Cómo las enseñanzas cristianas sobre los judíos allanaron el camino para el Holocausto.

por Gabriel Wilensky


 

Después de celebrar la liberación del yugo del antiguo Egipto, los judíos marcan en el calendario Iom HaShoá, el Día del Holocausto. La fecha fue elegida para conmemorar la revuelta en el Gueto de Varsovia, un evento en el que un puñado de judíos se atrevió a confrontar al “faraón todopoderoso”. Pero la historia de nuestros hermanos en el gueto no tuvo un final feliz: el Mar Rojo no se abrió para que los perseguidos pudieran escapar, y tampoco fueron sus enemigos atacados duramente por la mano divina. En cambio, los pocos sobrevivientes del infierno del gueto terminaron sus vidas en el torbellino de la muerte de Treblinka.

El Gueto de Varsovia fue uno de los muchos guetos que los alemanes establecieron en muchas ciudades europeas. Los guetos fueron creados con el único objetivo de mantener a la población judía encerrada para evitar que tuvieran contacto con sus vecinos cristianos. Los alemanes forzaron a cientos de miles de judíos a vivir abarrotados en esos lugares que normalmente hubieran contenido a un décimo de la población.

Los judíos del gueto, al igual que los que todavía vivían “libres” en otras ciudades, fueron obligados a coser una Estrella de David amarilla en sus ropas para que los cristianos pudieran identificarlos con facilidad. Las rigurosas leyes antijudías que los alemanes promulgaron en 1935, seguidas de leyes similares en Italia en 1938 y luego en Francia, Eslovaquia, Hungría y otros países, evitaban que los judíos socializaran con los cristianos, prohibiéndoles trabajar en puestos estatales y en posiciones académicas, o desempeñarse en profesiones como leyes o medicina, al igual que muchas otras restricciones, incluyendo la pérdida de la ciudadanía. Estas leyes constituían serias violaciones a los derechos humanos y fueron los primeros pasos en un proceso gradual de deshumanización de los judíos que posteriormente dio paso al genocidio.

¿De dónde sacaron los alemanes todas estas ideas? ¿Qué funcionario maquiavélico pensó todo esto? Cuando los nazis asumieron el poder en 1933 descubrieron que no necesitaban inventar casi nada para su persecución de los judíos, porque la Iglesia Católica había inventado prácticamente todo, cientos de años antes.

Cuando Hitler llegó al poder, encontró que la población ya odiaba profundamente a los judíos.

La insignia amarilla en sus prendas, la prohibición de ocupar cargos públicos, la prohibición de tener empleados cristianos, la quema del Talmud, la prohibición de vivir junto a los cristianos, la prohibición de pertenecer a gremios o de trabajar en la industria, los guetos, todas esas violaciones de derechos humanos básicos que asociamos con la tiranía nazi fueron promulgadas entre 400 y 700 años antes de los nazis por la Iglesia Católica. Durante casi dos milenios, a los cristianos se les enseñó que el cristianismo reemplazó al judaísmo, y que los judíos eran malvados, que estaban determinados a destruir el cristianismo y que eran los asesinos de Jesús.

Por lo que no debería sorprendernos mucho que cuando Hitler llegó al poder encontró que la población ya odiaba profundamente a los judíos. Ese odio había sido implantado y cultivado por el cristianismo prácticamente desde el comienzo del movimiento cristiano en el primer siglo de la era común. Un odio verbal que comenzó como una lucha fraternal dentro del judaísmo, y que con el tiempo y el distanciamiento de los primeros cristianos de la corriente principal del judaísmo (a medida que el cristianismo ganó fuerza entre los pueblos paganos del Imperio Romano) se transformó en un odio violento, visceral e irracional.

El movimiento cristiano acusó a los judíos de matar a Jesús y de rechazar su misión mesiánica. Como consecuencia, los primeros cristianos desarrollaron la idea de que el judaísmo quedaba relegado al segundo plano mientras que el cristianismo lo reemplazaba. En ese tiempo, los cristianos creían que Dios consideraba a los cristianos el “Nuevo Israel” y el nuevo “Pueblo Elegido”. Comenzaron a llamarle a la biblia cristiana el “Nuevo” Testamento y a la hebrea el “Viejo” Testamento, sugiriendo nuevamente que la religión judía se había tornado superflua.

A pesar de la opresión y las dificultades, los judíos no desaparecieron. Esta tenacidad para sobrevivir y su continuo rechazo a la aceptación de Jesús como el Mesías, llevó a un aumento del odio cristiano hacia los judíos. Los Padres de la Iglesia, cuyos escritos formaron la base del cristianismo que conocemos hoy en día, escribieron sobre los judíos de manera comparable a los nazis. Como dijo San Ambrosio, conocido como el “obispo de la lengua de oro”, en 374 EC:

“Los judíos son los hombres menos valiosos de todos. Son lascivos, avaros, rapaces. Son los pérfidos asesinos de Cristo. Adoran al Demonio. Su religión es una enfermedad. Los judíos son los odiosos asesinos de Cristo y por matar a Dios no hay expiación posible, indulgencia ni perdón. Los cristianos nunca deben dejar de vengarse, los judíos deben vivir en esclavitud para siempre. Dios siempre odió a los judíos. Es esencial que todos los cristianos los odien también”.

Lo que dijo San Juan Crisóstomo, obispo de Antioquía, unos cuantos años después, no fue mucho mejor:

“En donde los asesinos de Cristo se reúnen, la cruz es ridiculizada, Dios es blasfemado, el padre no es reconocido, el hijo insultado y la gracia del Espíritu rechazada… Si los ritos judíos son santos y venerables, nuestro estilo de vida debe ser falso. Pero si nuestro estilo de vida es verdadero, ¡y verdaderamente lo es!, el de ellos es fraudulento. No estoy hablando de las Escrituras. ¡Nada de eso!… Estoy hablando de la falta de piedad y demencia que ellos muestran actualmente”.

Durante la Edad Media los cristianos comenzaron a asociar a los judíos con el Diablo. Era natural hacer esta asociación para una población que ya estaba acostumbrada a leer en los Evangelios oraciones como: “Le perteneces a tu padre, el diablo, y quieres llevar a cabo el deseo de tu padre”. Los pensadores cristianos se preguntaron qué tipo de criatura rechazaría la verdad y mataría a Dios, y concluyeron que sólo un agente inhumano de Satán podría actuar de esa manera. La espiral descendente llevó a muchos cristianos europeos, cuya mayoría nunca había visto a un judío, a crear una concepción fantástica de los judíos que no estaba basada en la realidad.

El Iluminismo transformó al anti-judaísmo del cristianismo teológico en algo moderno, secular y seudo-científico.

