EL CALENDARIO JUDIO

2009.08.26
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El actual calendario judío empieza a contar, según la Biblia, a partir de la creación mítica del mundo. Esta fecha corresponde a, según la tradición judía, el día domingo 7 de octubre del año 3761 a. C.; fecha equivalente al 1º del mes de Tishrei del año 1 (del calendario hebreo).

El año 2009 (del calendario gregoriano u occidental) equivale al año hebreo de 5769 (que comenzó al atardecer del 29 de septiembre del 2008). Para convertir un año del calendario gregoriano a su correspondiente hebreo, hay que sumar o restar la cifra de 3760 (correspondiente a los “años antes de Cristo”). Ejemplo: 2009 (año gregoriano) + 3760 = 5769 (año hebreo).

El calendario judío o calendario hebreo es un calendario lunisolar, es decir que tiene en cuenta las vueltas de la Tierra alrededor del Sol (año) y las vueltas de la Luna alrededor de la Tierra (día – mes), en algunos aspectos similar al calendario occidental. Aunque éste último es exclusivamente solar, mientras que el calendario judío se asemeja más al calendario chino, en su compleja organización (aunque no existen datos certeros de influencia de uno sobre otro).

El actual calendario hebreo se utiliza desde el siglo XI, y consiste en una modificación del calendario hebreo antiguo, modificación realizada por el rabino Hillel en el año 258, aunque se emplearía recién mucho más tarde.

Cada mes hebreo es exactamente un ciclo lunar. Por lo tanto, un año hebreo puede tener 12 meses o 13 meses, mes extra que se agrega para que la celebración de Pascua no se corra hacia la estación de invierno. Este año especial de un mes más, se llama “año bisiesto”, “año embolismal” o “año preñado”.

En el calendario judío asimismo los años pueden ser regulares, defectivos y abundantes. Entonces tenemos según esto:

AÑOS COMUNES; AÑOS EMBOLISMALES

Defectivos (haserá) 353 días;383 días
Regulares (sdurá) 354 días; 384 días
Abundantes (shlemá) 355 días; 385 días

Tiene ciclos de diecinueve años el calendario judío, de los cuales siete son embolismales, el 3º, 6º, 9º, 11º, 14º, 17º y 19º, ciclo de Metón. La comunicación con el calendario cristiano es todavía más dificultosa. Hay tablas de correspondencia de años aunque en la práctica cada año judío se incumbe con un año cristiano, pero el año judío empieza un día entre el veinticinco de agosto y el cinco de octubre. El año, teóricamente empieza con la 1ª luna nueva de otoño, aunque:

1. Si la luna nueva cae en domingo, miércoles o viernes, se pasa al día consecutivo (Adu).
2. Si la luna nueva sucede a las seis de la tarde, doce horas contadas a partir de la salida del sol la luna será vera al día siguiente, y se reubica a este día el inicio del año (Jach).
3. Si por causa del Jach el inicio del año tiene lugar el día domingo, miércoles o viernes se transporta un día más.
4. Si la luna nueva de un año ordinario tiene lugar el día martes entre las nueve y las dieciocho el año empieza el jueves; debido a que de lo contrario el inicio de año en el próximo estaría el sábado luego de las dieciocho, tendría que pasar el comienzo del año al día martes, y el este no poseería los días que correspondiera (Gatrad).
5. Si un año ordinario que persigue a uno embolismal la luna nueva cae el día lunes entre las quince y las dieciocho significa que el comienzo del año anterior tuvo lugar el día martes luego de las dieciocho y hubo que trasladarse al día jueves. Si se iniciase el día lunes el año obtendría un día menos, así que se pasa al día martes (Betutakpat).

Siempre tiene lugar el quince de nisán la pascua judía, ciento sesenta y tres días antes de año nuevo. Los judíos consideran tres ciclos: el sabático, de 7 años; el jubilar, de cincuenta años y el pascual de quinientos treinta y dos años, consecuencia de multiplicar el ciclo de diecinueve años, lunar, por el de veintiocho años, solar.

