmente aquellas con las cuales fue bendecida la tierra de Israel.
Estas se conocen con el nombre de Siete especies y están formadas por dos tipos de granos: trigo y cebada y cinco especies de frutas: uvas, higos, granadas, aceitunas y dátiles.
De este modo nos relacionamos con Israel y además bendecimos las frutas que comemos. También se come una fruta nueva (que no se haya comido en el año anterior) para decir Sheejeyanu.

 

http://www.facebook.com/michael.decastro.spain

Oznei Aman, Orejas de Aman

Oznei Aman (Orejas de Aman)

Ingredientes:
4 huevos
1 taza de aceite
1 1/2 taza de azúcar
1 cucharada de polvo para hornear
1/2 cucharadita de sal
4 tazas de harina cernida
1/2 cucharadita de ralladura de limón
1 taza de azúcar negra
1/2 taza de pasitas
1/2 taza de dátil
1/2 taza de margarina (previamente derretida)
1 limón
1 1/2 tazas de nuez molida.
Canela al gusto 

Preparación:
Batir los huevos y agregar el resto de los ingredientes sin dejar de batir hasta obtener una consistencia de pasta.
Formar un rollo y aplanarlo, cortar en círculos (se puede utilizar un vaso de vidrio). Introducir una cucharada de relleno en cada uno y formar tres esquinas para obtener la forma característica de las orejas. Hornear por 20 minutos a 170 grados centígrados.

Sugerencias de relleno:
mantequilla de maní
chips de chocolate
mermelada de damasco
Mermelada de frambuesa
dulce de leche
dulce de membrillo
dulce de camote (boniato)
nutella (chocolate con avellanas)
pasta de almendras

Fuente: http://www.delacole.com/cgi-perl/cocina/verreceta.cgi?receta=18

Historias para compartir alrededor de las velas de Januca.

Januca es el tiempo en el cual recordamos a los heroicos Macabeos y el milagro del aceite que ardió por 8 noches. A través de la historia judía, han existido héroes en cada generación. Pensamos que sería entretenido elegir 8 héroes judíos y cada anoche, al encender las velas de Januca, leer sobre un héroe diferente.

¿Cómo elegimos estos 8? Incluimos una variedad – aquellos que demostraron cualidades de liderazgo y otros que alcanzaron gran altura espiritual: jóvenes, viejos, famosos y comunes. Los primeros 4 héroes de nuestra lista son figuras históricas y los siguientes 4 están vivos hoy en día.

Cada uno tiene una interesante historia que contar, y cada uno de ellos luchó para preservar nuestra herencia para que podamos continuar viviendo hoy como judíos orgullosos. ¡Disfruta!


1. Abraham

2. Los Macabeos

3. Rabí Akiva

4. Rabino Jiya

5. Rabino Yisrael Meir Lau

6. La Señora de los Pollos

7. Sherri y Seth Mandell

8. Shlomo Mulla

 

1) Abraham

Existió un tiempo en el cual el mundo se veía muy diferente a como lo vemos hoy. Las personas adoraban ídolos de madera y piedra. Mucha gente era iletrada, no existía el concepto de igualdad de derechos y las personas abusaban y esclavizaban a otros. Eso sucedía porque la gente no conocía sobre Dios.

Ese es el mundo en el cual vivió Abraham. Cuando tenía tres años, Abraham observó el mundo de la naturaleza con toda su belleza y perfección – y concluyó que para que un mundo estuviera tan perfectamente diseñado, tenía que existir un diseñador. Abraham había descubierto a Dios.

Superficialmente, la conclusión no es tan sorprendente. Si fueras a una fábrica de juguetes y vieras el proceso de diseño, manufacturación y ensamblaje, ¿¡acaso pensarías erradamente que los juguetes se producen por accidente!?

Lo que es tan destacable del descubrimiento de Abraham es que él vivió en un mundo lleno de idolatría. ¡Su familia incluso era dueña de un negocio de ídolos! Un día, le pidieron a Abraham que cuidara el negocio. Él tomó un martillo y rompió los ídolos – excepto al más grande de ellos. Su padre regresó consternado. “¿Qué pasó?”, gritó espantado. “Fue asombroso padre”, dijo Abraham. “¡Todos los ídolos empezaron a pelear y el ídolo más grande ganó la batalla!”. No existía forma de que su padre contestara; en lo más profundo, él sabía que Abraham se había sintonizado con una verdad más profunda.