La Revolución Francesa causó la emancipación de los judíos, quienes dejaron rápidamente los guetos y en gran parte se asimilaron a la población cristiana de las ciudades a las que se mudaban. El Iluminismo transformó al anti-judaísmo del cristianismo teológico en algo moderno, secular y seudo-científico, prerrequisito sine qua non (absolutamente indispensable) para una población que estaba adoptando con rapidez una visión moderna del mundo, alejada del yugo de su religión. Fue en este entorno cultural que el antisemitismo se transformó en algo racial, y fue en los siglos 19 y 20 que las viejas acusaciones de deicidio (asesinato de dios), de envenenar pozos de agua, de traer la Peste Negra, de matar niños cristianos para extraer su sangre para hacer matzá, y de muchas otras acusaciones sin fundamentos que se transformaron en acusaciones modernas en las que los judíos eran culpados por la derrota de Alemania en la Primera Guerra Mundial, por el desempleo, por la inflación, y acusados de crear y fomentar revoluciones, de modernismo, de capitalismo, de comunismo y de muchas cosas más.

Los nazis heredaron esta concepción del “judío”. Hitler fue educado como católico, él se impregnó de las enseñanzas anti-judías tradicionales del cristianismo, y se aprovechó al máximo de ellas para promover su plan. Como les dijo a dos obispos católicos alemanes en 1933:

“La Iglesia Católica consideró pestilentes a los judíos por 1,500 años, los puso en guetos, etc., porque reconoció a los judíos por lo que eran… yo sólo estoy volviendo atrás, a la época en que fue implementada esta tradición de 1,500 años… Reconozco que los representantes de esta raza son una pestilencia para el estado y para la iglesia, y quizás le estoy brindando al cristianismo un gran servicio al sacarlos de las escuelas y de los cargos públicos”.

* * *

Una Nota del Autor: El antisemitismo en el cristianismo y su rol en el Holocausto

Gracias a todos por sus comentarios. Un punto importante a mantener en mente es que este artículo no describe a los cristianos modernos o al cristianismo. El foco de este artículo (y del libro) está en cómo la historia del cristianismo llevó al Holocausto, particularmente como ocurrió en Europa. La Iglesia Católica se reunió en la década del 60 en el Segundo Concilio Vaticano y quitó la acusación de deicidio. Pero para los lectores cristianos que fueron criados después de 1965, deberían saber que antes de eso el cristianismo enseñaba que los judíos eran los asesinos de Cristo, y que todos los judíos del tiempo de Jesús, y para siempre, eran culpables de su muerte: ‘¡Deja que su sangre esté sobre nosotros y sobre nuestros hijos!’ (Mateo 27:24-25). Esto les ocasionó indescriptibles miserias a los judíos durante siglos de persecución. Los cristianos eran encolerizados por obras dramáticas representando la pasión de Cristo y por la liturgia del Viernes Santo y salían a matar a los judíos indiscriminadamente. Las enseñanzas negativas sobre los judíos eran penetrantes, comenzando con el Nuevo Testamento (sólo los cuatro Evangelios y los Actos de los Apóstoles contienen 450 versículos antisemitas, ¡un promedio de dos por página!) y continuando con los escritos de los Padres de la Iglesia, Martín Lutero y otros pensadores y teólogos cristianos. Los sacerdotes de todos los lugares de Europa menospreciaron constantemente a los judíos en sus sermones durante siglos, inclusive durante la era nazi.

En otras palabras, hay una triste historia que se ha repetido mucho y durante mucho tiempo. Muchos de los perpetradores del Holocausto vieron o escucharon de sus padres y abuelos sobre los guetos que la Iglesia había instituido no en el nombre de Hitler sino en el de Jesús. Piensa en esto: ¡las paredes del gueto romano, literalmente de un lado al otro del Tíber desde el Vaticano, fueron destruidas por última vez en 1870!

La mayoría de los cristianos de hoy en día no albergan este odio hacia los judíos. Muchos cristianos ayudaron a los judíos durante la Segunda Guerra Mundial, pero más allá de lo bueno que sea eso, desafortunadamente fue una pequeña gota en un océano gigante de violencia hacia los judíos que provenía de otros cristianos. Hoy en día, particularmente en los Estados Unidos, muchos cristianos son amigos de los judíos y de Israel. Esto es algo bueno. Es mi esperanza que por medio de discusiones sanas como esta, y de educación sobre historia como en mi libro Seis Millones de Crucifixiones, se forjen nuevos lazos, y que los lazos preexistentes se fortalezcan. Incluso con el gran progreso del Segundo Concilio Vaticano y sus enseñanzas subsecuentes, todavía hay mucho trabajo que hacer para eliminar completamente el antisemitismo del cristianismo.

Basado en el libro del autor: “Six Million Crucifixions: How Cristian Teachings About Jews Paved the Road to the Holocaust”.

Revelan el primer borrador de la carta de Hitler sobre el Holocausto

Según consta allí, el dictador nazi planificó el genocidio en 1919; en la misiva describe el modo para aniquilar a los judíos

Jueves 09 de junio de 2011 | 10:07  (actualizado a las 10:05)

Según consta allí, el dictador nazi planificó el genocidio en 1919; en la misiva describe el modo para aniquilar a los judíosFoto: AP

 

 

NUEVA YORK.- La firma al final de una carta escrita a máquina en páginas que se tornaron amarillentas después de un siglo es inconfundible: Adolfo Hitler, con las últimas letras arrastradas hacia abajo.

La carta está fechada en 1919, décadas antes de la Shoá (el Holocausto). En ella, el entonces soldado alemán de 30 años nacido en Austria plasmó lo que parecen ser sus primeros comentarios sobre la aniquilación de los judíos.

Fue escrita con una máquina de escribir del ejército alemán y ha sido conocida desde hace mucho por especialistas. Es considerada relevante porque demuestra desde cuándo estaba creando sus ideas antisemitas.

El documento fue presentado anteayer por el fundador de una organización judía de derechos humanos que compró el documento original el mes pasado.

Hitler “estableció el estándar de oro para la inhumanidad del hombre hacia el hombre”, dijo el rabino Marvin Hier del Centro Simon Wiesenthal, nombrado en honor a un cazador de nazis.

Hace tres semanas la organización con sede en Los Angeles compró el original por 150.000 dólares de un corredor de antigüedades en California. Antes, la carta había pertenecido a un corredor en Kansas que la adquirió del soldado estadounidense William F. Ziegler.

Al parecer, Ziegler encontró las cuatro páginas escritas a máquina en un archivo nazi cerca de Nüremberg, en Alemania, en los últimos meses de la Segunda Guerra Mundial.

