Memorias del ayudante de Hitler, finalmente podría poner fin a las reclamaciones del Holocausto

Adolf Hitler con Fritz DargesLas memorias de los últimos ayudantes de las SS de Adolf Hitler se publicarán en un movimiento que según los historiadores podría desechar el último vestigio de duda sobre su participación personal en el Holocausto.

Por Allan Hall en Berlín
Publicado: 6:30 AM GMT 30 de octubre 2009

Fritz Darges murió el fin de semana a la edad de 96 años con las instrucciones para su manuscrito sobre el tiempo que pasó junto al Führer que se publicará ahora que ya se ha ido.
Darges fue el último sobreviviente del círculo íntimo de Hitler y estuvo presente en todas las conferencias importantes, compromisos sociales y comunicados políticos durante los cuatro años de la guerra.

Los expertos dicen que el relato de su tiempo como enlace directo de Hitler de la SS podría reducir las reivindicaciones de los revisionistas que han intentado reclamar que el líder alemán no sabía nada del programa de exterminio. Historiadores de tendencia de derecha han afirmado que la planificación del asesinato de seis millones de Judios se llevó a cabo por el jefe de las SS Heinrich Himmler.
La mayoría de los historiadores creen que era inconcebible que Hitler no emitiera directivas verbales para los asesinatos en masa en la presencia de Darges. Otros cortesanos, como el ministro de armamento, Albert Speer y el jefe de propaganda Josef Goebbels, publicaron sus diarios de la posguerra sin ninguna referencia a haber oído a Hitler ordenando la “Solución Final”.

Darges murió el sábado aun creyendo en el hombre que diseñó el Holocausto judío como “el más grande que jamás haya vivido.” Sus memorias se publicarán ahora de conformidad con su voluntad.

Darges fue entrenado como empleado de exportación, pero se unió a las SS en abril de 1933. Su celo por el nacional-socialismo lo predispuso para grandes cosas y en 1936 fue el ayudante de alto nivel para Martin Bormann, el todo poderoso secretario de Hitler.

“Conocí al Führer en la marcha del partido de Nuremberg en 1934,” dijo en una entrevista concedida a un periódico alemán poco antes de morir en su casa de Celle. “Tenía una mirada simpática, era de buen corazón. Me di cuenta enseguida.”

Después de servir en la División Panzer SS Wiking en Francia y Rusia, fue ascendido a colaborador personal del Führer en 1940. Alcanzó el rango de teniente coronel y se le concedió la Cruz de Caballero, el premio más alto por su valentía en el campo.
A partir de 1942 pasó gran parte de su tiempo en la sede oriental de Hitler la “Wolf’s Lair ‘en Rastenburg, Prusia Oriental, o en su casa de vacaciones, el Berghof, en una montaña en Berchtesgaden, en Baviera.
“Era un ambiente muy familiar en el Berghof”, recordó. “Una vez nos fuimos a Italia junto con Eva Braun y su hermana Gretel en un coche descapotable.
“Tenía que organizar todas las finanzas. Tuve la sensación de que la hermana de Eva estaba interesada en mí, pero yo no creo que debería convertirse en cuñado del Führer.
“Como ayudante yo era responsable de su agenda diaria. Debía, y así lo hice, estar siempre ahí para él, en cada conferencia, en cada reunión de los Servicios de Enlace, en todas las conferencias de la guerra.
“Debo decir que me pareció un genio.”

Pero Darges calculó mal al “cálido” Führer profundamente durante una conferencia en Rastenburg el 18 de julio de 1944 – dos días antes de que un atentado lograra casi matarlo.
Durante una conferencia de estrategia comenzó a zumbar una mosca por la habitación, aterrizando en el hombro de Hitler y en la superficie de un mapa varias veces.
Irritado, Hitler ordenó a Darges “hacerse cargo de las molestias”. Darges caprichosamente sugirió que, dado que se trataba de una “plaga aérea” el encargo debía ir al ayudante de la Luftwaffe, Nicolaus von Below.
Furioso, Hitler despidió del cargo a Darges en el momento. “Al frente oriental!” -gritó. Y así fue enviado al campo de batalla.
Pero a pesar del dramático final de su época con Hitler, aun así no oyó nada contra “el jefe”.
“Todos soñaban con un imperio de la Gran Alemania”, dijo. “Por eso le serví y lo haría todo otra vez”, dijo el hombre que se abrió camino después de la guerra con la venta de automóviles.

Foto: Walter Frenz
Fuente: http://www.telegraph.co.uk/
Traducción: Silvia Schnessel

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