Abraham no estaba satisfecho con su propio entendimiento, él salió a buscar a otros en un esfuerzo por iluminarlos. Trajo invitados a su tienda, que estaba abierta por los cuatro costados y estaba ubicada justo en medio de una carretera interurbana. Y soportó todo tipo de burlas y de persecuciones por tener creencias que eran políticamente incorrectas.

De hecho, la Torá lo llama Abraham Ha-Ivri – Abraham el Hebreo. Ha-Ivritraducido literalmente es “el que se para en el otro lado”. El mundo entero estaba parado en un lado y Abraham estaba parado firme en el otro. Su determinación por hacer lo correcto – y de llegar a otros – formaron las bases del pueblo judío. Y por eso, la mayoría de la raza humana acepta hoy en día el concepto de Abraham de amar a Dios.

 

2) Los Macabeos

Era el año 167 A.E.C y la horrible persecución al judaísmo a manos de los griegos estaba en su punto álgido. Las tropas griegas se presentaron en la ciudad de Modiin (una ciudad al oeste de Jerusalem que se puede visitar hoy desde la carretera Jerusalem-Tel Aviv) y exigieron que los judíos del lugar sacrificaran un cerdo a los dioses griegos. El sabio de la ciudad, Matitiau el Cohen, se negó.

Pero había un judío en la ciudad que estaba dispuesto a hacer lo indecible a los ojos del judaísmo. Cuando está a punto de sacrificar al cerdo, Matitiau lo apuñala, y también mata al oficial griego que estaba presente. Luego se dirige a la multitud y anuncia: “Síganme, todos aquellos que estén del lado de la ley de Dios”.

Aquellos que se unieron a Matitiau y a sus cinco hijos se dirigieron a las montañas, esperando que los griegos volvieran a la ciudad a borrar todo como represalia. En las montañas, organizaron un ejército de guerrilla, dirigido por el hijo mayor, Judas, cuyo sobrenombre era Macabeo, que significa “el Martillo”. Macabeo es también un acrónimo en hebreo de “Quien es como tú entre todos los poderes, Oh Dios”– el grito de batalla del pueblo judío.

El ejército macabeo era como mucho de 12.000 hombres, peleando contra el ejército griego de 40.000 hombres. Además de la superioridad en número, los griegos tenían equipo profesional, entrenamiento y una manada de elefantes de guerra (los tanques de la época antigua). Pero lo que carecían los judíos en cuanto a entrenamiento y equipo lo tenían en espíritu.

Después de tres años de batalla, los judíos fueron capaces de reconquistar Jerusalem. Encontraron el Templo profanado y entraron al santuario donde se habían sacrificado cerdos. Cuando entraron nuevamente al Templo, lo primero que hicieron fue prender una menorá provisional (la verdadera de oro había sido fundida por los griegos). Pero sólo descubrieron una pequeña jarra de aceite puro con el sello especial. Utilizaron esta jarra para encender la menorá y milagrosamente se mantuvo encendida por ocho días, y para ese entonces, el aceite puro y fresco ya había sido prensado y llevado al Templo.

Los Macabeos purificaron el Templo y lo rededicaron el 25 de kislev, que es la fecha del calendario hebreo en la cual comenzamos a celebrar los ocho días de Januca. (La palabra hebrea Januca significa “dedicación” o “inauguración”).

Más que una victoria militar, celebramos el triunfo de los ideales judíos que – simbolizados por el brillo de la menorá – iluminan el mundo.

 

3) Rabí Akiva

Hace alrededor de 2.000 años, vivió un hombre llamado Akiva, una persona simple de unos 40 años de edad que ni siquiera podía leer el Alef-Bet. Akiva trabajaba como pastor para un hombre rico llamado Kalba Savua. Su hija Rajel vio que Akiva tenía un carácter muy refinado. Ella le dijo: “Si nos casamos, ¿me prometes que estudiarás la sabiduría judía?”. Él aceptó y se casaron en secreto.

Cuando Kalba Savua escuchó que su hija se había casado con el pobre pastor Akiva, la echó de su casa y prometió desheredarla. Entonces Akiva y Rajel dormían sobre paja. Él solía sacar la paja del cabello de ella y le decía: “Si tuviera dinero, te daría una corona de Jerusalem de oro”.