Los meses del año judíos son:
1. Tishrei (30 días) – cae aproximadamente en septiembre u octubre
2. Jeshván (29 ó 30 días) (llamado también Marjeshván) – octubre o noviembre
3. Kislev (30 ó 29 días) – noviembre o diciembre
4. Tevet (29 días) – diciembre o enero
5. Shevat (30 días) – enero o febrero
6. Adar (29 días) – febrero o marzo
7. Nisán (30 días) – marzo o abril
8. Iyar (29 días) – abril o mayo
9. Siván (30 días) – mayo o junio
10. Tamuz (29 días) – junio o julio
11. Av (30 días) (llamado también Menajém Av) – julio o agosto
12. Elul (29 días) – agosto o septiembre

El mes 13 consiste en la duplicación del mes de Adar, de manera que se intercala un nuevo mes de 30 días, llamado Adar “A” o Adar I, antes del mes de Adar original, que pasa a ser “Adar bet”.

En los años defectivos se saca el 1er día del mes de Tishrei, en los años abundantes se suma un día al mes de jeshvan. El día empieza con la caída del sol, a la 6 de la tarde), tiene veinticuatro horas, cada hora son 1,080 jalakim, y cada jelek 76 regaim (instantes).

Fuente: http://www.elcuartoreich.com/2009/08/calendario-judio.html

Peonzas de Januca – “dreidel”

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Aproximadamente dos siglos antes de la Era Común, Judea vivía una grave crisis política-religiosa. El país era víctima del yugo del gobierno de Antíoco, monarca seleucida (greco-sirio), quien oprimía cruelmente a los judíos obligándolos a abandonar su religión e imponiéndoles la cultura idólatra helénica. Para lograr su cometido, el tirano emitió una serie de edictos, prohibiendo a los judíos cumplir con los preceptos y las costumbres que les ordenaba su credo. De esta manera, el que observaba el Shabat, cincuncidaba a su hijo o estudiaba Torá, estaba amenazado con la pena de muerte.

Esta cruel opresión tuvo su cumbre cuando los helenistas saquearon y profanaron el sagrado Templo de Jerusalem, colocando una estatua en el altar para realizar sacrificios paganos y quemando los rollos de la Torá que allí se encontraban.

Parte del pueblo, desolado y dominado por el miedo y la decepción, renegó de la fe de sus padres adoptando la cultura idólatra de sus opresores; otros prefirieron morir por la santificación del Nombre (Kidush HaShem), y un pequeño grupo escapó de las aldeas y ciudades para refugiarse en cuevas y cavernas.

La Rebelión contra los griegos
En esos días, cuando parecía haber llegado la hora de la extinción espiritual de Israel, Matitiahu HaJashmonaí y sus cinco hijos, originales de la pequeña ciudad de Modiín, se rebelaron en contra de los invasores.

La rebelión comenzó cuando un judío helenista se dirigió a un altar en la plaza principal para ofrecer un sacrificio pagano. Matitiahu no pudo controlarse y se lanzó contra el renegado y el funcionario gubernamental que lo acompañaba, hiriéndolos mortalmente. Luego destrozó el altar consagrado a la idolatría y, corriendo hacia la muchedumbre judía congregada en el lugar, exclamó en voz alta: “Quien está con el Di-s de Israel, que venga conmigo; quien vela por la Torá del Señor y cumple con Su pacto que venga detrás de mí…”.

El llamado del héroe se expandió por todo el país y muy pronto se unieron a él todos aquellos que aún conservaban el espíritu del heroísmo y rebelión. Inmediatamente se formó un ejército popular que salió a la lucha contra Antíoco.

Pese a su abnegada y valiente labor, Matitiahu no tuvo el privilegio de ver el resultado de la rebelión que él había iniciado, ya que falleció en ese mismo año, siendo sepultado en Modiín. La rebelión quedó a cargo de su hijo Yehudá el Macabeo.

Después de dos años de sangrientos combates, los judíos derrotaron definitivamente al enemigo y entraron triunfalmente a Jerusalem. De inmediato se dirigieron a purificar el Templo que había sido profanado, para restaurarlo y construír nuevamente el altar destinado al Todopoderoso.

El día 25 de Kislev del año 3622 (139 antes de la Era Común) fueron reinaugurados el Templo y el altar, con gran solemnidad.