“El peligro que representa el judaísmo para nuestro pueblo se expresa en la innegable aversión de grandes secciones de nuestro pueblo”, escribió Hitler en alemán. “La causa de esta aversión surge principalmente del contacto personal y de la impresión personal que dejan los judíos como individuos, que casi siempre es desfavorable”, asegura el genocida en el escrito.

En otro pasaje de la misiva, Hitler dice que un gobierno poderoso podría manejar la “amenaza judía” al negar sus derechos, pero que “su meta final debe ser la remoción inquebrantable de todos los judíos”.

 

Según consta allí, el dictador nazi planificó el genocidio en 1919; en la misiva describe el modo para aniquilar a los judíosFoto: AP
 

 

Al momento de escribir la carta, Hitler rendía servicio en el ejército alemán y había agitado a las tropas con sus discursos antisemitas. Un superior le pidió que escribiera sus ideas.

El documento, conocido como la carta Gemlich, fue certificado como auténtico en 1988 por el experto en caligrafía Charles Hamilton, que reveló que los “Diarios de Hitler” eran falsos.

Adolf Gemlich creaba propaganda para el ejército alemán y Hitler le escribió la carta tras una sugerencia del capitán Ulrich Mayr, para ayudar a popularizar la idea de que había responsables por la derrota de Alemania en la Primera Guerra Mundial.

Hitler se despide “con la más profunda estima”.

El centro planea exhibir la carta en su Museo de la Tolerancia en Los Angeles. “Es un documento fundamental que le pertenece a las generaciones futuras”, advirtió Hier.

Agencias AP y EFE

 


http://www.lanacion.com.ar/1380150-revelan-el-primer-borrador-de-la-carta-de-hitler-sobre-el-holocausto

Los niños judíos

Los niños judíos

SEMPRÚN, Jorge. El largo viaje. Planeta. Barcelona. 1998. p. 168-172

“Debo hablar en nombre de lo que sucedió, no en mi nombre personal. La historia de los niños judíos en nombre de los niños judíos. La historia de su muerte, en la amplia avenida que conducía a la entrada del campo, bajo la mirada de piedra de las águilas nazis y entre las risas de los S.S., en nombre de esta misma muerte.
Los niños judíos no llegaron a media noche, como nosotros, llegaron bajo la luz gris de la tarde.
Era el último invierno de aquella guerra, el invierno más frío de esta guerra cuya suerte se decidió en medio del frío y de la nieve. Los alemanes habían sido expulsados de sus posiciones por una gran ofensiva soviética que se desplegaba a través de Polonia, y evacuaban, cuando tenían tiempo, a los deportados que habían reunido en los campos de Polonia. Nosotros, cerca de Weimar, en el bosque de hayas por encima de Weimar, veíamos llegar, durante días y semanas, aquellos convoyes de evacuados. Los árboles estaban cubiertos de nieve, cubiertas de nieve las carreteras, y en el campo de cuarentena nos hundíamos en la nieve hasta la rodilla. Los judios de Polonia llegaban apiñados en vagones de mercancías, cerca de doscientos por vagón, y habían viajado durante días y días sin comer ni beber, en el frío de este invierno que fue el más frío de toda la guerra. En la estación del campo, cuando se abrían las puertas corredizas, nada se movía, la mayoría de los judíos habían muerto de pie, muertos de frío, muertos de hambre, y era preciso descargar los vagones como si hubiesen transportado leña, por ejemplo, y los cadáveres caían, rígidos, en el andén de la estación, donde los apilaban para llevarlos despúés, por camiones enteros, directamente al crematorio. Pese a todo, había supervivientes, había judíos vivos todavía, moribundos en medio de aquel amontonamiento de cadáveres helados en los vagones. Un día, en uno de aquellos vagones en que había supervivientes, al apartar el montón de cadáveres congelados, pegados a menudo unos a otros por sus ropas rígidas, se descubrió un grupo de niños judíos. De repente, en el andén de la estación, sobre la nieve y entre los árboles cubiertos de nieve, apareció un grupo de niños judíos, unos quince más o menos, mirando a su alrededor, con cara asombrada, mirando los cadáveres apilados como troncos de árboles ya podados y apilados al borde de las carreteras, esperando ser transportados a otro lugar, miranod los árboles y la nieve sobre los árboles, mirando como solo miran los niños. Y los S.S. al principio parecían molestos, como si no supieran qué hacer con aquellos niños de ocho a doce años, poco más o menos, aunque algunos, por su extrema delgadez y la expresión de sus rostros parecieran ancianos. Se hubiera dicho que, en primer lugar, lo S.S. No supieron qué hacer con estos niños y los reunieron en un rincón, tal vez para tener tiempo de pedir instrucciones, mientras escoltaban por la gran avenida las escasas decenas de adultos supervivientes de aquel convoy.. Y una parte de aquellos supervivientes tadavía tendrá tiempo para morir, antes de llegar a la puerta de entrada del campo, pues recuerdo que se veía a algunos de estos supervivientes derrumbarse en el camino, como si su vida latente en medio del amontonamiento de los cadáveres helados de los vagones se apagara de repente, algunos caían de repente, derechos, como árboles fulminados, de bruces sobre la nieve sucia y en ocasiones fangosa de la avenida, en medio de la nieve inmaculada sobre las altas hayas estremnecidas, otros cayendo de rodillas primero, haciendo esfuerzos para levantarse, para arrastrarse todavía unos metros más, quedando finalmente tendidos, con los brazos estirados hacia adelante, con las manos descarnadas arañando la nieve, se hubiera dicho como en una última tentativa de arrastrarse unos centímetros más hacia aquella puerta de allá abajo, como si aquella puerta estuviera al final de la nieve y del invierno y de la muerte. Pero al final, sólo quedó en el andén de la estación esa quincena de niños judíos. Los S.S. Regresaron en tromba, entonces, como s hubieran tecibido instrucciones precisas, o tal vez les hubieran dado carta blanca, quizá ya les habían permitido improvisar la manera como iban a matar a aquellos niños. De todas formas volvieron en tromba, con perros, se reían estrepitosamente, se gritaban bromas que les hacían estallar en carcajadas. Se desplegaron en arc de círculo y empujaron ante ellos, por la gran avenida, a aquellos qince niños judíos. Lo recuerdo, los chavales miraban a su alrededor, miraban a los S.S., debían creer al principio que les escoltaban sencillamente hacia el campo, como habían visto hacer con los mayores unos momentos antes. Pero los S.S. soltaron a los perros y empezaron a golpear con las porras a los niños, para obligarles a correr, para hacer arrancar esa montería por la gran avenida, esta caza que habían inventado, o que les habían ordenado organizar, y los niños judíos, bajo los porrazos, maltratados por los perros que saltaban a su alrededor, mordiéndoles en las piernas, sin ladrar ni gruñir, pues eran perros amaestrados, los niños judíos echaron a correr por la gran avenida hacia la puerta del campo Quizás en aquel momento, no comprendieron todavía lo que les esperaba, quizá pensaron que se trataba solamente de una última vejación, antes de dejarles entrar en el campo. Y los niños corrían, con sus enormes gorras de larga visera hundidas hasta las orejas, y sus piernas se movían de manera de manera torpe, a la vez lenta y sincopada, como cuando en el cine se proyectan viejas películas mudas, o como en las pesadillas en las que se corre con todas las fuerzas sin llegar a avanzar un solo paso[, y lo que nos persigue está a punto de alcanzarnos, nos alcanza ya, y nos despertamos en medio de sudores fríos, y aquello, aquella jauría de perrros y de S.S. que corría detrás de los niños judíos bien pronto devoró a los más débiles de entre ellos, a los que solo tenían ocho años quizás, a los que pronto perdieron las fuerzas para moverse, y que eran derribados, pisoteados, apaleados por el suelo, y que quedaban tendidos a lo largo de la avenida, jalonando cn sus cuerpos flacos, dislocados, la progresión de aquella montería, de esta jauría que se arrojaba sobre ellos. Pronto no quedaron más que dos, uno mayor y otro pequeño, que habían perdido sus gorras en l carrera desesperada, y cuyos ojos brillaban como reflejos de hielo en sus rostros grises, y el más pequeño comenzaba ya a perder terreno, los S.S aullaban detrás de ellos, y los perros también comenzaron a aullar, pues el olor a sangre los volvía locos, y entonces el mayor de los niños aminoró la marcha para coger de la mano al más pequeño, que ya iba tropezando, y recorrieron juntos unos cuantos metros más, la mano derecha del mayor apretando la mano izquierda el pequeño, rectos, hasta que los porrazos les derribaron juntos, con la cara sobre la tierra y las manos unidas ya para siempre. Los S.S. reunieron a los perros, que gruñían, y rehicieron el camino al revés, disparando a bocajarro una bala en la cabeza de cada uno de los niños, caídos en la gran avenida, bajo la mirada vacía de las águilas hitlerianas.”