Un día, Akiva pasó frente a una piedra a la que se le había hecho un hoyo debido a una constante gotera de agua. Él concluyó: si algo tan suave como el agua puede hacer un hoyo en una piedra sólida, cuánto más aún puede la Torá – que es fuego – dejar una impresión indeleble en mi corazón. Rabí Akiva se comprometió con el estudio de la Torá y pasó los siguientes 24 años estudiando. Y siguió hasta convertirse en el sabio más grande de su generación.

Cuando volvió a casa con 24.000 estudiantes, toda la ciudad se reunió a recibirlo. Cuando Rajel empezó a aproximarse a Akiva, algunos de los estudiantes (sin saber de quién se trataba) se adelantaron para proteger a su rabino. En ese momento Rabí Akiva se volvió hacia sus estudiantes y anunció: “Todo lo que hemos logrado es totalmente en su mérito. Se lo debemos todo a ella”.

Cuando Kalba Savua escuchó las noticias, fue donde Rabí Akiva y revocó su promesa anterior. Y ahí, Rabí Akiva le compró a su esposa una corona de oro de Jerusalem.

Pero esos eran los días en los cuales la tierra de Israel estaba dominada por los romanos, que intentaron terminar con la práctica del judaísmo. Las autoridades romanas eventualmente arrestaron a Rabí Akiva por enseñar “ilegalmente” Torá.

Mientras estaba siendo torturado, Rabí Akiva se alegraba de cumplir con el precepto bíblico de “amar a Dios con toda su vida”. Al morir, Rabí Akiva pronunció las palabras del Shema Israel.

Su abnegación por la Torá continúa inspirando a los judíos hasta hoy.


4) Rabino Jiya

Durante un tiempo de persecuciones cerca de 1.700 años atrás, el gran sabio Rabino Jiya estaba preocupado porque las enseñanzas de la Torá podrían ser olvidadas por el pueblo judío. Como precaución, el rabino Jiya capturó un venado, lo mató y dio su carne a los huérfanos. Luego curtió la piel del animal y escribió 5 diferentes rollos, uno para cada uno de los Cinco Libros de Moisés. Tomó 5 niños y a cada uno le enseñó uno de los libros. Luego, tomó otros 6 niños y a cada uno le enseñó uno de los seis tratados de la Mishná, la ley oral.

Luego le enseñó a cada uno de los 11 niños: “Enseñen lo que han aprendido uno al otro”. Con esto, dice el Talmud, el rabino Jiya aseguró que el pueblo judío nunca se olvidaría de la Torá.

Esto plantea una pregunta: 11 niños es un grupo bastante pequeño. ¿Por qué no enseñó el rabino Jiya todos los libros a todos los niños? ¿Por qué enseñó a cada niño un solo libro?

La respuesta es que era esencial para el proceso que los niños se enseñaran los unos a los otros. Para asegurar que la Torá no se olvide, tienes que enseñar a otros lo que tú has aprendido. ¡Ese es el secreto!

Entonces, si conoces la clave de la felicidad, enséñala. (La clave de la felicidad es apreciar lo que tienes, en vez de lamentarte por lo que no tienes.) ¿Acaso está tu amigo triste o deprimido? ¡Dale algo de alegría! Si tienes la posibilidad, debes ayudar.

Esto no se trata de “forzar a los otros a que acepten tu opinión”. Sino simplemente entregar información que le permita a tu amigo conectarse con lo que él ya sabe – y redescubrirlo por sí mismo.

No creas que no puedes. Tienes la habilidad de generar un impacto dramático en otros. No tienes que ser un senador de los E.U. para hacer la diferencia. Con un pedacito de sabiduría puedes ayudar a la humanidad.

El Rabino Eliyahu Essas fue una de las personas a las que se les negó la salida de la Unión Soviética tiempo atrás. Vivió en una época donde estudiar Torá era totalmente ilegal. Por eso, el rabino Essas logró juntar algunos libros de judaísmo; se escondió la de la KGB y empezó a estudiar Torá.

Después de un tiempo, la gente empezó a ir secretamente a estudiar con el rabino Essas. Pero de los 5 millones de judíos soviéticos, él era uno de los pocos que podía enseñar y su tiempo era muy demandado. Entonces él puso una regla: “Antes de que comience a enseñarte, debes estar de acuerdo en enseñar a otros lo que has aprendido”. De esta forma, el rabino Essas fue capaz de multiplicar su efecto.