Hoy, la rebelión macabea puede aplicarse a toda la región, pero es una revuelta contra la hostilidad que preservó durante muchos años y una “inauguración” del Estado de no beligerancia entre Israel y sus vecinos.
De seguir el camino del proceso de paz, tal vez la Fiesta de Januca venidera nos encuentre encendiendo la “Januquiá” (candelabro de ocho brazos) en la misma Damasco, lo que sin lugar a dudas nos hará repetir el famoso dicho de Januca: NES GADOL HAIA SHAM, “UN GRAN MILAGRO OCURRIÓ ALLÍ”.
Los invito a que pensemos sino es que estamos cometiendo un error al ceder todo el espacio a fin de celebrar esta hermosa fiesta tan judía, tan de la libertad, de los derechos humanos, tan de la dignidad humana y a la vez tan universal – sólo a los “jasidim” u otros judíos ortodoxos muy religiosos. Los invito nuevamente a reflexionar acerca de ésta actitud. ¿No estaremos renunciando a espacios tan dignos, tan judíos, tan hermosos de valores judíos y humanistas que vale la pena transmitirlos a nuestros hijos y a los hijos de nuestros hijos?

Fuente: http://www.mesilot.org

Calendario hebreo, imágenes de Israel

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Purim

Para ver la presentación pulsa aquí purim[1]PURIM

NOMBRES DE LA FIESTA Y SUS FUENTES

La raíz de la palabra Pur es, por lo visto, persa, y su significado – de acuerdo a la Meguilá de Ester – es: suerte. La palabra Purim es el plural de Pur, suertes. La festividad se llama Purim aludiendo al Pur (la suerte) que echó Hamán.

La palabra “pur”, se parece al verbo “paror ó porer”; al sustantivo “perur”, y sus significados son: desarmar, romper, destruir, dividir en pequeñas partes. El verbo “pur”, aparece con la implicancia de anular, parar, romper algo establecido, por ejemplo: romper un pacto, romper las nupcias, romper la huelga.

El primer significado de la palabra “Pur” es: romper pequeñas piedras o trozos de arcilla. La utilización de esta palabra es antigua, y su fuente se apega a la vieja costumbre, que establece la suerte, en sorteos, por medio de tirar piedras pequeñas o piedras rotas, dentro de una urna.

Conocemos esas formas de echar suertes, del relato bíblico. En el libro de Iehoshúa, en el Capítulo 7, se cuenta que Aján ben Carmi, violó el anatema de no quedarse, llevado por la codicia con algo de la ciudad de Ierijó. Iehoshúa sólo descubrió al culpable, después de haberse echado la suerte sobre todo el Pueblo de Israel, en principio, por tribus, luego por familias, hasta su aparición. Así lo había ordenado D’s ante la angustia y la preocupación del líder.

En la antigua Grecia, en la ciudad de Atenas, había una costumbre similar. Para establecer quienes eran deseados o no dentro de la ciudad y ante la necesidad de expulsar y exiliar a los indeseables, escribían los nombres en arcillas (ostracón), las depositaban en una urna. De aquí surgió el concepto de
“ostracismo”, que significa: la negación de derechos sociales a alguien, por consenso general, lo mismo que se lograba al echar suertes.

Se deduce de la Meguilá, que también el perverso de Hamán quiso echar suertes (o determinar una suerte), para fijar el mes y el día apropiados en los que asestaría un golpe a los judíos. En la antigua Persia existía la creencia, acerca de la influencia de los astros en la suerte de las personas y los astrólogos, junto a los sacerdotes y magos, eran muy respetados. Según la opinión de varios investigadores, cayó la suerte sobre el mes de Adar, no por casualidad, sino con toda intención, premeditadamente, porque a mediados de este mes, los persas festejaban la gran festividad de Anahita. Esos eran, pues, momentos más que propicios para inclinar la voluntad de todo el pueblo contra los judíos.

La palabra “pur”, se asemeja en su sentido a la palabra “páis”, que es tan popular en nuestros días (usándose para determinar los juegos de lotería, y de sorteos en general). La Mishná relata, que en el servicio sacerdotal, en el Gran Templo de Jerusalén, había una gran competencia para el logro de las funciones importantes, y una vez ocurrió, que dos sacerdotes se apuraron en ocupar el lugar, uno empujó al otro, de manera que uno se cayó y se fracturó el pié. Luego decidieron, que para esta misión y para tantas otras, se determinarán los encargados sólo por sorteo – es decir, por sorteo en una especie de urnas.

En nuestros días, cuando buscaron un nombre apropiado al gran sorteo de la lotería nacional israelí, escogieron la palabra “páis”, que aparece en idioma hebreo seiscientos años después del uso del término “pur”. La denominación “Purim”, quedó exclusivamente como nombre de la festividad.