 

Gentileza de Francisco Javier Bernad Morales

 

Foto: Una niña judía que estaba entre las 33.771 víctimas asesinadas durante las ejecuciones en masa por las SS.

Recuerden Farhur. Una extensión de la guerra de exterminio nazi

05.06.2011 23:02  |  Aryeh Tepper  |   | Fuente: Jewish Ideas Daily/Cidipal

Al cabo de diez años, casi toda la comunidad judía de Irak huyó.
Dejando a un lado su nombre exótico, Farhud no fue una erupción aislada de violencia anti-judía en un rincón alejado del mundo. Según los historiadores Shmuel Moreh y Robert Wistrich fue, al menos en parte, una extensión de la guerra de exterminio nazi desencadenada contra los judíos.
El final de 2.500 años de vida judía en Irak comenzó durante dos días de junio de 1941. Durante 30 horas, turbas aterradoras de saqueadores árabes iraquíes, soldados y civiles, mataron a 137 judíos e hirieron a miles, dejando decenas de casas saqueadas y destruidas más de 600 empresas de propiedad judía. El caso llegó a ser conocido como el Farhud,  término kurdo que alude a una ruptura mortal de la ley y el orden.
Al cabo de diez años, casi toda la comunidad judía de Irak huyó.
Dejando a un lado su nombre exótico, Farhud no fue una erupción aislada de violencia anti-judía en un rincón alejado del mundo. Según los historiadores Shmuel Moreh y Robert Wistrich fue, al menos en parte, una extensión de la guerra de exterminio nazi desencadenada contra los judíos. Moreh fue el editor de una colección de ensayos sobre Farhud, publicado originalmente en 1992, y que, hace poco, fue revisada y actualizada para su traducción al inglés. Marcando el septuagésimo aniversario del ataque, Moreh y Wistrich (historiador del antisemitismo), presidieron  un coloquio titulado provocativamente “El nazismo en Irak”, con la esperanza de elevar la conciencia pública sobre ese  evento y la lucha contra la “negación del Farhud” entre los árabes- iraquíes actuales.
En el simposio, Wistrich señaló que, en 1941, los judíos iraquíes “se encontraron en el fuego cruzado de tres formas convergentes de antisemitismo”:
1- el antisemitismo de los nacionalistas iraquíes,
2- el antisemitismo de los exiliados palestinos en Iraq y
3-  el propio antisemitismo de los nazis alemanes.
Tanto los iraquíes como los diferentes grupos de palestinos estaban profundamente influenciados por el nazismo.
Consideremos el caso de Yunus al-Sabawi, periodista iraquí que se convirtió en ministro de Economía y gobernador de Bagdad. Al-Sabawi resultó ser el autor de una traducción, al árabe, del Mein Kampf de Hitler. En el prefacio,  celebraba al “gran aventurero, al gran líder alemán que pasó de ser un simple soldado al liderazgo de una de las naciones más avanzadas y desarrolladas cultural y científicamente del mundo”. Durante el mismo Farhud, los grupos paramilitares organizados por al-Sabawi, recibieron la orden de participar en los ataques. O consideren el papel desempeñado por los exiliados palestinos. Alrededor de unas 400 acomodadas familias palestinas se trasladaron  a Irak,  después de los disturbios anti-judíos promovidos en Palestina entre  1936-39. El exiliado palestino más destacado fue el mismo orquestador de los disturbios: Haj Amin al-Husseini, mufti de Jerusalén, cuyas conexiones con el nazismo en general, y con Hitler en particular, están bien documentadas. Sin embargo, el mufti no estaba solo en la canalización de los ideales nazis: en su propio relato de los acontecimientos, que condujeron al Farhud, los propios oficiales británicos – que gobernaron Irak  desde 1914 a 1955- observaron el efecto electrizante de los grupos de jóvenes iraquíes y sus profesores pro-nazis palestinos.
Luego está el papel desempeñado por los nazis alemanes por sí mismos en el Farhud. El Dr. Fritz Grobba fue el enviado alemán destinado en Bagdad, hablando con fluidez árabe, persa y turco, difundió, con éxito, el mensaje nazi adaptándolo a las sensibilidades locales. Ya en 1939, Grobba predecía, en un informe a Berlín, que “un día la ira de las masas entrará en erupción, y el resultado será una masacre de judíos”.
El nazismo ejerció una doble atracción para los árabes palestinos e iraquíes. Su antisemitismo contactó con ciertas poderosas corrientes de la tradición árabe e islámica y su animadversión contra los británicos resonó en el anti-imperialismo, promovido por los nacionalistas árabes, los cuales despreciaban a esos ocupantes británicos empeñados en frustrar sus aspiraciones. Irónicamente, muchos judíos en Palestina veían, a los británicos, en términos similares (lo cual no les impidió ponerse del lado de los británicos en la lucha contra Hitler). Sin embargo, los judíos de Irak fueron más favorables a Gran Bretaña, y considerados por los nacionalistas iraquíes como  quinta columna.
También existieron afinidades más profundas entre el nazismo y el nacionalismo árabe. Con respecto a los baasistas (el partido Baas), el grupo nacionalista que pasaría a dominar el país durante las últimas cuatro décadas del siglo XX, Wistrich afirmó en una entrevista: “El tipo de personas que fundaron el movimiento baasista… se inspiraron en la Alemania nazi. El renacimiento nacional alemán, incluyendo su ideología anti-judía,  les apelaba. El Tercer Reich representaba el militarismo, la gloria, la obediencia, la unidad nacional, una fe mesiánica-política… y la eliminación de los judíos”.
Todo esto arroja luz para la comprensión de la historia contemporánea de los conflictos palestino-israelíes. De acuerdo a la narrativa convencional, sus raíces  se encuentran en la ocupación de Israel de los “territorios palestinos” a partir de 1967. Sin embargo, una descripción más precisa y mejor pondría la cuestión en el contexto de los 100 años de continua guerra, librada por la parte dominante dentro del mundo árabe-musulmán (es decir, los árabes y musulmanes) para liberar al Oriente Medio de sus minorías: de los bereberes a los kurdos y los judíos, y en los últimos tiempos, los cristianos.
Situándonos en esa perspectiva, las consecutivas intifadas orquestadas contra Israel por la OLP de Arafat representan, según escribe Moreh, “la continuación de los apedreamientos de los judíos de Irak por parte de los palestinos del mufti Haj Amin al-Husseini y sus asociados, tras recalar en Bagdad”.
Tanto Moreh como Wistrich argumentan que Farhud debe ser contemplado como una parte de la Shoah. Esa es una propuesta discutible. En el simposio se expresaron las objeciones al considerar que, a diferencia de Europa, los judíos de Irak, a efectos prácticos, no fueron objeto de exterminio. Pero no hay duda  que, la propia matanza, y el papel del nazismo en su promoción y complicidad, merecen un lugar prominente en la conciencia colectiva judía.
Setenta años después, resulta sorprendente y aterrador considerar como los nacionalistas árabes, los nacionalistas pan-árabes y los islamistas (apoyados por sus partidarios europeos), siguen considerando a Israel como un puesto avanzado del “imperialismo occidental” en  Oriente Medio.