A pesar de que nosotros no vivimos bajo un régimen Soviético opresivo, el concepto aún se aplica hoy en día. ¿Aprendiste algo precioso? Di a ti mismo: “Eso fue fascinante. ¿Qué me enseñó sobre la vida? ¿Cómo puedo transmitir esta reflexión a otros?”.

Enseñar también te beneficia a ti. Tener que explicar una idea a otros te obliga a clarificarla para ti. Lo transformaste de potencial a realidad.

Cuando enseñas a alguien, asegúrate de que entiendan cuán importante es enseñarlo a otros. Eso es asegurar que la Torá nunca será olvidada por el pueblo judío.

 

5) Rabino Yisrael Meir Lau

Yisrael Meir Lau nació en 1937 en una ciudad en Polonia donde su padre era rabino. A la edad de 7 años, Yisrael Meir fue enviado a un campo de trabajo forzado Nazi. El comandante de la Gestapo descubrió que había algunos niños en el campo. Él creía que los niños no eran trabajadores productivos y quería eliminarlos.

Entonces el joven Yisrael Meir silenciosamente utilizó sus pies para juntar un poco de tierra y piedras en un pequeño montón. Luego se paró en este montón para parecer un poco más alto y abrió su boca para enunciar el primer discurso de su vida:

“Seños Comandante, creo que hay un malentendido. Es un error pensar que los niños como nosotros no pueden trabajar. Cuando yo era incluso menor que ahora, yo empujaba un carro de madera con 60 botellas de vidrio y distribuía agua a los trabajadores. Afuera en la nieve, repetidamente llenaba las botellas durante las 12 horas de mi turno. Entonces, no puede decir que nosotros los niños carecemos de potencial de trabajo”.

La Gestapo indicó que junto con su lindo discurso, un fuerte soborno ayudaría. Entonces, el hermano mayor de Yisrael Meir sacó un diamante que su madre les había dado, que él había cosido a su ropa. El diamante, junto al discurso, salvaron la vida de Yisrael Meir.

En 1945, Yisrael Meir se convirtió – a la edad de 8 años – en el sobreviviente más joven liberado de Buchenwald. Casi toda su familia había sido asesinada. Él era para todos los casos y fines un huérfano.

Él estaba entre los primeros inmigrantes en llegar a Israel después del Holocausto. Un tío lo llevó a su casa y le explicó que él había sido salvado para continuar con la cadena rabínica de su familia (37 generaciones de rabinos). Le dijeron a Yisrael Meir que esto era como una carrera de relevos, donde la antorcha se pasa de mano en mano, y en la cual no se permite extinguir el fuego.

Estudió mucho, se mantuvo enfocado en su meta y se convirtió en un respetable rabino. Fue el rabino oficial de Natanya, luego el rabino oficial de Tel Aviv y en el año 2003 completó un período de 10 años como rabino oficial de Israel. En el año 2005, El rabino Lau fue premiado con el Israel Prize for Lifetime Achievement. En noviembre del año 2008 – en el aniversario número 70 de Kristallnacht, fue nombrado presidente del Consejo de Yad Vashem, dedicado a preservar la memoria del Holocausto a las futuras generaciones.

Con la vida pendiendo de un hilo, Yisrael Meir Lau de 7 años reunió toda su valentía y se enfrentó a los Nazis. Esa misma determinación lo llevó a grandes alturas, pasando la antorcha de la tradición a una generación de israelíes.

(Clic aquí para un video corto sobre el rabino Yisrael Meir Lau)

 

6) La Señora de los Pollos

Si conocieras a Clara Hammer en el bus o en el supermercado, probablemente le sonreirías. Ella es una señora muy dulce de 93 años de edad. Pero nunca imaginarías que ella es conocida en forma cariñosa como “la señora de los pollos”, responsable de alimentar a cientos de familias pobres de Israel.

La campaña solidaria de Clara comenzó hace 22 años durante un viaje de rutina a una carnicería kosher en Jerusalem. Estaba parada en la fila y vio al carnicero darle una bolsa plástica llena con nada más que grasa y piel a una pequeña niña. Clara avanzó hasta el comienzo de la fila y preguntó, “¿Cuántos perros y gatos tiene esa familia que necesita tanto desperdicio?”.

