FILATELIA SEFARADI

AKI YERUSHALAYIM #88

FILATELIA SEFARADI
Mordehay Arbell

La posta de Austria emetio un timbro sovre un djudio sefaradi ke fue uno de los mas eminentes investigadores del siglo 20 en el kampo de la medisina: el Dr. Carl Djerassi.

El Dr. Djerassi nasio en Viena, en 1923.  Su padre era mediko de orijin bulgara i su madre orijinaria de una famiya eshkenazi austriaka. Asta la edad de 5 anyos Carl bivio en Bulgaria, djuntos kon su famiya. En segito al divorsio de sus djenitores, el  paso a bivir a Viena djuntos kon su madre.

Kon la entrada de los almanes a la kapitala austriaka, poko antes del empesijo de la II Gerra Mundiala, el padre de Carl se kazo de muevo kon su madre afin de darles la suditansa bulgara i de esta manera salvarlos de manos de los nazis.

Carl Djerassi fue edukado en Bulgaria i mas tadre el izo sus estudios akademikos en Estados Unidos. En tanto ke sientista, el viajo a Mexico para azer investigasiones sovre el Cortison, kura bazada sovre plantas ke kresen prinsipalmente en este paiz.   Es bazandose sovre estos estudios ke el kreo la pildola kontraseptiva (COCP), ke kavzo una revolusion en el mundo medikal i ke es konosida simplemente komo “La Pildola”.

Carl Djerassi, ombre de alta kultura, es profesor en la Universidad de Stanford, en EEUU, direktor de los laboratorios Syntex, i gran kolektor de arte. En su propriedad en California, el fondo un sentro para estudios en el kampo del arte.

El Dr. Djerassi resivio de manos del Prezidente Nixon la Dekorasion Nasionala de Sensias; del governo austriako resivio la Gran Kruz de Onor; en Israel le fue otorgado el Premio Wolf, i en 2009 resivio el Premio Alercin de Espanya.  El es aktivo asta oy dia.   El glasier en la izla Brabant, en Antartica, yeva su nombre: “Djerassi Glacier”.

 

http://www.aki-yerushalayim.co.il/ay/088/088_09_filatelia.htm

Falta un minero

*Este “minero” fue sepultado por el Hamas Islámico que criminalmente lo secuestró hace más de 4 años tragándolo casi para siempre.*

por Natalio Steiner(*)
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El mundo entero se ha conmocionado por la tragedia- con final feliz- de los mineros chilenos. 70 días de angustia y desesperación han quedado atrás.
Ahora cada uno de ellos está con su familia y amigos, contando los pormenores de un milagro que les dejará huellas. Los medios masivos de comunicación no perdieron detalle- ni lo harán en los próximos tiempos- de lo que con ellos acontecía. El mundo entero se conmocionó por los esfuerzos de supervivencia en condiciones tan extremas. No faltarán libros, películas, reportajes, historias de vida y comparaciones con otras tragedias como la del avión uruguayo en los años 70. Los rescatados reordenan de a poco sus vidas; los que allí abajo se reían ahora se deprimen y a la inversa. Son secuelas. Gracias a Di-s y al esfuerzo humano que lo pueden contar.

El presidente chileno puso todo su esfuerzo y no escatimó dinero para sacarlos a la superficie armando un equipo profesional envidiable. Ya hay hasta chistes en Internet acerca de lo que hubiera pasado si esta tragedia aconteciera en la Argentina. Pero todos se “olvidan” de algo: Hay un minero que NO fue aún rescatado. Claro; no vive en Chile sino que está atrapado en la Franja de Gaza.

No está bajo una roca de 700.000 kilos y lo más probable es que no esté a 622 metros de la superficie sino mucho más
cerca.

Este “minero” fue sepultado por el Hamas Islámico que criminalmente lo secuestró hace más de 4 años tragándolo casi para siempre.

Su causa no goza de la cobertura masiva de los medios masivos de comunicación probablemente porque es un soldado “sionista” (léase invasor y colonialista) y por lo tanto su suerte interesa mucho menos. Si hay un país que se conmueve por su suerte es Israel pero las cámaras de video de los socorristas no logran
llegar hasta su trampa porque los miserables secuestradores lo impiden. No sabemos cuánta agua tiene ni qué come; si está bien o mal de salud. No sabemos si se distrae; en qué piensa, cómo pasa los sofocantes días en manos de sus secuestradores; si sufre 40 grados o está en un ambiente húmedo. Cada
tanto se crea una esperanza artificial para negociar aunque no lo quieren liberar porque así sufre todo un país, pero la esperanza se debilita rápìdo.

No se le puede prestar atención médica porque ni siquiera hay un diagnóstico sobre su salud que debe ser precaria. Hundido en el silencio, olvidado por casi todos-inclusive por parte del pueblo judío- languidece en lo que debe ser una profunda tristeza y melancolía. Está peor que los otros mineros que se tenían entre sí ya sea para sobrevivir o pelearse. No hay “palomas” para hacerle bajar cosas. Probablemente su “mina” cambie cada par de días para no ser detectado por los servicios de inteligencia de Israel. De ser así, la tierra se lo vuelve a tragar.

Los mineros chilenos despertaron el interés de todos y los defensores de los derechos humanos pidieron mejores condiciones para trabajos futuros. No es el caso de este olvidado minero que ya cumplió sus 23 años estando en cautiverio pero a las organizaciones de defensa de los derechos humanos poco
parece importarles la suerte de un “belicoso” soldado. No hay llanto por él (salvo sus padres y amigos) y las esperanzas se mantienen por la férrea tarea de su padre que no baja los brazos.