Fuera del nombre Purim; se agregaron Purim Katán – que es el día 14 de Adar I – Adar Alef – en los años en los que se agrega un mes extra a fin de equiparar el calendario lunar con el solar, y que es conmemorativo del Purim HaGadol, que cae un mes más tarde. Shushán Purim, se denomina a la Festividad de Purim que acaece el 15 del mes de Adar, y se la celebra
únicamente en las ciudades que estaban fortificadas por murallas, desde los tiempos de Iehoshúa Bin Nún (según lo escrito en la Mishná, Masejet Iomá), por ejemplo, Jerusalén, por el día que se agrega a la festividad, como recuerdo del día extra que festejaron los judíos de Shushán, ciudad capital, según el texto de la Meguilá de Ester.

Una palabra que se renovó en los últimos años, es: “purimón”, como un tipo de Purim Katán, una reunión o fiesta. Vale la pena mencionar, que la palabra Purim se convirtió con el correr del tiempo, en un símbolo de salvación y redención para los judíos, y así fueron llamados los días de milagrosa salvación de los judíos de diversos lugares del mundo, con el nombre de Purim, por ejemplo: Purim de Frankfurt, Purim de Zaragoza, etc.

“El año doce del rey Ajashverosh, el mes primero que es el mes de Nisán se sacó el “Pur” (es decir, las suertes) en presencia de Hamán, por días y por meses. Salió el doce, que es el mes de Adar.”

Meguilat Ester 3:7

“Hamán, hijo de Hamdat, de Agag, enemigo de todos los judíos, había proyectado exterminar a los judíos y echó el “Pur”, es decir, la suerte, para su ruina y exterminio. Pero cuando se presentó al rey, su proyecto se volvió contra él, y los males que había meditado contra los judíos cayeron sobre su cabeza, siendo ahorcados él y sus hijos. Por esta razón, estos días son llamados “Purim”, de la palabra “Pur”. Asimismo, por todo lo relatado en esta carta por lo que ellos mismos vieron y por lo que se les contó, hicieron los judíos de estos días una institución irrevocable para sí, para sus descendientes y para todos los que se pasaron a ellos, conforme a este escrito y esta fecha, de año en año.”

Ester 9: 24-27

80º aniversario del nacimiento de Ana Frank

Anna Frank

Anna Frank


12 de junio de 1929 – 12 de junio de 2009

El 12 de junio de 2009 se cumplen 80 años del nacimiento de Ana Frank. Para conmemorarlo, se han organizado distintas actividades dentro y fuera de Holanda.

Ana Frank nació en Alemania en 1929 y pertenecía a una familia judía que se exilió en Holanda al comenzar las persecuciones nazis. A la edad de trece años comenzó a escribir un diario y poco tiempo después ella y su familia tuvieron que ocultarse para evitar los campos de concentración. Permanecieron escondidos desde 1942 hasta 1944 año en que fueron descubiertos. En 1945 murió en el campo de concentración de Bergen-Belsen. Su diario fue encontrado en el escondite que habitó durante dos años.

Fragmentos del Diario de Ana Frank
20 de junio de 1942

Mi padre tenía ya treinta y seis años cuando se casó con mi madre, que tenía veinticinco. Mi hermana Margot nació en 1926, en Frankfort del Meno. Y yo el 12 de junio de 1929. Siendo judíos cien por ciento, emigramos a Holanda en 1933, donde mi padre fue nombrado director de la Travis N.V., firma asociada con Kolen & Cía., de Amsterdam. El mismo edificio albergaba a las sociedades, de las que mi padre era accionista. Desde luego, la vida no estaba exenta de emociones para nosotros, pues el resto de nuestra familia se hallaba todavía defendiéndose de las medidas hitleristas contra los judíos. A raíz de las persecuciones de 1938, mis dos tíos maternos huyeron y llegaron sanos y salvos a los Estados Unidos. Mi abuela, entonces de setenta y tres años se reunió con nosotros. Después de 1940 nuestra buena época iba a terminar rápidamente: ante todo la guerra, la capitulación, y la invasión de los alemanes llevándonos a la miseria. Disposición tras disposición contra los judíos. Los judíos eran obligados a llevar la estrella, a ceder sus bicicletas. Prohibición de los judíos de subir a un tranvía, de conducir un coche. Obligación para los judíos de hacer sus compras exclusivamente en los establecimientos marcados con el letrero de “negocio judío”, y de quince a diecisiete horas solamente. Prohibición para los judíos de salir después de las ocho de la noche, ni siquiera a sus jardines, o aún de permanecer en casa de sus amigos. Prohibición para los judíos de ejercitarse en todo deporte público: prohibido el acceso a la piscina, a la cancha de tenis y de hockey o a otros lugares de entrenamiento. Prohibición para los judíos de frecuentar a los cristianos. Obligación para los judíos de ir a escuelas judías, y muchas otras restricciones semejantes.