El carnicero le explicó que esa familia no tenía mascotas sino siete hijos. Ellos utilizaban la grasa y la piel para hacer “sopa de pollo” y guisados. Las palabras entraron directo al corazón de Clara. Ella miró a través del mostrador y dijo: “De ahora en adelante, ¡dele a la familia un pollo entero y yo voy a pagárselo!”.

¿Qué motivó a Clara a ayudar? Nacida en una pequeña ciudad de Ucrania, Clara y su familia sobrevivieron tres pogroms antes de escapar a Rumania. El policía de la frontera rumana le negó la entrada a su familia y estuvieron en la cárcel cinco meses. Fue ahí donde ella experimentó terrible hambruna. Y Clara decidió que ella haría todo lo posible para aliviar el hambre actual.

Hoy, Clara ayuda a más de 700 personas y paga al carnicero una cuenta semanal de $1000 dólares. El carnicero tiene un computador entero dedicado a Clara.

Su departamento en Jerusalem está lleno de imágenes de pequeños pollos – muñecos de pollo rellenos, figuritas y jarras. En el 2008, Clara Hammer fue premiada por Yeshiva University con un honorario “doctorado en bondad”. Ella es un héroe moderno, mostrándonos lo que una sola persona puede lograr – con un poco de imaginación y mucha preocupación.

(Clic aquí para un video corto sobre La Señora de los Pollos)

 

7) Sherry y Seth Mandell

Seth y Sherri Mandell se mudaron a Israel desde Estados Unidos en el año 1996 porque amaban Israel y querían que el judaísmo estuviera en el centro de su vida familiar.

Sus vidas fueron devastadas en mayo del año 2001, cuando su hijo Koby de 13 años fue asesinado por terroristas. Koby fue a excursionar con un amigo un cañón cerca de la casa de los Mandell. Allí, en una cueva, terroristas árabes apedrearon a los dos niños hasta la muerte.

Los Mandells, padres de otros tres hijos menores, sabían que para poder seguir adelante, tenían que tomar la crueldad del asesinado de Koby y transformarlo en bondad. Querían ayudar a personas como ellos, golpeados por el terror, a ser capaces de volver a la vida, con fuerza, esperanza y sanación.

Por esa razón, crearon la Fundación Koby Mandell que provee programas de curación para familias golpeadas por el terrorismo. Niños cuyos hermanos o padres habían muerto en ataques terroristas, acudían a campamentos de una semana donde obtenían ayuda psicológica y relación con otros niños que compartían sus circunstancias de vida. Madres que habían perdido hijos en ataques terroristas iban a retiros de sanación de dos días. Los participantes son ayudados a encontrar significado en su pérdida, para que sus familias se fortalezcan en vez de debilitarse a causa de su trauma.

De esta forma, los Mandells respondieron al dolor y al sufrimiento con una respuesta judía – construir, crecer y dar significado al sufrimiento, elegir la vida y ayudar a otros en esta misión. Los terroristas no van a ganar; una cadena de amor y de compartir se crea en la estela de los intentos de los terroristas por destruir al pueblo de Israel.

Y de esta manera, ellos mantienen el espíritu de Koby vivo en el mundo.

(Clic aquí para un video corto sobre Sherri y Seth Mandell)

 

8) Shlomo Mulla

Shlomo Mulla creció en un pequeño pueblo en el norte de Etiopía. Cuando tenía 16 años, él y un grupo de amigos decidió irse a Israel a pie. Su plan era caminar desde su pueblo hasta Sudan, luego a Egipto, al desierto de Sinai, de ahí a Beersheva y finalmente a Jerusalem.

Tomaron un guía para que les mostrara primera parte del viaje. El padre de Shlomo vendió una vaca para conseguir dos dólares par pagar al guía. Caminaron descalzos, día y noche, sin descanso. Vieron tigres, leones y serpientes. Caminaron a través del desierto sin agua. Fueron capturados por ladrones en la jungla, que les quitaron toda su comida y todo su dinero.

Caminaron 780 kilómetros en una semana. Cuando llegaron a la frontera de Etiopía y Sudan, los guardias de la frontera le dispararon al mejor amigo de Shlomo y lo mataron. Pusieron a todo los niños en la cárcel y los torturaron.