Es un minero judío. Se llama Guilad Shalit. Convendría apurar su rescate y llevarlo de vuelta a casa al precio que sea. Es un símbolo de los odiosos enemigos que el estado de Israel enfrenta que lo han enterrado en un silencio sepulcral solo quebrado por un breve video el pasado mes de febrero y por un videito de Internet de muy mal gusto donde se parodiaba su muerte.

Se necesitan políticas de estado activas para sacarlo de la trampa que no buscó y se necesita mostrarle al mundo ya no solo quién es Guilad Shalit sino también quiénes son sus miserables captores.

(*) El autor es director del semanario Comunidades de Buenos Aires.

http://ana-ana2008.blogspot.com/2010/11/712-steiner-politica-y-derechos-humanos.html

Un palacio con jardines vigilaba Jerusalem en la Edad de Hierro.

Un palacio que estaba rodeado de jardines cuyos secretos aún no han sido desvelados se levantó en la Edad de Hierro en una colina a las afueras de Jerusalem y servía de atalaya para vigilar la ciudad santa.

Arqueólogos e historiadores de Israel y Alemania intentan desde hace cinco años desentrañar los misterios que rodean las ruinas del complejo palaciego, que se levantó a finales del siglo VIII a.e.c. en la zona conocida hoy como Ramat Rahel, a mitad de camino entre las ciudades de Jerusalem y Bet Léjem (Belén).

El complejo era visible desde las dos principales vías que llegaban a la vieja ciudadela amurallada de Jerusalem -la que comunica con Hebrón y la que lleva a la planicie costera mediterránea- y, probablemente, floreció con los asirios y desapareció con los asmoneos, siendo olvidado y abandonado.

Entre los fosos y piedras que quedan son visibles restos de las trincheras construidas en este estratégico lugar durante la guerra entre judíos y árabes de 1948.

“Se trata de un palacio del periodo de los reyes de Judea. Es único. No hay ninguno de este tamaño y belleza en todo Israel, ni siquiera en Jerusalem hemos encontrado restos de palacios de aquella época”, explica Yuval Gadot, arqueólogo y director de campo de la excavación.

El área alberga los restos de “un gran complejo que incluía un palacio de arquitectura grandiosa y muy hermosa, con un jardín interior, un patio y un jardín que lo rodeaba todo, de la época de los reyes de Judea, de la casa de David, los tiempos bíblicos”, afirma el experto.

La excavación, codirigida por el profesor Oded Lipschits de la Universidad de Tel Aviv, y Manfred Oeming de la Universidad de Heidelberg (Alemania), “arroja luz sobre una época histórica que está muy lejos de nosotros, y nos da más información sobre aquel tiempo de la que nos da la propia Biblia”, asegura Gadot.

El hallazgo más sorprendente son los jardines, ya que no se habían encontrado en Israel restos de parques de esa época, algo que si se ha descubierto en áreas más verdes, como la Mesopotamia, en el actual Irak, y Europa.

“Los jardines se construyeron rodeando el palacio con el objeto de llamar la atención desde cualquier punto en el paisaje de Jerusalem. Se usaron sofisticadas y poderosas instalaciones de agua, túneles esculpidos en piedra y recubiertos por dentro y por fuera, estanques escondidos, todo ello para crear un paisaje artificial, un paraíso en las montañas desiertas de Jerusalem”, apunta Gadot.

El jardín se creó contradiciendo las leyes de la naturaleza.

En palabras de Gadot, como si alguien se hubiera dicho: “No tengo agua, así que la voy a usar exageradamente para resaltar mi poder. No hay vegetación, así que voy a poner plantas por todas partes, un jardín que todo el mundo pueda admirar desde lejos. Crearé un lugar para dioses, convertiré una montaña en una llanura ajardinada”.

La teoría más plausible para los arqueólogos es que el palacio sirviera de centro administrativo para los representantes de los distintos imperios de la época, enviados por los emperadores sirios, babilonios y persas que controlaron Judea y usaron este lugar para recoger impuestos.

“El poder que vemos aquí es más grande que el que tenían los reyes de Judea, es un poder imperial”, afirma el experto.

Un análisis de la tierra muestra que este edén vio por última vez la luz en el periodo helenístico temprano (s.IV a.e.c.).

En los cinco años que llevan trabajando en la zona los arqueólogos aún no han logrado comprender en su totalidad los complejos sistemas de distribución de agua que alimentaban el jardín y que, según Gadot, fueron diseñados “por un experto ingeniero no solo para recoger la escasa agua de lluvia y llevarla de un lugar a otro, sino con un gran sentido estético”.

La excavación muestra complicadas estructuras con túneles que parecen no llevar a ninguna parte y reservas desconectadas entre sí cuya función aún está por descifrar.

Tras servir de centro administrativo en el periodo helenístico, el palacio fue abandonado, desapareció y en su lugar se ubicó a mediados del siglo II de la era común una villa romana.

También se han encontrado restos de una iglesia del periodo bizantino tardío (siglo VI e.c) y de baños rituales judíos, ruinas bajo las que se esconden las incógnitas del impresionante palacio y sus bellos jardines.

jaime gorenstein, buscando la verdad / agencias

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