El idioma judeoespañol sobrivive en los Balcanes

El idioma judeoespañol sobrevive en los Balcanes Eli Tauber.

En el siglo XIX y hasta la Segunda Guerra Mundial, Sarajevo fue un importante centro para los judíos en los Balcanes. En esa época casi todos los médicos del país eran judíos. Pero el Holocausto nazi mató a un 85 por ciento de los 12.000 sefardíes y 2.000 ashkenazíes de Sarajevo. Hoy quedan en Bosnia Herzegovina, una república independiente desde 1991, apenas mil judíos, de los cuales unos 600 viven en la capital. Nedim Hasic. Sarajevo. 27/05/2011

Un nuevo libro trata de salvar del olvido esta lengua que los judíos españoles (sefardíes) llevaron en el siglo XVI.

El bosnio Eli Tauber, autor de «El idioma judeoespañol en Bosnia-Herzegovina», explicó que su obra es resultado de años dedicados a la investigación en archivos, periódicos, museos, biografías, memorias y conversaciones con expertos y amigos.

Es que hasta la Segunda Guerra Mundial cerca de una quinta parte de la población de la capital Sarajevo (unas 12.000 personas) era de origen sefardí y el ladino se habla en todas partes de la ciudad.

El ladino local tuvo además fuerte influencia de otras lenguas de la zona, como el turco o idiomas eslavos de la región, como el serbio o el croata.

Según Tauber, su libro desea mostrar «con cuánto amor los sefardíes han guardado y preservado ese español medieval, el lenguaje de Cervantes» a lo largo de los siglos. «Durante cientos de años lo guardaban celosamente en Bosnia, y es un valor que sin duda debe ser respetado. Los sefardíes nos consideramos de alguna manera como diáspora española», indicó el autor, hijo de madre sefardí y padre ashkenazí (judío alemán).

«Hasta la Segunda Guerra Mundial incluso guardábamos las llaves de nuestras casas en España. Preservamos el idioma, refranes, romances y cocina», cuenta Tauber.

En Sarajevo quedan apenas dos personas que siguen hablando el ladino. Uno de ellos es el jubilado Moris Albahari, de 81 años.

«Sarajevo fue hasta la Segunda Guerra Mundial una pequeña Jerusalén», recordó Albahari. Se refería a la convivencia pacífica de las tres grandes religiones monoteístas (Judaísmo, Cristianismo e Islam) en Sarajevo.

http://www.elcastellano.org/noticia.php?id=1810 –––

Eli Tauber presentó su libro “El idioma judeoespañol en Bosnia-Herzegovina”

Sarajevo, Bosnia Herzegovina (22/Mayo/2011).- Un nuevo libro sobre el “ladino”, el idioma judeoespañol, trata de salvar del olvido esta lengua en Bosnia Herzegovina, a donde los judíos españoles (sefardíes) llegaron en el siglo XVI.

El bosnio Eli Tauber, autor de “El idioma judeoespañol en Bosnia-Herzegovina”, explicó en la presentación esta semana que su obra es resultado de años dedicados a la investigación en archivos, periódicos, museos, biografías, memorias y conversaciones con expertos y amigos.

Es que hasta la Segunda Guerra Mundial cerca de una quinta parte de la población de la capital Sarajevo (unas 12 mil personas) era de origen sefardí y el ladino se habla en todas partes de la ciudad.

El ladino local tuvo además fuerte influencia de otras lenguas de la zona, como el turco o idiomas eslavos de la región, como el serbio o el croata.

Según Tauber, su libro desea mostrar “con cuánto amor los sefardíes han guardado y preservado ese español medieval, el lenguaje de Cervantes” a lo largo de los siglos.

“Durante cientos de años lo guardaban celosamente en Bosnia, y es un valor que sin duda debe ser respetado. Los sefardíes nos consideramos de alguna manera como diáspora española”, indicó el autor, hijo de madre sefardí y padre ashkenazí (judío alemán).

“Hasta la Segunda Guerra Mundial incluso guardábamos las llaves de nuestras casas en España. Preservamos el idioma, refranes, romances y cocina”, cuenta Tauber.

En Sarajevo quedan hoy apenas dos personas que siguen hablando el ladino. Uno de ellos es el jubilado Moris Albahari, de 81 años.

