HISTORIA DE LOS JUDÍOS DE MARRUECOS

Los Judíos de Marruecos *Continuación*

Por Alicia Benmergui
Extraído de: MILIM Revista Digital Nº 107

Cada 21 de Av, los judíos de Tánger celebran el “Purim de las Bombas”, que recuerda el bombardero sufrido en Tánger, en 1844, por la flota francesa bajo el mando del Príncipe de Joinville y que afortunadamente no causó daño alguno en la comunidad judía.

Con el “Purim de Prim”, los judíos de Tetuán evocan cada año el saqueo de sus juderías durante la “Guerra de África”, en 1860, y la liberación de esta por las tropas españolas comandadas por el General Prim.

*Antiguo casamiento

 

 

 

 

*

S.M. el Sultán Muley Abdul Aziz, 1902

 

 

 

 

 

 

 

 

*Rab. Isaac Ben Walid

Fuentes:
Encyclopedia Judaica. ZAFRANI, Haim (1998): Deux mille ans de vie juive au Maroc. Histoire, religion et magie

Los mercaderes judíos poseían varias ventajas: conocimiento del árabe y las lenguas europeas, familiaridad con las condiciones locales, un buen nombre y la confianza del Sultán. Este les otorgó una gran libertad de movimiento en el país y en los descuentos de los impuestos. Mogador sirvió como base para los mercaderes judíos que operaban en el sur de Marruecos y distribuían maderas europeas en Sous (la región sudeste del país) y el Sahara y exportaban oro a Europa, marfil, plumas de avestruz, almendras, aceite de oliva y cueros de cabra.

La familiaridad de los mercaderes judíos con las prácticas comerciales locales y sus conexiones con el Sultán y las autoridades europeas les permitió convertirse a los judíos en cónsules (1857). Los reinados de Mulay Abd al-Rahman (1822–59) y de sus sucesores Mulay Muhammad b. Abd al-Rahman (1859–73) y Mulay al-Hasan (1873–94) estuvieron marcados por las presiones ejercidas por los Estados occidentales sobre Marruecos y un crecimiento de la actividad de los judíos en los campos económicos y diplomáticos. Meyer Macnin fue designado embajador en Londres (1827); Judah Benoliel, cónsul en Gibraltar, negoció exitosamente varios tratados; Abraham Corcos y Moses Aflalo fueron comprometidos con varias delicadas misiones; muchos otros judíos, tales como las familias de Altaras, Benchimol, y Abensur, jugaron importantes roles en los asuntos exteriores de Marruecos. Hasta 1875 la representación consular en las ciudades marroquíes eran asumidas casi enteramente por comerciantes judíos y muchos de ellos colaboraron en tales funciones hasta bien adelantado el siglo XX.

Un agente judío que trabajaba para los europeos, Víctor Darmon, fue ejecutado sumariamente por una acusación inventada (1844). Esta fue una de las causas de la guerra Hispano marroquí de 1860, cuando los judíos fueron obligados a refugiarse en Gibraltar, mientras los de Tetuán fueron víctimas de un ataque. Tánger y Mogador fueron bombardeados por la flota francesa. En Mogador los judíos fueron asaltados por las tribus que llegaron para saquear la ciudad, se defendieron con la fuerza de las armas. En Tánger, la cual solo sufrió algunos daños materiales, los judíos lo celebraron con un Purim (Purim de las bombas). La emigración sin embargo aumentó y el sultán reintrodujo un impuesto de salida que debía ser pagado por cada individuo que dejara el país. Sin embargo, aquellos que deseaban ir a instalarse en Tierra Santa fueron exceptuados de esta tasa (1858). Un número de familias, muchas de ellas de gran fortuna, se establecieron en Palestina.

Mientras que la mayoría todavía iba a Tierra Santa por motivos religiosos, cada vez más comenzó a ir en busca de oportunidades económicas. La mayoría de ellos eran de clase media y baja, sus ocupaciones, como en el Magreb, incluían el comercio, artesanías,y el pequeño comercio, así como un gran grupo de indigentes.

Los sectores populares marroquíes, muy fanatizados alrededor del tema de la conquista francesa de Argelia, acusaron a los judíos de ser agentes influyentes de los franceses en Marruecos. En algunas de las regiones pobladas por los bereberes, la situación de los judíos se volvió bastante precaria. Medidas que iban más allá de las restricciones impuestas por las leyes musulmanas fueron impuestas contra las masas judías del interior, que eran mucho más vulnerables que aquellas que vivían la costa. Los judíos eran a menudo sentenciados por razones insignificantes.

La situación promovió la visita de Sir Moses Montefiore a la corte de Mulay Muhammad en Marrakesh; quien luego promulgó un dahir (decreto real) en 1864 el cual fue de una extrema benevolencia hacia los judíos garantizándoles la igualdad de derechos con todos los marroquíes. Sin embargo, el decreto nunca fue respetado por los caids y los pashas. Una enégica protesta fue entonces hecha por el cónsul general de los Estados Unidos y otros Estados intervinieron en nombre de los judíos. Francia reforzó el sistema de protección consular y las otras naciones la imitaron.

Durante el siglo XIX el judaísmo marroquí varió en un número que ha sido evaluado entre 200,000 y 400,000, produjo muchos renombrados rabíes, poetas y talmudistas como también un número de autoridades legales cuyos trabajos continuaron sirviendo como bases para la justicia dispensada por los tribunales judíos bajo el protectorado francés.

Los eruditos incluían a R. Abraham Coriat y R. Masud Knafo de Mogador, R. Masud Ben-Moha y R. Mordecai Serfaty de Marrakech, R. Joseph Elmaleh de Rabat, R. Raphael Encaoua de Sale, R. Vidal Serfaty de Fez, R. Isaac Ben-Walid de Tetuán, y Mordecai Bengio de Tánger. Muchos de estos líderes comprendieron la importancia de los estudios seculares para las masas y ellos ayudaron a la Alliance Israelite Universelle de Paris para fundar las primeras escuelas en Tetuán en 1862, en Tánger 1865, en Mogador en 1867, y en otras ciudades marroquíes desde 1874. En contraste otros rabíes se oponían violentamente al establecimiento de estas escuelas porque suponían que significarían un daño para el judaísmo.

Luego de la muerte de Ba Ahmad (1900) una epidémica plaga asoló Marruecos. En la mellah de Fez solo, hubo más de 3,000 víctimas. El país entró entonces en un período de anarquía durante el cual la población judía sufrió mucho. Durante la segunda mitad del siglo XIX miles de empobrecidos judíos aumentaron las poblaciones judías a lo largo de los centros urbanos. El sobrepoblamiento de los barrios se volvió incontrolable. El éxodo fue ininterrumpido en el siglo XX. En Casablanca, que sobrellevó una tremenda expansión, la miseria que prevaleció en los barrios judíos fue en parte por la incapacidad de los ex aldeanos de adaptarse a la vida urbana y esto fue una de las manchas sociales de Marruecos.

Esta actividad fue considerablemente recortada con la creación del Protectorado Francés en 1912 porque entró la competencia de firmas francesas y de los grandes bancos. También al mismo tiempo floreció una nueva burguesía de comerciantes de clase media, profesionales y trabajadores de cuello blanco.

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