Después de 91 días, Shlomo y sus amigos fueron liberados. Fueron llevados en camión a un campo de refugiados. Poco después de eso, conocieron a un hombre que les dijo que se subieran a un camión. Anduvieron por cinco horas a través del desierto. Luego se detuvieron y les indicaron que se bajaran del camión. Después el avión aterrizó y todos fueron empujados dentro de él. Se cerró la puerta en medio de canciones y aplausos, la tripulación anunció: “Shalom Aleichem” – Bienvenidos. Todo era parte de una operación secreta del gobierno israelí para rescatar a judíos etíopes.

Shlomo y otros judíos etíopes llegaron a Israel con la meta de ayudar a construir la sociedad. Shlomo aprendió el idioma y diligentemente se hizo su camino. Ganó reputación por su habilidad para concretar las cosas, con una sensibilidad especial en relación a los 120.000 judíos etíopes que viven actualmente en Israel. En febrero del año 2008, Shlomo se convirtió en el segundo etíope electo para la Knesset Israelí (el Parlamento israelí).

Basado en una idea de Flaura Koplin Winston

 

Fuente: http://www.aishlatino.com/h/j/fm/78955627.html

 

La Historia Completa de Janucá

La Historia Completa de Janucá

Bajo el dominio de Siria

En los días de Matitiahu, hijo de lojanán el Sumo Sacerdote, el Jashmonaí y sus hijos, cuando el malvado reino helenico se levantó contra Tu pueblo Israel para hacerles olvidar Tu Torá y ‘violar los decretos de Tu voluntad. Pero Tú, en Tus abundantes misericordias, Te erigiste junto a ellos en su momento de aflicción. Libraste sus luchas, defendiste sus derechos y vengaste el mal que se les había infligido. Entregaste a poderosos en manos de débiles, a numerosos en manos de pocos, a impuros en manos de puros, a malvados en manos de justos y a pecadores deliberados en manos de aquellos dedicados a Tu Torá. Y para Ti hiciste un nombre grande y santo en Tu mundo, y para Tu pueblo Israel efectuaste una inmensa salvación y redención hasta este día. Luego Tus hijos entraron al santuario de Tu Casa, limpiaron Tu Templo, purificaron Tu Santuario, encendieron luces en Tus sagrados atrios, y fijaron estos ocho días de Janucá para agradecer y alabar Tu gran Nombre.

Hace más de 2000 años, hubo una época en que la tierra de Israel formaba parte del Imperio sirio, siendo gobernada por la dinastía de los Seléucidas. Antioco III, rey de Siria, estaba en guerra con el rey Tolomeo de Egipto por el dominio de la tierra de Israel.

Antioco III resultó vencedor en la batalla y anexó la tierra de Israel a su imperio. Al comienzo de su reinado se mostró favorablemente dispuesto hacia los judíos y les acordó ciertos privilegios.

Más adelante, sin embargo, cuando fue derrotado por los romanos y éstos lo obligaron a pagar elevados gravámenes, la pesada carga recayó sobre los diversos pueblos que conformaban su imperio, a los que obligó a proporcionarle el oro cuyo pago le habían impuesto los romanos. Tras la muerte de Antioco le sucedió en el trono su hijo Seleuco IV, quien oprimió aún más a los judíos.

A las dificultades externas debían sumársele los peligros que amenazaban al judaísmo desde su fuero interno. La influencia de los helenistas (aquellos que aceptaban la idolatría y la forma de vida de los sirios) iba en constante aumento.

El Sumo Sacerdote Iojanán entrevió la gravedad del peligro que significaba para el judaísmo la penetración de la influencia Siria en Palestina. Ello, debido a que, contrariamente al ideal de belleza exterior que idolatraban los sirios, el judaísmo sustenta el ideal de la verdad y la pureza de orden moral, colocándolo por encima de cualquier armonía física y material, tal como lo ordena Di-s en Su sagrada Torá.

El pueblo judío jamás podrá renunciar a su fe en Di-s, para aceptar la idolatría de los sirios y los griegos. Por eso, Iojanán se oponía a todo intento por parte de los helenistas judíos en introducir las costumbres griegas y sirias en su territorio. Indudablemente, tal enérgica oposición debía, tarde o temprano, devenir en algún desastre. Y así fue: los helenistas lo aborrecían, y uno de ellos informó al comisionado del rey que en el tesoro del Beit Hamikdash -Templo había gran cantidad de riquezas.