“Sarajevo fue hasta la Segunda Guerra Mundial una pequeña Jerusalén”, recordó Albahari con nostalgia en la presentación. Se refería a la convivencia pacífica de las tres grandes religiones monoteístas (Judaísmo, Cristianismo e Islam) en Sarajevo, en cuyo centro se encuentran a pocos cientos de metros sinagogas, mezquitas e iglesias cristianas.

Los primeros documentos escritos sobre los sefardíes en Bosnia datan del año 1565, aunque los había allí ya unas décadas antes. Llegaron a Sarajevo y otras zonas de los Balcanes, entonces bajo el Imperio Otomano, desde Estambul a Salónica, donde se habían quedado primero tras su éxodo forzoso de España en 1492 y donde se unieron a otros judíos procedentes de Europa central. En torno al 1.580, varias familias sefardíes construyeron en Sarajevo un barrio propio y a partir del siglo XVII la mayoría de los judeoespañoles se dedicaban al comercio. Casi todos tenían apellidos españoles, como Rosado, Pérez, Penso, o Pardo, entre otros. En el siglo XIX y hasta la Segunda Guerra Mundial, Sarajevo fue un importante centro para los judíos en los Balcanes. En esa época casi todos los médicos del país eran judíos. Pero el Holocausto nazi mató a un 85 por ciento de los 12.000 sefardíes y 2.000 ashkenazíes de Sarajevo. Hoy quedan en Bosnia Herzegovina, una república independiente desde 1991, apenas mil judíos, de los cuales unos 600 viven en la capital. Muchos, sobre todo los jóvenes, abandonaron el país durante la guerra bosnia (1992 a 1995), en su mayoría rumbo a Israel. “El idioma judeoespañol en Bosnia-Herzegovina” fue editado por “La Benevolencia”, asociación cultural y humanitaria judía de Bosnia, que durante el asedio serbio a Sarajevo tuvo un importante rol a la hora de traer ayuda humanitaria para la ciudad.

 


http://espanaisrael.blogspot.com/2011/06/el-idioma-judeoespanol-sobrevive-en-los.html

Se develaron las raíces judías de Lenin en un museo ruso

24.05.2011 10:02  | 

La exhibición revela una carta escrita por la hermana del revolucionario que decía que el abuelo materno era un ucraniano judío. Stalin le había dicho a la mujer que mantuviera el escrito en secreto.Los documentos que aparentemente confirman los rumores de que Vladimir Lenin tenía ancestros judíos pueden ser ahora vistos en el Museo de Historia Estatal de Rusia, según informó AP ayer.
Entre los nuevos documentos publicados puestos en exhibición en el museo está una carta escrita por la hermana de Lenin, Anna Ulyanova, que dice que su abuelo materno era un judío de Ucrania que se convirtió al cristianismo para escapar de la persecución en la Zona de Residencia y tener acceso a una mejor educación, dijo el informe.
“Vino de una familia judía pobre y fue, según su certificado de bautismo, el hijo de Moses Blank, un nativo de Zhitomir (una ciudad occidental de Ucrania)”, escribió Ulyanova en 1932 en una carta citada por AP.
En la carta escrita a Josef Stalin, que reemplazó a Lenin luego de su muerte en 1924, Ulyanova escribió: “Vladimir Ilych siempre ha pensado de los judíos altamente. Lamento mucho el hecho de que el hecho de su origen, el cual yo he sospechado, no fuese sabido mientras él vivía”.
Lenin, que nació como Vladimir Ilych Ulyanov en 1870, se identificaba a sí mismo como un ruso bajo el régimen zarista en el país, durante el cual el antisemitismo era rampante. Adoptó el nombre de Lenin en 1901 durante su exilio en Siberia.
Según el informe de AP, Lenin supervisó un corto período de promoción de la cultura judía que terminó a principios de los años 30, cuando Stalin incentivó purgas antisemitas y creó un plan para relocalizar a todos los judíos soviéticos.
Ulyanova pidió que Stalin diera a conocer el antecedente judío de Lenin para combatir el aumento del antisemitismo, informó AP. Ella escribió: “Escucho que en los recientes años el antisemitismo ha estado haciéndose fuerte otra vez, incluso entre comunistas. Estaría mal esconder el hecho a las masas”.
Stalin ignoró el pedido de Ulyanova y le dijo que “mantenga silencio absoluto” sobre la carta, según la curadora de la exhibición, Tatyana Koloskova.
Los documentos recogen información presentada en la biografía oficial de Lenin, escrita por su sobrina Olga Ulyanova, en la que reclama que su familia tenía solamente raíces rusas, alemanas y suecas.
La carta de Anna Ulyanova fue descubierta por los historiadores rusos a principios de los años 90, pero su autenticidad fue cuestionada.

“Incapaces” de creer

CONTRATAPA › A 68 AÑOS DEL LEVANTAMIENTO DEL GUETO DE VARSOVIA

“Incapaces” de creer

 Por Jack Fuchs *

El 19 de abril es el día de recordación de la tragedia vivida por el pueblo judío en Europa durante la Segunda Guerra Mundial. Cuando finalizó la contienda, no existían términos que definieran lo vivido. No existía “Shoah” ni “Holocausto”. Por otra parte, aquellos que habíamos sobrevivido al horror no sabíamos cómo ni en qué fecha conmemorar esta tragedia. ¿Qué fecha tomar como referencia si aquello no tenía certificado de nacimiento ni partida de defunción? Por entonces, apenas terminada la guerra, se decidió que el 19 de abril –fecha del Levantamiento del Gueto de Varsovia– sería el día de convocatoria. Recuerdo que en esos años de mi estadía en los Estados Unidos solamente nosotros, los sobrevivientes, participábamos de los actos conmemorativos. Años después, con el establecimiento del Estado de Israel, en 1948, se decidió conmemorar la tragedia dándole un día universal común a todas las colectividades judías del mundo, y luego se agregó como fecha conmemorativa aquella mal llamada “liberación” de Auschwitz.

Pasaron 68 años desde el comienzo del levantamiento, que llevó a la liquidación, del Gueto de Varsovia; 68 años desde que un grupo de no más de 500 jóvenes, con unas pocas armas caseras, tomaran la decisión de morir luchando y no en las cámaras de gas. Sin duda fueron privilegiados; un privilegio que no tuvieron, siquiera como opción, millones de personas.

Existió una guerra por la conquista del planeta por parte de los nazis y otra guerra contra la población civil. La que más caro lo pagó fue la población judía. La lucha contra los judíos fue una “guerra dentro de otra guerra” y, para cumplir con los objetivos, no fueron necesarias más que oficinas y expertos trabajando en silencio y ordenadamente. Así se produjo un “enfrentamiento “ entre un grupo armado y otro, sin tanques, ni aviones ni ejércitos.