8 de julio de 1942

A las tres de la tarde llamaron a nuestra puerta. Yo no lo oí, porque estaba leyendo en la terraza, perezosamente reclinada al sol en una mecedora. De pronto, Margot apareció por la puerta de la cocina, visiblemente turbada.
- Papá ha recibido una citación de la SS -cuchicheó-. Mamá acaba de salir a buscar al señor Van Daan. (Van Daan es un colega de papá y amigo nuestro).
Yo estaba aterrada: todo el mundo sabe qué significa una citación; vi surgir en mi imaginación los campos de concentración y las celdas solitarias. ¿Íbamos a dejar a papá partir hacia allí?
- Naturalmente no se presentará – dijo Margot, mientras que ambas esperábamos en la alcoba el regreso de mamá.
- Mamá ha ido a casa de los Van Daan para ver si podemos habitar desde mañana, nuestro escondite. Los Van Daan se ocultarán allí con nosotros. Seremos siete.
En nuestro dormitorio, Margot me confesó que la citación no era para papá, sino para ella misma. Asustada de nuevo empecé a llorar. Margot tiene dieciséis años. ¡Quieren pues dejar ir solas a las muchachas de su edad! Afortunadamente, como mamá ha dicho, no irá.

9 de octubre de 1942

Hoy no tengo que anunciarte más que noticias deprimentes. Muchos de nuestros amigos judíos son poco a poco embarcados por la Gestapo, que no anda con contemplaciones; son transportados en furgones de ganado a Westerbork, al gran campo para judíos, en Dentre. Westerbork debe ser una pesadilla; cientos y cientos están obligados a lavarse en un solo cuarto, y faltan los W.C. Duermen los unos encima de los otros, amontonados en cualquier rincón. Hombres, mujeres y niños duermen juntos. De las costumbres no hablemos: muchas de las mujeres y muchachas están encinta.
Imposible huir. La mayoría está marcada por el cráneo afeitado, y otros, además, por su tipo judío.
Si esto sucede en Holanda, ¿qué será en las regiones lejanas y bárbaras de las que Westerbork no es más que el vestíbulo? Nosotros no ignoramos que esa pobre gente será masacrada. La radio inglesa habla de cámaras de gases. Después de todo, quizá sea mejor morir rápidamente. Eso me tiene enferma.

19 de noviembre de 1942

Podríamos cerrar los ojos ante toda esta miseria, pero pensamos en los que nos eran queridos, y para los cuales tememos lo peor, sin poder socorrerlos.
En mi cama bien abrigada, me siento menos que nada cuando pienso en las amigas que más quería, arrancadas de sus hogares y caídas a este infierno. Me da miedo el cavilar que aquellos que estaban tan próximos a mí se hallen ahora en manos de los verdugos más crueles del mundo. Por la única razón de que son judíos.

13 de enero de 1943

El terror reina en la ciudad. Noche y día, transportes incesantes de esa pobre gente, provista tan sólo de una bolsa al hombro y de un poco de dinero. Estos últimos bienes les son quitados en el trayecto, según dicen. Se separa a las familias, agrupando a hombres, mujeres y niños.
Los niños al volver de la escuela, ya no encuentran a sus padres. Las mujeres, al volver del mercado, hallan sus puertas selladas y notan que sus familias han desaparecido.
También les toca a los cristianos holandeses: sus hijos son enviados obligatoriamente a Alemania. Todo el mundo tiene miedo.
Centenares de aviones vuelan sobre Holanda para bombardear y dejan en ruinas las ciudades alemanas; y a cada hora, centenares de hombres caen en Rusia y en África del Norte. Nadie está al abrigo, el globo entero se halla en guerra, y aunque los aliados ganen la guerra, todavía no se ve el final.
Podría seguir durante horas hablando de la miseria acarreada por la guerra, pero eso me desalienta de más en más. No nos queda más que aguantar y esperar el término de estas desgracias. Judíos y cristianos esperan, el mundo entero espera, y muchos esperan la muerte.

Fuente: http://www.redescolar.ilce.edu.mx/

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