Estas riquezas del Templo estaban formadas por los dineros del “medio Shekel” con que todo judío adulto contribuía anualmente. Dicha contribución estaba destinada a solventar los sacrificios que se ofrecían en el altar, así como para la conservación y el mejoramiento del edificio del Templo.

Otra parte del tesoro estaba formada por el fondo de los huérfanos, dinero que ellos habían heredado y que se depositaba allí hasta que cumplieran su mayoría de edad.

Seleuco necesitaba dinero para pagar a los romanos y éste estaba en el Templo. Sin pensarlo muy detenidamente envió a su ministro Heliodoro a retirar el dinero del tesoro del Templo.

En vano le rogó el Gran Sacerdote Iojanán que no lo hiciera. Heliodoro no le prestó atención y atravesó la puerta del Templo; pero al punto palideció de miedo, se desmayó y cayó al suelo. Cuando recobró el sentido, ya no se atrevió a entrar de nuevo.

El “Loco”

Poco tiempo después, Seleuco fue asesinado, y su hermano Antioco IV comenzó a reinar en Siria. Antioco IV era un tirano de carácter arrebatado e impetuoso, desdeñoso de la religión y de los sentimientos ajenos.

Fue llamado “Epitanes”, que quiere decir “el amado de los dioses”, tal como varios reyes sirios recibieron títulos semejantes. Sin embargo, un historiador de aquella época, Polibio, le aplicó el mote de “Epitanio” -que significa “loco” – como más apropiado al carácter del despiadado y cruel monarca.

En su deseo de unificar a su reino mediante la implantación de una religión y una cultura comunes para todos sus súbditos, Antíoco trató de desarraigar el individualismo de los judíos al reprimir todas sus costumbres.

Destituyó al ortodoxo y virtuoso Gran Sacerdote Iojanán, e instalo en su lugar a su hermano Josué, quien se complacía en hacerse llamar por el nombre griego de Jason, pues pertenecía al grupo de los helenistas.

Josué se valió de su alta investidura para difundir aún más las costumbres griegas entre los demás sacerdotes.

Josué o Jasón fue reemplazado posteriormente por otro hombre, Menelao, quien le había prometido al rey conseguirle más dinero que Jasón. Cuando Iojanán, el antiguo Sumo Sacerdote, protestó por la difusión de la influencia helenista en el Sagrado Templo, el nuevo Sumo Sacerdote lo hizo asesinar.

Entretanto, Antioco estaba librando una exitosa guerra contra Egipto. Sin embargo, mensajeros llegados de Roma le ordenaron cesar la lucha. Antioco tuvo que someterse a la voluntad de Roma y abandonar la contienda.

En Jerusalén había cundido el rumor de que Antioco habia sufrido un grave accidente en la batalla y al creerlo muerto el pueblo se rebeló contra Menelao. El traicionero Sumo Sacerdote se vio obligado a huir junto a sus amigos.

Los Mártires

Antioco regresó de Egipto furioso porque los romanos habían puesto trabas a sus ambiciones. Cuando se enteró de lo ocurrido en Jerusalén, lanzó todo su ejército sobre los judíos. Miles de ellos fueron muertos.

Inmediatamente, dictó una serie de severos decretos contra los judíos en los que se les prohibió la práctica de su culto; en adición a ello, los pergaminos de la Ley fueron confiscados y quemados.

El descanso sabático -Shabat-, la circuncisión -Brit Milá- y las leyes del ayuno, fueron prohibidos bajo pena de muerte.

La serie de atrocidades cometidas incluyó el que a uno de los más respetados ancianos de aquella generación, Rabí Eleazar, de 90 años, los servidores de Antioco le ordenaron que comiera carne de cerdo, para que los demás hicieran lo mismo.

Cuando el anciano se rehusó, le sugirieron que se llevara la carne hasta los labios para simular que la comía. Pero Rabí Eliezer se negó también a eso, y fue asesinado salvajemente. Hubo otros miles de judíos que, del mismo modo, sacrificaron sus vidas.