En noviembre de 1942, Jan Karski, resistente clandestino polaco, fue enviado como “courier” a Londres, para entrevistarse con autoridades polacas en el exilio, el gobierno de Gran Bretaña y el liderazgo judío mundial. Llevaba, entre otros mensajes, uno para el Papa solicitándole que excomulgara a Hitler y sugiriéndole que tomase medidas con aquellos católicos que participasen en actos de asesinato y barbarie. La indiferencia fue la respuesta.

Karski viajó entonces a Estados Unidos y, a poco de llegar, acompañado por el embajador de Polonia, se entrevistó con el juez de la Corte Suprema Félix Frankfurter, quien pidió detalles sobre la vida de los judíos en Polonia. Karski explicó lo que había visto y, según sus propias palabras, la reacción fue la siguiente: “Cuando terminé de contar el horror del que había sido testigo, Frankfurter se levantó, caminó algunos pasos y nos dio la espalda. Después volvió a sentarse y dijo: debo ser totalmente franco. Soy incapaz de creerle”. El embajador de Polonia, presente en la reunión, le contestó: “No puede decir que Karski miente. La autoridad de mi gobierno avala la totalidad de lo dicho”. El juez Frankfurter replicó: “Sr. Embajador, no digo que este hombre miente. Digo que soy incapaz de creerle”.

Y no fue el único “incapaz”. En la primavera de 1945 el mundo “descubrió” el horror de los campos de concentración y las fábricas de la muerte. El mundo, cubierto por las cenizas de todos los muertos, quedó sorprendido sabiendo que, si la indiferencia no hubiera estado tan arraigada, Auschwitz no hubiese sido posible.

En cada día de recordación, rindo desde estas líneas mi homenaje a aquellos que perecieron en ese histórico levantamiento y a todos aquellos que no tuvieron, siquiera, esa posibilidad.

Retomo las palabras de Schmuel “Arthur” Zygelboim en su carta de despedida enviada antes de suicidarse, en la noche del 11 de mayo de 1943, al primer ministro del gobierno polaco en el exilio, en Londres, general Wladyslaw Sikorski: “(…) no quiero vivir mientras los restos del pueblo judío en Polonia, uno de cuyos representantes soy yo, son asesinados. Mis amigos en el gueto de Varsovia perecieron empuñando las armas en esta última lucha heroica. No fue mi destino morir como ellos, junto con ellos. Pero les pertenezco, a ellos y a sus tumbas colectivas. Con mi muerte quiero expresar mi más enérgica protesta contra la pasividad con que el mundo contempla y permite el exterminio del pueblo judío”.

Italia: El Papa y el rabino de Roma visitaron las Fosas Ardeatinas

29/03/2011

Italia: El Papa y el rabino de Roma visitaron las Fosas Ardeatinas

El papa Benedicto XVI visitó las Fosas Ardeatinas, una mina abandonada al sur de Roma donde los nazis fusilaron en 1944 a 335 romanos, un gran número de ellos judíos, y calificó al nazismo como el “mal más horrendo”.

Acompañado del rabino jefe de Roma, Riccardo Di Segni, y del cardenal Andrea Cordero Lanza di Montezemolo, de 86 años, hijo del coronel partisano Giuseppe Cordero Lanza di Montezemolo, uno de los fusilados en ese lugar, Benedicto XVI dijo que lo ocurrido en las Fosas Ardeatinas es “una gravísima ofensa a Dios”.
“Lo que aquí sucedió el 24 de marzo de 1944 es una gravísima ofensa a Dios, porque es una violencia intencionada del hombre contra el hombre. Es el efecto más execrable de la guerra, de cualquier guerra, mientras Dios es verdad y vida, paz y unidad”, afirmó el Pontífice.
El Papa alemán agregó que había venido a este lugar donde los nazis perpetraron unas de las mayores matanzas en Italia para que no se olvide lo ocurrido e invocar la Misericordia Divina, “que es la única que puede colmar los vacíos, los abismos abiertos por los hombres cuando empujados por la violencia ciega reniegan de la dignidad de hijos de Dios y hermanos entre ellos”.
Recordó que las Fosas Ardeatinas se encuentran muy cerca de las catacumbas romanas y afirmó que en ese “lugar de violencia y de muerte” se encontró un papel donde uno de los fusilados invocaba a Dios que protegiera a los judíos “de las bárbaras persecuciones”.
El Obispo de Roma aseguró que “Dios es la segura garantía de la esperanza, la posibilidad de un futuro diferente, libre de odio y de venganza, un futuro de libertad para todo el mundo”.
Benedicto XVI exhortó a decir sí al bien y rechazar el mal, a creer en el Dios del amor y de la vida.
“En este lugar, doloroso memorial de mal más horrendo, la auténtica respuesta es darse la mano como hermanos y decir Padre nuestro, creemos en Ti y con la fuerza de tu amor queremos caminar juntos, en paz, en Roma, Italia, Europa y en el mundo entero”.
Benedicto XVI comenzó su visita saludando a los familiares de las víctimas. Después colocó un gran cesto de flores ante la lápida que recuerda la matanza, recorrió las grutas de las Fosas Ardeatinas y rezó de rodillas ante las tumbas de las 335 víctimas.
El Papa rezó por los “hermanos asesinados sin piedad”. Su plegaria estuvo precedida de otra en hebreo por el rabino jefe de Roma.
Ratzinger es el tercer papa que visita las Fosas Ardeatinas, tras Pablo VI, que lo hizo en 1965, y Juan Pablo II, en 1982.
El Pontífice alemán -que fue enrolado a la fuerza cuando era un seminarista de 16 años en el cuerpo de los auxiliares para la defensa aérea, como ocurría en aquella época a todos los jóvenes alemanes, y nunca perteneció a las Juventudes Hitlerianas- siempre ha condenado el nazismo, al que denomina “ideología demoníaca”.
Durante su visita en 2009 al Memorial del Holocausto “Iad Vashem”, en Jerusalem, abogó para que “nunca más un horror similar pueda deshonrar a la humanidad”.
En 2006 visitó los campos de concentración nazi de Auschwitz y Birkenau, en Polonia, donde se presentó como “hijo del pueblo alemán” y pronunció una frase que quedará para la historia: “¿Dónde estaba Dios en aquellos días, por qué calló, cómo pudo tolerar ese exceso de destrucción, ese triunfo del mal?”.
La matanza de la Fosas Ardeatinas ocurrió el 24 de marzo de 1944 cuando 335 italianos -en su mayoría presos políticos recluidos en la cárcel romana de Regina Coeli y 75 judíos escogidos al azar- fueron fusilados por los nazis en represalia por la muerte de 33 soldados alemanes ocurrida un día antes en una calle de Roma, en un atentado partisano en la romana Via Rasella, sede de la GESTAPO.
Los fusilamientos se ejecutaron en las Fosas Ardeatinas, a 14 kilómetros al sur de Roma.
La ejecución fue dirigida por el teniente coronel Herbert Kappler, jefe de la GESTAPO en Roma durante la ocupación, y en la misma participaron el capitán de las SS Erich Priebke y el mayor Karl Hass.
Priebke, que actualmente tiene 98 años, fue localizado en 1984 en Bariloche (Argentina). Tras ser detenido y extraditado a Italia, fue condenado a cadena perpetua, que cumple actualmente bajo arresto domiciliario en Roma.
Hass también fue condenado a cadena perpetua y falleció en Roma en 2004 a los 92 años.