La famosa historia de Jana y sus siete hijos tuvo lugar en esa época. Los hombres de Antioco iban de pueblo en pueblo y de aldea en aldea para obligar a sus habitantes a adorar a los ídolos paganos. Solo quedó una zona de refugio, los montes de Judea con sus cuevas. Pero aún hasta allí persiguieron los sirios a los fieles judíos y muchos fueron los que ofrendaron sus vidas como mártires.

Matitiahu

Un día, los secuaces de Antioco llegaron a la aldea de Modiín, donde vivía el anciano sacerdote Matitiahu.

Cuando el oficial sirio mandó construir un altar en la plaza pública de la aldea y exigió a Matitiahu que ofrendara sacrificios a los dioses griegos, éste replicó:

-¡Mis hijos, mis hermanos y Yo estamos decididos a permanecer fieles al pacto que Di-s hizo con nuestros antepasados! De inmediato se aproximó al altar un judío helenista con la intención de ofrecer un sacrificio.

Matitiahu empuñó una espada y lo mató. Los hijos y amigos de Matitihu se arrojaron sobre los oficiales y soldados sirios. Luego de perseguir a los demás, se dedicaron a destruir el altar.

Matitiahu sabia que Antioco se enfurecería cuando supiera lo que había sucedido, y seguramente enviaría a sus esbirros para castigarlo a él y los suyos. Por lo tanto, abandonó la aldea de Modiín y huyó con sus hijos y amigos a los montes de Judea. Todos los judíos leales y valientes se les unieron.

Formaron legiones, que cada tanto abandonaban sus escondites para lanzarse sobre destacamentos y avanzadas de los enemigos, y para destruir los altares paganos que se erigían por orden de Antioco.

Los Macabeos

Antes de morir, Matitiahu reunió a sus hijos y los instó a continuar la lucha en defensa de la Torá de Di-s. Les pidió que siguieran los consejos de su hermano Shimón “el Sabio”, y que en la lucha reconocieran como jefe a Iehudá “el Fuerte”.

Iehudá era llamado “El Macabeo”, palabra compuesta por las primeras letras de las cuatro palabras hebreas “Mi Camoja Ba’elim Hashem” -’¿Quién es como Tú entre los poderosos oh Di-s?’-.

Antioco envió a su general Apolonio para eliminar a Iehuda y a su gente, los Macabeos. Aunque superaban en número y en equipo bélico a sus adversarios, los sirios fueron derrotados por los Macabeos.

Antioco despachó entonces otra expedición, la que también fue derrotada. Finalmente comprendió que solo con un poderoso ejército podía aspirar a derrotar a Iehuda y a sus bravos combatientes.

Un ejército de más de 40.000 hombres recorrió el territorio bajo el mando de dos comandantes: Nicanor y Gorgiash. Cuando la noticia llegó hasta Iehuda, éste y sus hermanos exclamaron:

¡Luchemos hasta la muerte en defensa de nuestras almas y de nuestro Templo!

El pueblo se reunió en Mizpá – lugar donde antaño el profeta Samuel había elevado sus preces a Di-s-. Al cabo de una serie de batallas, la guerra fue ganada por los Macabeos.

La Consagración

Los Macabeos regresaron a Jerusalén y la liberaron. Entraron en el Templo y lo limpiaron de los ídolos colocados allí por los vandálicos sirios.

Iehudá y los suyos erigieron un nuevo altar y lo consagraron en el vigésimo quinto día del mes de Kislev del año 3622 (138 antes de la E. C).

La Menorá -Candelabro- de oro habia sido robada por los sirios, por lo que los Macabeos hicieron una nueva de un metal menos noble.

Cuando quisieron encendería, solo encontraron una pequeña redoma de aceite puro de oliva que continuaba cerrada con el sello del Sumo Sacerdote Iojanán.

Este alcanzaba solo para un día; pero por un milagro de Di-s, siguió ardiendo durante ocho días, hasta que se pudo elaborar más aceite.

El milagro demostró que Di-s había tomado nuevamente a Su pueblo bajo Su protección. En recuerdo a este milagro, nuestros sabios fijaron como festividad los ocho días de Janucá, constituyéndose éstos en ceremonia anual de agradecimiento eterno por medio del encendido de las velas.

Fuente: http://www.es.chabad.org/library/article_cdo/aid/590230/jewish/La-Historia-Completa-de-Januc.htm

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