Fuente: 
http://noti.hebreos.net/enlinea/2011/03/29/7798/

RTVE y la libertad de expresión

Me hago eco de una denuncia que se me planteó vía mail.

En la web de Televisión Española (TVE) no hay libertad de expresión pues sólo permiten expresarse a los que tienen cuenta en Facebook. 2 ejemplos:
a) La 2 Noticias. Véase la derecha de 
http://www.rtve.es/noticias/la2-noticias/directo/


b) La Noche en 24 horas. Véase la derecha de 
http://www.rtve.es/noticias/la-noche-en-24-horas/directo/

Deberían permitir comentar libremente, como sucede en este blog.

Enlaces:

http://www.foroswebgratis.com/tema-ve_facebook_y_la_libertad_de_expresi%C3%B3n_limitada_la_noche_en_24_horas_la_2_noticias_etc-122262-2804404.htm



http://librexpresion.org/queja-contra-la-noche-en-24-horas


Etiquetas: vulneración, derechos, libertad, expresión, televisión, web, WWW, internet, España, RTVE, Facebook

¿Quién fue el niño del gueto?

La imagen del Gueto de Varsovia de 1943. | US Holocaust Memorial

La imagen del Gueto de Varsovia de 1943. | US Holocaust Memorial

  • Un libro disecciona la imagen más simbólica del Holocausto judío…
  • Pero no consigue identificar a su protagonista principal

Sal Emergui | Jerusalén

Actualizado miércoles 23/03/2011 12:15 horas

La imagen del niño del gueto de Varsovia, apuntado con un fusil, las manos en alto y la cara aterrorizada, retrata no sólo un momento ordinario del Holocausto; retrata la extraordinaria crueldad nazi aunque no se vea ni una gota de sangre. La imagen vale más que mil palabras; vale años de investigación sobre la maquinaria asesina del Tercer Reich y sobre la angustia de los protagonistas de la foto-símbolo.
En otras palabras, ¿qué ha sido de ese niño? ¿Sobrevivió? ¿Qué pasa con las dos presas judías en primer plano y los tres soldados alemanes a su alrededor?
Preguntas que se hizo Dan Porat, profesor de la Universidad Hebrea de Jerusalén y especialista en la Shoa. La imagen del niño se convirtió en su obsesión. En una visita en el 2004 al Yad Vashem de Jerusalén, donde se honra y homenajea a las víctimas del Holocausto, Porat escuchó a un guía explicar que “el niño sobrevivió, estudió Medicina, se convirtió en doctor en Nueva York; hace un año emigró a Israel”.
El profesor escuchó sobrecogido. Deseaba creer ese relato para dar un nombre y apellidos a la estampa. Una historia a la cara del niño. Una biografia a la que apoyarse. Quizá, también, como lección de superviviencia al horror. Pero necesitaba algo más que palabras para calmar su curiosidad académica y personal. Conectado a los asustados ojos del niñoencerrado en el infierno de 1943, Porat decidió investigar hasta el último rincón de la foto. El resultado es su obra ‘El niño: una historia del Holocausto’, donde sigue e intenta recomponer las piezas del demoledor puzzle visual.
Muchos supervivientes han dicho que son o creen ser el niño de la foto”, comenta Porat que confiesa con tristeza que no ha podido dar con su auténtica identidad. Tampoco confirmar si sobrevivió o, por el contrario, fue asesinado como el millón y medio de niños judíos en los campos de exterminio nazis.
En su trabajo, el profesor pone en duda la teoria más extendida, según la cual el niño es el doctor Tsvi Nussbaum, que hace 31 años afirmó que creía ser el protagonista de la foto. Según él, la imagen se tomó en Varsovia en julio de 1943. Sus padres habían sido asesinados antes en la localidad polaca de Sandomierz, a 125 kilómetros. Porat cree que Nussbaum se confunde. En primer lugar, sostiene el profesor,Nusbaum no estuvo en el gueto en el momento de la sublevación y posterior represión. El crío estaba refugiado con sus tíos en Varsovia pero fuera del gueto. Décadas después, Nusbaum recordó un momento de su infancia en el que fue apuntado por un militar nazi como ocurre en la fotografía. Escenas así se produjeron miles de veces sin que nunca llegaran al objetivo de una cámara.
Porat indica en su libro que si la versión Nussmbaum fuera cierta y la foto hubiera sido tomada en verano, no se entiende por qué las personas fotografiadas iban vestidas con ropa de invierno. Y otra pregunta: ¿Cómo pudo ser en julio si la imagen fue entregada el 2 de junio en un informe especial al jefe de los SS, Heinrich Himmler?
Más fácil parece reconocer la identidad del militar nazi que apunta al niño con su arma. Se trata de Josef Blosche, apodado en el gueto judío como ‘Frankenstein‘ por su extraña y cruel afición (no tan extraña en esos años) de disparar a niños y mujeres judías embarazadas.
La imagen fue tomada, seguramente, por Franz Konrad, un oficial nazi nacido en Austria y apodado ‘el Rey del Gueto’, con todo el significado negativo que uno puede imaginar. Como muchas de sus fotos, quedó registrada en el llamado ‘Informe Stroop’ en honor a su autor, el oficial Juergen Stroop. Encargado de aplastar el gueto en la primavera del 43, Stroop ordenó incendiarlo después. Hecho el trabajo, el oficial escribió unas palabras famosas e infames: “El barrio judío de Varsovia ya no existe”.
En la búsqueda del niño judío, Porat se encontró con las tres figuras del lado oscuro: El fotógrafo, el oficial y el soldado. Los tres fueron llevados posteriormente a un tribunal y ejecutados por sus crímenes.
Unos crímenes documentados en millones de papeles, datos, diarios, cartas, testimonios, libros, vestimentas, restos de zapatos, películas y fotos. Aunque pocos objetos tienen la fuerza que irradia la impotencia del niño del gueto de Varsovia. Una imagen vale seis millones de víctimas.

Seguir

Recibe cada nueva publicación en tu buzón de correo electrónico.

Únete a otros 81 seguidores